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lunes, 25 de diciembre de 2017

BREVE RETRATO KOSOLAPOVARIO

Marxismo y religión
Antonio Sánchez García  

“Concuerdo plenamente con mi maestro Jürgen Habermas:
 mientras no se hayan resuelto científicamente los
 grandes misterios que rodean la existencia del hombre
 y del universo, la religión seguirá siendo nuestra última frontera.”
“La crítica de la ideología devora y se traga toda experiencia religiosa”
Jacob Taubes (La teología política de Pablo)

En medio de la espeluznante devastación que aflige a los venezolanos bajo el imperio de la dictadura filo marxista que soportamos, cuando la celebración más importante de la cristiandad, a la que pertenecemos desde nuestro nacimiento como sociedad, nación y República  - la natividad de Jesús -, se ve ensombrecida por la crisis humanitaria, el encarcelamiento a destajo por razones políticas, la miseria y la muerte, nos parece oportuno preguntarnos por el significado que tiene la religión, y en particular el cristianismo, para quienes han asaltado y usurpado todas las instituciones del Estado, con la notable excepción de nuestra principal iglesia, la católica, apostólica y romana. ¿Es concebible que devotos de las enseñanzas cristianas y creyentes en Dios procedan como proceden las pandillas gobernantes? ¿Se conviene el mensaje de Jesucristo de velar por la Paz en la tierra a todos los hombres de buena voluntad  con la mala voluntad expresa de quienes disponen del omnímodo poder de perseguirnos, hostilizarnos, reprimirnos, encarcelarnos y asesinarnos a discreción, como vienen demostrándolo desde hace dieciocho años? ¿Se corresponde una dictadura marxista, como aquel sistema con el que los gobernantes venezolanos se sienten identificados, con los ideales y enseñanzas cristianas?

Hay, desde luego, una tradición política, ideológica e incluso religiosa – que alcanzara las máximas alturas del Vaticano con el argentino Jorge Alejandro Bergoglio y el llamado Papa Negro en la figura del también jesuita Arturo Sosa y todo lo que les rodea y representa - que no sólo considera compatibles al marxismo con el cristianismo, sino que va incluso más allá, encontrando en la Iglesia primitiva los mismos rasgos y fundamentos socializantes, incluso comunistas originarios presentes en el Cristianismo y sus Evangelios. Lo cierto es que Marx, un judío alemán nacido y criado en una familia burguesa emancipada de los estrictos marcos religiosos de la tradición judaica, definió el divorcio ontológico entre el llamado “socialismo científico” y la religión, a la que sin mediar mayores consideraciones, caracterizó en 1844 como el opio con que los burgueses y capitalistas opresores narcotizaban a los oprimidos.  “La religión”, escribió textualmente en su Contribución a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel  “es el opio de los pueblos”.

Fue la estricta tradición impuesta por Lenin al advenimiento de la revolución comunista en Rusia, con la más feroz represión y el contumaz esfuerzo de erradicación de los profundos usos y costumbres religiosas del pueblo soviético con  la iglesia ortodoxa rusa, consumados luego por Stalin, a pesar de haber sido educado en un seminario ortodoxo. ¿Quién no conoce la atroz persecución y aniquilamiento de la religión y los religiosos en todos los países satélites de la Unión Soviética, como Alemania, Polonia y Checoslovaquia? ¿Quién desconoce el aplastamiento de los católicos y protestantes en Cuba? ¿Quién carece de información sobre la profunda enemistad de la Iglesia católica venezolana, el clero, sus máximas autoridades y sus fieles con la dictadura de Hugo Chávez y Nicolás Maduro?

Deben señalarse los esfuerzos por dotar al marxismo de una suerte de teología y emparentarlo con el judaísmo, el protestantismo y el catolicismo tras los esfuerzos mesiánicos de sus pensadores escatológicos, como los judíos alemanes Ernst Bloch – El Principio Esperanza – y Walter Benjamin, en toda su obra ensayística, ese teólogo descreído, como lo llamara su amigo el judío practicante Gershom Scholem, gran especialista en la Cábala y la mística judía.

