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domingo, 23 de febrero de 2020

DOLOR

(De la otra) fiesta para un país en duelo
Luis Barragán

Vieja tradición local, en las  postrimerías del siglo anterior quedó reducida al ámbito escolar. Al parecer, el carnaval venezolano que fue tan propio de las ciudades en crecimiento, no logró despegar comercialmente de compararlo con toda una industria recreativa, como la de Brasil, por efímeros que fuesen los eventos.

En la presente centuria revivió, cual tarea obligada de las autoridades municipales. Languideció paulatinamente, pues, ni siquiera hubo despacho oficial capaz de patrocinar y sostener  una vistosa carroza para los desfiles tediosos, ni caramelos gratuitos que lanzar y, mucho menos, agua para reeditar las remotas campañas tribales en las que llegamos  a emplear pintura y oros elementos nocivos para una celebración anómica. No obstante, ahora,  la dictadura decretó, por adelantado, la fiesta.

Fiesta que quedó para el corto tránsito de los niños por las calles adyacentes, exhibiendo sus disfraces artesanales, bajo el cuidado de las maestras, como la única aventura que se permiten, luciendo  imposible una visita colectiva a algún museo, por ejemplo. Y, por supuesto, para el forzado asueto que guarda correspondencia con la limpieza de los bolsillos; por siempre deseado por esta dictadura,  cada  quien ha de quedar relegado en  casa para resignación ante sus desmanes.

Las grandes parrandas sólo se permiten a los privilegiados del poder establecido, además, extraordinariamente vanidosos y despilfarradores, en cualquier época del año. Consabido, en diciembre próximo pasado, hicieron del hotel Humboldt, en El Ávila, el exacto domicilio de la rumba de todas las rumbas que cuidaron de avisar al resto de la ciudad capital, proyectando sendas luces en abierto desafío al luto crónico de un país que los soporta y resiste estoicamente.

La paralización que interesa no es tanto la de los  servicios, industrias y comercios, sino la de la protesta social que, apenas, los cuerpos represivos contienen en los espacios más estrechos.  Mientras pueda idearse una tregua política, aumentando los feriados, apostando por sendos puentes, oportuno venezolanismo, mejor, aunque la olla de presión,  por cierto, es algo más que una metáfora.

Cfr.
https://lbarragan.blogspot.com/2017/02/8-en-construccion-articulo-lb.html
Ilustraciones: Ana Black.
24/02/2020:
https://www.noticierodigital.com/2020/02/de-la-otra-fiesta-para-un-pais-en-duelo/
https://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=147525

Versión de Noticiero Digital:

(De la otra) fiesta para un país en duelo
Opinión | febrero 24, 2020 | 6:24 am.
Luis Barragán

Vieja tradición local. En las postrimerías del siglo anterior quedó reducida al ámbito escolar. Al parecer, el carnaval venezolano que fue tan propio de las ciudades en crecimiento no logró despegar comercialmente de compararlo con toda una industria recreativa, como la de Brasil, por efímeros que fuesen los eventos.
En la presente centuria revivió. Cual tarea obligada de las autoridades municipales. Languideció paulatinamente, pues, ni siquiera hubo despacho oficial capaz de patrocinar y sostener una vistosa carroza para los desfiles tediosos, ni caramelos gratuitos que lanzar y, mucho menos, agua para reeditar las remotas campañas tribales en las que llegamos a emplear pintura y oros elementos nocivos para una celebración anómica. No obstante, ahora, la dictadura decretó, por adelantado, la fiesta.
Fiesta que quedó para el corto tránsito de los niños por las calles adyacentes. Exhibiendo sus disfraces artesanales, bajo el cuidado de las maestras, como la única aventura que se permiten, luciendo imposible una visita colectiva a algún museo, por ejemplo. Y, por supuesto, para el forzado asueto que guarda correspondencia con la limpieza de los bolsillos; por siempre deseado por esta dictadura, cada quien ha de quedar relegado en casa para resignación ante sus desmanes.
Las grandes parrandas sólo se permiten a los privilegiados del poder establecido, además, extraordinariamente vanidosos y despilfarradores, en cualquier época del año. Consabido, en diciembre próximo pasado, hicieron del hotel Humboldt, en El Ávila, el exacto domicilio de la rumba de todas las rumbas que cuidaron de avisar al resto de la ciudad capital, proyectando sendas luces en abierto desafío al luto crónico de un país que los soporta y resiste estoicamente.
La paralización que interesa no es tanto la de los servicios, industrias y comercios, sino la de la protesta social que, apenas, los cuerpos represivos contienen en los espacios más estrechos. Mientras pueda idearse una tregua política, aumentando los feriados, apostando por sendos puentes, oportuno venezolanismo, mejor, aunque la olla de presión, por cierto, es algo más que una metáfora

