EL NACIONAL, Caracas, 31 de diciembre de 2014
Leer el artículo 138 de la Constitución
Gustavo Briceño
Dice: “Toda autoridad usurpada es ineficaz y sus actos son nulos”. Es decir, cuando un órgano del poder público dicta o emite una decisión –ley o sentencia– usurpando otros poderes, ese acto emanado de la legislatura es nulo de nulidad absoluta, lo que implica que son actos que no existen ni tienen eficacia jurídica. Me refiero concretamente a los actos “legislativos” que dictaron los representantes del gobierno para designar a los miembros tanto del Tribunal Supremo de Justicia como los del Poder Ciudadano. El poder más importante es el pueblo y lo que se constituye en soberanía política y representativa. ¿Qué ocurre entonces cuando el pueblo es usurpado en sus funciones? ¿Dónde está la usurpación? Y ¿por qué son ineficaces sus actos?
En efecto, los representantes del gobierno actuaron en total desconocimiento de la institucionalidad democrática y constitucional. Usurparon nada más y nada menos que la voluntad popular al desconocer el requisito de las dos terceras partes de la Asamblea (art. 279 de la CN) para designar a los representantes de los poderes públicos. La Constitución es muy clara al respecto, en la exigencia de la mayoría parlamentaria, entre otras razones, ello deviene en el hecho democrático de que el constituyente, que es el propio pueblo, exige una cantidad de pueblo numéricamente mayoritario para tales designaciones, dada su importancia institucional y como perfecto equilibrio en la separación de poderes, luego, al omitir la Asamblea Nacional, ese fundamental requisito se sustituye directamente en el pueblo faltante y en consecuencia usurpa claramente la voluntad popular.
La consecuencia más importante de esta situación se constituye en un hecho revelador, esencial y primario, ya estudiado por la doctrina y la jurisprudencia constitucional y es que la Constitución nos dice de forma por demás meridiana que “la autoridad usurpada es ineficaz y sus actos son nulos”. En clara fórmula lógica y consecuencial, los actos dictados por esos órganos de los poderes públicos designando y usurpando atribuciones del propio pueblo que los representan no tienen efecto, lo que indica que los ciudadanos como entes actuantes en el sistema político y social no tienen la obligación jurídica de seguir ni ejecutar. Es, desde luego, una especie de desobediencia legítima al alcance de cualquier ciudadano que tome conciencia de esta tan especial consideración. No debo aceptar la usurpación de mi voluntad y revelarme constituye en sí mismo una conducta fielmente democrática. Sus ejecuciones por parte de los ciudadanos, de así proceder, no serían más que acompañar al órgano infractor es decir a la Asamblea, en la continuación de la usurpación, lo cual configuraría un estado de autogestión inconstitucional y antidemocrática inaceptable en un pueblo que se dice ser libre y consiente de su difícil destino. Desobedecer o no darles continuidad a esos actos usurpadores no es más que restablecer la democracia y el sistema institucional ya gravemente afectado, porque la Constitución ha dejado de estar vigente con los hechos acaecidos en estos días, luego, todo ciudadano tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de la vigencia de la Constitución. Así lo creo.
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viernes, 2 de enero de 2015
jueves, 31 de enero de 2013
¿DIJO UD., MAGALLANES?
Ha ganado el Magallanes. Pasaran siglos y, para ellos, seguirá siendo noticia. Además, no reparan en una circunstancia: el Caracas practica también sus derrotas, como ellos - algunas vez - tienen el derecho de sentir cómo se gana. Sin embargo, la fotografía nos da pie para un comentario adicional.
La gráfica la vimos "fusilada" en un grupo de Facebook que, precisamente, se dedica al saqueo de otros para exhibirse como una novedad. Ya no recordamos la primera vez que la vimos, pero estamos seguros que la persona que la colocó hizo una espléndido y largo comentario. Ya hemos visto un buen número de nuestras fotografías, copiadas y descontextualizadas, desconociendo - incluso - el nombre del fotógrafo y señalando otras circunstancias. Hasta hay quienes usurpan identidades, pues, nos contaba María F. Sigillo, de la osadía de alguien que se reclamó como parte de una vieja escena fotográfica, inventándose un pasado, hasta que apareció el personaje real demostrando tal condición con el juego completo de las gráficas. Por ello, tendemos ahora a las marcas de agua y nos parece correcto, por ejemplo, que lo haga Ora Chapellín y, con todo respeto, la creemos una sugerencia para Carlos Lachica o González Ramajo, por ejemplo.
La materia es difícil, porque concierne a la titularidad de derechos. Y éstos, dicen perderse en la red de tal manera que otros lo usurpan. Sin embargo, luce necesario referir la curaduría que consiste en el reconocimiento de la fuente y los comentarios que enriquecen la pieza. En nuestro caso, referimos las piezas al blog, donde puede ubicarse y contextualizarse. Por lo demás, en el caso de necesitar la fotografía sin esa marca para un trabajo específico, acreditándola, podemos pedirla a quien la orbite en limpio.
Lo hemos comentado varias veces, a modo de ilustración, descubrimos una toma de Juan Nuño hecha por Oswer Díaz para Economía Hoy de Caracas, principios de los noventa, y la hemos visto reproducida con una data distinta; una convención juvenil, enfocada por Justo Molina, por los años sesenta, sorpresivamente aparece con otras referencias y hasta con nuestra propia y torpe toma; o unos parlamentarios perezjimenistas, en la misma década, corrieron una suerte semejante.