Jacob Taubes, uno de los más grandes pensadores de la religión en la Alemania de la pos guerra, a quien conociera en el Instituto para el Estudio de las ciencias de las religiones en el que realizara mis estudios de doctorado, en la Universidad Libre de Berlín Occidental, profundo conocedor de la obra del constitucionalista alemán Carl Schmitt, a pesar de su practicante judaísmo, lo dijo en un extraordinario seminario que dictó poco antes de su temprana muerte, publicado luego bajo el título de LA TEOLOGÍA POLÍTICA DE PABLO: “No me gustaba el tono místico de su marxismo – se refiere a Ernst Bloch y a Walter Benjamin – porque respeto demasiado el sistema de coordenadas marxistas, dentro del cual, en mi opinión, no queda lugar alguno para la experiencia religiosa.La crítica de la ideología devora y se traga toda sustancia religiosa… Claro que comprendo lo que pretenden Ernst Bloch y Walter Benjamin: en planos de trivialización, se está repitiendo en la izquierda católica y la izquierda protestante y es lo que resuena hoy en el cristianismo de la iglesia popular latinoamericana. … Pero a pesar de cuanto esfuerzo espiritual hacen Ernst Bloch y Walter Benjamin en los terrenos del concepto y la imagen, sigue quedando un hiato que no cabe superar marxistamente.”

Tras setenta años del más implacable y devastador esfuerzo vivido por la humanidad para imponer un régimen comunista y ateo contra natura en la Unión Soviética, con lavados de cerebro que costaron la friolera de entre 80 y 100 millones de cadáveres, no solo revivió la Iglesia ortodoxa de sus ruinas. Los leninistas no encontraron otra manera que intentar perpetuar su nombre que vinculándolo a una nueva secta religiosa: el cristiano leninismo. Concuerdo plenamente con mi maestro Jürgen Habermas: mientras no se hayan resuelto científicamente los grandes misterios que rodean la existencia del hombre y del universo, la religión seguirá siendo nuestra última frontera.

Fuente:
Pieza:  Alexander Kosolapov.

domingo, 24 de diciembre de 2017

LA FUERZA QUE DA LA FE


Bendición de los panes, al abrirse por cuarto año consecutivo el almuerzo de solidaridad promovido por el Padre José Martínez de Toda (SJ) y la Comunidad Ignaciana En Todo Amar y Servir (CIETAYS), en la Residencia de los Jesuitas / Iglesia de San Francisco (Caracas, 23/12/2017).

NECESARÍSIMO ANDAR

De la caminata betlemita
Luis Barragán

Navidades particulares las nuestras, nos hemos deslizado lentamente desde los festejos sauditas, los que se resisten fieramente en el inconsciente colectivo, autorizados sólo para los elencos del poder,  a los de una tregua inaudita bajo el imperio de la escasez, con la pretensión de chantajear y sojuzgar a las grandes mayorías. No obstante, antes dizque  inaudible, el redescubrimiento es el del llamado de Jesús para los creyentes y aún no creyentes que anhelan la paz que no se entiende, ni se entenderá, sin la libertad, la justicia y la solidaridad que la acrediten.

No parece fácil transmitir un mensaje de salutación, cuando – consabido – ha sido un año de desgracias, dolores y amarguras igualmente insólitas que, por cierto, bastará la más somera indagación, nuestros más remotos antepasados  sencillamente no padecieron. Sólo reavivando la fe, la esperanza y el amor, la conocida trilogía paulina,  nos sorprenderá la alegría que podemos experimentar en medio de la tristeza generalizada, pues, la Buena Noticia esperada, es y será capaz de relanzarnos por el camino necesario e ineludible de reconstrucción o transformación radical del desorden hoy establecido, en la perspectiva de la superación y de la trascendencia que una vez perdimos en el fondo de un engañoso barril petrolero que, faltando poco, ya lo robaron a esta altura del siglo con todo y vitrina.

