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lunes, 4 de mayo de 2015

ROMPEDORA

Eva Vázquez: “El estilo no es lo más importante”
Alicia Ibarra Gámez 

Charlamos con Eva Vázquez, Ilustradora de Opinión en El País, arquitecta y realizadora de dibujos animados. La cita ha sido en Espíritu 23, un espacio en el que hacer actividades, talleres o incluso trabajar para el desarrollo y el cambio social.
Eva Vázquez ha realizado cubiertas de libros como Un pintor de Alejandría de José Jiménez Lozano, El alquimista chiflado de José Manuel Cano Pavón, Cuando me alcances de Rebeca Stead, o Fukushima: Vivir el desastre de Takashi Sasaki. En el ámbito musical, se ha encargado de la portada de Muros de Uralita: el primer disco de “El tonto del pueblo”, Fernando Epelde.
Ha participado en medios internacionales como Opticks Magazine, New York Times Weekend Arts, Style – The Washington Post, Deloitte University Press, USAA MAGAZINE; en la revista Expansión de México,  The Wall Street Journal o en Hewitt Newsletter. Pero también en revistas como Orsai y Savia, suplementos como On Madrid y Negocios del periódico El País o en Babelia. Uno de sus últimos trabajos ha sido la portada de la revista Mercurio, Ilustración sobre Guias de Viajes, que se publica hoy.
P.- ¿Por qué decidiste dedicarte al dibujo? ¿Dónde te formaste?
R.- Llegó rodado, no lo busqué. Yo empecé a estudiar Arquitectura pero me encantaban los dibujos animados. Cuando estaba terminando la carrera me planteé que era el momento de elegir: o estudiaba Animación en ese momento o no lo haría más adelante. Así que me puse a estudiar Dibujo y Animación en Esic durante tres años, y la ilustración vino rodada. Lo que hice fue unificar Urbanismo en Arquitectura con lo que había dado en Animación y lo enfoqué para hacer los fondos de las películas y series de animación. Todo ha venido solo, lo único que yo he buscado ha sido trabajar en la sección de Opinión en prensa.
¿Cuál es el proceso de creación de tus dibujos? ¿Escuchas música cuando trabajas?
No escucho música, me gusta trabajar en silencio absoluto, ni siquiera pongo la radio. El proceso creativo depende; si son fondos para animación, la viñeta del storyboard es la que marca los límites que tú tienes que desarrollar. Si es para prensa, normalmente hay un artículo previo que tienes que leer y comprender bien, porque de esta manera encuentras el tono. Si se trata de un libro, pasa absolutamente igual, tienes que leértelo para encontrar el tono y realizar la ilustración. En el texto vas a encontrar la clave, por eso el tono es lo más importante.
¿Hasta qué punto ese tono delimita tu trabajo? ¿Crees que no te deja desarrollar toda tu creatividad?
Realmente no. En prensa o en las revistas es donde el tono es más importante, o en un artículo de una revista especializada. El tono es lo que te va a marcar si el dibujo es más o menos irónico. Por ejemplo, en una cuarta página de opinión en El País, alguien escribe un artículo dando su opinión más subjetiva y yo sólo sigo el diálogo interior que ya tiene de por sí el artículo. Lo que hago es dar mi respuesta a la conversación que tenemos el artículo y yo, a través de una imagen. Tiene que ser una relación fluida entre el texto y la ilustración; la imagen lo que hace es enriquecerla, no ir separada. Como en una conversación, tú decides como es el tono de ese dibujo, si más sarcástico o más suave. Pero es importante decir que la imagen no es un resumen.
¿Cuáles han sido o son tus influencias artísticas?
No sabría decirte, de todo un poco. De pequeña me fijaba en las películas de dibujos animados, en el cine oriental de animación; pero me gustaba más el ruso, el checo, con Hermína Tyrlova o Michaela Pavlatova. Me gustaban sobre todo los cortos de marionetas que echaban antes en La 2 y que me siguen pareciendo de una modernidad abrumadora.
Al final vas encontrando tu propio lenguaje. Yo empecé imitando con mis propias limitaciones, hasta que al final encontré mi propio estilo. Pero el estilo no es importante para mí, no es importante que alguien vea un dibujo mío y que diga: “esto es un Eva Vázquez”. Es más importante para mí que le haya llegado al coco o al corazón y que le haya hecho pararse y decir “me ha gustado”. Pero no es mejor o peor el estilo de cada uno, sencillamente es diferente. Mi estilo ha nacido de mis propias limitaciones, de eso estoy convencida. Que yo venga de la arquitectura y de la animación se nota, al igual que los que vengan de técnicas más tradicionales como la acuarela.
DE LA APATIA A LA TRANSFORMACIÓN - PEQUEÑO-.
Pero es inevitable que te reconozcan por el estilo, luego sí es importante.
No, el estilo no es lo más importante. El estilo no hay que buscarlo, no es el fin; aunque es inevitable que te reconozcan por tus colores y temas. Cuando te formas en la universidad vas copiando, imitando y te influyen muchas cosas pero, al final, te das cuenta que es el contenido lo que tienes que ir logrando por ti mismo. En un proceso de aprendizaje, vas dejando las cáscaras aparte y te quedas con la esencia. Tus influencias al final son muchas, cuanto más veas y más experimentes mejor, porque así podrás elegir mejor tu camino.

