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jueves, 24 de enero de 2019

COMPRENSIÓN DE LA ACTUAL COYUNTURA

No lo teníamos previsto, pero hablamos sobre el aniversario del 23 de Enero de 1958.  Muchas veces hemos escrito sobre la fecha y el proceso que la contextualizó. La actual coyuntura daba para una adecuada interpretación. Hicimos un rápido esquema y lo desarrollamos, sobrepasando muy apenas los cinco minutos reglamentarios de intervención.  Por lo demás, la Fracción Parlamentaria del 16 de Julio la tinen por adversaria algunos diputados o partidos que cuidan de no aplaudir a sus voceros. No obstante, la F16-J, sencillamente, tuvo razón al plantear el artículo 233 constitucional, desde mediados de 2018. En un pestañazo de conexión, podemos subir la presente nota.

Intervención LB en la sesión plenaria de la Asamblea Nacional (Caracas, 22/01/2019). Grabación a un costado de la tribuna de oradores: Michelle Hurtado. Fotografía: Arles Arcia.

Cfr.
Noticiero Digital: http://www.noticierodigital.com/2019/01/dip-luis-barragan-padrino-lopez-dar-paso-una-fan-apoye-guaido/
Versión de M. Hurtado: https://www.youtube.com/watch?v=c04SQWAYZ9w&feature=youtu.be
Versión oficial de la Asamblea Nacional: https://www.youtube.com/watch?v=vNXlU4d7Wv8
Versión piloto de una novíima emisora: https://www.youtube.com/watch?v=EEMubq34Pxc

domingo, 19 de agosto de 2018

AVATARES

De un aleccionador desenlace de la crisis, por ejemplo
Luis Barragán


La última entrega de la revista especializada  Tiempo y Espacio, reúne un conjunto de trabajos,  debidamente arbitrados, bajo un título harto elocuente: “Avatares de la democracia 1958-2018" (https://es.calameo.com/books/0048760919b1edbb7be35), próximo a ser colgado en el portal correspondiente al concluir el receso académico (http://revistas.upel.edu.ve/index.php/tiempo_y_espacio). De indispensable consulta, distintos autores de afilado bisturí, hurgan en las intimidades de unas décadas ya desconocidas, por obra de la intensa y falsificadora campaña propagandística y publicitaria del actual régimen que incluye  los intereses de sectores que se le oponen o dicen oponérsele.

Desde múltiples ángulos, nos permiten reconstruir una perspectiva del presente diluido y, aunque la materia es enteramente histórica, resulta inevitable la mirada al XXI, un siglo que se supuso prometedor al abrir sus puertas. Quienes tienen por vocación y oficio el pensamiento sistemático, a contracorriente, realizan un responsable y sobrio aporte a la necesarísima polémica pública que no ha de tardar en asimilarlo, manifestarlo y mejorarlo, dejando atrás los esquemas convencionales evidentemente agotados.

Desde la caída de la dictadura militar de Pérez Jiménez hasta la instauración de la otra que marca la actual centuria, quizá para muchos inadvertida por la perversa modalidad de su ascenso, hubo y hay situaciones, posiciones, resultados e interrogantes pendientes. Buena parte de los trabajos, responden o intentan responder, teniendo por mérito indiscutible una novedosa aproximación: nota postrera, la década militar, en Domingo Irwin; la intromisión soviética de acuerdo a un alto funcionario del perezjimenato defenestrado, en José Alberto Olivar; la dramaturgia anti-dictatorial, en William Anseume; el populismo persistente, en Leonardo Favio Osorio; la antipolítica,  en Luis Alberto Buttó; una panorámica del uso de la renta, en Liliana Velásquez G.; las orientaciones uslaristas, en David Ruíz Chataing; el reformismo democrático, en Richard López; la política y la  literatura, en Rosmar Brito Márquez y María Susana Harringhton; la ciudadanía, en Antenor Viáfara; y, estudio aparte, la edición nos obsequia con una sugestiva curiosidad, como es la del béisbol y el control social en tiempos del lopecismo, en Gloria Rebeca Mota.

Inelegante mención, contribuimos con un modesto texto sobre  los dos alzamientos militares  del 1º de enero de 1958 y el carácter sorpresivo que alcanzaron o dijeron alcanzar. Una de sus conclusiones, nos remite al 23 de enero como la materialización de un desenlace, entre varios de los que fueron posibles, aunque ninguna de las circunstancias – exhaustas -  apuntó a un diálogo o negociación entre gobierno y oposición, aleccionándonos.

Vicisitudes, corrientes y actores políticos de entonces, ahora francamente ignorados por las más recientes generaciones, añadiendo a no pocos de las intermedias, nos imponen de un liderazgo político superior al  actual. Siendo ésta nuestra convicción, quizá estamos viviendo la emergencia de otro definitivamente innovador, capaz de superar la llamada antipolítica que aún nos consume.

20/08/2018:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/33319-barragan-l

sábado, 9 de junio de 2018

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Adán Febres. "El diferendo y la Corte Internacional". El Diario de Caracas, 03/08/1981.
- Arístides Bastidas. "23 de enero: la rebelión inocente". Qué Pasa, Caracas, 23/01/65.
- Juan Nuño. "Teoría y revolución". El Nacional, Caracas, 04/07/84.
- Ignacio Iribarren Borgs y los cien años del poeta Wallace Stevens. El Nacional, 18/01/80.
- David Morales Bello. "Ley de Coordinación Policial". El Universal, Caracas, 02/01/78.
Fotografía: Salvador Allende, Wolfgang Larrazábal, Jorge Dáger y ¿?

domingo, 21 de enero de 2018

TIMORATOS, POR FONDO

Érase el 23 de cada año
Guido Sosola

Hay cuatro fechas significativas, celebradas y vapuleadas a la vez por los estamentos políticos, ya que el resto del país todavía no las hace definitivamente suyas – siéndolas – al pesar demasiado la larga tradición del respetabilísimo y nunca bien ponderado día feriado. Las del 23 de enero, 19 de abril, 1º de mayo y 5 de julio que se extravían en el discurso oficial de gobierno y oposición, pugnan ya demasiado por hacerse vivas y palpables en el sentir cotidiano.

Se acerca, nada más y nada menos, que el 60º aniversario de la caída de Pérez Jiménez y algo inventará esta dictadura para digerirla y, como siempre, hacerla antesala de los actos ya de Estado del 4 de febrero. Seguramente incurrirá en una marcha de apoyo hacia Miraflores y aguarle, a su paso, la fiesta a   la Asamblea Nacional, en cuyos jardines no cupo la gente al instalarse el 5 de enero de 2015, convertido en un gran sarao de ocasión, y, en la más reciente, la soledad cundió por sus más acendrados rincones, pues nadie va al centro histórico de Caracas sin la mínima garantía de seguridad, incluyendo a los más arrojados críticos de las redes sociales.

Después del discurso de Luis Castro Leiva en 1998, en la plenaria parlamentaria de entonces, no ha habido un orador tan profundo y clarividente, acertado y preciso que lo haya igualado. Es difícil, cierto, conseguirlo y, aunque no demeritamos a nadie, elegirlo comporta una gran responsabilidad.de acuerdo a las apremiantes circunstancias que bien merecen una interpretación que reoriente, antes que nada, a la dirigencia política de oposición o al específico sector que ha fracasado en República Dominicana.

