Evangelio Dominical: Amen a sus enemigos
José Martínez de Toda, S.J.
Comentario dialogado al Evangelio para el 7º Domingo del Tiempo Ordinario A, correspondiente al domingo 23 febrero. El Evangelio es tomado del libro de San Mateo 5, 38-48
"Amen a sus enemigos"
¿Cuánto me puedo vengar?
Nada más ajeno a Jesús. Ninguna venganza. Todo lo contrario.
Los antiguos abusaban en sus venganzas. Si uno robaba una hectárea, el ofendido le robaba diez hectáreas para que escarmentara y no volviera a hacerlo.
Para poner algo de orden a estas exageraciones, surgió la Ley del Talión, que decía: "Ojo por ojo, y diente por diente" (v. 38), es decir, sólo te vengarás con algo igual.
Al menos tenía la ventaja de que un pobre podía reclamar ante un rico lo equivalente de lo que éste le robara.
La Ley del Talión aparece en el Código de Hammurabi, rey babilónico que codificó una serie de leyes en el siglo XVIII antes de Cristo y las preservó en una stela (un pilar). Esa stela fue descubierta en 1901 y hoy se encuentra en el Museo del Louvre (París). La Ley del Talión se practicó mucho tiempo antes de que Hammurabi lo mandara tallar en piedra.
Los judíos incorporan la Ley del Talión al Antiguo Testamento. Con el pasar del tiempo, en Israel se permitió que la persona herida recibiera compensación monetaria en vez de devolver la herida al agresor.
Algo se avanza también cuando los cristianos resuelven sus problemas entre ellos, sin tener que acudir a los tribunales públicos (1 Corintios 6:5-7), como se hace en las familias bien arregladas. Pero Jesús establece el ideal definitivo para sus verdaderos seguidores: eliminar toda venganza.
¿Qué ejemplos concretos pone Jesús?
Jesús utiliza cinco ejemplos:
1- "Si te hirieren en tu mejilla diestra, vuélvele también la otra" (v. 39b). Ese golpe en la mejilla derecha se daba con la mano izquierda o con la mano al revés; lo que para los antiguos era un grave insulto, además del dolor y susto que suponía. Cualquier cosa hecha con la mano izquierda era indigna. Aun así, Jesús pide que no nos venguemos.
2- "Y al que quiera quitarte tu camisa, déjale también el abrigo". Debemos dar más de lo que nos pidan.
3- "Y a cualquiera que te obligue a llevar una carga por kilómetro y medio, llévala pot tres kilómetros". La ley romana permitía que sus soldados y otros oficiales pudieran obligar a una persona a que llevara una carga por esa distancia. Por ejemplo, Simón de Cirene fue obligado a llevar la cruz de Jesús bajo esa provisión (27:32). Jesús pide que no nos envenenemos con resentimiento, sino que llevemos la carga más allá de lo legal.
4- "Al que te pidiere, dale".
5- "Y al que quisiere tomar de ti prestado, no se lo rehúses" (v. 42). De nuevo, la idea es dar más de lo requerido con generosidad.
Tales declaraciones de Jesús son asombrosas y llamativas. Son algo más que el lenguaje de un poeta... Es el comienzo de unas nuevas relaciones en la humanidad.
Con esto no se trata de que el ladrón y el abusador se aprovechen de uno.
¿Qué hacer con los enemigos?
Jesús continúa con más sorpresas: "Han oído que se dijo: 'Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo'. Pues yo les digo: Amen a sus enemigos y rueguen por los que os persigan". Aquí está el criterio principal del amor.
¿Qué tipo de amor nos pide Jesús?
En griego hay tres palabras para amor: eros, philos, y ágape.
Eros es el amor romántico y sexual. Esta palabra no se utiliza en el Nuevo Testamento. Philos es el amor fraterno. Se usa de vez en cuando en el Nuevo Testamento.
Ágape es el amor divino y generoso que hace lo necesario para asegurar el bienestar de su objeto. Ágape es el amor con que Dios nos ama, es el amor de una madre para su hijo, es el amor que hace que un adulto arriesgue su vida para salvar a un niño que se ahoga.
Ágape se utiliza frecuentemente en el Nuevo Testamento.
Ágape es el amor que Jesús quiere que tengamos para nuestros enemigos.
Ágape busca ayudar al prójimo a mejorar su situación, aunque no nos lo agradezca.
Jesús pide que mostremos ágape hacia nuestros enemigos "para que (seamos) hijos de (nuestro) Padre que está en los cielos" (v. 45), es decir, para así actuar como verdaderos hijos e hijas de nuestro Padre Celestial, que también ama a sus enemigos.
Jesús pide que agrademos a nuestro Padre amando a nuestros enemigos.
"Dios hace que su sol salga sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos" (v. 45b). Ni el sol ni la lluvia respetan nuestras líneas de propiedad.
Algunas personas trabajadoras, honestas y bondadosas tienen mucho éxito, pero a otros no les va nada bien. Hay canallas que se enriquecen, viven vidas largas y saludables, y en sus funerales tienen a muchos que se lamentan (o que quizá solo observan). Podemos creer que no hay justicia, pero Dios dispone de toda la eternidad para hacerla.
