Así será el próximo sismo en Caracas
Alexis Correia
Las viviendas informales en los barrios, que antes eran de uno o dos pisos y ahora se han convertido en mini condominios, son las que más inquietan a los expertos. En la capital jamás habrá un sismo de 9,5 grados como en Chile, pero bastará un movimiento de 6 para generar daños importantes, por ejemplo la precipitación de fachadas de cristales en la avenida Francisco de Miranda.
La frase tabú: “Terremoto en Caracas”. La respuesta probable: “Ni Dios lo quiera”. Pero Dios ya lo quiso: habrá un sismo fuerte en la capital venezolana. ¿Cuándo? Puede ser en el momento en que esté dándole “send” a este texto, lo que me hará recibir un gran regaño de mis jefes (si sobreviven) porque no entregué de manera oportuna. Podría ser un día después de que se publique, lo que me consagraría como el nuevo Adriano Azzi. O la próxima semana. O el próximo mes. O en un año. O en una década. Es una probabilidad más segura que el resultado final de hacer cualquier cola por comida en la ciudad. Lo que no es para que usted le agarre simpatía a la sismicidad, pero sí para que empiece a desmitificarla, a asumirla como un hecho tan natural como la lluvia o un orgasmo.
Eppur si muove. La tierra se mueve, aunque usted no lo sienta. Por poner un ejemplo: entre el domingo 7 y el martes 9 de agosto hubo 9 movimientos sísmicos de entre 2 y 3 grados de magnitud al norte de Maracay. ¿Señal de algo inminente? ¿Jugada de rutina en la corteza terrestre? Tres expertos en el tema, el profesor de geofísica Michael Schmitz, el ingeniero civil José Grases Galofre y el director de Protección Civil Miranda, Víctor Lara, responden algunas preguntas clave.
¿Cómo será el próximo gran sismo en Caracas?
Las fallas geológicas son los bordes de piezas de rompecabezas de la corteza terrestre en los que es más probable que se produzca inestabilidad o fracturas. En Venezuela hay tres fallas principales, que son aquellas que podrían provocar movimientos más fuertes: Boconó (pasa por los Andes y Lara), San Sebastián o Morón (pasa bajo el mar justo frente al aeropuerto de Maiquetía) y Pilar (la responsable de la tembladera del estado Sucre). Hay otras fallas secundarias teóricamente menos peligrosas al sur y al norte de Caracas: La Tortuga, La Victoria, Santa Rosa, Tacagua-Ávila. Es casi imposible que en Caracas haya un terremoto extremadamente catastrófico como los de Chile (tiene el récord mundial: 9,5 grados en 1960) o Japón. Lo que puede ser un consuelo de tontos.
“La falla de mayor potencial sismogénico que podrá afectar a Caracas, la de San Sebastián, es considerada la responsable del terremoto de 1812 (magnitud 7,4). El terremoto de 1967 (magnitud 6,7) ocurrió entre San Sebastián y La Tortuga, unos 30 kilómetros más al norte. Es posible que se active San Sebastián con un sismo en el orden de magnitud 7 en algún momento de las próximas décadas. La falla Tacagua-El Ávila se ubica al pie del Ávila, al norte de Caracas, pero tiene un período de recurrencia más grande, de miles de años, por lo cual es poco probable su activación”, indica Michael Schmitz. “Al sismo del 29 de octubre de 1900, cerca de Cabo Codera, se le asignó una magnitud de 8 grados que recientemente se corrigió a 7,8, más consistente con la tectónica del área. Pero Caracas sí puede sufrir los efectos de un sismo con magnitud de 7,5 o algo más”, matiza José Grases. “Con un sismo de 5 o 6 grados ya puede haber gran cantidad de daños en la capital”, advierte el director de Protección Civil Miranda.
¿Dónde habrá más daños?
Los terremotos no matan a las personas, con excepciones rarísimas. Lo que ocasiona muertes son las construcciones humanas que colapsan. Además hay cierto tipo de suelos, los sedimentarios, que amplifican las ondas sísmicas. La Fundación Venezolana de Investigaciones Sísmicas, Funvisis, ha elaborado una microzonificación sísmica en la que se observan, en morado, las zonas críticas por sus suelos blandengues: básicamente San Bernardino y toda la franja que va del Country Club a Los Dos Caminos. (http://www.funvisis.gob.ve/images/microz_ccs_bqto/Fig11-MapaMicrozonasSismicasAreaMetropolitana.png). “Las construcciones que causan más preocupación son las informales o ranchos, sobre todo las de dos o más pisos, así como las edificaciones antiguas (antes de 1967), especialmente de más de 10 pisos de altura en San Bernardino o el municipio Chacao. También las construcciones en zonas de inestabilidad de laderas”, señala Schmitz. “En barrios como el José Félix Ribas de Petare podría haber un efecto dominó con las casitas de más de una planta. En la avenida Francisco de Miranda hay torres altas de cristales que, aunque son muy bonitas y no se van a derrumbar, representan un importante riesgo por sus fachadas de cristales que podrían precipitarse y causar lesionados”, alerta Lara. “Algunas zonas populares tendrán dificultad de acceso por vías que no sean las escalinatas. Hasta aterrizar un helicóptero será muy complicado”, añade José Grases.
Dato semántico: para los edificios ya no se usa la palabra “antisísmico”, sino “sismorresistente”, lo que encierra un cambio de paradigma. No puedes impedir un sismo, pero sí bailar con él. Minimizar el peligro, aunque nunca hasta 100%. Seguro está el infierno.
¿Qué hora es más peligrosa?
Toda hora en la que haya más gente dentro de viviendas potencialmente riesgosas. Si el “It’s Happening!” del sismo te sorprende en la calle, en espacios abiertos, tendrás más probabilidad de salvarte. “Por las características de los barrios, con su alta vulnerabilidad y por concentrar a 60% de la población, podrían generarse muchas víctimas en las noches”, ratifica Schmitz.
¿Son seguras las construcciones de la Gran Misión Vivienda Venezuela?
La pregunta de las cincuenta mil lochas que pocos se atreven a responder con certeza. “Algunas de las edificaciones de GMVV se han erigido sobre terrenos inestables”, asoma Víctor Lara, que agrega: “Se entiende que en la GMVV hay una intención social, pero eso no justifica que un gobierno construya riesgo para sus habitantes. En vez de un techo de caña amarga, se te va a venir encima una platabanda. Hay proyectos de arquitectos nacionales como Fruto Vivas, pero otros han sido encargados mediante convenios con diferentes países: Irán, Rusia, China, y no se sabe si están adaptados a las características locales. En Ciudad Caribia se han documentado casos de edificios que no se han entregado y ya están agrietados. Hace falta mucha más regulación, no solo con la GMVV, sino con muchas constructoras privadas que hacen caso omiso a las regulaciones”.
¿Estamos preparados?
“El gran problema será la coordinación entre organismos, algo que ya se padeció en la tragedia de Vargas en diciembre de 1999. Nunca debería permitirse que la política se inmiscuya en los asuntos de Protección Civil, pero lamentablemente la realidad es otra”, anticipa Víctor Lara, en referencia a los distintos niveles de autoridad en Caracas, y agrega: “El control de un desastre corresponde a los civiles, pero si estos no son capaces de organizarse, se lo apropiarán los militares, que en general tienen poco conocimiento del tema. Cuando me preguntan si estamos preparados para un sismo fuerte, jamás digo sí o no. Dependerá de la magnitud del evento. Tenemos un recurso humano civil que está preparado y que acumuló una valiosa experiencia en el reciente sismo de Ecuador. ¿Serán suficientes en número y podrán llegar a todas las zonas afectadas? Probablemente no. Necesitaremos vecinos que hayan estudiado su entorno y conozcan sus debilidades y fortalezas. Seguimos teniendo una deuda social con la educación de la población”.
¿Podrían construirse viviendas sismorresistentes en los barrios?
En teoría sí, y ya hay algunas pequeñas iniciativas locales, como el programa Constructores Populares que ha desarrollado la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV junto a la Gobernación de Miranda. “A través de cursos breves, mediante una educación no elitesca, se les han enseñado algunas técnicas a constructores no profesionales para reforzar la seguridad de sus viviendas”, apunta Lara.
¿Qué hago en caso de sismo?
Evitar el Principio de Soda Stereo: Despiértame cuando pase el temblor. No esconder la cabeza como el avestruz: mientras más información, mejor. En el nivel micro, hay precauciones de sentido común que pueden tomar los ciudadanos: asegurar o reubicar potenciales objetos pesados o peligrosos en estanterías altas que puedan venirse abajo, identificar puntos seguros e inseguros dentro de la casa en vez de salir corriendo como loco (http://www.erickportillo.com/wp-content/uploads/2013/09/triangulo.jpg), tratar de tener una mochila de primeros auxilios y alimentos no perecederos (casi todo el mundo los ha saqueado debido a la escasez, es cierto). Y políticas macro que corresponden a los gobiernos, quizás demasiado utópicas: “Evitar edificios altos en las zonas de suelos vulnerables como San Bernardino y Chacao, empezar a reemplazar viviendas informales en los barrios por proyectos urbanísticos formales en zonas estables y analizar la vulnerabilidad de escuelas y hospitales”, resume Schmitz.
Y no, no hay relación entre el calorón de agosto y la sismicidad: el gran terremoto de Alaska de 1964, de 9,2 grados, se produjo con temperaturas bajo cero.
Fuente:
http://elestimulo.com/blog/asi-sera-el-proximo-sismo-en-caracas
Fotografía: Jorge Silva: http://cienciaencanoa.blogspot.com/2010/12/inundaciones-en-america-latina.html
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viernes, 19 de agosto de 2016
lunes, 8 de julio de 2013
¿CUÁN IRREDUCTIBLE?
EL NACIONAL - Lunes 08 de Julio de 2013 Cultura/3
El foro del lunes
INÉS QUINTERO La pasión por una sociedad civil que no ha claudicado en 200 años
La historiadora cree que el proyecto que llegó al poder en 1999 cometió el error de desentenderse de la construcción colectiva que le precede: "Y la gente siempre ha estado dispuesta a resistir"
"El ADN republicano se manifiesta aunque no lo conozcas"
ALEXIS CORREIA
Como toda estudiosa del pasado, Inés Quintero es cauta ante el vértigo del presente.
Lo que no quiere decir que la autora de La criolla principal no tenga una posición firme ante las páginas abiertas de la calle. Uno de sus proyectos, que apenas empieza a bosquejar, es el de componer una historia de Venezuela no como una sucesión de presidentes o revueltas, sino desde el punto de vista de la defensa irrestricta de los valores republicanos por parte del ciudadano medio, incluso en los momentos más aciagos. Le interesa más la construcción colectiva y silenciosa que la intervención de iluminados: "El esfuerzo colectivo de una sociedad que no ha claudicado en 200 años. Esa es mi emoción. Somos parte de eso.
Históricamente, no estamos solos", alude a los que se oponen hoy al abuso de poder.
--¿Se ha visto en la tentación de imaginar un ranking de personajes influyentes en la historia del país y situar dentro de él al fallecido Hugo Chávez? --Los historiadores tenemos un gran privilegio: lo que nos interesa es comprender, no juzgar o valorar. Me tiene sin cuidado debatir cuál ha sido el mejor presidente de Venezuela. ¿Quién es el padre de la democracia? La sociedad.
No le adjudico esa paternidad a nadie. Más que la figura de Chávez, habría que comprender el momento histórico que da lugar al surgimiento de un liderazgo de sus características. ¿Cuáles fueron los vacíos? ¿En qué medida esa figura nos satisfizo o no? ¿En qué consiste el socialismo del siglo XXI? ¿Los desposeídos están efectivamente en una situación distinta respecto a sus demandas y necesidades? ¿Dónde está el debe y el haber? Para mí la gran revolución fue la declaración de Independencia. Afirmar: "Acabemos con la monarquía, vamos a hacer una república con todos los hierros, aquí está esta constitución y aquí está este país". Eso es indefectible.