El nuestro es un regreso arrepentido a los más genuinos sentimientos hacia el otro y los otros que son los que permiten reedificarnos como personas, aún en  medio del más feroz y pestilente vendaval. De un modo u otro, a pesar de los pesares, hemos hecho un aprendizaje intenso alrededor de nuestras más infelices deserciones, en procura de aquellos principios y valores que reivindican nuestra propia existencia y la de los demás. Por ello, no debemos flaquear en las más penosas circunstancias, abriendo caminos desde la intimidad del hogar hasta la amplitud de la República misma, ahora – todos – en peligro.

Pelear el buen combate con la fuerza que da la fe y la buena conciencia, escribía Timoteo. Lo estamos librando y, así lo sentimos, siendo la Navidad un motivo más importante que el año nuevo, en el que no se sentirá el tradicional cañonazo, sino el eco enfermizo de las balas y los artefactos lacrimógenos de meses atrás: nuestro abrazo se sentirá en todos y cada uno de los poros de una Venezuela trastocada en un inmenso pesebre que gozará del llanto que anuncia el nacimiento del futuro vivo y generoso que esperamos con ansiedad.

Los tres reyes magos llegarán con la estrella que dará aviso de una extraordinaria novedad y sabrán rectificar el itinerario al volver a sus casas, difundiendo la noticia perenne cuales reporteros que no requerirán de las redes sociales para conmovernos en la más profunda de nuestras fibras. Caminemos con estos magníficos reporteros, corrigiendo lo necesario,   volviendo de Belén a nuestro hogar – Venezuela entera – con esa alegría indispensable que diluye la tristeza que muy pronto convertiremos en un ingrato y aleccionador recuerdo.

Reproducción: Ilustración de Pedro León Zapata (El Nacional, Caracas, 25/11/1980).

INELUDIBLE CONTEXTO

Venezuela: la Navidad de los que se quedan, y de los que se van
Ángel Arellano  

El pueblo se quedó casi solo porque hasta el barbero partió a Colombia buscando el alimento que ya no se conseguía en las bodegas y abastos.

Terminó siendo inmigrante. Huyó. Se unió a los millones que salieron del país por trochas, picas y caminos de tierra con una mochila en el hombro y un profundo dolor a cuestas. Dejó atrás el esfuerzo de años materializado en una barbería, los materiales para trabajar, su casa en el barrio de toda la vida, su vehículo, y, lo más importante, su mujer y su hija.

Casi solo se quedó el pueblo porque todavía hay residentes aferrados a la fe, creyentes de que la cosa puede mejorar si se le da una buena sacudida a la mata. Pero luego de tantos años pareciera que no hay quien sacuda la mata, o quien se encarame, o quienes la derriben. Sí se han hecho intentos, muchos, muchísimos, con un esfuerzo que casi deja sin aliento a la gente, o que la dejó sin aliento y luego, de a poco, fue recuperando el aire. Pero nada ha cambiado. Al contrario, todo va peor.

Los trabajadores de la estación de servicio que está en la salida del pueblo vieron despedirse a los muchachos del equipo de fútbol, a otros que jugaban béisbol, a un par de ingenieros recién graduados, a unos liceístas que dejaron inconclusa la secundaria, a varias familias que desaparecieron dejando sus hogares intactos, a la señora de la floristería, a los que vendían arte y a los que vendían humo. Resta un pequeño grupo que va sorteando las tempestades de la crisis. Hace tres años se regó como pólvora el chisme de que en un caserío cercano al pueblo, varias personas estaban carneando unos caballos a falta de dinero para comprar novillos, cerdos y gallinas. Ya nadie recuerda ese cuento porque desde entonces se hizo común pasar por el cuchillo cualquier animal vivo que pudiera saciar el hambre.

En el pueblo, el verdulero levantó las cuatro páginas que ahora le llaman periódico (porque el control del papel impuesto a rajatabla por El Gran Hermano decretó años atrás que venderían el mínimo indispensable al menor número posible de periódicos afines o “neutrales”), dio otro sorbo al agüita de borra de café y afinó la mirada tras los cristales vencidos de sus lentes para leer los titulares navideños:

«Presidente Maduro: 2018 será el año en el que conquistemos el futuro; Maduro envía mensaje de amor y paz al pueblo venezolano; Venezuela declara persona no grata al encargado de negocios de Canadá y al embajador de Brasil; Venezuela denuncia nueva amenaza en contra de su paz y soberanía por parte de potencias militares de EEUU y Canadá»[1].

