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domingo, 9 de febrero de 2014

LIDIA

El falso dilema
Luis Barragán


Frecuentemente, lidiamos con posturas consideradas como moderadas y radicales en la oposición venezolana.  La confusión prácticamente  permite tratar de terroristas a unos y de entreguistas, a otros. Empero, porque los rusos también juegan, según la famosa humorada, sospechamos de los ingenuos que pronto caen en las trampas gubernamentales, o de los colaboracionistas que hacen de la levedad su mejor emblema.

El problema real está en esperar – resignados – el cumplimiento de una futura agenda electoral,  convencidos de una condición minoritaria que acompleja, mientras somos ajenos al difícil proceso y procesamiento de una crisis social y económica que exige respuestas inmediatas.  El problema está en confiar  cándidamente en las instituciones, cuando – por ejemplo -  la infuncionalidad parlamentaria y el estrangulamiento de los medios independientes apuntan a la quiebra política, excepto la institución que queda y espera: la calle.

La protesta estudiantil adquiere cada vez una mayor resonancia y consistencia, no sólo porque las instituciones no responden a sus legítimas demandas, sino por la inexorable urgencia de preservar la vida, ya que el problema de la inseguridad personal nos ha desbordado. Y, lo que es peor, el incompetente gobierno reacciona violentamente frente al más modesto reclamo, reciclando sus fracasos y abusando de la mensajería digital de textos dizque para informar sobre el llamado Plan Patria Segura.

Una indignación ya masificada, no sabe del falso dilema entre aguardar – resignadamente – a una nueva elección presidencial y apelar – desesperadamente – a la alteración del orden público.   Incluso, de hacer caso a la tesis de una tal acumulación de fuerzas para derrotar a Nicolás Maduro en 2019,  luce indispensable efectivamente acumularlas desde ya con el apoyo, compromiso y orientación de las luchas populares.

Agravando la situación,  el régimen responde con una violencia mayor de la que dice defenderse.  Los corajudos jóvenes neoespartanos que  protestaron pacíficamente a la delegación cubana de la Serie del Caribe, a 200 metros del hotel que la alojaba, o los tachirenses que elevaron su voz ante la sede de la gobernación, fueron injustificada e irresponsablemente enviados a los peligrosos centros penitenciarios de Barcelona y Coro, donde anidan los pranes generados por el socialismo parasitario. 
Tildando de fascista toda inconformidad ciudadana, el oficialismo celebra la aprehensión del estudiantado a través de una marcha que dice insuflarlo moralmente, creyéndose relevado  de responsabilidades. La maniobra de distracción, esperando por otras que prodiguen los publicistas, lo lleva a anunciar el reciclaje de medidas para el venidero 14 de febrero bajo el denominado Plan de Pacificación.

Además, el gobierno ha adoptado un conjunto de decisiones que, importando poco sus incontestables y nefastas  consecuencias,  ameritan de una pronta rectificación.  Estrangulados los medios independientes de comunicación social y bloqueado el parlamento (inmovilizándolo), tales decisiones nos llevan a la propia inexistencia del país al correr el presente siglo, por lo que aquello que llaman hacer política no algo distinto al decidido compromiso con las causas populares, en condiciones tan difíciles de quiebra económica, desabastecimiento de los insumos básicos, desempleo atronador, indecible costo de la vida y, faltando poco, una represión quirúrgica o masiva que apenas logra alguna vestimenta de las formalidades.

En esta amplia acera de la oposición política, no caben la retórica que ha derivado de los monólogos presidenciales, auspiciando los buenos modales, ni el burdo zafarrancho callejero, estelarizando las malas costumbres, para sintetizar  una absurda disyuntiva que puede revelar la escasa calidad del dirigente político.  Y es que enlazar con la oposición social que se agiganta, canalizándola de acuerdo a los más caros valores e ideales, significa recuperar toda la responsabilidad histórica de la que Venezuela urge: rogándole a Dios, a la vez que dando con el mazo.

http://www.noticierodigital.com/2014/02/el-falso-dilema-2/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=1014697
Pieza: Kumi Yamashita.