¿Cómo definirías a esa vieja escuela de ilustradores de nuestro país como El Roto o Forges?
Bueno, yo no vengo de una escuela determinada, porque no pertenezco a ninguna. Yo he mezclado la arquitectura y la animación en un cóctel y ya está. Seguramente sepas más tú de escuela de ilustradores que yo.
¿Cómo han influido las nuevas tecnologías en la profesión?
Yo no dibujo a mano. Yo ilustro, que tiene mucho más que ver con contar que con dibujar. Lo que sí hago es tomar anotaciones de lo que me gusta y cuando llego a casa hago el dibujo con el ordenador. Yo observo, me empapo y doy una opinión subjetiva o no. Si el storyboard lo ha hecho otra persona, ya partes de un dibujo, lo escaneas y lo pasas a ordenador. El hecho de dibujar a mano existe, pero cuando anotas el color y las ideas para pasarlo a ordenador. Aunque como ya he dicho, lo importante es el tono con el texto, no hay que ponerse a dibujar en el ordenador sin tenerlo en cuenta. Trabajo con Photoshop y con Texturas. La diferencia con otros compañeros de trabajo es que ellos lo hacen en acuarela o en tinta. La diferencia con ellos es cero, porque lo que importa es el tono y el resultado final, no las herramientas que utilices.
¿En qué sector para el que trabajas (periodismo, literatura, música) te sientes más cómoda?
En las distancias cortas, en lo conceptual. Un proceso como un libro para mí es muy tedioso, no estoy acostumbrada. En las ruinas de Detroit - Eva Vázques -PequeñoTengo práctica, como un deportista, en las distancias cortas; puedo ir muy rápido, pero no aguantaría un maratón. No aguanto un proceso largo de lectura de un libro. En lo conceptual me siento muy cómoda, en los encargos periodísticos donde me piden un dibujo en dos horas y me dan un artículo o sólo un titular como “Elecciones en Alemania”, “El tema India-Siria”. Normalmente tienes sólo un par de horas desde que te hacen el encargo hasta que lo entregas, nunca más de un día; y en ese proceso me siento cómoda, porque es el tiempo quien marca los tiempos.
Cuando te encargan la portada de un disco, ¿la música entraría dentro de lo conceptual o como un texto?
Me fijo en lo que me transmite, es como un texto que me sugiere cosas, tengo que escuchar de verdad y dedicar mucho tiempo. Y en esto hay que ser honesto: no siempre se consigue. A veces estas contaminada por un color, una forma o una idea que te parece muy interesante y la intentas colar, pero el dibujo la escupe; hay que escuchar también al dibujo. Cada formato te va marcando los límites, nunca es mi idea, sino las ideas que te transmite el texto, en este caso escuchar una canción. Al final tienes que dar una imagen, dar una respuesta al diálogo con el texto, a través de una imagen que tiene que ser sugerente y transmitir. Cuando veas el dibujo, también tienes que sentir que estas tocando el violín o la trompeta.
¿Te ves creando ilustraciones en 3D en un futuro? Porque en arte ya se está haciendo.
Sí, pero como podría terminar dibujando acuarela. Igual estoy en 3D más adelante, es una realidad y además muy interesante. Da igual el medio, lo que importa es el mensaje que quieras transmitir. Me pueden conmover lo mismo Las Meninas, que una performance. Lo que dan las tecnologías son nuevas herramientas. Cuando empecé a estudiar usando un tiralíneas y luego un Rotring, nadie iba a decirme que ahora iba a dibujar a ordenador.
¿Has pensado hacer un libro que resuma todas tus ilustraciones?
Sólo llevo cuatro ilustrando, aunque sí me gustaría hacerlo. Quizás no lo sacaría en papel, sino online; y si lo sacara, lo haría con las ilustraciones en prensa. Puede que ahora, en este punto, me parecería muy prematuro, pero en un futuro puede que sí, porque ilustraciones en prensa tengo más de 500. Habría que hacer una selección de la evolución que he tenido en todo este tiempo. Antes apenas daba color a mis dibujos porque pensaba que si era un tema serio no podían llevar color. Ahora mis dibujos parecen fallas [risas] y el color cuenta mucho. Cuando antes entregaba un dibujo a Le Monde o a El País me decían “¿Eva, le has dado color?” y yo les convencía de que tenían tonos de color muy raros, como azules grisáceos, y que el dibujo tenía que ser así; ellos entonces me  decían “aaaah, sí, ahora lo veo”, aunque yo sé que nadie podía verlo [risas].
¿Cómo ves la situación artística y cultural?
Está muy mal, pero más en las editoriales que en los periódicos. A nivel editorial sí lo he notado; en El País no he  notado apenas cambios. Muchas editoriales pequeñas han cerrado porque contaban con subvenciones de sus Comunidades o a nivel nacional, y ya no pueden sacar libros. La situación económica es dramática y la gente no invierte tanto en libros.
Somos los mismos y el pastel es más pequeño. A nivel de ilustración el nivel de profesionales aquí es muy bueno, pero muchos de ellos no están trabajando aquí sino fuera. Admito y admiro mucho el nivel que tienen. Una posible solución que planteo es irse fuera, ¿por qué tener un pastel pequeño si hay pasteles más grandes por todo el mundo? Adaptarse a las cosas es importante también, y quizás pensar si aquí ya no tenemos más que contar. Hay que tener un punto de honestidad y no tener una fórmula que nos funciona hasta quemarla; hay que renovarse y ser flexible.
Siempre me gusta terminar las entrevistas con esta pregunta: ¿qué libro, qué disco y qué película nos recomendarías?
Qué complicado, no sabría decirte uno [risas]. La música me afecta mucho y por eso no puedo trabajar con ella. No suelo escuchar música, pero me gusta mucho LCD Soundsystem porque es como si no escuchara música. Lo puedo tener como banda sonora de mi vida porque no me altera, y eso me gusta.