--¿Más allá de que luego se haya dividido esa república en cuarta o quinta? --Esa es una periodización operativa. En definitiva, es la república. Y esa república es la que sigue viva y dice: "No".
--Para un historiador del futuro, ¿cómo será el reto de un personaje como Chávez, que dejó registrada en televisión una buena parte de su vida como presidente? --Cualquier personaje histórico, reciente o antiguo, demanda enfrentar un volumen de información. Sin que esto signifique una comparación, hay que ver las toneladas de material que escribió Simón Bolívar y las que sobre él se han escrito. En el caso de Chávez, ese volumen tiene la dificultad de la magnitud, la cantidad, pero por otro lado la facilidad de acceder a él. ¿Tú te imaginas tener que oír todas las cadenas de televisión de Chávez? No le envidio el lugar a ese historiador. Ahora, hay otra cosa que me parece importante: difícilmente un venezolano tenga indiferencia plena alrededor del momento histórico en el cual vive. Está intervenido por tu propia visión, tu compromiso, tu valoración, tu posición en torno a los hechos. Eres parte de lo que está ocurriendo. No hay neutralidad posible. No solamente en relación con el presente, sino con el pasado.No hay manera de que tú consigas un personaje histórico en el que todo el mundo esté de acuerdo. El historiador tiene que ser consciente de esas visiones encontradas, identificarlas, saber la motivación de esos antagonismos. Porque de otra manera terminas repitiendo la polarización en tu propia obra.
--En la escala histórica, 14 años no es nada. --Es una ñinguitica. A mí me parece que el gran costo político de la ejecución de este proyecto que comenzó en 1999 ha sido la confrontación con la defensa de las prácticas y valores republicanos. El desdén al Estado de Derecho.
El copamiento de las instituciones. La desinstitucionalización de la división de poderes. Todas esas cosas han sido parte de la construcción de la condición republicana de esta sociedad. Tú puedes tener un proyecto, una idea. Pero no puedes desentenderte, desconocer, echar por la borda la construcción histórica que te precede. Porque esa sociedad va a demandar, a resistir, a hacer valer el resguardo de esa construcción. La libertad de expresión, por ejemplo, no es un hecho de hoy. Es una construcción histórica que involucra a la sociedad.
--¿Como el ciudadano que se la juega con su voto, aunque sepa que no va a ganar unas elecciones? --Quizás no hay una conciencia clara de que te está empujando un ADN republicano.
Uno no tiene conciencia de su ADN. Tú no andas por allí pinchándote para ver cuál es la calidad de tu ADN. Puede que tú no sepas quién fue Juan Germán Roscio, Leoncio Martínez o Mario Briceño Iragorry, o de que el 14 de febrero de 1936, luego de la caída de Juan Vicente Gómez, se armó un zaperoco en la plaza Bolívar de gente que dijo: "No, señor, aquí no volvemos a la dictadura, aquí vamos a otra cosa". Pero resulta que la sociedad tiene esos referentes históricos, aunque no los conozcas. Es lo mismo que tú no sepas las destrezas de tu abuelito. Pero eso está allí. Por eso insisto en la importancia de la apropiación de la historia. Termina dándote herramientas no solamente de comprensión, sino de fortaleza. Hemos demostrado una fortaleza republicana irreductible. No viene del capricho.
Viene de la convicción.
--¿A pesar del control de medios de comunicación, ejército, industria petrolera, poderes del Estado? --Por muchos 14 años de fuerza mediática, de petrodólares, las sociedades tienen una cosa que se llama memoria. Puedes echarle pichón a tratar de borrarla. Pero la memoria no es moldeable por el capricho. Porque además tiene sus propias dinámicas.
Sus maneras de fortalecerse.
¿Después de 27 años de la dictadura de Gómez, de dónde salió este furor democrático de 1936? Estaba allí. Siempre estuvo. En el día a día, la gente estuvo convencida, dispuesta, más allá del terror, a hacer una resistencia cotidiana.
El foro del lunes
INÉS QUINTERO La pasión por una sociedad civil que no ha claudicado en 200 años
La historiadora cree que el proyecto que llegó al poder en 1999 cometió el error de desentenderse de la construcción colectiva que le precede: "Y la gente siempre ha estado dispuesta a resistir"
"El ADN republicano se manifiesta aunque no lo conozcas"
ALEXIS CORREIA
Como toda estudiosa del pasado, Inés Quintero es cauta ante el vértigo del presente.
Lo que no quiere decir que la autora de La criolla principal no tenga una posición firme ante las páginas abiertas de la calle. Uno de sus proyectos, que apenas empieza a bosquejar, es el de componer una historia de Venezuela no como una sucesión de presidentes o revueltas, sino desde el punto de vista de la defensa irrestricta de los valores republicanos por parte del ciudadano medio, incluso en los momentos más aciagos. Le interesa más la construcción colectiva y silenciosa que la intervención de iluminados: "El esfuerzo colectivo de una sociedad que no ha claudicado en 200 años. Esa es mi emoción. Somos parte de eso.
Históricamente, no estamos solos", alude a los que se oponen hoy al abuso de poder.
--¿Se ha visto en la tentación de imaginar un ranking de personajes influyentes en la historia del país y situar dentro de él al fallecido Hugo Chávez? --Los historiadores tenemos un gran privilegio: lo que nos interesa es comprender, no juzgar o valorar. Me tiene sin cuidado debatir cuál ha sido el mejor presidente de Venezuela. ¿Quién es el padre de la democracia? La sociedad.
No le adjudico esa paternidad a nadie. Más que la figura de Chávez, habría que comprender el momento histórico que da lugar al surgimiento de un liderazgo de sus características. ¿Cuáles fueron los vacíos? ¿En qué medida esa figura nos satisfizo o no? ¿En qué consiste el socialismo del siglo XXI? ¿Los desposeídos están efectivamente en una situación distinta respecto a sus demandas y necesidades? ¿Dónde está el debe y el haber? Para mí la gran revolución fue la declaración de Independencia. Afirmar: "Acabemos con la monarquía, vamos a hacer una república con todos los hierros, aquí está esta constitución y aquí está este país". Eso es indefectible.
--¿Más allá de que luego se haya dividido esa república en cuarta o quinta? --Esa es una periodización operativa. En definitiva, es la república. Y esa república es la que sigue viva y dice: "No".
--Para un historiador del futuro, ¿cómo será el reto de un personaje como Chávez, que dejó registrada en televisión una buena parte de su vida como presidente? --Cualquier personaje histórico, reciente o antiguo, demanda enfrentar un volumen de información. Sin que esto signifique una comparación, hay que ver las toneladas de material que escribió Simón Bolívar y las que sobre él se han escrito. En el caso de Chávez, ese volumen tiene la dificultad de la magnitud, la cantidad, pero por otro lado la facilidad de acceder a él. ¿Tú te imaginas tener que oír todas las cadenas de televisión de Chávez? No le envidio el lugar a ese historiador. Ahora, hay otra cosa que me parece importante: difícilmente un venezolano tenga indiferencia plena alrededor del momento histórico en el cual vive. Está intervenido por tu propia visión, tu compromiso, tu valoración, tu posición en torno a los hechos. Eres parte de lo que está ocurriendo. No hay neutralidad posible. No solamente en relación con el presente, sino con el pasado.No hay manera de que tú consigas un personaje histórico en el que todo el mundo esté de acuerdo. El historiador tiene que ser consciente de esas visiones encontradas, identificarlas, saber la motivación de esos antagonismos. Porque de otra manera terminas repitiendo la polarización en tu propia obra.
--En la escala histórica, 14 años no es nada. --Es una ñinguitica. A mí me parece que el gran costo político de la ejecución de este proyecto que comenzó en 1999 ha sido la confrontación con la defensa de las prácticas y valores republicanos. El desdén al Estado de Derecho.
El copamiento de las instituciones. La desinstitucionalización de la división de poderes. Todas esas cosas han sido parte de la construcción de la condición republicana de esta sociedad. Tú puedes tener un proyecto, una idea. Pero no puedes desentenderte, desconocer, echar por la borda la construcción histórica que te precede. Porque esa sociedad va a demandar, a resistir, a hacer valer el resguardo de esa construcción. La libertad de expresión, por ejemplo, no es un hecho de hoy. Es una construcción histórica que involucra a la sociedad.
--¿Como el ciudadano que se la juega con su voto, aunque sepa que no va a ganar unas elecciones? --Quizás no hay una conciencia clara de que te está empujando un ADN republicano.
Uno no tiene conciencia de su ADN. Tú no andas por allí pinchándote para ver cuál es la calidad de tu ADN. Puede que tú no sepas quién fue Juan Germán Roscio, Leoncio Martínez o Mario Briceño Iragorry, o de que el 14 de febrero de 1936, luego de la caída de Juan Vicente Gómez, se armó un zaperoco en la plaza Bolívar de gente que dijo: "No, señor, aquí no volvemos a la dictadura, aquí vamos a otra cosa". Pero resulta que la sociedad tiene esos referentes históricos, aunque no los conozcas. Es lo mismo que tú no sepas las destrezas de tu abuelito. Pero eso está allí. Por eso insisto en la importancia de la apropiación de la historia. Termina dándote herramientas no solamente de comprensión, sino de fortaleza. Hemos demostrado una fortaleza republicana irreductible. No viene del capricho.
Viene de la convicción.
--¿A pesar del control de medios de comunicación, ejército, industria petrolera, poderes del Estado? --Por muchos 14 años de fuerza mediática, de petrodólares, las sociedades tienen una cosa que se llama memoria. Puedes echarle pichón a tratar de borrarla. Pero la memoria no es moldeable por el capricho. Porque además tiene sus propias dinámicas.
Sus maneras de fortalecerse.
¿Después de 27 años de la dictadura de Gómez, de dónde salió este furor democrático de 1936? Estaba allí. Siempre estuvo. En el día a día, la gente estuvo convencida, dispuesta, más allá del terror, a hacer una resistencia cotidiana.
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domingo, 26 de mayo de 2013
TV: EL REMEDIO, PEOR QUE LA ENFERMEDAD
EL UNIVERSAL, Caracas, 26 de mayo de 2013
¿Puro chisme?
No hacer nada para que este episodio reciba castigo nos deja en el pantano de las murmuraciones
ELÍAS PINO ITURRIETA
Las revelaciones del señor Mario Silva son la comidilla de la población, pero parece que no pasan de allí. El régimen ha reaccionando como lo hizo ante el escándalo que promovieron, no sé exactamente cuándo porque nadie habla en la actualidad de ellas, las afirmaciones del magistrado Aponte Aponte, esto es, arremetiendo contra el portavoz a través de descalificaciones groseras y negando la posibilidad de una investigación. No han sido cuestiones menudas las desembuchadas por estos connotados miembros de la cúpula "revolucionaria", pero se han condenado a reposar en el limbo debido a que nadie del gobierno se conmueve hasta el extremo de asomar siquiera la posibilidad de una somera averiguación.
Se puede comprender la conducta de los sujetos aludidos por el señor Silva, pues a nadie le gusta la exhibición de sus trapos sucios desde un vigoroso ventilador que está a la vista de todos.
Pasar a mayores es cosa seria, hasta el punto de que no sepa quien escribe cómo hacer hoy día para concretar semejante conducta, pero es evidente que se trata de un asunto susceptible de reflexión. No será cuestión de marcharnos para las guerrillas, ni de levantar barricadas frente a la residencia del teniente Cabello, por ejemplo, pero parece razonable manifestar disconformidad ante la actitud de quienes apenas nos atrevemos a hablar sobre el escándalo con el vecino como si fuese una nadería. Pareciera que apenas nos hemos sentido concernidos en la superficie, como si el asunto no fuera con nosotros. O, para encontrar alguna explicación que no nos deje tan desairados, que sólo hemos topado con una noticia que conocíamos hasta la saciedad, con delitos sobre cuya existencia sabíamos desde hace años, con rufianes rutinarios a quienes ahora se pesca en vagabunderías que veían protagonizando en los últimos lustros y ante las cuales no existe la alternativa de sorprenderse. Puede ser una explicación de la indiferencia frente a la magnitud de los delitos propalados, pero no es como para ufanarnos ni para quedar pendientes con tranquilidad de conciencia del próximo capítulo del espectáculo.
