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viernes, 10 de abril de 2020

EL CAMINO EMPEDRADO DE DILEMAS

Nuestro camino es la cruz
Víctor Maldonado C.   
 
Un país sin derechos tampoco puede respetar la dignidad de la vida. ¿En qué momento fuimos condenados a esta muerte por sorteo?

La oración en el silencio de la noche

Todo silencio, todo vacío. La ciudad está desolada. O al menos eso parece desde la imaginación insomne. Cualquiera diría que las ciudades están tristes cuando carecen de esa algarabía que siempre se oye al fondo. En nuestro caso este silencio denota la tristeza que es la acumulación de la desesperanza que todos cargamos encima y que, sin embargo, no nos quita capacidad de lucha y de mantener el esfuerzo de soñar un país mejor. En este afán hemos envejecido todos, incluso los más jóvenes que han debido asumir una madurez que todavía les falta para encarar desde su arrojo esta maldición que significa vivir al día, sin saber a dónde nos lleva este mar grotesco y arbitrario en el que se nos ha convertido el país. Somos la paradoja de saber cómo estamos y a pesar de eso, no resignarnos. El mal totalitario parece regir entre la persecución a la libertad, la dispersión de los ciudadanos, el exterminio de cualquier recurso que rinda tributo a la vida y la exhibición morbosa, por parte de ellos, de una forma de vida donde todo es tentación y excesos. 

El demonio es exterminio, tentación y cínica indiferencia. Tienta con el dinero fácil mientras concede a cambio el infeliz atributo de la indolencia que mata la conciencia. Ellos padecen otro silencio más demoníaco, nada escuchan, ni el reclamo por justicia, ni los gritos que imploran ayuda, ni la tragedia del hambre, la desesperación o la muerte. El silencio de ellos es la única contraprestación que reciben por estar al servicio de la destrucción. Ese dinero robado, el saqueo de los recursos del país, la delación interesada, la tortura, el manoseo de la justicia, el placer extremo, el descontrol de los instintos, todos esos excesos son de ellos, tanto como el hambre del niño que esta noche no puede comer, de la viejita que se deshace entre la soledad y la incomprensión de lo que está ocurriendo, y de todos aquellos que sienten miedo. Ese dinero transformado en placer y en dolor, en goce y en restricción, en desvarío y en tristeza, en algarabía narcisista y en la quietud del hambre, sed y soledad, todas estas contradicciones y dicotomías son los extremos de un mismo camino y la ruta de un mismo caminante, que es perverso y depredador. La ciudad silenciosa vela y pide que Dios aparte de su boca ese cáliz lleno amargura. La ciudad está también triste hasta la muerte, se sabe rodeada de lobos hambrientos. ¿Quisimos pasar por esto? ¿Hicimos caso omiso de las señales que nos indicaban que esto era lo que venía? ¿Abrimos el redil a los falsos pastores? Todo estaba escrito. La noche, su silenciosa tristeza, evoca un insoportable vacío de Dios. Los falsos pastores nos lo han arrebatado. 

Condenados a muerte

Un país sin derechos tampoco puede respetar la dignidad de la vida. ¿En qué momento fuimos condenados a esta muerte por sorteo? ¿Cuál fue la decisión originaria, el momento raíz que desató todo el caos que ahora vivimos con angustia? ¿En qué sitio se perdió la compasión por el daño abstracto, ese que no nos toca aun, ese mal que afecta al otro lejano de nosotros y que, sin embargo, también es venezolano? ¿Cuándo nos dejó de importar la suerte de los que se fueron cruzando los dedos, esperando que nada pudiera ser peor que un país sin ley, sin economía, sin moneda, sin trabajo, sin alimentos, sin luz, sin agua, sin seguridad, sin telecomunicaciones, sin señales de cambio? ¿Cuándo a los que se fueron les dejó de importar el trajinar de los que se quedaban atrás, con la mirada perdida en un horizonte irreplicable, replanteándose la vida, ahora mas precaria, con más soledad y con menos oportunidades? ¿Cuándo dejó de importarnos el niño que se vio abandonado por la fuerza de las circunstancias, porque sus padres se fueron con la promesa de mandar para una comida que ahora falta en la mesa, y que se suma a la escasez de abrazos, la carencia de afectos, y a la nostalgia creciente porque la promesa no fue el desamparo sino el estar juntos para afrontar una vida que no es promesa sino sentencia? La pandemia es solamente la última línea de una condena certera en un país desvencijado, descoyuntado, con ciudadanos transformados en rehenes y siervos descartables. Reos somos de muerte, aun siendo culpables, porque el mal tan afianzado ya no es capaz de discriminar. El niño mira desde su rincón y llora la falta de sueños a la que ha sido condenado. 