Luego hay un libro que me encanta que se llama El maestro y Margarita. Es un libro ruso que me parece la bomba. En el Canal hicieron la obra de teatro y la recomiendo a todo el mundo. Me encantaría ilustrar en algún momento ese libro, me parece complicadísimo y me gustaría saber si puedo hacerlo. Sería como un proyecto de futuro sin prisa, de futuro de verdad; a lo mejor me muero y no lo he terminado.
Y una película que hace años me impactó mucho fue Canino. Me alteró un poco una realidad abrumadora pero realista. Yo la recomendaría aunque es un poco vieja, quizás de hace cuatro o cinco años, no recuerdo. Pero si alguien dice que quiere ver una película un poco rompedora, aunque a lo mejor no lo sea tanto, diría esa.

Fuente: http://www.lahuelladigital.com/eva-vazquez-el-estilo-no-es-lo-mas-importante/
Ilustraciones adicionales: http://evavazquezblog.blogspot.com.es/ y http://florayfauna.blogspot.com/2013_08_01_archive.html.

domingo, 22 de septiembre de 2013

JUEGOS DE PLAZA

EL NACIONAL - Domingo 22 de Septiembre de 2013     Papel Literario/6
Javier Sáez Castán: "Me gusta pensar que hay algo maravilloso en lo cotidiano"
JAVIER SOBRINO