Entre muchos pormenores que nos puedan obligar a despertar de veras ante el desfile de trapacerías y felonías que revela la grabación del señor Silva, tal vez destaque el hecho de que sea o fue su portavoz el animador del programa estelar de la "revolución". No es o fue "La hojilla" un espacio cualquiera de VTV, sino la esencia informativa del régimen, la palabra vengadora a cargo de un sujeto bendecido por el presidente Chávez como custodio de los explotados y como martillo de la macabra burguesía; el set más buscado por los líderes por el sólo hecho de contar con el favor de quien había convertido el comandante en su heraldo predilecto; el pontífice diario que marcaba la pauta a los intelectuales y a los burócratas del régimen; la alcabala para ascender cuando se buscaba promoción, o la ocasión de aclarar situaciones ante el jefe cuando el viento se enrarecía; una manera de comunicar que debía imitarse en otros programas de TV y radio afectos a la "revolución" y también, por desdicha, el miedo rampante ante la posibilidad de recibir los dardos envenenados del conductor, que era como sentir las candelas del infierno antes del Juicio Final. Nadie puede dudar de la autoridad del señor Silva en los predios de la "revolución", ni el fervor que despierta o despertaba en una audiencia cautiva y entusiasta que en su sintonía coleccionaba argumentos para usarlos después contra la oposición. La consideración de estos elementos tal vez pueda orientar la reacción que hasta ahora no se ha producido frente a una grabación que tanta atención ha ocupado en estos días, sin desembocar en actitudes enfáticas.
Que los aludidos por el señor Silva afirmen que apenas están frente a un chisme que no merece comentarios ya es escandalosamente perverso, pero que nosotros no hagamos nada para que un episodio así de monstruoso reciba el castigo que merece, nos deja varados en el infructuoso pantano de las murmuraciones. Sin receta para ver cómo hacemos, apenas se asoma ahora el punto para que de veras ocurran, algún día, situaciones capaces de enorgullecernos como pueblo.
EL NACIONAL - Domingo 26 de Mayo de 2013 Siete Días/7
Silva, el ícono rojo
TULIO HERNÁNDEZ
Mientras mayor sigilo, menos peligro corren las reputaciones de quienes forman parte del elenco de individuos a quienes una grabación, repetida ahora a través de la televisión y en las primeras planas de los periódicos, presenta como una pandilla de rufianes. Los rufianes ocultan su calidad de rufianes para seguir llevando a cabo sus tropelías, desde luego, especialmente cuando las instituciones están de su lado y les garantizan impunidad. El problema se remite entonces hacia nosotros, los perplejos receptores de la noticia. Se nos descubre un fragmento fundamental de la realidad ante cuya aparición debería ocurrir una reacción de peso, de esas que recogen los periódicos y preocupan al gobierno, pero, hasta la fecha, apenas nos hemos conformado con regodearnos ante la noticia y con hacer comentarios mordaces en el tuíter, sin la expresión de respuestas susceptibles de presentar ante las sociedades que nos rodean, pero especialmente ante nosotros mismos, la existencia de una repulsa cónsona con la podredumbre que nos han arrojado en la cara mediante una grabación que no deja dudas en cuanto a la autenticidad de su origen, ni sobre la demasiado conocida identidad de quien prestó la voz para decir lo que dijo sin siquiera parpadear. Pero quizá nosotros apenas parpadeamos ante lo que oímos en medio del asombro, sin pasar a mayores.
En la era democrática la televisión estatal contaba, entre otros, con Arturo Uslar Pietri y Aquiles Nazoa. En la chavista, con Mario Silva y un personaje del mismo talante llamado Alberto Nolia.
Uslar y Nazoa eran intelectuales sólidos. Destacado novelista y ensayista, el primero.
Apreciado poeta y fino humorista, el segundo. Silva, lo sabemos ahora a cabalidad, es espía y funcionario de inteligencia del G2 cubano. De Nolia se dice que es periodista de oficio. A ninguno de los dos les conozco obra publicada.
Los programas de Uslar y Nazoa se llamaban Valores Humanos y Las Cosas Más Sencillas, respectivamente. Los de Silva y Nolia, La Hojilla el primero, y Los Papeles de Mandinga el segundo. Uslar generalmente utilizaba su programa como una cátedra para explicar con rigurosidad académica grandes procesos de la cultura universal. Igual un día hablaba de la tragedia griega; otro, de la música de Villalobos. Nazoa, en el suyo, se paseaba alegremente por la dimensión poética de la vida cotidiana; igual hoy dedicaba un programa a los juegos tradicionales venezolanos, los papagayos y los trompos, y el siguiente, a Teresa de la Parra.
Lo recuerdo bien al terminar una emisión declarando inspirado: "Cuando hablo de Teresa de la Parra se me llena el corazón de estrellas".
Como sus nombres lo indican, los programas de Nolia y Silva son, en cambio, básicamente de chismes, rumores y escándalos políticos porque fueron concebidos como la punta de lanza de la guerra sucia y psicológica que el gobierno chavista, devenido en madurista, ha desarrollado sistemáticamente desde 1999.
Nolia, un hombre de mal talante, mirada torva y dicción resentida, usa las cámaras como una ametralladora para disparar sin preocuparse por las pruebas acusaciones e infamias de todo tipo contra la dirigencia opositora. Silva, por su parte, se supone que realiza diariamente una disección de lo que se transmite en los medios privados, por eso el programa se abre con la animación de una hojilla que persigue para cortarlos los logos de Globovisión, Televen y Venevisión, los canales de alcance nacional que aún sobreviven al proceso estatizador de las televisoras privadas.
Pero lo que Silva en realidad hace diariamente es prender un ventilador para esparcir bolsas de excremento sobre la humanidad de quienes no concuerdan con el ideario rojo. Algunos consideran que el espía inauguró la Teleletrina. Otros, la Telemalandra. En cualquier caso lo recuerdo cerrando una sesión, escupiendo a otro venezolano la delicada frase: "Eres un hijo de la gran puta".
La televisión venezolana, y no sólo la estatal, ha vivido un gran estancamiento en estos catorce años de gobiernos rojos. Pero la oficial que tiene como canal líder a Venezolana de Televisión ha mostrado una gran involución. No sólo porque no hay propuestas innovadoras de los lenguajes televisivos tradicionales, sino porque, de la manera más impúdica y obscena, convirtieron una televisión de Estado que, por dictamen constitucional debe servir a toda la nación, en una televisión de partido que sirve exclusivamente al proyecto del PSUV.
La televisión roja es como los canales confesionales de la iglesia electrónica. Les resultan ajenos a quienes no creen en su Dios ni practican sus ritos. Es lo que explica que, a pesar del control mediático, del inmenso número de canales, incluidos los disfrazados de televisión comunitaria que constituyen su aparato, y del diario abuso de poder con las cadenas radioeléctricas presidenciales, sus niveles de audiencia sean tan bajos y la deserción masiva de venezolanos afectos al proyecto del comandante fallecido siga produciéndose como un goteo indetenible.
Mario Silva es la excepción.
Por la misma razón que Laura de América y sus talk shows, su programa es uno de los más vistos de la televisión oficial.
Probablemente porque es el único entretenido, en el sentido morboso del término. O porque es el que mejor expresa la voluntad de no convivir, la convicción de que los opositores son unos enemigos a los que hay que sacar de juego, que ha caracterizado la saga de gobiernos rojos.
Mario Silva, no me queda duda alguna, será estudiado en el futuro como el autor del aporte más original del chavismo a nuestra cultura televisiva. Pero también lo será como uno de los íconos y personalidades que mejor condensa, y a la vez define, el proyecto político rojo. No por casualidad era una de las figuras públicas rojas que con mayor pasión defendía el comandante ido.
Luego de escucharlo haciendo de delator lo entendimos.
No es Lina Ron, la señora que comandaba los ataques violentos contra las televisoras.
Tampoco Luis Tascón, el señor que dirigió la persecución de los venezolanos que firmaron solicitando el referéndum revocatorio. Ni Iris Varela, la diputada que celebra los "coñazos" como método de castigo democrático. Es Mario Silva el sacerdote del odio, el confidente de los cubanos, la creación más acabada de la cultura política chavista, la que mejor expresa sus valores y su estética.
Como cortado a hojilla.
EL NACIONAL - Domingo 26 de Mayo de 2013 Guia Tv/2
Tequeños en La Orchila
MONITOR DE PROGRAMAS
TELEVISIÓN
ALEXIS CORREIA
Empezar un programa de televisión pronunciando siempre unas frases de manera idéntica es como haber permanecido dentro de un congelador desde la invasión de Bahía de Cochinos: "Tripulantes de nuestra querida, contaminada y única nave espacial, que ha dado otra vuelta sobre su eje imaginario". Aclaro de entrada que me parece estúpido considerar todo lo nuevo como necesariamente mejor.
El tirante del parche colocado prolijamente sobre la raya del cabello. La fotografía amarillenta del planeta Tierra como decorado. El mapa digno de Cristóbal Colón que, en plena era de Google Earth, él sigue apuntando con una antenita mientras traza recorridos hipotéticos de barcos rusos que cruzan el canal de Suez para entregar armamento al Gobierno sirio ("misiles S-300, la pesadilla de cualquier piloto israelí", detalla con el deleite que siempre ha rezumado ante los letales juguetes de los niños grandes). Con todo y que las vueltas de la vida han hecho que él mismo forme parte ahora de los acontecimientos en pleno desarrollo, y las contradicciones que encarna hoy, Walter Martínez, el conductor de Dossier (lunes a viernes, 10:00 pm en VTV), todavía me parece el personaje fascinante que, cuando un muro dividía a Berlín, despertaba en mí como niño un respeto reverencial.
El Dossier del pasado miércoles 22 de mayo fue particularmente alucinante. El internacionalista de origen uruguayo se presentó en el estudio de VTV con traje militar: "Sin transición, hemos llegado directo desde Maiquetía con la braga de navegación puesta, luego de una intensísima jornada". Había sido invitado por la cadena de mando de la Armada venezolana para el disparo en La Orchila de un misil Otomat MK-2, que, explicó con fruición, "puede impactar en un buque enemigo más allá del horizonte". Martínez aseguró: "Hemos destruido los intentos de bloquear nuestra ecuación tecnológica (sic). Hoy se ejerció soberanía. Todos los misiles que tenemos dan en el blanco donde queremos y cuando queremos".
Lástima que, durante el lanzamiento del artefacto, la estampa de un mesonero con una bandeja de tequeños en el monte Walter de La Orchila restó algo de tono épico al impactante video. Luego Martínez colocó el micrófono a oficiales de la Armada, que emitieron al unísono el eslogan corporativo: "¡Chavez vive, la lucha sigue!". En el estudio en penumbras, el internacionalista desfiló con su braga por un pasillo de luz y se despidió cuadrándose ante la cámara con un saludo militar.
Como pernoctó en La Orchila, entendí por qué un día antes se había emitido en Dossier una repetida y desdentada entrevista en Roma con el poeta Isaías Rodríguez, el hombre del testigo estrella del caso Danilo Anderson y ahora embajador.
Durante la conversación, Martínez, que ha terminado adoptando en Dossier el idioma oficial ("patria grande", "comandante supremo", "lobby sionista"), sacó un crucifijo de plata del flux: "Es el hermanito del Cristo de Chávez y nos acompaña en todas nuestras misiones".
En 1990, cuando trabajaba para Televen, Martínez ganó el Premio Nacional de Periodismo, el de la cuarta república, y declaró: "No se puede hacer televisión con mentalidad de empleado público". Sigo admirando a alguien que usa palabras como "racconto", que se refiere a la Avenida de la Paz Celestial cuando habla de Pekín y que le descubre al televidente que al fallecido dictador Jorge Videla le decían "Huesito" en sus tiempos de cadete. Un programa que sirvió todos estos años como antesala de La Hojilla , sin degradar su lenguaje: he allí una reliquia incontaminada de la Guerra Fría en nuestra querida nave espacial.
