"De otro tipo son las realizaciones que llevó a cabo (Carlos Raúl) Villanueva para el Banco Obrero. Después de la urbanización de El Silencio el Banco emprendió construcciones en una vasta escala para erradicar en lo posible todos los 'ranchos' en el área metropolitana de Caracas. La tarea era ingente por el bajo nivel educacional de las poblaciones de los suburbios, que muchas vecces no se adaptaban a las nuevas construcciones. Más de una vez se dio el caso deque utilizaran la tapa de los retretes para marcos de retratos de la familia. Cuando en 1917 tuvo lugar el auge del petróleo, miles de familias, extraordinariamente prolíficas, abandonaron los distritos rurales y se concentraron en Caracas y en la franja costera donde se desarrollaron las operaciones de refinería y exportación. La población de Caracas se había duplicado en 1950, y hoy en día la capital y su zona industrial acoge los dos tercios de la población de Venezuela"
Fernando Chueca Goitia
("Historia de la arquitectura occidental. X: El siglo XX. Las fases finales y España", Editorial Dossat, Madrid, 1980: 134 s.)
Fotografía: Caracas en Retrospeciva / Facebook.
Nota de LB:
Evidentemente, el autor está informado. Ratifica la bondad de una obra en la que, naturalmente, puede incurrir en errores que no la demeritan. La transformación del país rural al predominantemente urbano, al ritmo del desarrollo petrolero, No obstante, llama la atención lo observado sobre las tapas de los retretes. Puede ser un prejuicio eurocentrista, pero - también - una doble constatación: las comprensibles de un país extraordinariamente atrasado y que afrontó una inmensa tarea de modernización, como la de la propia experiencia europea, pues, por ejemplo, la urdimbre de nuestras barriadas y cerros guarda correspondencia con las localidades del medioevo.
De modo que, si fuese cierto lo de las tapas, no sería motivo de verguenza alguna, aunque destaca también la posibilidad de profundizar en la historia y la crónica de la ingeniería sanitaria en Venezuela. Valga la coletilla anecdótica, negada toda intención de polemizar políticamente, hallamos en la vieja prensa de principios de los setenta del XX venezolano, la tremendura de una juventud partidista de enmarcar la gráfica de sus adversarios en sendas tapas.
La situación actual de las edificaciones de El Silencio, debe llamar la atención, pues, nada extraño en el perfil y estilo de vida inevitablemente compartido, cada quien hace con su apartamento lo que le parezca. Y, tema para otra ocasión, el conjunto residencial sufre algunas transformaciones exteriores que participan también del franco deterioro que urbanamente nos emblematiza.
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martes, 29 de mayo de 2012
jueves, 4 de septiembre de 2014
DISCIPULADO
EL NACIONAL, Caracas, 30 de agosto d 2014
Se acaba de marchar Domingo Irwin (1947), quizás el más eminente estudioso de la cuestión militar en Venezuela. Sus estudios y ensayos, más de treinta libros e innumerables artículos, son material imprescindible para comprensión de las relaciones entre los militares y la sociedad venezolana, de 1810 a nuestro tiempo. Tres eminentes discípulos suyos, José Alberto Olivar, Luis Alberto Buttó y Carlos Alarico Gómez, le despiden con sus textos
José Alberto Olivar
Por años el tema militar constituyó una especie de tabú en la historiografía venezolana. Apenas algunos, muy contados, autores extranjeros se atrevieron a pesquisar aspectos coyunturales de las relaciones de poder que siempre ha existido entre el sector castrense y el resto de la sociedad.
Llama la atención que el abordaje de la temática como objeto de investigación había sido asumido por sociólogos, politólogos y sobre todo analistas políticos de nuevo cuño, pero escasamente por historiadores de oficio. Así las cosas, un medianamente joven profesor egresado de las aulas del Instituto Universitario Pedagógico de Caracas, donde había echado raíces como docente e investigador, comenzó a inmiscuirse en aquel arrabal signado la más de las veces por la crónica guerrera de los movimientos armados del siglo XIX y los testimonios de los golpes de estado de lo que iba del siglo XX.
Como una suerte de voz en el desierto, el profesor Domingo Irwin debutó publicando en 1985 un modesto ensayo intitulado Reflexiones sobre el caudillismo y el pretorianismo en Venezuela en el que siembra la piedra fundacional de lo que sería su mayor obra: la línea de investigación sobre relaciones civiles y militares en Venezuela.
A partir de allí, una de sus pasiones más recurrentes sería la revisión sistemática y acuciosa de textos publicados más allá de nuestras fronteras en torno a los militares y el poder político. Consultando clásicos y estudios recientes, desde Alfred Vagts, pasando por Samuel P. Huntington, siguiendo por S. E. Finer, Robert L. Gilmore, Amos Perlmutter, Samuel J. Fitch, Peter D. Feaver y tantos otros especialistas que hasta el final de sus días devoró sin cesar, Irwin procuró comprender a ciencia cierta el fenómeno del Pretorianismo como categoría de análisis, para estudiar la realidad venezolana.
Mucho antes que la dinámica política diera un giro de 180º a partir de las insurrecciones golpistas de 1992 y junto a esta la aparición de diversos libros sobre los militares y la política en Venezuela, ya Irwin había culminado su tesis doctoral en donde plasmó la evolución de la realidad castrense venezolana. Una de sus conclusiones más notables, consistió en señalar la manifiesta incapacidad del sector dirigente civil y civilista para ejercer un control efectivo sobre la estructura militar. De allí la existencia de brotes pretorianos que en conjunto aspiraban dominar políticamente el país.
Los hechos le dieron la razón y su motivación académica pasó a constituirse en una convicción de ciudadano convencido de la necesidad de hacer frente a la arremetida del pretorianismo, por medio del estudio científico de civiles especialistas, capaces no solo de diagnosticar la problemática planteada sino preparados para colaborar en el diseño de políticas públicas tendentes a institucionalizar de manera definitiva el Control Civil en Venezuela.
En adelante, Domingo Irwin entregó lo mejor de sí, a formar en cursos de pregrado y postgrado contingentes de profesionales diestros en el tema castrense, a preparar textos didácticos, ponencias, artículos científicos que en suma representaban una “opinión alternativa” frente a la falacia histórica llena de lugares comunes y juicios distorsionados.
Año tras año, desde 1996 hasta el momento en de su partida física (agosto 2014), no menos de veinticinco libros y setenta ponencias presentadas en eventos nacionales y extranjeros, dan cuenta de la febril labor pedagógica de un maestro, preocupado por el futuro del país, que en vida nunca buscó reconocimientos ni distinciones, sino la consolidación de la civilidad democrática.
Al maestro, con dolor
Luis Alberto Buttó
Domingo Irwin fue caballero de la Mesa Redonda donde se escribe la historiografía de calidad asociada a la verdad. En Brasilia, Cartagena, Dallas, Las Vegas, Leiden, Mérida, Puerto Rico, Ocumare del Tuy, San Cristóbal, Seúl, y en muchos otros lugares que la temprana vejez me lleva a olvidar, lo vi combatir tenazmente, a fondo y sin desmayo, por explicar, con base en el más riguroso análisis histórico, cómo los señores de la guerra descuadernaron nuestra patria desvalida al paso de las espantosas horas de la noche decimonónica y cómos aquellos cuyo único mérito fue y continúa siendo deshonrar el camuflaje y el uniforme de gala, desde la alborada del siglo XX, se erigieron en mangantes del sueño venezolano de pluralidad, libertad y democracia brizado por la angustiada inteligencia nacida entre libros.
En las aulas del pregrado, a mi generación y a generaciones subsiguientes, nos enseñó como nadie la ciencia de la crítica interna y externa, la crítica de exactitud y sinceridad, la heurística y la hermenéutica, convencido como siempre estuvo de que éstas son las herramientas con las que se forman los historiadores de verdad; vale decir, los capaces de distinguir res gestae de rerum gestarum. Historiadores de oficio y con oficio que rechazan asumir el papel de escribidores de intrascendentes pamplinadas ideológicas cargadas de citas infelices provenientes del manido manual bolchevique. Para bochorno de estos, él se atrevió a conducirnos por los vericuetos de los Grundisse para mostrarnos con fruición y sin complejos al más honesto de todos los Marx. A diferencia de tristes fanfarrones académicos que infinito daño han hecho, enalteció su condición de profesor-investigador al fundar una sólida escuela.
Por modestia sincera a rabiar evitaba recomendar la lectura de sus libros ya clásicos y de sus cientos de artículos científicos. Empero, estos han sido leídos por miles pues constituyen la fuente primaria para mejor entender la maldición del pretorianismo y la abominación de su fase superior, el militarismo, trampa caza-bobos permanente dispuesta para quebrar los pasos de la Venezuela empeñada en alcanzar el futuro. Los años más productivos de su dilatada carrera académica los destinó a denunciar la abusiva participación militar en política y el peligro de que hiciera metástasis la influencia castrense en la sociedad. Estado Cuartel a la vuelta de la esquina, inolvidable doctor. Le cupo la prez de haber avistado el flagelo con claridad y la responsabilidad de no cejar en advertir su iniquidad, por más peligro que ello implicara. No lo cubrió la mácula de aquellos que por temor o ignorancia voltean hacia la vergüenza para rehuir el compromiso necesario.
Con persistencia indoblegable convocó a los del patio y a los del mundo a debatir en múltiples simposios y a sumarse a la tarea de escribir en colectivo, lo que arrojó el legado de por lo menos un libro publicado por año durante los últimos tres lustros. Faena hermosa porque no de otra forma puede entenderse el afán por desentrañar la historia del país y desenmascarar a los que portan el uniforme del atraso, la barbarie y el oscurantismo, por más que se desgañiten disfrazando el nuevo totalitarismo. Quehacer titánico en tanto y cuanto se ejecuta en una tierra donde gobernantes facinerosos niegan sin prurito recursos a las universidades autónomas mientras en menos de una década se gastaron en aviones, helicópteros y buques de guerra, el presupuesto de la OMS para 2013-2015; tres veces el presupuesto de la FAO para 2014-2015; cinco veces el presupuesto de la Unesco para 2012-2013 o mil veces el presupuesto de Acnur para 2013.
Por méritos como los narrados, y por hechos que la discreción, hija de la intimidad, me impide desvelar, será entronizado como individuo de número entre quienes conquistan la condición de inmarcesible para su memoria. Lo confieso: lo quise y lo quiero incondicionalmente. Por más de treinta años me premió al permitirme ser su discípulo, su colega y, por encima de todo, su amigo. Nos dejó claro lo que hay qué hacer y lo haremos sin vacilar. El equipo de relaciones civiles y militares continuará investigando, escribiendo y divulgando pues decidimos honrarlo con la pluma y las ideas. Parafraseando a Whitman me atrevo a elogiarlo: Oh Maestro, mi Maestro. Maldigo el hecho de que se haya ido sin ver el renacer de su patria idolatrada. Buen viaje, gigante. Lo escucho cantar … “Rule, Britannia, Britannia, rule…” y sé que anda “feliz como una lombriz”. El mejor escocés y su inseparable Merlot van con usted.