La cruz a cuestas

Desde la noche que transcurre insomne ratifico el pacto con mi propio silencio. Mantener, en la medida de lo posible, una ficción de normalidad cuando todo es ambiguo, turbulento e inexplicable. No es una noche agónica. Esa es precisamente la tragedia. Nada transcurre. Todo está detenido mientras avanza esa nebulosa falta de certezas para la cual no hay preguntas, mucho menos respuestas. El peso es infinito y a la vez liviano. Se debe cargar, pero no se puede soportar sobre los hombros. Todo consiste en eso, en seguir adelante sabiendo que la cuesta es interminable y que, si acaso tiene fin, ella concluye en el mismo Gólgota de incomprensiones. En eso consiste el peso, en la imposibilidad de cálculo, en la negra noche que lo cubre todo, incluso la capacidad para imaginar el futuro. Y, sin embargo, no tengo una convicción más firme que seguir avanzando con serenidad en la ruta que me toca, como si nada estuviera ocurriendo, como si la cruz no fuera tal. 

La noche acompaña todas las cavilaciones que vienen en tropel cuando ni siquiera estamos preparados para las preguntas cuyas respuestas sabemos y no sabemos. ¿Esto pasará? ¡Todo pasa! ¿Sobreviviremos a esta época y lucharemos porque la otra que venga aplaste el mal que hoy nos somete? ¡El mal es esquivo e impreciso! ¿Y mientras tanto, qué pasará con mi vida, mis afectos, mis proyectos, mi futuro? La única respuesta es esta cruz que pesa y no pesa, que cargo y no cargo, que tiene ruta y que no tiene sendero, y que siempre culmina en el Gólgota. Preocúpate por la cruz de hoy, por la que sientes esta noche, por la que acompaña tus silencios. Reza y pide a Dios que te de fuerzas para seguir adelante. Y pídele que te deje dormir,  que los sueños sean benignos y te dejen imaginar la libertad que entre tanta oscuridad todos hemos perdido. 

Todos tenemos una primera caída

Cargo mi cruz, pero me siento agobiado. ¿Y si huyo de todo esto y me salvo yo? ¿Y si me entrego definitivamente al mal que vive tan bien? Allí están ellos, los que tienen el látigo en la mano y no son nunca la espalda que maltratan. Cerca está el que reparte y se queda con la mejor parte. El que tiene acceso a gasolina, divisas, alimentos, carro, mujeres lindas y paseos a Los Roques. En la esquina, al comenzar la dura cuesta, sonríen porque se sienten más allá de cualquier alcance. Ellos son la revolución impune, la que gana con nuestra perdición. La que todavía se ríe, canta y goza. Ellos si tienen futuro. Yo solamente tengo este madero que me pesa tanto y me hace tropezar. Ellos son ese traspiés que ahora yo quiero con demencia febril. ¿Y si lanzo lejos esta cruz tan pesada y me abrazo a sus pies, juro lealtad y agarro la vara con la que me amenazan para ser yo el que golpee a los demás? Me pesa la tentación más que la cruz misma, y caigo. Desearlo es solamente el principio. ¿Y por qué no? ¿Por qué ser yo el perdedor si puedo hacer que sean los demás los perdidos? Mi hijo me saca de mis delirios. Me dice ¡Vamos, yo te acompaño! Me levanto y sigo adelante, con la cruz a cuestas, comprometido con la ruta, agradeciendo el susurro de Dios que me salva del desvío. 

El cuarto mandamiento

Ser viejo no significa que seas descartable. Este camino está empedrado con falsos dilemas. En el camino de mi propio calvario me consigo con algo extraño. Mi madre es la que llora por mí. Debería ser lo contrario, pero ¿quién decide la vida y la muerte de los demás? ¿Quién es capaz de condenar a la muerte al otro? ¿Quién toma la determinación de que son ellos, padres y abuelos, los que no tienen otro derecho que su propia suerte al momento de sobrevivir a la enfermedad? ¿El que tiene esa potestad lo haría con su madre, su tío, su abuelo, su padre, su hermano mayor?  ¿Quién te confirió juez y señor hasta hacerte repugnante al “no matarás”? 

Esta cultura del descarte de los que sirven menos ha construido una ciudad donde en cada esquina huele al acre abandono llevado hasta sus últimas consecuencias. Honrar es ahora una liturgia de las distancias. La vida se ha convertido en esa pantalla que luce tantas veces como un escudo que nos protege de la realidad. Hoy condenamos a muerte a los débiles, a los que no se pueden defender, y con eso relativizamos derechos que para nosotros son inalienables e imprescriptibles, pero que para los demás son condicionales porque los hacemos depender de nuestra propia conveniencia. Mientras tanto, mi cruz se ve confortada porque allí está ella, velando mi paso, honrando esa vieja promesa del amor incondicional que con tanta facilidad apartamos ahora. Yo sigo de largo.  Señor, danos una buena vida y muerte apacible. Que no sea yo el que descarte ni mucho menos el descartado. Que al momento de la despedida final pueda estar acompañado y que no sea el abandono el único compañero. 

¡Ayúdame!

