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sábado, 15 de febrero de 2020

DESARREGLO

Evangelio Dominical: Reconciliación
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado sobre el Evangelio que se proclama el sexto domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A, correspondiente al domingo 16 de febrero.  La lectura es tomada del evangelio según San Mateo 5, 17-37

"Vete primero a reconciliarte con tu hermano"

Jesús a veces se salta la ley, pero aquí la defiende. ¿En qué quedamos?

Te cuento esta historia:

< Un violinista profesional visita la orquesta juvenil de una escuela. Los estudiantes se encuentran aprendiendo las reglas necesarias de la música, y producen una música aún de principiantes. Al verlo le pidieron que interpretara algo para ellos.

El violinista los hace con toda dedicación. Él conoce ya por instinto todas las reglas y las incorpora a su talento. Pero se deja llevar por el espíritu de la música, no piensa en reglas, y le sale la música con mucha belleza y arte, y como viniendo del corazón. Un apretado aplauso cierra su última nota.

Los estudiantes observan al violinista y aprenden mucho más viéndolo y escuchándolo que estudiando las reglas>.
Jesús es ese violinista, que se concentra tanto en su música, que ni se acuerda de las reglas. Las reglas se usan, si ayudan. Lo que importa es el espíritu o la intención que hay detrás de ellas.
En la época de Jesús, los judíos tenían demasiadas reglas.

Tenían tantas, que se olvidaban de lo principal. Como el que va por un bosque tan lleno de árboles frondosos y de ramas, que no llega a ver el sol.

Hay reglas más importantes que otras. Para Jesús las más importantes son las que defienden a las personas.

Por eso no respeta el sábado cuando se trata de curar enfermos o cuando sus discípulos necesitan cortar espigas para saciar su hambre. Tampoco le importa que sus discípulos no se laven las manos a cada rato sin necesidad, según pedían las leyes de la pureza ritual. Y recalca: "Si la justicia de Ustedes no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el reino de los cielos" (v. 20).

¿Cómo son los escribas y fariseos?

Los escribas se sienten orgullosos de cómo interpretan la ley, y los fariseos están orgullosos de guardarla en todo su detalle. Pero fallan en cosas más básicas:

- Son orgullosos, buscando para sí la gloria que sólo pertenece a Dios (6:2, 5).
- Honran a Dios con los labios, pero sus corazones están lejos de él (15:8).
- Enseñan preceptos humanos como si fueran doctrinas divinas (15:9; 23:16-22).
- Explotan a las viudas, no atienden sus reclamos.
- No cumplen lo más importante de la ley (23:23).
- Aunque por fuera se presentan bien, por dentro "están llenos de huesos de muertos y de toda suciedad" (23:25-28). Jesús les llama hipócritas en varias ocasiones (6:5, 16; 15:7; 22:18; 23:13-29).

¿Para que sirven las reglas, si no cumplen lo anterior?

¿Qué enseña en cambio Jesús?

En cambio Jesús plantea el combatir la ira, el adulterio, el divorcio, los juramentos, la venganza, el falso amor, la injusticia...

Y esto controlando nuestras actitudes y sentimientos, pues de ahí vienen las malas conductas y acciones.

Por ejemplo, la codicia del dinero puede llevar al asesinato, como les ocurre a los malandros.


También nos pide iniciar nosotros la reconciliación con los que nos han ofendido, antes de presentarnos ante el altar de Dios.

¿Puedo mirar a una mujer con codicia sexual?

El 'no cometerás adulterio' (Ex 20, 14; Dt 5, 18) implica no hacer lo que puede llevar a él – en este caso, mirar a una mujer con codicia sexual. Hay que estar preparado para el último mandamiento, "No codiciarás la mujer de tu prójimo" (Éxodo 20:17).

La pelea hay que darla desde los comienzos.
Las esposas tienen derechos.

"Por tanto, si tu ojo derecho te fuere ocasión de caer", ¡cuidado! La sexualidad tiene capacidad creativa y de gozo, pero también puede hacer daño y destruir relaciones y compromisos. El dinero, el sexo, una copa de licor, el poder... han llegado a ser la ruina de mucha gente.

Por eso hay que estar alerta. Jesús quiere proteger el gozo común, eliminando comportamientos destructivos.

¿Hasta cuándo dura mi matrimonio?