SOLICITUDES

San Mateo, 5: 13-16

En su homilía de hoy, el Padre José Vicente Ramírez Meza (Redentorista), comenzó señalando para qué sirve la sal. Hallándose los niños que se preparan para la Primera Comunión, fue muy didáctico: el sabor y la preservación de los alimentos, permitiéndose comentar el texto evangélico. Mas, nos atrajo los otros comentarios y pedimentos. Palabras más, palabras menos, pidió porque cesara la violencia y que las autoridades respondieran adecuadamente, frente a las actuales y consabidas circunstancias. Pocas veces reparamos que la Iglesia Católica, en sus oraciones dominicales, pide porque las instituciones políticas respondan a las necesidades y demandas de la población. Hay un determinado lenguaje, una cierta redacción de las solicitudes, que procura expresar el deseo  de todas las comunidades.

Pieza: Kumi Yamashita

TESTIMONIO Y MENSAJE

NOTITARDE, Valencia, 9 de febrero de 2014
"Caminando con Cristo"
Ustedes son sal y luz del mundo (Mt.5, 13-16)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

El evangelio de este domingo nos presenta a Jesús instruyendo como Maestro a sus discípulos, les presenta tres palabras  con las cuales los identifica: Sal, luz y ciudad fuerte. Dicho esto se puede entender cuál es la misión o cuál necesita ser la misión del cristiano, del discípulo de Cristo en medio del mundo. Lo primero que Jesús le recuerda a sus discípulos es que no huyan del mundo, que no escapen de él, que no sean indiferentes a la realidad que perciben; todo lo contario, el cristiano que se sabe parte del mundo, entiende que el mundo donde habita; su entorno, su realidad, su cotidianidad, tiene o necesita transformarla desde la visión de Dios, desde lo que Cristo, Nuestro Maestro y Señor nos ha enseñado.
El cristiano necesita darle sabor al mundo, como la sal en la comida que da gusto, que da sazón, que aunque no se ve se siente su presencia discreta; así el cristiano en medio del mundo necesita dar sabor de Dios, hacer presente a Dios con sus buenas obras, con su manera de pensar, sentir y actuar. Tiene que ser aroma de Cristo en medio de los hombres; dar sabor al mundo con la fe, la esperanza y sobre todo el amor que al fin de cuentas es el distintivo del cristiano. Es el amor lo que le da gusto, sazón y hace agradable el encuentro, las relaciones, la comunicación y la socialización entre las personas. El cristiano sin amor es como una comida sin sal, sin sabor; el cristiano que ha tenido y mantiene un encuentro con Cristo su Dios y Señor, necesita atestiguar con su amor, con sus buenas acciones, con su entrega a los demás que realmente vive en Cristo y es de Cristo; lo demás serán puras palabras bonitas, discursos vacíos, retórica, pero no dejan un testimonio convincente ante los hombres. Porque Cristo no sólo vino hablar de amor a los hombres, sino que en el madero de la cruz atestiguó la radicalidad y la entrega total de ese amor.
El cristiano necesita ser luz del mundo, tiene que ser como una lámpara encendida que se coloca en lo alto e ilumina el camino, la inteligencia, la realidad de las personas con las cuales se encuentra. Ante tanta tiniebla y oscuridad que se percibe en el mundo, el cristiano debe llevar la luz de Cristo a los hombres que han apagado su fe, que han perdido la esperanza y viven sin amor. Hay tantos hombres, mujeres, adolescentes, jóvenes, niños, ancianos, ricos, pobres, que viven sin ilusiones, sin optimismo, que no le encuentran razón a su vida, que han apagado el fuego que alumbra su existencia, que por muchas razones viven en una oscuridad y es allí donde el cristiano que ha encontrado la Luz de Cristo, la luz de su amor que ilumina nuestra inteligencia, la luz de su rostro que muestra la bondad y misericordia del Padre, la luz de su amistad y fraternidad que da aliento en el camino, se sienta un apóstol, un misionero de su amor, un pregonero de su luz, de su mensaje de salvación para todos.
El cristiano dice también Jesús que es como una ciudad colocada o edificada en lo alto de un monte que no puede esconderse o taparse, todos la contemplan; así el cristiano debe ser en medio del mundo columna firme, que cimentado en Cristo tiende la mano a todos, sin discriminación, para que puedan encontrar el camino de la felicidad, para que sus vidas se edifiquen y construyan en el amor que perdura para siempre, en la amistad profunda con Dios que hace que la vida se renueve, se transforme y cada día se haga más fuerte, vigorosa, firme, alegre, hermosa, porque ha encontrado el gusto, la luz y la razón de vivir en Dios que es el centro y la meta de la vida del hombre. El cristiano debe testimoniar ante el mundo que quien encuentra a Cristo realmente es feliz, su vida siempre será nueva y en medio de las dificultades de la vida encontrará siempre una salida para seguir caminando hacia la plenitud que sólo Dios en su infinito amor nos ofrece.
El mensaje del evangelio de este domingo es claro; es una invitación para los que somos cristianos católicos seamos mensajeros y testimonio de Cristo en medio del mundo; que las realidades con las cuales no encontramos cotidianamente las veamos y analicemos siempre con Dios y desde Dios para que podamos con nuestra conducta y obras aportar cambios positivos en la sociedad donde vivimos, sin perder el norte y el horizonte de nuestra patria definitiva que es vivir para siempre con Dios.
IDA Y RETORNO: Agradezco a la Directiva del Magallanes haber decidido otorgarme el anillo de campeones de la temporada 2012-2013, el cual siempre conservaré como símbolo del trabajo realizado en nombre de Cristo en medio de las actividades de éste deporte nacional y como signo del profundo afecto que me une a los Navegantes del Magallanes, a toda su gente. Dios nos siga bendiciendo.
El Padre Alfredo Fermín que acaba de llegar de Roma con su título de doctor en teología bíblica, ha venido a incorporarse al Equipo de Formadores de nuestro Seminario, lo cual nos llena de alegría. Le deseamos éxitos y bendiciones en su labor presente y futura en nuestra Casa de Formación Sacerdotal.

