Mostrando entradas con la etiqueta San Mateo 26: 14-27. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta San Mateo 26: 14-27. Mostrar todas las entradas

domingo, 5 de abril de 2020

DE LA ÚLTIMA PALABRA

La traición de Judas
Mateo 26, 14-25. Miércoles Santo. La caída de Judas es el resultado de una vida en la que poco a poco se enfrió el amor al Maestro.
José Rafael Rodríguez

Del santo Evangelio según san Mateo 26, 14-25

Entonces uno de los Doce, que se llamaba Judas Iscariote, se presentó a los jefes de los sacerdotes y les dijo: « ¿Cuánto me darán si se lo entrego?» Ellos prometieron darle treinta monedas de plata. Y a partir de ese momento, Judas andaba buscando una oportunidad para entregárselo. El primer día de la Fiesta en que se comía el pan sin levadura, los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron: « ¿Dónde quieres que preparemos la comida de la Pascua?» Jesús contestó: «Vayan a la ciudad, a casa de tal hombre, y díganle: El Maestro te manda decir: Mi hora se acerca y quiero celebrar la Pascua con mis discípulos en tu casa.» Los discípulos hicieron tal como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua. Llegada la tarde, Jesús se puso a la mesa con los Doce. Y mientras comían, les dijo: «En verdad les digo: uno de ustedes me va a traicionar.» Se sintieron profundamente afligidos, y uno a uno comenzaron a preguntarle: « ¿Seré yo, Señor?» El contestó: «El que me va a entregar es uno de los que mojan su pan conmigo en el plato. El Hijo del Hombre se va, como dicen las Escrituras, pero ¡pobre de aquel que entrega al Hijo del Hombre! ¡Sería mejor para él no haber nacido!» Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó también: « ¿Seré yo acaso, Maestro?» Jesús respondió: «Tú lo has dicho.»

Oración introductoria

Jesús, gracias por estar aquí a mi lado. Gracias por la vida, por los dones y también por las dificultades que día tras día se presentan en mi camino. Perdón por todas las veces que te he fallado, por todas las veces que te he cambiado por mis "30 monedas", esas monedas mejor llamadas caprichos. Gracias por tu amor, gracias por tu paciencia.

Petición

Señor Jesús, ayúdame a amarte más que a mis gustos y caprichos. Ábreme los ojos del alma para darme cuenta de lo efímeros que son los bienes de la tierra en comparación con los que tú me prometes en el cielo. Jesús que no te sustituya en mi vida con estos bienes tan fugaces.

Meditación del Papa Francisco

Este acto dramático marca el inicio de la Pasión de Cristo, un doloroso camino que Él elige con libertad absoluta. Él mismo lo dice claramente: "Yo doy mi vida.. Nadie me la quita: la doy por mí mismo. Tengo el poder de darla y el poder de recobrarla". Y así comienza el camino de la humillación, del despojo, con esta traición. Es como si Jesús estuviera en el mercado. 'Este cuesta treinta denarios'. Y Jesús recorre este camino de la humillación y el despojo hasta el final.
Jesús alcanza la humillación completa con la "muerte en la cruz". Se trata de la peor de las muertes, la destinada a los esclavos y a los delincuentes. Jesús era considerado un profeta, pero muere como un delincuente. Mirando a Jesús en su pasión, vemos como en un espejo también el sufrimiento de toda la humanidad y encontramos la respuesta divina al misterio del mal, del dolor, de la muerte […] Esta semana nos hará bien a todos nosotros mirar el crucifijo, besar las llagas de Jesús, besarlas en el crucifijo. Él ha tomado sobre sí el sufrimiento humano, se ha endosado todo ese sufrimiento.» (Catequesis, S.S. Francisco, 16 de abril de 2014).