LOS COMICIOS ENMASCARADOS

Fiesta de disfraces
Luis Barragán

Inocultable, lunes de carnaval para una Venezuela en duelo permanente.  Incluso, recordamos una maravilla literaria, como “Concierto barroco” de un Alejo Carpentier que, al parecer, delató a Alí Lameda, poeta venezolano, en la Norcorea que luego lo encarceló por largo tiempo.

En su ascenso al poder, Chávez Frías se hizo portador de todas las promesas democráticas para reivindicar las libertades que ahora hacen falta. Tuvo la enorme habilidad  de enmascararse y, a pesar de todas las advertencias, el país tardó demasiado en reconocerlo como puntal de una propuesta y experiencia de franco cuño delictivamente totalitario.

Ahora, es el régimen el que enmascara a sus supuestos adversarios. Los dice y jura de oposición, por lo demás, sensata, responsable y, algunas veces, la tilda de cordial y, otras, de temible.

El parlamento es vivo ejemplo de la fiesta de disfraces que ha promovido, añadidos los diálogos, encuentros, conversaciones, en esta u otras latitudes.  Lo peor es que ha montado una mediocre pieza teatral en la Asamblea Nacional, interesado en mostrar las costuras, encabezada por Luis Parra y, a la vez, abre las puertas del Palacio Legislativo que niega a Juan Guaidó, recibiendo y compartiendo con sus diputados.

Algo parecido ocurre en otros ámbitos, como el de las universidades con sendos actores que esperan el cese de la usurpación para festejarse como sus adalides y, pretendidamente opositores, poco o nada aportan para lograrlo. Lo más grave, evocan las viejas luchas universitarias, pero – ante el falso dilema – prefieren unos comicios de acuerdo a las reglas dictadas por la dictadura, en lugar del artículo 109 constitucional y de la Ley de Universidades que un buen día juraron defender. O, está ocurriendo, con una falsa elegancia, se deslizan por debajo de la mesa para echar tierrita y no jugar más.

23/02/2020 (08:00 pm):
https://gytlaw.awsve.com/2020/02/23/fiesta-de-disfraces-por-luis-barragan/
https://www.lapatilla.com/2020/02/23/fiesta-de-disfraces-por-luis-barragan/
https://newstral.com/es/article/es/1146377840/fiesta-de-disfraces-por-luis-barrag%C3%A1n
https://apuntoenlinea.net/2020/02/23/fiesta-de-disfraces-por-luis-barragan/
https://www.entornointeligente.com/fiesta-de-disfraces-por-luis-barragn/

Breve nota LB: Finalizando esta semana, tomamos la previsión de grabar un video corto en el que nos ayudó Xiomara Sierra, con la idea de divulgarlo mañana lunes 24:

domingo, 25 de febrero de 2018

DEDALES, SIN HILO

Lunes de disfraz
Luis Barragán

Anécdota rigurosamente cierta, el año pasado acudimos a un acto en el Palacio Legislativo con motivo de la conformación de un tal frente de defensa de la Constitución o, algo parecido, del que obviamente no queda sino un borroso recuerdo. Al concluir, salimos a los jardines a respirar un poco de nicotina junto a dos amigos que representaban al gremio profesoral de una universidad.

De pronto, se acercó un elegante colega parlamentario, hicimos la presentación de rigor, e, increpándonos con aparente crdialidad por la vestimenta en nada acorde con la condición de diputado, no hubo más remedio que reir.  Todos,  nos vimos la cara y sólo atinamos a responder que, no por casualidad, portábamos el uniforme de la faena más importante del día, absolutamente informal, porque debíamos acudir a una larga marcha en la autopista para protestar al régimen, inmediatamente después.