"Porque si amaren a los que les aman, ¿qué recompensa tendrán? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si Vds. abrazan a sus hermanos solamente, ¿qué hacen de más? ¿No hacen también así los Gentiles?" (v. 46-47).
El saludo judío, shalom (paz), transmite una bendición de Dios, y es algo más que un saludo superficial. ¡Qué bueno darlo a los desconocidos también, como en la Misa!
Dios espera que nosotros – sus hijos – hagamos más de lo que hace la gente común y corriente. Dios espera que demos la bendición a nuestros enemigos.
¿Qué modelo nos pone Jesús?
Nada menos que su mismo Padre: "Sean perfectos como es perfecto su Padre celestial." Aquí 'perfecto' se traduce como 'maduro, entero' es decir, "que ama sin límites"... Jesús no pretende frustrar a sus oyentes con un ideal inalcanzable; en cambio, les reta a crecer en obediencia a la voluntad de Dios – a hacerse más como Él.
Es la meta que Dios quiere que alcancemos. Igual que somos creados según la imagen divina, así podemos imitar la sinceridad moral de Dios. Pero también es una promesa de que, por la gracia de Dios, lo imposible será posible. En el nuevo mundo, Dios regenerará todas las relaciones. El Jesús de Mateo instruye a los discípulos para que vivan en el presente, sacando fuerzas del nuevo mundo que ya está en función.
Fuente:
https://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-amen-sus-enemigos
Ilustración: Malin Lidén.
Cfr. Mons. Munilla:
https://www.youtube.com/watch?v=WMtRDqRI53k
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domingo, 23 de febrero de 2020
domingo, 19 de febrero de 2017
POR SIEMPRE, SORPRENDIDOS
Evangelio Dominical: Perfectos
José Martínez de Toda, S.J.
Comentario dialogado al Evangelio que se proclama del 7° Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo A, correspondiente al domingo 19 de febrero de 2017. La lectura es tomada del Evangelio según San Mateo 5, 38-48.
"Amen a sus enemigos"
¿Cuánto me puedo vengar?
Nada más ajeno a Jesús. Ninguna venganza. Todo lo contrario.
Los antiguos abusaban en sus venganzas. Si uno robaba una hectárea, el ofendido le robaba diez hectáreas para que escarmentara y no volviera a hacerlo.
Para poner algo de orden a estas exageraciones, surgió la Ley del Talión, que decía: "Ojo por ojo, y diente por diente" (v. 38), es decir, sólo te vengarás con algo igual.
Al menos tenía la ventaja de que un pobre podía reclamar ante un rico lo equivalente de lo que éste le robara.
La Ley del Talión aparece en el Código de Hammurabi, rey babilónico que codificó una serie de leyes en el siglo XVIII antes de Cristo y las preservó en una stela (un pilar). Esa stela fue descubierta en 1901 y hoy se encuentra en el Museo del Louvre (París). La Ley del Talión se practicó mucho tiempo antes de que Hammurabi lo mandara tallar en piedra.
Los judíos incorporan la Ley del Talión al Antiguo Testamento. Con el pasar del tiempo, en Israel se permitió que la persona herida recibiera compensación monetaria en vez de devolver la herida al agresor.
Algo se avanza también cuando los cristianos resuelven sus problemas entre ellos, sin tener que acudir a los tribunales públicos (1 Corintios 6:5-7), como se hace en las familias bien arregladas. Pero Jesús establece el ideal definitivo para sus verdaderos seguidores: eliminar toda venganza.
¿Qué ejemplos concretos pone Jesús?
Jesús utiliza cinco ejemplos:
1- "Si te hirieren en tu mejilla diestra, vuélvele también la otra" (v. 39b). Ese golpe en la mejilla derecha se daba con la mano izquierda o con la mano al revés; lo que para los antiguos era un grave insulto, además del dolor y susto que suponía. Cualquier cosa hecha con la mano izquierda era indigna. Aun así, Jesús pide que no nos venguemos.
2- "Y al que quiera quitarte tu camisa, déjale también el abrigo". Debemos dar más de lo que nos pidan.
3- "Y a cualquiera que te obligue a llevar una carga por kilómetro y medio, llévala pot tres kilómetros". La ley romana permitía que sus soldados y otros oficiales pudieran obligar a una persona a que llevara una carga por esa distancia. Por ejemplo, Simón de Cirene fue obligado a llevar la cruz de Jesús bajo esa provisión (27:32). Jesús pide que no nos envenenemos con resentimiento, sino que llevemos la carga más allá de lo legal.
4- "Al que te pidiere, dale".
5- "Y al que quisiere tomar de ti prestado, no se lo rehúses" (v. 42). De nuevo, la idea es dar más de lo requerido con generosidad.
Tales declaraciones de Jesús son asombrosas y llamativas. Son algo más que el lenguaje de un poeta... Es el comienzo de unas nuevas relaciones en la humanidad.