Reflexión

Lo que sucedió en la vida de Judas me ayuda a reflexionar sobre mi amor hacia Dios. ¿Soy consciente del gran amor que Dios me tiene? ¿Me doy cuenta de tantas muestras de cariño de su parte: la vida, el don de la fe, mi capacidad de amar, mi familia, mi hogar, el alimento, el vestido, algún gustillo, la maravilla de la naturaleza, incluso las pruebas y dificultades que me ofrece para llevarlas con amor, su entrega en la cruz? La caída de Judas es el resultado de una vida en la que poco a poco se enfrió el amor al Maestro. Examinémonos con sinceridad y confianza delante de Jesús y pidámosle el valor y la fortaleza para guardar nuestro corazón sólo para Él.

Propósito

Hoy me privaré de algún gusto y haré un pequeño sacrificio en reparación de mis pecados.

Diálogo con Cristo

Jesús, gracias porque me amas y me perdonas cuando me acerco a Ti con un corazón contrito. Concédeme vivir en este día como un verdadero hijo tuyo, consciente de tu amor y también consciente de esta gran responsabilidad que es ser hijo tuyo. No permitas que la avaricia, la soberbia o la sensualidad me aparten de Ti. Quiero ser como Juan, un discípulo fiel que te acompañe en los momentos alegres y sobre todo en los difíciles. Tiempos difíciles pasa tu Iglesia hoy en día, cuenta con mis hombros para recargar un poquito el peso de esta gran cruz. Yo no quiero volver a traicionarte, no quiero volver a dejarte solo.

El mal, en todas sus formas, no tiene la última palabra. El triunfo final es de Cristo, de la verdad y del amor.

(Benedicto XVI, Audiencia, 14 de abril de 2007)

Fuente:
Cfr.
El Padre Martínez de Toda (SJ) y su acostumbrado libreto:
Homilía de Papa Francisco:
Misa Papa Francisco:
Homilía Mons. José Ignacio Munilla:
Ilustraciones:
Dan Comaniciu.
Entrada en Jerusalén en la Maestà del Duccio.
El Beso de Judas  el Prendimiento y Pedro cortándole la oreja a Malco en la Maestà del Duccio.

jueves, 13 de abril de 2017

PRUEBA DE AMOR

NOTITARDE, Valencia, 9 de abril de 2017
 “Caminando con Cristo”
¿Cuál es el origen de la Semana Santa?
Joel de Jesús Núñez Flautes


Muchas personas desconocen el sentido de lo que los cristianos católicos llamamos “la Semana Santa”, que tiene su origen en la Pascua inaugurada por Cristo con su Pasión,  Muerte y sobre todo su Resurrección. 

La Pascua de Cristo coincidió con la Pascua o fiesta pastoril de los judíos que duraba siete días y en la cual se ofrecía o inmolaba un cordero ante el altar, cuya sangre derramada simbolizaba el perdón de los pecados y la bendición para el pueblo; además, se realizaba en esta semana la cena pascual. Dicha semana se celebraba a partir del 14 de Nisán (que es el primer mes del calendario religioso judío, correspondiente a nuestro marzo-abril. 

Del 14 al 21 de Nisán se celebraba la fiesta de pascua). Cristo en la Última Cena (celebrada el Jueves Santo) unió la pascua judía con su propia Pascua; porque ahora no será la sangre de un animal la que salvará de los pecados o traerá la bendición al pueblo; sino que ahora su sangre derramada en la cruz, de una vez para siempre, librará a la humanidad de todos los pecados; traerá la bendición perfecta de Dios Padre. 

La Cruz será la mayor prueba de amor de Dios por la humanidad que fue capaz de entregar a su propio Hijo, siendo inocente, para rescatar al ser humano que era y es esclavo del pecado; ese ser humano que lleva y experimenta dentro de sí la división entre el bien y el mal, entre vida y muerte, entre esclavitud y libertad. 

Por eso, a partir de aquel Viernes Santo, en que Cristo entrega su vida por la vida del mundo y de cada ser humano de ayer y de hoy; se nos sigue ofreciendo la Salvación y así, en nuestro aquí y ahora, cada persona que crea y acepte a Cristo como Dios y Hombre verdadero, que crea que Él es el “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” y viva de acuerdo a su Palabra que se resume en amor, que se acerque con fe al Sacramento de la Eucaristía y de la Confesión, ese hombre recibe la liberación de sus pecados.

