domingo, 1 de diciembre de 2013

DESTACADURA

Alfaro Ucero y la (In) especialidad partidista
Luis Barragán


Fallecido recientemente, en esta ocasión  no deseamos emitir juicio alguno de valor en torno a Luis Alfaro Ucero.  Únicamente, lamentamos no saber si dejó pendiente sus memorias o la publicación misma de los archivos en un futuro no muy lejano para la satisfacción de los investigadores.

Parlamentario desde muy joven, su principal dedicación fue el partido y, más específicamente, la secretaría de Organización en la que hizo definitiva carrera hasta alcanzar la cima. Puede decirse, ni siquiera la jefatura o secretaría general de Acción Democrática fue tan  vital para el líder monaguense, como el área de organización y la maquinaria electoral resultante.

Hizo escuela en el universo partidista venezolano, en un ámbito tan realista, frío y definitivo. Se dirá de los incontables recursos materiales de los que se sirvió, por ejemplo, aunque existen sobradas lecciones históricas donde la abundancia automáticamente no arroja el éxito esperado.

Esa escuela se hizo a través de los años, supo de importantes cuadros y relevos. Una vocación y una experiencia acumuladas que, parte de la dramática crisis política aún padecida, hoy lucen perdidas, festejada la inespecialidad del trabajo interior y exterior de los partidos que, amén de los organizadores, destacaban por sus ideólogos, gremialistas, expertos petroleros, administradores o parlamentarios.

Los partidos no se improvisan, ni el talento político se adquiere en el supermercado. Alfaro Ucero nos lo recuerda, simpaticemos o no con él.

MUNICIPALIA

Una nota municipal
Luis Barragán


Convengamos, la vida edilicia adquiere dimensiones y ámbitos insospechados por la Venezuela ingenua y rural que fuimos.  Hoy, víctimas de un peculiar proceso de desurbanización, la futura transición democrática obliga a un nuevo municipalismo que tiene por deber fundamental el de reivindicar al municipio mismo.

El asedio del aparataje comunal y el presupuesto paralelo, ameritan de una mejor y más decidida respuesta de la oposición frente a las ínfulas cretinas del poder central. Por supuesto, faltan más alcaldías en nuestro país, a objeto de solventar los problemas que tanto fuerzan a una atención pormenorizada, cercana, sostenida y quirúrgica, pero también contextualizarlas en una economía productiva e independiente, capaz de hacerlas viables y sustentables.

Inevitable, inscribimos el problema municipal en la perspectiva nacional de una agenda dificilísima de resistencia y superación del neoautoritarismo en boga. Por más elevada que sea la auto-estima, afilada la destreza y la voluntad política, incluyendo la simpatía natural, ningún alcalde ni concejal podrá sobrevivir a un injusto orden de cosas que obligan al sólido compromiso de valores y a la concertación de iniciativas y esfuerzos para transformarlo.

Muchas veces, la desesperada vanidad de los mandatarios locales, como si fuese suficiente para adelantar las etapas del personal proyecto político que los motiva, los lleva a diligenciar un entendimiento, así fuese a medias, con el poder central que hipoteca la fuerza y el compromiso de las comunidades a las que sirven, sirviéndose de ellas.  Otras, menosprecian la deliberación municipal, creyéndose perseguidos hasta por el portero de la sede.

Urgimos de la construcción de una cultura cívica y alternativa al autismo propiciado por el poder central, fundada en una radical honradez y comprobada eficacia de alcaldes y concejales, incluyendo a importantísimos funcionarios que designen. Urgencia propia de una etapa histórica de la cual debemos resposabilizarnos, incómodos frente al convencionalismo  y  a la supuesta normalidad de estos comicios.
http://www.noticierodigital.com/2013/12/una-nota-municipal/

NIÑEZ Y VEJEZ EN EL ALTAR



San Mateo, 24: 37-44

Entre otros aspectos, el Padre José Vicente Ramírez Meza (Redentorista) señaló característica del cristiano, la salvación. Es decir, la búsqueda de la salvación de hermano. Muy significativa y conmovedora la misa de hoy; cerca, un indigente que, por cierto, hablaba solo pero se sabía las oraciones y reía cuando se le hacía una juguetona señal de silencio; olor aparte, se acercó a dar la paz, causándonos ternura. Además, al finalizar la misa, en el altar la joven madre con su bebé, lo tomó el Padre Ramírez e impartió la bendición haciendo la señal de la cruz con el niño en alto….

El Padre Jean Pierre Wyssemback, se pregunta “¿Qué podemos hacer por la paz, en nuestras familias, nuestros trabajos, nuestras comunidades y a nivel  mundial?” (El Domingo, Día del Señor: Año XLVII, I de Adviento/A).

