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sábado, 2 de diciembre de 2017

VUELO (IM) PROPIO

De las malas compañías
Luis Barragán

Una vieja canción de Serrat (por cierto, cuya actual postura respecto a Venezuela tanto cuestionamos,  cercanos a la arrechera), perteneciente al álbum “En tránsito” (1981),  habla de los amigos que se tienen por muy escogidos, los mejores de cada casa, meadores a mitad de la calle.  Por supuesto, la actividad política suele generarlos en un número considerable, pero sólo el afecto real y compartido que  el tiempo y las vivencias de antaño y hogaño conceden, autorizan la legítima expresión: malas compañías.

Nada ocioso, por una suerte de repentino inventario,  tenemos las muy malas que no temen en fijar postura ante el régimen, al lado de las – ya – muy buenas que, sabiéndolos opositoras y hasta nominalmente opositoras, son compañías que tienen por característica la veleidad y el oportunismo, escondidos en el confort de una pose.  Éstas tienen por igual ventaja el ejercicio de la escritura, por lo  menos, con dominio el de las reglas más elementales para expresarse, pero quizá porque la tinta se ha agotado, forzándolos a la repetición de consignas que a la postre banaliza los hechos, o quizá porque deliberadamente no desean exponerse, prefiriendo la crítica personal, oral y momentánea, resultan prescindibles.

Entre los amigos que trillan provechosamente el teclado, con nombre propio (favor no confundir con el anónimo y pretendido, enlatado y efímero  l'enfant terrible de las redes), los hay quienes tienen efectivas responsabilidades políticas, por diferentes circunstancias se encuentran provisionalmente separados de ellas, o dicen degustar un definitivo retiro, aunque – consabido – priva aquella sentencia de que la política no sabe de muertos.  Entre los activos e inactivos, cuenta la edad y también el peso de un exilio involuntario, mas insisten en el testimonio necesario.

Incurriendo en el injusto olvido de otros malos amigos, al suscribir la presente nota recordamos a Dulce María Tosta, Nicomedes Febres, Hermann Alvino, Julio César Moreno, Abdel Naime, Freddy Marcano, José Alberto Olivar, Luis Buttó y Armando Martini. Independientemente del desempeño cotidiano, político o no, dentro o fuera del país, no dejan de opinar, regularmente por escrito, sobre la situación del país, respondiendo a una angustia incontenible que suscita las coincidencias y las discrepancias de una polémica ineludible, por escamoteada que otros la quieran.

Sabemos de las buenas compañías que, por mucho talento que tengan, prefieren arrinconarse sin aventurar una opinión – digamos – propia y sostenida, por lo que optamos por las malas que le ponen un sello a los portales noticiosos también arriesgando el destino personal. Y, aunque se mofen de cuestiones importantes, son imprescindibles para el debate.

04/12/2017:

viernes, 27 de octubre de 2017

SIN LEAL ...

EL PAÍS, Madrid, 8 de octubre de 2017
TRIBUNA
Bienvenido Serrat
Jean Maninat
 
El cantautor español, que a veces cantaba en catalán, Joan Manuel Serrat, fue por años un símbolo de la España antifranquista, y luego un ícono del progresismo de cabellos largos y actitud desparpajada. Rozó los linderos de la afición por Cuba y sus líderes barbudos, y progresivamente se hizo un progresista respetado, de los que cuidan nietos y velan por sus ahorros, como tantos ciudadanos europeos de la tercera edad. Para nuestro agrado, ha seguido cantando, con el descaro de siempre. 

Resulta que el tío afable, al que todos los insumisos aplaudían y veneraban entre troncho y troncho y plaza y plaza, con cuyas canciones fue acunado el mismísimo Pablo Iglesias –con su respectivo chupón untado de Karl Marx para que durmiera con la conciencia de clase tranquila–, se ha convertido en un cerdo burgués, en un peón de la imperialista España, un hijo indigno de la Cataluña sometida por siglos de dictadura extranjera. ¿Cuál ha sido su pecado? Declarar su desacuerdo con la forma express como fue convocado el referéndum de Cataluña: “No puede representar a nadie”, dicen que dijo. 

Las tribus progresistas que han ido copando la política española –with a little help from my friends– han sacado a lucir su talante autoritario y la acomodaticia vara moral con la cual se miden ellos mismos, y a los demás. Mudos ante la represión en Venezuela, o en Cuba, o en Irán, o en cualquier país que les deslice en el monedero unos duros de solidaridad silente, o unas vacaciones bajo el sol del Caribe, ahora se duelen por la represión –a todas luces desmedida– que sufrió el “pueblo catalán”. 