Con esto no se trata de que el ladrón y el abusador se aprovechen de uno.
¿Qué hacer con los enemigos?
Jesús continúa con más sorpresas: "Han oído que se dijo: 'Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo'. Pues yo les digo: Amen a sus enemigos y rueguen por los que os persigan". Aquí está el criterio principal del amor.
¿Qué tipo de amor nos pide Jesús?
En griego hay tres palabras para amor: eros, philos, y ágape.
Eros es el amor romántico y sexual. Esta palabra no se utiliza en el Nuevo Testamento. Philos es el amor fraterno. Se usa de vez en cuando en el Nuevo Testamento.
Ágape es el amor divino y generoso que hace lo necesario para asegurar el bienestar de su objeto. Ágape es el amor con que Dios nos ama, es el amor de una madre para su hijo, es el amor que hace que un adulto arriesgue su vida para salvar a un niño que se ahoga.
Ágape se utiliza frecuentemente en el Nuevo Testamento.
Ágape es el amor que Jesús quiere que tengamos para nuestros enemigos.
Ágape busca ayudar al prójimo a mejorar su situación, aunque no nos lo agradezca.
Jesús pide que mostremos ágape hacia nuestros enemigos "para que (seamos) hijos de (nuestro) Padre que está en los cielos" (v. 45), es decir, para así actuar como verdaderos hijos e hijas de nuestro Padre Celestial, que también ama a sus enemigos.
Jesús pide que agrademos a nuestro Padre amando a nuestros enemigos.
"Dios hace que su sol salga sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos" (v. 45b). Ni el sol ni la lluvia respetan nuestras líneas de propiedad.
Algunas personas trabajadoras, honestas y bondadosas tienen mucho éxito, pero a otros no les va nada bien. Hay canallas que se enriquecen, viven vidas largas y saludables, y en sus funerales tienen a muchos que se lamentan (o que quizá solo observan). Podemos creer que no hay justicia, pero Dios dispone de toda la eternidad para hacerla.
"Porque si amaren a los que les aman, ¿qué recompensa tendrán? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si Vds. abrazan a sus hermanos solamente, ¿qué hacen de más? ¿No hacen también así los Gentiles?" (v. 46-47).
El saludo judío, shalom (paz), transmite una bendición de Dios, y es algo más que un saludo superficial. ¡Qué bueno darlo a los desconocidos también, como en la Misa!
Dios espera que nosotros – sus hijos – hagamos más de lo que hace la gente común y corriente. Dios espera que demos la bendición a nuestros enemigos.
¿Qué modelo nos pone Jesús?
Nada menos que su mismo Padre: "Sean perfectos como es perfecto su Padre celestial." Aquí 'perfecto' se traduce como 'maduro, entero' es decir, "que ama sin límites"... Jesús no pretende frustrar a sus oyentes con un ideal inalcanzable; en cambio, les reta a crecer en obediencia a la voluntad de Dios – a hacerse más como Él.
Es la meta que Dios quiere que alcancemos. Igual que somos creados según la imagen divina, así podemos imitar la sinceridad moral de Dios. Pero también es una promesa de que, por la gracia de Dios, lo imposible será posible. En el nuevo mundo, Dios regenerará todas las relaciones. El Jesús de Mateo instruye a los discípulos para que vivan en el presente, sacando fuerzas del nuevo mundo que ya está en función.
Fuente:
http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-perfectos
Cfr.
Mons. Antonio José López Castillo:
http://www.elimpulso.com/opinion/arquidiocesana/arquidiocesana-perdon-cristiano
Ilustración: Anton van Dyck.
José Martínez de Toda, S.J.
Comentario dialogado al Evangelio que se proclama del 7° Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo A, correspondiente al domingo 19 de febrero de 2017. La lectura es tomada del Evangelio según San Mateo 5, 38-48.
"Amen a sus enemigos"
¿Cuánto me puedo vengar?
Nada más ajeno a Jesús. Ninguna venganza. Todo lo contrario.
Los antiguos abusaban en sus venganzas. Si uno robaba una hectárea, el ofendido le robaba diez hectáreas para que escarmentara y no volviera a hacerlo.
Para poner algo de orden a estas exageraciones, surgió la Ley del Talión, que decía: "Ojo por ojo, y diente por diente" (v. 38), es decir, sólo te vengarás con algo igual.
Al menos tenía la ventaja de que un pobre podía reclamar ante un rico lo equivalente de lo que éste le robara.
La Ley del Talión aparece en el Código de Hammurabi, rey babilónico que codificó una serie de leyes en el siglo XVIII antes de Cristo y las preservó en una stela (un pilar). Esa stela fue descubierta en 1901 y hoy se encuentra en el Museo del Louvre (París). La Ley del Talión se practicó mucho tiempo antes de que Hammurabi lo mandara tallar en piedra.
Los judíos incorporan la Ley del Talión al Antiguo Testamento. Con el pasar del tiempo, en Israel se permitió que la persona herida recibiera compensación monetaria en vez de devolver la herida al agresor.