El maestro Domingo
Carlos Alarico Gómez
Domingo Irwin, “El maestro”, como lo llamaban con afecto sus numerosos alumnos de la UCAB y de la UPEL, acaba de partir hacia lo ignoto. Su inesperado deceso no le permitió concluir su último proyecto editorial que adelantaba en el Instituto Mario Briceño Iragorri, pero deja ante sí un valioso legado generado por sus grandes dotes de docente, de investigador y de escritor. El maestro se graduó en el Pedagógico Caracas y obtuvo su título de Magister en Seguridad y Defensa en el Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional, lo que lo motivó a dedicar sus esfuerzos académicos a la investigación de las relaciones cívico-militares en la historia venezolana de los últimos dos siglos.
No fue poco lo que localizó en sus investigaciones. Durante casi todo el siglo XIX, Venezuela estuvo dominada por la violencia de guerras civiles y de seudo-revoluciones que llevaron al poder a caudillos militares que gobernaron durante 150 de los 200 años que ha vivido nuestra nación. Esta realidad lo llevó a investigar la relación entre militarismo y pretorianismo, dedicando especial atención al tema del profesionalismo militar iniciado en nuestro país a partir de 1910.
Ese interés suyo por el tema militar se profundizó cuando efectuó sus estudios de magister en planeamiento para la defensa en el Centro de Estudios Hemisféricos de la Defensa en la Universidad de Defensa Nacional ubicado en Washington, los cuales perfeccionó durante el Doctorado en Historia que realizó en la UCAB. Esos estudios le dieron material abundante para escribir las obras Balance y perspectivas de las relaciones civiles-militares venezolanas en la segunda mitad del siglo XX; Relaciones civiles-militares en el siglo XX; Caudillos y caudillismo en Venezuela. Ese interés suyo por las relaciones cívico-militares en la historia republicana de Venezuela lo convirtieron en una autoridad en la materia y en referencia obligada cada vez que se elaboraba una investigación sobre este tema, por cuyo motivo fue llamado por las universidades más exigentes para que dictara seminarios doctorales.
Su mutis ocurre en un momento crucial para la historia del país, en el que parece estarse afianzando en el poder una autocracia surgida de elecciones, pero sustentada en una novedosa forma de dominación pretoriana, en detrimento del derecho de los venezolanos. Sin embargo, Irwin no descuidaba ningún aspecto de su obsesión académica y sostenía que nuestras Fuerzas Armadas siempre han sido utilizadas por los partidos políticos de izquierda o derecha creando un grave problema en la esfera de actuación militar. En uno de sus últimos trabajos señaló que el derrocamiento militar de gobiernos electos parecía haberse convertido en un lejano recuerdo, pero advirtió que han surgido nuevas formas de influencia militar distintas a los golpes de estado.
Si se analiza el panorama político-militar venezolano actual se observará que el maestro tenía mucha razón. En efecto han surgido formas populistas de gobierno que cuentan con el apoyo de una parte determinante de las Fuerzas Armadas, lo que trae como consecuencia que hay presencia política activa de los militares en las áreas de mando civil, generando una molestia profunda de corte antimilitarista en el sector intelectual y ello podría poner en peligro los principios de la democracia liberal y la estabilidad política nacional, hasta llegar incluso a crear un ambiente indeseable que coloque al país en una situación riesgosa de guerra civil.
En ese sentido el maestro se quejaba constantemente de que los estudios de seguridad y defensa se encontraban en situación de enorme descuido en Venezuela. Su tesis era la necesidad histórica de profundizar en el profesionalismo militar y de consolidar el control civil como parte de un modelo de convivencia en el cual ambas partes puedan coexistir en sus respectivas áreas de influencia sin causarle un trauma indeseable al país. Desde luego su estrategia en ese sentido era la de salvaguardar el sistema democrático y llevarlo a un grado de optimización para que el respeto por el estado de derecho sea la norma que rija a la sociedad.
Se acaba de marchar Domingo Irwin (1947), quizás el más eminente estudioso de la cuestión militar en Venezuela. Sus estudios y ensayos, más de treinta libros e innumerables artículos, son material imprescindible para comprensión de las relaciones entre los militares y la sociedad venezolana, de 1810 a nuestro tiempo. Tres eminentes discípulos suyos, José Alberto Olivar, Luis Alberto Buttó y Carlos Alarico Gómez, le despiden con sus textos
José Alberto Olivar
Por años el tema militar constituyó una especie de tabú en la historiografía venezolana. Apenas algunos, muy contados, autores extranjeros se atrevieron a pesquisar aspectos coyunturales de las relaciones de poder que siempre ha existido entre el sector castrense y el resto de la sociedad.
Llama la atención que el abordaje de la temática como objeto de investigación había sido asumido por sociólogos, politólogos y sobre todo analistas políticos de nuevo cuño, pero escasamente por historiadores de oficio. Así las cosas, un medianamente joven profesor egresado de las aulas del Instituto Universitario Pedagógico de Caracas, donde había echado raíces como docente e investigador, comenzó a inmiscuirse en aquel arrabal signado la más de las veces por la crónica guerrera de los movimientos armados del siglo XIX y los testimonios de los golpes de estado de lo que iba del siglo XX.
Como una suerte de voz en el desierto, el profesor Domingo Irwin debutó publicando en 1985 un modesto ensayo intitulado Reflexiones sobre el caudillismo y el pretorianismo en Venezuela en el que siembra la piedra fundacional de lo que sería su mayor obra: la línea de investigación sobre relaciones civiles y militares en Venezuela.
A partir de allí, una de sus pasiones más recurrentes sería la revisión sistemática y acuciosa de textos publicados más allá de nuestras fronteras en torno a los militares y el poder político. Consultando clásicos y estudios recientes, desde Alfred Vagts, pasando por Samuel P. Huntington, siguiendo por S. E. Finer, Robert L. Gilmore, Amos Perlmutter, Samuel J. Fitch, Peter D. Feaver y tantos otros especialistas que hasta el final de sus días devoró sin cesar, Irwin procuró comprender a ciencia cierta el fenómeno del Pretorianismo como categoría de análisis, para estudiar la realidad venezolana.
Mucho antes que la dinámica política diera un giro de 180º a partir de las insurrecciones golpistas de 1992 y junto a esta la aparición de diversos libros sobre los militares y la política en Venezuela, ya Irwin había culminado su tesis doctoral en donde plasmó la evolución de la realidad castrense venezolana. Una de sus conclusiones más notables, consistió en señalar la manifiesta incapacidad del sector dirigente civil y civilista para ejercer un control efectivo sobre la estructura militar. De allí la existencia de brotes pretorianos que en conjunto aspiraban dominar políticamente el país.
Los hechos le dieron la razón y su motivación académica pasó a constituirse en una convicción de ciudadano convencido de la necesidad de hacer frente a la arremetida del pretorianismo, por medio del estudio científico de civiles especialistas, capaces no solo de diagnosticar la problemática planteada sino preparados para colaborar en el diseño de políticas públicas tendentes a institucionalizar de manera definitiva el Control Civil en Venezuela.
En adelante, Domingo Irwin entregó lo mejor de sí, a formar en cursos de pregrado y postgrado contingentes de profesionales diestros en el tema castrense, a preparar textos didácticos, ponencias, artículos científicos que en suma representaban una “opinión alternativa” frente a la falacia histórica llena de lugares comunes y juicios distorsionados.
Año tras año, desde 1996 hasta el momento en de su partida física (agosto 2014), no menos de veinticinco libros y setenta ponencias presentadas en eventos nacionales y extranjeros, dan cuenta de la febril labor pedagógica de un maestro, preocupado por el futuro del país, que en vida nunca buscó reconocimientos ni distinciones, sino la consolidación de la civilidad democrática.
Al maestro, con dolor
Luis Alberto Buttó
Domingo Irwin fue caballero de la Mesa Redonda donde se escribe la historiografía de calidad asociada a la verdad. En Brasilia, Cartagena, Dallas, Las Vegas, Leiden, Mérida, Puerto Rico, Ocumare del Tuy, San Cristóbal, Seúl, y en muchos otros lugares que la temprana vejez me lleva a olvidar, lo vi combatir tenazmente, a fondo y sin desmayo, por explicar, con base en el más riguroso análisis histórico, cómo los señores de la guerra descuadernaron nuestra patria desvalida al paso de las espantosas horas de la noche decimonónica y cómos aquellos cuyo único mérito fue y continúa siendo deshonrar el camuflaje y el uniforme de gala, desde la alborada del siglo XX, se erigieron en mangantes del sueño venezolano de pluralidad, libertad y democracia brizado por la angustiada inteligencia nacida entre libros.
En las aulas del pregrado, a mi generación y a generaciones subsiguientes, nos enseñó como nadie la ciencia de la crítica interna y externa, la crítica de exactitud y sinceridad, la heurística y la hermenéutica, convencido como siempre estuvo de que éstas son las herramientas con las que se forman los historiadores de verdad; vale decir, los capaces de distinguir res gestae de rerum gestarum. Historiadores de oficio y con oficio que rechazan asumir el papel de escribidores de intrascendentes pamplinadas ideológicas cargadas de citas infelices provenientes del manido manual bolchevique. Para bochorno de estos, él se atrevió a conducirnos por los vericuetos de los Grundisse para mostrarnos con fruición y sin complejos al más honesto de todos los Marx. A diferencia de tristes fanfarrones académicos que infinito daño han hecho, enalteció su condición de profesor-investigador al fundar una sólida escuela.
Por modestia sincera a rabiar evitaba recomendar la lectura de sus libros ya clásicos y de sus cientos de artículos científicos. Empero, estos han sido leídos por miles pues constituyen la fuente primaria para mejor entender la maldición del pretorianismo y la abominación de su fase superior, el militarismo, trampa caza-bobos permanente dispuesta para quebrar los pasos de la Venezuela empeñada en alcanzar el futuro. Los años más productivos de su dilatada carrera académica los destinó a denunciar la abusiva participación militar en política y el peligro de que hiciera metástasis la influencia castrense en la sociedad. Estado Cuartel a la vuelta de la esquina, inolvidable doctor. Le cupo la prez de haber avistado el flagelo con claridad y la responsabilidad de no cejar en advertir su iniquidad, por más peligro que ello implicara. No lo cubrió la mácula de aquellos que por temor o ignorancia voltean hacia la vergüenza para rehuir el compromiso necesario.