Poco duró el aire de mayo del 68 que envolvía a los dirigentes de Podemos y sus auxiliares. Luego de los avances electorales que tuvieron, se fueron deslizando hacia la izquierda más rancia española y en el camino hicieron rodar las cabezas de sus pares moderados. 

El ejemplo de Íñigo Errejón, antiguo número dos, defenestrado –con todo y su permanente cara de infantil asombro– para poner en su lugar a un próximo de Iglesias, y al lado de este a una cercana a su corazón, su novia, tiene más de la Managua de los Ortega, que de los unicornios retozones de Silvio Rodríguez. 

Ahora, han hecho suya la peste negra del regionalismo y el nacionalismo que se cuela por Europa. Todo en nombre de una utopía regresiva –una distopía – donde aislados serían mejor, menos contaminados, más cerca de Rousseau y bien lejos del capitalismo que tanto parasitan para sobrevivir. Buenos, como una semilla de girasol, se pretenden. 

Frente a tanto independentismo, qué nos queda a nosotros, sudacas de estas orillas, si ya se nos estaba poniendo difícil conseguir un permiso de trabajo en España, ahora obtener otro para Cataluña, nos pone el suquet morado. 

Y no digamos que habrá que interiorizar (ugh, que fea palabreja) que Miró, Gaudí, Dalí, Tàpies, son grandes artistas catalanes y no españoles como siempre nos hicieron creer; que es mentira que Eduardo Mendoza es un gran escritor español nacido en Barcelona, al igual que lo fue Manuel Vázquez Montalbán; que Ferran Adrià brilló, en su momento, como el cocinero más famoso de Cataluña y no de España; y que el Barça es el mejor equipo del… condado de Barcelona. 

“Se acabó, el sol nos dice que llegó el final, por una noche se olvidó que cada uno es cada cual. Vamos bajando la cuesta que arriba en mi calle se acabó la fiesta”. 

Bienvenido Serrat, aquí todavía te queremos.

Fuente:

Breve nota LB: So pretexto del caso catalán, la nota es eminentemente nostálgica de una cultura de consumo de izquierda, pero no se pregunta sobre el Serrat que calla, como lo ha hecho por todos estos años, sobre Venezuela, por cierto, país al que no ha vuelto: sin leal, no hay lopa, tío.

miércoles, 8 de julio de 2015

QUEJA

Érase un bardo
Guido Sosola


Motivo de la nostalgia por los tiempos ya idos en Venezuela, sabemos que Joan Manuel Serrat ha reiniciado una gira artística por España que aspira a repetirla en América Latina.  Fue tanto el impacto que tuvo en nuestro país hacia las postrimerías de los sesenta (por supuesto, del XX), musicalizador de una poesía de propia y ajena inspiración, orgulloso de un catalán de rebeldía hoy insospechada en el reino de Franco, que masificó definitivamente su nombre luego de presentarse de la mano de Gilberto Correa en “De fiesta con Venevisión”, antes que pudiera hacerlo Renny Ottolina que olfateó sus distancias con el género, como después lo pudo comprobar con el impase que tuvo con Gloria Martín, mil veces radiado, y quedó como objeto de culto de una secta que lo disfrutaba en clara competencia con Víctor Jara, Mercedes Sosa y la Nueva Trova Cubana.

Ya tiene demasiados años que no viene por estos lares, casualmente los propios de una crisis política que ahora ha estallado económicamente, debido a los lastres que nunca fueron corregidos. Demasiado asiduo, no pasaba el año sin dejarse escuchar acá, volvió con Joaquín Sabina ya tarde para emular el fenómeno que siempre fue.

Érase del bardo celebrado por todo el mundo que hasta Caldera II condecoró por la decidida influencia de una admiradora del elenco gubernamental, agotador de todas las entradas. María Gómez tenía la exclusiva de sus presentaciones que, no sabemos, si en el contrato contemplaba una salutación a página entera por su estancia caraqueña, costosísima siempre en la prensa, o constituía el adicional y expresivo agradecimiento que recogía el de los miles de admiradores, como puede apreciarse en una muestra de El Nacional de mediados de los ochenta.