Sus ojos no dieron crédito. Había cogido el diario sólo para conocer el mensaje oficial que no informa ni anuncia novedades. Es la publicación que hace El Gran Hermano para sus acólitos, sus pocos acólitos. El resto de los lectores son resistentes impotentes que aguardan el paso de la tempestad. En algún momento.

Como las noticias del periódico no le dijeron nada al verdulero, llamó a su hija que desde la caja del comercio tenía más de una hora mirando el celular. Nadie entraba a la verdulería esa mañana. Le pidió buscar el resumen noticioso difundido por los sectores insurgentes en las redes sociales, el único sitio donde se conseguía información real. La edición de ese día era alarmante, como la del día anterior, y la del anterior, y así…

«Protestas por gasolina, comida, CLAP y perniles en Anzoátegui, Vargas, ‎Miranda, Mérida, Barinas Sucre, Yaracuy, Portuguesa, Trujillo, Cojedes, Lara, Carabobo, Monagas y Zulia. 74% de las protestas de estos 20 días ocurrieron por hambre. Los estados orientales son los que presentan mayor número de protestas. En Anzoátegui, médicos reportan el fallecimiento de 13 pequeños por ‎malnutrición en lo que va de año. Diez niños están recluidos en el ‎hospital de niños de Barcelona por esta razón.‎ Por medio de un comunicado, Voluntad Popular, Primero Justicia y ‎Acción Democrática condenaron la decisión de la Asamblea Nacional Constituyente de ilegalizar a ‎los partidos políticos que no participaron en las elecciones de alcaldes: “Todas las decisiones de la ANC son violatorias de la ‎Constitución”.‎ Consecomercio denuncia que rebajas forzadas de la Sundde benefician a los revendedores.‎ Mercosur pide liberar los presos políticos.‎ Eliminación de la Alcaldía Metropolitana de Caracas deja en la calle a seis mil trabajadores.‎ Cedice: “Venezuela es el país que menos respeta los derechos de propiedad”.‎ Cendas:  casi dos millones de bolívares cuesta preparar 50 hallacas.‎ Diosdado Cabello insistió en que “no hay nada que negociar” con la ‎oposición venezolana en el proceso de diálogo que mantiene el Gobierno de Nicolás»[2].

Esa era la verdadera actualidad de la tragedia.

Cuando cruzaba la frontera, el barbero miró los ojos llenos de angustia de cientos de personas que al igual que él pensaban en la incógnita de su futuro. También se imaginó la primera navidad lejos de su hogar. Sabía que otros ya tenían muchos años con ese nudo en la garganta. Ahora le tocaba vivirlo en carne propia.

No hay cifras exactas, pero existen estimaciones que hablan de que al cierre de 2017, más de 3 millones de venezolanos estarán en el exterior. El 10% de la población total. 

Fuente:
Fotografías: LB (Caracas, 23/12/2017). Escenas de IV almuerzo navideño de los pobres, realizado en la Residencia de los Jesuítas / Iglesia de San Francisco, promovido por el Padre José Martínez de Toda (SJ) y la Comunidad Ignaciana En Todo Amar y Servir (CIETAYS).

sábado, 16 de diciembre de 2017

CUADERNO DE BITÁCORA

Como suele hacer José Gregorio Morales, Raúl Amiel se convierte en San Nicolás en hace el recorrido posible para llevar un poco más de entusismo al prójimo. Empero, acaba de publicar un par de videos en su cuenta de Facebook, cuyo comentario nos ahorra las palabras: "Santa y Natividad de COLEADOS en la fiesta de SAREN (Servicio Autónomo de Registros y Notarías)… Sorprendidos por la opulencia, riqueza, lujo, exuberancia, superabundancia, demasía y copiosidad de la festividad en tiempos de carestía. Vicisitudes de esta Venezuela de hoy" (https://www.facebook.com/raul.amiel?hc_ref=ARSgz7DHvFeFqdpzHXk7RA4rYfw2YLfeScgwrueG6nVob6Lyfn-d4YyHxVUujSar_cQ&pnref=story).