Valga destacar la trayectoria de un fotógrafo: Luis Noguera (padre). Por fortuna, la gráfica tiene su leyenda, por lo menos, hasta nuevo aviso.
Magallanes, campeón: !Qué raro suena!
LB
La gráfica la vimos "fusilada" en un grupo de Facebook que, precisamente, se dedica al saqueo de otros para exhibirse como una novedad. Ya no recordamos la primera vez que la vimos, pero estamos seguros que la persona que la colocó hizo una espléndido y largo comentario. Ya hemos visto un buen número de nuestras fotografías, copiadas y descontextualizadas, desconociendo - incluso - el nombre del fotógrafo y señalando otras circunstancias. Hasta hay quienes usurpan identidades, pues, nos contaba María F. Sigillo, de la osadía de alguien que se reclamó como parte de una vieja escena fotográfica, inventándose un pasado, hasta que apareció el personaje real demostrando tal condición con el juego completo de las gráficas. Por ello, tendemos ahora a las marcas de agua y nos parece correcto, por ejemplo, que lo haga Ora Chapellín y, con todo respeto, la creemos una sugerencia para Carlos Lachica o González Ramajo, por ejemplo.
La materia es difícil, porque concierne a la titularidad de derechos. Y éstos, dicen perderse en la red de tal manera que otros lo usurpan. Sin embargo, luce necesario referir la curaduría que consiste en el reconocimiento de la fuente y los comentarios que enriquecen la pieza. En nuestro caso, referimos las piezas al blog, donde puede ubicarse y contextualizarse. Por lo demás, en el caso de necesitar la fotografía sin esa marca para un trabajo específico, acreditándola, podemos pedirla a quien la orbite en limpio.
Lo hemos comentado varias veces, a modo de ilustración, descubrimos una toma de Juan Nuño hecha por Oswer Díaz para Economía Hoy de Caracas, principios de los noventa, y la hemos visto reproducida con una data distinta; una convención juvenil, enfocada por Justo Molina, por los años sesenta, sorpresivamente aparece con otras referencias y hasta con nuestra propia y torpe toma; o unos parlamentarios perezjimenistas, en la misma década, corrieron una suerte semejante.
Valga destacar la trayectoria de un fotógrafo: Luis Noguera (padre). Por fortuna, la gráfica tiene su leyenda, por lo menos, hasta nuevo aviso.
Magallanes, campeón: !Qué raro suena!
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viernes, 11 de enero de 2013
CUADERNO DE BITÁCORA
Ciudad tensa la de ayer. El oficialismo montó un gigantesco espectáculo que también sirviera de inicio de la campaña electoral de Nicolás Maduro. La militarización de una campaña, pues, aún siendo civil, forzosamente participa de esta perspectiva que es propia de los orígenes del consabido proceso cubano. Empero, no deseamos pasar por alto un par de comentarios.
Por una parte, la incursión aérea sobre la Caracas atemorizada. Aviones de guerra que se exhibieron con un bajo sobrevuelo, no manifestaron precisamente un atrevimiento estético y ceremonial. Fue una directa y harto visible advertencia. Por ello, recordamos la ilustración de Zapata, publicada por estos días.
Por otra, la necesidad de elevar nuestras posturas. Lamentable, hemos escuchado algunos "argumentos" de nuestra insigne e ilustre clase media digital que desprecian al autobusero, ahora en funciones usurpadoras de un "nuevo" período, cuando no dejaron de celebrar a Luis Miquilena, aún sin salirse del gobierno de Chávez Frías. Hay convicciones y razones superiores a estos prejuicios que, precisamente, nos condujeron a la mentada quinta república, legitimándola.
Por cierto, El Nacional de hoy trae una nota relacionada con un grupo musical que no conocía. Por lo menos, hay originalidad. Y, así como hay tantas versiones de Blanca Nieves, una fílmica que va directo a los premios Goya, y otra novelada que se antoha de insospechado interés para los politólogos (http://www.lecturalia.com/libro/22281/los-diarios-clandestinos-de-blancanieves), la de esta canción es muy buena, incluyendo las imágenes.
LB
Por una parte, la incursión aérea sobre la Caracas atemorizada. Aviones de guerra que se exhibieron con un bajo sobrevuelo, no manifestaron precisamente un atrevimiento estético y ceremonial. Fue una directa y harto visible advertencia. Por ello, recordamos la ilustración de Zapata, publicada por estos días.
Por otra, la necesidad de elevar nuestras posturas. Lamentable, hemos escuchado algunos "argumentos" de nuestra insigne e ilustre clase media digital que desprecian al autobusero, ahora en funciones usurpadoras de un "nuevo" período, cuando no dejaron de celebrar a Luis Miquilena, aún sin salirse del gobierno de Chávez Frías. Hay convicciones y razones superiores a estos prejuicios que, precisamente, nos condujeron a la mentada quinta república, legitimándola.
Por cierto, El Nacional de hoy trae una nota relacionada con un grupo musical que no conocía. Por lo menos, hay originalidad. Y, así como hay tantas versiones de Blanca Nieves, una fílmica que va directo a los premios Goya, y otra novelada que se antoha de insospechado interés para los politólogos (http://www.lecturalia.com/libro/22281/los-diarios-clandestinos-de-blancanieves), la de esta canción es muy buena, incluyendo las imágenes.
LB
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