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domingo, 27 de noviembre de 2016

EMPATÍA

Evangelio Dominical: Estar en vela
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado al Evangelio que se proclama en el Primer Domingo de Adviento, Ciclo A, correspondiente al domingo 27 de noviembre 2016.  La lectura es tomada del Evangelio según San Mateo 24, 37-44.

"Estén siempre preparados, porque a la hora que menos piensan, viene el Hijo del Hombre"


¿Cómo fue la gran inundación?
"Los vecinos de Noé comían, bebían, se casaban...", sin pensar para nada en que su fin se acercaba. Le llevaría a Noé mucho tiempo construir y aprovisionar el arca. Le verían trabajar, y le habrían preguntado sobre ello. Ciertamente, él les diría que se arrepintieran de sus pecados, para que ellos, también, fueran salvados. Sin embargo, no le hicieron caso, y pensaban que Noé era un fanático religioso.

Y cuando las aguas empezaron a subir, los vecinos se sorprendieron y comenzaron a preocuparse. Al ver que el agua se acercaba a sus casas, se pusieron más ansiosos. Al ver que el agua continuaba subiendo, empezaron a tener miedo. Al ver que el agua se llevaba todo, se pusieron histéricos. Cuando se espabilaron lo suficiente para hacer algo, era demasiado tarde. La hora de preparación ya había pasado. El diluvio arrasó con todo.

¿Qué otra comparación pone Jesús?

Describe a la gente llevando una vida 'normal' en el campo, en el molino... No hay ninguna indicación de que hoy será diferente al de ayer o al día anterior. La vida sigue. Pero de pronto uno muere y el vecino sobrevive. La venida de la muerte será rápida y sorpresiva.

Esas dos situaciones, descritas por Jesús, eran muy parecidas a las de hoy. Hay quienes avisan de esa posibilidad (de emergencia), pero pocos los toman en serio. Jesús concluye: "Así será también con la venida del Hijo del hombre". Se encontrarán sin preparar.

Jesús en este evangelio habla de su futura venida. ¿Pero no vino ya en Belén?
Jesús viene a nosotros en muchas formas:
Viene en Navidad, viene cada día cuando escuchamos su Palabra en el Evangelio, cuando lo recibimos en la comunión, cuando viene en la persona de un amigo que te ayuda, de un necesitado que me necesita...
Pero hay otras venidas imprevistas en momentos de tensión, de persecución, de enfermedad, a la hora de la muerte, al final del mundo...

Hay algo en lo que no queremos ni pensar: cómo moriremos.
La muerte nos puede venir de repente o poco a poco.
Puede ser un accidente de carro, de bus, un terremoto. No estás seguro en ningún sitio, ni en las Torres Gemelas. Sin embargo, hasta la gente que tiene trabajos peligrosos (bomberos, policías, soldados) encuentra difícil imaginarse su propia muerte.

También puede ser que muramos poco a poco de alguna enfermedad o de viejos; en este caso, tendremos la oportunidad de prepararnos espiritualmente mejor.

A la hora que menos lo pienses, vendrá el Hijo del Hombre, te encontrarás con Él.
Cada domingo, en el Credo, lo recordamos: "Y de nuevo vendrá con gloria a juzgar"...
Y hoy, en Adviento, hacemos un paréntesis para reflexionar también en esta venida del Señor en su parusía (o presencia) del último día.

¿Todo será negativo al fin del mundo?

Abundan en la Biblia imágenes positivas que expresan que todo lo bueno del mundo conocido quedará y será transformado en "el cielo nuevo y la tierra nueva donde habitará la justicia" (2 Pedro 13). Son innumerables los textos proféticos que describen el futuro con símbolos de alegría y de fiesta. (Isaías 60, 1-22; 62 1-12; Amós 9, 11-15; Miqueas 4, 1-5; Sofonías 3, 14-20; Apocalipsis 21, 1-8; 22, 1-21).

El fin del mundo fue también comparado en la Biblia a un parto. Para que un nuevo ser nazca son necesarios tiempo, amor, paciencia, esperanza, y en el momento decisivo, en las horas finales, se necesita esfuerzo y paciencia para los dolores tremendos.

Según S. Pablo, en este parto ya ha asomado el niño, ya ha nacido la cabeza del hombre nuevo, que es Jesús. La humanidad, que es el cuerpo, nacerá tras él (Efesios 1, 22; 1 Corintios 12, 12 y 27). Ése es nuestro deber: ayudar a ese nacimiento.