Siempre lo escuchamos y lo celebramos, permitiéndonos dos anécdotas: la una, reveladora de la presunción que distinguía a sus fanáticos, acudíamos a la última presentación celosos de la butaca del patio o el foso de la orquesta, hallándonos a un viejo amigo de ínfulas intelectuales en una ocasión que, sorprendido, quiso aleccionarnos sobre Serrat, todavía disgustado porque no pudo hacerlo con la primera o la segunda presentación; y, la otra, la protesta que hicimos cuando “agarró de sopa” a Simón Díaz, gritándole hasta enfurecer a mi esposa, incluso, por el cambio de los arreglos de algunas piezas que nos alejaban demasiado del sobrio cantautor que fue. Valga la acotación, le rendimos tributo a teloneros venezolanos como Ada Josefina Riera de la que nunca supimos más, a la Elisa Rego que levantó nuestros prejuicios siendo la única vez que Serrat reconoció al cantante que lo precedía, o a la maravilla de Jesús Sevillano que hizo temblar El Poliedro ya no sabemos en qué fecha, antecediéndolo con infinita modestia.

Serrat asumió el compromiso político a su modo, interpretando sus canciones en Santiago cuando Pinochet se largó del poder, motivo de sus denuestos. Un acierto que no ha repetido en Venezuela, evidentemente simpatizador de Chávez Frías al que defendió (http://www.eluniversal.com/2009/02/23/til_ava_serrat-defendio-a-ch_23A2234529).

Tuvo y tiene derecho a hacerlo, como el de rectificar habida cuenta de lo que ha acontecido en la Venezuela que siempre lo aplaudió, aunque la secta serrateana pase el dato por alto. Es un artista profesional a quien no se le puede tampoco pedir la perfección de sus opiniones y posturas en lo político: calificada de "profesión difícil, extraña y maquiavélica", el "oficio de los políticos, es la forma que tienen los pueblos para defenderse en un sistema democrático" y, por ello, "soy un hombre preocupado por la política, sobre todo para defenderme, a mí, a mi familia, a mi barrio, a mi ciudad"; luego, despacha una disyuntiva equivocada como la de “odio (a)  la política, por eso amo la vida”, como refiriera a Elizabeth Fuentes (El Nacional, Caracas,  10/11/85).

Que simpatice con Chávez Frías o su heredero, como lo hizo en reclamo de su amistad con Felipe González, reiteramos, está en su derecho así tenga el deber de informarse sobre el acontecer real y profunda del país, pero nos aterroriza esta sospecha cada vez más fundada: no viene a Caracas, porque “sin leal, no hay lopa”. Podrá parecer una simplicidad, aunque los hechos demuestran su desapego, olvido, indiferencia que su secta olvida, la misma que le ha atribuido diez mil virtudes y, entre ellas, una preclaridad política que no está en el intransferible deber de tenerla.

Lo seguimos escuchando con admiración, como se puede hacerlo con Silvio Rodríguez y, al mismo tiempo, conservar en el estante íntimo del hogar a Jorge Luis Borges junto a Julio Cortázar. Quien exclusivamente saludaba al público de galería, antes y después de cantar, proclamando a los vencidos y olvidados de la Tierra, nos remite únicamente a su vieja música y letra.
guidososola@yandex.com

Fuente: http://www.opinionynoticias.com/opinioncultural/23439-erase-un-bardo

domingo, 29 de diciembre de 2013

DEFENSORES

Últimas Noticias, Caracas, 29 de diciembre de 2013
Defender la alegría
Laura Antillano