Ilustraciones de Dumont, Ugo y Goki.
¿Puro chisme?
No hacer nada para que este episodio reciba castigo nos deja en el pantano de las murmuraciones
ELÍAS PINO ITURRIETA
Las revelaciones del señor Mario Silva son la comidilla de la población, pero parece que no pasan de allí. El régimen ha reaccionando como lo hizo ante el escándalo que promovieron, no sé exactamente cuándo porque nadie habla en la actualidad de ellas, las afirmaciones del magistrado Aponte Aponte, esto es, arremetiendo contra el portavoz a través de descalificaciones groseras y negando la posibilidad de una investigación. No han sido cuestiones menudas las desembuchadas por estos connotados miembros de la cúpula "revolucionaria", pero se han condenado a reposar en el limbo debido a que nadie del gobierno se conmueve hasta el extremo de asomar siquiera la posibilidad de una somera averiguación.
Se puede comprender la conducta de los sujetos aludidos por el señor Silva, pues a nadie le gusta la exhibición de sus trapos sucios desde un vigoroso ventilador que está a la vista de todos.
Pasar a mayores es cosa seria, hasta el punto de que no sepa quien escribe cómo hacer hoy día para concretar semejante conducta, pero es evidente que se trata de un asunto susceptible de reflexión. No será cuestión de marcharnos para las guerrillas, ni de levantar barricadas frente a la residencia del teniente Cabello, por ejemplo, pero parece razonable manifestar disconformidad ante la actitud de quienes apenas nos atrevemos a hablar sobre el escándalo con el vecino como si fuese una nadería. Pareciera que apenas nos hemos sentido concernidos en la superficie, como si el asunto no fuera con nosotros. O, para encontrar alguna explicación que no nos deje tan desairados, que sólo hemos topado con una noticia que conocíamos hasta la saciedad, con delitos sobre cuya existencia sabíamos desde hace años, con rufianes rutinarios a quienes ahora se pesca en vagabunderías que veían protagonizando en los últimos lustros y ante las cuales no existe la alternativa de sorprenderse. Puede ser una explicación de la indiferencia frente a la magnitud de los delitos propalados, pero no es como para ufanarnos ni para quedar pendientes con tranquilidad de conciencia del próximo capítulo del espectáculo.
Entre muchos pormenores que nos puedan obligar a despertar de veras ante el desfile de trapacerías y felonías que revela la grabación del señor Silva, tal vez destaque el hecho de que sea o fue su portavoz el animador del programa estelar de la "revolución". No es o fue "La hojilla" un espacio cualquiera de VTV, sino la esencia informativa del régimen, la palabra vengadora a cargo de un sujeto bendecido por el presidente Chávez como custodio de los explotados y como martillo de la macabra burguesía; el set más buscado por los líderes por el sólo hecho de contar con el favor de quien había convertido el comandante en su heraldo predilecto; el pontífice diario que marcaba la pauta a los intelectuales y a los burócratas del régimen; la alcabala para ascender cuando se buscaba promoción, o la ocasión de aclarar situaciones ante el jefe cuando el viento se enrarecía; una manera de comunicar que debía imitarse en otros programas de TV y radio afectos a la "revolución" y también, por desdicha, el miedo rampante ante la posibilidad de recibir los dardos envenenados del conductor, que era como sentir las candelas del infierno antes del Juicio Final. Nadie puede dudar de la autoridad del señor Silva en los predios de la "revolución", ni el fervor que despierta o despertaba en una audiencia cautiva y entusiasta que en su sintonía coleccionaba argumentos para usarlos después contra la oposición. La consideración de estos elementos tal vez pueda orientar la reacción que hasta ahora no se ha producido frente a una grabación que tanta atención ha ocupado en estos días, sin desembocar en actitudes enfáticas.
Que los aludidos por el señor Silva afirmen que apenas están frente a un chisme que no merece comentarios ya es escandalosamente perverso, pero que nosotros no hagamos nada para que un episodio así de monstruoso reciba el castigo que merece, nos deja varados en el infructuoso pantano de las murmuraciones. Sin receta para ver cómo hacemos, apenas se asoma ahora el punto para que de veras ocurran, algún día, situaciones capaces de enorgullecernos como pueblo.
EL NACIONAL - Domingo 26 de Mayo de 2013 Siete Días/7Silva, el ícono rojo
TULIO HERNÁNDEZ
Mientras mayor sigilo, menos peligro corren las reputaciones de quienes forman parte del elenco de individuos a quienes una grabación, repetida ahora a través de la televisión y en las primeras planas de los periódicos, presenta como una pandilla de rufianes. Los rufianes ocultan su calidad de rufianes para seguir llevando a cabo sus tropelías, desde luego, especialmente cuando las instituciones están de su lado y les garantizan impunidad. El problema se remite entonces hacia nosotros, los perplejos receptores de la noticia. Se nos descubre un fragmento fundamental de la realidad ante cuya aparición debería ocurrir una reacción de peso, de esas que recogen los periódicos y preocupan al gobierno, pero, hasta la fecha, apenas nos hemos conformado con regodearnos ante la noticia y con hacer comentarios mordaces en el tuíter, sin la expresión de respuestas susceptibles de presentar ante las sociedades que nos rodean, pero especialmente ante nosotros mismos, la existencia de una repulsa cónsona con la podredumbre que nos han arrojado en la cara mediante una grabación que no deja dudas en cuanto a la autenticidad de su origen, ni sobre la demasiado conocida identidad de quien prestó la voz para decir lo que dijo sin siquiera parpadear. Pero quizá nosotros apenas parpadeamos ante lo que oímos en medio del asombro, sin pasar a mayores.
En la era democrática la televisión estatal contaba, entre otros, con Arturo Uslar Pietri y Aquiles Nazoa. En la chavista, con Mario Silva y un personaje del mismo talante llamado Alberto Nolia.
Uslar y Nazoa eran intelectuales sólidos. Destacado novelista y ensayista, el primero.
Apreciado poeta y fino humorista, el segundo. Silva, lo sabemos ahora a cabalidad, es espía y funcionario de inteligencia del G2 cubano. De Nolia se dice que es periodista de oficio. A ninguno de los dos les conozco obra publicada.
Los programas de Uslar y Nazoa se llamaban Valores Humanos y Las Cosas Más Sencillas, respectivamente. Los de Silva y Nolia, La Hojilla el primero, y Los Papeles de Mandinga el segundo. Uslar generalmente utilizaba su programa como una cátedra para explicar con rigurosidad académica grandes procesos de la cultura universal. Igual un día hablaba de la tragedia griega; otro, de la música de Villalobos. Nazoa, en el suyo, se paseaba alegremente por la dimensión poética de la vida cotidiana; igual hoy dedicaba un programa a los juegos tradicionales venezolanos, los papagayos y los trompos, y el siguiente, a Teresa de la Parra.
Lo recuerdo bien al terminar una emisión declarando inspirado: "Cuando hablo de Teresa de la Parra se me llena el corazón de estrellas".
Como sus nombres lo indican, los programas de Nolia y Silva son, en cambio, básicamente de chismes, rumores y escándalos políticos porque fueron concebidos como la punta de lanza de la guerra sucia y psicológica que el gobierno chavista, devenido en madurista, ha desarrollado sistemáticamente desde 1999.
Nolia, un hombre de mal talante, mirada torva y dicción resentida, usa las cámaras como una ametralladora para disparar sin preocuparse por las pruebas acusaciones e infamias de todo tipo contra la dirigencia opositora. Silva, por su parte, se supone que realiza diariamente una disección de lo que se transmite en los medios privados, por eso el programa se abre con la animación de una hojilla que persigue para cortarlos los logos de Globovisión, Televen y Venevisión, los canales de alcance nacional que aún sobreviven al proceso estatizador de las televisoras privadas.
Pero lo que Silva en realidad hace diariamente es prender un ventilador para esparcir bolsas de excremento sobre la humanidad de quienes no concuerdan con el ideario rojo. Algunos consideran que el espía inauguró la Teleletrina. Otros, la Telemalandra. En cualquier caso lo recuerdo cerrando una sesión, escupiendo a otro venezolano la delicada frase: "Eres un hijo de la gran puta".
La televisión venezolana, y no sólo la estatal, ha vivido un gran estancamiento en estos catorce años de gobiernos rojos. Pero la oficial que tiene como canal líder a Venezolana de Televisión ha mostrado una gran involución. No sólo porque no hay propuestas innovadoras de los lenguajes televisivos tradicionales, sino porque, de la manera más impúdica y obscena, convirtieron una televisión de Estado que, por dictamen constitucional debe servir a toda la nación, en una televisión de partido que sirve exclusivamente al proyecto del PSUV.
La televisión roja es como los canales confesionales de la iglesia electrónica. Les resultan ajenos a quienes no creen en su Dios ni practican sus ritos. Es lo que explica que, a pesar del control mediático, del inmenso número de canales, incluidos los disfrazados de televisión comunitaria que constituyen su aparato, y del diario abuso de poder con las cadenas radioeléctricas presidenciales, sus niveles de audiencia sean tan bajos y la deserción masiva de venezolanos afectos al proyecto del comandante fallecido siga produciéndose como un goteo indetenible.
Mario Silva es la excepción.
Por la misma razón que Laura de América y sus talk shows, su programa es uno de los más vistos de la televisión oficial.
Probablemente porque es el único entretenido, en el sentido morboso del término. O porque es el que mejor expresa la voluntad de no convivir, la convicción de que los opositores son unos enemigos a los que hay que sacar de juego, que ha caracterizado la saga de gobiernos rojos.
Mario Silva, no me queda duda alguna, será estudiado en el futuro como el autor del aporte más original del chavismo a nuestra cultura televisiva. Pero también lo será como uno de los íconos y personalidades que mejor condensa, y a la vez define, el proyecto político rojo. No por casualidad era una de las figuras públicas rojas que con mayor pasión defendía el comandante ido.
Luego de escucharlo haciendo de delator lo entendimos.
No es Lina Ron, la señora que comandaba los ataques violentos contra las televisoras.
Tampoco Luis Tascón, el señor que dirigió la persecución de los venezolanos que firmaron solicitando el referéndum revocatorio. Ni Iris Varela, la diputada que celebra los "coñazos" como método de castigo democrático. Es Mario Silva el sacerdote del odio, el confidente de los cubanos, la creación más acabada de la cultura política chavista, la que mejor expresa sus valores y su estética.
Como cortado a hojilla.
EL NACIONAL - Domingo 26 de Mayo de 2013 Guia Tv/2Tequeños en La Orchila
MONITOR DE PROGRAMAS
TELEVISIÓN
ALEXIS CORREIA
Empezar un programa de televisión pronunciando siempre unas frases de manera idéntica es como haber permanecido dentro de un congelador desde la invasión de Bahía de Cochinos: "Tripulantes de nuestra querida, contaminada y única nave espacial, que ha dado otra vuelta sobre su eje imaginario". Aclaro de entrada que me parece estúpido considerar todo lo nuevo como necesariamente mejor.
El tirante del parche colocado prolijamente sobre la raya del cabello. La fotografía amarillenta del planeta Tierra como decorado. El mapa digno de Cristóbal Colón que, en plena era de Google Earth, él sigue apuntando con una antenita mientras traza recorridos hipotéticos de barcos rusos que cruzan el canal de Suez para entregar armamento al Gobierno sirio ("misiles S-300, la pesadilla de cualquier piloto israelí", detalla con el deleite que siempre ha rezumado ante los letales juguetes de los niños grandes). Con todo y que las vueltas de la vida han hecho que él mismo forme parte ahora de los acontecimientos en pleno desarrollo, y las contradicciones que encarna hoy, Walter Martínez, el conductor de Dossier (lunes a viernes, 10:00 pm en VTV), todavía me parece el personaje fascinante que, cuando un muro dividía a Berlín, despertaba en mí como niño un respeto reverencial.