ATENTOS

NOTITARDE, Valencia, 01 de diciembre de 2013
"Caminando con Cristo"
Vigilancia y preparación (Mt.24,37-44)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

Los cristianos católicos comenzamos en este domingo el tiempo de adviento y un nuevo año litúrgico. Este primer domingo de adviento está enmarcado en el tema de la vigilancia. De hecho, la palabra adviento significa espera, tiempo de vigilancia. ¿A quién esperamos? ¿Por qué vigilar? El evangelio de hoy y de estos domingos que nos prepararán a la Navidad nos recuerdan que esperamos a Cristo que ya vino una primera vez al mundo, naciendo en un pesebre; así mismo, al final de los tiempos aguardamos su segunda venida. Por eso, estar vigilantes como el dueño de casa que no sabe a qué hora viene el ladrón; así el cristiano debe estar atento con la fe, la esperanza, el amor, las buenas obras; revestidos con las armas de la luz, como dice San Pablo en su Carta a los Romanos. (Rm. 13,11-14).
El adviento, pues, nos orienta en estos días a recordar y celebrar la primera venida histórica de Cristo que nació en Belén, pero también este tiempo nos remite a la última venida del Señor, sabiendo, además, que en el presente Dios continuamente viene a la vida de cada creyente en los hechos cotidianos de la historia de su vida personal o comunitaria; viene en cada Eucaristía que celebramos y recibos con fe; viene cuando dos o más cristianos están reunidos en su nombre; por tanto, toda la vida cristiana está signada por el adviento en el sentido de ese continuo venir de Nuestro Señor, Jesucristo a nuestras vidas y que llegará a plenitud cuando Él se manifieste totalmente a la humanidad y lleve a plenitud todas las cosas, colocándolas a los pies de Dios Padre.
La venida última de Jesucristo, que se anuncia como hoy en las parábolas de la vigilancia, tiene su certeza y su incertidumbre. Certeza porque Él mismo nos ha prometido su retorno e incertidumbre porque nadie sabe ni el día ni la hora en que esto suceda y por esto hay que estar preparados, vigilantes ante la venida de nuestro Dios y Salvador.
El tiempo de adviento nos invita a una espera confiada, porque quien ama y tiene fe, vive haciendo buenas obras, sabe vivir encuentros frecuentes con Dios a través de la oración, no tiene que vivir en miedo o angustia; es decir, el adviento no es un tiempo para la angustia o la ansiedad, como le sucedía a los primeros cristianos, sino un tiempo que nos recuerda que aunque no sabemos cuándo regresará de nuevo El Señor; sin embargo, sabemos el camino que Él mismo nos señaló y que nos ayuda a estar preparados para cuando vuelva al final de los tiempos. Quien vive en Cristo, de acuerdo a su palabra, no debe vivir con angustia, sino en la serena esperanza y la certeza de su retorno.
Preparémonos a vivir el adviento, a vivirlo con fe a través de la liturgia, especialmente de la misa dominical que es actualización de la presencia del Señor en medio de nosotros. Estemos atentos a los signos que durante este tiempo nos propone la liturgia y que nos ayudan a captar el significado del tiempo de adviento: la corona de adviento que se coloca desde hoy en nuestras iglesias y casas, que consta de cuatro velones que se van encendiendo en estos cuatro domingos que preceden a la Navidad y que nos señalan el recuerdo del Nacimiento de Jesús y al mismo tiempo significa que Cristo es Señor del tiempo y de la historia y que el caminar del ser humano hacia el tiempo final no es una experiencia de soledad, de abandono, sino al contrario de compañía por parte de Dios que continuamente viene a nuestras vidas. El color morado utilizado en la vestimenta sacerdotal significa la esperanza y el recuerdo que El Señor vendrá al final de los tiempos. Los personajes que iremos viendo en la lectura de la palabra de Dios dentro de la misa y que se convierten en modelo para nosotros de lo que debe ser el esperar en Dios por parte del cristiano son: Isaías, San Juan Bautista, La Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, que se convierten en figuras claves de este tiempo de adviento.
El adviento, por tanto, no es sólo celebración litúrgica, sino la actitud constante que debe tener el cristiano en la vida; es decir, que su mente, sus sentimientos y actuaciones deben estar determinadas por la certeza del retorno del Señor al final de los tiempos, que vendrá para juzgar a vivos y muertos en el amor.
IDA Y RETORNO: El próximo domingo es un deber y derecho ciudadano y al mismo tiempo cristiano el salir a votar, según nuestra conciencia y aquella opción que creamos aporte al desarrollo del país, de la democracia y el bienestar de todos los venezolanos. No es momento para la indiferencia y la abstención; sino salir a dar un respaldo a la democracia que se ejerce y se defiende a través del voto. Les toca a los rectores del CNE, ante su conciencia, frente a la patria y en el momento histórico que estamos viviendo, respetar la opción popular, de la mayoría y garantizar que sea un proceso transparente. Dios y la historia juzgaran su actuación y todos esperamos que sea un día que transcurra en paz, en convivencia fraterna y en gran parte depende de la responsabilidad del árbitro electoral.
Pjoel_15895@hotmail.com

