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domingo, 13 de septiembre de 2015

THE PROPAGANGA GAME

EL PAÍS, Madrid, 13 de septiembre de 2015
Reportaje »
Corea del Norte, campo de batalla de la propaganda
Pyongyang abre sus puertas y muestra su mejor cara a un cineasta español
Naiara Galarraga 

Los primeros intentos fracasaron. Fue cuando aún se enviaban cartas con sobre y sello. Nunca dirigieron sus propuestas para hacer el documental a Pyongyang; escribían a Suiza, a la única dirección conocida de la República Democrática Popular de Corea, a su delegación en la sede de Naciones Unidas en Ginebra. “Nos las devolvían ¡sin abrir! ¿No es genial?”, cuenta el cineasta Álvaro Longoria. El plan era entrevistar al mismísimo Kim Jong-il, gran cinéfilo que secuestraba cineastas para mejorar el cine local, hijo del fundador de Corea del Norte y padre del actual dictador. Nunca hubo respuesta. Hoy el país más secretista del mundo abre embajadas.

Longoria (Santander, 1968), que sopesó ser diplomático y fue banquero de inversión, estrena ahora lo que entonces empezó a germinar. The Propaganda Game es un documental en inglés que muestra Corea del Norte como escenario de una feroz batalla propagandística, interna y con el exterior. Promete un documental distinto sobre esta potencia nuclear que, sea por su hermetismo, por la extravagancia de sus líderes, por la estética retro de los privilegiados vecinos de su capital o por sus deslumbrantes desfiles militares, ejerce una enorme fascinación popular pese a ser un Estado totalitario sin par en la era contemporánea.

Por el secretismo que imponen las autoridades, las noticias reales se mezclan aquí con chismes
Son meses intensísimos para el cineasta inmerso en la esquizofrenia de parir tres proyectos dispares. Días antes del estreno de este documental en la sección Zabaltegi del Festival de Cine de San Sebastián llega a las pantallas Ma ma, la película de Penélope Cruz y Julio Medem que coproduce con ambos. Y, mientras, ultima Altamira, sobre el descubrimiento de las pinturas prehistóricas.
Que nadie espere imágenes movidas tan características de las grabaciones en Corea del Norte. “Me llama la atención por qué siempre que se habla de Corea del Norte parece una película de James Bond. Está el Doctor No, malo malísimo, y los demás estamos a ver si a este Doctor No se le ocurrirá soltar una bomba nuclear. Aquello me parecía una simplificación hollywoodiana”, dice en la cocina de su productora, Morena Films, en Madrid. Aunque admite que en algunos momentos sí se sintió como el protagonista de El show de Truman, como si estuviera rodeado de actores.

Algo casi inédito, buena parte de la película está rodada en el país de la fracasada utopía estalinista –como lo bautizó el experto Andrei Lankov, al que entrevista– con Longoria como narrador. La llave para que esta vez el proyecto cuajara se la topó en un periódico. Longoria leyó una historia sobre un noble catalán, comunista desde la adolescencia, que fue militar y que, tras muchos viajes al país, se había convertido en embajador informal norcoreano. El cineasta acababa de descubrir a Alejandro Cao de Benós. “Le escribí por Facebook. Le dije: ‘Oye, quiero hablar contigo para un documental”. Esta vez sí hubo respuesta.
Un año de negociación. Las puertas de Corea del Norte están abiertas para quien acepte grandes limitaciones a su libertad. “Las reglas eran: ‘Nunca puedes salir solo; no te puedes salir del itinerario. Cuando te digamos que pares de rodar, tienes que parar de rodar inmediatamente; si no, te quitaremos la cámara y lo que hayas grabado. Ese era mi mayor miedo, que me quitaran lo rodado”. Aceptó. En primavera de 2014, él y dos cámaras, Rita Noriega y Diego Dusuel, recibieron por fin un visado que les permitió estar seis días en el país.