Creo que este asunto de la Navidad y el Año Nuevo, si bien tiene su génesis en la creencia, las raíces más arraigadas vienen de los afectos familiares y amistosos. No vengo de un hogar especialmente religioso, pero la Navidad pesa. Cuando pienso en ello, recuerdo un mueble extraño, que hubo en casa, el cual ocultaba entre puertas un tocadiscos (para aquellos discos grandes de vinil o acetato), y veo a mi padre organizar un cerro de discos, eligiendo lo que escucharíamos, con toda la tranquilidad del caso, como si mente y alma estuvieran lejos de allí, recopilando otras nochebuenas viejas escondidas en su memoria. Hay un color y olor de la cocina, hay un queso relleno con guiso de pollo o gallina (que para los míos es el plato central de la Navidad, y no me pregunten de dónde vino, porque no lo sé). En la película de los recuerdos veo también un balcón de Los Chaguaramos, donde los grandes se salían para llorar mientras los niños los mirábamos con curiosidad. ¿Era 1956, 57? Papá preso con Pérez Jiménez o “enconchado”, mi madre pegada del radio escuchando las noticias en enero del 57, los aviones pasando sobre el cielo abierto.
La tradición de los Reyes Magos y la puesta del Niño Jesús en el montoncito de paja del pesebre me remonta al apartamento de mi abuela Mercedes en El Silencio de Carlos Raúl Villanueva, El Calvario y las fuentes con las esculturas de Narváez. El pesebre armado con cajas cubiertas de coleto, las palmeritas metálicas y el río de celofán, los pastores cargando la oveja sobre los hombros y la parranda navideña sonando en el picó.
Después viene eso de odiar estas fiestas cuando la adolescencia y ataviados con otros elementos, mirando a distancia el espacio familiar, pensar en el viaje, el gran escape, El lobo estepario, los existencialistas, La joven formal de Simone de Beauvoir, el sueño de la locura, la parte oscura de los junguianos, un John Reed leído en su momento, acaso las ganas de comerse al mundo. Y en ese camino de la caperucita y el lobo, terminar en ese recodo del camino nuevo, con los hijos en brazos, descubriendo la razón elemental de este tránsito, en un parto y sus detalles, la riqueza de lo sencillo en esa niñez que ya no es la nuestra sino la de la descendencia, corriendo alrededor y haciéndonos responsables de sus piruetas y requerimientos. Entonces la Navidad vuelve a ser. La fiesta para armar, los regalos secretos, las tretas para dejar los paquetes del Niño Jesús, el disfrute colectivo en la elaboración del alimento, la necesidad de las presencias lejanas y el todos juntos.
Pero los procesos continúan como hechos sociales de un verbo en colectivo, como diría el poeta Gustavo Pereira, la palabra de un -nosotros- se impone.
Y aquí estamos hoy, celebrando ese nosotros, y deseando para todos, para los veintisiete millones de este territorio: un 2014 venturoso, pleno en proyectos realizables en función de la alegría colectiva, de esa, que como escribió Benedetti, hay que defender: “como una bandera /defenderla del rayo y la melancolía /de los ingenuos y de los canallas/ de la retórica y los paros cardiacos/de las endemias y las academias /defender la alegría como un destino”, y ¡amén!

Fotografía: http://fundacionarsenionava.blogspot.com/2010/04/alegria-para-los-ninos-de-preescolar.html

lunes, 22 de octubre de 2012

NIÑOS

Parábolas / I
Era un niño que soñaba
un caballo de cartón.
Abrió los ojos el niño
y el caballito no vio.
Con un caballito blanco
el niño volvió a soñar;
y por la crin lo cogía ...
¡Ahora no te escaparás!

Apenas lo hubo cogido,
el niño se despertó.
Tenía el puño cerrado.
¡El caballito voló!

Quedóse el niño muy serio
pensando que no es verdad
un caballito soñado.
Y ya no volvió a soñar.

Pero el niño se hizo mozo
y el mozo tuvo un amor,
y a su amada le decía:
¿Tú eres de verdad o no?

Cuando el mozo se hizo viejo
pensaba: Todo es soñar,
el caballito soñado
y el caballo de verdad.

Y cuando vino la muerte,
el viejo a su corazón
preguntaba: ¿Tú eres sueño?
¡Quién sabe si despertó!

Antonio Machado



domingo, 1 de julio de 2012

TRIBUTARIO

EL NACIONAL - Sábado 30 de Junio de 2012     Escenas/2
Cada loco con su tema. Serrat un tributo
DESDE LA ESQUINA
MÚSICA
XARIELL SARABIA

