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domingo, 10 de septiembre de 2017

PASOS CONCRETOS

Evangelio dominical: Corrección fraterna
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado al Evangelio que se proclama el 23° Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo A, correspondiente al domingo 10 de septiembre de 2017.  La lectura es tomada del Evangelio según San Mateo 18, 15-20.

"Donde haya dos o tres reunidos en mi nombre, allá estoy"

¿Cómo corregir a alguien?


Se coloca al culpable en el centro del pueblo. Todos los hombres, mujeres y niños, forman un gran círculo alrededor del acusado. Y uno a uno, incluidos los niños, van diciendo las virtudes y todas las cosas buenas que el acusado ha realizado. No se puede ni mentir ni exagerar ni inventarse nada. No se puede decir ninguna cosa negativa del acusado.

La ceremonia dura un par de días hasta que todos han tenido la oportunidad de contar sus bondades.
Al final el círculo se rompe, la fiesta comienza y la persona es acogida de nuevo en la comunidad. Y así el acusado se siente fortalecido y animado a vivir de acuerdo con las normas e ideales de la comunidad.> (Félix Jiménez, escolapio).

Es una bella forma de hacer la corrección fraterna.

Otros, en cambio, lo primero que hacen es condenar, chismear y contárselo a otro.

Jesús nos presenta hoy otro modelo de corrección en cierta forma parecido.

¿Cuál es el modelo de Jesús?

Nos damos cuenta de que alguien cercano a nosotros, y que participa en nuestras actividades religiosas, ha cometido una falta grave. ¿Qué hacer?

En este caso tenemos la responsabilidad de tomar la iniciativa y, si es posible, de encontrar un remedio. Se trata de corregir, pero para ganar al hermano. La meta es ayudar al pecador en su lucha contra el pecado.

Se trata de afianzarlo en el camino del Señor y de que viva en la comunidad de Jesús. Es el misterio del perdón.
La práctica de la Iglesia no ha de ser la de juzgar ni la de condenar, sino la de tener compasión y comprensión: "No juzguen, para que no sean juzgados".

Para ello debemos orar para que el Espíritu Santo nos ilumine para ver si debemos intervenir o no, y cómo.

Quizá convenga hacer la corrección en seguida, antes de que la ofensa sea de más conocimiento público.

El proceso de Jesús no está diseñado para castigar, sino para reconciliar, para abrirles los ojos a los ofensores y traerlos otra vez al redil.

¿Cuáles son los pasos concretos?

Éstos son los pasos para la corrección fraterna:
1.Primero. El primer paso es hablar en privado con la persona que ha cometido esa falta. Y eso lo haces con amor y respeto, como a un hermano.



Ese es el tipo de lealtad a la que Jesús nos llama: tratarnos los cristianos como hermanos y hermanas.

En la mayor parte de los casos, esta conversación individual resolverá el problema.

2.Segundo. Si no te hace caso, trata el tema delante de dos o tres compañeros.

3.Tercero. Si el culpable no se corrige, presenta el problema a la comunidad, a la iglesia reunida. La iglesia es lugar de escucha y de perdón. La iglesia es responsable de la vida cristiana de todos sus miembros. Su misión es la de reconciliar a todos con Dios y a los hermanos entre sí.

Si todos fuéramos ángeles, la disciplina no sería necesaria; pero no somos ángeles.

Para ello ayudarán como testigos los dos o tres compañeros del segundo paso. Su testimonio ayudará a la iglesia a entender el problema y a determinar el remedio que se necesita. Las puertas siempre estarán abiertas al perdón.

Aquí Jesús da autoridad a la comunidad cristiana. ¿En qué se basa esta autoridad?

El evangelio termina con dos afirmaciones muy consoladoras, en las que se da autoridad a la Iglesia para actuar:

1ª) "Les aseguro que todo lo que aten en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo". Atar y desatar significaba para los rabinos prohibir y permitir, condenar y aprobar.

Aquí, además, significa retener y perdonar el pecado (como en Jn 20,23). Es un regalo de Jesús a la Iglesia.