El Dossier del pasado miércoles 22 de mayo fue particularmente alucinante. El internacionalista de origen uruguayo se presentó en el estudio de VTV con traje militar: "Sin transición, hemos llegado directo desde Maiquetía con la braga de navegación puesta, luego de una intensísima jornada". Había sido invitado por la cadena de mando de la Armada venezolana para el disparo en La Orchila de un misil Otomat MK-2, que, explicó con fruición, "puede impactar en un buque enemigo más allá del horizonte". Martínez aseguró: "Hemos destruido los intentos de bloquear nuestra ecuación tecnológica (sic). Hoy se ejerció soberanía. Todos los misiles que tenemos dan en el blanco donde queremos y cuando queremos".
Lástima que, durante el lanzamiento del artefacto, la estampa de un mesonero con una bandeja de tequeños en el monte Walter de La Orchila restó algo de tono épico al impactante video. Luego Martínez colocó el micrófono a oficiales de la Armada, que emitieron al unísono el eslogan corporativo: "¡Chavez vive, la lucha sigue!". En el estudio en penumbras, el internacionalista desfiló con su braga por un pasillo de luz y se despidió cuadrándose ante la cámara con un saludo militar.
Como pernoctó en La Orchila, entendí por qué un día antes se había emitido en Dossier una repetida y desdentada entrevista en Roma con el poeta Isaías Rodríguez, el hombre del testigo estrella del caso Danilo Anderson y ahora embajador.
Durante la conversación, Martínez, que ha terminado adoptando en Dossier el idioma oficial ("patria grande", "comandante supremo", "lobby sionista"), sacó un crucifijo de plata del flux: "Es el hermanito del Cristo de Chávez y nos acompaña en todas nuestras misiones".
En 1990, cuando trabajaba para Televen, Martínez ganó el Premio Nacional de Periodismo, el de la cuarta república, y declaró: "No se puede hacer televisión con mentalidad de empleado público". Sigo admirando a alguien que usa palabras como "racconto", que se refiere a la Avenida de la Paz Celestial cuando habla de Pekín y que le descubre al televidente que al fallecido dictador Jorge Videla le decían "Huesito" en sus tiempos de cadete. Un programa que sirvió todos estos años como antesala de La Hojilla , sin degradar su lenguaje: he allí una reliquia incontaminada de la Guerra Fría en nuestra querida nave espacial.
Ilustraciones de Dumont, Ugo y Goki.
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jueves, 6 de diciembre de 2012
VÉRTIGO
EL NACIONAL - Domingo 02 de Diciembre de 2012 Guia Tv/2
El ausente
MONITOR DE PROGRAMAS
TELEVISIÓN
ALEXIS CORREIA
Un politólogo español afecto al Gobierno que en 2009 criticó el "hiperliderazgo" de Hugo Chávez, Juan Carlos Monedero, dijo en mayo que, como efecto de la enfermedad presidencial, constataba mayor delegación del poder: "Decenas de personas podrían continuar este proceso sin ningún problema". No desmiento totalmente a Monedero: después de todo, la historia de la oposición desde 1998 podría leerse como la de 14 años de subestimación del adversario. Quizás es un nuevo mito reconfortante pensar que el chavismo se desvanecerá mágicamente sin Chávez.
Por otra parte, es indiscutible la gravitación solar de su individualidad. Quise hacer un experimento: ¿cómo se vive, un día cualquiera en VTV, una ausencia que esta vez pareciera un poco más "ausente"? Me impresionó la disciplinada equidistancia de mensajes de recordación del Presidente en un monitoreo a una muestra vespertina y nocturna de VTV del pasado jueves 29 de noviembre. Llámelo cálculo o espontaneidad, se puede pronosticar litúrgicamente una mención a Chávez al comienzo, más o menos a la mitad y al final de cada programa.
En el estudio al estilo Times Square de la esquina de Gradillas (lástima el casco histórico fantasmal a las 9:00 pm), Vanessa Davies dedicó una hora en vivo en Contra- golpe al embajador de Palestina en Venezuela. Pero abrió con la noticia del día: "El vicepresidente Maduro sale al paso a especulaciones sobre salud del Presidente". A las 9:27 pm, segundo recordatorio: "Presidente Chávez (¿vía Twitter desde La Habana? No se especifica) ratifica total apoyo al reconocimiento del Estado palestino". Justo antes de la despedida (9:52 pm), tercer recordatorio con anuncio: Mahmud Abbas, cabeza de la Autoridad Palestina, sólo espera la recuperación de Chávez para visitar Venezuela.
Otra transmisión en vivo en La Hojilla (de 11:00 pm a 12:30 am): desde Puerto La Cruz, acto de campaña de Aristóbulo Istúriz. A los 14 minutos (mucho tiempo), primera mención al "profundo amor que siente este pueblo por el comandante Hugo Chávez".
A las 11:50 pm, Mario Silva aparta los temas locales para puntual digresión: "Por cierto, vamos a mandarle una bulla bien grande al presidente Chávez".
Auditorio de pie y canto de letanías. "El comandante se fue a renovar. Las cámaras hiperbáricas sanan las heridas de una operación", explica pedagógico y piadoso. Mención a Nelson Bocaranda: "Esos zamuros de la información no pasarán, así sea lo último que yo haga en la Tierra.
Tienen una manguerita directa del proctodeo (sic) al cerebro".
Mario Silva, de mirada vidriosa, va a ritmo de partida de dominó. Miguel Ángel Pérez Pirela, en Cayendo y corriendo (6:30 pm), en patines. Es una voz mucho más representativa del chavismo 2.0, de su evolución intelectual y actuales contradicciones, que el conductor de La Hojilla. Pérez Pirela denuncia la "matriz necrofílica" de la oposición y los medios.
Reconoce, sin embargo, que hay "inestabilidad y tribulación" en el pueblo y manda un regaño: "O le paramos a lo que dice el vicepresidente Maduro o le paramos a Bocaranda y el doctor Marquina. Créanle entonces a los que dicen que Fidel va a morir (sic)". Pega la cara al lente de la cámara, exige ser creído: "El Presidente está acatando una orden popular: la que dice `Presidente, cuídese". Tiene razón Pérez Pirela cuando señala: "Nadie puede llegar al poder con el lema: que se muera el adversario". Se equivoca cuando se venda los ojos ante la inevitabilidad de la biología: Chávez y Fidel Castro son seres finitos y, en el mejor escenario, menos enérgicos hoy que lo que fueron en 1998 o 1959. Más comentarios: http://monitordeprogramas.blogspot.com Twitter: @alexiscorreia
El ausente
MONITOR DE PROGRAMAS
TELEVISIÓN
ALEXIS CORREIA
Un politólogo español afecto al Gobierno que en 2009 criticó el "hiperliderazgo" de Hugo Chávez, Juan Carlos Monedero, dijo en mayo que, como efecto de la enfermedad presidencial, constataba mayor delegación del poder: "Decenas de personas podrían continuar este proceso sin ningún problema". No desmiento totalmente a Monedero: después de todo, la historia de la oposición desde 1998 podría leerse como la de 14 años de subestimación del adversario. Quizás es un nuevo mito reconfortante pensar que el chavismo se desvanecerá mágicamente sin Chávez.
Por otra parte, es indiscutible la gravitación solar de su individualidad. Quise hacer un experimento: ¿cómo se vive, un día cualquiera en VTV, una ausencia que esta vez pareciera un poco más "ausente"? Me impresionó la disciplinada equidistancia de mensajes de recordación del Presidente en un monitoreo a una muestra vespertina y nocturna de VTV del pasado jueves 29 de noviembre. Llámelo cálculo o espontaneidad, se puede pronosticar litúrgicamente una mención a Chávez al comienzo, más o menos a la mitad y al final de cada programa.
En el estudio al estilo Times Square de la esquina de Gradillas (lástima el casco histórico fantasmal a las 9:00 pm), Vanessa Davies dedicó una hora en vivo en Contra- golpe al embajador de Palestina en Venezuela. Pero abrió con la noticia del día: "El vicepresidente Maduro sale al paso a especulaciones sobre salud del Presidente". A las 9:27 pm, segundo recordatorio: "Presidente Chávez (¿vía Twitter desde La Habana? No se especifica) ratifica total apoyo al reconocimiento del Estado palestino". Justo antes de la despedida (9:52 pm), tercer recordatorio con anuncio: Mahmud Abbas, cabeza de la Autoridad Palestina, sólo espera la recuperación de Chávez para visitar Venezuela.
Otra transmisión en vivo en La Hojilla (de 11:00 pm a 12:30 am): desde Puerto La Cruz, acto de campaña de Aristóbulo Istúriz. A los 14 minutos (mucho tiempo), primera mención al "profundo amor que siente este pueblo por el comandante Hugo Chávez".
A las 11:50 pm, Mario Silva aparta los temas locales para puntual digresión: "Por cierto, vamos a mandarle una bulla bien grande al presidente Chávez".
Auditorio de pie y canto de letanías. "El comandante se fue a renovar. Las cámaras hiperbáricas sanan las heridas de una operación", explica pedagógico y piadoso. Mención a Nelson Bocaranda: "Esos zamuros de la información no pasarán, así sea lo último que yo haga en la Tierra.
Tienen una manguerita directa del proctodeo (sic) al cerebro".
Mario Silva, de mirada vidriosa, va a ritmo de partida de dominó. Miguel Ángel Pérez Pirela, en Cayendo y corriendo (6:30 pm), en patines. Es una voz mucho más representativa del chavismo 2.0, de su evolución intelectual y actuales contradicciones, que el conductor de La Hojilla. Pérez Pirela denuncia la "matriz necrofílica" de la oposición y los medios.
Reconoce, sin embargo, que hay "inestabilidad y tribulación" en el pueblo y manda un regaño: "O le paramos a lo que dice el vicepresidente Maduro o le paramos a Bocaranda y el doctor Marquina. Créanle entonces a los que dicen que Fidel va a morir (sic)". Pega la cara al lente de la cámara, exige ser creído: "El Presidente está acatando una orden popular: la que dice `Presidente, cuídese". Tiene razón Pérez Pirela cuando señala: "Nadie puede llegar al poder con el lema: que se muera el adversario". Se equivoca cuando se venda los ojos ante la inevitabilidad de la biología: Chávez y Fidel Castro son seres finitos y, en el mejor escenario, menos enérgicos hoy que lo que fueron en 1998 o 1959. Más comentarios: http://monitordeprogramas.blogspot.com Twitter: @alexiscorreia
domingo, 12 de agosto de 2012
ARSENAL-DEPORTES
EL NACIONAL - Domingo 12 de Agosto de 2012 Guia Tv/2
TVES olímpica
MONITOR DE PROGRAMAS
TELEVISIÓN
ALEXIS CORREIA
Algún lector esperará que me convierta aquí en el verdugo de Londres 2012 visto por TVES.
Papel que no puedo asumir porque es imposible tener un panorama de toda la transmisión (punto a favor: el número de horas de programación olímpica).
En las "muestras" que tomé, que no sé si tienen la exactitud de una encuesta de Datanálisis o IVAD, no observé nada particularmente alarmante. Aunque sí me consterna que no surja en el horizonte algo así como un Rubén Limardo del micrófono deportivo.
En un año electoral, los derechos olímpicos exclusivos para TVES desembocaron en el debate político. En un lado permanece el recuerdo del cierre o fin de concesión (bautícelo usted) de RCTV, manejado con torpeza por el Gobierno. En el otro, los que juzgan a TVES sin echar un vistazo a lo que allí sucede.
Una construcción aproximada de la verdad suele contarse entre las bajas civiles.
Me pareció acertada la incorporación de Eric Phillips, ex corredor olímpico de 400 metros planos. A veces es caótico y no completa los comentarios (me dejó frustrado cuando no terminó de explicar por qué el saltador ruso Iván Ukhov debería cortarse la melena), pero es una autoridad de atletismo y se atrevió a criticar en una pantalla del Estado las fallas de planificación de la disciplina en Venezuela.
Los Juegos Olímpicos son ventana para la cultura general y la pasión por el conocimiento. Me cuesta comprender a un relator con tan poco interés por el dato exacto como Luis Gutiérrez Chourio, en una época de herramientas en Internet como la Wikipedia en inglés o Sports Reference.