“Por primera vez en cinco días nos hemos quedado solos”, susurra a cámara dentro de la furgoneta cuando se percata de que por fin los omnipresentes guías/traductores no le oyen.
Cao de Benós, que se presenta como el único extranjero que trabaja para el Gobierno norcoreano, fue su anfitrión. Longoria descartó la idea original de que fuera el protagonista porque “es un personaje interesante, pero no deja de ser una curiosidad”. El viaje depara sorpresas como una vitrina frigorífica de (la prohibida) Coca-Cola atisbada en el lado comunista de la última frontera de la Guerra Fría, una misa dominical inolvidable o una exhibición de monopatín. También incluye momentos burdamente propagandísticos como la visita a lo que se presenta como una vivienda del montón –en un país que recibe ayuda alimentaria de la ONU– y resulta que hay un ordenador HP; una copia de Brave, de Disney; jabón Dove, y una supuesta inquilina que calla cuando se le pregunta: “¿Qué va a cocinar esta noche?”. Longoria recuerda la surrealista escena: “Nunca vimos el frigorífico [por dentro]”.

Las puertas de Corea del Norte están abiertas para quien acepte grandes limitaciones a su libertad
The Propaganda Game es un paseo por lo que el régimen de Kim Jong-un quiere mostrar de la mano de Cao de Benós. Pero va más allá. La cara que Pyongyang quiere ocultar, la de nietos encarcelados por los crímenes de sus abuelos, los campos de prisioneros políticos, el entramado de delatores, la división en castas de afines y hostiles…, está ahí, a través de entrevistas con especialistas, periodistas, académicos, representantes de la ONU, Amnistía Internacional –que solo aceptó participar tras asegurarse de que no había un duro de Pyongyang en el proyecto–, disidentes… Ellos explican cómo “a los norcoreanos les lavan el cerebro desde el minuto cero” (dice Barbara Demick, autora de Querido líder, vivir en Corea del Norte) o “es el único país del mundo que ejecuta a personas por hacer llamadas internacionales sin permiso” (relata una adolescente que huyó del norte para refugiarse en Corea del Sur).

Oliver Stone, con el que ha colaborado en documentales sobre Fidel Castro y Arafat y que estuvo en los primeros tanteos para el proyecto, no participa directamente en la película, pero sí está presente: “Cuando no sé qué hacer, siempre pienso: ‘¿Cómo lo haría Oliver Stone?’. Él me ha ayudado en el proceso”. El español lo considera un maestro.
Longoria asegura que ha intentado responder a las preguntas que un lector de prensa interesado como él se hace. El mismo planteamiento de Hijos de las nubes, la última colonia, su primer documental, sobre el conflicto saharaui, con Javier Bardem de narrador. “Yo lo que hago es un análisis sobre la información y la manipulación de la misma en torno a Corea del Norte. La que usa el Gobierno con su gente, la propaganda que usa hacia fuera y luego la extraña tergiversación de la información que se da en los medios internacionales cuando se habla de Corea del Norte. Es la manipulación de la información en esas tres direcciones”.
El secretismo que imponen las autoridades lo ha convertido en terreno fértil para la confusión. Las noticias reales (Corea del Norte lanza siete misiles tierra-aire sobre el mar de Japón) se mezclan constantemente con chismes (reaparece la esposa de Kim Jong-un) y, a veces, con auténticas fabulaciones (la noticia de que el dictador echó a su tío desnudo a una jauría de perros para que lo devoraran es una invención). Es una mezcolanza que triunfa.