Con persistencia indoblegable convocó a los del patio y a los del mundo a debatir en múltiples simposios y a sumarse a la tarea de escribir en colectivo, lo que arrojó el legado de por lo menos un libro publicado por año durante los últimos tres lustros. Faena hermosa porque no de otra forma puede entenderse el afán por desentrañar la historia del país y desenmascarar a los que portan el uniforme del atraso, la barbarie y el oscurantismo, por más que se desgañiten disfrazando el nuevo totalitarismo. Quehacer titánico en tanto y cuanto se ejecuta en una tierra donde gobernantes facinerosos niegan sin prurito recursos a las universidades autónomas mientras en menos de una década se gastaron en aviones, helicópteros y buques de guerra, el presupuesto de la OMS para 2013-2015; tres veces el presupuesto de la FAO para 2014-2015; cinco veces el presupuesto de la Unesco para 2012-2013 o mil veces el presupuesto de Acnur para 2013.
Por méritos como los narrados, y por hechos que la discreción, hija de la intimidad, me impide desvelar, será entronizado como individuo de número entre quienes conquistan la condición de inmarcesible para su memoria. Lo confieso: lo quise y lo quiero incondicionalmente. Por más de treinta años me premió al permitirme ser su discípulo, su colega y, por encima de todo, su amigo. Nos dejó claro lo que hay qué hacer y lo haremos sin vacilar. El equipo de relaciones civiles y militares continuará investigando, escribiendo y divulgando pues decidimos honrarlo con la pluma y las ideas. Parafraseando a Whitman me atrevo a elogiarlo: Oh Maestro, mi Maestro. Maldigo el hecho de que se haya ido sin ver el renacer de su patria idolatrada. Buen viaje, gigante. Lo escucho cantar … “Rule, Britannia, Britannia, rule…” y sé que anda “feliz como una lombriz”. El mejor escocés y su inseparable Merlot van con usted.
El maestro Domingo
Carlos Alarico Gómez
Domingo Irwin, “El maestro”, como lo llamaban con afecto sus numerosos alumnos de la UCAB y de la UPEL, acaba de partir hacia lo ignoto. Su inesperado deceso no le permitió concluir su último proyecto editorial que adelantaba en el Instituto Mario Briceño Iragorri, pero deja ante sí un valioso legado generado por sus grandes dotes de docente, de investigador y de escritor. El maestro se graduó en el Pedagógico Caracas y obtuvo su título de Magister en Seguridad y Defensa en el Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional, lo que lo motivó a dedicar sus esfuerzos académicos a la investigación de las relaciones cívico-militares en la historia venezolana de los últimos dos siglos.
No fue poco lo que localizó en sus investigaciones. Durante casi todo el siglo XIX, Venezuela estuvo dominada por la violencia de guerras civiles y de seudo-revoluciones que llevaron al poder a caudillos militares que gobernaron durante 150 de los 200 años que ha vivido nuestra nación. Esta realidad lo llevó a investigar la relación entre militarismo y pretorianismo, dedicando especial atención al tema del profesionalismo militar iniciado en nuestro país a partir de 1910.
Ese interés suyo por el tema militar se profundizó cuando efectuó sus estudios de magister en planeamiento para la defensa en el Centro de Estudios Hemisféricos de la Defensa en la Universidad de Defensa Nacional ubicado en Washington, los cuales perfeccionó durante el Doctorado en Historia que realizó en la UCAB. Esos estudios le dieron material abundante para escribir las obras Balance y perspectivas de las relaciones civiles-militares venezolanas en la segunda mitad del siglo XX; Relaciones civiles-militares en el siglo XX; Caudillos y caudillismo en Venezuela. Ese interés suyo por las relaciones cívico-militares en la historia republicana de Venezuela lo convirtieron en una autoridad en la materia y en referencia obligada cada vez que se elaboraba una investigación sobre este tema, por cuyo motivo fue llamado por las universidades más exigentes para que dictara seminarios doctorales.
Su mutis ocurre en un momento crucial para la historia del país, en el que parece estarse afianzando en el poder una autocracia surgida de elecciones, pero sustentada en una novedosa forma de dominación pretoriana, en detrimento del derecho de los venezolanos. Sin embargo, Irwin no descuidaba ningún aspecto de su obsesión académica y sostenía que nuestras Fuerzas Armadas siempre han sido utilizadas por los partidos políticos de izquierda o derecha creando un grave problema en la esfera de actuación militar. En uno de sus últimos trabajos señaló que el derrocamiento militar de gobiernos electos parecía haberse convertido en un lejano recuerdo, pero advirtió que han surgido nuevas formas de influencia militar distintas a los golpes de estado.
Si se analiza el panorama político-militar venezolano actual se observará que el maestro tenía mucha razón. En efecto han surgido formas populistas de gobierno que cuentan con el apoyo de una parte determinante de las Fuerzas Armadas, lo que trae como consecuencia que hay presencia política activa de los militares en las áreas de mando civil, generando una molestia profunda de corte antimilitarista en el sector intelectual y ello podría poner en peligro los principios de la democracia liberal y la estabilidad política nacional, hasta llegar incluso a crear un ambiente indeseable que coloque al país en una situación riesgosa de guerra civil.
En ese sentido el maestro se quejaba constantemente de que los estudios de seguridad y defensa se encontraban en situación de enorme descuido en Venezuela. Su tesis era la necesidad histórica de profundizar en el profesionalismo militar y de consolidar el control civil como parte de un modelo de convivencia en el cual ambas partes puedan coexistir en sus respectivas áreas de influencia sin causarle un trauma indeseable al país. Desde luego su estrategia en ese sentido era la de salvaguardar el sistema democrático y llevarlo a un grado de optimización para que el respeto por el estado de derecho sea la norma que rija a la sociedad.
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domingo, 19 de abril de 2015
CAZA DE CITAS
Un poco de la novela Ponzoña de paisaje, que presentamos hoy en la librería Lugar Común, a las cuatro de la tarde. Eduardo Liendo me honrará con su presentación. Estaré con él, con la editorial Negro sobre Blanco y con todos los amigos que asistan o que puedan hacerlo. Un gran abrazo. José Pulido.
De padre y señor mío
Toñito Dávila, el “Verdigalla”, se despierta desorientado con el primer golpe de ariete que retumba en la puerta de su apartamento. Su cabeza choca el mullido terciopelo y una polvareda le hace estornudar. “He visto algo similar cuando mamá abre su polvera ángel face de ponds y sacude la mota con olores de rosas sobre sus cachetes”, pero esta nubecita apesta a excrementos resecos. A libro viejo que nadie ha leído. Lamenta haberse quedado dormido viendo televisión en ese sofá, que es el infierno donde se multiplican los ácaros del polvo.
Se endereza y se sienta en el pervertido mueble. Durante unos segundos observa el polvillo flotante. “El bien y el mal andan juntos. En mi propio hogar se crían millones de ácaros, listos para envenenarme con sus alergias o con el asma”.
La puerta vibra con una verdadera tanda de coñazos.
–!Ya voy, nojoda! –grita yendo hacia el baño. Se cepilla los dientes en una sola carrera, salpicando espuma en el espejo. Un espumazo le cae sobre la frente al Toñito del espejo. Tiene ojeras de berenjena que rememoran las ampollas de talón. Sale del baño soplándose la palma de la mano derecha y evaluando el aliento: sigue siendo una combinación de mierda con menta.
El umbral retumba como percusión policial. Dos golpes más y se cae. “Verdigalla” quita la cadenita y abre la puerta. Ya se lo sospechaba: es su papá, Gualterio Quasimodo Dávila. Un hombrón de casi dos metros de alto, ojos de un amarillento ámbar, como los de Toñito, que tiene ojos de culebra.
Papaíto recién bañado parece un irlandés pero es hijo y nieto de españoles que nunca se movieron del pueblo llamado Arenas de San Pedro, en donde está el castillo de la triste condesa. Eso queda en Ávila. Dávila quiere decir “de Ávila”. Venimos de Ávila. Me lo aprendí desde chiquito de tanto que lo hablaban en la mesa.
Gualterio Quasimodo entra avasallante, con su solidez de peso completo y su ráfaga de colonia francesa. Toño cierra la puerta y se queda bizco ante su progenitor, quien desde la atalaya de la soberbia evalúa el desastre del apartamento, desaprobando el despelote: platos desechables embarrados de salsa piche, latas vacías, bolsas de tostones y papitas fritas, franelas sucias cubriendo lámparas, camisas con pegostes, un reguero.
–Yo no sé qué clase de conservacionista eres tú: esto es una cochinada; ni siquiera puedes mantener funcionando tu hábitat.
Toñito piensa “ahora me va a decir que soy la decepción de la familia”.
–Tú eres una decepción... no sirves ni para ti mismo. Vine a decirte que no te voy a dar ni un centavo más: los delfines van a tener que trabajar.
El hombrón inicia un giro como si fuera a saludar a un general invisible, choca los talones y enfila hacia la salida.
Toñito se interpone en su camino y le dice que necesita ayuda como nunca. Porque está a punto de sentar cabeza con un negocio. Si le presta un pequeño capital se lo devolverá en poco tiempo. Mientras habla, Toñito sólo ve la corbata de su padre, unos caballitos diminutos corriendo por toda la seda. Gualterio Quasimodo, muy despectivo él, le da una idea chimba: vende este apartamento y trabaja con tu propia plata. No, cómo lo voy a vender si me lo regaló mamaíta.
–Bueno, mano: ni modo. Arréglatelas como puedas.
“Zas. Tengo un frío encajado, tengo un dolor de culo. Qué soberbia machista con los viejos de uno, pana. Parecen militares, pana”.
–Está bien, papá... pero cuando yo sea un empresario importante o presidente de la república y me nazca un hijo, no vengas todo acaramelado a conocer a tu nieto, porque no lo vas a ver. Aunque se parezca a ti no le voy a poner tu nombre… y si es niña menos.
Los ácaros del polvo hacen estornudar a Toñito, quien se dobla como si estuviera llorando. Agarra una franela sucia del piso y se limpia los mocos. El hombre mira a su hijo con cierta pena.
Eso de que no verá a sus nietos y que ninguno llevará su nombre es una hipótesis que le escuece. Eso sí que no le agrada. Un niñito playero corre hacia él con los brazos abiertos gritando “abuelo, abuelo” y tiene los ojitos de culebra. Gualterio Quasimodo sacude la cabeza, abre la puerta, pero se da la vuelta y enfrentando a Toñito, le murmura:
–Tú ganas... y que conste que ganas porque tu madre no soporta que nos distanciemos más de lo que estamos distanciados. Mañana te hago el depósito. Te voy a prestar cien mil bolos. Me los pagas en un año verdadero, no de esos tuyos que tienen cuarenta meses.
Gualterio saca un pañuelo y se borra el sudor de la frente con delicadeza, como si le ardiera la piel. En el dorso de su mano derecha hay un rasguño. Toñito enfoca el rasguño que parece causado por un tridente y Gualterio le explica “me rasguñó, brutalmente enloquecido, el gato de tu madre. No sé qué mierda le pasa a ese bicho conmigo”.
Toñito apenas escucha esa explicación. Está demasiado contento para prestarle oído a su padre o a cualquier ente similar.
