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domingo, 24 de mayo de 2015

GOBIERNO DE PRANES

Menos Marx que es (el San) Carlos
Luis Barragán


Por años anduvo el economista Marrero solicitando trabajo con un cartel que lo hizo famoso, entre las marchas y protestas de décadas anteriores. Lo imaginamos ya jubilado o resignado al desempleo en casa, después de dieciséis años de una revolución que, por cierto, no podía ser otra en el contexto de un rentismo inaudito y obstinado.

Otro economista, en cuyo nombre el extinto presidente impulsó la nueva era, aunque confesó desconocer sus obras, es el desempleado por excelencia. Raro marxismo el venezolano que no soporta la más mínima interpelación, partero de predicadores de espléndidas cuentas en el extranjero, ha generado una inédita e insoportable crisis en el país por la cual no responde y, si lo hiciere, tendría por destino el Cuartel San Carlos.

Que sepamos, excepto algunos abusos o deslices, el inmueble colonial fue recipiendario de numerosos presos  que gozaban de las visitas de familiares y relacionados, de la lectura serena que los convertía en autores afamados, como de la debida atención médica. Ahora, la regla es la de confinar y aislar a los adversarios, oponentes y disidentes, en instalaciones distintas a lo que fue un cuartel que puede concebirse como un risort, pesando la amenaza y el efectivo traslado a centros de delincuentes comunes.

Lo que ha ocurrido recientemente con el alcalde tachirense Daniel Ceballos, transferido a San Juan de Los Morros, al igual que otros numerosísimos detenidos por enteras razones políticas que trillan su juventud entre el hamponato ordinario,  monumentaliza el exabrupto. Jueces resignados y obedientes que no meditan por un instante el drama, los obligan a sobrevivir bajo el imperio de los pranes, toda una excrecencia de la que es capaz de generar un socialismo morboso que los celebra al igual que el ascenso de una pujante y bulliciosa boliburguesía que ganó la lotería de una superlativa y duradera bonanza petrolera.

La peor versión de Marx ha fracasado, pero menos mal – se dirá – que, a lo sumo, tiene el ahora fantasmal cuartel para administrar sus remordimientos. La también mejor versión del sacrificio por la libertad y la democracia, triunfa a pesar de morder  el polvo y la pesadez de un tránsito necesario en cárceles que no son tales, sino síntesis y baremo de nuestra tragedia nacional.

Ilustración: Cañas. El Globo, Caracas, 05/05/1993.

Fuente:
http://www.diariocontraste.com/menos-marx-que-es-el-san-carlos-por-luis-barragan-luisbarraganj/

Post-data LB: Casualmente hoy (14/06/15), La Razón trae una larga entrevista a César Enrique Marrero, mejor conocidocomo el Economista Marrero, sin dudas, inspirador de la ilustración de Cañas. Se hizo famoso en las manifestaciones de las décadas anteriores, ya que se aparecía silenciosamente, recorriéndolas, con un cartel: "Soy Economista Busco Trabajo" o "... Solicito un Empleo". Nos preguntábamos qué se había hecho, y el semanario trajo la respuesta.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

¿no es existencial la crisis?


http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/6375-de-la-militarizacion-de-la-politica-venezolana
De la militarización de la política venezolana
Luis Barragán


Ocurriendo en otros ámbitos del problematizado destino compartido de los venezolanos, la Fuerza Armada Nacional tiende a banalizarse en la diaria discusión pública. Sin dudas, expone otra perspectiva de los intereses del poder establecido.

José Antonio Rivas Leone ofrece dos capítulos directamente relacionados en su más reciente obra, quizá como promesa de un posterior y más extenso desarrollo: “En los bordes de la democracia. La militarización de la política venezolana” (CIPCOM – ULA, Mérida, 2010). De reconocidas credenciales académicas, autoriza una reflexión más sobria y profunda sobre un tema que tiene por principal desventaja, el sedimento de ya antiguas creencias o predisposiciones.

Nos atrae la consideración de la forma partidista de hacer política y la consiguiente participación, cultura e imaginario provocado (113), aunque nos preguntamos sobre el reemplazo que sufren por cuenta de la entidad armada, cuya presencia hoy es emblemática y definitoria que permite hablar de un elemento, dinámica y lógica militar (123, 133, 174, 190). Por cierto, en franca contradicción con las condiciones impuestas por la inevitable globalización (172 s.).