Hoy en Caracas se rinde un homenaje a Joan Manuel Serrat. De esta manera el país se une a varios eventos que han rodado por el planeta con el mismo fin. La mayoría de esos tributos al cantor y poeta catalán se han concretado en conocidas grabaciones muy exitosas.
El agasajo en el patio lo organiza el Centro Cultural BOD-Corp Banca, que invitó a distintos cantantes (cantautores o no) para interpretar a Serrat, cada quien a su manera, por eso el concierto de hoy y mañana lo bautizaron con el nombre de Cada loco con su tema. El versátil músico Álvaro Paiva se encarga de poner la música a "treintipico" de canciones del inmenso repertorio del cantautor. En algunos casos Álvaro le da la vuelta a las piezas, siempre inspirado en los arreglos del gran Ricardo Miralles, se podría decir que son variaciones sobre la música de Serrat y Miralles, es todo un reto. Pero la esencia estará allí, sobre todo cuando se cuenta con la presencia de Henry Martínez, el más serratiano de nuestros compositores, o de Guillermo Carrasco con su voz de crooner cantando, por ejemplo, "Como un gorrión". La voz sensual de Luz Marina se inspirará esta vez con la romántica "Lucía"; Miguel Ángel Bosch, solito, sin sus tres panas de Serenata Guayanesa, va a lo seguro con "Mediterráneo" como si fuera el Caroní. No hay que pasar por alto a una cantante que viene con todo, Fabby Olano, quien interpretará "Herido de amor", un tema sobre un poema de García Lorca que aparece en el disco Serrat sinfónico; otro joven cantautor que está dando mucho de qué hablar, José Alejandro Delgado, cantará "La boca". De Malanga a Serrat, Arístides Barbella va por la conocida "Tu nombre me sabe a yerba".
No podía faltar algo en catalán y el joven valenciano Leonard intepretará "Sería fantastic". Continúo nombrando a los cantantes de la velada de este fin de semana y no hago otra cosa que lanzar preguntas, como la curiosidad que despertará escuchar a la roquera del momento, Nana Cadavieco, cuando cante "Los macarras de la moral"; ¿qué cantará Yordano?, ¿lo hará en su onda? Me parece que "Y el amor" está calzada para Ilan Chester; sabemos que Soledad Bravo cantó por primera vez en español "Palabras de amor", pero se me hace agua la boca saber que va a entonar el "Romance del curro al palmo". Pero hay más, ¿qué nos traerán el Pollo Brito y el cantante pop Pedro Castillo, dos nombresotes de por estos lados del Caribe?, ¿y Betsayda Machado se mojará de Caribe para ponerle su sabor a lo del catalán? Mariaca Semprún sabe poner la voz donde quiere, ¿qué pasará con su interpretación de "Sinceramente tuyo". Daniela Bascopé se prepara para trabajar en una obra de teatro sobre el homenajeado, ¡vamos a verla pues! Sabemos que la suave voz de Corina Peña cantará "La fiesta", pero ese no es el fin del ágape, seguramente cerrarán con la canción más conocida de Serrat. ¿Cuál será? No quiero hablar más sobre Joan Manuel Serrat, se ha dicho tanto que no sé qué decir, pero quienes si son de buen hablar sobre aquellas pequeñas cosas de este artista son Leonardo Padrón y Cristóbal Guerra, quienes también estarán presente el fin de semana cuando se suba el telón para vacilar con el ineludible Serrat.

EL NACIONAL - Lunes 02 de Julio de 2012     Escenas/2
MÚSICA Ayer y el sábado se celebró el tributo
Serrat viajó a través de voces venezolanas
Figuras como Ilan Chester, Henry Martínez y Yordano interpretaron sus temas en La Castellana
GERARDO GUARACHE OCQUE

