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sábado, 23 de noviembre de 2013

IUS-EXPRESS

EL UNIVERSAl, Caracas, 20 de noviembre de 2013
¿Justicia penal electrodoméstica?
La utilización de la justicia penal como instrumento que se mueve bajo la coacción del Ejecutivo
ALBERTO ARTEAGA SÁNCHEZ 

Vivimos al margen de la ley y del derecho, pero lo más grave es que nos hemos acostumbrado a ello, sin que nos llamen la atención las manifiestas violaciones a la Constitución y a las normas vigentes.
Con motivo del operativo presidencial que ha decretado, sin sustento legal alguno, el "precio justo" de los electrodomésticos, bajo el alegato de los abusos de comerciantes inescrupulosos que estarían especulando con esos bienes, se ha iniciado, de una parte, una campaña que impulsa a la ciudadanía a adquirir a bajo precio cuantos artefactos encuentren en el mercado de manera tal que "se vacíen los anaqueles", en carrera consumista acelerada y , por la otra, a emprender acciones penales contra algunos comerciantes por especulación o usura, procediendo de inmediato, bajo el alegato de la flagrancia, a su privación de libertad.
Independientemente del problema de fondo, que no es otro que la distorsión económica que se vive en Venezuela y que a todos nos afecta con un prolongado control de cambio, generador de una colosal corrupción que compromete a funcionarios y particulares, pagando los platos rotos los ciudadanos comunes y corrientes, se impone señalar que no podemos ver con indiferencia que, una vez más, bajo la voz de mando del Ejecutivo que ordena cárcel para los que "roban al pueblo", se moviliza el Ministerio Público , se designan fiscales especiales, se encarcelan a los señalados como ladrones sin investigación previa y se habla, sin más, de especulación, aunque no se trate de productos cuyos precios hayan sido fijados por la autoridad o se califica como de usura la comercialización de bienes cuyo beneficio o ventaja notoriamente desproporcionada se presume a priori, ilustrado el hecho con alguna factura o comprobante que pondría de manifiesto el abuso abierto o velado en una negociación y el aprovechamiento de la necesidad ajena.
Comparto la gran preocupación de la colectividad por el alto precio de los electrodomésticos y de los bienes y servicios en general en una realidad económica inflacionaria y de escasez de divisas suministradas al arbitrio del Ejecutivo, con evidentes elementos de corrupción que han producido corrupciones y falsas importaciones al igual que en el pasado, todo ello inherente al sistema de control de cambio instaurado.
Pero no puedo ver con indiferencia la utilización de la justicia penal como instrumento que se mueve bajo la coacción del Ejecutivo que decreta delitos sin ley y ordena detenciones sin orden judicial, bajo el alegato de una pretendida flagrancia que no parece darse, ya que ésta exige que el delito aparezca con evidentes signos de su comisión y no sujeto a la verificación de factura y comprobantes, a los fines de calificar los hechos y si hubiere sorpresa infraganti, ello no debe llevar necesariamente a la detención del presunto autor cuando se dan seguridades de no burlar la acción de la justicia.
Pero además, como siempre, los detenidos son modestos gerentes que terminan cargando con el peso inclemente de la persecución desatada bajo la consigna atractiva, electoral y populista del "precio justo para el pueblo".

domingo, 17 de noviembre de 2013

CONSUMACIÓN

Consumismo, sin consumo
Luis Barragán


El paladín de la guerra económica, suficiente motivo para una amarga derrota de  cualesquiera golpistas que intenta adivinar y adivina, protagonizando la gesta heroica en las amables trincheras de sus ocurrencias, está derrotando – nada más y nada menos – que el capitalismo en Venezuela.  Poco importa si realmente es o lo ha sido, pues basta que Nicolás Maduro lo llame así para recibir el reconocimiento universal.

Los consabidos saqueos, en mayor o menor medida debatidos a través de las redes sociales, advierten cuán lejos llega el gobierno nacional y cuán profundo es el deterioro de los valores que decimos o dijimos compartir alguna vez. Atónitos, basta con deletrear el video de amplísima circulación para decir de un gentilicio: Daka.