Me pesa tanto que no voy a poder llegar. Esta noche de oscuridad absoluta me siento más débil y frágil que nunca. Solos no podemos. No hay forma de seguir erguido, con este peso, recorriendo un camino tan tortuoso. ¡Ayúdame por favor y hazme justicia! ¡Ayúdame y déjame coger un respiro! ¡Regálame al menos un minuto de descanso! Otórgame un halo de esperanza, ven y lucha conmigo. Rescátame para que mi carga sea más llevadera. No quiero que entiendas mal. No quiero que lleves mi cruz. No quiero cargarte con ella. Solo quiero que el peso se alivie, quiero que tú hagas el camino, y me alejes de la cima del monte donde el mal quiere verme crucificado. Al final llegaré allá, encontraré mi camino y cumpliré la voluntad de Dios. Lo haré con dignidad y en su momento. Pero ahora apiádate de mí, préstame tus manos, confíame tus hombros, dame tu fuerza, y tal vez juntos seamos capaces de replantear nuestro destino. Ayúdame porque solo no puedo. 

La oscuridad ya no me deja ver

Ten compasión y déjame ver. Ven y limpia mi rostro de tanta penumbra. Quiero poder saber en qué consiste esta trama que el mal ha hilvanado con tanta paciencia. El engaño original, los pactos fraudulentos, las promesas incumplidas, la perversidad del que te ha mentido, el uso de la fuerza para aplastarte, el miedo para inmovilizarte, el hambre para que no tengamos fuerza, la separación para que perdamos de vista las razones por las cuales seguir luchando, la muerte exhibida en toda su atrocidad para saquearnos el pudor. El olvido y la indiferencia como una epidemia que nos permite el abandono sin arrepentimientos. Lávame el rostro y déjame ver con claridad lo que es malo, lo que es bueno, lo que se puede perdonar, lo que no podemos olvidar y los hechos que debemos administrar con justicia. Lávame el rostro y déjame ver cual es el camino y cual es la perdición. 

No llores por mí. Compadécete de tu propia suerte

Ya es tarde para resolver lo que está a punto de consumarse. Me verás caer mil veces más. Verás cómo se juegan la suerte para disputarse lo que yo valoro, mi libertad y un ambiente de justicia y memoria que no pierda de vista la iniquidad. Verás cuando los malos se disfracen de apropiados para seguir gobernando. Tendrás que soportar la sorna y la bajeza. Te quitarán lo tuyo cuando ya no tengan nada más que arrebatarme. Y serás testigo silente, ¿e indiferente?, de mi muerte, de muchas muertes, de las que son abandono, apatía, las que se provocan cuando insistes en voltear la mirada, cuando aplaudes las falsas victorias, cuando te abandonas a la comodidad de tu propia cobardía y cedes, concedes y te dispones a convivir con el mal que te aplasta. No llores por mí porque es cuestión de tiempo que seas tú el que se transforme en víctima. No llores por mí, porque estoy a pasos de ser un todo consumado, una cabeza caída en sus hombros, muerta, irreversiblemente muerta. Llora por ti, por tu absurda ceguera. 

Volvemos al mismo silencio de la noche

La ciudad continúa oscura y taciturna. Pero todos nos sabemos insomnes y víctimas de las mismas preguntas que no queremos hacernos, y de esas respuestas que no queremos darnos. La ciudad confunde. Silencio no es sosiego. Es grito de desolación, porque la muerte no claudica, el hambre no espera, la enfermedad no cesa, la desesperación no se atenúa. ¿Dónde esta el Dios compasivo que en esta noche parece tan distante? ¿Por qué nos sentimos tan abandonados, tan yermos? Son preguntas que evaden, son falsas interrogantes que nos quiere colocar en un umbral de comodidad que no merecemos. No es Dios el que está fallando. Somos nosotros los que estamos lejos y por lo tanto no alcanzamos a ver. 

La vida se aprecia en perspectiva o no se ve bien. Llegar hasta aquí es una demostración de fortaleza indómita. Llegar sin haber caído en la tentación del extravío o de la entrega al mal, es la demostración de que Dios ha permitido que nos mantengamos invictos. Dios susurra en nuestras mentes y corazones, mientras habla con el ejemplo de los que nos rodean. Se expresa en el coraje del que no se inclina ante el mal a pesar de los costos. Te hace ver que está allí, en el padre que no abandona a sus hijos a pesar del hambre. Y de los hijos que no dejan morir a sus padres en soledad y desprecio. En los médicos que arriesgan su vida para salvar a otros. En los que comparten su pan, aunque sea escaso. Y en los políticos que no ceden, ni transan, ni se callan. La noche no puede ocultar una ciudad que nos da lecciones. 