Sonaba una versión orquestal del tema central de la película Cinema Paradiso, compuesta por Ennio Morricone, cuando los músicos, cuidadosamente seleccionados, ocuparon sus lugares en la sala de conciertos del Centro Cultural BOD-Corp Banca. A partir de ese momento, transcurrieron dos horas y media en las que cantantes venezolanos abordaron la obra de Joan Manuel Serrat imprimiéndole, en mayor o menor grado, sus estilos.
El ex Aditus Pedro Castillo, que fue el primero en el homenaje Cada loco con su tema, interpretó uno que definió la velada: "Hoy puede ser un gran día". Era interesante observar al arreglista y director Álvaro Paiva pasearse por guitarras de diferentes sonoridades. El bajista Rodner Padilla también mostró su versatilidad y se encargó del contrabajo, el piano y la melódica. Cada músico, incluidos el baterista Adolfo Herrera, el flautista Eric Chacón, el violinista César Natera, el mandolinista Jorge Torres y el percusionista Diego Álvarez, se ajustó a las necesidades de la canción, que fue la gran protagonista.
El escritor Leonardo Padrón dijo: "No se asusten; no voy a cantar (...) Serrat es una de las mejores nostalgias que uno puede tener. Queremos rendirle tributo a alguien que logró que el idioma español sonara con dignidad y trascendencia".
Ilan Chester apareció fugazmente para cantar "¿Y el amor?", pero el teclado no le sonó en el momento en que languidecía la pieza. A él le siguieron la roquera Nana Cadavieco, que cantó la rumba "Los macarras de la moral"; la actriz Daniela Bascopé, que abordó "Detrás está la gente"; y Arístides Barbella, que se encargó de "Tu nombre me sabe a yerma".
Un cantautor de Valencia llamado Leonard García cantó solo con su guitarra "Sería fantastic", así, en catalán. José Alejandro Delgado interpretó "La boca"; Miguel Ángel Bosch, miembro de Serenata Guayanesa, cantó "Elegía" y "Mediterráneo"; y Mariaca Semprún, "Soy sinceramente tuyo", que adaptó a su sexo.
El espectáculo se adormeció ligeramente, pero Corina Peña y el tema "Fiesta" llegaron como un café negro para avivarlo. Con ella estuvieron en escena Bosch y Mariaca Semprún, que salieron a hacerle coros, sólo que la actriz no sabía dónde le correspondía intervenir.
Fabby Olano bajó el ritmo con "Herido de amor", un poema dramático de Federico García Lorca que Serrat musicalizó.
El compositor Henry Martínez cantó "De vez en cuando la vida" y "De cartón piedra", y presentó a Amarillys Pérez, que demostró su valía en "Si la muerte pisa mi huerto".
Luz Marina se sumergió en "Lucía", aunque alteró la letra, y luego celebró "Esas pequeñas cosas". Las intervenciones de Guillermo Carrasco, que cantó "La mujer que yo quiero" y "Como un gorrión", y Betsayda Machado, que brilló con "Toca madera", le abrieron camino a Yordano, quien contó, entre anécdotas y chistes, que el catalán homenajeado fue su primera referencia de cantautor en habla castellana. Dicho eso, se apropió de "Donde quiera que estés" y "Penélope", en la que llegó el primer gran pico emocional.
Las palabras del periodista Cristóbal Guerra, biógrafo de Serrat, anunciaron el final, pero faltaba Soledad Bravo, quien prefirió traer a su propio pianista, Alberto Lazo. La cantante cautivó con "Palabras de amor", "Romance de Curro el palmo" y "Caminante no hay camino", el poema de Antonio Machado, que viajó por el mundo hecho canción.
Suena a lugar común. Sí. Pero la esencia del barcelonés de 68 años de edad, que no visita el país desde hace varios años, pasó un rato en La Castellana, en Caracas, durante el fin de semana.


Cfr.
http://www.eluniversal.com/arte-y-entretenimiento/120630/cada-loco-con-su-tema-rinde-tributo-a-serrat
Fotografías: http://www.masconectados.com/?p=2017
Brevísima nota LB: Entre Bs. 732,oo y Bs. 1.200,oo, no fue posible. Casi un tributo al control de cambio, ausente Serrat.

sábado, 26 de mayo de 2012

¿SOMBRAS NADA MÁS?

 EL PAÍS, Madrid, 26 de Mayo de 2012
TRIBUNA
La larga sombra del franquismo historiográfico
La derecha está obsesionada por difundir la tesis de que no hay nada reivindicable de la etapa republicana
Borja de Riquer

En el Babelia del pasado 14 de abril Jorge M. Reverte sostenía que la “historiografía franquista (está) a estas alturas muy periclitada, por no decir insignificante”. Discrepo de esta opinión y considero un error minimizar la presencia de planteamientos franquistas sobre nuestro pasado más inmediato ya que éstos se difunden hoy con toda normalidad desde numerosos medios de comunicación e incluso algunos pretenden imponerlos como una especie de “historia oficial”.

Cuando lo desee Reverte, puedo proporcionarle una larga lista de libros —incluidos algunos diccionarios—, de artículos de diarios y de revistas, de programas de televisión, etc. en donde se pontifica sobre “el gran fracaso de la Segunda República”, se justifica la “inevitable” Guerra Civil y se comprende la “desagradable, pero necesaria” etapa franquista. No hace ni un año, el 12-06-2011, en este mismo diario Edward Malefakis publicaba un excelente artículo en el que con agudeza y rigor denunciaba las campañas publicísticas no sólo de los revisionistas de viejo cuño —los Pío Moa, Cesar Vidal y compañía—, sino también de los “neo-revisionistas” —los escrupulosos “puritanos” y obsesos “comparativos”, les llamaba—; es decir de aquellos seudo-historiadores más hábiles que los primeros que han hecho bandera de la consigna de “todos fueron culpables” de la Guerra Civil.