Algo se avanza también cuando los cristianos resuelven sus problemas entre ellos, sin tener que acudir a los tribunales públicos (1 Corintios 6:5-7), como se hace en las familias bien arregladas. Pero Jesús establece el ideal definitivo para sus verdaderos seguidores: eliminar toda venganza.
¿Qué ejemplos concretos pone Jesús?
Jesús utiliza cinco ejemplos:
1- "Si te hirieren en tu mejilla diestra, vuélvele también la otra" (v. 39b). Ese golpe en la mejilla derecha se daba con la mano izquierda o con la mano al revés; lo que para los antiguos era un grave insulto, además del dolor y susto que suponía. Cualquier cosa hecha con la mano izquierda era indigna. Aun así, Jesús pide que no nos venguemos.
2- "Y al que quiera quitarte tu camisa, déjale también el abrigo". Debemos dar más de lo que nos pidan.
3- "Y a cualquiera que te obligue a llevar una carga por kilómetro y medio, llévala pot tres kilómetros". La ley romana permitía que sus soldados y otros oficiales pudieran obligar a una persona a que llevara una carga por esa distancia. Por ejemplo, Simón de Cirene fue obligado a llevar la cruz de Jesús bajo esa provisión (27:32). Jesús pide que no nos envenenemos con resentimiento, sino que llevemos la carga más allá de lo legal.
4- "Al que te pidiere, dale".
5- "Y al que quisiere tomar de ti prestado, no se lo rehúses" (v. 42). De nuevo, la idea es dar más de lo requerido con generosidad.
Tales declaraciones de Jesús son asombrosas y llamativas. Son algo más que el lenguaje de un poeta... Es el comienzo de unas nuevas relaciones en la humanidad.
Con esto no se trata de que el ladrón y el abusador se aprovechen de uno.
¿Qué hacer con los enemigos?
Jesús continúa con más sorpresas: "Han oído que se dijo: 'Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo'. Pues yo les digo: Amen a sus enemigos y rueguen por los que os persigan". Aquí está el criterio principal del amor.
¿Qué tipo de amor nos pide Jesús?
En griego hay tres palabras para amor: eros, philos, y ágape.
Eros es el amor romántico y sexual. Esta palabra no se utiliza en el Nuevo Testamento. Philos es el amor fraterno. Se usa de vez en cuando en el Nuevo Testamento.
Ágape es el amor divino y generoso que hace lo necesario para asegurar el bienestar de su objeto. Ágape es el amor con que Dios nos ama, es el amor de una madre para su hijo, es el amor que hace que un adulto arriesgue su vida para salvar a un niño que se ahoga.
Ágape se utiliza frecuentemente en el Nuevo Testamento.
Ágape es el amor que Jesús quiere que tengamos para nuestros enemigos.
Ágape busca ayudar al prójimo a mejorar su situación, aunque no nos lo agradezca.
Jesús pide que mostremos ágape hacia nuestros enemigos "para que (seamos) hijos de (nuestro) Padre que está en los cielos" (v. 45), es decir, para así actuar como verdaderos hijos e hijas de nuestro Padre Celestial, que también ama a sus enemigos.
Jesús pide que agrademos a nuestro Padre amando a nuestros enemigos.
"Dios hace que su sol salga sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos" (v. 45b). Ni el sol ni la lluvia respetan nuestras líneas de propiedad.
Algunas personas trabajadoras, honestas y bondadosas tienen mucho éxito, pero a otros no les va nada bien. Hay canallas que se enriquecen, viven vidas largas y saludables, y en sus funerales tienen a muchos que se lamentan (o que quizá solo observan). Podemos creer que no hay justicia, pero Dios dispone de toda la eternidad para hacerla.
"Porque si amaren a los que les aman, ¿qué recompensa tendrán? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si Vds. abrazan a sus hermanos solamente, ¿qué hacen de más? ¿No hacen también así los Gentiles?" (v. 46-47).
El saludo judío, shalom (paz), transmite una bendición de Dios, y es algo más que un saludo superficial. ¡Qué bueno darlo a los desconocidos también, como en la Misa!
Dios espera que nosotros – sus hijos – hagamos más de lo que hace la gente común y corriente. Dios espera que demos la bendición a nuestros enemigos.
¿Qué modelo nos pone Jesús?
Nada menos que su mismo Padre: "Sean perfectos como es perfecto su Padre celestial." Aquí 'perfecto' se traduce como 'maduro, entero' es decir, "que ama sin límites"... Jesús no pretende frustrar a sus oyentes con un ideal inalcanzable; en cambio, les reta a crecer en obediencia a la voluntad de Dios – a hacerse más como Él.
Es la meta que Dios quiere que alcancemos. Igual que somos creados según la imagen divina, así podemos imitar la sinceridad moral de Dios. Pero también es una promesa de que, por la gracia de Dios, lo imposible será posible. En el nuevo mundo, Dios regenerará todas las relaciones. El Jesús de Mateo instruye a los discípulos para que vivan en el presente, sacando fuerzas del nuevo mundo que ya está en función.
Fuente:
http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-perfectos
Cfr.