Dios está allí, en el camino de nuestras dudas que milagrosamente se transforman en certezas. Está en nuestras caídas y en nuestras ganas de levantarnos. En nuestra mirada compasiva tanto como en nuestra santa indignación cuando pedimos que el cielo nos conceda justicia. Se refleja en la verdad, y en el testimonio que se da a favor de la verdad. Dios está en nuestro coraje cotidiano, cuando no nos reducimos al silencio, cuando el insomnio no nos impide deliberar y rezar.  Dios está en los exhortos de Juan Pablo II, que nos precedió en la experiencia del comunismo, y que nos pide que no caigamos víctimas del miedo porque “el miedo es el primer aliado de los enemigos de la causa. Obligar a callar mediante el miedo, eso es lo primero en la estrategia de los impíos. El terror que se utiliza en toda dictadura está calculado sobre el mismo miedo que tuvieron los Apóstoles. Cristo no se dejó aterrorizar por los hombres. Saliendo al encuentro de la turba, dijo con valentía: Soy yo”. Dios está en la pregunta que resuena como un trueno en la noche oscura que nos impugna ¿Y tú? ¿Y yo? 

¿Dónde está Dios? En nuestro compromiso con la verdad, en nuestras ganas de proclamarla, aunque sea una verdad dura, complicada, problemática, tajante, peligrosa. Proclamar la verdad sin oportunismos, sin edulcorarla, sin la falsa apariencia de la diplomacia.  Juan Pablo II, que como nosotros hoy, vivió alguna vez la maraña totalitaria, el mal exterminador en todo su apogeo, nos impugna y nos empuja a “dar testimonio de la verdad, aun al precio de ser perseguido, a costa incluso de la sangre, como hizo Cristo mismo...” Esa es nuestra cruz esencial y la presencia de Dios en medio de nosotros, si algo hay que hacer, si en la noche oscura te preguntas ¿cuál es la propuesta? ¿qué puedo hacer yo? La respuesta es sencilla: Proclama la verdad, no le hagas concesiones al miedo, esgrime la verdad y lucha porque sea la verdad la que se imponga, porque solo un estrecho compromiso con la verdad nos hará libres. 

¡Que la presencia de Dios nos de la fuerza para seguir adelante!

10/04/2020:
Ilustración: Audrey Anastasi.

martes, 16 de abril de 2019

REDOBLAR NUESTRA FE

Frente a la ingeniería de la desesperanza
Luis Barragán


Creyentes o no, esta Semana Santa nos compromete a todos. Forzados por el largo asueto de una dictadura que desea condenarnos al inmovilismo permanente, convencido de lograrlo mediante un decreto pueril,  también ha de ser ocasión para la reflexión personal y familiar.

Sobre todo por una característica fundamental del régimen padecido: el obstinado empeño de vaciarnos de toda fe, en Dios o en la humanidad, a favor del ridículo culto a la personalidad, nada novedoso, que lo agota en ritos constantes que aprovecha los recursos simbólicos del Estado que queda. Hemos sido víctimas de una compleja, fría y tozuda ingeniería de la desesperanza, en la que participan seguramente no pocos especialistas con el empuje de toda desilusión, desencanto y desconfianza. No obstante, agigantada en las más difíciles circunstancias, los venezolanos persistimos en una esperanza realizadora que puede flaquear frente a las tempestades, pero no morir.

En su más reciente homilía dominical, el Padre Evanán González pidió que escucháramos la narración de la Pasión de Cristo de pie, haciendo nuestros mejores esfuerzos por atenderla así sintiéramos el cansancio y hasta el dolor, afectados por alguna enfermedad. No tratamos de un ejercicio masoquista, sino de cobrar pedagógicamente consciencia de los infinitamente mayores cansancios y dolores que sufrió Jesús al cargar la pesada cruz bajo la tortura de un itinerario que, luego, lo llevó a la Resurrección.

Hemos recorrido un calvario de veinte años que todavía pretende nuestra decapitación moral y, en lugar de los consabidos latigazos y burlas del soldado romano, encarnado hoy por los integrantes de las fuerzas represivas, cobra mayor importancia – por ejemplo – el psicólogo social al servicio de una dictadura que es de sondeos, hurgador a diario de nuestros más íntimos sentimientos a través de los estudios de opinión que valdrán un dineral insólito.  Convengamos, retrotraernos a la premodernidad o, mejor, a barbarie, por trapichero que sea el poder establecido, sugiere el concurso de los expertos que derrotaremos en nuestro propio corazón y en el de los seres queridos, recobrando la fe, la confianza y el respeto que nos dinamicen para reencontrar – en definitiva – la madrugada diferente que esperamos pacientemente.

No desmayemos, insistamos en la defensa de nuestra dignidad de personas humanas. Creyentes o no en Él, Jesús ilumina el camino.

Ilustración: Julio Pacheco Rivas.
15/04/2019:
https://www.lapatilla.com/2019/04/14/frente-a-la-ingenieria-de-la-desesperanza-por-luis-barragan/
https://www.noticierovenezuela.com/frente-a-la-ingenieria-de-la-desesperanza-por-luis-barragan/
https://venezuelaunida.com/frente-a-la-ingenieria-de-la-desesperanza-por-luis-barragan/
https://apuntoenlinea.com/2019/04/14/frente-a-la-ingenieria-de-la-desesperanza-por-luis-barragan/

martes, 9 de abril de 2019

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Abilia Moreno. "¿Bonche o religión? Las dos caras de la Semana Santa". Resumen, Caracas, nr. 335 del 06/04/1980.
- Ovidio Pérez Morales. "Por qué enseñar religión?". El Nacional, Caracas, 29/09/91.
- P. L. Blanco Peñalver. "Catolicismo y política". El Mundo, Caracas, 10/12/84.
- Francisco Vera Izquierdo. "Malariología y DDT". Resumen, nr. 143 del 01/08/76.
- Luz Machado. "La octava estrella". El Nacional, 11/10/77.