Estaba en plena producción el español cuando una parodia para adolescentes sobre el asesinato del tirano norcoreano, soez hasta el infinito, se convirtió súbitamente las Navidades pasadas en símbolo mundial de la libertad de expresión. El estreno de La entrevista quedó en suspenso tras un espectacular ataque informático que paralizó Sony Pictures, sacó a la luz miles de correos electrónicos y, con ellos, algunas miserias de sus directivos. El FBI culpó directamente a Corea del Norte. El presidente Barack Obama prometió solemne una respuesta proporcionada: “No podemos tener una sociedad en la que algún dictador en algún lugar puede empezar a imponer la censura aquí, en Estados Unidos, e intimidar a la gente por el estreno de una pelícu­la satírica. Imaginen qué empezarán a hacer cuando vean un documental que no les gusta”.
A Longoria aquella polémica no le preocupa. “Una película que caricaturiza todos los clichés de Corea del Norte, las increíbles represalias contra Sony, y que además ni siquiera se sabe si lo han hecho los norcoreanos… Es una suerte. Casi un ejemplo práctico de lo que estábamos haciendo”. Desde muy pronto, él mismo sintió que se movía en territorio minado. Al poco de anunciar el proyecto fue acusado de hacerle el juego a un Estado totalitario, de hacer propaganda. Le pilló por sorpresa, confiesa, y le hizo plantearse que la “simplificación de la información” también podría aplicarse y perjudicar a su trabajo. Él lo niega tajante. “Yo estoy intentando enseñar todos los puntos de vista, no solo uno. Eso no es propaganda, propaganda sería si solo enseñara uno”, recalca. Darle al espectador la información de los diversos implicados y que sea él quien saque las conclusiones.
Antes de dedicarse al cine, fue durante ocho años un tipo de traje y corbata, un banquero de inversión en Nueva York y Londres. De aquello tiene una experiencia muy útil con los números y los planes de negocio en estos tiempos de acuciante crisis. Los 400.000 euros que ha costado el documental los consiguió a través de las ventas internacionales en el extranjero. “Yo siempre digo que en el mundo de las películas hay gente muy complicada, muy sofisticada. Pero al lado del mundo de las finanzas, es todo una broma. La gente verdaderamente complicada, la verdaderamente peligrosa, está en el mundo de las finanzas. Cuando trabajaba en la banca, siempre decía que era un privilegio trabajar con gente tan inteligente y una pena que esos talentos se desperdiciaran en comprar y vender derivados en lugar de hacer algo creativo. Pero sí, estoy bien entrenado, incluso para lidiar con los norcoreanos”.

Fotografías:
- Norcoreanos en el Gran Monumento de la Montaña Mansu, que contiene el homenaje a la revolución socialista (en la imagen, al fondo) y las gigantescas estatuas de 22 metros de Kim Il-sung y su hijo, Kim Jong-il (fuera de la fotografía, a la derecha), hacia las que dirigen sus reverencias los visitantes. El primero dirigió el país desde su fundación, en 1948, hasta su muerte, en 1994. Su hijo heredó el poder, que ostentó hasta 2011, cuando, al fallecer, el actual dictador asumió las riendas.
- l cineasta Álvaro Longoria, director del documental The Propaganda Game, saluda a un veterano de la guerra que dividió la península coreana.
- Escena del filme donde el realizador se topa con una máquina de Coca-Cola, en un país donde está vetado su consumo.
- Estudiantes durante una representación en su colegio.
- Familias y parejas se mezclan con soldados en un parque de Pyongyang junto al monumento al Partido de los Trabajadores con la hoz (que simboliza a los campesinos), el martillo (los obreros) y el pincel (los artistas).
- Misa en una iglesia de Pyongyang.
- Kim Jong-un, en uno de sus habituales baños de multitudes en visitas organizadas.
- Kim Jong-un, en un parque de atracciones.

Fuente:
http://elpais.com/elpais/2015/09/10/eps/1441902666_263371.html

sábado, 14 de diciembre de 2013

AMISTOSAMENTE

EL NACIONAL - Sábado 14 de Diciembre de 2013     Opinión/8
Algo huele mal
SERGIO DAHBAR