Mons. Antonio José López Castillo:
http://www.elimpulso.com/opinion/arquidiocesana/arquidiocesana-perdon-cristiano
Ilustración: Anton van Dyck.
VIVIR EN EL PERDÓN
NOTITARDE, Valencia, 19 de febrero de 2017
“Caminando con Cristo”
Ser perfecto en el amor (Mt. 5,38-48)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes
El evangelio de este domingo habla por sí solo, no habría que hacer ninguna explicación ante la claridad con la cual habla Jesús. Quizás, como le sucedió a sus apóstoles y discípulos, surge la perplejidad ante tales palabras que pronuncia Nuestro Salvador y Redentor.
Jesús quiere que sus discípulos vivan la radicalidad del amor que supera los deseos más oscuros del corazón, que va más allá de cualquier cultura, como la de su tiempo que estaba marcada por la ley del talión, que consistía en el fondo en vivir en la venganza y el odio continuo: “Ojo por ojo y diente por diente”.
La perplejidad ante las palabras de Jesús surge cuando lo más común para un ser humano, su instinto primitivo sea la venganza y ante una cultura que a diario predica el odio, la división, la confrontación, la guerra, el aniquilamiento del otro, la lucha de clases y la violencia como forma de convivencia. Y sabemos que el país, la sociedad, la familia o la persona que vive de esta manera, realmente no vive en paz o lo que es peor, su vida no termina bien, muchas veces o la mayoría de las veces el fin es la desgracia.
La cultura del odio, de la venganza, de la división, de la violencia y la confrontación entre semejantes no lleva a nada, lo que trae es muerte, destrucción y aumento de violencia, que sobre todo perjudica a los más vulnerables de una sociedad. Los discursos, predicas y acciones que se enfocan en éste camino lo que dejan es dolor, angustia, miedo, tristeza y hasta colapso psicológico que al final se vuelca y regresa sobre sí mismo.
La propuesta de Jesús hoy a sus discípulos es vivir en el perdón para superar la venganza y el amor para superar el odio. Jesús no nos quiere tontos, por supuesto que eso no es lo que nos pide. Nos quiere inteligentes, pensantes, racionales y sobre todo llenos de amor para poder contrarrestar la cultura de los bajos instintos.
IDA Y RETORNO: Oremos y trabajemos por Venezuela.
Fuente:
http://www.notitarde.com/ser-perfecto--en-el-amor-mt-538-48/columnistas-del-dia/2017/02/18/1049057/
Cfr.
Isabel Vidal de Tenreiro: http://www.elimpulso.com/opinion/buena-nueva-una-ley-exigente-2
Ilustración: Isabella Stewart Gardner.
“Caminando con Cristo”
Ser perfecto en el amor (Mt. 5,38-48)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes
El evangelio de este domingo habla por sí solo, no habría que hacer ninguna explicación ante la claridad con la cual habla Jesús. Quizás, como le sucedió a sus apóstoles y discípulos, surge la perplejidad ante tales palabras que pronuncia Nuestro Salvador y Redentor.
Jesús quiere que sus discípulos vivan la radicalidad del amor que supera los deseos más oscuros del corazón, que va más allá de cualquier cultura, como la de su tiempo que estaba marcada por la ley del talión, que consistía en el fondo en vivir en la venganza y el odio continuo: “Ojo por ojo y diente por diente”.
La perplejidad ante las palabras de Jesús surge cuando lo más común para un ser humano, su instinto primitivo sea la venganza y ante una cultura que a diario predica el odio, la división, la confrontación, la guerra, el aniquilamiento del otro, la lucha de clases y la violencia como forma de convivencia. Y sabemos que el país, la sociedad, la familia o la persona que vive de esta manera, realmente no vive en paz o lo que es peor, su vida no termina bien, muchas veces o la mayoría de las veces el fin es la desgracia.
La cultura del odio, de la venganza, de la división, de la violencia y la confrontación entre semejantes no lleva a nada, lo que trae es muerte, destrucción y aumento de violencia, que sobre todo perjudica a los más vulnerables de una sociedad. Los discursos, predicas y acciones que se enfocan en éste camino lo que dejan es dolor, angustia, miedo, tristeza y hasta colapso psicológico que al final se vuelca y regresa sobre sí mismo.
La propuesta de Jesús hoy a sus discípulos es vivir en el perdón para superar la venganza y el amor para superar el odio. Jesús no nos quiere tontos, por supuesto que eso no es lo que nos pide. Nos quiere inteligentes, pensantes, racionales y sobre todo llenos de amor para poder contrarrestar la cultura de los bajos instintos.
IDA Y RETORNO: Oremos y trabajemos por Venezuela.
Fuente:
http://www.notitarde.com/ser-perfecto--en-el-amor-mt-538-48/columnistas-del-dia/2017/02/18/1049057/
Cfr.