Reproducción: El Universal, Caracas, 06/08/1951. Alide Delgado, Radiodifusión, Wolfgang Larrazábal, Felipe Serrano, Radio Rumbos.

Breve nota LB: Curioso, la narración de un encuentro de béisbol de 1931. Quizá natural para la época, suponemos la reconstrucción del juego y no la transmisió de alguna copia fonográfica.  ¿Cómo sería? ¿Con o sin comerciales? ¿Cuándo se perdió este interés histórico?

jueves, 29 de marzo de 2018

BRÚJULA

EL CARABOBEÑO, Valencia, 9 de abril de 2017
El significado de la Semana Santa
Los hechos dolorosos podrían mover nuestros sentimientos y hacernos olvidar que lo más importante es buscar aumentar nuestra fe y devoción en el Hijo de Dios
Alfredo Fermín

Este Domingo de Ramos la Iglesia Católica inicia la celebración de la Semana Santa durante la cual se conmemoran los misterio de pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

Durante la Semana Santa, las narraciones de la pasión renuevan los acontecimientos de aquellos días; los hechos dolorosos podrían mover nuestros sentimientos y hacernos olvidar que lo más importante es buscar aumentar nuestra fe y devoción en el Hijo de Dios.

Para los cristianos la Semana Santa no es el recuerdo de un hecho histórico cualquiera, es la contemplación del amor de Dios que permite el sacrificio de su Hijo crucificado para volver a la vida y al júbilo de su Resurrección.

Estos misterios se desarrollan por decisión de Dios para reconciliarse con la humanidad de la cual estaba alejado, después del pecado original, cuando Eva hizo comer a Adán fruto que estaba prohibido por lo cual se perdió el paraíso original. Por éste sacrificio  de Jesús, Dios vuelve a reconciliarse con la la humanidad, como nuestro padre eterno

Para esta celebración, la Iglesia invita a todos los fieles al recogimiento interior, para contemplar detenidamente el misterio pascual, no con una actitud pasiva, sino con el corazón dispuesto a volver a Dios, con el ánimo de lograr un verdadero dolor de nuestros pecados y un sincero propósito de enmienda para corresponder a todas las gracias obtenidas por Jesucristo.
La entrada triunfal de Nuestro Señor Jesucristo en Jerusalén antes de la Pascua inicia la Semana Santa como recuerdo de su sacrificio para salvarnos de la esclavitud del pecado.

Aunque sea contradictorio la Semana Santa no es un tiempo luctuoso porque al final, se cumplirá la resurrección del Señor para su gloria eterna y para la apertura de la vida eterna. De acuerdo con la liturgia cristiana la muerte de Cristo nos invita a morir también, no físicamente, sino a luchar por alejar de nuestra alma la sensualidad, el egoísmo, la soberbia, la avaricia, la muerte del pecado para estar debidamente dispuestos a la vida de la gracia.

“Resucitar en Cristo es volver de las tinieblas del pecado para vivir en la gracia divina. Ahí está el sacramento de la penitencia, el camino para revivir y reconciliarnos con Dios. Es la dignidad de hijos de Dios que Cristo alcanzó con la Resurrección.”

La Semana Santa tiene dos partes esenciales: el final de la Cuaresma (Domingo de Ramos, Lunes, Martes y Miércoles) y el Triduo Pascual (Jueves, Viernes y Sábado). Este es el tiempo más importante de la Iglesia en todo el año.

El recuerdo triunfal de Nuestro Señor Jesucristo en Jerusalén antes de la Pascua inicia la Semana Santa como recuerdo de su sacrificio para salvarnos de la esclavitud del pecado que nos mantenía en cadenas. Comienza el Domingo de Ramos con una procesión de ramos y la celebración eucarística.

En la primera parte se celebra el triunfo de Jesús. Tras la aspersión de los ramos se proclama el Evangelio. Empieza la Semana Santa y procede la Eucaristía. Se pasa del aspecto victorioso de los ramos a la cara dolorosa de la Pasión. Jesús entra triunfante, pero es en la Cruz es donde adquirirá su auténtico trono, y su resurrección

El Domingo de Ramos nos recuerda que nuestra vida cristiana es un paso de las tinieblas a la luz, de la humillación a la gloria, de la esclavitud del pecado a la liberación por la Gracia.