sábado, 2 de diciembre de 2017

INGREDIENTES

Yo putólogo
Nicomedes Febres

* Algún día el destino debía de alcanzarme y lo digo por las fotos donde aparece en unas imágenes en medio de una bacanal el presuntamente hermano de un dirigente del psuv en el oriente del país y que se han regado como pólvora en las redes sociales y que son las fotos de día. Cuando vi las imágenes solo se me ocurrió pensar: qué bolas, dejarse fotografiar así, y sin llegar al nivel de crítica, como pensando para mis adentros ‘eso yo no lo haría” y más nada; sin embargo un par de amigos lo comentaron en tono de reproche y eso me obliga a comentarlo más en profundidad. Lo digo y hago por ser un venezolano que puede demostrar su condición de putólogo reconocido al escribir el único tratado que existe de la historia de las prostitutas de Venezuela titulado Crónica de las Mujeres que inquietan a los Hombres, tal como las denominaba el obispo Mariano Martí cuando en labor pastoral las encontraba por todos esos caminos de Dios de nuestro territorio en aquellos 13 años de labor evangelizadora de tan santo hombre en la segunda mitad del siglo XVIII. El libro citado fue comentado por Miguel Henrique Otero, editor en cuestión, como un futuro clásico de la literatura venezolana y alabado por Elías Pino como un estudio de los bajos fondos de Venezuela. Aparte de eso, debo manifestar con la frente en alto, pero sin vanidad, que no soy cliente de esos serrallos desde mi adolescencia y sin que eso quiera decir que estoy en contra del amor mercenario o que aúpo la castidad como una virtud existencial, la cual respeto en los demás, pero jamás sería capaz de recomendarla y menos de practicarla, por lo que no pretendo darme de hombre virtuoso en ese sentido. Dios me libre. Pero hecho el marco del cuadro, entremos de lleno en la obra. Sin que involucre, ni de frente ni por mampuesto, al hermano del retratado o a gente del gobierno como tarek william saab y muchos otros, pero esas fotografías más que unas imágenes de la vida prostibularia o de una bacanal coyuntural, a la cual asistiría cualquier hombre promedio, bien por ignorancia, o por exceso de tragos, incluso por gusto, esas fotos son, repito, una expresión simbólica muy acabada de la actitud de este gobierno y los gobernantes de este país ante el pueblo y eso es grave porque muestra impudicia y desvergüenza, pues ningún hombre que se respete, ajeno al poder, ante un gobierno tan sinvergüenza y chantajista es capaz de dejarse retratar en cueros de esa manera y con tanto desparpajo, salvo que ese sea su medio natural desde su nacimiento y no tenga otra referencia moral sobre lo que debe ser la conducta masculina elemental. Tampoco me referiré a las damiselas allí retratadas ni a juzgarlas en razón de haber trabajado en las consultas antivenéreas de las unidades sanitarias en mi juventud y Dios me libre de volverme un viejo puritano que o por falta de oportunidades o por falta de hormonas nunca cayó en los pecados de la carne, que usualmente no eran pecados. Esas fotos muestran una abyección moral donde lo sexual pasa a segundo orden ante tanto desparpajo con los hombres sabiendo que los fotografiaban, de modo que no pueden alegar que no sabían de esas fotos, con botellas de champaña en la mano, bebiendo torpemente y con indiferencia ante el derroche de dinero cuando nuestra gente se está muriendo de hambre y de mengua. La actitud de los fotografiados muestra un degradado concepto del poder, porque allí, de una u otra manera, todos son enchufados y utilizan al poder para esos fines de modos tan mercenarios. No dudo que esas fotografías pasaran al grueso expediente moral que los venezolanos recordaremos de estos tiempos tan aciagos. Es en definitiva una foto iconográfica de lo que vivimos hoy.
* Escojo la foto más pudorosa de todas porque estoy harto de ser censurado por el puritano de facebook que me suspendió por copiar la hermosa foto de la esposa de Trump en cueros y una de las muchachas que se quitaron el sostén en las protestas de hace meses