¿Cuáles son las razones de la persistencia del discurso de ese neo-revisionismo historiográfico?. ¿Por qué tiene tanta difusión en ciertos medios de comunicación ? Hay un punto de partida que explica con claridad el porqué de esa obsesión: no hay en España una memoria compartida sobre la Segunda República, la Guerra Civil y el Franquismo. Y no la hay porque la derecha ha construido una interpretación propia ante la evidencia de que en el mundo científico-universitario se imponían con rotundidad y rigor profesional unas tesis que no le eran nada gratas. Y como los seudo-historiadores revisionistas no se atreven a presentar sus tesis en los medios profesionales —congresos, seminarios y cursos universitarios especializados— utilizan preferentemente los medios de comunicación y las editoriales más afines y con menos escrúpulos científicos.

La derecha española no está dispuesta a aceptar que la República fue una etapa democrática, ni con todas las limitaciones y reparos que se quiera, porque hacerlo supondría aparecer como la destructora de esa democracia al haber apoyado el golpe de estado de julio de 1936. Necesita cuestionar los planteamientos de los que sostienen que el régimen republicano, aunque imperfecto y agitado, era viable y gozaba de amplio consenso social. Hoy nuestra derecha está obsesionada por difundir la tesis de que no hay nada reivindicable de la etapa republicana y que la democracia en España nació el 15 de junio 1977, ya que esto le permite presentarse como partícipe en la construcción del “primer régimen democrático español”.

Hay mucha protección a los difusores de las tesis revisionistas

Hay múltiples ejemplos recientes de difusión descarada de las tesis del franquismo historiográfico. No son publicaciones marginales ni irrelevantes, ya que algunas vienen avaladas por destacadas instituciones o por las mismas administraciones públicas. Podemos recordar, por ejemplo, aquel programa de Tele Madrid emitido el año pasado sobre la Guerra Civil en el que se escamoteaba la existencia de la conspiración militar dirigida por el general Mola desde finales de 1935 y se presentaba la sublevación de 18 de julio como la “lógica” reacción ante el asesinato de Calvo Sotelo. Y no hace ni un año que nos escandalizamos ante en el Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia puesto que incluía voces que rezumaban un descarado franquismo historiográfico, como las de Franco, Negrín o Azaña. Pues bien, las visiones franquistas deben ser aún lo suficientemente fuertes en esa docta casa como para que en la reciente revisión realizada del Diccionario no sean excluidas esas entradas, aunque si se incluyan unas “complementarias” con diferentes visiones. Como si definir el régimen de Franco fuera una cuestión opinable en la que todas las propuestas son igualmente lícitas y rigurosas. Que una obra de tal descontrol y ausencia de rigor haya sido sufragada con generoso dinero público no hace más que verificar la protección de que gozan hoy en España los divulgadores de las ideologizadas tesis revisionistas.

De ahí que sea saludable la iniciativa de Ángel Viñas al dirigir la publicación de En el combate por la historia, una obra en la que participan prestigiosos historiadores y que pretende denunciar la visiones distorsionadoras que últimamente difunden los más conspicuos representantes del franquismo historiográfico. No se trata de una “querella” entre historiadores, puesto que los neo-revisionistas no merecen esta denominación. Son simples propagandistas carentes del mínimo rigor científico como el libro de Viñas pone en evidencia al señalar la multitud de errores, disparates, incongruencias y especulaciones gratuitas que contienen sus publicaciones.

Sin embargo, hay que reconocer que las tesis revisionistas han conseguido crear tal confusión que muchos medios de comunicación no saben distinguir entre los auténticos especialistas, los hábiles divulgadores y los distorsionadores a sueldo. Y también sorprende que gente nada próxima ideológicamente a los revisionistas aborde ciertas temáticas complejas de la Guerra Civil con una cierta frivolidad, como lo hace Reverte al sostener que en las dos zonas hubo una semejante planificación del terror. ¡Por favor! Compárese las cifras de asesinatos por años entre ambas zonas: mientras en la republicana las muertes en la retaguardia descienden radicalmente tras el sangriento verano de 1936 hasta llegar en 1938 a unas cifras muy inferiores —la octava o décima parte—, en la zona franquista se incrementa el número de asesinatos a medida que la guerra avanza. Aquí sí que se hace patente la gran diferencia que supuso poder controlar y planificar el ejercicio de la violencia en una y otra zona.