- Y Vds., ¿cuándo se van a divorciar?
- ¿Por qué nos lo preguntas? Si nosotros no nos la pasamos peleando.
- Hay tantos amigos míos, cuyos padres se han divorciado.
- No, tranquilo. Nosotros somos muy felices en el matrimonio, y no nos pensamos divorciar.
Y el hijo quedó muy aliviado>

Los sufrientes del divorcio son los hijos. Por su bien, la intención de Dios para el matrimonio es que el hombre y la mujer casados permanezcan juntos de por vida.
El matrimonio no es un viaje sobre una alfombra mágica donde domina el glamour y el romance. Es normal enamorarse y desenamorarse. Pero sobrepasar los momentos difíciles
requiere compromiso, fuerza espiritual, es decir, amor verdadero.

Hay organizadores de bodas, que a la pareja de novios le presentan la posibilidad de firmar un acuerdo antes de casarse que facilite las negociaciones en caso que decidan divorciarse. Ante el altar prometen casarse "hasta que la muerte les separe", pero en secreto (y a veces no tan en secreto), guardan el divorcio como puerta de escape.
Algunos parecen decir: "Nos casamos hasta que nos cansemos".

En muchos casos se necesitan retiros de parejas, talleres sobre la crianza de los hijos, consejería matrimonial y otros programas para que las parejas refuercen sus matrimonios y estén preparados para sobrepasar los momentos difíciles.

Fuente:
Ilustración: Alexander Ivanov.

domingo, 19 de febrero de 2017

JESÚS VIOLINISTA

Evangelio Dominical: Reconciliación
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado al Evangelio que se proclama el sexto domingo del tiempo ordinario, ciclo A, correspondiente al domingo 12 de febrero de 2017.  La lectura es tomada del Evangelio según San Mateo, 5, 17-37

"Vete primero a reconciliarte con tu hermano"

Jesús a veces se salta la ley, pero aquí la defiende. ¿En qué quedamos?
Te cuento esta historia:
< Un violinista profesional visita la orquesta juvenil de una escuela. Los estudiantes se encuentran aprendiendo las reglas necesarias de la música, y producen una música aún de principiantes. Al verlo le pidieron que interpretara algo para ellos.

El violinista los hace con toda dedicación. Él conoce ya por instinto todas las reglas y las incorpora a su talento. Pero se deja llevar por el espíritu de la música, no piensa en reglas, y le sale la música con mucha belleza y arte, y como viniendo del corazón. Un apretado aplauso cierra su última nota.

Los estudiantes observan al violinista y aprenden mucho más viéndolo y escuchándolo que estudiando las reglas>.

Jesús es ese violinista, que se concentra tanto en su música, que ni se acuerda de las reglas. Las reglas se usan, si ayudan. Lo que importa es el espíritu o la intención que hay detrás de ellas.

En la época de Jesús, los judíos tenían demasiadas reglas.

Tenían tantas, que se olvidaban de lo principal. Como el que va por un bosque tan lleno de árboles frondosos y de ramas, que no llega a ver el sol.

Hay reglas más importantes que otras. Para Jesús las más importantes son las que defienden a las personas.
Por eso no respeta el sábado cuando se trata de curar enfermos o cuando sus discípulos necesitan cortar espigas para saciar su hambre. Tampoco le importa que sus discípulos no se laven las manos a cada rato sin necesidad, según pedían las leyes de la pureza ritual. Y recalca: "Si la justicia de Ustedes no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el reino de los cielos" (v. 20).

¿Cómo son los escribas y fariseos?

Los escribas se sienten orgullosos de cómo interpretan la ley, y los fariseos están orgullosos de guardarla en todo su detalle. Pero fallan en cosas más básicas:
- Son orgullosos, buscando para sí la gloria que sólo pertenece a Dios (6:2, 5).
- Honran a Dios con los labios, pero sus corazones están lejos de él (15:8).
- Enseñan preceptos humanos como si fueran doctrinas divinas (15:9; 23:16-22).
- Explotan a las viudas, no atienden sus reclamos.
- No cumplen lo más importante de la ley (23:23).
- Aunque por fuera se presentan bien, por dentro "están llenos de huesos de muertos y de toda suciedad" (23:25-28). Jesús les llama hipócritas en varias ocasiones (6:5, 16; 15:7; 22:18; 23:13-29).

¿Para que sirven las reglas, si no cumplen lo anterior?
¿Qué enseña en cambio Jesús?

En cambio Jesús plantea el combatir la ira, el adulterio, el divorcio, los juramentos, la venganza, el falso amor, la injusticia...