El oficialismo no desea discutir el asunto, ni siquiera por la cómoda circunstancia del diputado ’99 de sus tormentos y gozos. Teme a la palabra y no encuentra ni encontrará explicación alguna sobre el garrote de los miles de millones de dólares que dio  a los ciegos que dice – hoy – nos atormentan.

El madurato pelea inclemente contra la sociedad de consumo, agotando los inventarios – sobre todo – electrónicos que dan o dicen dar dicha, estatus y confort.  Promete un televisor de plasma, previa larguísima cola y literal marcaje de los aspirantes, aunque luego no habrá dólares para importarlos, excepto sean de procedencia china, realizando la justicia social.

Lo peor es que la prédica de siempre ha sido contra el consumismo, el consumismo superfluo de los consabidos críticos de las economías del mercado, pasando por alto un dato insólito y dramático: no consumimos ni siquiera los alimentos indispensables, condenados a correr por cualesquiera ferias gubernamentales de los productos de mala calidad con los que dicen garantizar la tal soberanía alimentaria, cola mediante.  El gobierno combate el consumismo, exasperándolo, como un medio para olvidar que no tenemos ya qué consumir, desabastecidos, para sobrevivir.

Fotografías: LB, argas colas para adquir alimentos en Plaza Caracas, 17/11/13.
http://www.analitica.com/va/politica/opinion/8322066.asp

lunes, 4 de noviembre de 2013

SECODENÓMETRAS

CORREO DEL ORINOCO, 4 de noviembre de 2013
La protección del país se evalúa en un horizonte de 50 o 100 años
Para la Secodena es EEUU la gran amenaza de seguridad contra Venezuela
Vanessa Davies