Érase el 23 de 1959 y, planteados los nombres de Miguel Otero Silva y José Luis Salcedo Bastardo, reservándose la estridencia ilustrada de Domingo Alberto Rangel para agasajar a Fidel Castro en el hemiciclo, días después, el Congreso hizo caso de la propuesta de Rafael Caldera: ambos debían hablar y hablaron. Instalándose apenas la corporación, no existía Reglamento alguno de Interior y de Debates, pero la sensatez, cosa que no se entiende sin la madurez, se impuso con la más amplia consulta de las fuerzas e individualidades que componían a ambas cámaras, incluyendo a genuinos héroes de la resistencia.

El 23 de 2018 luce diferente y, en lugar de Enrique Aristeguieta Gramcko, el único sobreviviente de la Junta Patriótica, al parecer, será Ramón Guillermo Aveledo, a quien muy pocos pueden cuestionar por su trayectoria parlamentaria, talento y habilidades, pero que intentará justificar y legitimar la presencia de Neville Chamberlain en Santo Domingo, porque – además – el Reglamento de Interior vigente le da amplias facultades al diputado-presidente Omar Barboza para decidirlo, apenas consultando a la directiva.  Que Aristeguieta Gramcko sea contrario a la línea impuesta por el cuarteto dominante de los partidos asamblearios, poco importaría, ya que hasta Luis Alfonso Dávila se caló a Jorge Olavarría un 5 de julio de 1999, administrándolo lo mejor que pudo. Luego, si llevásemos a los diputados actuales a la escena de 1959, seguramente hubiesen optado por Arturo Uslar Pietri, respetabilísimo aunque timoratísimo frente al gobierno de Pérez Jiménez que de un modo u otro consintió.

17/01/2018:
Fotografía: Enrique Aristeguieta Gramcko, tomada de la red.

domingo, 14 de enero de 2018

VARIOS 23-E

Particular 23 de Enero
Luis Barragán

Recobramos  la significación de una de las jornadas más importantes y aleccionadoras de nuestro historial republicano, aunque la presente dictadura diga de otra fecha que, ciertamente,  fue de la felonía. Volvemos la vista atrás, deseando recuperar los ideales y el testimonio de coraje de los venezolanos que nunca se arrodillaron, por bastante tiempo  obviados por las heroicidades y gestas de un inflamado siglo XXI.

Para 1957, la oposición organizada se encontraba en un estado de postración, pero supo  sintonizar prontamente con las protestas espontáneas y populares frente a un régimen que, en su afán de plebiscitarse, pintaba a un país de ilimitadas prosperidades. Faltaba muy poco para recibir el impacto de las restricciones voluntarias a las importaciones petroleras por Estados Unidos y la deuda gubernamental se agigantaba, cundiendo nuevamente la represión descarnada que convirtió a la Seguridad Nacional y a sus agentes, en tristes celebridades.

Hubo un esfuerzo por hallar una salida pacífica y constitucional a la situación que, además, apenas sugirió la idea de un “diálogo insólito” con el gobierno, pero las realidades se impusieron e, hirviendo por dentro, prosperaron las logias o células secretas al interior de las Fuerzas Armadas que esperaban por un mejor momento. No hubo más remedio que confrontar a las camarillas del poder y, lejos de aceptar cualesquiera invitaciones a La Orchila para conversar y, muchísimos menos, solicitarle algún contrato o ayuda, como el reconocimiento de algún partido, sobró el ánimo y la voluntad de combatirlas.

La Junta Patriótica fue la suma de una profunda vocación política, complementadas las antiquísimas y novísimas experiencias para un oficio de responsabilidad con el país, sin pestañar siquiera a la tentación de un narcisismo incompatible con todo el talento que se tenga  o diga tener. Además, oficio que se validaba con el oficio mismo, en el convincente desempeño de tareas que dejaron el  espectáculo para una dictadura que se desmoronó.

Podemos coincidir y discrepar con sus posturas actuales, pero nunca desconocer el valor que representa Enrique Aristeguieta Gramcko, el único sobreviviente de esa Junta. Por ello, nos hemos permitido proponerlo como Orador de Orden de la sesión que, suponemos, hará la mayoría dominante en la Asamblea Nacional con motivo de la particular fecha.



Llega el primer tanque a la Seguridad Nacional, a las 8:00 am en la avenida México del 23 de enero de 1958. Colección Justo Molina. Biblioteca Nacional.

En la avenida México de Caracas Venezuela. 23 de Enero de 1958. Colección Justo Molina/ Archivo fotográfico Biblioteca Nacional.

En Caracas asalto y saqueo a la Seguridad Nacional. Archivo fotográfico Biblioteca Nacional.

Varios tanques de guerra en el centro de Caracas el 23 de enero de 1958. Colección Pozueta. Archivo Biblioteca Nacional.

La Fuerza Armada Nacional disparando contra los protestantes el 23 de enero de 1958. Biblioteca Nacional.


El pueblo frente al Palacio Blanco en Caracas, pidiendo fin a la dictadura de Pérez Jimenez. 23 de enero de 1958. Biblioteca Nacional.

El pueblo en la calle en Catia (Caracas). Colección de Pozueta. Biblioteca Nacional.

El pueblo toma el cuartel de la policía militar. 23 de enero de 1958. Biblioteca Nacional.

Sucesos del 23 de enero de 1958. Militares armados frente a las protestas en Caracas. Colección de Justo Molina. Biblioteca Nacional.

Civiles armados y violentos en Caracas. Colección Justo Molina. Biblioteca Nacional.


Golpe militar de Moncada Vidal y Aly Mendoza. Biblioteca Nacional.

Júbilo del Pueblo en Caracas el 23 de enero de 1958. Colección Pozueta. Biblioteca Nacional.

Protesta de civiles en Caracas. 23 de enero de 1958. Colección Justo Molina. Biblioteca Nacional.

Desde el centro de Caracas el Partido Comunista de Venezuela. Colección Pozueta. Biblioteca Nacional.

Vista hacia el 23 de enero y las tanquetas apuntando hacia ese lugar. Biblioteca Nacional.

Toma del edificio de la Seguridad Nacional por parte de los civiles. Colección Pozueta. Biblioteca Nacional.

Un amanecer para la historia de la Democracia en Miraflores. Biblioteca Nacional.


Comienzo de la democracia en Venezuela. Biblioteca Nacional. Trabajo Fotográfico cortesía de Noticias 24/Redacción www.diariorepublica.com.

viernes, 29 de diciembre de 2017

UNA CLÁUSULA IMAGINARIA

Del receso vedado en diciembre de 1957
Luis Barragán

En las vecindades del 60º aniversario de la caída de la dictadura perezjimenista, precedida por el infructuoso alzamiento escenificado por los tanques y aviones que estremecieron a Caracas, enviándole una poderosa señal a la Venezuela celebrativa del año nuevo, parece casi una socarronería hablar de algún receso de actividades. Por lo menos, el dirigente político de la oposición de entonces, estuvo muy lejos de reclamarlo.