" Uno piensa que los días de un árbol son todos iguales. Sobre todo si es un árbol viejo. No. Un día de un viejo árbol es un día del mundo".
He recordado las primeras líneas del libro La balada del álamo carolina , del escritor Haroldo Con- ti, ahora que en Corea del Norte ocurren hechos que colocan otra vez al mundo al borde de una situación extrema.
Autoridades de Corea del Norte han ejecutado, después de celebrar un juicio militar, al segundo hombre más poderoso de esa nación, Jang Song-thaek, tío de Kim Jong-un.
Este jerarca en desgracia, de 67 años, fue acusado por actos de corrupción, juego, consumo de drogas, mujeriego, mala gestión de la economía, y llevar una vida disoluta y depravada.
El tribunal militar a cargo de su caso consideró que Song-thaek había cometido "crímenes horrorosos como intentar derrocar al Estado mediante todo tipo de intrigas y métodos despreciables, con la salvaje ambición de hacerse con el poder supremo", anunció la Agencia Coreana de Noticias, KCNA. También lo calificaron de "escoria humana" y "peor que un perro".
Algunos analistas internacionales piensan que este movimiento en el tablero del poder podría significar que el joven Kim ha consolidado finalmente su poder. Otros debaten que la desaparición de esta figura mayor, partidario de reformas, sea una fuente de inestabilidad que lleve a un acción bélica contra el sur.
Cabe preguntarse ¿en qué país ocurre este extraño movimiento de fichas que sin duda rearticula el poder en un momento de transición? Nada menos que en uno que tiene dos mitades enfrentadas a muerte.
Panmunjon, también conocida como Joint Security Area, separa las dos Coreas desde 1945. Son 4 kilómetros de ancho por 250 kilómetros de largo, en el paralelo 38 de la península coreana. No sólo es como la zona más militarizada del planeta, sino que posee el campo de golf más peligroso.
A lo largo del paralelo 38 corre la DMZ, o Zona Desmilitarizada. Nombre curioso: del lado sur 37.000 marines aguardan preparados para cualquier contingencia, muy cerca de cientos de miles de soldados surcoreanos.
Más allá de la frontera norte, entre arrozales y montes, hay ­camuflados­ centenares de búnkeres, con tanques, artillería pesada, gas nervioso, armas químicas, silos para misiles y campos minados. Las estadísticas de inteligencia americana aseguran que la frontera se encuentra protegida por 1 millón de hombres.
La historia negra de esta frontera ocurrió un 18 de agosto de 1976.
Ese día cuatro soldados estadounidenses, pertenecientes a las fuerzas de las Naciones Unidas, recibieron la orden de recortar las ramas de un álamo, ubicado a setenta metros del puente que separa ambos países. La visión no era clara desde las garitas de protección de la parte sur.
Una tarea insignificante para cuatro soldados bien entrenados, pero militares norcoreanos impidieron que tocaran el árbol. Los cuatro hombres regresaron con las hachas sin usar. Varios días después el comandante de la base repitió la orden, pero mandó a catorce soldados.
Esta vez el enfrentamiento cobró tal grado de tensión, que se fueron a las manos. Al grito de "maten a los norteamericanos", dos soldados de Naciones Unidas fueron asesinados.
El gobierno de Estados Unidos reaccionó con una operación conocida como Paul Bunyan, nombre de un leñador famoso del oeste. Y movilizó la fuerza militar más insólita que haya conocido la humanidad para tumbar un pedazo de naturaleza.
El acorazado USS Midway patrulló las costas de Corea día y noche. Decenas de F-11 y dos bombarderos B-52 cayeron como moscas sobre la frontera. Miles de soldados y un batallón de tanques pisaron la entrada de la Joint Security Area. En cuestión de minutos el álamo era una nostalgia en el paisaje.
En semejante contexto, armado hasta los dientes, donde las fuerzas opuestas no pierden oportunidad para medir quién orina más lejos, el recuerdo de un árbol presagia un futuro oscuro.
Lejos del paralelo 38, donde una chispa puede encender la peor pesadilla del siglo XXI, en un enclave autoritario y medieval, un joven heredero de 30 años juega al ajedrez con la muerte. La primera víctima ha sido su tío. No será la última.
Cfr.http://antv.gob.ve/m8/noticiam8.asp?id=54531

sábado, 24 de marzo de 2012

DESLUMBRAMIENTO


EL NACIONAL - Sábado 24 de Marzo de 2012 Opinión/7
El país del Brillante Camarada
SERGIO DAHBAR

Siempre son pequeños detalles los que definen la trascendencia de un momento histórico. El hombre que heredó el poder el 20 de diciembre pasado en Corea del Norte, Kim Jong-un, es el tercero en sucesión y ha sido identificado como Brillante Camarada, hijo del Querido Líder, Kim Jong-il, y nieto del Presidente Eterno, Kim Il-sung.

Una dinastía de nombres ampulosos y ridículos ha convertido ese país de 24 millones de víctimas en "un parque temático estalinista, gulag dirigido por los Monthy Python", en palabras del periodista inglés Tony Wheeler.

Esta nación presupone que "los propietarios únicos de la revolución y la construcción posterior son las masas".

Un no lugar donde el maquillaje es el único anclaje que poseen las mujeres para sobrevivir a la opresión y las carencias. "La señora Song prefería saltarse el desayuno antes que acudir al trabajo sin maquillaje", reporta Barbara Demick en su magnífico Querido Líder. Vivir en Corea del Norte (Tur- ner, 2011).