“Bendición, papito” le dice Toño tratando de que suene como una petición de perdón por todo lo agrio que salió de su boca. El hombrón se va por el pasillo como animal herido buscando barranco mortuorio. Toñito siente un ramalazo de compasión y le dice a la figura que se detiene ante el ascensor, “gracias, papá... después te llamo”, como si ese hipotético “después” pudiera convertirse en un acto reservado y garantizado para proveer de felicidad a una familia de tres integrantes que nunca coinciden en el mismo sitio.
Con ese dinero se hará socio de su curruña Feliciano, con quien estudió Derecho hace una catorcera de años. ¿Tanto tiempo ha transcurrido desde que estaban en la universidad? Imagínate: se estaba cayendo el muro de Berlín.
Feliciano es un tigre para los negocios. Hace unos días le comentó “tengo un producto italiano buenísimo, listo para el mercado colombiano que lo paga muy bien. Si quieres participar, necesito sesenta mil bolos, pero rápido”. Ahora los tiene a la disposición y se los dará sin vacilar. ¿Dónde estará el celular? No lo encuentra en la chaqueta ni debajo de los cojines del sofá. Qué cagada. Va a tener que llamar al celular desde su teléfono casero para ubicarlo. Pero ahora recuerda que el teléfono de su apartamento no funciona. En ese instante de maldiciones, repica el celular con su música estridente: está debajo de un plato.
–¿Sí, diga? ¡mamita! ¿y eso? ¿qué estás haciendo?
Ella tiene la voz entrecortada. Le dice que Gualterio Quasimodo salió a buscarlo y está muy molesto.
–Sí, mamita; no te preocupes que ya vino y conversamos de lo más bien... no te sulfures...
Ella llora, no puede hablar. Toñito piensa “yo soy un perro, un mal hijo. Lo que hago es una perrada. Mi pobre vieja se puede morir de un infarto con tanto sufrimiento”.
–No llores, mamita. Te prometo que voy a enderezar mi vida. Soy informal porque tú sabes que me preocupan la fauna y la naturaleza: es una lucha brava la que ando haciendo. Y tú me enseñaste a querer las matas y los ríos, mamita ¿no te recuerdas? Yo sé que te he descuidado y he hecho más por las ballenas que por ti; pero tú sabes que yo te quiero como si fueras el mar… te quiero por encima de todas las ballenas y de todos los delfines.
Ella se ríe, de lo más rendida ante el piropo pero aprovecha para recordarle que deberían verse de vez en cuando. Hace un silencio con trasfondo de gimoteo. “Tengo que preguntarle ¿qué te pasa, mamita? Porque si no va a estar así media hora”.
-¿Qué te pasa, mamita? ¿qué te angustia?
Ella se toma su tiempo, ensaya rodeos de toda índole, para terminar diciéndole, con voz quebradiza “creo que tu padre tiene comercio sexual con una secretaria”. Casi larga la carcajada con aquello de “comercio sexual”, aunque todo lo que su padre realiza, tiene, en efecto, un tinte comercial. Le habla a su señora madre con mucho tacto, le dice que se comporta como si no fuera ella, una mujer tan culta y sobria. Pero Gualterio, por más que se fumigue o se bañe en otros lares, llega con olores ajenos y a veces muestra rasguños, moraditos, chupones en la piel. “Los viejos se amoratan hasta comiendo mariscos, mamá, no parecen cosas tuyas”. Y ella recapacita, apenada. Pero ha dejado para el final una queja que servirá como broche de infelicidad:
-Argonauta está perdido: desde anoche no aparece.
Él le opina que los gatos buscan novias, aventuras: ese sí que debe tener un comercio sexual por las azoteas y los techos. Ya vas a ver que de repente llega, cuando el hambre le pegue un latigazo.
Bueno, mamita. Sí, mamita. Toño promete que la visitará con más regularidad. “Sí, mamaíta, sé que no nos vemos desde diciembre”. Le hace un chiste malo otra vez y ella se carcajea por la línea telefónica, tose, se amelcocha. Y así es como esos dos cristianos pasan las horas, que si recordando la casa en la playa, que si la vez que Gualterio Quasimodo los llevó a Tenerife, que si tal y que si cual y ya sabes que somos uña y mugre aunque casi no nos veamos las caras y la soledad tenga como un olor a medicamentos, a comida rancia, a meados de gato, a té de camomilla.
(https://www.facebook.com/jose.pulido.777/posts/10206779480666732)
De padre y señor mío
Toñito Dávila, el “Verdigalla”, se despierta desorientado con el primer golpe de ariete que retumba en la puerta de su apartamento. Su cabeza choca el mullido terciopelo y una polvareda le hace estornudar. “He visto algo similar cuando mamá abre su polvera ángel face de ponds y sacude la mota con olores de rosas sobre sus cachetes”, pero esta nubecita apesta a excrementos resecos. A libro viejo que nadie ha leído. Lamenta haberse quedado dormido viendo televisión en ese sofá, que es el infierno donde se multiplican los ácaros del polvo.
Se endereza y se sienta en el pervertido mueble. Durante unos segundos observa el polvillo flotante. “El bien y el mal andan juntos. En mi propio hogar se crían millones de ácaros, listos para envenenarme con sus alergias o con el asma”.
La puerta vibra con una verdadera tanda de coñazos.
–!Ya voy, nojoda! –grita yendo hacia el baño. Se cepilla los dientes en una sola carrera, salpicando espuma en el espejo. Un espumazo le cae sobre la frente al Toñito del espejo. Tiene ojeras de berenjena que rememoran las ampollas de talón. Sale del baño soplándose la palma de la mano derecha y evaluando el aliento: sigue siendo una combinación de mierda con menta.
El umbral retumba como percusión policial. Dos golpes más y se cae. “Verdigalla” quita la cadenita y abre la puerta. Ya se lo sospechaba: es su papá, Gualterio Quasimodo Dávila. Un hombrón de casi dos metros de alto, ojos de un amarillento ámbar, como los de Toñito, que tiene ojos de culebra.
Papaíto recién bañado parece un irlandés pero es hijo y nieto de españoles que nunca se movieron del pueblo llamado Arenas de San Pedro, en donde está el castillo de la triste condesa. Eso queda en Ávila. Dávila quiere decir “de Ávila”. Venimos de Ávila. Me lo aprendí desde chiquito de tanto que lo hablaban en la mesa.
Gualterio Quasimodo entra avasallante, con su solidez de peso completo y su ráfaga de colonia francesa. Toño cierra la puerta y se queda bizco ante su progenitor, quien desde la atalaya de la soberbia evalúa el desastre del apartamento, desaprobando el despelote: platos desechables embarrados de salsa piche, latas vacías, bolsas de tostones y papitas fritas, franelas sucias cubriendo lámparas, camisas con pegostes, un reguero.
–Yo no sé qué clase de conservacionista eres tú: esto es una cochinada; ni siquiera puedes mantener funcionando tu hábitat.
Toñito piensa “ahora me va a decir que soy la decepción de la familia”.
–Tú eres una decepción... no sirves ni para ti mismo. Vine a decirte que no te voy a dar ni un centavo más: los delfines van a tener que trabajar.
El hombrón inicia un giro como si fuera a saludar a un general invisible, choca los talones y enfila hacia la salida.
Toñito se interpone en su camino y le dice que necesita ayuda como nunca. Porque está a punto de sentar cabeza con un negocio. Si le presta un pequeño capital se lo devolverá en poco tiempo. Mientras habla, Toñito sólo ve la corbata de su padre, unos caballitos diminutos corriendo por toda la seda. Gualterio Quasimodo, muy despectivo él, le da una idea chimba: vende este apartamento y trabaja con tu propia plata. No, cómo lo voy a vender si me lo regaló mamaíta.
–Bueno, mano: ni modo. Arréglatelas como puedas.
“Zas. Tengo un frío encajado, tengo un dolor de culo. Qué soberbia machista con los viejos de uno, pana. Parecen militares, pana”.
–Está bien, papá... pero cuando yo sea un empresario importante o presidente de la república y me nazca un hijo, no vengas todo acaramelado a conocer a tu nieto, porque no lo vas a ver. Aunque se parezca a ti no le voy a poner tu nombre… y si es niña menos.
Los ácaros del polvo hacen estornudar a Toñito, quien se dobla como si estuviera llorando. Agarra una franela sucia del piso y se limpia los mocos. El hombre mira a su hijo con cierta pena.
Eso de que no verá a sus nietos y que ninguno llevará su nombre es una hipótesis que le escuece. Eso sí que no le agrada. Un niñito playero corre hacia él con los brazos abiertos gritando “abuelo, abuelo” y tiene los ojitos de culebra. Gualterio Quasimodo sacude la cabeza, abre la puerta, pero se da la vuelta y enfrentando a Toñito, le murmura:
–Tú ganas... y que conste que ganas porque tu madre no soporta que nos distanciemos más de lo que estamos distanciados. Mañana te hago el depósito. Te voy a prestar cien mil bolos. Me los pagas en un año verdadero, no de esos tuyos que tienen cuarenta meses.Gualterio saca un pañuelo y se borra el sudor de la frente con delicadeza, como si le ardiera la piel. En el dorso de su mano derecha hay un rasguño. Toñito enfoca el rasguño que parece causado por un tridente y Gualterio le explica “me rasguñó, brutalmente enloquecido, el gato de tu madre. No sé qué mierda le pasa a ese bicho conmigo”.
Toñito apenas escucha esa explicación. Está demasiado contento para prestarle oído a su padre o a cualquier ente similar.
“Bendición, papito” le dice Toño tratando de que suene como una petición de perdón por todo lo agrio que salió de su boca. El hombrón se va por el pasillo como animal herido buscando barranco mortuorio. Toñito siente un ramalazo de compasión y le dice a la figura que se detiene ante el ascensor, “gracias, papá... después te llamo”, como si ese hipotético “después” pudiera convertirse en un acto reservado y garantizado para proveer de felicidad a una familia de tres integrantes que nunca coinciden en el mismo sitio.
Con ese dinero se hará socio de su curruña Feliciano, con quien estudió Derecho hace una catorcera de años. ¿Tanto tiempo ha transcurrido desde que estaban en la universidad? Imagínate: se estaba cayendo el muro de Berlín.
Feliciano es un tigre para los negocios. Hace unos días le comentó “tengo un producto italiano buenísimo, listo para el mercado colombiano que lo paga muy bien. Si quieres participar, necesito sesenta mil bolos, pero rápido”. Ahora los tiene a la disposición y se los dará sin vacilar. ¿Dónde estará el celular? No lo encuentra en la chaqueta ni debajo de los cojines del sofá. Qué cagada. Va a tener que llamar al celular desde su teléfono casero para ubicarlo. Pero ahora recuerda que el teléfono de su apartamento no funciona. En ese instante de maldiciones, repica el celular con su música estridente: está debajo de un plato.