Impensable hubiese sido que la otrora unidad opositora le concediese una tregua al gobierno, facilitando una suerte de armisticio que, sin lugar a dudas, aprovecharía. Y, por muchas que fuesen las flaquezas y los cansancios, la actividad continuaba por el despliegue de las organizaciones que sabían administrarlos y compensarlos, sin perder la necesaria continuidad de los esfuerzos.

No hubo partido político o sociedad civil organizada que se declarara en período vacacional, ni dirigente que se dispensara para disfrutar con la gallardía inaudita de unas comodidades negadas al resto de sus compañeros de causa. Todos estaban en permanente vigilia, seguimiento, evaluación e interpretación de los sucesos, por modestos que fuesen, capaces de derrumbar a la dictadura, como ocurrió.

Así, realizando por estos días un trabajo destinado a una revista académica con motivo de la insurgencia del 1º de enero de 1958,  nos encontramos con el testimonio de Pompeyo Márquez, a la sazón secretario general del Partido Comunista que, por cierto, dista demasiado de los escombros que hoy quedan. En su informe al comité central de abril de 1958, luego de considerar la búsqueda que se hizo de una salida pacífica y constitucional a la crisis de sucesión del año anterior, dejó constancia de las puntuales reuniones semanales del partido, a pesar de las difíciles condiciones impuestas por la clandestinidad (*).

Luce obvio  el contraste con la situación actual, pues, a mitad de mes, fracasado el diálogo de República Dominicana en el que tercamente incursionaron, los factores que dicen monopolizar la unidad de la oposición, se declararon en vacaciones, como si alegasen una cláusula del imaginario contrato colectivo celebrado con la ciudadanía y hasta con la misma dictadura agradecida.  Constituye toda una peculiaridad del oficio y ejercicio político de estos tiempos, aunque los parlamentarios adscritos a la Fracción 16-JULIO proseguimos en nuestros esfuerzos.

(*) Márquez, Pompeyo (2002) “Pensamiento y acción. Obras escogidas”, El Centauro, Caracas: II, 304 ss.

31/12/2017:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/31629-del-receso-vedado-en-diciembre-de-1957 
https://noticiasvenezuela.info/2018/01/del-receso-vedado-en-diciembre-de-1957

FRENTE A 1958

De un insólito diálogo para diciembre de 1957
Luis Barragán

El descenso de la dictadura perezjimenista, finalmente estrepitoso, respondió a un complejo proceso político que, sorprendentemente, ahora no ostenta la obviedad ganada en otros tiempos.  Consabido, la crisis gubernamental que, en propiedad, fue la de unas Fuerzas Armadas que le sirvió de expreso soporte institucional, interiormente conmocionada, expresando las realidades sociales y económicas que se empinaban a pesar de las amables apariencias, dispensó un interesante abanico de posibilidades, rápidamente esfumadas. 

La sucesión presidencial, clave y drama del momento, pudo recalar en la concertación y celebración de unos comicios libres para el período constitucional  1958-1963, quizá motivo iluso de las diligencias realizadas por José Giaccopini Zárraga, negociador tardío tras el infructuoso alzamiento del primero de enero de 1958. Los escenarios contrafactuales del caso, pudieron reportar el concurso de algunas parcialidades del sector opositor, ciertamente deprimido en medio de la bulliciosa propaganda oficial que clamaba por la prosperidad alcanzada.

Reivindicando el debate político que la actual centuria desconoce, por su responsable asunción, sobriedad y profundidad,  Luis Herrera Campíns, en el exilio, propuso también lo que denominó el “diálogo insólito” de los representantes de COPEI, AD y URD con emisarios autorizados de la dictadura para procurar una “salida decente a la encrucijada de 1958”, siendo el voto la “única arma que ha derrotado a la dictadura”.  Añadía “la posibilidad de un golpe militar es un temor constante de la dictadura, que lo teme tanto como ciertos sectores oposicionistas consideran inevitable un nuevo golpe del General Pérez Jiménez”. No obstante,  estuvo consciente del “día en que un cuartel de Caracas o Maracay se alce con la determinación de pelear,  ese día se desplomará la dictadura por inhibición de sus sostenedores” (*).

Ventiladas las otras alternativas, los hechos se impusieron con una firme y consecuente respuesta de la unidad opositora de entonces y, lejos de acampar en el eventual y provechoso contacto con los citados emisarios que, cierto, no se atrevieron siquiera a sugerir alguna prebenda personal, ocurrió lo que todo el mundo sabe. Dentro y fuera del país, en la cárcel o en la clandestinidad,  pendiendo del escaso espacio de maniobra disponible, el dirigente opositor, se abrió paso en el generoso el camino de la articulación para una transición exitosa.

Distantes las necesarias y objetivas condiciones para un diálogo que, en consecuencia, hubiese sido infértil, regresivo e incomprensible,  tampoco, por muy navideño que fuese el período, nadie esgrimió el pretexto y motivo para vacacionar. El dirigente político promedio de entonces, sabía con exactitud de la gravedad de las circunstancias y, lejos de todo lance narcisista, asumió y cumplió cabalmente con su deber histórico.

(*) Herrera-Campíns, Luis (1957) “Frente a 1958 (Material de discusión política electoral venezolana)”, Ediciones Hercamdi, Roma, 1957: 41  s., 59, 60. Años más tarde, en un ensayo conmemorativo, soslayó una particular alusión al diálogo, pues, el  momento no lo requería; cfr. Herrera Campíns, Luis (1978) “Transición política”, en: AA.VV. “1958. Transición de la dictadura a la democracia en Venezuela”, Editorial Ariel, Barcelona: 83-157. El referido documento de 1957, fue auspiciado por el Triángulo de Información Europa Las Américas (TIELA), boletín informativo promovido por el exilio socialcristiano; vid.  Colménarez M., Néstor E. (1998) “TIELA. Testimonio de lucha”,  Universidad de Carabobo, Valencia.

Reproducción: "- 'Mire padre -, parece decirle el Tte. Cnel. Marcos Pérez Jiménez, Jef (SIC) del Estado Mayor, al padre Verde -, Ud., le pone un poquito de de esta picante guasacaca a un pedazo de hallaquita, y verá que es un manjar para los dioses'. El aludido no se deja convencer y sigue la conversación. Este es uno de los instantes captados por nuestro fotógrafo Flores en el 'Bautizo' del libro de Andrés E. Blanco, en cuyo motivo una apetitosa ternera hizo las delicias de los asistentes". Se trató del libro "Vargas, el albacea de la angustia". Últimas Noticias, Caracas, 11/01/1948.

30/12/2017:

martes, 6 de junio de 2017

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Arturo Uslar Pietri. "50 años de frustración". El Nacional, Caracas, 01/03/1970.
- Pedro R. Romera. "La figura de hoy: Alvaro Clement". 2001, Caracas, 24/04/77.
- Mateo Manaure. "El 23 de Enero: un pueblo bravo". El Nacional, 23/01/82.
- MarioTorrealba Lossi. "De tiempo en tiempo: Venezuela desde la diáspora". El Nacional, 27/10/79.
- Jorge Olavarría entrevista a Luis Herrera Campíns. Resumen, Caracas, nr. 115 del 18/01/76.