¿Qué debemos hacer? ¿Cómo podemos estar listos?

Una clara respuesta de Jesús se encuentra más adelante en este evangelio, en el Juicio Final. Allí, cuando Jesús dice que actividades como dar de comer a los pobres, dar de beber a los sedientos, dar la bienvenida a un desconocido, vestir a los desnudos, y visitar a los prisioneros serán, como si las hubiéramos hecho por Cristo mismo (Mt 25:31-46).

Entonces, más nos vale estar listos. Y así podemos dejar el resto en manos de Cristo.

La persona que vive en constante compañía con Jesús no será amenazada por su repentina aparición de Jesús. En cambio, la venida de Jesús será una ocasión para alegrarse, muy parecida a lo que sentimos cuando vemos a un ser querido después de mucho tiempo sin verle – o como la alegría que siente una persona perdida al ver que alguien viene a rescatarle.

¿Cómo debemos esperar al Señor?
Es lo que se llama 'empatía'.

S. Pablo nos aconseja: "Revístanse del Señor Jesús", es decir, pongámonos en su lugar: ¿Qué haría Jesús en esta ocasión? Así mejoraremos nuestro estilo de vida de una forma determinada y concreta. Y no puedo acertar si no tengo una relación de confianza y de amor con Él.

Revestirse del Señor Jesús es soñar con el profeta Isaías en una vida en la cima de la montaña donde el Reino de Dios es luz, paz y justicia.

Revestirse del traje de Jesús es tener el deseo y el sueño de vivir para la justicia y el amor y que ese sueño nos posea y nos impulse a luchar contra toda injusticia y todo odio.

El vestido de Jesús viene en una sola talla para todos. Y no tiene precio, es un regalo de Dios. Pero hay que llevarlo con dignidad. Hay que llevarlo en la lucha por la justicia.

Hay que vigilar para no perderlo. Hay que amarlo hasta dar la vida por él.

Fuente:
http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-estar-vela

Cfr.
Mons. Antonio José López Castillo: http://www.elimpulso.com/correos-diarios/enterate/arquidiocesana-alerta-creyente
Todo San Mateo: http://feadulta.com/anterior/ev-0-indice-1_mateo.htm
Isabel Vidal de Tenreiro: http://www.elimpulso.com/opinion/buena-nueva-estamos-preparados-2

Ilustración: Luisa Richter.

miércoles, 9 de mayo de 2012

TODO LO CONTRARIO


EL NACIONAL - Lunes 07 de Mayo de 2012     Cultura/3
El foro del lunes
LUISA RICHTER La pintora nunca quiso reflejar la guerra en sus cuadros
La pupila de Willy Baumeister cree que la crítica no debe condenar a priori la escena artística contemporánea. Reconoce que hay nuevos medios, pero que el impulso de crear se mantiene en todas las épocas
"No me interesa la política en el arte"
CARMEN V. MÉNDEZ

No es casual que la quinta de Los Guayabitos donde vive Luisa Richter se llame Marco. Para la pintora, es un componente esencial de la obra de arte. Sus cuadros serían otros sin la luz del crepúsculo que entra por la ventana. "Mi casa es el marco de mis cuadros", dice la artista, que vino de la Alemania de la posguerra en 1955, con sus obras en la maleta, y nunca más se marchó. Mientras disfruta un café preparado en greca y unas galletas de mantequilla, conversa sobre varios temas: la fascinación de pintar, la necesidad de huir de las modas y de la politización, así como el estado del arte contemporáneo, cuya escena es tan diversa que a su juicio no puede ser criticada a priori, de manera unilateral.

--¿Es cierto que se considera más pintora que artista? --Soy pintora, profesora, soy el único Premio Nacional de Educación en Artes Plásticas del país. El año pasado en la Universidad Simón Bolívar me dieron el doctorado honoris causa. Entonces también soy doctora. Pintar es hacer cuadros, hacer trazos, artista es ser muchas cosas, es un territorio más amplio.