La transición democrática deberá contar con una expresión clave de la obra comentada: la viabilidad política, tratándose de la revalorización de lo civil y la reinstitucionalización de los partidos, por lo demás, para reivindicación de un carácter ideológico (52, 56 s., 81, 135). Sobre todo, cuando es difícil escaparse de la órbita militarista por un mero acto de voluntad que, igualmente, sugiere una interpelación sobre la existencia real de una “clase” política y de los partidos mismos (65, 107).

La obra cuenta con un prólogo extraordinario de César Cansino que, por crítico, contribuye a la edificación del trabajo de Rivas Leone. En otra ocasión nos referiremos a la hipótesis nada descabellada del destacado politólogo mexicano, en torno a la provocación planificada de los consabidos hechos de abril de 2002.


Ilustración: Cañas, para un artículo de Radamés Larrazábal sobre la crisis existencial de las FF.AA. (El Globo 18/01/93)

martes, 29 de junio de 2010

Sobre una póliza



La dignidad electoral del soldado venezolano
Luis Barragán


Convengamos, la plataforma de la unidad democrática es la única garantía que tiene la Fuerza Armada Nacional para la recuperación de sus misiones esenciales. Y los comicios parlamentarios ofrecen una inmensa oportunidad, vista la experiencia del último quinquenio con una legislación que ha violentado los supuestos constitucionales.

El propósito fundamental de la oposición democrática en la Asamblea Nacional consiste en reivindicar plenamente la Constitución de 1999, incluyendo una efectiva división de los órganos del Poder Público, por lo que la corporación armada puede confiar en un ejercicio parlamentario venezolanista, responsable y autónomo. E, incluso, contribuirá al desarrollo del principio de corresponsabilidad del Estado y de la sociedad, respecto a nuestra seguridad y defensa, desde una perspectiva convincentemente creadora, radicalmente ética y tan necesaria, a sabiendas de la extrema fragilidad de una economía tercamente rentista..

Un parlamento dócil, silente y obediente, resignado a la continua aprobación de los créditos adicionales para una gestión incontrolada, solamente beneficia a la parcialidad que goza de los privilegios del poder. Es necesario debatir continuamente sobre las misiones que la Constitución le pautan a la Fuerza Armada nacional, contrastante con la desventajosa relación que se tiene con Cuba.

Profundizada nuestra dependencia petrolera y la que propiamente tenemos con una potencia extranjera, afectados militarmente, incluyendo los servicios de inteligencia y seguridad, se impone el desarrollo del citado principio de corresponsabilidad para fundar una distinta relación civiles-militares, que no una alianza cívico-militar según la entiende demagógica e interesadamente el chavezato. La misma ultraestización de la economía y de la sociedad que lesiona y caricaturiza aún más al Estado incapaz e ineficaz, constituye el otro ingrediente de un retroceso marcado por la desindustrialización y la improductividad que arriesgan al país ahora atornillado a intereses geopolíticos distantes y ajenos, más allá de la artificial confrontación con nuestro principal cliente: Estados Unidos..

Urgimos de una entidad castrense al servicio real de la nación, realizada profesionalmente, recuperada la confianza de un país que sabe de su especialidad e integridad. Rechazamos el proselitismo político en el seno de la Fuerza Armada Nacional, por muy Comandante en Jefe que se diga Hugo Chávez, que lo es en la medida que ejerce la Presidencia de la República por voluntad popular. Sin embargo, al soldado que votará en las elecciones del 26-S, lo llamamos a una serena consideración de las propuestas planteadas, al ejercicio venezolanista del sufragio que le permita reivindicar la delicada misión constitucional de la Fuerza Armada.

La confidencialidad del voto adquiere una mayor legitimidad, tratándose de quienes cuentan con las armas que la República les ha confiado. La dignidad electoral del soldado es la del ciudadano y debe escoger entre la desaparición o la reivindicación de la entidad armada, considerada la vigencia de leyes que violentan la Constitución de 1999.

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=666839
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=666839
Ilustración:
Cañas (El Globo, Caracas, 18/01/93)