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sábado, 21 de diciembre de 2013

ENCOMENDARLA A TODOS LOS SANTOS

EL NACIONAL - Miércoles 13 de Noviembre de 2013     Opinión/7
Ciudad por hacer
SERGIO ANTILLANO A.*

Caminamos en unas calles con basura dispersa o sorteando bolsas que emanan lixiviados tóxicos y malolientes, sobre aceras usualmente mugrientas donde tocones de árboles evidencian talas que acabaron con la sombra y el ornato. Transitamos acosados por ruidos y vehículos que usan combustibles contaminantes del aire que respiramos. Sabemos que no es confiable ni "potable" el agua que sale por el tubo y tenemos filtros en casas y oficinas para tratar de mitigar su carga de bacterias.
En Venezuela se vive en medio de un fuerte deterioro de las condiciones ambientales naturales que impacta la calidad de vida y aumenta el empobrecimiento.
Los bienes y servicios ambientales forman un entramado complejo de sostén de la vida que la naturaleza provee gratuitamente y no parecen tener aliados efectivos en la gestión de gobierno ni en la conducta de muchos ciudadanos.
La situación ambiental de la nación se manifiesta en la reducción de la calidad de elementos esenciales para la vida, como el agua, la diversidad biológica y el aire, pero igualmente su precaria condición actual es evidente a los ciudadanos en la contaminación del río Guaire, el Unare, el Cabriales, el mismo Orinoco y tantos otros que cruzan moribundos los centros poblados. La naturaleza herida es evidente en el drama de los lagos de Maracaibo y de Valencia, cuyos procesos de eutroficación acelerada son casos claros de homicidio culposo e intencional de gestores públicos ecológicamente analfabetas.
El patrimonio natural de los venezolanos sufre continuo deterioro y mayores amenazas, que derivan también del estilo de desarrollo petrolero rentístico que repite errores, tecnologías inadecuadas, arquitecturas no climáticas ni eficientes; crecimientos urbanos desordenados y anárquicos que ignoran las leyes naturales y los procesos ecológicos. El resultado está a la vista: contaminación del agua para consumo humano y disminución de su disponibilidad; deterioro de los ríos, lagos y otros cuerpos de agua con poblados cercanos; agudos problemas asociados al manejo inadecuado de los residuos sólidos y líquidos; contaminación del aire y la atmósfera; erosión y empobrecimiento de suelos; descuido de Parques Nacionales y otras Áreas bajo Régimen de Administración Especial (Abrae), la disminución acelerada de poblaciones de fauna y flora, así como deterioro de ecosistemas y aumento de nuestra vulnerabilidad ante impactos derivados del cambio climático. El estilo de vida y la ineficiencia ambiental de muchos van acumulando pasivos ambientales. Limitada conciencia ecológica de buena parte de la población y la pobre gestión ambiental del gobierno nacional nos hunden cada vez más en esa crisis.
Los gobiernos regionales y locales, junto a los ciudadanos organizados pueden impulsar el cambio de rumbo necesario que exige la calidad ambiental del país. Los nuevos gestores de gobiernos locales a ser electos el 8D pudieran reencauzar la gestión ambiental de las alcaldías sobre bases científicas, que ayuden a humanizar y ecologizar sus ciudades. Pudieran potenciar programas de educación ambiental en diversos niveles y ámbitos del municipio para promover cambios de estilo de vida y avanzar hacia la ciudad sustentable. Formular con la gente y las universidades, planes de ordenación urbanística de las ciudades con criterios de sustentabilidad y fortalecer los procesos de planificación ambiental y ordenamiento urbano, con base en criterios ecológicos e introducir principios ambientales en la planificación, construcción y mantenimiento de espacios públicos, obras de infraestructura y nuevas urbanizaciones.
Los nuevos alcaldes y concejales pudieran contribuir a mejorar la gestión de desechos incorporando prevención con políticas de reducción de cantidades de basuras que promuevan, entre otras cosas, el retorno de los envases de bebidas de consumo masivo; propicien la recuperación y el reciclaje de materiales y el re-uso de objetos; auspicien la eficiente recolección y transporte de basuras en la ciudad, y promuevan disposición final adecuada. Arborizar las zonas urbanas y proteger los árboles monumentales, así como establecer o recuperar áreas verdes y parques de recreación a cielo abierto, son urgentes en muchos municipios. Hacer aceras, garantizar que podamos caminar la ciudad y desestimular el uso de vehículos con el mejoramiento del sistema de transporte colectivo, de la mano con medidas para reducir las emisiones y optimizar la transitabilidad en el medio urbano, son acciones factibles y necesarias.
Es mucho lo que las alcaldías y los ciudadanos pueden hacer con una nueva y moderna gestión ambiental. ¡Que nada los detenga!
*Planificador ambiental
Ilustración: Dalia Ferreira.

domingo, 1 de diciembre de 2013

MUNICIPALIA

Una nota municipal
Luis Barragán


Convengamos, la vida edilicia adquiere dimensiones y ámbitos insospechados por la Venezuela ingenua y rural que fuimos.  Hoy, víctimas de un peculiar proceso de desurbanización, la futura transición democrática obliga a un nuevo municipalismo que tiene por deber fundamental el de reivindicar al municipio mismo.