Isabel Vidal de Tenreiro: http://www.elimpulso.com/opinion/buena-nueva-una-ley-exigente-2
Ilustración: Isabella Stewart Gardner.
lunes, 24 de febrero de 2014
CLARIDAD
NOTITARDE, Valencia, 23 de Febrero de 2014
"Caminando con Cristo"
Ser perfectos en el amor (Mt.5, 38-48)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes
El evangelio de este domingo habla por sí solo, no habría
que hacer ninguna explicación ante la claridad con la cual habla Jesús. Quizás,
como le sucedió a sus apóstoles y discípulos, surge la perplejidad ante tales
palabras que pronuncia Nuestro Salvador y Redentor. Jesús quiere que sus
discípulos vivan la radicalidad del amor que supera los deseos más oscuros del
corazón, que va más allá de cualquier cultura, como la de su tiempo que estaba
marcada por la ley del talión, que consistía en el fondo en vivir en la
venganza y el odio continuo: "Ojo por ojo y diente por diente".
La perplejidad ante las palabras de Jesús surge cuando lo
más común para un ser humano, su instinto primitivo sea la venganza y ante una
cultura que a diario y por todas partes predica el odio, la división, la
confrontación, la guerra, el aniquilamiento del otro, la lucha de clases y la
violencia como forma de convivencia. Y sabemos que la cultura, el país, la sociedad,
la familia o la persona que vive de esta manera, realmente no vive en paz ni
felicidad o lo que es peor, su vida no termina bien, muchas veces o la mayoría
de las veces el fin es la desgracia.
La cultura del odio, de la venganza, de la división, de la
violencia y la confrontación entre semejantes no lleva a nada, lo que trae es
muerte, destrucción y aumento de violencia, que sobre todo perjudica a los más
vulnerables de una sociedad. Los discursos, predicas y acciones que se enfocan
en éste camino lo que dejan es dolor, angustia, miedo, tristeza y hasta colapso
psicológico que al final se vuelca y regresa sobre sí mismo.
La propuesta de Jesús hoy a sus discípulos es vivir en el
perdón para superar la venganza y el amor para superar el odio. Jesús no nos
quiere tontos, por supuesto que eso no es lo que nos pide. Nos quiere
inteligentes, pensantes, racionales y sobre todo llenos de amor para poder
contrarrestar la cultura de los antivalores, la cultura de los bajos instintos
y de todo aquello que al final destruye al ser humano y lo hace más esclavo e
infeliz. La cultura del cristiano debe ser la del amor y a partir de aquí la
del diálogo, del encuentro civilizado, de la apertura, de la prudencia, la
búsqueda del entendimiento, de la fraternidad, que ejercitemos la escucha del
otro, sabiendo que al final todo ser humano es mi hermano y si es cristiano con
mayor razón. Jesús nos propone en fin, la cultura de la no violencia, que se
construye a partir de lo que esencialmente es el ser humano, de lo que lo plenifica
y realiza como persona, de lo que lo eleva y hace sabio, grande y dichoso: El
amor.
Este evangelio que hoy la Iglesia nos propone para meditar y
que recoge las palabras del Señor, nos llegan en un momento crítico y difícil
que vivimos en Venezuela; donde todos sabemos y vemos a una sociedad que está
dividida, que respira odio, que no encuentra salidas a los graves problemas y
dificultades que la aquejan. Es el momento de mirar a Cristo seriamente, de
escuchar sus palabras y ponerlas en práctica. Es el momento de apartar los
egoísmos, los propios intereses y mirar al bien común, al progreso, desarrollo
del país y, por tanto, de cada hermano venezolano, sin diferencia alguna, sin
discriminación de color político, clase social ni religión. Jesús nos pide que
en Venezuela ésta sea la hora del reencuentro serio, decidido, del
reconocimiento mutuo, para la búsqueda de la solución de los graves problemas
que nos afectan a todos. Oremos unos por otros, estemos abiertos al diálogo,
aportemos soluciones, escuchemos, tendamos la mano, busquemos la unidad en la
diversidad, respetemos las justas diferencias, trabajemos por la paz, el
desarrollo y bienestar de todos. Es la hora de demostrar que somos un pueblo
creyente, que ama a Dios, que sigue a Cristo como Salvador y Señor y que quiere
seguir viviendo según sus preceptos. Pidámosle a Él que derrame bendiciones
sobre nuestras vidas, sobre nuestra patria y nos ayude a construir la
civilización del amor; que el perdón venza al odio y la indulgencia a la
venganza, como nos dice la liturgia eucarística. Que nos mostremos ante el
mundo como verdaderos discípulos de Jesús que viven amando y trabajando por una
mejor sociedad humana, fraterna, unida, que mira al futuro con esperanza y
enseña a las nuevas generaciones el camino, la senda que realmente nos hace
humanos y cristianos. Sanemos las heridas y el dolor de tantos.
IDA Y RETORNO: Ayer, cuatro ex alumnos de nuestro Seminario
fueron consagrados sacerdotes al servicio de Cristo y su Iglesia. Tres de ellos
son de la Diócesis de Maracay: Cristian González, Tony Medina y Jesús Maldonado
y uno de Puerto Cabello: José Sequera. Estas ordenaciones sacerdotales nos
llenan de profunda alegría y gratitud para con El Señor que sigue llamando a
jóvenes para que lo sigan con radicalidad en el camino del sacerdocio que Él
dejó a su Iglesia. Felicitamos a estas Diócesis hermanas y pedimos a Dios que
nos siga regalando vocaciones sacerdotales, religiosas y laicales.