Y esto controlando nuestras actitudes y sentimientos, pues de ahí vienen las malas conductas y acciones.
Por ejemplo, la codicia del dinero puede llevar al asesinato, como les ocurre a los malandros.



También nos pide iniciar nosotros la reconciliación con los que nos han ofendido, antes de presentarnos ante el altar de Dios.

¿Puedo mirar a una mujer con codicia sexual?

El 'no cometerás adulterio' (Ex 20, 14; Dt 5, 18) implica no hacer lo que puede llevar a él – en este caso, mirar a una mujer con codicia sexual. Hay que estar preparado para el último mandamiento, "No codiciarás la mujer de tu prójimo" (Éxodo 20:17).

La pelea hay que darla desde los comienzos.

Las esposas tienen derechos.

"Por tanto, si tu ojo derecho te fuere ocasión de caer", ¡cuidado! La sexualidad tiene capacidad creativa y de gozo, pero también puede hacer daño y destruir relaciones y compromisos. El dinero, el sexo, una copa de licor, el poder... han llegado a ser la ruina de mucha gente.

Por eso hay que estar alerta. Jesús quiere proteger el gozo común, eliminando comportamientos destructivos.

¿Hasta cuándo dura mi matrimonio?

- Y Vds., ¿cuándo se van a divorciar?
- ¿Por qué nos lo preguntas? Si nosotros no nos la pasamos peleando.
- Hay tantos amigos míos, cuyos padres se han divorciado.
- No, tranquilo. Nosotros somos muy felices en el matrimonio, y no nos pensamos divorciar.
Y el hijo quedó muy aliviado>

Los sufrientes del divorcio son los hijos. Por su bien, la intención de Dios para el matrimonio es que el hombre y la mujer casados permanezcan juntos de por vida.

El matrimonio no es un viaje sobre una alfombra mágica donde domina el glamour y el romance. Es normal enamorarse y desenamorarse. Pero sobrepasar los momentos difíciles requiere compromiso, fuerza espiritual, es decir, amor verdadero.

Hay organizadores de bodas, que a la pareja de novios le presentan la posibilidad de firmar un acuerdo antes de casarse que facilite las negociaciones en caso que decidan divorciarse. Ante el altar prometen casarse "hasta que la muerte les separe", pero en secreto (y a veces no tan en secreto), guardan el divorcio como puerta de escape.
Algunos parecen decir: "Nos casamos hasta que nos cansemos".

En muchos casos se necesitan retiros de parejas, talleres sobre la crianza de los hijos, consejería matrimonial y otros programas para que las parejas refuercen sus matrimonios y estén preparados para sobrepasar los momentos difíciles.

Fuente:
http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-reconciliacion

Pieza: Isabella Stewart Gardner. 

lunes, 17 de febrero de 2014

PEDAGOGIA EN MEDIO DEL DESIERTO


NOTITARDE, Valencia, 16 de febrero de 2014
"Caminando con cristo"
Jesús enseña a sus discípulos (Mt.5, 17-37)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flaute