Gráfica: Intervención en la cámara del entonces diputado Julio César Moreno. Años '80.

Breve nota LB: La gráfica, no editada, la escaneamos rápidamente, entre otras (como las de Erwin Burguera, Abdón Vivas, Américo Martín, Virgilio Lovera, etc.), en la biblioteca de la Asamblea Nacional, mes y medio antes. Están recuperando parte de los archivos fotográficos que, por estos años, los imaginamos acumulados y amontonados, dado el ya lógico desorden que impuso el oficialismo. Es numerosa la muestra, aunque resulta inevitable - seguramente, la pérdida de piezas de significación histórica. Quizá nos anime a un posterior artículo de opinión.

sábado, 21 de enero de 2017

DE LA ALDEA A LA METRÓPOLI

De la ciudadanía improvisada: Pérez Jiménez, el remodelador
Luis Barragán


Largado del país Pérez Jiménez, los sucesivos mensajes presidenciales abundaron sobre la herencia faraónica de la dictadura. Caracas, la principal vitrina para un imaginario social que quizá perdura, impresas las dactilares del auge petrolero de entonces, exhibió formidables obras de ingeniería que reafirmaron su importancia en relación al resto del país, por cierto, caracterizado por Rodolfo Quintero como “un puñado de aldeas regadas en un amplio territorio” al principiar el siglo XX  [1]. 

Sostenemos, la ciudad capital que conoció nuestra generación jamás fue la de finales de los años ’50, por ejemplo, con el desarrollo de una infraestructura sanitaria y vial, suministro de agua y electricidad que llegó con la democracia representativa.  Inimaginable, hemos recibido el comentario y testimonio de una urbe de dramáticos contrastes, pues, el complejo comercial y de oficinas del Centro Simón Bolívar poco abonaba a una gigantesca urdimbre de angostas calles y callejuelas despavimentadas, escasos sistemas de drenaje u otros servicios básicos  por no citar algunos de los casos que todavía despiertan alguna polémica como el de la vivienda.

Otro comentario, frecuente en las redes sociales especializadas en la nostalgia de la ciudad que se fue, obedece a la demolición de viejos referentes arquitectónicos que le permitió a la dictadura militar desarrollar libremente sus proyectos, siendo tan de antigua data y significación histórica como la casa natal de Francisco de Miranda o el Colegio Chávez (o Cháves).  Y, aunque no fijase criterio estético alguno, el “sabor de modernidad, de cosmopolitismo (…) sin lugar a dudas se correspondía con el discurso del régimen” [2], cuyos propósitos más audaces de transformación urbana – creemos – eran irrealizables aun a mediano plazo.

Una rápida observación de la prensa escrita de finales del decenio militar, da cuenta de estudios adelantados por el Banco Obrero para sustituir los bloques de la meritorísima urbanización El Silencio, por numerosos y rendidores superbloques; o la circunstancia misma de haber afectado la fachada del Teatro Municipal para edificar el Centro Simón Bolívar, nos avisa de la escasa importancia que le concedió a una obra sobreviviente del período guzmancista y la posibilidad que hubo de proseguir hacia el sur del casco histórico para una desinhibida y completa remodelación.  Luego, caracterizada como una metrópoli en constante mudanza, fuesen o no sus inmuebles de extraordinario valor, la memoria histórica y el sentido identitario resultaron irrelevantes para los gobernantes de turno.

Nos parece que toda la responsabilidad no ha de recaer en Pérez Jiménez y su equipo gobernante, porque de alguna manera debía legitimar su voluntad remodeladora y, así, hallamos un reportaje de Gilberto Pinto realizado para un popular magazine, cuya edición se inspiró en la celebración del IX Congreso Panamericano de Arquitectura, con sede en Caracas. Al entrevistar a Rafael Seijas Cook, el prestigioso poeta-arquitecto que hemos leído en las entregas más remotas de la revista Élite, éste señaló que “yo creo que Venezuela es una nación en donde la arquitectura colonial dejó muy pocos exponentes de verdadera calidad”, excepto las iglesias, ya que los arquitectos españoles de vanguardia eran destinados a México y Perú; o Víctor Ron Pedrique exaltó el adelanto arquitectónico caraqueño que “ha aprovechado las últimas técnicas y materiales de la post-guerra”, sin equivalente en otras latitudes [3].

Por consiguiente,  los más respetados arquitectos de la época autorizaron moralmente al régimen en su vasto empeño de remodelación sintetiza la otra cara de la ciudad-petróleo sobre la cual versó el ensayo antropológico de Quintero, aunque es necesario indagar en los supervivientes archivos de notarías y registros mercantiles para saber de una oportunidad irrepetible de negocios, o en la opinión que pudo sostener el profesorado de arquitectura a tiempo completo de nuestras universidades.  González Abreu, asegurándolo como una plataforma de proyección clasista, observa que “el negocio de la construcción era una de las actividades que más estrechamente vinculaba a los hombres de la gran empresa con los uniformados y testaferros civiles en Miraflores” [4].

Cierto, el nuevo aniversario de la huida de Pérez Jiménez, privilegia naturalmente los aspectos políticos que logran una visible significación actual, relegando los que podríamos denominar metapolíticos, pues, siguiendo a Puerta Bautista, al considerar los procesos de urbanización y las políticas de bienestar social por obra de la directa intervención gubernamental en la vida social, no fue otra que la “finalidad de improvisar ciudadanos que siguieran los lineamientos del régimen” [5].  Aproximación ésta que puede autorizar a una reflexión en torno a la otra metrópolis petrolera que hoy tenemos, evidentemente regresiva, en la que las misiones oficiales de vivienda la llevan a la extraordinaria afectación de la vida urbana fuera de un legítimo control, escondiendo relaciones de poder e intereses económicos so pretexto de las justificadísimas urgencias de los sectores más vulnerables que muy transitoriamente resuelven o dicen resolver sus problemas.

[1]    Rodolfo Quintero (1985) “La cultura del petróleo”, UCV, Caracas: 59.
[2]    Ocarina Castillo D’Imperio (1990) “Los años del buldozer. Ideología y política 1948-1958”, UCV, Caracas: 159.
[3]    Gilberto Pinto (1955) “Los viejos arquitectos ante la nueva Caracas”, Élite, Caracas, nr. 1564 del 24/09.
[4]    Manuel González Abreu (1997) “Auge y caída del perezjimenismo (el papel del empresariado)”, UCV, Caracas: 92.
[5]    Lorena Puerta Bautista (2015) “La batalla contra el rancho: Una ilusión de modernidad urbana en Caracas”, en: AA. VV. “Cuando las bayonetas hablan. Nuevas miradas sobre la dictadura militar”, Universidad Metropolitana, Caracas: 461.