IDA Y RETORNO: Bendecida Semana Santa para todos.

Fuente:
Cfr.
Arquidiocesana 20|7: Vivamos la Semana Santa: http://www.elimpulso.com/opinion/arquidiocesana/arquidiocesana-vivamos-la-semana-santa-2017
Ilustración: Pedro de Orrente Jumilla.

lunes, 14 de abril de 2014

CUADERNO DE BITÁCORA

Un Tweed de Francisco I, causa revuelo entre los venezolanos. Unos dicen que es con nosotros, mientras otros hablan de una generalización. Lo cierto es que basta con la profundidad y contundencia del mensaje cristiano para que tomemos el telegrama como nuestro. Ayer, la misa fue oficiada por un Obispo Emérito (cuyo nombre no supimos). Moderado, atenido al motivo dominical, oro por la vida, por los desaparecidos, en la Iglesia del Colegio de San José de Tarbes. María F., nos comentó después todo lo que directamente señaló el sacerdote de la Iglesia de Prados del Este, como - por ejemplo - el que no podemos lavarnos las manos como Pilato, mientras que asesinan a la gente, o los infiltrados que favorecieron a Barrabás.. Claro que es con nosotros, Bergoglio!!!!

LB

Tweed papal: http://diariodecaracas.com/que-sucede/el-tuit-del-papa-francisco-que-sacudio-los-manifestantes-venezolanos
Homilía de Francisco I, ayer domingo: http://www.aciprensa.com/noticias/texto-completo-homilia-del-papa-francisco-en-misa-de-domingo-de-ramos-78448/#.U0wt-aIvmqk
Pieza: Hermanos Gao.

CORDERO DE DIOS

NOTITARDE, Valencia, 13 de abril de 2014
"Caminando con Cristo"
¿Cuál es el origen de la Semana Santa?
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