El evangelio de este domingo nos presenta a Jesús instruyendo a sus discípulos acerca de varios temas y se presenta delante de ellos como verdadero Maestro, como aquel que conociendo las enseñanzas del Antiguo Testamento, la revelación de Dios a los hombres desde antiguo, ahora, no viene a quitar lo que Dios ya ha revelado, sino a darle su verdadero sentido y hacer que los hombres vivan de acuerdo a la Palabra de Dios que da seguridad, liberación y paz a quien sigue sus enseñanzas. Son varios temas con los cuales Jesús quiere hacer de sus discípulos auténticos cristianos. Estos temas son: El amor, la pureza, la fidelidad y la verdad.
El cristiano auténtico no puede vivir en el odio, guardando rencor, con deseos de venganza, porque el resultado de todo esto es que se vive sin paz, sin alegría, en amargura. Por eso, la propuesta de Jesús es el amor que lleva a la reconciliación, al encuentro, al perdón, a la unidad, a la fraternidad. El amor es el centro de la existencia humana, es el lenguaje que toda persona en su camino existencial entiende y comprende; desde un niño hasta un anciano. Quien ama vive feliz, alegre, optimista, esperanzado, pleno, tiene a Dios en su corazón, porque Dios es amor. Por esto, Jesús nos invita a vivir en el amor y nos pide que no nos quedemos en los conflictos que podamos tener en el camino de la vida; sino crecer en el amor. El amor nos hace además ganar el cielo, la vida eterna; en cambio el odio y el daño que se le pueda hacer al prójimo nos apartan de Dios y su amor y esto es vivir en el infierno.
El cristiano, sabiéndose templo del Espíritu Santo está llamado a la pureza de vida y de costumbres. A dar culto a Dios con la totalidad de su ser, con su alma y cuerpo, con la integralidad de su ser persona. Está llamado a una vida pura, santa y saber relacionarse desde el respeto a sí mismo y a los demás. El ser humano es pasión, es deseo, pero esto no debe estar desvinculado del amor. El otro no es un objeto, es una persona, yo no soy un objeto, soy una persona. Cristo nos enseña que el amor puro hace ver a otro como persona, cuando se cae en los bajos instintos o bajas pasiones se ve al otro como objeto para satisfacer mis demandas afectivas. El cristiano está llamado a amar con todo su ser y ser amado con todo lo que es. El cristiano con su ser está llamado a ser el bien. Jesús quiere que el cristiano no sea esclavo del pecado, que si bien se presenta tentador y atractivo, al final deja un sabor amargo en la vida del hombre y lo desmoraliza y hace infeliz.
El cristiano está llamado a la fidelidad en su propia vida, en su opción fundamental, en su vocación, en la elección que ha hecho en su caminar o como dice hoy Jesús en el matrimonio, en la vida familiar. La fidelidad genera paz, tranquilidad, crecimiento y hace que la persona estime, valore y cuide los regalos que Dios y la propia vida le presentan. Hoy está de moda la infidelidad a todo nivel, no sólo en el matrimonio y están de moda los divorcios. Para ambas realidades, debemos ir o necesitamos ir a lo primero que hoy nos enseña Jesús. El amor. Quien ama de verdad sabe que por amor puede y debe ser fiel, que por amor, puede y debe mantener su vida matrimonial con todo lo que implica. ¿Qué sucede hoy con tantos divorcios o con tantas infidelidades? Que en el fondo no hay un amor profundo y sincero. Hay que acrecentar el amor y entonces el camino de la fidelidad y de la unión matrimonial será posible. El amor lleva a opciones profundas, a mirar más allá de las tentaciones y placeres del mundo o a las decisiones apresuradas. Se necesita educar a las parejas jóvenes, a los novios en un amor profundo, creciente y para siempre. Si hay amor, todo es posible.
Jesús nos advierte de no caer en la mentira, el perjurio, hacer falsas promesas o engañarnos al final a nosotros mismos. El cristiano necesita vivir en la verdad que libera y da tranquilidad a la conciencia. La verdad genera y aumenta la transparencia en la vida de una persona y lo hace feliz de vivir frente a los demás y frente a Dios en sinceridad.
IDA Y RETORNO: Por razones ya conocidas tuvimos que suspender ayer la actividad organizada entre la Parroquia San Diego de Alcalá y el Seminario llamada "Callejeros del Evangelio", que vamos a realizar el próximo sábado 22 de febrero a partir de las tres de la tarde saliendo de la Urb. El Tulipán, pasando por la Plaza del Remanso, hasta llegar a la Plaza de San Diego, donde los jóvenes cristianos católicos a través de la música, el teatro y otras actividades irán llevando el mensaje del Evangelio para estas comunidades. Están invitados los jóvenes de las parroquias vecinas y de aquellas que quieran participar de esta Jornada de Evangelización de nuestra Iglesia Cristiana Católica que manifiesta su fe en Cristo y a través de Él al Padre y al Espíritu Santo. Oremos por el éxito de esta jornada evangelizadora de nuestros jóvenes cristianos católicos.

Cfr, José Martínez de Toda (SJ): http://www.homiletica.org/PDF058/aahomiletica011283.html
Ilustración: Julio Pacheco Rivas (https://www.facebook.com/j.pacheco.rivas?fref=ts)