2ª) "Les aseguro además que, si dos de Vds. se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. La comunidad reunida en nombre de Jesús multiplica el poder. Jesús es Emmanuel, que significa "Dios con nosotros" (1:23).

Aquí Él da a la Iglesia la autoridad que previamente le dio a Pedro (16:19).

La Iglesia es como Cristo, siempre vivo para interceder por nosotros ante el Padre (Heb 7,25); así también la Iglesia está llamada a ser comunidad orante en favor de todos los hombres y mujeres de nuestro mundo.

¿Cuál es la Buena Noticia de este evangelio?

1.Las comunidades cristianas tienen la hermosa misión de ser centinelas de la vida. En la primera lectura de hoy del profeta Ezequiel (33,7-9), Yahveh lo constituye como centinela de la casa de Israel que da el grito de alerta para avisar de un peligro inminente.

Otra imagen es la del Buen Pastor, que busca incansablemente a la oveja perdida, porque su voluntad es que no se pierda ni uno sólo de los miembros de la comunidad, ni aun el más pequeño (Mt 18,12-14).

También la Iglesia es como el Cristo médico o sanador, que no vino a curar y salvar a los justos, sino a los "enfermos" y pecadores (Mc 2,17).
2. Se nos enseña cómo lidiar con los conflictos dentro de la iglesia. A quienes pecan y están alejados se les dice que Dios no quiere su muerte, sino que se conviertan y que vivan. La meta es la reconciliación y el perdón.

3. La vida del discipulado no es una relación individualista con Cristo, sino una vida en comunidad. "Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, ahí estoy yo".

Fuente:
http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-correccion-fraterna
Cfr.
Isabel Vidal de Tenreiro: http://www.notitarde.com/para-corregir-a-alguien/columnistas-del-dia/2017/09/09/1075192

Ilustración: Felix de Boeck.

INDICACIONES

NOTITARDE, Valencia, 10 de septiembre de 2017
 “CAMINANDO CON CRISTO”
La fraternidad cristiana (Mt.18, 15-20)
Joel de Jesús Núñez Flautes

El evangelio de hoy tiene dos partes que se complementan; la primera habla del rescate, de la aceptación del pecador que vuelve al seno de la Iglesia y la segunda parte expresa la presencia de Cristo en la Iglesia que es la comunidad de los convertidos, que juntos oran para alcanzar bienes espirituales y materiales.

Jesús indica a sus apóstoles y discípulos cual debe ser el comportamiento al interno de la comunidad de uno que se llama cristiano, discípulo suyo. La actitud debe ser de acogida, de amor, de misericordia, de perdón; porque la comunidad de los creyentes, compuesta por hombres, no escapa del pecado, de la caída, de los errores. Si bien la Iglesia es santa por su fundador que es Cristo, al interno de las relaciones humanas que se dan dentro de ella, muchas veces no escapan de las equivocaciones; por eso la actitud del verdadero cristiano no debe ser de soberbia, vanidad, orgullo, juicio a priori, dureza, incomprensión, sino más bien tener los mismos sentimientos de Cristo que en todo momento acoge al pecador, lo alienta y lo invita a la conversión.

La Iglesia es una comunidad de hermanos que tienen sus propias limitaciones y por eso lo que debe resaltar en medio de ella es la corrección fraterna, el corregirse como buenos hermanos. Ella debe ser testimonio de lo que Cristo ha hecho por la humanidad, que siendo pecadora, Él entregó su vida para reconciliarla con su Padre Dios. De esta manera, tiene que vivir el creyente que ha experimentado el amor y perdón de Dios y de la misma forma como es perdonado y comprendido por su Padre, así debe perdonar, comprender y ayudar a corregir los errores de los demás.

Oremos juntos, como nos dice Jesús, oremos con fe y nuestra oración será atendida por el Padre misericordioso revelado en Cristo.