El ocurrente encuentro quedó bautizado con el nombre de un famoso sastre: Clement, quien vistió al más connotado liderazgo venezolano décadas atrás. Incluso, recordamos, tiempos remotos, a un amigo que ya no les, acaudalado por esta dictadura, que, en sus comienzos políticos, en lugar de participar en una convención partidista y ganarse una posición, optó por hacerse asistente, carga-maletines y relacionista público de una figura muy destacada: no tuvo mejor idea que aguantar hambre, ahorrar y comprarse un par de diseños del afamado sastre que lo niveló en el mundillo de los rastreros.

Somos partidarios de una vestimenta formal para ocupar las curules, aunque tampoco significa serlo de la levita y del pumpá abandonado definitivamente entre las décadas de los sesenta y setenta para desenvolverse en el Capitolio Federal, y, menos,  de la obscena informalidad vestimental que caracterizó al oficialismo, salvo las excepciones del caso, al dominar la Asamblea Nacional dos o tres años atrás. Se dirá que el hábito hace al monje, pero hay demasiadas exageraciones de quienes fuerzan un disfraz de grandes, inmarcesibles y tronadores líderes políticos, abundando más el dedal que los hilos.

Mercadotecnia aparte, nos preguntamos sobre el disfraz que, en última instancia, prefiere el ciudadano de sus representantes. Algo ocioso para un lunes de carnaval nada ocioso, en un país reminiscente de las viejas alegrías, en su búsqueda penitente de alimentos, medicinas y de libertad.

11/02/2018:

domingo, 12 de octubre de 2014

NOTICIERO RETROSPECTIVO





- Pedro Galán Vásquez. "Retórica de la crisis. Crisis de la retórica". Últimas Noticias, Caracas, 02/12/1984. Suplemento Cultural.
- Gustavo Coronel. "Los cronistas del petróleo". Resumen, Caracas, nr. 26 del 05/05/74.
- Arturo Uslar Pietri. "La universidad y el destino de América Latina". El Nacional, Caracas, 04/02/90.
- Francisco Salazar Meneses. "¿A que no me conoces?". El Nacional, 15/02/50.

Reproducción; El Universal, Caracas, 24/08/1963.

lunes, 3 de marzo de 2014

ADICIONAL CURIOSIDAD

Días de carnaval
Luis Barragán

03/03/14

Quizá sin precedente alguno en nuestra historia, el gobierno decretó la extensión del feriado carnestolendo pretendiendo anestesiar la vigorosa protesta social que lo cuestiona y desafía. Colocó el acento del jolgorio donde priva el luto en los hogares venezolanos,  luego de la feroz faena represiva que ha protagonizado.

Los jóvenes que estelarizan las jornadas contestatarias, también desoídos en miles de oportunidades,  agotan sus mejores esfuerzos y dan testimonio de un inmenso sacrificio para reclamar con vehemencia por los problemas fundamentales que nos agobian, como  las altas tasas de homicidios, inflación y desabastecimiento de los alimentos y medicamentos.  Tienen por respuesta el terrorismo de Estado que ha generado muertos, heridos, detenidos y desaparecidos.

Heredan una vocación de libertad que, por cierto, en los carnavales de 1928, los movilizó intensamente y, más allá de la dictadura gomecista que combatían, se convirtieron en una promoción generacional que marcó una pauta histórica.  En la Venezuela del siglo XXI,  adquieren un semejante perfil, como promesa y aporte a una futura transición democrática que requerirá de la ensoñación, el realismo, el talento, la vocación, la honestidad,  la disciplina y la audacia indispensables para superar la debacle de esta otra y curiosa etapa de la Venezuela Saudita.

La muchachada de los días que corren, tiene por principal característica un compromiso de lucha que se extiende a otros más distraídos, enfatizando un fenómeno que – ciertamente – extrañábamos. Digamos que es un logro inequívoco de las asambleas de ciudadanos que arrancaron el 2 de febrero del presente año e, incluyendo el bicentenario de la Batalla de La Victoria, adquiere mayores dimensiones y significaciones  al pasar rápidamente el tiempo.

La singularidad de una protesta pacífica y sostenida, es la que ha sorprendido al oficialismo que ha reaccionado  violenta y desproporcionadamente.  Faltando imaginación y habilidad política, según el canon, ha procurado tender una emboscada del diálogo que, incondicional y ventajista, no es tal mientras haya la cruda e injustificada represión, presos políticos e impunidad. Y, como si faltase poco al cinismo en boga, desea una tal Comisión de la Verdad de acuerdo a sus exactos intereses.