Fotografía: LB, Padre Javier. Colegio San José de Tarbes, El Paraíso (Caracas, 23/02/2014).
SER MÁS SERES HUMANOS
Una llamada escandalosa
José Antonio Pagola
La llamada al amor es siempre seductora. Seguramente, muchos
acogían con agrado la llamada de Jesús a amar a Dios y al prójimo. Era la mejor
síntesis de la Ley. Pero lo que no podían imaginar es que un día les hablara de
amar a los enemigos.
Sin embargo, Jesús lo hizo. Sin respaldo alguno de la
tradición bíblica, distanciándose de los salmos de venganza que alimentaban la
oración de su pueblo, enfrentándose al clima general de odio que se respiraba
en su entorno, proclamó con claridad absoluta su llamada: “Yo, en cambio, os
digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad
por los que os calumnian”.
Su lenguaje es escandaloso y sorprendente, pero totalmente
coherente con su experiencia de Dios. El Padre no es violento: ama incluso a
sus enemigos, no busca la destrucción de nadie. Su grandeza no consiste en
vengarse sino en amar incondicionalmente a todos. Quien se sienta hijo de ese
Dios, no introducirá en el mundo odio ni destrucción de nadie.
El amor al enemigo no es una enseñanza secundaria de Jesús,
dirigida a personas llamadas a una perfección heroica. Su llamada quiere
introducir en la historia una actitud nueva ante el enemigo porque quiere
eliminar en el mundo el odio y la violencia destructora. Quien se parezca a
Dios no alimentará el odio contra nadie, buscará el bien de todos incluso de
sus enemigos.
Cuando Jesús habla del amor al enemigo, no está pidiendo que
alimentemos en nosotros sentimientos de afecto, simpatía o cariño hacia quien
nos hace mal. El enemigo sigue siendo alguien del que podemos esperar daño, y
difícilmente pueden cambiar los sentimientos de nuestro corazón.
Amar al enemigo significa, antes que nada, no hacerle mal,
no buscar ni desear hacerle daño. No hemos de extrañarnos si no sentimos amor
alguno hacia él. Es natural que nos sintamos heridos o humillados. Nos hemos de
preocupar cuando seguimos alimentando el odio y la sed de venganza.
Pero no se trata solo de no hacerle mal. Podemos dar más
pasos hasta estar incluso dispuestos a hacerle el bien si lo encontramos
necesitado. No hemos de olvidar que somos más humanos cuando perdonamos que
cuando nos vengamos alegrándonos de su desgracia.
El perdón sincero al enemigo no es fácil. En algunas
circunstancias a la persona se le puede hacer en aquel momento prácticamente
imposible liberarse del rechazo, el odio o la sed de venganza. No hemos de
juzgar a nadie desde fuera. Solo Dios nos comprende y perdona de manera
incondicional, incluso cuando no somos capaces de perdonar.
Cfr. Isabel Vidal de Tenreiro: http://elimpulso.com/articulo/buena-nueva-poner-la-otra-mejilla#
Fotografía: LB, Padre Javier. Colegio San José de Tarbes, El Paraíso (Caracas, 23/02/2014).
lunes, 21 de febrero de 2011
SANTIDAD Y PERFECCIÓN

San Mateo, 5: 38-48
En su homilía de hoy, el Padre Numa Molina (SJ) enlazó todas las lecturas (Lev, 19: 1-2, 17-18; 1Co. 3: 16-23; además, Salmo 102), para referirse a la santidad y perfección. E, incluso, interactuando de acuerdo a su costumbre, sugirió y estimuló el que los feligreses se conociesen entre sí, comenzando por los que compartían el banco.
Distingue la perfección del afán perfeccionista, estéril, algo insoportable. Hay que buscar ser perfectos como Dios: en el amor. Y lo ejemplificó con el buen samaritano. No se trata de cumplir con las reglas o preceptos, sino alcanzar la santidad: amando. Camino a la santidad por el amor.
El plus del cristiano: ser generoso: dar más y poner más en su fe. Ir más allá de la solidaridad de grupo, del conuquismo, para darse como cristiano a la humanidad.
Se trata de una gracia que hay que pedir: amar al enemigo, visitar enfermos, etc., e ir hacia una mística o espiritualidad de la caridad. Cristo que nos va amasando el corazón, moldeándolo. Pidamoslo en oración, preguntarle a Dios sobre lo que quiere que hagamos.