IDA Y RETORNO: Que Nuestra Señora de Coromoto, patrona de Venezuela, interceda ante su Hijo por nuestro país que sufre y espera

Fuente:
http://www.notitarde.com/la-fraternidad-cristiana-mt18-15-20/columnistas-del-dia/2017/09/10/1075285/
Cfr.
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-mt-18-15-20-MR.htm
José Antonio Pagola: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-mt-18-15-20-Pag.htm
Ilustración: Behance Like & Repi.

domingo, 7 de septiembre de 2014

POLITIZAR UNA ORACIÓN

NOTITARDE, Valencia, 7 de septiembre de 2014
"Caminando con Cristo"
La fraternidad cristiana (Mt.18, 15-20)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

El evangelio de hoy tiene dos partes que se complementan; la primera habla del rescate, de la aceptación del pecador que vuelve al seno de la Iglesia y la segunda parte expresa la presencia de Cristo en la Iglesia que es la comunidad de los convertidos, que juntos oran para alcanzar bienes espirituales y materiales.
Jesús indica a sus apóstoles y discípulos cual debe ser el comportamiento al interno de la comunidad de uno que se llama cristiano, discípulo suyo. La actitud debe ser de acogida, de amor, de misericordia, de perdón; porque la comunidad de los creyentes, compuesta por hombres, no escapa del pecado, de la caída, de los errores. Si bien la Iglesia es santa por su fundador que es Cristo, al interno de las relaciones humanas que se dan dentro de ella, muchas veces no escapan de las equivocaciones; por eso la actitud del verdadero cristiano no debe ser de soberbia, vanidad, orgullo, juicio a priori, dureza, incomprensión, sino más bien tener los mismos sentimientos de Cristo que en todo momento acoge al pecador, lo alienta y lo invita a la conversión.
La Iglesia es una comunidad de hermanos que tienen sus propias limitaciones y por eso lo que debe resaltar en medio de ella es la corrección fraterna, el corregirse como buenos hermanos. Ella debe ser testimonio de lo que Cristo ha hecho por la humanidad, que siendo pecadora, Él entregó su vida para reconciliarla con su Padre Dios. De esta manera, tiene que vivir el creyente que ha experimentado el amor y perdón de Dios y de la misma forma como es perdonado y comprendido por su Padre, así debe perdonar, comprender y ayudar a corregir los errores de los demás.
Estoy seguro que muchos de nosotros hemos experimentado lo agradable, lo saludable psicológicamente, lo renovador, lo placentero que es sentir la mano amiga, el abrazo fraterno, la comprensión cuando se ha experimentado la caída, cuando hemos errado y quizás también hemos sentido lo frustrante, lo duro, lo negativo, lo asfixiante que es contemplar que cuando fallamos, cargamos también sobre nuestras espaldas la mirada amenazante, la cara de juicio, el desprecio, la condena, de aquellos que siendo de los nuestros nos dan la espalda; empezando por la propia familia. Jesús nos enseña, por esto, que el cristiano necesita hacer un doble esfuerzo para poder ayudar al hermano que yerra, que se equivoca; debe acercarse con el objetivo de ayudarlo sinceramente a salir de su error y no como aquel que quiere aumentar más la angustia del que ha fallado.
Puede suceder que a quien se aconseja, se le perdona, se le corrige amorosamente, no haga el mínimo esfuerzo por cambiar, se obstine en el mal y se convierta así en una piedra de tranca para la comunidad. Por eso, dice Jesús que la corrección en primer lugar debe ser a solas, si no cambia y corrige llamar a otros dos para aconsejarle y si sigue en su actitud negativa decirlo a la comunidad para que sea ella la que decida si tal hermano, que no quiere cambiar, puede seguir en dicha comunidad. Lo que hay que agotar es la paciencia, la misericordia, el perdón, el consejo; pero si no hay notables cambios ya la culpa no será de la comunidad de los creyentes, sino de aquel que se obstinó viviendo en el mal.
La primera comunidad cristiana entendió desde el principio que Cristo le había dejado el poder de "atar" y "desatar", lo que es lo mismo decir de perdonar o dejar en pecado a alguien. Fue el poder dejado por Jesús a sus apóstoles y que hoy llega hasta nosotros por el sacramento de la reconciliación.  
Cristo está en medio de su Iglesia e invita a cada cristiano a ser instrumento de amor y reconciliación; sólo en la unidad, sólo como hermanos reconciliados, que se saben perdonados por el mismo Padre, pueden llegar a Dios con sus ruegos y oraciones. El verdadero amor a Dios se expresa en la caridad con el hermano, sobre todo con aquel que se siente despreciado, condenado, culpado por la sociedad.
Hagamos de nuestra Iglesia una comunidad de amor y reconciliación que tanto necesita el mundo de hoy. El amor está por encima de perfeccionismos y soberbias y sólo el amor invita a una conversión de corazón.
IDA Y RETORNO: Con estupor e indignación, los cristianos católicos y estoy seguro que los cristianos de otras confesiones han recibido la recién compuesta oración del padre nuestro, realizada por una tendencia política del país, que va contra la fe más que milenaria de los cristianos y la ofende e irrespeta, porque la oración del Padrenuestro fue enseñada por el mismo Cristo a los apóstoles y dedicada como súplica, alabanza y adoración al único Dios verdadero y porque no se aplica a humano alguno, sino al Dios Padre eterno, creador de todas las cosas. Un auténtico cristiano católico no puede aceptar ni permitir que se ofenda su fe, que se utilice una de las oraciones más significativas de su acervo espiritual para utilizarla con un fin político que raya en idolatría e irrespeto a la mayoría de los venezolanos creyentes en Cristo.