Fotografía: http://mariafsigillo.blogspot.com/2012/09/calles-y-comercios-de-aquella-caracas.html
Reproducción:  Rafael Seijas Cook para un reportaje de Ana Mercedes Pérez. "Ayer ellos fueron famosos". Élite, Caracas, nr. 1962 del 04/05/1963.
23/01/2017:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/28796-luis-barragan
http://www.ventevenezuela.org/la-ciudadania-improvisada-perez-jimenez-remodelador-luis-barragan/
http://class987fm.com/2017/01/23/de-la-ciudadania-improvisada-perez-jimenez-el-remodelador-luisbarraganj/
http://www.scoopnest.com/es/user/NoticiasVenezue/823501743162093568

DE LA ESCENA MILITAR EN 1958

Las viejas (y nuevas) bayonetas
Luis Barragán


La principal significación histórica de los hechos del 23 de enero de 1958, está sintetizada por la vasta movilización popular que produjo una urgida demanda de las libertades públicas cercenadas. Junto a la sociedad civil organizada, constituyó un fenómeno que el actual régimen todavía no logra manipular, versionándose como su imposible heredero, por cierto, a contrapelo de una envidiable  situación económica que todavía distaba de la crisis que generó y la que tuvo que afrontar el gobierno de Betancourt, sentidas las consecuencias iniciales del programa petrolero estadounidense de restricciones voluntarias, amén de las distorsiones a enderezar en materia de políticas públicas.

Reconocido el papel desempeñado por las Fuerzas Armadas, el caso no debemos simplificalo como un burdo golpe de Estado, y no sólo porque Pérez Jiménez se fugó preventivamente, convencido de los riesgos personales en los que incurriría de quedarse, decidido a no disparar a los cadetes de una Escuela Militar alzada (*), sino que la propia corporación castrense había perdido la homogeneidad indispensable, negociando y optando por el oficial de mayor antigüedad para hacer la inevitable y también impredecible transición.  En un texto previo a la influencia que ha ejercido la escuela histórica de Domingo Irwin en el ánimo de quien suscribe, esbozamos algunas de la tendencias prevalecientes en el otrora estrato militar venezolano que igualmente  arroja algunas luces al aproximarnos a la actual y no menos impredecible situación que experimenta (http://lbarragan.blogspot.com/2014/01/23-e-ii.html).

Premisa insoslayable, no hay soporte político alguna que transite impunemente el poder, aún tratándose de los partidos como sus mejores especialistas, pues se requiere de un convencimiento y consistencia ética tal del liderazgo que permita amortiguar y superar las fracturas, desencuentros, matices y contradicciones tan inherentes a todo obrar humano. Desde mediados de la década del 50, hubo una soterrada o abierta competencia por la sucesión de Pérez Jiménez que pareció beneficiar, en las postrimerías de su gobierno, al Gral. Rómulo Fernández, ministro de la Defensa, frente a los comandantes de fuerza o, en cualquier caso, ante quien dispusiera de las armas y municiones suficientes para un rápido lance. Empero, galopando una conducción opositora decidida, firme, coherente y – sobre todo – madura políticamente, se redujeron las oportunidades para aliviar el desentendimiento y arribar a un pacto entre las distintas – etéreas y concretas – tendencias pretorianas.

Valga acotar, tendencias que, más temprano que tarde, detonaron aventurándose en sendas intentonas – subrayemos – signos encontrados, acumulándose más de veintidós en el gobierno democrático de Betancourt, dato que Higuera Castellanos nos confirmó.  Luce ineludible conjeturar que Chávez Frías ni su sucesor, hubiesen soportado tamaño oleaje, salvaguardando el proyecto democrático, por más dicterios que les suscitara el odiado guatireño.

Ensayando una lectura más cercana, bajo el peso de una propuesta totalitaria que promete acabarla como una experiencia del profesionalismo y la especialidad, ahora la Fuerza Armada Nacional está sometida a la disciplina y el terror partidista de quien la comanda en Miraflores,   provocando las  tendencias o fracciones que no están dispuestas a pagar el elevado precio por sustentar al régimen culpable de la inédita crisis humanitaria que nos aqueja, deseándola corresponsable.  Es tiempo de volver a los cuarteles y de confiar en una transición – además – constitucional, afincada en el sufragio universal, directo y secreto de los venezolanos para recuperar la confianza y el prestigio que los estudios de opinión alguna vez le concedieron.

(*) Al coincidir en un reciente foro, el Gral/D ( R ) Víctor Higuera Castellanos, por entonces cadete, así nos lo comentó.

Reproducción: Los generales Rómulo Fernández y  Hugo Fuentes, 1957. Fuente: Élite, Caracas.
23/01/2017:
https://www.lapatilla.com/site/2017/01/23/luis-barragan-las-viejas-y-nuevas-bayonetas/
http://www.hoyenvenezuela.com/2017/01/23/luis-barragan-las-viejas-y-nuevas-bayonetas/
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lunes, 18 de enero de 2016

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Nicolás Perazzo. "Don Juan José Maya, abogado y parlamentario de la Primera República". El Nacional, Caracas, 17/01/1984. Suplemento Anual del Ateneo de Caracas.
-  Mensaje presidencial al Congreso. Élite, Caracas, nr. 1491 del 01/05/54.
- Anatoli Shulgosky. "La influencia de la Guerra Feeral en la historia de Venezuela". Semestre Histórico, Caracas, nr. 1 de 01/75.
- Alvaro Silva Calderón. "La seguridad jurídica y el petróleo". El Globo, Caracas, 05/12/94.

Reproducción: "Dos edades, dos actitudes. La mujer madura concentra su gesto; los jóvenes se exaltan cuando Larrázabal sale al balcón".Momento, Caracas, nr. 107 del 01/08/1958.

viernes, 31 de enero de 2014

HISTORIÓGRAFO

En la UCV bautizaron Bitácora de la Historiografía Venezolana de Germán Carrera Damas
31 Enero, 2014

Enrique Meléndez / especial Noticiero Digital / 31 ene 2014.- El profesor Germán Carrera Damas consideró que era de una enorme trascendencia el hecho de haber llevado a cabo el bautizo de su obra digitalizada Bitácora de la Historiografía Venezolana en la Universidad Central de Venezuela (UCV), no por lo que significa en su condición de autor sino por ucevista.
El evento se efectuó en el hall del edificio de la Biblioteca Central, y en el mismo estuvieron presentes las autoridades rectorales, encabezadas por la rectora Cecilia García Arocha, familiares del profesor Carrera Damas, entre ellos, su hermano Gustavo Luis Carrera; docentes de larga trayectoria y amigos suyos como Heinz Sontang, Antonio Pasquali, Carlos Blanco, además de los diputados María Corina Machado y Luis Barragán. La presentación de la obra quedó a cargo del vicerrector académico Nicolás Bianco, y quien además expuso la trayectoria docente y de investigador del profesor Carrera Damas, a propósito de su carrera de historiador.“Mi vida de historiador –manifestó el homenajeado- se formó en esta casa, y hoy llega a un punto culminante en el que la casa, mi casa presenta una obra gestada, producida y utilizada por esta casa y para esta casa. Se trata de la historia de la historiografía venezolana. Yo me siento, particularmente, complacido por el hecho de que es una especie de abono de cuenta de todo lo que yo le debo a la casa.
“Esto es algo extraordinario en lo que yo ni siquiera había pensado, pues eso permite lo que yo llamaría el Indice Absoluto. Usted puede consultar cualquier autor, cualquier obra a todo lo largo de la obra. Recordemos que su primera edición era, relativamente, corta; pero eso fue hace medio siglo. Ahora es una obra mucho más densa; que incorpora nuevos elementos, y creo que será de utilidad, para quien quiera saber como se ha escrito la historia en Venezuela”, agregó el ilustre historiador.
Expresó que la Bitácora de la Historiografía, además, se iba a ir actualizando, en la medida que en que se iban conociendo nuevos elementos, que incorporar; tomando en cuenta que la misma quedaba a cargo de la UCV. “La obra –explicó- es de la universidad. No es una obra mía. Es de la universidad, y eso me complace, especialmente”.
http://www.noticierodigital.com/2014/01/en-la-ucv-bautizaron-bitacora-de-la-historiografia-venezolana-de-german-carrera-damas/