El Triduo Pascual se abre con el Jueves Santo, un momento fundamental para el Calendario Litúrgico y nuestra vida de cristianos, pues en este día recordamos que Jesucristo es modelo de humildad al lavar los pies de sus discípulos, recordándonos que Él no vino a ser servido, sino a servir. Este ejemplo de Nuestro Señor se recuerda en el Jueves Santo para subrayar la importancia que tiene la virtud de la Humildad en nuestra vida de seguidores de Jesús. Tras el lavatorio de pies, el Jueves Santo se recuerda la Institución de la Eucaristía: el Sacramento de Sacramentos.

La noche del Jueves Santo se torna oscura con la Oración del Huerto. La contemplación del dolor de Nuestro Señor comienza a estremecernos y nos prepara para comprender la profundidad de la Pasión del Señor.

Tras el Jueves Santo llega el terrible dolor del Viernes Santo, cuando recordamos el prendimiento, flagelación, juicio, camino del calvario, crucifixión y muerte del Señor Jesucristo. Es un día que debe animarnos a una profunda reflexión, a una concentración profunda en el misterio de la muerte del Señor.

Con la muerte del Señor en la cruz, el mundo se cubre de tinieblas. Un momento de espera angustiosa en la que la Iglesia nos pide que acudamos a la Santísima Virgen, la madre dolorosa que ha recibido de José de Arimatea el cuerpo sin vida de Jesús. Es precisamente en este Sábado Santo cuando podemos apreciar la grandeza de la Santísima Virgen.

Con el Sábado Santo concluye la Semana Mayor. Del dolor y la oscuridad pasamos a ver a un Jesucristo deslumbrante, Rey de Reyes. Comienza la Pascua con el Domingo de Resurrección, y llega la Iglesia, cuerpo místico de Cristo, al momento cúspide en el calendario litúrgico. Jesús ha muerto por nosotros, pero ha resucitado abriéndonos las puertas del Cielo.

Fuente:
https://www.el-carabobeno.com/significado-la-semana-santa/
Ilustración: El Roto (El País, Madrid, 29/03/2018).

jueves, 13 de abril de 2017

BITÁCORA


Intentamos, hoy Jueves Santo, actualizar el blog. Ha sido  difícil, traspapelándose artículos y declaraciones en el marco de una navegación lenta que va y viene, como de los problemas de una computadora de archivos repletos. Una imagen, corresponde a los magníficos trazos de Régulo Pérez, tomados de la edición nr. 41 de la revista Nueva Sociedad (Caracas), guardada la pieza por muchos años hasta que reapareció entre los archivos. Y, la otra, una fotografía que se hizo viral de los más recientes días de represión, en la que suponemos al operador aquejado por la banalidad del mal (LB).

viernes, 25 de marzo de 2016

Y UN RÁPIDO MUESTREO FACEBOOKEANO

Musulmanes demandarán a España ante el Tribunal de Estrasburgo por la Semana Santa
El conocido imán británico Anjem Choudary, una de las voces autorizadas y más influyentes en Europa de la comunidad musulmana, ha vuelto a poner el grito en el Cielo por lo que considera “una ofensa” y “un menosprecio” a la religión del profeta: las procesiones de Semana Santa en España.

El clérigo explica en una reciente entrevista en el ‘Daily Mail’ que “La Constitución española de 1978 recoge que España es un Estado aconfesional”, así como que “llevar a cabo todos los actos y liturgias propios del cristianismo durante la Semana Santa española, es una ofensa para los miles de musulmanes que se ven obligados a vivir su fe prácticamente en la clandestinidad”.
‘Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones’
Constitución Española, art. 16.3
El imán Choudary se refiere durante buena parte de la charla a España, y explica que, incluso, se plantean demandar al Estado español ante el Tribunal de Estrasburgo; “Es la máxima autoridad judicial para garantizar los derechos humanos y libertades fundamentales en toda Europa. Entre ellos, la libertad e igualdad religiosa”, sentencia.
El iraní cree que los más de 1,8 millones de musulmanes que ya viven en España se ven “discriminados” por la propia política del Estado. Una razón de fe que choca frontalmente con su concepción de la realidad.
“Velamos por el bienestar de los musulmanes en toda Europa. No vamos a dejar que se menosprecien y rebajen los derechos de nuestros hermanos. El Islam, en unos años, será la principal religión de todo el continente. Ya es hora de decir bien alto:
"Europa, aquí estamos"
Anjem Choudary, nacido en 1967, es un activista social y político musulmán británico. Anteriormente fue abogado y ocupó el cargo de presidente de la Sociedad de Abogados Musulmanes, hasta que fue catalogado como proscrito como portavoz del grupo islamista Islam4UK.
Con Omar Bakri Muhammad ayudó a formar una organización islamista, al-Muhajiroun. El grupo organizó varias manifestaciones anti-occidentales, incluyendo una marcha de protesta prohibida en Lóndres. Por ese motivo, Choudary fue citado a comparecer ante el tribunal. Al-Muhajiroun se disolvió tras la decisión del gobierno del Reino Unido de prohibirlo. Choudary estuvo presente en el lanzamiento de su sucesor, Ahlus Sunnah wal Jamaah, y más tarde ayudó a formar Al Ghurabaa, que también fue prohibido por el gobierno británico. Luego se convirtió en el portavoz de Islam4UK.
Es todo un crítico de la participación del Reino Unido en las guerras de Irak y Afganistán. Choudary elogió los responsables del 11 de septiembre de 2001, y ataques del 7 julio 2005. Apoya la aplicación de la ley islámica en todo el Reino Unido. Tras la marcha que organizó en protesta por la Controversia de las historietas de Jyllands-Posten fue procesado, consideraron esa manifestación ilegal. Fue investigado a su vez por sus comentarios en el año 2006 respecto el Papa Benedicto XVI.