Muchas personas desconocen el sentido de lo que los cristianos católicos llamamos "la Semana Santa", que tiene su origen en la Pascua inaugurada por Cristo con su Pasión,  Muerte y sobre todo su Resurrección. La Pascua de Cristo coincidió con la Pascua o fiesta pastoril de los judíos que duraba siete días y en la cual se ofrecía o inmolaba un cordero ante el altar, cuya sangre derramada simbolizaba el perdón de los pecados y la bendición para el pueblo; además, se realizaba en esta semana la cena pascual. Dicha semana se celebraba a partir del 14 de Nisán (que es el primer mes del calendario religioso judío, correspondiente a nuestro marzo-abril. Del 14 al 21 de Nisán se celebraba la fiesta de pascua). Cristo en la Última Cena (celebrada el Jueves Santo) unió la pascua judía con su propia Pascua; porque ahora no será la sangre de un animal la que salvará de los pecados o traerá la bendición al pueblo; sino que ahora su sangre derramada en la cruz, de una vez para siempre, librará a la humanidad de todos los pecados; traerá la bendición perfecta de Dios Padre. La Cruz será la mayor prueba de amor de Dios por la humanidad que fue capaz de entregar a su propio Hijo, siendo inocente, para rescatar al ser humano que era y es esclavo del pecado; ese ser humano que lleva y experimenta dentro de sí la división entre el bien y el mal, entre vida y muerte, entre esclavitud y libertad, entre virtud y miseria. Por eso, a partir de aquel Viernes Santo, en que Cristo entrega su vida por la vida del mundo y de cada ser humano de ayer y de hoy; se nos sigue ofreciendo la Salvación y así, en nuestro aquí y ahora, cada persona que crea y acepte a Cristo como Dios y Hombre verdadero, que crea que Él es el "Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" y viva de acuerdo a su Palabra que se resume en amor, que se acerque con fe al Sacramento de la Eucaristía y de la Confesión, ese hombre recibe la libertad, la liberación de sus pecados, actualiza en su vida aquello que Jesús hizo y celebró de una vez para siempre. Por tanto, Cristo con su Pascua superó al cordero inmolado por los judíos, estableció en la Cruz y con su Resurrección una Nueva Alianza centrada en el amor y dejó como memorial la Eucaristía, actualización del mismo sacrificio realizado en la Cruz.
La Semana Santa, es también para la Iglesia Católica, la fiesta por antonomasia, la fiesta sobre todas las fiestas. En ella celebramos el paso de Cristo por este mundo (eso significa la Pascua = paso), que con su pasar de la muerte a la vida, nos señala nuestra nueva situación; no estamos condenados al pecado, a la oscuridad, a la muerte eterna, sino que estamos llamados a la gracia, a la luz, a la vida sin fin que Él nos conquistó con su Pasión, Muerte y Resurrección y que cada hombre o mujer va asimilando en la medida que pasa del pecado a la vida en Cristo; es decir, a vivir de acuerdo a la fe, la esperanza y el amor; sobre todo esto último, porque quien ama cumple la ley entera y vive el mensaje central del cristianismo y el amor no tiene límites ni fronteras e implica la donación y entrega total, sin reservas, sin discriminación; como lo hizo y nos sigue enseñando Nuestro Señor, Jesucristo.
Toda celebración de la Iglesia Católica es celebración del misterio pascual; es decir, tiene su raíz, su fundamento en lo que Cristo realizó de una vez para siempre, tiene su centro en aquella primera Semana Santa y que ahora llega a nosotros por la fe, por los sacramentos que actualizan, sobre todo en la Eucaristía celebrada cada domingo, lo que Cristo realizó. Por eso, cada día es pascua, paso del Señor por tu vida y mi vida, oportunidad para cambiar, para aceptar a Cristo como único Dios y Salvador.

La Semana Santa celebrada litúrgicamente, como lo hacemos los cristianos católicos desde hoy con el Domingo de Ramos, nos recuerda e introduce en la Pasión de Nuestro Señor, Jesucristo; el Jueves Santo celebramos el día del sacerdocio e institución de la Eucaristía, el Viernes Santo recordamos la Muerte de Cristo y el Sábado Santo o de Gloria, entonamos Aleluya, Gloria, porque Cristo ha resucitado y nos garantiza así nuestra futura inmortalidad. El Sábado Santo, con la Vigilia Pascual, nos introduce en el domingo, día de la Resurrección de Cristo que vence a la muerte y al mal. Los cristianos seguimos y creemos en un Dios que vive, que es la Vida y da Vida y es Cristo Jesús.
IDA Y RETORNO: El Jueves Santo es día del sacerdocio; desde ya quiero felicitar a nuestro Arzobispo y a todos mis hermanos sacerdotes, que celebraremos ese día la Eucaristía entorno al pueblo fiel; al pueblo de Dios que se nos ha confiado; ocasión para orar unos por otros y vivir la fraternidad y al mismo tiempo momento propicio para que el pueblo santo de Dios reafirme su compromiso de seguir orando por sus pastores y pedir más vocaciones y la perseverancia de los buenos seminaristas para que lleguen a ser santos sacerdotes.
En esta Semana Santa oremos de manera especial por Venezuela, para que Cristo, Nuestro Señor nos bendiga con la paz, el progreso, la unidad, la justicia y el bienestar para todos.

Cfr. Isabel Vidal de Tenreiro: http://elimpulso.com/articulo/buena-nueva-palmas-para-que#
Pieza: Hermanos Gao.
Fotografía: María F. Sigillo, Iglesia de Prados del Este (Caracas, 13/04/14).

lunes, 18 de abril de 2011

PARA ABRIR LA PUERTA DEL TECHO


San Mateo, 26: 14-17,66

En su homilía del domingo 17 de los corrientes, el Padre Denis Jiménez llamó a meditar a Mateo, quien escribía entonces para una comunidad peregrina que anunciaba a Cristo. Afrontamos pruebas y tentaciones, como el de creernos poderosos y autosuficientes. Recordemos que el tentador conocía bien la Palabra, la misma que debe llenarnos para no caer.