 Entrevista a Germán Carrera Damas: Yo no distingo entre militaristas y civilistas, sino entre ciudadanos y no ciudadanos
Enrique MeléndezJueves, 23 de enero de 2014

Me temo que esa es una simplificación de la historia, ver las cosas de esta forma. Los militaristas y los centralistas han sido también civiles
Entrevista a Germán Carrera Damas: Yo no distingo entre militaristas y civilistas, sino entre ciudadanos y no ciudadanos
El historiador Germán Carrera Damas admite que los militares se entronizaron en el poder en Venezuela desde 1830, hasta el año de 1946; cuando se produce el primer ensayo de democracia moderna, capitaneado por Rómulo Betancourt; sólo que no está de acuerdo con equiparar al militar con la ideología militarista; pues, a su juicio, hay civiles que son militaristas, y hay militares que son civilistas.
Por otra parte, Carrera Damas se aferra a la tesis de que el verdadero padre de la democracia venezolana es Rómulo Betancourt, y que ante las acusaciones de fue el gran creador del “Estado patrimonialista”, indica que una de las primeras cosas que se plantea Betancourt en 1946 es constituir la Corporación Venezolana de Fomento, y esto con la idea de formar un verdadero sector privado moderno.
¿Se puede considerar que hay una especie de dialéctica en nuestro devenir histórico; marcado por el hecho de que, mientras siempre ha existido una corriente militarista, que tiende al centralismo; existe otra civilista, que tiende al federalismo?
-Me temo que esa es una simplificación de la historia, ver las cosas de esta forma. Los militaristas y los centralistas han sido también civiles. No olvidemos que detrás de cada fechoría de un civil, había un egresado de la facultad de derecho, que le ha puesto forma legal. Es decir, que la complicidad cívico militar, si se puede considerar, ha sido permanente, y esto lo que quiere decir es que el pensamiento militarista no es exclusivo de los militares.
-Es más, he conocido y conozco militares civilistas; para quienes la carrera militar en un ejercicio profesional, y no una manera de asaltar al poder. Este es un hecho, porque en mi condición de embajador tuve una responsabilidad en dos extensas comisiones militares; en Colombia y en México; comandadas por tenientes coroneles. Puedo dar fe de que allí había una conducta ejemplar, con mucha seriedad y de manejo, estrictamente, profesional; es decir, de alguna manera incurrieron en actitudes, que uno pudiera considerar como lesivas a lo que es el decoro, la representación diplomática.
-De tal manera que yo no hago esa distinción entre militares y civiles; pues prefiero hacerlo entre ciudadanos y no ciudadanos. No debemos olvidar que el militar es un ciudadano, como lo puedo ser yo, un ciudadano profesor; sólo que él cumple una función específica, como la puedo cumplir yo, y se ajusta a unas normas, como lo puedo hacer yo.
-No se puede negar el hecho de que los militares han realizado una contribución muy importante en el desarrollo sociopolítico de Venezuela; pues, ¿quiénes sostuvieron y defendieron lo que se llama tendenciosamente IV República, contra la primera invasión cubana, y contra sus aliados criollos civiles; algunos de ellos hoy bastante en boga? ¡Los militares! Yo no ví un batallón de obreros o de campesinos combatiendo los focos guerrilleros.
-Fueron los militares los autores de lo que yo consideraría la consolidación de la mal llamada IV República, y es curioso que ese momento estelar de la historia de Venezuela; equiparable por completo al que se vivió a fines del siglo XVIII o comienzos del XIX, haya sido lo fundamental realizado con la colaboración plena de militares. Por eso, repito, yo no acepto esta división por arbitraria entre militares y civiles, y sigo pensando, hoy más que nunca, que los militares son ciudadanos venezolanos; que cumplen una función específica; por tanto, tienen su espacio en la sociedad democrática, tienen su espacio en un país democrático, y un espacio nada desdeñable.
-Me parece que es una simpleza identificar lo militar con lo militarista; hay civiles militaristas, como hay militares civilistas. Pero no se puede hacer esa simplificación. Si usted quiere, tómelo muy claramente en la composición de la Junta Revolucionaria de Gobierno del año 1945. Allí había militares, profundamente, civilistas; que contribuyeron de una manera determinante a la instauración, por primera vez, del poder civil en Venezuela.
Pero, la génesis de la asonada cívico-militar, que instaura esa junta revolucionaria, la promueve Marcos Pérez Jiménez, un hombre que viene influido de la escuela del general Manuel Odría en Perú, de donde ha egresado con altas notas, y comienza a constituir lo que él llamaba una logia militar.
-Tienes razón en cuanto a lo que es la corriente militarista. Pero quien promueve lo que sucedió en 1945 fue un señor que llegó a Venezuela en 1936; después de la muerte de Gómez, y ya traía la idea de que el pueblo venezolano no estaba preparado y dispuesto para enfrentarse a la construcción de una democracia moderna. Ese hombre se llamaba Rómulo Betancourt, que comenzó su prédica en una nación, donde eran contadas las personas que tenían un idea de lo que era la democracia.
-¿Usted conoce que Betancourt pronunció un discurso en un teatro de aquí de Caracas? Una parte de ese discurso se titula: El Ejército y la Elección Presidencial; donde él acuñó una frase, que significaba mucho: la prédica democrática no se ha detenido ante los muros de los cuarteles, y agregó: las fuerzas armadas están preparadas para respetar a un gobernante civil.
-Te voy a decir más, el 17 de octubre de 1945 en la noche; en el famoso mitin del Nuevo Circo; donde yo estuve presente; entonces tendría unos 15 años, pero tenía un interés despierto por la política, yo escuché a Rómulo Betancourt hablar en términos generales sobre la democracia, y de ninguna manera excluir a los militares.
Si partimos del hecho de que Betancourt promovió lo que algunos sociólogos han comenzado a considerar como el “Estado patrimonialista”, esto es, el Estado dueño de todo, ¿cómo es que se le puede considerar liberal?
-Estos distinguidos amigos, científicos políticos, y por quienes siento un gran respeto, no pocos de ellos, tampoco los historiadores, exhiben una seria carencia de sentido histórico. No quiero decir que no sean doctos en sus campos. Lo que quiero decir es que para toda ciencia social, si no se tiene un buen asentado sentido histórico, nacido de la aproximación crítica al conocimiento histórico, se corre el riesgo de generalizaciones o de apreciaciones, que están muy lejos de corresponderse con la realidad, y en este caso es curioso que pueda decirse eso de un hombre que, viniendo del comunismo militante; como lo fue Rómulo Betancourt, una de las primeras cosas que se plantea en 1946 es constituir la Corporación Venezolana de Fomento, y esto con la idea de formar un verdadero sector privado moderno.