En la Cuarta República el “coco” era el comunismo; ahora el adversario es el imperialismo estadounidense. El vicealmirante Rolendio Alfonso Bracho, secretario general del Consejo de Defensa de la Nación, señala que se le hace seguimiento a factores internacionales como el Club de Bilderberg, el verdadero poder. Las redes sociales también son analizadas
En la oficina que comanda el vicealmirante Rolendio Alfonso Bracho, secretario general del Consejo de Defensa de la Nación (Secodena), es fácil comprender que la guerra de Cuarta Generación ya no se libra con tanques sino con palabras. En la sala situacional, ubicada en Fuerte Tiuna, no hay fusiles, sino computadoras; en vez de tanques hay reuniones en las que se dialoga sobre los enemigos del país y su posible comportamiento. Son las neuronas y no los cartuchos los que llevan la batuta.
Muchas cosas han cambiado con la Revolución Bolivariana en materia de seguridad y defensa. El gran enemigo durante la Cuarta República era “el comunismo”, y el supuesto gran aliado de Venezuela, Estados Unidos (EEUU), señala Bracho. En la Quinta República se invirtieron los roles: el enemigo es el régimen estadounidense con su política de expansión que, por razones obvias, afecta a Venezuela. “Los que eran nuestros aliados pasaron a ser nuestras amenazas, y el modelo político que veíamos como una amenaza pasó a ser la referencia”, precisa.
“En Venezuela hay una guerra de cuarta generación” que está propiciando “todas las condiciones para la guerra económica, para crear una inestabilidad, una ingobernabilidad” que -según pretende el antichavismo- busca generar conflicto durante y después de las elecciones municipales del 8 de diciembre. En esa guerra son fundamentales los medios de comunicación, pero también las redes sociales.
Las opinadoras y los opinadores de oficio son de poca ayuda para caracterizar el país y el mundo. El vicealmirante insiste en que se requiere análisis, y eso es lo que hace la secretaría (con base en sus propias metodologías, desarrolladas por venezolanas y venezolanos con mucho orgullo). Bracho rompe con el tradicional secretismo que rodea este campo para recibir al equipo del Correo del Orinoco (acompañado por el general Melvin López Hidalgo, exsecretario del Consejo) y compartir una presentación que Secodena lleva a todo el país, además de algunas reflexiones sobre la situación política y económica venezolana. Otros informes -los que llegan directamente a manos del presidente Nicolás Maduro y del vicepresidente Jorge Arreaza- no son públicos, pero constituyen el “caballito de batalla” de la secretaría; en ellos se cruzan, para los próximos meses, la polarización y las previsibles protestas de algunos sectores, además del diagnóstico de lo que sería el comportamiento electoral opositor en lo inmediato (desconocer los resultados del 8 de diciembre y generar violencia).
En la escala de conflictividad empleada se incluyen la polarización política y social, que pueden llevar a protestas pacíficas y a protestas violentas generalizadas, a la intervención de grupos armados (como lo sucedido con los francotiradores el 11 de abril de 2002) y la acción de organismos internacionales que concluiría con la intervención armada de Estados Unidos o de sus países aliados. Este sería el esquema que seguirían los factores internos que -con apoyo externo- apuntan al derrocamiento del Gobierno constitucional.
Con base en el plan de la patria -que se convertirá en el plan de la nación una vez que el Parlamento lo rubrique- el trabajo de la secretaría parte de un gran objetivo: Analizar la confrontación ideológica socialismo versus capitalismo, en la construcción de la patria socialista. También, “las posibilidades de una confrontación con los EEUU y sus países aliados, por el control político, económico, cultural, ideológico y estratégico de los recursos energéticos, minerales, bosques, agua, alimentos y otros”.
La evaluación sobre la guerra mediática, la internet y redes sociales también es una de las prioridades, al igual que el análisis de los conflictos fronterizos “en los estados Zulia, Táchira, Apure, Amazonas, Bolívar y la Zona en reclamación de la Guayana Esequiba” y en las fachadas caribeña y atlántica. Se busca también “analizar los niveles de seguridad ciudadana a lo largo de todo el territorio nacional, asociados a la delincuencia común y organizada: sicariato, drogas, contrabando de combustible y alimentos, paramilitares, secuestros, cobro de vacunas, entre otros”.
EEUU, LA PRIMERA AMENAZA
Una de las primeras cosas que aclara Bracho es que no se puede planificar la seguridad de la nación solo para un periodo constitucional, sino que debe estimarse para 50 o 100 años. Y con esa visión del futuro, el militar asegura que EEUU es la principal amenaza externa de seguridad contra Venezuela en el presente y también en ese horizonte hasta 2050 o 2100. “La piedra en el zapato de Estados Unidos ahorita es la Revolución Bolivariana”, dictamina, porque es una ideología política.
“El gobierno de los EEUU hará todo lo que este a su alcance por cualquier vía legal o ilegal para cambiar al gobierno nacional actual e instaurar un gobierno que esté alineado a sus intereses”, se advierte en la presentación.