No sólo hay que pensar qué le pasa por la cabeza a una familia en el poder para bautizar con semejantes nombres a personajes que deciden la muerte, el atraso, el exilio y la hambruna de miles de habitantes. Gente que distorsiona con obsesión el estudio de las matemáticas, porque esta ciencia no puede dejar la ideología de lado.

Así instruyen los manuales educativos de Corea del Norte: "Tres soldados del Ejército Popular de Corea matan a treinta soldados norteamericanos. ¿A cuántos soldados norteamericanos mató cada uno si todos mataron el mismo número de soldados enemigos?". Esa compulsión a convertir cualquier detalle de la vida cotidiana en pensamiento político no ha servido, sin embargo, para resolver graves problemas de alimentos ni de electricidad.

En el caso del Brillante Camarada, autoridad máxima norcoreana en este momento, cambiaron su fecha de nacimiento, lo engordaron, le enseñaron a comportarse, aplaudir, vestirse y reír. Este cambio de imagen llegó hasta la cirugía plástica. Habría que preguntarse por qué.

La respuesta la dio An Changil, ex oficial norcoreano, entrevistado por The New York Times.

"Cuando los norcoreanos miran a Kim Jong-un, ven a Kim Il-sung cuando tenía 33 años, momento en el que se proclamó libertador de un pueblo oprimido por los japoneses. Después de todos estos años de dificultades ­bajo el yugo de Kim Jong-il­, el pueblo quiere un nuevo libertador".

Lo que de alguna manera es una tragedia para el Brillante Camarada. Hasta el año 2010, Kim Jongun era un perfecto don nadie. La construcción de su biografía y su carrera fue fugaz. Lo que no entró en esa cartilla que se repite hoy de forma monocorde es que es amante de las películas de artes marciales y del actor Jean Claude Van Damme. Su padre lo era de las películas pornográficas.

El Brillante Camarada es hijo de la segunda esposa de Kim Jong-il, se educó en Suiza como todos sus hermanos, habla inglés, francés y alemán, y aunque siempre trató de evitar las influencias de Occidente adora el básquet y admira a Michael Jordan.

Estas frivolidades han quedado en un segundo plano desde que la muerte de su padre lo convirtió en teniente general y vicepresidente de la Comisión Militar Central, institución que gobierna el cuarto Ejército más numeroso del mundo: 1,1 millones de soldados en activo y 4,7 millones en la reserva. Su gasto consume 33% del producto interno bruto.

Una de las preguntas que activa la memoria de los norcoreanos de manera fluida es qué estaban haciendo cuando murió Kim Ilsung. Algunos tenían un examen final de música y la muerte del Presidente Eterno aplazó su graduación hasta el año próximo. En toda casa debe haber una imagen de Kim Il-sung y Kim Jong-il, y no puede faltar el trapito para limpiarles el polvo.

No se puede esperar menos de un país donde los muros de las casas no pueden superar el metro y medio de altura para que los policías puedan observar qué ocurre dentro y donde la intimidad es un uno de los privilegios más costosos.

Barbara Demick lo expone de esta manera a través de la historia de una pareja, Mi-ran y Jun-sang.

Novios a pesar de que la sangre de ella era impura por culpa de un error de su padre, se veían de noche a escondidas.

Amparados por el atraso de un país sin electricidad, la clandestinidad era el único espacio de rebelión frente al control obsesivo del régimen. El amor siempre redime.

Ilustración: Ugo

sábado, 16 de octubre de 2010

el muchacho de la familia


EL PAIS, Madrid, 10 de Octubre de 2010
El hijo de Kim Jong-il fue nombrado recientemente general de cuatro estrellas y miembro de la dirección del Partido de los Trabajadores de Corea del Norte
Editorial: La sucesión norcoreana

El gran cónclave norcoreano acaba de comenzar y ya ha alumbrado la que probablemente sea su decisión principal. Kim Jong-un, el más joven vástago del dictador Kim Jong-il, y un desconocido para los sufridos norcoreanos hasta esta misma semana, ha sido hecho general de cuatro estrellas, con 27 años, y miembro de la poderosa Comisión Militar, a las órdenes directas de su enfermo padre. Se pone así solemnemente en marcha la sucesión en el único país cerradamente comunista que funciona con los requerimientos dinásticos de una monarquía. Le acompañaran en presumible función de regentes una hermana de su padre, promovida también a las más altas instancias, y su marido, mano derecha del líder supremo. Kim Jong II

A FONDO

Corea del Norte es uno de los Estados más opacos del mundo y el más impredecible en sus exabruptos internacionales e intenciones nucleares. Si algo resulta evidente -y el nombramiento de Kim Jong-un como general lo confirma- es la preeminencia absoluta del Ejército como fuerza incontestable, a la que se dedica el grueso de los presupuestos de un país en la indigencia y aislado, con China como único y poderoso aliado y benefactor. El colapso de Pyongyang tendría consecuencias impredecibles para la dividida península coreana y el conjunto del sudeste asiático.