A los historiadores nos toca la poco agradable tarea de denunciar las interferencias ideológicas, los sectarismos interesados y las maniobras de intoxicación sobre las visiones del pasado. Y, sobre todo, luchar por dignificar nuestra profesión defendiendo la historia como una ciencia que, fundamentada en el rigor metodológico de la investigación, ofrece interpretaciones contrastables y siempre sometidas al debate científico, pero nunca construidas en función de campañas propagandísticas de clara intencionalidad política. La gran diferencia entre los especialistas, como los que colaboran en el libro de Viñas, y “los otros”, es que los primeros se han pasado, y se pasan, muchas horas en los archivos, mientras “los otros”, entre ellos los seudo-historiadores revisionistas, que no han pisado un archivo en su vida, se limitan a seleccionar unas lecturas y a publicar auténticos refritos, que a menudo son simples encargos políticos.

Borja de Riquer Permanyer es catedrático de Historia Contemporánea en la Universitat Autònoma de Barcelona.



miércoles, 22 de diciembre de 2010

niño silvestre


(del album "Nadie es perfecto", 1994)

"Hijo del cerro
presagio de mala muerte,
niño silvestre
que acechando la acera viene y va.

Niño de nadie
que buscándose la vida
desluce la avenida
y le da mala fama a la ciudad.

Recién nacido
con la inocencia amputada
que en la manada
redime su pecado de existir.

Niño sin niño
indefenso y asustado
que aprende a fuerza de palos
como las bestias a sobrevivir.

Niño silvestre
lustrabotas y ratero
se vende a piezas o entero,
como onza de chocolate.

Ronda la calle
mientras el día la ronde
que por la noche se esconde
para que no le maten.

Y si la suerte
por llamarlo de algún modo,
ahuyenta al lobo,
y le alarga la vida un poco más.

Si el pegamento
no le pudre los pulmones,
si escapa de los matones,
si sobrevive al látigo, quizás

llegue hasta viejo
entre cárceles y "fierros"
sembrando el cerro
de más niños silvestres, al azar.

y cualquier noche
en un trabajo de limpieza
le vuele la cabeza
a alguno de ellos, sin pestañear".

Joan Manuel Serrat

Ilustración, "Sagrada familia" de Elvin Omar Contreras:
http://images.artelista.com/artelista/obras/big/6/6/0/3208378047402476.jpg

bienaventurados










(del album "Bienaventurados", 1987)


"La vida te la dan
pero no te la regalan.
La vida se paga
por más que te pene.
Así ha sido desde que
Dios echó al hombre del Edén,
por confundir
lo que está bien
con lo que le conviene.

Si a plazos o al contado
la vida pasa factura,
rebaña y apura
hasta las migajas.
Que si en cada alegría
hay una amargura,
todo infortunio esconde alguna ventaja.

Bienaventurados los necios
que se arriesgan a prestar consejos
porque serán sabios a costa
de los errores ajenos.

Bienaventurados los pobres
porque saben, con certeza,
que no ha de quererles nadie por sus riquezas.

Bienaventurados los adictos a emociones fuertes
porque corren buenos tiempos para la gente marchosa.

Bienaventurados los dueños del poder y la gloria
porque pueden informarnos de qué va la cosa.

Bienaventurados los que alcanzan la cima
porque será cuesta abajo el resto del camino.

Bienaventurados los que catan el fracaso
porque reconocerán a sus amigos.

En cualquier circunstancia
por lastimosa que sea,
busca la manera
de comer perdices;
que a pesar de lo alto que
nos coloquen el listón,
hay que brincar
con la intención
de ser felices.

Bienaventurados los castos
porque tienen la gracia divina
y la ocasión de dejar de serlo
a la vuelta de la esquina.

Bienaventurados los que aman
porque tienen a su alcance
más de un cincuenta por ciento de un gran romance.

Bienaventurados los que están en el fondo del pozo
porque de ahí en adelante
sólo cabe ir mejorando.

Bienaventurados los que presumen de sus redaños
porque tendrán ocasiones
para demostrarlo.

Bienaventurados los que contrajeron deudas
porque alguna vez alguien hizo algo por ellos.

Bienaventurados los que lo tienen claro
porque de ellos es el reino de los ciegos".

Joan Manuel Serrat


Ilustración: María, escena del filme "Il Vangelo Secondo Matteo" (1964) de Pier Paolo Pasolini

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