De acuerdo con Bracho, el régimen estadounidense ha cambiado su estrategia de ataque: ya no son conflictos como la invasión a Irak, en la que se involucró directamente con tropas en el terreno, sino acciones como las ejecutadas contra Libia, en la que delegó buena parte de las “tareas” en sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. “Estados Unidos está buscando que sus aliados sean los que intervengan”, para no gastar su aparato militar, vender las armas, no exponerse ante la opinión pública “y subordinar a esos países a sus intereses”, explica.
El estado crítico de la economía estadounidense atiza el enfrentamiento y ratifica -con los números en la mano- que Venezuela se ha alineado con los países que están creciendo: el grupo de los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Mientras se eleva la deuda de EEUU y cae su Producto Interno Bruto (como lo demuestran las imágenes que expone el vicealmirante), los Brics se posicionan.
Es la misma alarma financiera en EEUU -además del inminente fin de sus reservas petroleras- lo que lleva al analista a afirmar que una tercera guerra mundial es posible, y que la década de 2020 a 2030 va a ser de gran conflictividad en el planeta. En ese contexto, Venezuela es uno de los objetivos. La razón es obvia: su riqueza petrolera, cuidadosamente medida y comparada por la Secodena con la de otras naciones. De acuerdo con sus estimaciones, el mundo -al ritmo de consumo actual- tiene crudo para 30 o 40 años, mientras Venezuela tiene para abastecerse a sí misma por casi 300 años. La energía es, entonces, un factor determinante.
“Venezuela con 297,6 mil millones de barriles certificados supera a Arabia Saudita que tiene reservas por 262 mil millones de barriles, convirtiéndola en la mayor reserva de petróleo del mundo. Si se aumenta el factor de recobro de 20% a 40% pudiese llegar a 588 mil millones de barriles, casi a la par de todo el Medio Oriente”, refleja la presentación.
Este organismo también está claro en la política de espionaje mundial, y así lo muestra al hacer referencia a la red Echelon. El grupo Bilderberg, una élite empresarial y política, también es objeto de seguimiento por parte de las y los analistas venezolanos. Bracho no duda en sostener que, detrás de las y los integrantes de Bilderberg, está el poder mundial, por lo que el reto es saber en qué andan, qué planifican. Las reuniones de ellos “tienen carácter confidencial y secreto”, acota. La secretaría elabora las recomendaciones relacionadas con Bilderberg para que sean asumidas por las instituciones venezolanas.
INFLACIÓN-ESPECULACIÓN
La crisis generada con el llamado dólar paralelo es interpretada no solo como una actividad delictiva, sino como una estrategia muy clara en la que hay grupos que buscan la legitimación de capitales. El vicealmirante le coloca a la inflación el apellido especulación, porque puntualiza que la primera es consecuencia de la segunda y argumenta que, de no haberse desatado la guerra económica, el índice inflacionario cerraría 2013 dentro lo estipulado (menos de 20%).
CON COLOMBIA
Bracho no evade la pregunta, obvia en materia de defensa nacional, sobre la relación entre Venezuela y Colombia. “Nosotros tenemos una relación con Colombia que, desde el punto de vista de los gobiernos se ha tratado de manejar siempre en un ambiente de paz, de conciliación y de entendimiento”, subraya. Muestra de ello es lo que sucede en la frontera: “Nosotros hemos visto de la parte colombiana una disposición a buscar los mecanismos para mejorar la conflictividad”.
El vicealmirante contrasta el presente con el pasado reciente con el expresidente Álvaro Uribe, quien “prácticamente legalizó el contrabando de gasolina y la extracción de combustible”.
Las relaciones entre gobiernos “son excelentes” pero “tenemos un conflicto fronterizo que le está haciendo mucho daño a nuestra economía”, aun cuando hay disposición en las autoridades colombianas para actuar contra los ilícitos.
En la cabeza del vicealmirante hay mapas, esquemas y una rutina de análisis que no cesa. La seguridad de Venezuela no tiene días libres ni toma vacaciones.
LA OPOSICIÓN QUIERE LA POLARIZACIÓN
La secretaría general del Consejo de Defensa de la Nación parte de una premisa: la oposición quiere mantener la polarización para formar y activar grupos de choque y de protesta. El antichavismo se plantea, siempre con base en el análisis del organismo, desconocer el Gobierno Nacional, los poderes públicos y el Poder Popular, así como obtener el poder por cualquier vía (golpe de Estado incluido).
MONITOREO DE LAS REDES SOCIALES
“Nosotros tenemos un equipo que se dedica a hacer el monitoreo de las redes sociales” y de los medios de comunicación social, “y analizamos la realidad que ellos generan, tanto los del Gobierno como los de la oposición”, explica vicealmirante Rolendio Alfonso Bracho, secretario general del Consejo de Defensa de la Nación. Esos resultados “los comparamos con la realidad real”.
La metodología permite medir y contrastar “la realidad real con la que se quiere generar en las redes sociales”. En la medida en que se acerquen esas dos “las redes sociales tienen un impacto en la opinión pública”.
El impacto de las redes sociales “en el comportamiento de la opinión pública es fundamental y contundente”, y la Revolución ha dado pasos importantes en esta dirección. “Inicialmente las redes sociales eran dominadas por la oposición, pero ahora hay un gran equilibrio”, analiza.