DIFÍCIL RECORRIDO DE HUMANIZACIÓN

San Mateo (5,17-37)
No a la guerra entre nosotros
José Antonio Pagola

Los judíos hablaban con orgullo de la Ley de Moisés. Según la tradición, Dios mismo la había regalado a su pueblo. Era lo mejor que habían recibido de él. En esa Ley se encierra la voluntad del único Dios verdadero. Ahí pueden encontrar todo lo que necesitan para ser fieles a Dios.
También para Jesús la Ley es importante, pero ya no ocupa el lugar central. Él vive y comunica otra experiencia: está llegando el reino de Dios; el Padre está buscando abrirse camino entre nosotros para hacer un mundo más humano. No basta quedarnos con cumplir la Ley de Moisés. Es necesario abrirnos al Padre y colaborar con él en hacer una vida más justa y fraterna.
Por eso, según Jesús, no basta cumplir la ley que ordena “No matarás”. Es necesario, además, arrancar de nuestra vida la agresividad, el desprecio al otro, los insultos o las venganzas. Aquel que no mata, cumple la ley, pero si no se libera de la violencia, en su corazón no reina todavía ese Dios que busca construir con nosotros una vida más humana.
Según algunos observadores, se está extendiendo en la sociedad actual un lenguaje que refleja el crecimiento de la agresividad. Cada vez son más frecuentes los insultos ofensivos proferidos solo para humillar, despreciar y herir. Palabras nacidas del rechazo, el resentimiento, el odio o la venganza.
Por otra parte, las conversaciones están a menudo tejidas de palabras injustas que reparten condenas y siembran sospechas. Palabras dichas sin amor y sin respeto, que envenenan la convivencia y hacen daño. Palabras nacidas casi siempre de la irritación, la mezquindad o la bajeza.
No es este un hecho que se da solo en la convivencia social. Es también un grave problema en la Iglesia actual. El Papa Francisco sufre al ver divisiones, conflictos y enfrentamientos de “cristianos en guerra contra otros cristianos”. Es un estado de cosas tan contrario al Evangelio que ha sentido la necesidad de dirigirnos una llamada urgente: “No a la guerra entre nosotros”.
Así habla el Papa: “Me duele comprobar cómo en algunas comunidades cristianas, y aún entre personas consagradas, consentimos diversas formas de odios, calumnias, difamaciones, venganzas, celos, deseos de imponer las propias ideas a costa de cualquier cosa, y hasta persecuciones que parecen una implacable caza de brujas. ¿A quién vamos a evangelizar con esos comportamientos?”. El Papa quiere trabajar por una Iglesia en la que “todos puedan admirar cómo os cuidáis unos a otros, cómo os dais aliento mutuamente y cómo os acompañáis”.

http://odresnuevos.wordpress.com/evangelio-domingos/evangelio-16-febrero/
Cfr. Isabel Vidal de Tenreiro: http://elimpulso.com/articulo/buena-nueva-una-ley-exigente#
Ilustración: Julio Pacheco Rivas (https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10202245911765491&set=a.3044633231101.2149213.1121223951&type=1&theater)

lunes, 21 de febrero de 2011

CONTRACORRIENTE

San Mateo, 5: 17-37

En su homilía del domingo 13 de febrero de 2011, el Padre Numa Molina (SJ) comenzó exaltando el Salmo 118: “Dichoso el hombre que cumple la ley del Señor”. Yendo al tiempo actual, es necesario ver este tipo de leyes, normas o preceptos.

Jesús no vive centrado en la ley, ni se le ve nunca preocupado por observar la ley (de cumplirla, no se hubiera dado lo del samaritano), y tampoco la ataca, demostrando que su cumplimiento va mucho más allá al tratar de ponerse al lado de los que se sufren. Fariseos y publicanos les preocupaba el cumplimiento de la ley, descuidando la justicia.

Construir este mundo proyectado por Jesús (el Reino de Dios), se necesita gente capaz de ir más allá, pues no basta cumplir con el “no matarás”. El que se enoje con su hermano también será llevado al tribunal. Nuestro cristianismo será más humano cuando no nos conformemos con cumplir la ley, porque el plus del cristiano va más allá. Reflexionemos qué estamos haciendo en este momento.

Ilustración, Fran González (“Contracorriente”): http://unafotoyunmomento.blogspot.com/

plenitudes


NOTITARDE, Valencia, 13 de Febrero de 2011
La nueva Ley del Reino (Mt. 5,17-37)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

El evangelio de este domingo nos sigue presentando a Jesús en su Discurso del Monte, que después de las bienaventuranzas y de haber hablado del discípulo como sal y luz del mundo, ahora nos narra las seis antítesis por medio de las cuales Jesús anuncia el sentido de la Ley nueva. En este domingo se leen cuatro primeras antítesis con los siguientes temas: Homicidio, adulterio, divorcio y falso juramento o perjurio; el tema del perdón como contrario a la ley del talión y del amor al enemigo en vez del odio, quedan para la meditación del domingo que viene.