–¿Sí, diga? ¡mamita! ¿y eso? ¿qué estás haciendo?
Ella tiene la voz entrecortada. Le dice que Gualterio Quasimodo salió a buscarlo y está muy molesto.
–Sí, mamita; no te preocupes que ya vino y conversamos de lo más bien... no te sulfures...
Ella llora, no puede hablar. Toñito piensa “yo soy un perro, un mal hijo. Lo que hago es una perrada. Mi pobre vieja se puede morir de un infarto con tanto sufrimiento”.
–No llores, mamita. Te prometo que voy a enderezar mi vida. Soy informal porque tú sabes que me preocupan la fauna y la naturaleza: es una lucha brava la que ando haciendo. Y tú me enseñaste a querer las matas y los ríos, mamita ¿no te recuerdas? Yo sé que te he descuidado y he hecho más por las ballenas que por ti; pero tú sabes que yo te quiero como si fueras el mar… te quiero por encima de todas las ballenas y de todos los delfines.
Ella se ríe, de lo más rendida ante el piropo pero aprovecha para recordarle que deberían verse de vez en cuando. Hace un silencio con trasfondo de gimoteo. “Tengo que preguntarle ¿qué te pasa, mamita? Porque si no va a estar así media hora”.
-¿Qué te pasa, mamita? ¿qué te angustia?
Ella se toma su tiempo, ensaya rodeos de toda índole, para terminar diciéndole, con voz quebradiza “creo que tu padre tiene comercio sexual con una secretaria”. Casi larga la carcajada con aquello de “comercio sexual”, aunque todo lo que su padre realiza, tiene, en efecto, un tinte comercial. Le habla a su señora madre con mucho tacto, le dice que se comporta como si no fuera ella, una mujer tan culta y sobria. Pero Gualterio, por más que se fumigue o se bañe en otros lares, llega con olores ajenos y a veces muestra rasguños, moraditos, chupones en la piel. “Los viejos se amoratan hasta comiendo mariscos, mamá, no parecen cosas tuyas”. Y ella recapacita, apenada. Pero ha dejado para el final una queja que servirá como broche de infelicidad:
-Argonauta está perdido: desde anoche no aparece.
Él le opina que los gatos buscan novias, aventuras: ese sí que debe tener un comercio sexual por las azoteas y los techos. Ya vas a ver que de repente llega, cuando el hambre le pegue un latigazo.
Bueno, mamita. Sí, mamita. Toño promete que la visitará con más regularidad. “Sí, mamaíta, sé que no nos vemos desde diciembre”. Le hace un chiste malo otra vez y ella se carcajea por la línea telefónica, tose, se amelcocha. Y así es como esos dos cristianos pasan las horas, que si recordando la casa en la playa, que si la vez que Gualterio Quasimodo los llevó a Tenerife, que si tal y que si cual y ya sabes que somos uña y mugre aunque casi no nos veamos las caras y la soledad tenga como un olor a medicamentos, a comida rancia, a meados de gato, a té de camomilla.
(https://www.facebook.com/jose.pulido.777/posts/10206779480666732)
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martes, 21 de julio de 2015
CUADERNO DE BITÁCORA
Algo difícil es llevar un blog personal, cuando el tiempo apremia. Lo sacamos de donde no lo tenemos, por las acumuladas responsabilidades políticas y la de estricto orden laboral (la siempre tensa y exigente tarea parlamentaria en condiciones adversas, de cuya transitoriedad siempre sabemos), junto a las obvias de índole personal. LLevamos este blog como una herramienta de apuntes que, a la vez, con su modesta difusión, alguna contribución hace a la discusión, por mínima que sea. La relación semanal culmina con secciones como la de Noticiero Retrospectivo y la Caza de Citas, tras las homilías y los artículos de opinión que nos permitimos, quedándose en el tintero de bytes muchas cosas, como esa manía a veces imprudente de sacar el móvil celular y fotografiar. Cada vez es más dificultoso cerrar un domingo, devenido día de trabajo. No da tiempo de promover y, mucho menos, hacerlo por una lluvia de correos electrónicos, lo poco que acá se hace. Hay impresiones gratas y puede decirse inmerecidas, sobre el blog o sobre nuestro trabajo, como las de Nicomedes Febres o Hermann Alvino que agradecemos inmensamente, acentuando una fraternidad de ideas, de afectos y de convicciones firmes ya casi en desuso por esta cosa de la época. Otros, de muy buena intención, reclaman promoción, como Julio César Moreno, pero tampoco hay tiempo para ello. En todo caso, es - apenas - un referente de apuntes. Varias veces falla, pues, quizá porque lo hacemos mal o se cuelan errores, la indización del blog no es correcta y, después, buscamos un dato infructuosamente cuando más lo necesitamos. Ha ocurrido que, en el hemiciclo de la Asamblea Nacional, tocándose un tema que ya hemos trabajado en algún momento, por el sobrevenido Orden del Día que acostumbran, inútilmente hurgamos para intentar la precisión deseada en nuestra exposición (si es que hay ocasión), y nada que oportunamente aparece el dato.
Otras veces, como ahora, ya para concluir un arduo día, nos provoca comentar un curioso y reducido directorio telefónico de finales del siglo XIX que pudo estar en la estantería del coleccionista del que habló Paul Auster (o soñó uno de sus protagonistas), o de algún modo celebrar la exitosa batalla que Yordano ha dado contra el cáncer, cuya fotografía que, además, puede luego perderse en la selva de las redes, ha circulado hoy profusamente. O explicar el por qué de esta defensa del territorio esequibano que cuida de no confundirse con el chavinismo exhibido por no pocos. Sin embargo, nos vence el sueño. Y queda como una nota para el cuaderno de una bitácora de la que tampoco sabemos si interesará a la vuelta de los años o de las décadas, a alguien.LB
viernes, 4 de mayo de 2012
CAZA DE CITAS
Oración por Marilyn MonroeSeñor
recibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con el nombre de
Marilyn Monroe,
aunque ése no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los
9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial.
Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia (según cuenta
el Times)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también algo más que eso...
Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz).
Pero el templo no son los estudios de la 20th Century-Fox.
El templo -de mármol y oro- es el templo de su cuerpo
en el que está el hijo de Hombre con un látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de la 20th Century-Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.
Señor
en este mundo contaminado de pecados y de radiactividad,
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda
que como toda empleadita de tienda soñó con ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos,
el de nuestras propias vidas, y era un script absurdo.
Perdónala, Señor, y perdónanos a nosotros
por nuestra 20th Century
por esa Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.
Para la tristeza de no ser santos
se le recomendó el Psicoanálisis.
Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje insistiendo en maquillarse en cada escena
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.
Como toda empleadita de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y
archiva.
Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores
¡y se apagan los reflectores!
Y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)
mientras el Director se aleja con su libreta
porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río
la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa de Windsor
vistos en la salita del apartamento miserable.
La película terminó sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
Fue
como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga
y oye tan solo la voz de un disco que le dice: Wrong Number
O como alguien que herido por los gangsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.
Señor:
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de los Ángeles)
¡contesta Tú al teléfono!
Ernesto Cardenal
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miércoles, 25 de diciembre de 2019
(ANTI) POLÍTICA DIGITAL
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| Santiao Abascal, según Lluis Grañena |
Organizaciones y partidos nacionalpopulistas de todo el planeta comparten contactos, fuentes de financiación y valores. Aprenden unos de otros. Y confían en que, juntos, tendrán más éxito. Así se fraguó el de Vox, representante español de este movimiento, según la premio Pulitzer Anne Applebaum
Anne Applebaum
12/05/2019
Amanece en el campo español. Un hombre camina a cámara lenta, corre y salta una cerca. Como en una película de Hollywood, el hombre cruza un campo de trigo mientras roza las espigas con las manos. De fondo suena una música mientras una voz narra: “Si no te ríes del honor porque no quieres vivir entre traidores…, si anhelas nuevos horizontes sin despreciar tus orígenes…, si conservas intacta tu honradez en tiempos de corrupción…”. Sale el sol. El hombre sube por un camino empinado, cruza un río y queda atrapado en una tormenta. “Si sientes gratitud y orgullo por quienes, de uniforme, guardan el muro…, si amas a tu patria como amas a tus padres…”. La música alcanza el clímax, el hombre está en la cima de la montaña y la voz culmina: “… sabrás que estás logrando hacer a España grande otra vez”. Las últimas palabras que aparecen en pantalla son “Hacer España grande otra vez”.
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| Manifestacions contra Vox en Barceona (23 de marzo). Charlie Pérez (Nurphoto/Getty) |
Sin embargo, su historia también se enmarca en una más global y amplia sobre estrategias de campaña tradicionales y digitales desarrolladas por la extrema derecha europea y la derecha alternativa estadounidense (alt-right) que ahora se utilizan por todo el planeta. El uso de las redes sociales para agudizar la polarización, webs creadas específicamente para alimentar narrativas enfrentadas, grupos privados de fanáticos que comparten teorías de la conspiración, un lenguaje que deliberadamente debilita la confianza en políticos y periodistas “convencionales”: todo esto también ayudó a que el partido que quiere “hacer España grande otra vez” abandonara la periferia y se volviese conocido. A lo que hay que sumar que cuenta con financiación, en parte de origen extranjero (https://elpais.com/politica/2019/01/18/actualidad/1547834274_728411.html), que no le llega directamente, sino que canaliza a través de organizaciones con las que comparte opiniones, una forma de financiación política que resulta familiar para los estadounidenses, pero nueva en Europa.
En marzo y abril, justo antes de las elecciones del 28 de abril, realicé un par de viajes a Madrid para conversar con militantes de Vox y con otras figuras, incluidos antiguos líderes del PP, de centroderecha, y del PSOE, de centroizquierda, los dos partidos que dominaron la política nacional durante tres décadas desde la Transición. El sentimiento en la capital española era un poco como el que había en Londres justo antes del referéndum del Brexit ( https://elpais.com/internacional/2018/09/07/actualidad/1536315339_952368.html) o como el de Washington antes del triunfo de Trump. Tuve una fuerte sensación de déjà vu: una vez más, una clase política estaba a punto de ser golpeada por una ola de enfado.
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| Emilia Guetérrez, acto en Vistalegre |
Pero a lo largo del año pasado, Vox quebró ese tabú. En su cuenta de Twitter, Abascal fijó una serie de tuits (https://twitter.com/Santi_ABASCAL/status/1110653766653698050) que empiezan en la primavera de 2018 y continúan hasta hoy. Cada uno enlaza a un vídeo o a una fotografía de un recinto repleto de gente. Los tuits más recientes tienen la etiqueta #EspañaViva y comentarios eufóricos. Esos tuits, más los constantes ataques del partido a las encuestas “falsas” de los medios “parciales”, tenían un propósito: hacer sentir a cualquier seguidor de Vox que formaba parte de un movimiento enorme. Abascal habla de un “movimiento patriótico de salvación de la unidad nacional”, y de alguna forma eso eran.