-Pero no en el sentido de políticas globales; sino formando gerentes, formando propietarios, formando inversionistas, y sus primeros pasos estuvieron dedicados a la consolidación, justamente, de una burguesía, capaz de ser la alternativa de poder para el sector político en la instauración de la democracia.
-Aparte de que yo no conozco otro caso de un hombre que haya ido a todas las reuniones de Fedecámaras; que haya hablado en todas las reuniones de Fedecámaras, sin descuidar el diálogo con los trabajadores, con los campesinos; haciendo siempre un llamado a que debía articularse el trabajo con el capital y la técnica, para lograr la verdadera independencia económica de Venezuela.
-¡Qué curioso! Impulsó, además, una reforma agraria que tendió a formar empresarios del campo. Entonces, ¿a qué se están refiriendo, cuando hablan de esa palabra extraña, que usted ha dicho ahora? ¿Cómo es?
Patrimonialista.
-Hasta me resulta difícil pronunciarla. Yo no le veo ningún fundamento a eso. Eso debe venir de los franceses. Nuestros científicos políticos, en general, tienden mucho a leer a los autores franceses. Yo también los leía; puesto que estudié allá. Practican algo muy especial, y es decir lo mismo, pero con otras palabras o crear un nuevo vocablo, para identificar una realidad que no existió. Desgraciadamente, esto es muy frecuente en el estudio de las ciencias sociales, e incluso en la historia misma de Francia. Por eso los anglosajones los consideran a ellos ensayistas (risas). No los consideran historiadores. Ni tampoco científicos sociales.
El Libertador fue un exaltado antifederalista; como lo demuestra, sobre todo, en su Discurso de Angostura; constituyendo la máxima expresión suya, en ese sentido, el hecho de declararse dictador en 1827. ¿Por qué la historiografía le ha pasado de lado a estas tendencias totalitarias del Libertador?
-Cuando uno ve la historia, críticamente, parte de la idea de que tiene, por lo menos, dos caras. Usted dice en este caso antifederalista, y yo le digo que el Libertador lo que estaba era preocupado; no sólo por el destino, sino por la consolidación, y la perduración de su obra; además de la independencia de su país.
-No era la República, lo que le preocupaba, era la independencia. Su vida se consumió en ello, y tenía miedo, de que el uso de ciertas prácticas republicanas, en una sociedad que no tenía ninguna experiencia política; que había nacido y crecido bajo la subordinación a nuestro rey; que era, gozosamente, monárquica, podrían generar la debilidad, y dar al traste con una independencia, que había costado tanto.
-Pero esto no quiere decir que fuese contrario a la libertad. No, lo que consideraba era que se requería un lapso razonable, en el cual los pueblos ensayaran y aprendieran a ejercer la libertad. Fíjese qué curioso: cuando él hace la Constitución para Bolivia en el año 1825, expresa que ha preparado la Constitución más liberal conocida.
-Comienza por establecer esta cosa “horrible”; imagínese, desde la publicación de la Constitución; queda abolida la esclavitud. Es decir, el mismo sitio donde los grandes criollos caraqueños habían sacrificado a Picornell, Gual y España, y habían rechazado a Miranda, y Bolívar manda a que desde que se publique esa Carta Magna queda abolida la esclavitud, y las leyes proveerán alguna indemnización si hubiere lugar a ello. ¿Eso no es ser liberal?
-Yo no entiendo entonces qué se quiere decir con liberalismo; lo que pasa es que confunden federación con libertad. No, porque la federación no puede ser sinónimo de libertad. Usted puede tener un estado centralista federal; donde cada gobierno de estado sea, a su vez, un pequeño gobierno centralista. Pero otra cosa es la libertad; la libertad tiene que ver con la formación del poder, y eso es lo que a Simón Bolívar le producía temor.
-Mire, yo no me precio de ser bolivariano, en el sentido usual del término; pero yo respeto la significación histórica de un hombre, que fue una gran figura, no sólo venezolano y americano, sino mundial, y lo digo con absoluta responsabilidad, después de haberle dedicado unos cuantos años al estudio de Bolívar. Yo soy el autor del libro sobre el culto a Bolívar; que, en su momento, parecía iconoclasta; pero que ahora va por su séptima edición.
-Es decir, mi visión de esto no es nueva, sino que data de 1975; cuando yo escribí ese libro, y le digo, admiro en Simón Bolívar el que llega a ser un hombre con tal experiencia brutal, esa escuela que él siguió; desde su salida al exilio en el año 12, hasta su muerte, y duda en un momento dado, de que aquella obra, que había costado tanto; pudiese no ser bien servida, justamente, por un ejercicio, vamos a decirlo de un modo imprudente, inexperto más bien de la libertad.
-Eso es lo que explica la carta de Bolívar a Patricio O´Campbell; que ha sido tergiversada, y así se ha dicho que Bolívar le temía al imperialismo norteamericano. ¡No! A lo que temía era a la libertad, representada en aquel momento en los EEUU por Jefferson, que estaba muy empapado por la revolución francesa, y él pensaba que la independencia de estos pueblos, que habían estado gozosos bajo la dominación de la monarquía y de la iglesia, y que es lo que hace ver también en Angostura, cuando dice que nuestros estómagos no estaban hechos para digerir ese alimento tan difícil y tan especial; por eso pusiera quedar en peligro; ya que la independencia en aquel momento era la cuestión central.
Volviendo al tema del militarismo, ¿cuál es el balance que tiene usted de lo que fueron los gobiernos militaristas y los gobiernos civilistas?
-Aquí hay que hacer una división, y es que hay un período, que va de 1830; cuando los venezolanos rompimos con Colombia, nuestra más alta creación, y la cual surgió desde Angostura en 1819; luego la constituimos en Cúcuta en 1821, y luego la rompimos entre el 28 y el 30; la rompimos en Caracas y Valencia. Bueno, desde aquel momento se observa un primer período en el cual el Estado de la sociedad venezolana se encontraba en una situación muy difícil: inseguridad, robos; la imposibilidad de desarrollar una actividad sistemática en el orden civil de la producción, ¿me estaré acaso confundiendo con el presente?
-No, no, le estoy hablando del pasado (risas). Eso hizo creer a muchos hombres ilustres, entre ellos a Antonio Leocadio Guzmán, que se requería que alguien ejerciera algo así como la tutela de la República; para poder funcionar; porque si no se reestablecía un cierto grado de orden, no se podía establecer la República. Bueno, ¿quiénes podían establecer el orden? Los militares, y quienes ya se han entronizado al momento de solicitar los civiles participación en el poder, y ese poder militar en Venezuela duró hasta 1946.
El historiador Guillermo Morón afirma que no es muy exacto considerar a Rómulo Betancourt como “padre de la democracia”; antecediéndolo, en ese sentido Eleazar López Contreras; quien, a su juicio, dio muestras de presidir un régimen democrático; primero, al cortar su período presidencial; segundo, el llevar a cabo una transición de poderes; una vez que deja la presidencia en manos de Isaías Medina Angarita, elegido en unas elecciones. ¿Cuál es su punto de vista?