Fotografía: Marcus Møller Bitsch
Cfr. http://elimpulso.com/articulo/buena-nueva-estar-preparados#.UptDpCdGZZg

PENDIENTES

1 de diciembre de 2013. 1º domingo de Adviento (A). San Mateo 24, 37-44
Con los ojos abiertos
José Antonio Pagola

Las primeras comunidades cristianas vivieron años muy difíciles. Perdidos en el vasto Imperio de Roma, en medio de conflictos y persecuciones, aquellos cristianos buscaban fuerza y aliento esperando la pronta venida de Jesús y recordando sus palabras: Vigilad. Vivid despiertos. Tened los ojos abiertos. Estad alerta.
¿Significan todavía algo para nosotros las llamadas de Jesús a vivir despiertos? ¿Qué es hoy para los cristianos poner nuestra esperanza en Dios viviendo con los ojos abiertos? ¿Dejaremos que se agote definitivamente en nuestro mundo secular la esperanza en una última justicia de Dios para esa inmensa mayoría de víctimas inocentes que sufren sin culpa alguna?
Precisamente, la manera más fácil de falsear la esperanza cristiana es esperar de Dios nuestra salvación eterna, mientras damos la espalda al sufrimiento que hay ahora mismo en el mundo. Un día tendremos que reconocer nuestra ceguera ante Cristo Juez: ¿Cuándo te vimos hambriento o sediento, extranjero o desnudo, enfermo o en la cárcel, y no te asistimos? Este será nuestro dialogo final con él si vivimos con los ojos cerrados.
Hemos de despertar y abrir bien los ojos. Vivir vigilantes para mirar más allá de nuestros pequeños intereses y preocupaciones. La esperanza del cristiano no es una actitud ciega, pues no olvida nunca a los que sufren. La espiritualidad cristiana no consiste solo en una mirada hacia el interior, pues su corazón está atento a quienes viven abandonados a su suerte.
En las comunidades cristianas hemos de cuidar cada vez más que nuestro modo de vivir la esperanza no nos lleve a la indiferencia o el olvido de los pobres. No podemos aislarnos en la religión para no oír el clamor de los que mueren diariamente de hambre. No nos está permitido alimentar nuestra ilusión de inocencia para defender nuestra tranquilidad.
Una esperanza en Dios, que se olvida de los que viven en esta tierra sin poder esperar nada, ¿no puede ser considerada como una versión religiosa de cierto optimismo a toda costa, vivido sin lucidez ni responsabilidad? Una búsqueda de la propia salvación eterna de espaldas a los que sufren, ¿no puede ser acusada de ser un sutil “egoísmo alargado hacia el más allá”?
Probablemente, la poca sensibilidad al sufrimiento inmenso que hay en el mundo es uno de los síntomas más graves del envejecimiento del cristianismo actual. Cuando el Papa Francisco reclama “una Iglesia más pobre y de los pobres”, nos está gritando su mensaje más importante a los cristianos de los países del bienestar."

creereenti.blogspot.com/2013/11/comentario-evangelio-del-domingo-1-de.html
Ilustración: Fabienne Rivory.

INSTRUCCIONES PARA UN JOVEN FELINO URBANO


GENERACIÓN AS

El Nacional Todo en Domingo - Domingo 01 de Diciembre de 2013     TODO EN DOMINGO/42
Gastroetc
Tributo al libro rojo
Nuestra cocina a la manera de Caracas está a la venta en librerías como TecniCiencia. También en El Buscón, Kalathos y Sopa de Letras en Caracas.
Rosanna Di Turi

El chef Héctor Romero tomó las recetas del libro rojo de Armando Scannone y propone una galantina de gallina, con chutney de frutos secos y gelatina de oporto. El pastelero Pascal Cherance imagina un particular bienmesabe en su versión punk-me-sabe. Elias Murciano parte de Mi cocina a la manera de Caracas y propone una lengua de res con ciruelas pasas. El libro rojo, que se reproduce por millares en las cocinas venezolanas recordando la riqueza de los sabores propios, ahora merece un tributo cocinado a varias manos y con recetas de varios chefs: Edgar Leal, Carlos García, Mercedes Oropeza y José Luis Álvarez, María Fernanda Di Giacobbe y Sumito Estévez son algunos de los cocineros que tomaron este libro, partieron de sus recetas y ofrecen su nueva visión en una obra que ahora se estrena: Nuestra cocina a la manera de Caracas. Ahi cada uno hace el ejercicio de tomar platos de ese recetario y hacer sus propuestas personales. Su colega italiano Massimo Bottura comparte un ensayo junto al mexicano Enrique Olvera. Un tributo pertinente ahora que el libro rojo, en su versión compacta, celebra sus 30 años.
Cfr.http://cocinayvino.net/gastronomia/personalidades/2355-armando-scannone-90.html