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| JR Mora |
El vicesecretario de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, viene de una familia acaudalada de la nobleza española. Cuando Vox ataca a “las clases dominantes”, se refiere a los medios de comunicación y las clases políticas, no a la alta burguesía o a su clase empresarial. Aún más importante es el hecho de que Espinosa es un usuario experto en redes sociales, al igual que su esposa, Rocío Monasterio, que también es política de Vox.
Los seguí a ambos en Twitter por un tiempo y noté cuán eficaces eran creando espectáculo (https://verne.elpais.com/verne/2019/03/01/articulo/1551440154_984811.html). A través de Twitter, Espinosa convocó a una protesta pública cuando una universidad de Madrid, su alma mater, le canceló una conferencia que tenía programada. Monasterio acumuló miles de me gusta por declarar que iba a boicotear cualquier movilización por el Día Internacional de la Mujer y por tuitear luego un vídeo en el que enfrentaba a feministas enfadadas manifestándose con imágenes de mujeres y hombres tomados de la mano.
Espinosa está también a cargo de las “relaciones internacionales” del partido y el mensaje principal que me quiso transmitir fue sobre la naturaleza excepcionalmente española de Vox. Desayunando en un café de Madrid que, según dijo, no queda muy lejos de su empresa inmobiliaria, afirmó que Vox tenía muy pocas cosas en común con otros partidos de “ultraderecha” europeos. “A Vox se le asocia frecuentemente y con facilidad con otros partidos y cosas nuevas que están sucediendo en otras partes del mundo…, pero no es realmente cierto”.
En lugar de esto, argumenta que Vox surgió en gran parte por el fracaso de España para lidiar con sus prolongados conflictos regionales. Abascal, exmiembro del PP, es oriundo del País Vasco. Su padre, también político del PP, fue ampliamente conocido como un objetivo de ETA, el grupo terrorista vasco. Por esa razón, asegura tener una pistola Smith & Wesson (https://elpais.com/politica/2018/12/03/actualidad/1543830362_722864.html) consigo todo el tiempo, un hábito inusual en España que le ha hecho ganarse el cariño de una pequeña minoría de propietarios de armas. Sin embargo, la crisis de secesión catalana, iniciada en 2017, fue la que puso a Vox en el centro de la política española. José María Aznar, el expresidente de centroderecha, me dijo que Vox era “una consecuencia de la inacción del Gobierno durante el golpe de Estado de Cataluña”, y casi toda la gente con los que hablé en Madrid expresó más o menos lo mismo.
Cataluña es una provincia pudiente, donde muchos de sus habitantes hablan un idioma distinto, el catalán. La región tiene una larga historia y algunos viejos resentimientos datan de varios siglos. Después de que las fuerzas lideradas por Franco ganaran la Guerra Civil e impusieran una dictadura, cualquier indicio de separatismo catalán fue severamente reprimido. En contraste, la Constitución española de 1978 concedió la autonomía no solo a Cataluña y el País Vasco, cuyo movimiento separatista tenía un ala terrorista, sino a todas las comunidades españolas. Desde entonces se ha generado una discusión constante acerca de la relación entre el Gobierno central y las autnomías. En 2017 el Gobierno regional de Cataluña, estrechamente controlado por separatistas, decidió realizar un referéndum independentista. El Tribunal Constitucional lo declaró ilegal. Una clara mayoría de catalanes boicoteó el referéndum —un evento emotivo, arruinado por la brutalidad policial—, pero los que votaron eligieron la independencia.
En el caos posterior, el Senado autorizó que se impusiera un gobierno directo sobre Cataluña y convocó nuevas elecciones en esa comunidad. Algunos líderes secesionistas huyeron al exilio, mientras que otros fueron arrestados y llevados a juicio. En España se permite que abogados privados sean coacusadores durante los procesos judiciales públicos. Vox aprovechó esta legislación para presentar una querella contra los secesionistas (https://elpais.com/ccaa/2018/12/04/catalunya/1543938174_329485.html). En la práctica, eso significó que, durante el juicio público ampliamente televisado, el “abogado de Vox” y secretario general del partido, Javier Ortega Smith, estuviera presente junto a los fiscales del Gobierno.
Para un partido pequeño que aboga por la unidad española, se opone a la autonomía regional y quiere prohibir los partidos separatistas y arrestar al presidente catalán, es difícil pensar en una manera más efectiva de evocar emociones fuertes o de provocar una fuerte reacción en contra. Cuando Vox organizó uno de sus mítines en Barcelona esta primavera, Ortega Smith tildó al Gobierno catalán de “organización criminal”. Sin embargo, la mayoría de la cobertura mediática se centró en los anarquistas que lanzaban piedras, quemaban barricadas y protestaban violentamente contra los visitantes “fascistas”. En otras palabras, fue otra victoria de imagen para Vox. Abascal tuiteó una fotografía suya consolando a una mujer que había sido herida en las manifestaciones. Espinosa hizo lo mismo. Irónicamente, mostrarse como “víctimas de la brutalidad” fue la misma estrategia con la que los secesionistas catalanes buscaron ganar el respaldo nacional e internacional.
“No tienen ideas”
Cataluña no fue el único asunto español que ayudó a Vox. Al igual que otros nuevos partidos europeos (no necesariamente de derechas), como el Movimiento 5 Estrellas de Italia, Vox seleccionó una serie de temas subestimados cuyos adeptos habían empezado a ponerse en contacto y a organizarse por Internet. Por lo general, los movimientos políticos con éxito solían tener una sola ideología. Ahora, algunas veces, combinan varias. Piensen en el proceso de una discográfica que quiere crear una nueva banda de pop: hace un estudio de mercado, elige el tipo de rostros que le pegan y luego presenta la banda al sector demográfico que le sea más favorable. Los nuevos partidos políticos son así: ahora se pueden agrupar diferentes temas, reempaquetarlos y luego comercializarlos utilizando el mismo tipo de mensajes dirigidos que se sabe que han funcionado en otros sitios.
La oposición al separatismo catalán y vasco, al feminismo y al matrimonio igualitario, a la inmigración, especialmente la musulmana; la ira contra la corrupción; el aburrimiento con la política tradicional; un puñado de temas, como la propiedad de armas y la caza, que a algunos les importan profundamente mientras otros ni siquiera saben que existen; una pizca de libertarismo, talento para realizar burlas y un ligero toque nostálgico, aunque no se sepa exactamente de qué: todos estos son los ingredientes que se usaron para la creación de Vox. Mayoritariamente, estos temas pertenecen al ámbito de la política identitaria, no al económico. Espinosa se refiere a ellos como cuestiones en que hacen frente a “la izquierda”, no refiriéndose solo al partido de ultraizquierda marxista Podemos, sino también al PSOE, de centroizquierda, al menos en su más reciente encarnación. En concreto, él señala al Gobierno socialista que controló España entre 2004 y 2011, bajo el mandato del presidente José Luis Rodríguez Zapatero, que aprobó una serie de leyes para flexibilizar las restricciones sobre el aborto, el divorcio y el matrimonio igualitario, y para extender protecciones especiales, incluidos juicios en tribunales especializados —a los que Espinosa llama “juzgados de hombres” (https://twitter.com/ivanedlm/status/1088331803939753984?ref_src=twsrc%5Etfw) — a las víctimas de la violencia doméstica. Describe estas iniciativas como “todas las leyes que Zapatero pudo concebir para atacar a la familia, el bastión del conservadurismo”.
Zapatero también reabrió el debate sobre el cuestionamiento de la historia, aprobando una ley de memoria histórica que, entre otras cosas, condenó formalmente al régimen de Franco y eliminó símbolos franquistas de los espacios públicos. Esto fue una novedad para España: durante las dos primeras décadas tras la transición democrática, los Gobiernos españoles simplemente evadieron el tema. Para Vox, este asunto es un mero matiz y no un tema fundamental, al menos en público. Sin embargo, la exigencia de tener “libertad para hablar sobre nuestra historia” es una frase que Abascal usa en los mítines.
Espinosa sostiene que el “extremismo” del Gobierno de Zapatero más el extremismo de los separatistas, unido al fracaso posterior del centroderecha para contrarrestarlos, es lo que justifica la posición de Vox: “Nadie cuestiona la nación en otras partes, nadie cuestiona tus instituciones básicas, tu bandera, tu himno, tu presidente, tus instituciones democráticas, tu Tribunal Supremo”. Espinosa ilustra su argumento usando dos saleros. “Mira”, dice, colocando ambos juntos, “estas son las políticas españolas en los años ochenta y noventa”. Y “aquí” —coloca un tenedor varias pulgadas más allá— está la España actual: “Llevada a la extrema izquierda. El centro y la derecha no reaccionan, no contraatacan. No tienen ideas”.
Ese tipo de lenguaje no solo enfurece a los secesionistas, sino también a los que se identifican con el centroizquierda. Como también enfurecen las provocaciones de Vox. En diciembre pasado, antes de las elecciones locales en Andalucía, Abascal publicó un vídeo de él mismo montado en un caballo, recreando la “reconquista” medieval de España (https://elpais.com/politica/2019/04/15/actualidad/1555349941_669847.html) ante la ocupación musulmana, al ritmo de la banda sonora de El señor de los anillos. En otra ocasión, el partido creó un vídeo donde se mostraba una noticia falsa que anunciaba la imposición de la ley islámica en Andalucía y la conversión de la catedral de Córdoba en una mezquita (https://elpais.com/politica/2018/11/28/actualidad/1543434990_381282.html). Cada una de estas acciones causaron una reacción en contra. Más retuits para Vox, más furia del otro lado. Espinosa lo sabe. “¿Somos parte de esta polarización? Desafortunadamente, lo somos. No estoy diciendo que no…”. Sin embargo, desde su punto de vista, “la izquierda” es la extremista, no Vox.
Espinosa habla excelente inglés —vivió parte de su infancia en Estados Unidos y asistió a la Facultad de Negocios de Northwestern— y ocasionalmente tuitea en ese idioma. Muchas veces ha entrado a Twitter para atacar la cobertura mediática extranjera sobre Vox, especialmente cuando se compara al partido con grupos de extrema derecha de Francia e Italia. Una vez felicitó irónicamente a un periodista de The Guardian por su “historia políticamente correcta”. Tiene la misma queja sobre los medios españoles. “Enhorabuena a EL PAÍS”, escribió recientemente, “por ser capaz de incluir las expresiones ‘ultraconservador’, ‘ultranacionalista’ y ‘extrema derecha’ en tan solo cinco párrafos. Goebbels os admiraría”.