Algunos ejemplos: ¿por qué decir que el futbolista brasileño Damiao "lleva unos cuantos goles", cuando no cuesta nada buscar la cifra? ¿Por qué soltar que las Antillas Holandesas se disolvieron (cierto, ocurrió en 2010) y luego agregar la información inexacta de que Bonaire "logró la independencia"? ¿Por qué asomar que Jamaica fue "el primer país donde se abolió la esclavitud" en el Caribe, lo que no es en absoluto verdadero? Por no hablar de las risas de burla sobre la sexualidad de Caster Semenya.
Durante un combate de boxeo, anoté las frases de "Pepe" Delgado Rivero, a quien en algún momento se le trabó la lengua y se refirió a Rubén Limardo Gascón como "Rubén Gamardo Liscón", además de inventar el gentilicio "kazajistano" (lo adecuado es kazajo o kasako). "Tenemos derecho a aspirar a soñar en colores".
"La trusa azul parece que lo asfixia, es muy grande el mar, es muy grande el cielo, es de azul todo". "No están tan lejos los de adelante, si los de atrás corren más, nadie va adelante ni en carro viejo ni en truco". "Se está haciendo el muerto para agarrar al zamuro vivo". "Se puso los patines, parece que fuese diciembre". "Todos los edificios saldrán a asomarse a los balcones" (sic).
Me sorprendió lo sobrio de la transmisión del duelo de esgrima en el que Limardo ganó la medalla de oro: es cierto que la naturaleza de ese deporte se presta para los silencios. Pero más que esa proeza histórica, me conmovieron las lágrimas del boxeador Gabriel Maestre ante el enviado especial Juan José Sayago después de que no pudo asegurar una medalla de bronce, sobre todo cuando pronunció su propio nombre como "Grabiel". Para mí, fue el gran momento TVES.
El socialismo del siglo XXI en época de elecciones se vende como un modelo que presuntamente permite la convivencia con el sector privado. Por eso sigo sin entender por qué no hay patrocinio diferente al de instituciones del Estado en TVES, en una época en la que, en todo el planeta, el deporte de alta competencia está entrelazado profundamente con el apoyo de marcas comerciales.
Nota LB:
¿Versión televisada de Radio Arsenal? ¿Ni los Olímpicos levantaron la audiencia?, ¿será parte de una campaña de descrédito contra la televisión estatal?, ¿La pérdida de la inversión la asumimos todos?: http://www.eluniversal.com/arte-y-entretenimiento/120808/los-juegos-olimpicos-no-levantan-rating-de-tves
TVES olímpica
MONITOR DE PROGRAMAS
TELEVISIÓN
ALEXIS CORREIA
Algún lector esperará que me convierta aquí en el verdugo de Londres 2012 visto por TVES.
Papel que no puedo asumir porque es imposible tener un panorama de toda la transmisión (punto a favor: el número de horas de programación olímpica).
En las "muestras" que tomé, que no sé si tienen la exactitud de una encuesta de Datanálisis o IVAD, no observé nada particularmente alarmante. Aunque sí me consterna que no surja en el horizonte algo así como un Rubén Limardo del micrófono deportivo.
En un año electoral, los derechos olímpicos exclusivos para TVES desembocaron en el debate político. En un lado permanece el recuerdo del cierre o fin de concesión (bautícelo usted) de RCTV, manejado con torpeza por el Gobierno. En el otro, los que juzgan a TVES sin echar un vistazo a lo que allí sucede.
Una construcción aproximada de la verdad suele contarse entre las bajas civiles.
Me pareció acertada la incorporación de Eric Phillips, ex corredor olímpico de 400 metros planos. A veces es caótico y no completa los comentarios (me dejó frustrado cuando no terminó de explicar por qué el saltador ruso Iván Ukhov debería cortarse la melena), pero es una autoridad de atletismo y se atrevió a criticar en una pantalla del Estado las fallas de planificación de la disciplina en Venezuela.
Los Juegos Olímpicos son ventana para la cultura general y la pasión por el conocimiento. Me cuesta comprender a un relator con tan poco interés por el dato exacto como Luis Gutiérrez Chourio, en una época de herramientas en Internet como la Wikipedia en inglés o Sports Reference.
Algunos ejemplos: ¿por qué decir que el futbolista brasileño Damiao "lleva unos cuantos goles", cuando no cuesta nada buscar la cifra? ¿Por qué soltar que las Antillas Holandesas se disolvieron (cierto, ocurrió en 2010) y luego agregar la información inexacta de que Bonaire "logró la independencia"? ¿Por qué asomar que Jamaica fue "el primer país donde se abolió la esclavitud" en el Caribe, lo que no es en absoluto verdadero? Por no hablar de las risas de burla sobre la sexualidad de Caster Semenya.
Durante un combate de boxeo, anoté las frases de "Pepe" Delgado Rivero, a quien en algún momento se le trabó la lengua y se refirió a Rubén Limardo Gascón como "Rubén Gamardo Liscón", además de inventar el gentilicio "kazajistano" (lo adecuado es kazajo o kasako). "Tenemos derecho a aspirar a soñar en colores".
"La trusa azul parece que lo asfixia, es muy grande el mar, es muy grande el cielo, es de azul todo". "No están tan lejos los de adelante, si los de atrás corren más, nadie va adelante ni en carro viejo ni en truco". "Se está haciendo el muerto para agarrar al zamuro vivo". "Se puso los patines, parece que fuese diciembre". "Todos los edificios saldrán a asomarse a los balcones" (sic).
Me sorprendió lo sobrio de la transmisión del duelo de esgrima en el que Limardo ganó la medalla de oro: es cierto que la naturaleza de ese deporte se presta para los silencios. Pero más que esa proeza histórica, me conmovieron las lágrimas del boxeador Gabriel Maestre ante el enviado especial Juan José Sayago después de que no pudo asegurar una medalla de bronce, sobre todo cuando pronunció su propio nombre como "Grabiel". Para mí, fue el gran momento TVES.
El socialismo del siglo XXI en época de elecciones se vende como un modelo que presuntamente permite la convivencia con el sector privado. Por eso sigo sin entender por qué no hay patrocinio diferente al de instituciones del Estado en TVES, en una época en la que, en todo el planeta, el deporte de alta competencia está entrelazado profundamente con el apoyo de marcas comerciales.
Nota LB:
¿Versión televisada de Radio Arsenal? ¿Ni los Olímpicos levantaron la audiencia?, ¿será parte de una campaña de descrédito contra la televisión estatal?, ¿La pérdida de la inversión la asumimos todos?: http://www.eluniversal.com/arte-y-entretenimiento/120808/los-juegos-olimpicos-no-levantan-rating-de-tves
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martes, 17 de abril de 2012
AUTOFILMACIÓN

EL NACIONAL - Lunes 16 de Abril de 2012 Cultura/3
El foro del lunes
MIGUELÁNGEL LANDA El símbolo vivo del boom del cine venezolano ante la era del multiplex
«Me encantaría hacer una película sobre lo que pasa desde 1998»
Situado hoy en un punto lejano en más de un sentido con respecto al director que le hizo su fetiche, Román Chalbaud, el protagonista de La quema de Judas es un nostálgico que defiende la pasión por un rito
ALEXIS CORREIA
Salir al baño en plena función de cine es para Miguelángel Landa la única violación concebible de un rito que le resulta sagrado.
Le pasó que, al abandonar momentáneamente un recinto del Trasnocho Cultural durante una proyección de La dama de hierro, escuchó aplausos en una sala contigua: eran para el final de El manzano azul, la película venezolana que le devolvió del destierro de una pantalla donde ha alcanzado estatura arquetípica.
"Siempre ha sido muy extraño ver a la gente aplaudir en una sala de cine", recuerda el actor de El pez que fuma, porque en este caso prácticamente los realizadores de la obra de arte nunca están presentes para escuchar el tributo. Landa, que se confiesa un hombre emocionalmente mil veces más frágil que la estampa viril de sus filmes, planea dirigir y protagonizar pronto la cinta policial Mi amigo Juan, su segunda experiencia como realizador luego de Los años del miedo (1987).
--Un sobreviviente en primera línea del boom del cine venezolano de los años setenta y ochenta... ¿Cómo vive la era del DVD quemadito? --En La Pastora, donde yo nací, había cuatro cines: el Pastora, el Granada, el Plaza y el Roma. Estaban relativamente cerca y eran la gran diversión semanal. No existía la televisión. Podías salir a las 11:00 de la noche del cine, irte caminando a tu casa 10 o 12 cuadras y no te pasaba nada. El precio era muy bajo.
Ahora, para ir al cine, lo piensas. Es "cariñoso". Incluso ha habido casos de atracos dentro de algunas salas. Ver una película hoy significa ir al Tolón, al Sambil, al Trasnocho, al Concresa, al Líder. Todos están en centros comerciales.
No hay salas como el Olimpo o el Broadway, a las que me encantaba ir. Entonces se ha perdido un poco esa magia que ocurre cuando se apagan las luces, todo queda oscuro y aquella pantalla blanca de 40 metros se prende. Hay gente que tiene una televisión con 70 canales que le ofrecen no sé cuantas películas diarias.
Compras un DVD en plena vía en cualquier autopista, lo ves y lo detienes cuando quieras.
Pero los que somos cinéfilos no dejamos de ir al cine. Me emociono cuando hay un festival español, francés o estadounidense independiente.
Muchísima gente ha luchado y sigue luchando por nuestro cine venezolano. Entre ellos, yo pongo mi granito de arena.
--Como espectador, ¿le gustaría ver una película venezolana que interpretara lo que ha ocurrido desde 1998 en Venezuela? ¿O no estamos preparados aún? --Me encantaría. En la vida, llegaste en el momento justo, o llegaste atrasado o, ¡coño!, te adelantaste. Eso no lo sabe nadie. El día que lo sepas te haces multimillonario. Eso que tú me estás preguntando me parece que todavía no es. Pero sí hay que hacerlo. A mí me encantaría. A mí me gustaría tener años, que creo que no los voy a tener, para poder plasmar en el cine lo que yo viví en estos 14 años.
¿Por qué sucedió? ¿Dónde está el hilito conductor? ¿Por qué empezó a pasar? ¿Por qué llegamos a esto? Pero hay que esperar un tiempo. En este momento no te lo permiten.
No lo puedes hacer. Se han filmado películas sobre lo que ha pasado en Cuba, pero afuera, en Estados Unidos, como La ciudad perdida, que me parece hermosísima.
Cuando hice cine con Román Chalbaud, a nosotros nadie del Gobierno nos decía nada.
Todas las cintas nuestras tenían una crítica bien dura al sistema. A mí encantaría hacerlo. Me haría feliz. Y mira que tiene carne. Y mira que hay de dónde sacarle. Sería una gran película. ¿Pero cómo la haces? --¿Para quién hacer cine en Venezuela? ¿Para las clases populares, para el público de los centros comerciales o para la autosatisfacción artística del director? --La palabra "comercial" siempre me ha parecido un poco peyorativa. Tú vienes y me dices: "¡Bah, esa es una película comercial!". ¡Pero sería sensacional que la gente fuera al cine! Yo estoy feliz porque hay un gentío yendo a ver El manzano azul. ¿Qué gano yo con una película que ven 10 personas? Pero cuando me siento a escribir Mi amigo Juan, esa es la película que yo quiero hacer como autor: la historia de un policía viejo que no se quiere jubilar porque le mataron a su mujer y su hijo. ¡Ojalá sea comercial! ¡Ojalá vaya muchísima gente! ¿Que le guste a los críticos? Tal vez no. Afortunadamente mi trabajo en El manzano azul ha sido bien recibido. Si me pongo a leer lo que dicen en Twitter, creo que me gano el Oscar (risas). ¿Industria o arte? Las dos cosas, viejo. Tú le dices a un estadounidense que tú vas a hacer una película con 1 millón de dólares y te dice: eso lo gastamos nosotros solamente en papelería. Pero hay una que hicimos con ese dinero: El manzano azul. Aunque vayan todas las personas que van al cine en Venezuela, no se cubren los gastos. El cine aquí no es para hacerse rico. Yo sueño con un Oscar pero no para mí, sino para un venezolano. Que se hagan 100 películas y 100 temas distintos, unas con groserías y con barrios, y otras sin una sola grosería como El manzano azul.