Javier Sáez Castán (Huesca, 1964) es autor e ilustrador de libros y álbumes infantiles. Es Licenciado en Bellas Artes, en la especialidad de Dibujo, por la Universidad Politécnica de Valencia. Desde muy pequeño escribía y dibujaba cuentos, y ha desarrollado una sólida carrera en el mundo del libro para niños y jóvenes. Entre los libros de Sáez Castán están: Los tres erizos (Ekaré, 2003); Animalario universal del profesor Revillod , de Miguel Murugarren (FCE, 2003); Soñario o diccionario de sueños del Doctor Maravillas (Océano, 2008); y La merienda del señor Verde (Ekaré, 2008).
--¿Qué utilidad social tiene hoy en día el oficio de ilustrador al que dedicas tu tiempo? --La ilustración de libros tiene al menos dos vertientes; una la relaciona con el diseño, con la adecuación de los objetos a unos propósitos. Los objetos están ahí, van a permanecer ahí, deben tener una forma y alguien debe dársela. En ese sentido, los objetos están de nuestro lado, en el lado de la realidad visible y material.
Un libro puede caer de la estantería y golpearte en la cabeza, y entonces se convierte en una forma de revelación: la revelación de lo real, no siempre evidente. Por otra parte, la ilustración tiene una vertiente narrativa; representa un mundo que "no está de nuestro lado", un mundo de ficción. Pero a nosotros, como seres humanos, nos interesan mucho esos mundos. Eso nos llevaría a considerar la utilidad social de la ficción en general, un tema interesante, pero que creo que excede el espacio concedido a la respuesta. Una manera de atajar y de aproximarnos a una respuesta sería pensar: ¿qué ocurriría si los mundos de ficción desaparecieran? Por supuesto, la pregunta no es sino una nueva ficción, y como tal, parte de mi trabajo. No, no es tan fácil encontrar un atajo.
--Los motivos que te impulsaron a dedicarte a la profesión de ilustrador, ¿siguen vigentes o han nacido algunos nuevos? --Bueno, comencé a dedicarme a esta ocupación mucho antes de saber que era una profesión, es decir, una forma de ganarse la vida... luego descubrí que no lo era y, pese a todo, mantengo mi entusiasmo.
En realidad, no es algo tan raro en los tiempos actuales: uno se dedica a una "profesión", es decir, que piensa que adquiriendo cierta práctica y aplicando su talento a una ocupación específica, la sociedad le retribuirá por ese esfuerzo. Pero, de repente, esa retribución se desvanece, o queda en suspenso, y uno ve que no le alcanza para vivir; ¿puede considerarse entonces como una profesión, o como un proyecto de profesión? Por otra parte, nadie me ha obligado a dedicarme a esto y mi consideración de que no se trata de una profesión no es una queja (también podría entenderse justamente al revés).
Ni siquiera puedo imaginarme dedicado a otra cosa así que, como ves, no debe de sobrarme la imaginación.
--¿Cuáles de tus referentes pictóricos te ayudan a seguir ilustrando? --Me veo como un usuario del transporte público en una vasta red de líneas de autobús, de trenes, de aviones... todo depende de adónde quiera ir. Por ejemplo, si quiero viajar al siglo XIX, tomaré la línea Épinal hasta Tenniel o Doré, caminaré un rato hasta Manilla, buscaré un taxi que pueda llevarme hasta un catálogo comercial de la época y, con toda probabilidad, me perderé.
El método es válido para cualquier época y lugar, y en realidad podría considerarse una falta total de método, una sustitución del concepto de biblioteca doméstica (una herencia recibida que le acompaña a uno a lo largo de los años, con alguna que otra pérdida o nueva adquisición), por el concepto de biblioteca en estado de flujo; todo está ahí, todo aparece y desaparece, casi como si estuviéramos a orillas de un océano que deposita fragmentos de cosas a nuestros pies.
--En entrevistas precedentes has definido tus libros como "un dispositivo teatral" o "una escultura", ¿qué importancia le concedes en tus libros a las historias, al contenido narrado? --El contenido no es independiente del envoltorio y su importancia depende de cada proyecto. Hay ocasiones en las que apenas hay contenido narrativo, lo que no quiere decir que no exista una ficción; en el caso del Animalario universal del profesor Revillod , la ficción no es tanto un contenido como un continente, algo que envuelve al libro. Pero otras veces sí me gusta contar historias, y entonces vale lo mismo un álbum que un cómic o una novela.