La otra fuerza norcoreana es el Partido (único) de los Trabajadores, cuya magna conferencia -la anterior de semejante importancia se celebró hace 30 años- escrutan estos días los arúspices con la esperanza de adivinar algún cambio prometedor, político o económico, en el rumbo de un régimen tan peligroso como impenetrable. Se analizan factores como la educación occidental del joven heredero o el grado de intimidad entre Kim Jong-il y su ascendida hermana. Unos enredos de palacio, estos, que resultarían básicamente cómicos si no tuvieran por escenario un país con armamento atómico y cohetes capaces de hacer blanco.

EL NACIONAL - Domingo 10 de Octubre de 2010 Siete Días/6
Lady Macbeth de PyongyangYURIKO KOIKE*

Todo parece indicar que el régimen comunista de Corea del Norte va a hacer su segunda transmisión dinástica del poder, esta vez de Kim Jong-il, que ha gobernado desde 1994, a su hijo menor, Kim Jong-eun. La asamblea general del Partido de los Trabajadores de Corea del Norte, que se celebra por primera vez en 44 años, es la señal más clara hasta ahora de que el "Amado Dirigente" Kim, que está gravemente enfermo, va a pasar la corona en el reino fundado por su padre, Kim Il-sung.

Una razón por la que se produce una sucesión dinástica es la de que Kim Il-sung creó una ideología nacional, Juche, que mezcla el comunismo y la autarquía con una gran dosis de valores confucianos. El confucianismo exalta un vínculo idealizado entre padre e hijo como modelo de todas las relaciones humanas, incluida la del gobernante con los gobernados.

Por eso, así como el deber absoluto de un confuciano es venerar a su padre, así también el deber absoluto de un súbdito confuciano es el de venerar al gobernante.

Además, Kim Jong-il, como su padre, ha nombrado constantemente a miembros de su familia para cargos de poder. De hecho, Kim Jongeun, el tercer hijo de Kim Jong-il y su difunta consorte Ko Young-hee, fue propuesto como sucesor de su padre hace casi un año.

Los propagandistas norcoreanos proclaman "Joven General" a Kim Jong-eun, pero no está claro que vaya a ejercer la misma autoridad absolutista que su padre. No sólo es joven e inexperto, sino que, además, su tía Kim Kyong-hui, hermana de Kim Jong-il y esposa de la segunda figura de la jerarquía de Corea del Norte, Chang Song-taek, puede mostrarse reacia a que el poder se le escape de las manos.

Aunque raras veces se la ve o se la oye, Kim Kyong-hui, nacida el 30 de mayo de 1946, hija de Kim Il-sung y su primera mujer, Kim Jong-suk, ha ocupado diversos cargos importantes en el Partido de los Trabajadores, incluido el de subdirectora del Departamento Internacional y directora del Departamento de Industria Ligera.

Pasó a ser miembro del todopoderoso Comité Central en 1988 y sigue ocupando ese puesto actualmente.

La madre de Kim Kyong-hui murió cuando ésta tenía 4 años de edad.

Después de que su padre, Kim Il-sung, volvió a casarse, estuvo a cargo de diversos sustitutos de la familia. Se dice que sufrió mucho, al observar la relación entre su padre y su madrastra y el afecto de estos a sus hermanastros, y desarrolló una personalidad feroz. De hecho, parece ser que Kim Jong-il dijo: "Cuando mi hermana se pone furiosa, nadie puede detenerla. Ni siquiera yo puedo hacer nada".

Cuando Kim Jong-il empezó a vivir con su segunda esposa, Kim Kyong-hui intentó crear problemas, movida por un impulso de rivalidad. Después de que se casó con Chang Song-taek, empezó a llevar algo así como una vida hedonista, pero vigilaba detenidamente la conducta de su marido y era presa de ataques de rabia celosa ante la menor señal de infidelidad.