Pieza: Kumi Yamashita.

LA INTRANQUILIDAD, POR VOCACIÓN

Salir a las perferias
José Antonio Pagola

Jesús da a conocer con dos imágenes audaces y sorprendentes lo que piensa y espera de sus seguidores. No han de vivir pensando siempre en sus propios intereses, su prestigio o su poder. Aunque son un grupo pequeño en medio del vasto Imperio de Roma, han de ser la “sal” que necesita la tierra y la “luz” que le hace falta al mundo.
“Vosotros sois la sal de la tierra”. Las gentes sencillas de Galilea captan espontáneamente el lenguaje de Jesús. Todo el mundo sabe que la sal sirve, sobre todo, para dar sabor a la comida y para preservar los alimentos de la corrupción. Del mismo modo, los discípulos de Jesús han de contribuir a que las gentes saboreen la vida sin caer en la corrupción.
“Vosotros sois la luz del mundo”. Sin la luz del sol, el mundo se queda a oscuras y no podemos orientarnos ni disfrutar de la vida en medio de las tinieblas. Los discípulos de Jesús pueden aportar la luz que necesitamos para orientarnos, ahondar en el sentido último de la existencia y caminar con esperanza.
Las dos metáforas coinciden en algo muy importante. Si permanece aislada en un recipiente, la sal no sirve para nada. Solo cuando entra en contacto con los alimentos y se disuelve con la comida, puede dar sabor a lo que comemos. Lo mismo sucede con la luz. Si permanece encerrada y oculta, no puede alumbrar a nadie. Solo cuando está en medio de las tinieblas puede iluminar y orientar. Una Iglesia aislada del mundo no puede ser ni sal ni luz.
El Papa Francisco ha visto que la Iglesia vive hoy encerrada en sí misma, paralizada por los miedos, y demasiado alejada de los problemas y sufrimientos como para dar sabor a la vida moderna y para ofrecerle la luz genuina del Evangelio. Su reacción ha sido inmediata: “Hemos de salir hacia las periferias”.
El Papa insiste una y otra vez: “Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrase a las propias seguridades. No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termina clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos”.
La llamada de Francisco está dirigida a todos los cristianos: “No podemos quedarnos tranquilos en espera pasiva en nuestros templos”. “El Evangelios nos invita siempre a correr el riesgo del encuentro con el rostro del otro”. El Papa quiere introducir en la Iglesia lo que él llama “la cultura del encuentro”. Está convencido de que “lo que necesita hoy la iglesia es capacidad de curar heridas y dar calor a los corazones”.

Fuente:
http://odresnuevos.wordpress.com/evangelio-domingos/evangelio-9-febrero/
Pieza: Kumi Yamashita.