Fotografía: Miguel Romero

lunes, 21 de octubre de 2013

PÓLVORA

EL NACIONAL - Domingo 20 de Octubre de 2013     Opinión/8
Guerra política   
RAÚL FUENTES

Espoleado por el temor al más-de-lomismo que tiende a instalarse en las páginas de opinión, me dispongo a abordar un tema distinto a los sugeridos por el diario acontecer nacional, pero nada sustantivo se me ocurre y termino preguntándome si no me estará pasando lo que, presumo, sucede a quien heredó un cargo pero no la capacidad de ejercerlo y se debate entre la desconfianza y la desesperación; desconfianza en su capacidades para estar a la altura de las circunstancias, y desesperación al constatar que el barrunto de su ineptitud se evidencia en cómo el poder escapa de sus manos y sus decisiones son tuteladas por quienes supuso leales áulicos y fieles subordinados; de modo que, entre suspicacia y desaliento llueve sobre mojado y desafía titubeante a la "burguesía parasitaria" a que lo derroque y, simultáneamente, amenaza con "lanzar un conjunto de acciones de la nueva etapa de la revolución bolivariana", fanfarronada que me compele a renunciar a mis intenciones de esquivar la realidad, y vuelvo a poner pies en tierra porque así lo aconseja el ritornelo oficial sobre una guerra provocada por el gobierno anterior.
El 20 de abril de 2007, para arrancar aplausos y vivas a los gorrones y sablistas que se encontraban en el país con motivo de la V Cumbre del ALBA, Hugo Chávez anunció su decisión de retirar a Venezuela del FMI y del Banco Mundial, un auténtico decreto de guerra a muerte contra nuestra ya maltrecha economía, dando continuidad al errático proceder que legó a su sucesor y cuyo punto de inflexión lo constituyen las histéricas proclamas mediante las cuales Nicolás ensaya ­me apropio de una frase de Ambrose Bierce­ "desatar con los dientes un nudo político que no se puede deshacer con la lengua". Y la verdad es que desde el Ejecutivo se practica una especie de toreo de salón para tratar de lidiar con una insondable crisis agravada por su incapacidad para diseñar políticas que conduzcan la economía por vías distintas de las establecidas por el dogmatismo castro-chavista.
Haber renunciado a la asesoría técnica y financiera de los organismos internacionales con base en emociones y no en razones, equivale a, en caso de enfermedad, desdeñar las prescripciones facultativas y decantarse por pócimas milagrosas elaboradas por un curandero; a la larga, la hechicería y las recetas caseras pueden tener consecuencias indeseables; sin aprender del pasado, ahora hemos de calarnos un liderazgo inope y heredado, incapaz de convocar voluntades y talentos que contribuyan a instrumentar salidas a los aprietos que nos asfixian y prefiere ejercitar una jefatura guapetona, pomposa y cursi que se rodea de un gabinete adocenado y alienado a la idea de que vivimos en un mundo polarizado entre libre mercado y utópico socialismo comunal, idea pueril que Maduro & Co.
trasladan a suelo patrio con la remota esperanza de que los partidarios de una economía racional basada en la productividad y la competencia tiren la toalla y se larguen del país.
Así ­y sólo así­ podrían gobernar a placer a una masa idiotizada por manuales que dan pena y a la que, alimentada con el favor del Estado, engañarían fácilmente con maquillados indicadores elaborados por un servicial BCV y unos muy a-la-orden-mande-usted-señor-presidente funcionarios del Instituto Nacional de Estadísticas.
Resulta, sin embargo, que más de la mitad del país no se va a marchar porque así lo deseen quienes eventual y transitoriamente manejan el coroto, y está lejos de creer que "hay una feroz ofensiva de los medios de comunicación contra nuestra economía". Tal vez, el sedicente jefe del Estado se lo crea. Atrapado entre el radicalismo de Giordani y el pragmatismo de Merentes, no tiene cómo sacudirse del recelo y la impotencia que le impiden darse cuenta de que esa no es la forma de librar ­mucho menos ganar­ su fantasiosa guerra económica. Por eso busca una victoria política en el Parlamento y, a pedido quizá de La Habana o del Alto Mando Militar, batalla por una improcedente habilitación con tufo hitleriano que, de aprobarse, inhabilitaría a los diputados de la oposición para lograr que quede al menos el registro de su disidencia.
De esta guisa, el gobierno saldría triunfante de una escaramuza, sin resolver un conflicto mayor cuyo desenlace podría ocurrir el próximo 8 de diciembre; mientras ese momento llega, jalonarán su campaña con fúnebres homenajes al camorrista que yace en el cuartel de la montaña sin que lo dejen descansar en paz. ¿Y por qué hacerlo si vivimos, versificó Montejo y nos lo recordó Cadenas, "en un país de amada sangre en nuestras venas/ que no termina de enterrar a Gómez"?