Jesús, como buen Maestro, procede pedagógicamente a base de antítesis o contradicciones racionales para lograr su enseñanza, era un método utilizado por los rabinos judíos. Han oído que se dijo a los antiguos… "pero yo les digo…". En este caso Jesús habla con toda la autoridad mesiánica, de su condición de Hijo de Dios. Aquí se presenta a Jesús como el nuevo Moisés que presenta la nueva Ley del Reino.
La clave de interpretación de las seis antítesis que nos presenta hoy el evangelio está en dos frases clave que pronuncia Jesús: a) "No crean que he venido a abolir la ley o los profetas, no he venido a abolir, sino a dar plenitud". Jesús no se presenta como un revolucionario loco que viene a destruir la herencia del Antiguo Testamento; es decir, la ley dada por los profetas. Las seis antítesis no vienen a contradecir la Ley del Viejo Testamento, sino a darles plenitud y un sentido más amplio. Jesús presenta una moral nueva, una ética religiosa en sentido positivo y no con la mirada legalista y reduccionista de los jefes religiosos de su tiempo. b) "Porque les digo: si su justicia no es mayor que la de los letrados y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos", Es decir, si no son más santos y fieles no alcanzarán la vida eterna. Es la nueva ley del amor que no tiene límites ni fronteras, el amor manifestado en Cristo, como dice San Pablo: "amar es cumplir la ley entera" (Rm.13,8-10).

Cuando Jesús habla del homicidio del hermano no sólo está poniendo en alto el valor de la vida y el derecho a la misma (Quinto mandamiento), sino que condena la privación de la vida física y todo sentimiento de malquerencia o rechazo al hermano, que también es una forma de aniquilarlo o eliminarlo. Es el amor lo más importante y no amar al hermano priva de un verdadero culto a Dios, como base de la religión. En fin, quien no ama al prójimo, quien lo rechaza o maltrata no puede ofrecer un culto agradable a Dios, queda vacío y sin sentido alguno ante su presencia. Amor al hermano y culto a Dios van de la mano y así lo enseña Cristo.

Jesús habla del adulterio aludiendo a la plena fidelidad conyugal en el amor. Es inmoral no sólo el hecho consumado de infidelidad, sino también el deseo, el adulterio de corazón. Es tan exigente Jesús en este aspecto que la exageración consciente e intencionada del ojo arrancado y de la mano cortada para señalarlos como cómplices del corazón se hace notoria.

Jesús habla del divorcio afirmando la indisolubilidad del matrimonio (el no rompimiento por mano humana), donde la mujer y el hombre tienen igual dignidad e igualdad en las obligaciones. Jesús apela al querer del Creador desde el principio: serán una sola carne, lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre.

Finalmente, Jesús habla de falso juramento con lo cual afirma la verdad, la sinceridad, honradez y lealtad como norma para el cristiano. No sólo es no jurar en vano en nombre de Dios, sino por cualquier cosa; porque igualmente es mentira. Contra la mentira Jesús propone la verdad como norma de convivencia entre los hermanos que se saben hijos de Dios.

Pidamos a Jesús que nos enseñe a ser fraternos, fieles, puros, responsables, honestos y sinceros para poder vivir como auténticos cristianos, a ejemplo suyo.

IDA Y RETORNO: Me preguntan ¿cómo se forma un seminarista que va a ser sacerdote? La formación es integral, como modernamente se le dice: formación holística, abarca la integralidad de la persona. Son 7 años de estudios (3 de filosofía y 4 de teología) y cinco dimensiones formativas: Humana-afectiva, Espiritual, Intelectual o académica, Comunitaria y Pastoral. Cada año de formación exige unas cualidades y virtudes al candidato según su año de estudio (primero, segundo, tercero…) y su etapa formativa (filosofía o teología). En lo humano-afectivo se tiene en cuenta: carácter y temperamento, salud física y psicológica (para esto se hace un test psicológico al ingresar), madurez afectiva, equilibrio emocional, educación, modales, presentación al vestir, identidad sexual, forma de hablar, contenido de sus conversaciones, trato adecuado con las demás personas, se destacan sus cualidades y virtudes, se le señalan sus vicios y deficiencias y se le va enseñando el alcance y valor del celibato.

Ilustración: Roma, Joseph Reilly