--¿Cuál es a su juicio el estado del arte contemporáneo? ¿Está vacío de contenido? --Eso dicen con frecuencia los periódicos, pero no creo que se deba generalizar así sobre la situación actual del arte. China tiene su mundo, al igual que Rusia, Alemania, Estados Unidos o Latinoamérica. Creo en la actividad de uno mismo, no en lo colectivo. He contado varias veces que cuando tenía 3 años de edad, mi papá, que tenía más de 40, quería tener algo de tranquilidad, así que me dio unos lápices y comencé a dibujar. Cuando cumplí 80 años, en mi pequeña ciudad, en Besigheim, cerca de Stuttgart (donde tengo todavía mi casa) me hicieron un homenaje y mostraron como arte esos dibujos que hice con apenas 3 años. Cuando me preguntan por la actualidad de la pintura, respondo: cada instante es invisible y es el volumen de lo desconocido. Diría que es una realidad pensada en la visibilidad. De joven trabajé en cinco casas de ediciones para tener dinero y poder viajar a Francia e Italia. En Roma vi una obra de Malevich, el Cuadrado blanco sobre fondo blanco, y me fascinó. Eso lo pintó en 1912; el primer cuadro abstracto era de Kandinsky en 1910. Hace ya un siglo. Hoy día con todos los medios técnicos hay una facilidad de reproducir, pero eso no invalida los impulsos creativos de cada uno.

--Pero pareciera que todo el arte tiene que ser conceptual, o instalativo, o minimalista.

--¡Qué va! Al contrario. En las ferias de arte vi las obras conceptuales y me di cuenta de que uno antes que nada tiene que definir lo que quiere decir conceptual. Para mí, el concepto es pintar, hacer rayas. Pienso en los textos del filósofo Walter Benjamin en 1945, escritos justo antes de su suicidio en Portbou, en la frontera entre Francia y España. Él señalaba precisamente que es una maravilla cuando uno tiene la capacidad de expresar ideas a través de rayas horizontales y verticales. Lo mismo pasa con la poesía.

(Recita a Reiner María Rilke, uno de sus autores favoritos, en su lengua original): "Yo vivo mi vida en anillos crecientes/que sobre todas las cosas se extienden./Quizás el último no alcanzaré,/pero sí lo intentaré./A Dios le doy vueltas, Torre de tiempos,/y así volteo milenios/todavía sin saber si soy viento, halcón/o acaso una enorme canción".

Este poema habla sobre que nunca hay una respuesta objetiva sobre los altos y bajos de la vida. Si te interesa, los grandes artistas para mí son Rafael, Cézanne, mi gran maestro Willy Baumeister, Max Ernst y hasta el filósofo Kierkegaard.

--¿Es un cliché decir que los alemanes están marcados por el expresionismo, al igual que los venezolanos lo están por la geometría? --¡Qué puedo decir! Puede que algunos de mis contemporáneos en 1945 ­cuando comencé a estudiar en la Academia Libre de Stuttgart­ tuvieran la influencia, pero el expresionismo alemán a mí como alumna de Willy Baumeister no me hizo tanta mella. Tengo mucho de la abstracción, aunque no el estilo geométrico. En mi obra puedes ver que yo no andaba en ismos. Me interesaba tener mi libertad, hacer mis cuadros como quería. En esa época de la academia sólo tres estudiantes defendíamos la figuración.

--Usted llegó a la Venezuela moderna de Carlos Raúl Villanueva, de Jesús Soto, Alejandro Otero y Carlos CruzDiez. ¿Ellos influenciaron su manera de ver el arte? --Nunca. Llegué en diciembre de 1955. Luis Malaussena, el arquitecto que era la mano derecha de Marcos Pérez Jiménez, acababa de construir la autopista Caracas-La Guaira. Me impresionó tanto que empecé a pintar esos cortes de tierra. Ellos mismos despertaron la necesidad de seguir mi propio camino.

--Vivió la Alemania del Tercer Reich. ¿Qué peso tiene eso en su obra? --Yo era una niña, pero te puedo contar. Está la experiencia de los bombardeos.

Esas tensiones son situaciones que pasaste de las que no puedes huir. Recuerdo el 4 de diciembre de 1945, antes de que terminara la guerra, hubo un bombardeo cerca de Besigheim. ¡Fue horroroso! Son situaciones que te quedan, pero nunca quise reflejar la guerra en mis cuadros. No me interesa la política en el arte. Es verdad que uno convive con ella, pero no podemos hablar tanto sobre eso. Cuando Baumeister hablaba del acontecimiento de la guerra dentro del hombre mismo, lo hacía a través del Poema de Gilgamesh. Hizo una secuencia de grabados sobre este tema. Cuando se terminó la guerra entré en la Academia Experimental Marz, luego en la Academia Libre de Stuttgart y finalmente en la Academia Nacional de Stuttgart. Fue cuando empecé a pensar en lo que es introspección. Esa era la ideología de Rudolf Steiner y la Waldorfschule, la antroposofía: "Pensar, sentir y querer".