La verdad es que ha habido múltiples contactos entre Vox y otros partidos políticos de “extrema derecha” europeos. En 2017, como muestra la cuenta de Twitter de Vox, Abascal se reunió con Marine Le Pen, la líder francesa de extrema derecha (https://elpais.com/politica/2018/12/03/actualidad/1543830362_722864.html). En la víspera de las elecciones tuiteó su agradecimiento a Salvini, el líder italiano de ultraderecha, por su apoyo (https://elpais.com/elpais/2019/02/08/ideas/1549640745_423026.html). Abascal y Espinosa fueron recientemente a Varsovia para reunirse con los líderes del partido gobernante polaco, nativista [que favorece a los nativos de un país] y antiplural, y Espinosa apareció también en la Conferencia de Acción Política Conservadora en Washington.
Aun así, Espinosa está en lo correcto cuando minimiza estos encuentros públicos como llamadas de cortesía. Las relaciones importantes entre Vox y la ultraderecha europea, así como con la alt-right estadounidense, se están desarrollando en otra esfera.
“Restaurando el orden natural”
Los nacionalistas de extrema derecha o partidos nativistas en Europa rara vez trabajaban juntos, hasta hace poco. A diferencia de los socialdemócratas europeos, que siempre compartieron una visión del mundo, o incluso de los demócratacristianos de centroizquierda europeos, quienes desde los años cincuenta fueron el verdadero motor que impulsó la UE, los partidos nacionalistas, arraigados en sus propias historias particulares, solían estar en conflicto casi por definición. La extrema derecha francesa nació de los debates acerca de Vichy y Argelia. La ultraderecha italiana estuvo conformada históricamente por los descendientes intelectuales de Mussolini, incluyendo a su propia hija. Los intentos de confraternización siempre terminaron hundiéndose por viejas polémicas. Las extremas derechas de Italia y Austria, por ejemplo, rompieron recientemente relaciones después de que empezaran a discutir —resulta gracioso— sobre la identidad nacional de Tirol del Sur, una provincia en el norte de Italia donde se habla sobre todo alemán.
Hace poco eso ha empezado a cambiar. La extrema derecha europea ha encontrado un grupo de temas con los que todos pueden estar de acuerdo. La oposición a la inmigración, especialmente musulmana. La promoción de una visión del mundo socialmente conservadora. Dicho de otra forma: el desagrado por el matrimonio igualitario o los taxistas africanos es algo que incluso austriacos e italianos, en desacuerdo sobre la ubicación de su frontera, pueden compartir.
Los vínculos y conexiones son visibles en Internet. Entre los que estuvieron observando el ascenso de Vox se encuentra una compañía de análisis de datos de Madrid llamada Alto Data Analytics. Alto, especializada en la aplicación de inteligencia artificial en el análisis de los datos públicos de sitios como Twitter, Facebook, Instagram, YouTube y otras fuentes, produjo hace poco varios coloridos mapas sobre la conversación española en redes, con la meta de identificar campañas de desinformación que buscasen distorsionar las conversaciones digitales. Los mapas mostraron tres conversaciones polarizadas y periféricas, es decir, “cámaras de resonancia”, cuyos miembros, prácticamente, solo hablan entre sí: la conversación sobre el secesionismo catalán, la que se centra en la extrema izquierda y la que habla de Vox.
No fue una sorpresa. Tampoco lo fue descubrir que la mayoría de los “usuarios con actividad anormalmente alta” —bots o personas reales que publican constantemente y tal vez recibiendo un pago por ello— formaban parte de estas tres comunidades, especialmente de la de Vox (https://elpais.com/politica/2019/04/25/actualidad/1556203502_359349.html) , que acaparaba a más de la mitad de ellos. Pocos días antes de las elecciones, el Instituto para el Diálogo Estratégico (ISD en sus siglas en inglés) —una organización británica que rastrea el extremismo en Internet y en el que trabajo como consejera y colaboradora— descubrió una red de casi 3.000 “usuarios con actividad anormalmente alta” (https://elpais.com/politica/2019/04/25/actualidad/1556203502_359349.html), los cuales habían bombardeado Twitter el año pasado con cerca de 4,5 millones de mensajes antiislámicos y pro-Vox.
Los orígenes de la red no son claros y no se sabe quién la financia. Originalmente se configuró para atacar al Gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, pero tras el ataque terrorista en Barcelona en 2017 el objetivo cambió. En los últimos dos años se ha centrado en historias atemorizantes sobre inmigración que incrementan gradualmente su intensidad. Algunos de los contenidos promovidos son materiales extraídos originalmente de redes extremistas, y todos están alineados con los mensajes publicados por Vox. Por ejemplo, el 22 de abril, una semana antes de las elecciones españolas, la red estuvo tuiteando imágenes de lo que sus miembros describían como una revuelta en un “barrio musulmán en Francia” cuando lo que mostraban era una manifestación reciente contra el Gobierno en Argelia.
Alto y el ISD se percataron también de otra singularidad: los simpatizantes de Vox, especialmente los “usuarios con actividad anormalmente alta”, tienen muchísimas probabilidades de publicar y tuitear contenidos y materiales de un grupo muy particular de fuentes: un compendio de webs conspirativas, por lo general creadas al menos hace un año y a veces administradas por una sola persona, que publica grandes cantidades de artículos y titulares muy partidistas.
Curiosamente, el equipo de Alto encontró los mismos tipos de webs en Italia y Brasil en los meses previos a las elecciones de 2018 de ambos países. En ambos casos, los portales empezaron a publicar material partidista —en Italia sobre inmigración, en Brasil sobre corrupción y feminismo— durante el año previo a la votación. En ambos países sirvieron para alimentar y amplificar sesgos ideológicos antes de que siquiera fuesen parte de la política convencional.
En España existen una media docena de portales como esos, algunos profesionales y otros claramente hechos por aficionados. Algunos, de orígenes desconocidos, parecen haber sido creados con una plantilla: uno de los portales más oscuros tiene exactamente el mismo estilo y disposición que un portal brasileño pro-Bolsonaro, casi como si ambos hubiesen sido diseñados por la misma persona. El día anterior a las elecciones españolas, su noticia principal fue una teoría conspirativa: George Soros, el judío millonario nacido en Hungría que ha sido representado como el demonio por la extrema derecha en Europa (https://elpais.com/elpais/2019/04/18/ideas/1555585620_542476.html), iba a ayudar a orquestar un fraude electoral. Soros no era una figura muy conocida en España hasta que Vox lo ha incluido en el debate.
Del otro lado de la balanza se encuentran digitalSevilla, que por lo general informa sobre Andalucía, y CasoAislado, que publica constantemente historias sobre inmigrantes y crímenes. Ambos parecen administrados por equipos muy pequeños y financiados por el sistema de publicidad de Google (https://elpais.com/politica/2018/05/17/actualidad/1526571491_535772.html). Aparecen con mucha frecuencia en la cámara de resonancia de Vox. El dueño de digitalSevilla —según EL PAÍS, un hombre de 24 años sin experiencia como periodista — produce titulares que comparan a la presidenta del partido socialista de Andalucía con la “mujer malvada de Juego de tronos” y en ocasiones ha logrado atraer a más lectores que los periódicos tradicionales. Espinosa me dijo que el dueño de CasoAislado es “un tipo que simpatiza con nosotros, un aficionado. Te lo aseguro, no le estamos pagando a ninguno de ellos”.
Los estadounidenses reconocerán este tipo de webs: funcionan de manera no muy diferente a InfoWars, Breitbart, los portales infames y sesgados que operaron desde Macedonia durante la campaña presidencial de Estados Unidos o las páginas de Facebook creadas por la inteligencia militar rusa. Todos ellos producen noticias sobrecargadas, conspirativas y polarizantes con titulares indignantes listas para ser enviadas a las cámaras de resonancia. A veces, estas webs y las redes que las promueven por Europa trabajan de manera coordinada. En diciembre, Naciones Unidas reunió a los líderes del mundo para discutir la migración en una cumbre de perfil bajo que produjo un pacto con pocos compromisos: el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular. Recibió poca atención mediática, pero Alto analizó que, en vísperas de la reunión, cerca de 50.000 usuarios tuitearon teorías conspirativas sobre el mismo, centenares de ellos alternando francés, alemán, italiano y, en menor medida, español y polaco. De parecido funcionamiento al de la red española que promueve a Vox, estos usuarios estuvieron promocionando material de portales conspirativos, usando imágenes idénticas, enlazándose y retuiteándose entre ellos desde distintos países.
Una red internacional similar se puso en marcha tras el incendio de la catedral de Notre Dame en París. El ISD rastreó miles de publicaciones de gente que afirmaba haber visto a musulmanes “celebrando” el incendio, así como otras de personas que publicaban rumores y fotos que pretendían demostrar que el incendio había sido provocado. CasoAislado montó una publicación casi inmediatamente, en la que declaraba que “cientos de musulmanes” estaban celebrándolo con una imagen en la que parecía que personas con apellidos árabes estaban publicando en Facebook emoticonos sonrientes bajo fotos del incendio. Pocas horas después, Abascal tuiteó su rechazo a aquellos “cientos de musulmanes” y usó la misma imagen, aunque enlazándola a una publicación del teórico de la conspiración de la derecha alternativa estadounidense, Paul Watson, el cual, a su vez, identificó al activista francés de extrema derecha Damien Rieu como la fuente. “Los islamitas que quieren destruir Europa y la civilización occidental celebrando el incendio de #NotreDame”, escribió Abascal, “tomemos nota antes de que sea tarde”.
Este mismo tipo de memes e imágenes se expandieron por los grupos de seguidores de Vox en WhatsApp y Telegram. Incluían, por ejemplo, un meme en inglés que mostraba París “antes de Macron”, con Notre Dame ardiendo, y un “después de Macron”, con una mezquita en su lugar; así como una videonoticia —sobre otro incidente sin relación con Notre Dame— que detallaba detenciones y el descubrimiento de un coche con bombas de gas cerca del lugar del incidente. Fue el ejemplo perfecto de cómo la alt-right, la extrema derecha y Vox esparcían el mismo mensaje al mismo tiempo y en múltiples idiomas para intentar motivar las mismas emociones en toda Europa, Norteamérica y más allá.
También tienen conexiones fuera de Internet. En vista del potencial de llegada que tienen los problemas sociales, se han creado organizaciones paneuropeas que usan un modelo estadounidense de financiación y promoción. Una de ellas es CitizenGo, una organización fundada en Madrid en 2013. CitizenGo es el brazo internacional de HazteOir.org, una organización española creada hace más de una década. De acuerdo con Neil Datta, secretario del Foro Parlamentario Europeo de Población y Desarrollo y autor de un informe sobre la derecha cristiana europea, CitizenGo es parte de una red más grande de organizaciones europeas dedicadas a lo que ellos llaman “restaurar el orden natural”: eliminar derechos de los homosexuales, restringir el aborto y los métodos anticonceptivos, y promover una agenda explícitamente cristiana. Esta red compila listas de correo y se mantiene en contacto con sus seguidores. Afirman que llegan a nueve millones de personas.