Fotografías: Anjem Choudary en una marcha de musulmanes contra los cruzados desde Leyton a Walthamstow.
Fuente: http://www.mirajerez.com/17/09/2015/musulmanes-pediran-al-tribunal-de-estrasburgo-eliminar-la-semana-santa-en-espana/

Nota LB: Colocamos la nota en nuestro muro de Facebook y he acá las reacciones:
Jose Hermoso Sierra No me queda más que escribir una vulgaridad...¡¡¡sin son arrechos!!!
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Sonia Gómez De Ecarri
Sonia Gómez De Ecarri Definitivamente, son unos enfermos
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Pedro Crespo
Pedro Crespo Claro, cuando permitan en sus feudos iglesias; música y comidas en el ramadán...
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Maigualida Nieto Nieto
Maigualida Nieto Nieto Musulmanes de porquería, pudranse en sus países y no jodan los demás
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Juan Pablo Zeidén Martínez
Juan Pablo Zeidén Martínez Europa así lo quiso. Los recibió con los brazos abiertos, les permitió ir con velos a las escuelas, les permitió zonas exclusivas para ellos. Ahora, a apretar ese culo.
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Jose Hermoso Sierra
Jose Hermoso Sierra jajajajajaj...."tamos" froseritos
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Juan Pablo Zeidén Martínez
Juan Pablo Zeidén Martínez A veces hace falta una grosería.
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Luis Barragán J.
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Trinidad Chitty
Trinidad Chitty que voluntad ,ni que estuvbieran en su país
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Trinidad Chitty
Trinidad Chitty Señores vivan y dejen vivir ,
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Juan Pablo Zeidén Martínez
Juan Pablo Zeidén Martínez ¿Usted tiene que ver con el historiador De Armas Chitty?
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Maria Esther
Maria Esther · Amigo(a) de Juan Pablo Zeidén Martínez
Yo te aviso chiruli jijiji
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Douglas Hernandez
Douglas Hernandez Les entro la loquera colectiva a estos tipos habra que tomar medidas contundentes
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Daniel Antonio Hereira Sanchez
Daniel Antonio Hereira Sanchez respeten coño!!! con uds nadie se mete!!!
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Angel Gabriel León Rojas
Angel Gabriel León Rojas · 2 amigos en común
Pero que lindo ps, ellos son la basura que europa está recogiendo y quieren venir a cambiar las tradiciones europeas.
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Jesus Rodriguez
Jesus Rodriguez ESTAS MIERDAS JODEN PORQUE LOS GAFOS EUROPEOS Y ESTADOS UNIDENSES CASI LE CHUPAN Y JAN MUCHA BOLAS A ESOS ARABES, VEAN A JAPON ALLA NO JODEN PORQUE NO PUEDEN ESTAR MAS DE UN MES COMO TURISTAS Y JAPONES QUE SE CASE CON UNA VAINA DE ESAS ES DESTERRADO.
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Vicente Salinas Roca
Vicente Salinas Roca ¿Quiere eso decir que ya no habrá más Ramadán?
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lunes, 21 de marzo de 2016

MOTIVO DE INTERPELACIÓN

La reflexión necesaria
Luis Barragán


Se dirá de un desaprendizaje propio de la postmodernidad, mas lo cierto es que tendemos a creer en cualquier cosa y en nada. La vida y pasión de Jesús pudiera ser distante, tediosa e inoportuna para algunos, mientras que, para otros, un mero espectáculo.

Cada quien tiene la libertad de creer en lo que deseé, pero – más de las veces – escasea la actitud crítica hacia esa creencia que la aspira portátil, cómoda y acomodaticia. Así, somos inadvertidos rehenes de mercachifles que  resultan onerosos al tomar por asalto nuestra ingenuidad.

Queda el gesto del creyente como una superstición fielmente cumplida, reacio a la necesaria reflexión, pues, fe y esperanza pudieran resultar, y resultan, inexplicables y, con todo, susceptibles de esa reflexión que es edificación con la separación constante del trigo y la cizaña. Se nos antoja que muchos jóvenes, sin la mayor cautela, se hacen devotos de cuanta cosa se mercadea como la salvación más expedita e, incluso, formalmente católicos, quejosos – precisamente – de sus fastidiosas formalidades, gastan lo poco que tienen para el cumplimiento de rituales y de vestimentas, incursionando en prácticas estridentes..