Fotografía: Samuel Hurtado

martes, 24 de abril de 2012

ESTETO-ESTRATEGA

EL NACIONAL - Martes 24 de Abril de 2012     Escenas/2
Luisa Richter
ESTO ES LO QUE HAY
ARTES VISUALES
LORENA GONZÁLEZ

Las artes visuales pueden rebelarse como la perenne posibilidad de un solo movimiento. Estallido que se encierra y se desprende desde las variables de un contacto incomprensible, enigma que respira tras esa trama de extensión liberada que podría ser un punto, una línea, un muro en ruinas, una fotografía, las esquinas de un papel, las cúpulas de una catedral.

¿Qué determina ese curso? ¿Cuál es la estrategia que habilita el encuentro adecuado de los signos y la sensibilidad, de la forma y la materia, de lo que está frente a nosotros junto a eso que no vemos? ¿Seguirá siendo la obra todo aquello que parece haber perdido? ¿Estarán aún las resonancias de un idioma olvidado, de un hálito intangible que anida en ella? En los hálitos intermitentes de la ciudad algunas revelaciones nos devuelven a ese territorio indescriptible. Una pequeña muestra, una punta seca sin título, algunas palabras enlazando universos y una existencia dedicada al arte: eso es y será siempre Luisa Richter, creadora que ha transformado su vida y su obra en esa luminosidad tenebrosa, en esa certeza improbable, en esos ángulos tan quebradizos como estables que reúnen para Lezama Lima el centro de la poesía: "Un caracol nocturno en un rectángulo de agua".

La exposición se titula Gráfica y estará hasta el mes de mayo en el Museo de la Estampa y el Diseño Carlos Cruz Diez. Fue curada por Thelma Carvallo y reúne con delicado compromiso una selección desde los años sesenta. Como secuela curiosa, esta muestra cierra el ciclo de tres exhibiciones más que sin un acuerdo tácito rindieron homenaje a la labor de Richter: Collages en la Sala Mendoza, Tránsitos entre la memoria y la pintura en Pdvsa La Estancia y Luisa Ri- chter y sus alumnos en la Galería Estudio 8.

Nunca sabremos el porqué de este estallido secuencial sin premeditación aparente.

Sin embargo, es una hermosa sorpresa el saber que alguna reminiscencia institucional activa los senderos de un recuerdo necesario, pues la verdad es que esta gran retrospectiva fragmentada debió suceder en los grandes espacios de la GAN, el MAC o el MBA; sitios acordes para traducir todo esa infinita variedad de contenidos que palpitan en la impronta de sus piezas.

"Parece que pintara con tinta del corazón", dijo una joven espectadora que miraba a mi lado la muestra del Museo Cruz Diez. Lo que veía con fascinación era una plumilla del año 64 donde las vibraciones sensuales de ese espacio otro que también habita los grandes formatos, acarician la página de un block con el título De Apolli- naire. Más allá una serigrafía sobre tela del 72 trastoca la sucesión de sillas desplazadas por los estallidos de la luz, mientras Detrás de la cortina revela todo lo que heredaron los artistas de la posguerra que vinieron al país, necesidad vital de expresar que superaba las diferencias entre disciplinas: eran poetas, pintores, diseñadores, músicos, fotógrafos, arquitectos...

Al fondo, una tinta china de intensos y sencillos trazos bajo el título Dioti- ma (1991) profundiza en los secretos de una mujer que convirtió el arte en su amante ­como ella misma suele decir­; metáfora a su vez de ese abismo que al unísono con el deseo nos sitúa Richter en cada obra: negación y aceptación de una posibilidad inalcanzable, de un mundo único que se empeña en subsistir.


Ilustración: Luisa Richter, Architectura Transparente, 1980, Collage auf Papier auf Karton.




martes, 13 de septiembre de 2011

CAZA DE CITAS


"Dentro de tantas posibilidades: proarte, contraarte, cinetismo, hiperrealismo, simbolismo y todos los etcéteras, lo más importante para uno es su propio ángulo de percepción, sus límites, la personalidad y el carácter".

Luisa Richter

(María Elena Ramos, "Diálogos con el arte. Entrevistas 1976-2007", Equinoccio, Caracas, 2007:248)

Ilustración: Luisa Richter