Ilustración: Eugeniusz Geno Malkowski.
Cfr. José Martínez de Toda (SJ): http://www.jesuitas.org.co/homilia.html?homilia_id=1130

ENCIERRO Y APERTURA

Reunirse en el nombre de Jesús
José Antonio Pagola

La destrucción del templo de Jerusalén el año 70 provocó una profunda crisis en el pueblo judío. El templo era «la casa de Dios». Desde allí reinaba imponiendo su ley. Destruido el templo, ¿dónde podrían encontrarse ahora con su presencia salvadora?
Los rabinos reaccionaron buscando a Dios en las reuniones que hacían para estudiar la Ley. El célebre Rabbi Ananías, muerto hacia el año 135, lo afirmaba claramente: «Donde dos se reúnen para estudiar las palabras de la Ley, la presencia de Dios (la «Shekiná») está con ellos».
Los seguidores de Jesús provenientes del judaísmo reaccionaron de manera muy diferente. Mateo recuerda a sus lectores unas palabras que atribuye a Jesús y que son de gran importancia para mantener viva su presencia entre sus seguidores: «Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».
No es una reunión que se hace por costumbre, por disciplina o por sumisión a un precepto. La atmósfera de este encuentro es otra cosa. Son seguidores de Jesús que «se reúnen en su nombre», atraídos por él, animados por su espíritu. Jesús es la razón, la fuente, el aliento, la vida de ese encuentro. Allí se hace presente Jesús, el resucitado.
No es ningún secreto que la reunión dominical de los cristianos está en crisis profunda. A no pocos la misa se les hace insufrible. Ya no tienen paciencia para asistir a un acto en el que se les escapa el sentido de los símbolos y donde no siempre escuchan palabras que toquen la realidad de sus vidas.
Algunos sólo conocen misas reducidas a un acto gregario, regulado y dirigido por los eclesiásticos, donde el pueblo permanece pasivo, encerrado en su silencio o en sus respuestas mecánicas, sin poder sintonizar con un lenguaje cuyo contenido no siempre entienden. ¿Es esto «reunirse en el nombre del Señor»?
¿Cómo es posible que la reunión dominical se vaya perdiendo como si no pasara nada? ¿No es la Eucaristía el centro del cristianismo? ¿Cómo es que la Jerarquía prefiera no plantearse nada, no cambiar nada? ¿Cómo es que los cristianos permanecemos callados? ¿Por qué tanta pasividad y falta de reacción? ¿Dónde suscitará el Espíritu encuentros de dos o tres que nos enseñen a reunirnos en el nombre de Jesús?