--¿El éxito de El manzano azul tiene que ver con la necesidad de volver a los valores que representa el abuelo? --No te quepa la menor duda.
La gente sale del cine deseosa de que esos valores retornen, de que ese abuelo exista de nuevo. Ese abuelo paterno, querendón, que trabaja la tierra. Y por eso gusta la película.
Y por eso quizás guste mi papel. Seguramente ni siquiera lo interpreté bien. Hay fallas mías como actor. A veces se me iba de las manos el viejo.
Yo ya soy viejo, pero todavía me pongo de pie y no me doblo como ese abuelo. La gente incluso llora, no por dolor, sino de la emoción. Quieren que eso vuelva. Yo sueño con aquel mundo que yo viví en La Pastora: no teníamos televisión, iPod, celulares, motos que vuelan o Internet. Y éramos superfelices.
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Miguel Angel Landa
domingo, 15 de abril de 2012
EL VENGADOR DE LA DERECHA DETECTADA

EL NACIONAL - Domingo 15 de Abril de 2012 Guia Tv/2
Candidato champú
MONITOR DE PROGRAMAS
TELEVISIÓN
ALEXIS CORREIA
Semana de tortícolis en VTV: el calendario del chavismo avanza de aniversario en aniversario y de feriado en feriado. Me asomé a tres emisiones de Cayendo y Corriendo (lunes a viernes a las 5:00 pm) con Miguel Ángel Pérez Pirela, una inteligencia deslumbrante en el contexto del canal del Estado.
Lunes 9 de abril: suena un joropo que dice "Los adecos y copeyanos nunca volverán". El conductor, con chaquetica militar, se pasea por el cuadrilátero cual luchador de Ultimate Fighting antes del combate. Se soba las manos. Pica el ojo. Se toca la oreja. Le habla a la grúa (sic). "Bienvenidos a vuestro Cayendo y Corriendo".
Intercambia chistes con el invisible equipo técnico de VTV, siempre un síntoma de televisión mediocre, entre otras cosas porque los técnicos carecen de micrófonos.
La encuesta: "¿Cuáles formas de censura mediática recuerda de abril de 2002?".
En 60 minutos (un corte a las 5:30 pm para mostrar un niño con boina roja, etcétera) llegan 3 tweets.
Comentarios al vuelo: 1.
"Radonski es un champú, no un candidato. Un producto, ¿pero de consumo masivo? No creo". 2. "Capriles Radonski es un pichón de Hitler".
3. "El Nacional" no es anal, es onal" (sic). 4. "En la oposición los partidos políticos son secundarios, contrariamente al Gran Polo Patriótico" (sic).
Martes 10 de abril: canción de salsa, creo que de Rubén Blades (el coro dice "Salam Aleikum"). Versos enfatizados: "Tu reputación es un asco", "no se aceptan cobardes" y "si te citan pa’ pelear, usted llega aunque sea tarde". La cámara enfoca zapatos amarillos de futbolito. El hashtag del día: #caprilesgolpista. Encuesta del día: "¿Cree usted que Capriles es golpista?".
Video del candidato de la oposición y un miembro del equipo técnico invisible grita: "¡Estúpido!". Énfasis en que "Pablo Pérez está bronceadito". Suena "Deskarado" de Kiara.
Telenovela con Gaby Espino.
Frases al vuelo: 1. "Uno está arriesgando la vida al hacer este programa" (muchos hacemos lo mismo todos los días en Caracas y no hacemos tanta bulla). 2. "Si (Capriles) en abril habla de Viagra, en agosto hablará de vibradores y en noviembre de vaselina" (risas en el estudio). 3. "¡Como si Fidel no fuera, carajo, un orgullo latino y mundial!" (sobre el affaire Ozzie Guillén). 4.
"Yo no sé si hay gente que va a votar por este señor (Capriles)". 5. "En Cayendo y Corriendo tenemos la responsabilidad de hablar de todo con seriedad, ironía y humor". 6. "Aquí decimos la verdad y por eso tenemos el rating que tenemos".
Miércoles 11 de abril: chaquetica militar. Sesión de guitarra invisible. El hashtag del día: #caprilesniega. Lo siento, me aburro rápido. No sigo.
Cierto, Pérez Pirela: las telenovelas que transmiten los canales privados son "de una banalidad asombrosa", sin embargo forman una industria que exporta productos, crea empleos y atrae patrocinantes, a diferencia de un programa de 60 minutos que sólo tiene un corte para propaganda oficial. Cierto, del lado de la oposición se cometieron infinitos errores en abril de 2002, pero mucho más perverso es manipular, 10 años después, la mitad de la historia para hacer campaña electoral.
Hablando de banalizar, es feo hacerlo acerca de las razones de los que se han ido del país comparándolos con Manuel Rosales.
¿Y si nos ponemos en una onda constructiva, digo yo? Cayendo y Corriendo está dedicado "al análisis crítico de los medios venezolanos". Hablemos de Correo del Orinoco, Vea o Ciudad CCS: ¿generan titulares relevantes o entrevistas destacables? ¿Hacen investigación? Sigo abusando y propongo que, en vez de un bonche del 13 de abril, hagamos un debate sobre cómo aliviar el tráfico de Caracas y cómo hacer para que las moneditas de 5; 10; 12,5; 25 y 50 céntimos vuelvan a la vida.
domingo, 26 de febrero de 2012
CONSPIRATORIALES

EL NACIONAL - Domingo 26 de Febrero de 2012 Guia Tv/2
Cómico, pero no tanto
MONITOR DE PROGRAMAS
TELEVISIÓN
ALEXIS CORREIA
Un artículo en la página web de Radio Nacional de Venezuela, publicado un día después de las elecciones primarias, asoció al candidato de oposición con el judaísmo, el fascismo, el franquismo, el Opus Dei, la secta Tradición, Familia y Propiedad, la burguesía, el imperialismo y, no faltaba más, el capitalismo. Vistas desapasionadamente, las teorías conspirativas pueden ser muy graciosas, siempre que uno se documente sobre su origen y no olvide que han justificado genocidios.
Teoría Conspirativa, no precisamente un estreno, es una serie de seudodocumentales grabados entre 2009 y 2010 que transmite el canal de suscripción Tru TV. El conductor es todo un personaje: Jesse Ventura, ex integrante de misiones de submarinismo en la Guerra de Vietnam, ex estrella de la lucha libre estadounidense con el sobrenombre "The Body" ("el Cuerpo"), actor en la película Depredador y gobernador electo del estado de Minnesota, como candidato independiente, para el período comprendido entre 1999 y 2003. "Fui gobernador, fui marine y fui luchador", se anuncia virilmente con los brazos cruzados, cual Steven Seagal, al principio del programa, en el que, junto con su equipo de "investigadores", se muestra listo a "patear los traseros" de los grupos ocultos que, mande Bush o mande Obama, menoscaban al ciudadano promedio de su país.
Un libro recomendable para guiarse entre teorías conspirativas es Amos del mundo (Debate, 2006) de Juan Carlos Castillón, también un personaje controversial: escritor catalán, militó en la extrema derecha durante su juventud y vivió guerras civiles en Centroamérica, antes de trabajar como librero en Miami y pasar a las filas del escepticismo y la mesura. Castillón analiza el origen histórico de las conjuras atribuidas a sectores que, desde la Revolución Francesa hasta hoy, son prácticamente los mismos (judíos, masones, "illuminati", templarios, jesuitas, banqueros, entre otros), a veces metidos en la licuadora aunque no guarden relación unos con otros.
¿Por qué surgen las teorías conspirativas? Porque quitan complejidad al mundo. Es más fácil atribuir la Revolución Francesa a una conjura masónica que sentarse a analizar las causas que, por lo menos desde el siglo XIV, contribuyeron a la implosión del absolutismo. Para un gobernante cuya principal obsesión es perpetuarse en el poder, la división de la humanidad entre aliados y enemigos (y la estigmatización del que piensa diferente) funciona mejor que una democracia con contrapesos y disenso.
Cállate, Sicilia, un show de medianoche que transmitió RCTV, tenía una sección llamada "El sabor del peligrito", que era una parodia de una serie de acciones temerarias de los años setenta.
A eso se parece Teoría Conspirativa. Jesse (que no Chacón) se monta en una lancha con una bandera pirata y juega a dar vueltas alrededor de "un laboratorio de guerra bacteriológica fuera de control", donde se reproducen "animales y humanos monstruosos".
Jesse anuncia un duelo de titanes "hombre a hombre" con un "supersoldado" entrenado en secreto por el Ejército de Estados Unidos, cuyo aspecto, en realidad, resulta más bien fofo y lastimoso. Jesse lanza las primicias de que el Opus Dei (vía El código Da Vinci) está detrás del derrumbe de Wall Street y el grupo Bilderberg exterminará a 80% de la población mundial a través del agua con flúor y las vacunas contra la gripe, y entrevista como fuente a David Icke, ex futbolista inglés que sostiene que el planeta es gobernado por reptiles extraterrestres. Debería dar risa, pero más gente de lo que usted piensa se lo cree.
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lunes, 12 de septiembre de 2011
11-S FILM

EL NACIONAL - SÁBADO 10 DE SEPTIEMBRE DE 2011 ESPECTÁCULOS/4
CINE Las consecuencias culturales del 11-S no siempre resultaron evidentes
Una década de desencanto ante un enemigo invisible
Incluso el género de superhéroes reflejó las ansiedades de una potencia atacada en su propio territorio
ALEXIS CORREIA
¿Es el incinerador al que inexorablemente se dirigen Woody y Buzz Lightyear, sumergidos en un amasijo infernal de basura en Toy Story 3, una reminiscencia de los hierros retorcidos de las Torres Gemelas de Nueva York? En el póster de la entrega final de Harry Potter, ¿sirven acaso las ruinas en fuego del amado castillo de Hogwarts (una especie de útero materno) como una metáfora de la irreparable herida en el corazón de la que bien podría considerarse la capital simbólica del planeta? Quizás el ejercicio implique llevar demasiado lejos las consecuencias culturales del 11 de septiembre de 2001. Pero el efecto de los atentados impregnó el imaginario cinematográfico de toda una década, aunque no siempre se apreció a simple vista.
Existen varios tipos de películas relacionadas con el 11 de Septiembre. Unas pocas se atrevieron a recrear directamente los atentados en Estados Unidos y los pequeños y grandes dramas que de ellos se derivaron, como Las torres gemelas (2006). Un nutrido cargamento de cine independiente y de documentales ha enfilado hacia la política exterior estadounidense, casi siempre con un acento crítico: el 11-S es una consecuencia del rumbo errático de Washington; y la respuesta militar a los invisibles autores del 11-S, una prolongación de esas equivocaciones. Una comedia como Hombres de mentes (2009) o dramas como Syriana (2005), La conspiración (2007) o El buen pastor (2006) ilustran este tipo de filme.
Mucha de la producción de Hollywood, por supuesto, optó por la evasión. Sin embargo hay otro tipo de filmes que, si bien en apariencia carecen de mensaje político, de algún modo están impregnados del espíritu de los tiempos posteriores al 11-S: paranoia, impotencia, desencanto y ambigüedad moral. No casualmente la segunda película más taquillera de la década pasada en Estados Unidos fue la sombría El caballero de la noche (2008).
Rascacielos herido. "Los primeros 10 años del siglo XXI pertenecieron a los superhéroes y a la ansiedad de una figura protectora. Pero El caballero de la noche es quizás la gran película del 11-S. El Guasón interpretado por Heath Ledger es un terrorista cuyo único propósito es generar caos y miedo. Batman, su vigilante, resulta efectivo porque también actúa sin apego a las leyes. "El filme del director Christopher Nolan hace una sombría y pesimista relectura acerca de la capacidad real de la democracia para emprender la guerra contra el terror", indicó el crítico estadounidense Jake Coyle. Llama la atención acerca del póster publicitario en el que aparece un rascacielos herido por el impacto de un murciélago de fuego.