Dios es bueno y suele preguntarse el por qué del mal en este mundo, pero quienes lo ofenden somos nosotros. El no nos creó malvados, sino buenos a su imagen y semejanza. Y se hizo hombre para ir a nuestro encuentro, como ocurrió con la Samaritana. No viene a castigar, sino a salvarnos.

En esta semana jubilosa no tengamos complejos de culpa, pues viene a salvarnos. Contra el odio, el egoísmo, etc., bajo el ideal del perdón. Para ser felices que es no cometer injusticias, leyendo el capítulo 5 de San Mateo (las bienaventuranzas no dice que seemos felicves siendo poderosos).

Construir el Reino de Dios con nuestras manos, comportando un cambio personal para sentir, pensar y actuar. Todoas seremos hermanos y para ayudar a Venezuela que así, no necesitaría de un ejército o gobernantes, ni de estructuras. Una utopía que es lo más real que teneos.

Lacasta

El Padre Alvaro Lacasta (SJ), en su homilía del 16/03/08,recordaba que para lecturas extensas las homilías deber ser breves; no todo es ruido en Semana Santa, pues nos coloca en en la profundidad de la voz de Dios; no baja de la Cruz para salvarse a sí mismo, sino para salvarnos; hay que aprender a morir en la vida, principio y condición para la nueva vida. El Padre Lacasta recordó lo dicho por su mamá cuando estaban pequeñois, en los días de invierno, en medio de la pobreza: Dios da la ropa según el frío. Dios da la Gracia.

EL GRAN CAMUFLAGE


¿Qué significa, hoy en día, anunciar a Cristo crucificado?

Cristo sigue siendo crucificado: en los pobres, en los oprimidos, en los marginados. Los opresores y verdugos se camuflan y se presentan como benefactores, incluso como mesías. Falsos mesías, desde luego. ¿Cómo hacer que las víctimas identifiquen a sus depredadores? ¿Cómo sacar de su inconsciencia a los que son seducidos y manipulados por la astucia de los zorros de este mundo?

Estos días de la Pasión del Señor, y muy especialmente el Triduo Sacro, son ocasión muy propicia para anunciar cómo somos salvados por la cruz de nuestro Señor Jesucristo.

Que Jesús murió en una cruz significa que vivió una vida humana con todo lo que ella trae: alegrías y tristezas, conflictos y enfrentamientos… por causa de su mensaje. Su muerte no fue un accidente, un hecho desconectado de lo que hizo y predicó. No fue el final puro y simple de una historia particular. Su muerte es una acción del Señor mismo, actuando con plena libertad. “Nadie me quita la vida, sino que yo la doy por mi propia voluntad. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre” (Jn 10,18). La libertad es un absoluto. O se es libre o no, no se puede ser libre a medias. Aquí entra en juego el amor de Dios. En el supremo instante, él pone todo en manos de su Padre. Habiendo cumplido la obra que se le encomendó, confía en que su Padre no permitirá que se pierda para siempre. De la aparente derrota, Dios sacará el triunfo más completo de su Causa.

¿Qué significa, hoy en día, anunciar a Cristo crucificado? Significa empeñarse para que haya amor, fraternidad, entrega a Dios y a los hermanos; señalar situaciones y prácticas que deshumanizan; desenmascarar estructuras, valores e ideologías que alimentan el enfrentamiento, la mentira, el odio, el ateísmo. Tenemos que apoyar activamente las iniciativas y organizaciones (económicas, sociales, religiosas) que hagan posibles la justicia y la verdad. Si así vivimos y actuamos seguramente sufriremos persecución.