El asedio del aparataje comunal y el presupuesto paralelo, ameritan de una mejor y más decidida respuesta de la oposición frente a las ínfulas cretinas del poder central. Por supuesto, faltan más alcaldías en nuestro país, a objeto de solventar los problemas que tanto fuerzan a una atención pormenorizada, cercana, sostenida y quirúrgica, pero también contextualizarlas en una economía productiva e independiente, capaz de hacerlas viables y sustentables.

Inevitable, inscribimos el problema municipal en la perspectiva nacional de una agenda dificilísima de resistencia y superación del neoautoritarismo en boga. Por más elevada que sea la auto-estima, afilada la destreza y la voluntad política, incluyendo la simpatía natural, ningún alcalde ni concejal podrá sobrevivir a un injusto orden de cosas que obligan al sólido compromiso de valores y a la concertación de iniciativas y esfuerzos para transformarlo.

Muchas veces, la desesperada vanidad de los mandatarios locales, como si fuese suficiente para adelantar las etapas del personal proyecto político que los motiva, los lleva a diligenciar un entendimiento, así fuese a medias, con el poder central que hipoteca la fuerza y el compromiso de las comunidades a las que sirven, sirviéndose de ellas.  Otras, menosprecian la deliberación municipal, creyéndose perseguidos hasta por el portero de la sede.

Urgimos de la construcción de una cultura cívica y alternativa al autismo propiciado por el poder central, fundada en una radical honradez y comprobada eficacia de alcaldes y concejales, incluyendo a importantísimos funcionarios que designen. Urgencia propia de una etapa histórica de la cual debemos resposabilizarnos, incómodos frente al convencionalismo  y  a la supuesta normalidad de estos comicios.
http://www.noticierodigital.com/2013/12/una-nota-municipal/

domingo, 3 de noviembre de 2013

AL REVÉS Y AL DERECHO

Últimas Noticias, Caracas, 31 de octubre de 2013
Ciudad para vivir
Ramón Guillermo Aveledo

En razón de mis responsabilidades, he tenido que viajar este año con cierta frecuencia al exterior. Cada visita es ocasión para ver los cambios que las ciudades van experimentando.
En Bilbao, constaté la transformación de una urbe industrial en decadencia a una ciudad limpia y ordenada, con espacios para la cultura y el deporte, cuya calidad de vida es evidente. De regreso, pasé por Madrid. La gestión municipal y la perspectiva olímpica le dieron un vuelco. Es una urbe moderna, con servicios de muy buena calidad, a pesar de la crisis económica.
Vengo de Ottawa, y de atender compromisos en las universidades de Columbia y Harvard, por lo cual debí tocar Nueva York y Boston. De la capital canadiense me impresionó su civilidad, cuidado público y vida comunitaria. Estados Unidos tiene graves problemas fiscales, pero Nueva York es una ciudad segura cuya administración ha mejorado sustancialmente. Boston transcurre gratamente; sectores urbanos renovados, limpieza, servicios adecuados.
Es verdad que me refiero a ciudades del mundo industrializado. Pero estos años no han sido fáciles por allá. No es consuelo. ¿Cómo explicarnos el progreso impresionante de ciudades de América Latina? La transformación de Lima, hoy atractiva, destino de moda para turistas de todo el mundo. El cambio radical de Bogotá, aunque la vecina y querida Colombia sufra por la violencia y otros dolores, nadie puede negar cuánto ha mejorado su enorme capital. Y el progreso también se nota en Medellín o en Calí y en las ciudades de la costa, como la hermosa Cartagena. Una campaña publicitaria para estimular el turismo hacia tierra colombiana dice: “El único riesgo es que te quieras quedar”.
Santiago de Chile es una ciudad pujante que impacta por su vitalidad, su arquitectura, su vialidad. En Montevideo, a la que siempre encontré entrañable, pude constatar el año pasado que hoy se vive allí mucho mejor. En contraste, ¿qué le pasa a nuestras ciudades? Sin ir muy lejos, ¿qué le pasa a Caracas? Atraso, decadencia, retroceso.
El secreto parece ser gobiernos municipales buenos y honestos, con ideas claras, en países que prosperan. Buen gobierno nacional y local y economías que funcionan, bien porque crezcan o porque hayan generado niveles suficientes de bienestar.
La ciudad para vivir no es un sueño imposible. El 8 de diciembre podemos dejar clara la ciudad que queremos, y lo que no queremos.