-Este es el libro de Historia de Venezuela, que el régimen le está imponiendo a los niños (abre la página de un libro escolar, y allí está una caricatura; donde aparece la zanja, atravesada por un puente; en aquella orilla se lee: gomecismo; en la orilla de abajo se lee: democracia; en el puente se lee: López Contreras). ¿Qué le parece a usted? No es muy novedosa esa tesis; pero es igualmente falsa.
-Por una razón fundamental, y no es un parecer: ¿qué cosa define la democracia? ¿La libertad? No, la libertad puede haberla en régimen, simplemente, tolerante. El déspota bueno, el déspota malo, más o menos bueno, más o menos malo; ese no es el problema. La construcción de esto y aquello; eso es un deber del gobierno. ¿Qué se aprobó una ley de tal y cual cosa? También se debe legislar.
-Para medir el grado de democracia de un régimen hay tres indicativos fundamentales; que están combinados por sus fundamentos; ¿cómo es la formación del poder? Si el poder es formado un gran elector; por el que termina su período, y nombra una especie de albacea; heredero: llámese López Contreras o lo que fuere; ese régimen no puede tener un origen democrático.
-Segundo, el ejercicio de poder. Si el ejecutivo es el supremo ente público (¿estaré hablando del pasado o del presente?); aunque haya Congreso; aunque haya de todo; porque, ¿quiénes eligen a los presidentes? Los congresistas, y ¿quiénes los eligen a éstos? El presidente, y lo que significa que si el ejercicio es de esa naturaleza, no puede ser democrático.
-Tercero la finalidad del poder; pues si la finalidad del poder es favorecer a un solo sector social o regional o a un grupo profesional o a un grupo ideológico eso no puede ser democracia.
-Los tres factores son necesarios, y ¿sabe qué los unifica? El ejercicio de la soberanía popular; el ejercicio libre. No es el voto; es el ejercicio de la opinión, de la organización política, del acceso al poder, y que actúe como el supremo regulador de la situación en general de la sociedad; bueno, ese es un régimen democrático.
-El régimen de López estuvo muy lejos de eso; aunque nos dejó una gran contribución. Sí, una contribución, pero que ha sido mal entendida, y es el bendito Programa de Febrero, donde se hizo el enunciado de lo que había que transformar en el país. Pero era continuista, y la prueba es que él escogió a su sucesor: Medina fue elegido por López.
¿Pero fue elegido en una elecciones?
-¿Pero quien elegía a los electores? Se trataba de unas elecciones de tercer grado. Los ciudadanos elegían a los electores, los electores elegían a los diputados y los diputados elegían al presidente. Entonces, ¿quién terminaba eligiendo al sucesor? Mire, hay una frase testimonial del propio Medina Angarita, repetida por gente muy sería: “Yo podré llegar hasta un civil, como sucesor; pero que sea andino; porque si no López me tumba.
Porque López Contreras siempre amenazó con eso, ¿no?, sobre todo, después de salir de la presidencia.
-Por eso le digo, y por eso Uslar Pietri siempre se quedó en el aparato. Su sueño de ser presidente de la República no se cumplió. No porque los adecos lo hayan condenado por peculado; sino porque realmente no era posible que siendo un civil, sin ser andino, llegara a la presidencia de la República. Entonces. ¿cómo se puede hablar de democracia en ese período?
¿Cómo ve usted el establecimiento del régimen comunal en Venezuela? ¿Usted que la estructura política administrativa del país, aprobada a raíz de la reforma de la Constitución, que dio paso a la descentralización es irreversible?
-Mire, ahí yo estoy comprometido, personalmente. Yo fui el director de la subcomisión de reforma institucional de la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado. Un grupo de unos 15 hombres muy ilustres trabajamos allí con verdadera dedicación; para concebir una alternativa entre el poder centralizado y el poder democrático; luego de muchísimas consultas, y de evaluar experiencias de otros países de la América Latina, etcétera, llegamos a la conclusión de que los objetivos fundamentales de la Copre, que eran la modernización del Estado, a través de la profundización de la democracia se lograría colar esa descentralización
-Si usted lo quiere resumir en unas pocas palabras: la descentralización significaba distribuir el poder político, administrativo en los diversos sectores en los que se hallaba dividida la República; de tal manera que la gente comenzara el aprendizaje real de la ciudadanía democrática. No sólo eligiendo a quienes habrían de gobernar en su área, sino asumiendo la responsabilidad de lo que se hiciera o no se hiciera con aquella elección.
-Porque si un hospital no marchaba, la culpa la tenía un ministro que estaba en Caracas. Yo recuerdo el caso de un venerable sacerdote que llegó a Caracas, procedente de Achaguas, y a quien le preguntaron: ¿qué lo trae por aquí padre? El respondió: “Yo vine a solicitar unas láminas de zinc, para la iglesia; porque el techo de la iglesia tiene unas goteras”. Nosotros comprendimos que la descentralización significaba; en primer lugar, repartir el poder. Ya aquella cosa del presidente de la República; que nombra al gobernador; que nombraba, indirectamente, al alcalde, y que nombraba, indirectamente, a los concejales, a través del gobernador. ¿Estoy hablando de antes o de ahora? (Risas) La historia le juega a uno estas malas pasadas, pues llega un momento en que uno se extravía.
-Eso había que quebrarlo, literalmente, quebrarlo; de tal manera que, después de casi 200 años de vida independiente los venezolanos comenzáramos a aprender el ejercicio de la soberanía. No ya a manifestarlo en una elección, sino el ejercicio de la soberanía como responsabilidad definitoria de la soberanía.

-Finalmente, lo que es el último bastión de la democracia, asediado, complicado, falseado, sigue siendo el último bastión, y no van a poder demolerlo; por lo siguiente: ¿tú conoces algunos de los cambios operados desde 1945, desde de 1948, desde 1958 o desde la década de 1990? Falseados, sí; tergiversados sí; pero todo aquello que fue sembrado como los fundamentos de una sociedad liberal democrática moderna no ha podido ser erradicado.
-La comuna es una forma de consolidar la tutela sobre la sociedad a través de un centro único de poder de un hombre que interpreta el sentir popular. El objetivo de este régimen es demoler la República. ¿Por qué demoler la República? La base de la República es el municipio. ¿Por qué demoler la República? Porque al demoler la República ya no necesita más consultar la soberanía popular: Cuba.
-El gran temor de este régimen, más que del cubano; porque son épocas históricas diferentes, es que toda consulta a la soberanía popular es un riesgo, y un riesgo que se ha venido manteniendo a lo largo de quince años, y que en vez en disminuir ha crecido.

http://www.analitica.com/va/sociedad/articulos/2125307.asp