Apoyo internacional
El consejo de CitizenGo incluye a Brian S. Brown, el cofundador estadounidense de la Organización Nacional para el Matrimonio, y a Alexey Komov, de la división rusa del Congreso Mundial de Familias (WCF en sus siglas en inglés). A Komov se le asocia con el oligarca ruso sancionado Konstantin Malofeev. En la práctica, él actúa como enlace entre Malofeev y la derecha religiosa estadounidense. El líder de CitizenGo, Ignacio Arsuaga, aparece a menudo en eventos paneuropeos, incluida la reunión en marzo del Congreso Mundial de Familias en Verona, Italia. De acuerdo con el portal del WCF, entre sus participantes estuvieron Salvini, ministro del Interior del Gobierno de Italia y líder de la Liga Norte (de extrema derecha) (https://elpais.com/elpais/2019/02/08/ideas/1549640745_423026.html), así como un grupo de políticos húngaros, un alto sacerdote ruso y hasta su alteza Gloria, princesa de Thurn y Taxis [aristócrata alemana].
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| Carlos Rosillo (Ver nota infra) |
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| Rocío Monasterio (Vox) |
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| Ignacio Garriga (Vox). |
Es un patrón conocido en la política estadounidense. Así como en Estados Unidos se puede apoyar a Comités de Acción Política (PAC, por sus siglas en inglés) que generan publicidad en torno a los temas que defienden determinados candidatos, ahora los estadounidenses, los rusos o la princesa de Thurn y Taxis también pueden hacer donaciones a CitizenGo y, por ende, apoyar a Vox. Este modelo de financiación no ha sido muy utilizado en Europa en el pasado. En la mayoría de los países, la financiación política tiene limitaciones. En algunos lugares (no en España), la financiación extranjera está prohibida. Se ha levantado un gran revuelo alrededor de la organización The Movement, de Stephen K. Bannon (https://elpais.com/tag/stephen_kevin_bannon/a/), que se estableció en Europa para ayudar a los candidatos de la extrema derecha a ganar elecciones. No obstante, en realidad —aunque muchos europeos probablemente no se han dado cuenta— los extranjeros que quieren financiar a la extrema derecha europea pueden hacerlo desde hace tiempo. El último informe de OpenDemocracy dice que Arsuaga informó a un periodista de que el dinero dado a su grupo podría “indirectamente” apoyar a Vox, ya que “actualmente” están “totalmente alineados”. El dinero que organizaciones como CitizenGo gastan en las elecciones importa menos que las campañas que organizan en los meses previos a esas elecciones. Como le dijo Arsuaga al reportero de OpenDemocracy, “al controlar el entorno de los políticos, terminas controlándolos también a ellos”. Lo que realmente importa es la batalla por los valores en los medios de comunicación, la educación, las instituciones culturales y, por encima de todo, en las redes sociales. Europa (https://elpais.com/politica/2018/12/12/actualidad/1544624671_005462.html), incluso los países que anteriormente buscaban el consenso —Países Bajos, Alemania y ahora España—, está empezando a parecerse más a Estados Unidos, donde la batalla por los valores se ha convertido en una guerra abierta.
Atando los cabos de extrema derecha
Cuando le pregunté a Rafael Bardají acerca del vídeo de “Hacer España grande otra vez”, sonrió: “Esa idea fue mía, fue una especie de chiste del momento”. Bardají se unió al equipo dirigente de Vox un poco después que Espinosa y Abascal. Como ellos —y como la mayoría en Vox—, es un exmiembro del PP que acabó desilusionado por el centrismo y la moderación. A principios de la década de 2000 trabajó con Aznar y es conocido como el asesor que más presionó para que España se uniese a la invasión estadounidense de Irak.
Por ello, se le considera “neoconservador”, aunque no está claro qué significa eso en el contexto español. Bardají también se ha ganado el apodo de Darth Vader, algo que le divierte (ha puesto la foto del villano de Star Wars en Twitter). “Hacer España grande otra vez,” explica, “fue una especie de provocación… La intención era irritar a la izquierda un poco más”. Este es, por supuesto, un concepto muy familiar: “Hazlo porque ofende al establishment”. “Humilla a los progres”. Un clásico sentimiento breitbartiano. Y sí, Bardají conoce a Bannon (https://elpais.com/politica/2018/12/04/actualidad/1543949909_697562.html) y tienen un amigo en común, pero se burla de la importancia que se le da. Los periodistas españoles, me dijo, “le dan a Bannon una importancia que no tiene”.
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| @Vox_es (Twitter) |
Hay otros aspectos que revelan que el Trumpworld y Vox son simbióticos. Bardají, que dice conocer también a Jason Greenblatt, el negociador de la Administración de Trump en Oriente Próximo, tiene nexos desde hace mucho tiempo con la Administración israelí. Bardají me aseguró que en 2014 organizó para Vox la visita de un asesor de relaciones públicas de Israel: “Lo traje del equipo que ganó las elecciones para Netanyahu”. Ese mismo año, el primer candidato fallido de Vox para el Parlamento Europeo, Alejo Vidal-Quadras Roca (https://elpais.com/tag/aleix_vidal_quadras_roca/a), recibió una generosa donación —más de 800.000 euros (https://elpais.com/politica/2019/01/18/actualidad/1547834274_728411.html), divididos entre docenas de donaciones individuales— de la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán (MEK), una organización/culto iraní que se opone a la República Islámica. El MEK tiene una reputación ambigua en Washington —se le ha clasificado como una organización terrorista en ocasiones—, pero tiene algunos aliados: tanto el consejero de Seguridad Nacional John Bolton como el abogado de Trump Rudolph W. Giuliani han dado discursos en su evento anual en París. Estos vínculos compartidos entre Vox y la Administración de Trump no sugieren una conspiración, sino intereses mutuos y amigos en común desde hace años. Más que cualquier otra cosa, son personas que ven que tienen enemigos en común y han logrado adoptar con el tiempo una visión similar del mundo. Al igual que Espinosa, Bardají reconoce la polarización de la política española, y además piensa que es algo permanente: “Estamos entrando en un periodo en el que la política se está convirtiendo en algo distinto, es una guerra con otros medios —no queremos ser asesinados, queremos sobrevivir —… Creo que ahora en política el que gana se lo lleva todo. No es un fenómeno exclusivo de España”.
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| Anne Applebaum en Madrid. Ángel Navarrete. |
Pero el caso es que muchos otros, en Europa y en Estados Unidos, han venido presionando y promoviendo los temas que se han convertido en la agenda principal del partido. Como dijo el expresidente Aznar (https://elpais.com/politica/2019/03/27/actualidad/1553720303_741932.html), Vox es una “consecuencia”, aunque no solo, del separatismo catalán. Es también consecuencia del trumpismo, de las webs conspirativas, de las campañas digitales de la alt-right y la extrema derecha internacional, y especialmente, de la reacción conservadora que se ha venido construyendo por todo el continente durante años.
En cierto modo, es la máxima de las ironías: los nacionalistas, los antiglobalistas, las personas escépticas con las leyes internacionales y muchas otras organizaciones trabajan ahora juntos, rompiendo fronteras, por causas comunes. Comparten contactos. Obtienen dinero de los mismos fondos. Aprenden los unos de los errores de los otros, se copian el vocabulario. Y están convencidos de que, juntos, algún día, ganarán.
(*) Anne Applebaum es periodista. Su último libro, Hambruna roja, y Gulag, por el que ganó el Premio Pulitzer, han sido publicados por Debate en enero. © Washington Post, 2019.
Fuente:
https://elpais.com/elpais/2019/05/10/ideas/1557485729_129647.html?por=mosaico
Cfr.
https://www.washingtonpost.com/graphics/2019/opinions/spains-far-right-vox-party-shot-from-social-media-into-parliament-overnight-how/
Imágenes:
https://elpais.com/politica/2018/12/03/actualidad/1543830362_722864.html
https://elpais.com/internacional/2019/04/01/mexico/1554071665_552687.html
https://elpais.com/politica/2019/02/10/actualidad/1549832991_534915.html
https://www.lavanguardia.com/politica/20191006/47841914313/vox-vistalegre-abascal-psoe-criminal.html
https://ctxt.es/es/20181010/Firmas/22221/sergio-del-molino-vox-frente-nacional-establishment-coque-malla.htm
https://shangay.com/2019/07/02/rocio-monasterio-de-vox-el-orgullo-es-una-caricatura-denigrante/
https://www.elmundo.es/cultura/laesferadepapel/2019/12/15/5df0f97121efa069698b457d.html
Carlos Rosillo: De izquierda a derecha, Rocío Monasterio, Javier Ortega Smith, Santiago Abascal, Cristiano Brown, Javier Maroto, Pablo Casado, Carmen Moriyón, Yolanda Ibáñez, Begoña Villacís, Albert Rivera e Ignacio Aguado.
sábado, 10 de enero de 2015
CAZA DE CITAS
“(X
Conferencia Interamericana, Aula Magna, Caracas, 1955) En la apertura se
presentó la Orquesta Sinfónica de Venezuela dirigida por Vicente Emilio Sojo,
un demócrata a toda prueba, un guatireño muy amigo de Betancourt y simpatizante
de AD. Un hombre honorable y vertical hasta el fin de sus días, y también un
maestro de músicos que le fueron fieles y lo invocaron como ejemplo (…) ¿Fueron
razones impresentables las que lo llevaron a poner la música al servicio de una
reunión como aquella? ¿Era la prueba palpable de la forma como utilizan las
autocracias militares a los músicos de primera línea? (…) Estoy absolutamente
seguro de que ninguna de esas pérfidas razones fue determinante de la conducta
del maestro Sojo. Hizo la presentación musical a una audiencia internacional
integrada por las autoridades más altas de la comunidad interamericana, y esa
es una verdad honda que se sobrepone a las verdades de superficie. Entre otros,
ese antecedente me ha inducido a mirar con calma y benevolencia a otros grandes
músicos venezolanos que las autocracias quieren poner al servicio de sus
pretensiones (…) De las manifestaciones culturales que quiso aprovechar la
dictadura merece destacarse la obra estupenda de Manuel Rodríguez Cárdenas, El Retablo de las Maravillas. Puesto que no hay muchas cosas nuevas bajo el
sol, no será distinta – y lo cito para una mejor inteligencia de lo que estoy
diciendo – a la apropiación por el gobierno actual de grandes artistas como
José Antonio Abreu y Gustavo Dudamel. Ambos han sido reconocidos en 2012 por Musical American Awards. Músico del año,
Dudamel; Educador del año, Abreu.
Sacarle provecho a esos grandes logros de otros para usufructo del régimen es quizá un estilo
propio de los sistemas militaristas, tan poco amigos de la verdad como de los
usos democráticos. No es culpa de los afectados, cuyo interés supremo es la
danza, la música y la dirección orquestal”
Américo
Martín
(“Ahora
es cuando. Memorias I 1945-1960”, Libros Marcados, Caracas, 2013: 129 s., 144)
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