--¿Piensas que tus libros destilan "mensajes con ideas" o te decantas más por los aspectos lúdicos, los juegos manuales? --No puedo concebir hacer un libro para depositar una idea dentro; me parece como convertirse en una de esas avispas que atrapan una araña para poner un huevo en su interior. Creo que ese enaltecimiento de la "idea", del "mensaje" es una equivocación del autor respecto a su propio papel, su trabajo, los libros y sus propias ideas. Si uno hace un libro para únicamente transmitir una idea, entonces sería tal vez más adecuado llamarlo "propaganda", con todo mi respeto por esa forma artística. Pero esto no quiere decir que desdeñe las ideas, o que el autor no deba tenerlas, muy al contrario. Más bien considero el punto de vista de la idea "encarnada". La encarnación es aterrizar en la materia, en el error, en la realidad, y desactiva cualquier clase de idealismo. Pero escribir sin ideas... no, eso no sería posible.
--¿Hacía donde se abren las puertas que hay en tus libros? --No lo sé. Si es verdad que hay puertas, no podemos saber lo que hay al otro lado hasta que no las abramos. Si ya sabemos lo que hay al otro lado, entonces no es necesario emprender el viaje, pues ya estaremos ahí, del otro lado de la puerta. Lo que sí sabemos es que abrir una puerta, cruzarla, nos cambiará en alguna medida. Nos encontraremos frente a nuevas puertas, también. Quizás es lo que somos, puertas que no saben adónde se abren.
--Incertidumbre, perplejidad, curiosidad o perturbación son algunas de las sensaciones que tienen los lectores con tus álbumes. ¿Qué razones te llevan a situar tus libros en ese territorio? --La pregunta es abiertamente paradójica, lo que por otra parte me parece muy bien. Pues la perplejidad, la incertidumbre, el asombro, no surgen como un proyecto de la razón. No hay una razón para estar perplejo, sino perplejidad ante la razón.
--El juego está presente en algunos de tus libros de manera primordial. ¿Qué aristas del juego son las que más te interesan? --El juego es cambiar de posición dentro de unas normas, al igual que las zonas de luz y sombra cambian dentro de una plaza. La labor creativa consiste en establecer unas reglas del juego. Pero el juego ofrece cambios, posibilidades.
Entonces nos convertimos en actores y a la vez en espectadores, vemos qué sucede. El juego presupone que no sabemos quiénes somos. Jugamos para descubrirlo.
--Humor e ironía son otros dos ingredientes que aderecen tus libros. ¿Qué te aportan ambos elementos a la hora de escribir e ilustrar tus obras? --No trato de utilizar el humor o la ironía, pero sí de estar despierto, de no ser del todo mecánico. Creo que, si lo consigo, puede surgir el humor, por otra parte algo imposible de definir. Pero si me quedo en algo mecánico, siempre habrá alguien que pueda reírse, de todos modos. Los juguetes de cuerda tienen su lado cómico.
--La grandeza de las pequeñas maravillas cotidianas es otro de los ingredientes que tienen tus libros. ¿Por qué quieres compartirlo con tus lectores?, ¿cuáles son tus maravills cotidianas predilectas? --Sí, me gusta pensar que hay algo maravilloso en lo cotidiano y creo que gran parte de la cultura moderna, de las ideologías, pero también del embotamiento común ante los medios, vienen del hecho de la enemistad con lo real, que es lo mismo que cerrar los ojos a lo maravilloso. Pero no me siento capaz de reducirlo a una definición. La maravilla surge antes de la definición. Si puedo compartir algo valioso, es esto. En cuanto a las pequeñas maravillas... no sé ¿qué tal una mosca?
--Muchos de tus libros están editados por sellos iberoamericanos (Ekaré, FCE u Océano), ¿es por razones personales, sentimentales o que ellos están más abiertos a tus ideas? --Las cosas van sucediendo por muchos motivos; en primer lugar, comencé a publicar con estas editoriales porque fueron ellos quienes se interesaron por mis libros. Por poner un ejemplo, fueron varios los editores españoles que conocieron el proyecto del Animalario antes de que lo publicara Daniel Goldin, en el FCE. A este punto de partida se han sumado otras razones, tanto de ventas ­se trata de un mercado mucho más amplio y permeable, gracias a la lengua común­ como de tipo personal: me gusta mucho México, por ejemplo. O no sé si se trata de que me guste, pero tengo una gran conexión con México, por algún motivo que no sabría explicar. Eso no quiere decir que me mantenga alejado de la realidad española... más bien, que la realidad española me ha mantenido alejado con bastante éxito, con el rigor de una madre que no quiere malcriar a su hijo.
--¿En qué proyectos estás centrado en estos momentos? ¿Cuáles te encantaría desarrollar en el futuro? --Me gustaría hacer cómics y novelas ilustradas (no confundir con novelas gráficas).