Kim Jong-il ha descrito a su hermana así: "Mi única familiar consanguínea de la que mi madre me pidió que cuidara hasta el momento de su muerte". Se dice que la madre de los dos, Kim Jong-suk, murió de una hemorragia al dar a luz prematuramente a consecuencia de su angustia por la relación amorosa de Kim Ilsung con Kim Song-ae. Cuentan que Kim Il-sung corrió al hospital, pero la puerta de su habitación estaba cerrada.

Cuando murió, su médico y Kim Jong-il fueron las únicas personas presentes.

Pero Chan Giryok, que fue médico de cabecera de Kim Jong-suk y ahora es doctor en la Universidad Nagoya de Japón, cuenta una historia diferente. Según Chan, Kim Jongsuk estaba en el hogar de Kim Il-sung en Pyongyang, cerca de la embajada soviética, discutiendo con él. Desde lejos, el médico vio que Kim Il-sung empuñaba una pistola. El médico, que era cirujano, no obstetra, consideró un error que lo hubieran llamado a él para tratar un sangrado excesivo a consecuencia de un parto prematuro. Cree que fue convocado para que tratara una hemorragia que tenía otra causa.

Kim Jong-il, que, se sabe, tenía mucho cariño a su madre, hubo de verse por fuerza psicológicamente afectado al presenciar el asesinato de su madre. Desde el momento de la muerte de ella, mantuvo a su joven hermana cerca de él en todo momento.

De hecho, en un país en el que raras veces existe la confianza, Kim Kyong-hui es la única familiar consanguínea en la que Kim Jong-il ha tenido total confianza. Además, los dos comparten el mismo linaje que el Gran Dirigente, o Suryong, emparentado con Kim Jong-suk por parte de madre, y están enteramente entregados a la causa de la supremacía absoluta de los Suryong y la sucesión hereditaria.

Al dirigirse al Comité Central después de la muerte de Kim Il-sung, Kim Jong-il dijo: "Kim Kyong-hui es yo mismo, las palabras de Kim Kyong-hui son palabras mías y las órdenes dadas por Kim Kyong-hui son órdenes mías".

El intento por parte de Kim Kyong-hui de ejercer el poder después del fallecimiento de su hermano, corrobora los rumores de que contribuyó a preparar un accidente de tráfico en el que el pasado mes de junio murió Ri Je-gag, funcionario superior del Partido y considerado tutor de Kim Jong-eun, que, dicen, intentó desbancar del poder a Kim Kyong-hui y sus estrechos aliados. Sean ciertos o no, los rumores indican la magnitud de la influencia de esta última.

De hecho, cada vez se afianza más la idea de que Kim Jong-il podría designar, en cualquier momento, a Kim Kyong-hui para que, después de su muerte, se haga cargo del sucesor de tercera generación, pero Kim Kyong-hui puede tener otros planes, como, por ejemplo, el de llegar a ser la sucesora del propio Kim Jong-il.

La amenaza de Corea del Norte ha sido siempre la de que podría iniciar otra guerra, ya fuera por error de cálculo o a propósito, pero, aunque el "Joven General" o su tía no resulten ser unos megalómanos trastornados, la transición que se perfila inicia una época de incertidumbre, en particular dadas las penalidades económicas de Corea del Norte.

Tanto si Kim Jong-eun o Kim Kyong-hui se proponen seguir adelante en un aislamiento desesperado o imprimir un cambio económico, carecen de las credenciales revolucionarias y del control del poder necesario para ello.

De modo que, cuando Kim Jong-il salga del escenario y la inestabilidad política se sume al desastre económico, el régimen podría desmoronarse.

El presidente de Corea del Sur, Lee Myung-bak, ha empezado a prepararse prudentemente para esa posibilidad al proponer un "impuesto especial para la unificación", que contribuiría a sufragar los costos de la posible desintegración de la dinastía Kim.

Japón y el resto de Asia deben prepararse también para ese momento.

*Ex ministro de Defensa y Asesor de Seguridad Nacional de Japón. Presidente del Consejo Ejecutivo del Partido Liberal Democrático ©Project Syndicate

Fotografía: AP