Sólo una película recaudó más dinero en la potencia atacada que El caballero de la noche desde 2001 hasta hoy: Avatar (2009), de James Cameron.
¿Evasión pura de ciencia ficción? Probablemente. Pero el argumento situado en el planeta Pandora, a cuatro años de distancia del la Tierra, cuestiona el uso de la fuerza militar para la expropiación de recursos energéticos de otros pueblos.
Una posible alegoría de las motivaciones detrás de la invasión de Estados Unidos a Irak.
El género conocido como film noir (cine negro policial de los años cuarenta y cincuenta), cargado de fatalismo, oscuridad y cinismo, es considerado una respuesta estética a la angustia de la Segunda Guerra Mundial, aunque tal relación sólo se estableció mucho después. Muchas de las consecuencias culturales del 11-S quizás no se manifiestan todavía de manera tan evidente. Susan Wloszczyna, crítica de cine del diario USA Today, sugiere que películas como Juno (2007) y Scoytt Pilgrim versus el mundo (2009) reflejan la pérdida de la inocencia en la generación que creció bajo la nube de polvo del 11-S.
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Cine
miércoles, 3 de agosto de 2011
TELEDEPORTE

EL NACIONAL - Domingo 17 de Julio de 2011 Guia Tv/2
Expertos en fuera de juego
MONITOR DE PROGRAMAS
TELEVISIÓN
ALEXIS CORREIA
¿ Qué hace inolvidable un relato futbolístico? Como esclavo de un tiempo y un espacio específicos, mis oídos infantiles se atiborraron con Lázaro "Papaíto" Candal y Andrés Salcedo. Del primero me impresionaba su capacidad para aglutinar la cultura popular y regurgitar un cosmos totalmente nuevo y caótico, regido por sus propias reglas absurdas: un crisol tiránico y lascivo de palabras como "merecumbé" y "Guanajuato". Del segundo, su pronunciación de los apellidos alemanes u holandeses como nadie más lo hacía ("Voeller" pasaba a ser "Fela") y una cálida cobija de conocimiento general que le permitía ponerle a los futbolistas apodos como "el Acorazado Potemkin".
De adulto los volví a escuchar, ya envejecidos, y me di cuenta de que ni Candal era siempre amable o divertido, ni Salcedo era tampoco una eminencia. En todo caso, conseguir un narrador es tan difícil como ver un gol de un guardameta. Un cocktail en el que debería haber una voz potente e inconfundible, gancho comercial para los patrocinantes, conocimiento del deporte, facilidad para volver a ser niño, un humor no forzoso, un toque de locura y excentricidad, visión panorámica de la sociedad y el poder para no dejar fuera de su relato a los que en su vida han visto un partido de fútbol.
Es un caso en el que, paradójicamente, especializarse demasiado puede significar quedar fuera de juego. Porque además de ver balompié, un narrador y un comentarista deberían dedicar tiempo al cine, a la literatura, a sentir el pulso de la ciudad. Mucho fútbol embota.
Desde el viernes 1° de julio, Meridiano TV y TVES transmiten la Copa América Argentina 2011. El primero colocó una pantalla gigante en la plaza Alfredo Sadel y el segundo consulta al "pueblo" reunido para ver los partidos en los alrededores de la Asamblea Nacional y la fuente de Plaza Venezuela.
El canal del Estado, además, coloca una barra de mensajes de texto que, en lo personal, me perturba visualmente. No es un material futbolístico que grabaríamos en DVD para la posteridad. Allí se leen cosas como "Chávez, tus guerreros de luz estamos esperando tus órdenes" y "Mi amor, es Panchito, llámame".
Al comparar la transmisión del juego del miércoles pasado entre Venezuela y Paraguay que terminó 3-3, el relato de Meridiano TV me pareció mucho más emotivo y épico en los minutos finales, cuando la Vinotinto anotó 2 veces para alcanzar un empate asombroso. El estudioso comentarista Leopoldo Salazar fue todo un lince para observar el pase de cabeza del portero Renny Vega en el tercer gol venezolano (en TVES sólo lo notaron después del pitazo final), así como la probable mano de Lucas Barrios en el 2-1 para Paraguay y el fuera de juego no señalado en el tanto de Miku Fedor, jugadas que ni siquiera se comentaron en el canal que sustituyó a RCTV.
Carlos Mauricio Ramírez, el narrador de Meridiano TV que ha popularizado el grito de gol de "¡Toma, papá!", es mi favorito de la Copa América y un candidato para convertirse en el gran relator de fútbol de los próximos años en Venezuela, si termina de darle un acabado de consistencia a su discurso en los 90 minutos que dura un partido. Con el 3-3 de Venezuela, desgarró el éter radioeléctrico con el bramido de "¡Invicto, invicto, invicto te dije!". Es el que rompe la árida rutina de un juego aburrido con la chispa de frases como "le mandó un e-mail" (pase de larga distancia), "se escapó un rehén del gol", "la orquesta en el estadio suena como la del Titanic" o "la clasificación de este grupo se vuelve un kilo de estopa".
Nota de LB:
Nos llamó la atención la nota teledeportiva, con importantes implicaciones distintas al terreno de juego. Valga como una reflexión crítica sobre nuestras transmisiones, cuya evolución es de interés...
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miércoles, 16 de marzo de 2011
BIOANÁLISIS

EL NACIONAL - Lunes 14 de Marzo de 2011 Cultura/4
El foro del lunes
OSCAR YANES El periodista reeditó una reflexión sobre el caudillismo
«Al venezolano le apasiona la gloria roja, aunque no haya sangre»
La verdad sobre el asesinato de Delgado Chalbaud, que se publicó por primera vez en 1980, "es la radiografía de una época en la que Gobierno y oposición estaban totalmente equivocados", dice
ALEXIS CORREIA
La tierra de los chivos, donde hay que quitarse los zapatos y amarrarse los pantalones, "porque aquí no vamos para misa". Con estas palabras atribuidas a Olegario Reyes, hombre de machete certero y partícipe de la toma de Curazao de 1929 contra la dictadura gomecista, se describe la esencia de la sierra falconiana, polvoriento teatro de demostraciones de hombría y de compromisos de palabra como en un Lejano Oeste venezolano, en La verdad sobre el asesinato de Delgado Chalbaud, libro de 1980 del periodista caraqueño Oscar Yanes casualmente apodado "Chivo negro" recientemente reeditado por la Editorial Planeta, a propósito del aniversario número 60, el 13 de noviembre, del único magnicidio de la historia republicana del país.
El cuerpo principal de La verdad sobre el asesinato de Delgado Chalbaud compila en primera persona los testimonios de Pedro Vicente Díaz, campesino de la sierra que a los 28 años de edad acompañó al caudillo falconiano Rafael Simón Urbina (el tomista de Curazao) en el secuestro que derivó en el nunca esclarecido asesinato del coronel Carlos Delgado Chalbaud, presidente de la Junta Militar de Gobierno que además componían Marcos Pérez Jiménez y Luis Llovera Páez. El libro de Yanes asoma la tesis de un presunto golpe de Estado en el que Urbina que creyó ingenuamente que el Ejército "estaba peleando" en las calles de Caracas mientras ocurría el secuestro en la quinta Maritza de Las Mercedes fue utilizado bajo engaño como útil peón y luego desechado, en una movida que tuvo como beneficiario a Pérez Jiménez.
La verdad sobre el asesinato de Delgado Chalbaud probablemente no es una joya literaria, pero sí un pasaporte a un país el de los caudillos regionales y las guerrillas de macheteros que parece desvanecerse hoy, pero cuya fibra palpita incluso en la Venezuela urbana y de clase media profesional que quizás, en el fondo, resulta el verdadero espejismo. El país de la gente que usaba expresiones como "mamadera de gallo", "fuñir" y la palabra "cuestión" en la acepción de asunto o materia: "Yo no me meto en esas cuestiones de política".
Además de anécdotas que revelan más de lo que diría la historia oficial sobre ese país paralelo (la afición al espiritismo de Román Delgado Chalbaud, padre del presidente asesinado, o la carta astral que se mandó a hacer Rafael Simón Urbina antes del magnicidio), La verdad sobre el asesinato de Delgado Chalbaud anticipa incluso, a través del relato de Díaz sobre sus 20 años en la cárcel, las causas del fracaso persistente del sistema penitenciario.
--Pocos venezolanos contemporáneos conocen esa estirpe de macheteros falconianos descritos en su libro. --Rómulo Gallegos dijo una vez que el venezolano sigue apegado a la gloria roja: esa cosa de buscar, por hábito, la solución a través de la fuerza.
Gallegos añadía que el venezolano no se sentía humillado cuando protagonizaba acciones de violencia, sino que más bien era un elemento de estima, y que eso venía de la cultura de los indios caribes.
Da la impresión de que no tenemos ningún héroe civil.
Pero no debemos juzgar a los protagonistas de estos hechos de fuerza sin recordar que ellos fueron el fruto de su formación y de su época. Boves no era cruel porque le daba la gana: del lado patriota hubo un señor, el "Diablo" Cedeño, que le regaló a Bolívar tres cabezas de españoles. A un Rafael Simón Urbina le hubiera parecido absurdo llevar a Juan Vicente Gómez al tribunal internacional de La Haya.
Urbina fue nuestro Walter Raleigh, así lo reflejaba la prensa europea luego de que tomó Curazao.
--La edición de 2010 de La verdad sobre el asesinato de Delgado Chalbaud incluye una entrevista a María Isabel Urbina, hija de Rafael Simón. ¿La reivindicación de un caudillo maltratado por la historia? --Cuando publiqué el libro en 1980 hubo gente que me dijo: "Chico, ahora tú te metiste a urbinista". Pero el libro no pretende llevar al Vaticano a Urbina ni condenarlo, sino reconocer que este país sigue aferrado a la gloria roja a la que se refería Gallegos. El libro quiere ser la radiografía de una época en la que tanto el Gobierno como la oposición estaban totalmente equivocados. Y por eso aún hoy estamos como estamos.
Con todo el respeto que uno le tiene a Acción Democrática, darle el golpe de octubre de 1945 a un demócrata como Medina Angarita, cuando apenas le faltaban seis meses para entregar el poder, es algo que no tiene perdón de Dios. Boves, el urogallo, además de una biografía, es un estudio del temperamento del venezolano. Hay otro texto que yo arbitrariamente convertiría en materia oficial en las escuelas: La autoestima del venezolano del psiquiatra Manuel Barroso.
--¿La gloria roja puede ser, también, la aprobación de una Ley Habilitante hasta 2012 en plena Navidad? --Eso lo ha perpetuado el humor criollo con la metáfora de las focas, y tampoco tiene perdón de Dios. Pero también es absurdo un diputado que sólo pide la palabra para echarle vainas al Gobierno. Yo estuve 15 años en el Congreso Nacional como presidente de la Comisión de Medios, y seguramente también cometí ese error. Al venezolano le cuesta hacer autocrítica. Necesitamos aún mucha educación cívica.
--Más allá de que uno no comparta la fascinación por la gloria roja, el caudillismo es un fenómeno apasionante. --Fíjate en Pancho Villa, un caudillo legendario en México: fue un hombre que firmó un contrato de miles de dólares con una compañía de Hollywood para que se filmaran sus batallas con muertos de verdad, mientras él se quitaba el sombrero y posaba para los ataques de caballería como todo un galán de ficción.
Eso sólo se ve en América Latina.
--Otro ejemplo: un Presidente de la República que, en una transmisión en vivo por televisión, llama al dueño de un banco para amenazarlo con la expropiación. --Ahí lo tienes: la gloria roja, aunque no haya sangre. En la escuela uno gozaba un puyero cuando el profesor contaba que el lema de los indios caribes era: "Sólo nosotros somos gente". Y uno se ríe, pero eso es una maldición para un país.
Fotografía: Nelson Castro
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