Cayeron las máscaras de una supuesta normalidad y, aunque en las democracias genuinas no hace falta demostrarlo,  el poder actualmente establecido obliga al coraje físico que derrochan nuestros jóvenes. Por algo, como si no fuesen suficientes los recursos y servicios de los que disponen, olvidándose de la población comprobadamente desprotegida ante el  hampa, se ha creado la Unidad Especial de Seguridad y Protección a Personalidades del Estado, adscrita nada más y nada menos que a  la Guardia de Honor Presidencial (Gaceta Oficial 409663).

Días de festejo en palacios y palacetes, días de luto en los hogares venezolanos. De nuevo, días de carnaval para el estudiantado desenmascarador.

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2014/03/dias-de-carnaval/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=1019724

Fotografía principal y post-data LB: La pared se encuentra a lado del Torreón, El Paraíso, Caracas (27/02/14). Nos parece curioso el grafiti, pues, se refiere al drama de El Caracazo, en la fecha aniversaria, o a la tragedia actual. Parece lo uno, porque no es fácil grafitar por estos días, además, en forma tan elaborada, aunque la referencia a la libertad luce luminosamente caracterizadora. Sin embargo, adquiriendo la polivancia de toda literatura, esta vez - digamos - literatura de las paredes, cobra una especial significación la cita urbana.

viernes, 28 de febrero de 2014

! A QUE NO ME RECONOCES !

Días de carnaval
Nicomedes Febres


• Paradojicamente en carnaval, que es cuando se puede usar careta, es al mismo tiempo cuando estas más se caen. Desde las “negritas” que en los sitios elegantes de antes, a cuenta del “a que no me conoces” se soltaban el moño a discreción, o la permisividad de usar la esquina de Monjas de la Plaza Bolívar de Caracas como sitios de trasvestis de la comunidad gay en esos días de desenfreno a comienzos del siglo XX, mientras el resto del año eran perseguidos como brujas; hasta este espectáculo envilecedor del pueblo montado por maduro y su combo. Personalmente debo tener una magnífica colección de fotografías relativas al carnaval y lo he estudiado, pero no creo que escriba nada sobre él, porque siento una profunda aversión por el mismo. Admiro a monseñor Diego Antonio Diez Madroñero, obispo de la provincia de Caracas que durante su guía pastoral durante diez años entre 1760 y 1770 hizo del carnaval un tiempo de rezo del rosario en familia y de reflexión. Gracias a su intolerante esfuerzo, ha sido el único hombre que metió en cintura a la sociedad de su tiempo y de esa disciplina férrea surgió la generación de la Independencia de Venezuela. Adolfo Hitler usaba este recurso de liberación moral durante su régimen nazi bajo el argumento de “La fuerza por la alegría” mientras sus críticos lo llamaban “la alegría por la fuerza” y lo hacía para degradar al pueblo y hacerlo sentir culpable el resto del año. En conclusión, que maduro por una coyuntura política difícil alimenta el ocio, el caos social, la guchafita para decirlo en buen criollo, amén de la improductividad, el incremento de los accidentes por carretera y muchas lacras sin saber, por lo precipitado de la decisión, si los hospitales están bien dotados de recursos para resistir esa situación de caos. Y de eso puedo hablar con propiedad cuando recuerdo los días de guardia en el Puesto de Socorro de Salas donde llegaban borrachos hombres con fracturas de todo tipo y heridos por armas de fuego y blancas. En ese entonces era Salas el único puesto de emergencia en la ciudad. En aquél entonces las dotaciones se triplicaban y el frenesí orgiástico hacía de las suyas desde el viernes en la noche hasta el lunes de carnaval que era el peor de todos. Los heridos hacían cola para ser operados.
• La foto del día es un templete de carnaval en una esquina de Caracas en 1901. Se generaban batallas campales entre los que estaban arriba y los que estaban debajo de la estructura para ver el paso de las carrozas y para aprovechar las bebidas gratuitas. Dos hombres influyeron positivamente en la manifestación del carnaval popular, el de sucio, azulillo y orina para bañar con ellas al transeúnte. Ellos fueron Guzmán Blanco y Pérez Jiménez.
http://opinionynoticias.com/opinionnacional/18417-dias-de-carnaval