Fuente:

Sobre el comercio
Nicomedes Febres

* De siempre mucha gente ha tenido una predisposición contra la actividad comercial, esa de comprar y vender, y eso viene de los españoles que vinieron a América con Colón. Eran campesinos bastos y cristianos de una cultura inferior enfrentados a hombres más cultos y refinados del sur de la península Ibérica donde predominaban judíos y moros. Cuando Madrid era un villorrio, Granada era una metrópoli que cayó en manos cristianas el mismo año de 1492. Los españoles de América eran soldados y campesinos que venían de vencer en la Reconquista religiosa y debían ser premiados con el saqueo del Nuevo Mundo para que no alterara allá el orden feudal, de allí ese afán de riqueza rápida y cruenta porque querían regresar a sus querencias ricos y poderosos como lo canta Juan en el primer acto de la zarzuela Los Gavilanes: No importa que el mozo fuerte vuelva viejo, si alegre el corazón salta en el pecho. No importa mi lucha por lograr el oro, si al cabo hoy vuelvo rico y poderoso. Esa fue la mentalidad de la Conquista e impregna a todas las etnias involucradas en lo que era la América española de entonces. Los que tuvieron suerte con el oro regresaron pronto al Viejo Mundo y los que no, siguieron buscando el oro y fueron sus hijos los que pretendieron regresar ricos y poderosos a allá, o urgidos pelando bola, o sea, nosotros los venezolanos de este éxodo causado por el chavismo. Nuestros aborígenes tenían un comercio muy rudimentario y así como cambiaban el oro por abalorios, también cambiaban niños, mujeres y esclavos por sal, pero no mucho más y cambiaban lo que no podían saquear que era su mecanismo favorito de acumulación chavista de riqueza como diría un marxista trasnochado. Los afro descendientes no eran sujetos de comercio sino objetos de comercio como esclavos. Fue solo después de la Conquista, cuando los españoles se asentaron en los bordes de la geografía y es que comienza la actividad comercial de manera tan rudimentaria que buena parte de la actividad comercial la desarrollan los capataces de las haciendas que eran usualmente mestizos hijos naturales de los señores amos de la tierra, o las cacicas indias favorecidas por los conquistadores por ser más útiles que los hombres aborígenes y el comercio era en base a cacao, casi todo de contrabando, o tabaco que el gobierno español solo permitía sembrar lejos de la costa porque la gente se lo vendía también de contrabando a los holandeses de las Antillas. Les he resumido casi trescientos años de la verdadera historia patria sin dorar la píldora. Los venezolanos aprendimos un poco a practicar el comercio poco antes de la Independencia cuando se fue la Guipuzcoana y nos inspiró la Revolución Francesa, y llegaron además los cultivos de café y caña de azúcar por la matachina de los blancos de La Española por los negros de Haití y esa fue la primera revolución burguesa nuestra, pero vino Boves con su igualitarismo y mandó a parar, luego de la Independencia vino Páez y propició el comercio por segunda oportunidad y vinieron los federales con Zamora y su igualitarismo ramplón y volvieron a mandar a parar. Guzmán desarrollo la tercera revolución burguesa hasta que llegó Gómez y se quedó con todo a título personal, desde los campos hasta las industrias y todo fue al mismo bolsillo. Con la muerte de Gómez, el general López Contreras al devolverle la riqueza del Benemérito a la nación y con la presencia ya de la renta petrolera comenzó lo que sería la cuarta revolución burguesa, pero vinieron los adecos con su igualitarismo y mandaron de nuevo a parar hasta que entre Pérez Jiménez y luego Betancourt se dieron cuenta de la realidad y continuaron lo planeado por López Contreras hasta que llegó Carlos Andrés uno y con su demagogia y populismo y hasta de manera simpática volvió de nuevo a mandar a parar esa revolución burguesa de López que había cogido cuerpo hasta con industrialización. Desde entonces hemos vivido entre golpes y traspiés, hasta CAP dos, el único que trató de enderezar el entuerto y la guachafita, hasta que vino la felonía del 4 de febrero que metió a Venezuela en el subsuelo del progreso. Así que les he explicado en una página toda la verdadera historia de Venezuela y su economía y después estos orates dicen que la solución es el socialismo. Que bolas.