Ilustración, Kristin Calabrese : http://razzone.wordpress.com/tag/galeria/
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San Mateo 5: 38-48
PARA ROMPER EL CIRCULO

NOTITARDE, Caracas, 20 de Febrero de 2011
Sean perfectos como el Padre (Mt. 5,38-48)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez
El evangelio de este domingo continúa con las antítesis que Jesús presentó a algunas leyes de su tiempo. El domingo pasado veíamos cuatro, hoy se nos presenta dos más para completar las seis que presenta el evangelio de Mateo en el llamado Sermón del Monte. Todas estas antítesis las presenta Jesús en el marco del amor que es el mandamiento por excelencia, la nueva ley del Reino, la condición esencial del discípulo de Cristo. Jesús invita a sus discípulos a no caer en la venganza, a superar la "ley del talión" que prescribía la venganza y el odio: "El ojo por ojo y diente por diente". El cristiano no tiene que caer en este círculo vicioso del odio, de la venganza, de la violencia, sino que está llamado al amor y perdón, a ser pacífico, humilde, generoso y santo. Es lo que inspiró, por ejemplo, a Gandhi a llamar "la no violencia activa".
Jesús da un vuelco radical a las leyes y costumbres de su tiempo y apela a su autoridad mesiánica: "Han oído que se dijo a sus antepasados…", "Pero yo les digo…". Se opone frontalmente a la actitud legalista de los fariseos y letrados judíos. Jesús le da un vuelco a la ley del talión que prescribía que el agraviado se podía vengar en la medida en que había sido ofendido, podía hacer lo mismo que le habían hecho. Así lo recogen los libros del Éxodo, Deuteronomio y Levítico (Ex. 21,24; Lv.24,19; Dt.19,21).
En la actualidad la ley del talión si bien no está dentro de la mayoría de las constituciones de los países, si está inscrita en el corazón de muchísimas personas que se mueven por el odio y la venganza que carcome y mata el alma. Escuchamos a diario expresiones que delatan eso que se lleva por dentro: "El que me la hace, me la paga", "yo lo agarro en la bajaita", "el que ríe de último, ríe mejor". Para Jesús, en cambio, todo esto es contrario al Reino de Dios, invita a una nueva actitud y por eso presenta cuatro ejemplos que tienen que ver con la cachetada, la discusión o pleito, la petición de ayuda y préstamo; que no se tienen que tomar al pie de la letra, sino entender lo que está en el fondo de la sentencia de Jesús que invita al perdón, reconciliación y fraternidad.
La otra antítesis que nos presenta Jesús es la del amor a los enemigos, que de entrada puede resultar paradójica, contradictoria o fuera de toda lógica, porque hace surgir la pregunta: ¿cómo puedo amar a mi enemigo? O ¿cómo puedo amar a quien me hace daño? Los judíos basados en la ley del Levítico que mandaba a amar al prójimo, como lo leemos en la primera lectura del día de hoy (Lv.19,18), pero ellos entendían que sólo el prójimo era el pariente cercano y el compatriota; agregaron a la ley "aborrecerás al enemigo", al que no pertenece al pueblo judío, al pueblo de la Alianza. Para Jesús el prójimo es todo hombre, todo ser humano que nos encontramos en el camino y el amor tiene que ser sin exclusiones. Jesús rompe de nuevo el legalismo de los maestros judíos y propone una nueva ley inspirada en la ley fundamental del amor; no sólo invita a amar a toda persona como prójimo, ya no es sólo el pariente o el paisano, sino que invita a amar a los enemigos, al que piensa distinto, al que es de otra cultura, religión o partido político. Jesús condena nuestra forma social y anticuada de dividirnos entre amigos y enemigos y esa forma de descalificarnos los unos a los otros.
La conclusión que presenta Jesús a las seis antítesis anteriores es la de ser perfectos (santos) como el Padre celestial; como Dios mismo que es Amor y nos ha amado en su Hijo Jesucristo. Dios nos da ejemplo de lo que nos pide: Cristo vino al mundo por amor, para salvarnos del pecado y la muerte eterna, siendo inocente se dejó matar en una cruz, no utilizó la violencia, ni la venganza, ni el odio como respuesta a sus adversarios, supo perdonar en el momento culminante de su sacrificio, guardó silencio y murió por amor a toda la humanidad, siendo todos pecadores. Esa es la ética del cristiano, la medida del amor, al estilo de Dios que se encarnó entre nosotros, que vivió como cualquiera de nosotros.
Lo que propone Jesús a nosotros sus discípulos es verdaderamente exigente y revolucionario, es la revolución del amor radical, de la superación de toda violencia, ya que perdonar y amar es la fuerza del no violento, del discípulo auténtico de Cristo. ¿Qué tipo de cristiano soy?
IDA Y RETORNO: Seguimos con el tema de la formación de un seminarista: La dimensión espiritual le pide al candidato crecer en estructura interior a través de la oración, meditación de la Palabra de Dios, la vivencia de la Eucaristía y el sacramento de la Penitencia, visitas y adoración al Santísimo, la dirección espiritual, el comportamiento coherente a su fe, la valoración de la piedad popular, el sentido de pertenencia a su Iglesia local, la obediencia, el crecimiento en virtudes cristianas, la espiritualidad mariana; en fin, ser hombre de Dios, al estilo del Buen Pastor que es Cristo.
Ilustración: http://www.berlinertourguide.com/Alexander-Camaro/
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San Mateo 5: 38-48
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