Se puede creer en lo que se deseé, cierto, mas no sin las precauciones que una reflexión crítica concede. Es el debate consigo mismo y con los demás, el esfuerzo de indagar y de compartir, que resulta aconsejable antes que la sedicente amargura de una fe absolutamente privada, supuestamente incontaminada, autosuficiente excepto la inversión que se requiere para sostenerla.

Días de forzada inactividad laboral, podemos acercarnos más al motivo de la Semana Mayor, así pertenezcamos a otra creencia organizada. Importa que no subestimemos ese motivo y permitamos que irrumpa en nuestras vidas para interpelarla y desafiarla, sin miedo.

Obra: Martin Isaac.


21/03/2016

RECOBRAR LA IMPORTANCIA DE LA PALABRA

Pedagogía del entendimiento
Luis Barragán


El debate es inherente a toda sociedad que aspira a la plenitud de las libertades indispensables, realizando a la persona humana. Por ello, la persecución y el castigo de un régimen que procura hacerse entender y obedecer por la fuerza, simulando el diálogo.

La palabra oficial no es, precisamente, palabra. A lo sumo, el régimen prefiere los escasos caracteres impuestos por las redes sociales para emitir sus órdenes antes que una explicación razonada y razonable de sus intenciones y pretensiones en cualesquiera foros institucionales, como el parlamento.

La Gaceta Oficial es un invertebrado compendio de decisiones ya adoptadas y ejecutadas, o las decisiones del Tribunal Supremo el asiento de la palabrería y la palabreja que, atentando contra las más elementales normas constitucionales, alza el andamiaje de lo absurdo desmentir  toda expresión legítima y democrática de la sociedad. Las peroratas presidenciales son largas e incomprensibles, contaminadas por las anécdotas, contrariedades y las propias limitaciones del magno vocero.

La Semana Mayor también es ocasión para acercarse a los oficios católicos y apreciar la pedagogía del entendimiento que, en cada homilía, recobra la importancia de la palabra. Las lecturas correspondientes, dan oportunidad para una interpretación paciente, sobria, coherente y susceptible a todo intercambio, como ocurre – irreprimible – en otros ámbitos (religiosos, académicos, gremiales, partidistas, etc.),

Reforzado por la esmerada propaganda y publicidad oficialista, desconfiamos de las explicaciones y hasta de la lectura de los textos largos y organizados. Desconfianza necesaria de revertir, nos conduce a aceptar las órdenes, a obedecerlas, a no demandar siquiera un gesto de explicación.

Pieza: Harry Abend.


21/03/2016

FRENTE AL HUNDIMIENTO

La tribuna ética
Luis Barragán


Salvo las excepciones de rigor, vapuleados por el ya prolongado  cinismo del régimen, aceptemos la escasez de los referentes éticos. Ha decrecido la tribuna organizada y confiable, fundada en el mensaje de principios y valores, a la vez que se multiplica la escuela que la desmiente o dice desmentirla.

Para el creyente y no creyente, el púlpito católico ofrece una alternativa diferente, aunque no exclusiva. Sin embargo, lo pareciera, por la nada improvisada disertación de sacerdotes y religiosas que, a contracorriente, aportan sus creencias y convicciones con desprendimiento, en una sociedad – así se reclame socialista – donde nada luce gratis.

Por lo menos, cada jornada dominical constituye una oportunidad para reflexionar la cotidianidad desde una perspectiva diferente que se atreve a trascenderla. Frecuentemente, las homilías tienden a taladrar el grueso muro del engaño y auto-engaño que levantamos en el intento de sobrevivir a todo el desbarajuste que ha alcanzado a partidos, gremios, medios de comunicación y, por supuesto, principal responsable, al Estado mismo bajo el dominio de una contaminante y desacreditada dirección que repite las huecas consignas dizque ideológicas.

Por fortuna, existen entidades y personalidades capaces de orientarnos en el marco del respeto y el pluralismo que también valoramos, dando testimonio de autenticidad. Al igual que en la católica, lo descubrimos en otras iglesias, en una faena deportiva, en sindicatos, en la sana recreación de los escultistas, en direcciones partidistas, en las vivencias musicales, en empresarios decididos, y - a través de una formal disertación o de un comentario espontáneo al emplear un ascensor -  en las personas sencillas y hasta en las vanidosas, pero – suerte de vanguardia – todavía no se generaliza o regeneraliza en una sociedad que aparentemente acepta el hurto o el fraude como una normalidad de avispados y, por lo tanto, toca y autoriza  el extremo de coexistir con un índice escandaloso de homicidios.

La Semana Santa ofrece la posibilidad de escuchar algo nada común en los días que corren, además, para los cultores de la llamada “nueva era” que apuestan a cualquier gentileza engañosa que pasa por sobrio argumento. Y, para el mismo creyente, un dato de actualización frente a no pocos disparates “argumentales”, como el de “me confieso directamente con Dios y no con los hombres” o “bastando mi creencia  no sigo una religión”.

Pieza: Ian Strange.


21/03/2016