Fuente:

Comprender a Venezuela
Nicomedes Febres

* Una de las grandes obsesiones para los venezolanos que intentamos comprender al país es entender porque somos como somos para cambiar el destino de la nación y hacer progresar a Venezuela entre todos. Una summa de sus brillantes reflexiones la tituló Comprensión de Venezuela el inmenso Mariano Picón Salas. Esa pregunta se la hacía con regularidad otro venezolano eterno como Francisco Herrera Luque en sus dos libros seminales para nuestra nación: La Huella Perenne y Los Viajeros de Indias, lo mismo escudriñó Isaac Pardo en los orígenes de la venezolanidad del siglo XVI en su monumental obra Esta Tierra de Gracia. Uno de los puntos que merecen más atención a nuestro parecer es el por qué en nuestros connacionales humildes hay tan profunda carencia de iniciativa para progresar. Uno ve que a Venezuela vienen gente necesitada de otras nacionalidades y todos ellos progresan en base a esfuerzo y ahorro. Ninguna prueba más fehaciente que el progreso de los inmigrantes venidos del sur de Europa luego de la Segunda Guerra Mundial, cuyos hijos constituyen hoy parte importante de las clases medias de Venezuela. y por qué ese ejemplo no se siguió?, lo mismo aconteció luego con la colonia portuguesa luego de la muerte del tirano Oliveira Salazar o con los emigrantes venidos de la Angola portuguesa. También con las colonias de sirios, turcos, libaneses, o los chinos venidos de Cantón a lo largo de todo el siglo XX. Lo mismo sucedió con argentinos, colombianos o chilenos y uruguayos venidos en los tiempos de la Gran Venezuela de CAP 1. Es tan evidente que eso es suficiente para desmontar la idea que en Venezuela la gente no progresa por falta de oportunidades. Otra idea seminal entre la pobrería venezolana, además de su falta de iniciativa, es esa capacidad de aceptación de la teoría de que sus problemas se deben a factores externos a ellos. Desde la peregrina idea desarrollada en la Teoría de la Dependencia expresada en los años 1960 como forma de explicar una teoría de la explotación de los humildes a la manera marxista para América Latina y defendida por los sociólogos del cono sur del continente y que impregnó las teorías políticas para la toma del poder, desde las marxistas puras, a aquella del libro que se puso de modo titulado Quién se comió mi queso. Todas esas creencias impregnaron la práctica política cotidiana que ayudaron a darle fuerza en el imaginario popular a que la causa de sus desgracias estaba fuera de su falta de iniciativa. Desde las teorías políticas social demócratas del 18 de octubre de 1945, o las legislaciones de inspiración laborista dentro de la industria petrolera que sirvieron de referencia al sindicalismo venezolano hasta las expresiones publicitarias de algunos gobiernos como el de CAP 1 detrás de la idea de que somos los hijos de Bolívar y no de nuestros padres, o en el actual, de palabras del negro Aristóbulo, donde sistemáticamente condenaba el espíritu de superación de algunos venezolanos que defendían el derecho a competir para alcanzar el éxito. Sobre este tema volveré otro día.
* En las últimas navidades siempre he tenido que comprar hallacas a alguna señora amiga que las hace para ayudarla y como en esa materia soy rajadamente oriental, las que más me gustan son las que hacía mi mamá y que ahora hace Anapina o mi hermana, entonces esas hallacas compradas se las regalaba a algún amigo. Ayer un par de amigos, profesionales ambos y gente conocida, me llamaron para pedirme que les regalara las hallacas para esta Navidad porque no tenían dinero como comprarlas. Aún estoy asombrado y entristecido.

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