Ilustración: Lothar Charoux.
Fuente:
http://odresnuevos.wordpress.com/evangelio-domingos/evangelio-7-septiembre-2014/

domingo, 4 de septiembre de 2011

LA CORRECCIÓN FRATERNA


San Mateo, 18: 15-20

En su homilía de hoy, el Padre Alvaro Lacasta (SJ) indicó que las lecturas introducen un tema vidrioso, fuerte, delicado que vivimos en distintos ambientes (familiar, educacional, político, económico, etc.): la corrección fraterna. Amonestar o comunicarse en forma delicada, amorosa, fraternal, frente a las equivocadas pautas éticas y morales. Noasotros, como pacientes, necesitamos de un mínimo de humildad para aceptar la amonestación justa y correcta que se nos hace.

Ezequiel (33, 7-9): responsabilidad peronal e intransferible. Israel somos nosotros. Recuerda al libro del Eclesiastés, capítulos hernosos en torno a la amonestación del padre.

Pablo (Rom, 13:8-10): para seguir orando en estos días. El amor mutuo se acredita y hunde sus raíces en la reconciliación fraterna. Corrige y acepta la corrección (y viceversa).

Mateo: pedagogía magistral. Practicar el amor mutuo, a través de la corrección fraterna de la índole que sea. En nuestra cultura, hay resistencia y rechazo: padres-hijos, profesores-alumnos, etc. (y viceversa). Penitencia más costosa es la de reconocer el error, el equívoco, la falla, como se desprende del confesionario.

La corrección fraterna arranca del misterio de la Cruz, a través del aor de Jesús, muerte y resurrección. Hacernos portadores de la reconciliación, sanación y salvación. Auténtica corrección nace en ese punto de encuentro: misterio de la ruz de Cristo.

No se imponen amistad y amor. Se ofrecen. Portadores en todos los ámbitos. Está en nosotros. Debemos aceptarlo de esa manera.

Martialay, dos veces Lacasta y Rivolta

De acuerdo a nuestros apuntes (07/09/08), el Padre Roberto Martialay (SJ) hizo referencia al sentido de las comunidades cristianas, hecho el ser humano para vivir en comunidad, semejante a la unidad con el Padre; consejos de la vida en común, reseñado en los Hechos de los Apóstoles; expresión de un comunismo cristiano que no se ha vuelto a dar, también generador de problemas; Jesús, dos o tres forman una comunidad. El Padre Lacasa, hizo hincapié en la oración, el espíritu de fe; para Ezequiel, la responsabilidad personal, profundizando Pablo en la corrección que nunca ha sido fácil; tolerancia, la Cruz de Cristo, sufrimiento, procurar la sanación, movimiento hacia la santidad; sentido de oportunidad, saber la circunstancia adeuada; no se puede pasar factura por motivo propio o pasiones: mayor separación; caridad, ayuda frente a las miserias y debilidades, levantarse y reemprender el camino; práctica eficaz de catequésis, sinceridad.

Hallamos otras notas telegráficas, a propósito de Lacasta y el Padre Rivolta (04/09/05). Lacasta,quien dió la misa por el Padre Luis Arizmendi, hay que ser como un niño, no en la edad biológica, sino por la sencillez, humildad, capacidad de sorprenderse, confianza en los padres; saber que nos auto-engañamos, creernos con el deber moral de juzgar a los otros, intolerantes; quizá no se sea católico o cristiano, pero hace las cosas sin saberlo, de acuerdo a Dios. Rivolta (El Carabobeño, Valencia), aludió a la oración que también tiene otros motivos (la de acción de gracias, de alabanza, la de arrepentimiento); evitar la tendencia de rezar sólo cuando tenemos dificultades ("acordarnos de santa Bárbara sólo cuando truena"); Jesús: pedir y recibir, buscar y encontrar,llamar y se abrirá la puerta.

Fotografía: LB (GAN),Hugo Baptista, "Barcos y grúas" (1958).