Cargar la cruz significa solidarizarse con los crucificados de este mundo: con los que sufren violencia, con los empobrecidos, los deshumanizados, los ofendidos en sus derechos. En esta sociedad no existen reales derechos a un trabajo seguro y bien remunerado, a una recta administración de justicia, a un sistema de salud pública bien dotado y prestado por profesionales idóneos, a una educación humanizante y a un aprendizaje de las tecnologías actuales…

Los pobres de América Latina claman por la justicia social. El militarismo y el caudillismo no pueden ser garantes de las libertades públicas y de los derechos ciudadanos. Es un militarismo patriótico que enmascara un capitalismo salvaje de Estado. Las instituciones se vacían de contenido real, son mamparas que funcionan por la lealtad incondicional al caudillo. Desaparecen el Estado de derecho y la separación de poderes. Se impone una mezcla de fidelidad ideológica y personalista, así como el clientelismo y el parasitismo. Desaparece el concepto de ciudadanía. La gran tarea política, también de los cristianos, es la construcción de la nación y su democracia.

Son violados los derechos del hombre, que son derechos de Dios. Es un producto del odio. Es la cruz, con su peso de muerte, que los dueños del poder cargan onerosamente sobre los hombros del pueblo. No podemos permanecer resignados y silenciosos, cuando el dolor y la muerte son el resultado de la injusticia que desgarra el corazón, cuando no hay salida. Aun así tiene sentido, contra todo cinismo, resignación y desesperación, hablar de la cruz.

Jesús transformó el dolor y la condena a muerte, los hizo un acto de libertad y de amor, de entrega de sí mismo. Se puso en manos de su Padre y perdonó a los que lo rechazaban. El perdón y la confianza no permiten que el odio y la desesperación tengan la última palabra. Es el gesto supremo de la grandeza del ser humano.

En la cruz palpita una vida que no puede ser absorbida por la muerte. La vida que es amor, entrega y solidaridad. Con esta muerte se revela el poder y la gloria de Dios. La hora de la pasión es la hora de la glorificación. Hay una unidad entre pasión y resurrección, entre muerte y vida. Ser crucificado por causa de la justicia y por causa de Dios, es vivir.

Predicar la cruz es asumir el compromiso para hacer cada vez más imposible que unos seres humanos sigan crucificando a otros seres humanos. Es vivir a partir de una Vida que la cruz no puede extinguir. Seguir a Jesús es pro-seguir su causa y con-seguir su victoria.

Somos portadores del misterio de la cruz, para generar vida allí donde reina la muerte, amor donde se manifiesta el odio. Hay una libertad que se rebela contra Dios y, entonces, la cruz es símbolo del ser humano caído, del no-ser humano; es símbolo del crimen. Pero la libertad del cristiano es compromiso para superar la cruz; no sólo la soporta, sino que la combate. Se hace profeta, mártir, discípulo del Crucificado. Transfigura la cruz, haciendo de ella sacrificio de amor por los otros.

La cruz puede ser cerrazón de lo humano sobre sí mismo hasta el punto de crucificar a Dios o bien ser un acto de amor al extremo en que el Padre entrega a su propio Hijo. Dios no es impasible ante el dolor de los crucificados de la historia.

Esta es la paradoja de la cruz. Así es el mensaje de Pablo a los corintios: “Nosotros anunciamos a un Mesías crucificado. Esto les resulta ofensivo a los judíos, y a los no judíos les parece una tontería; pero para los que Dios ha llamado, sean judíos o griegos, este Mesías es el poder y la sabiduría de Dios. Pues lo que en Dios puede parecer una tontería, es mucho más sabio que toda la sabiduría humana; y lo que en Dios puede parecer debilidad, es más fuerte que toda fuerza humana” (1 Cor 1,23-25).

Para apropiarnos de esta lógica es necesario asumir la cruz y la muerte. Si luchamos contra el mal, la cruz dejará de parecernos un absurdo, y nuestras vidas comenzarán a tener sentido, el sentido que Dios quiere que tengan.

Como dijo y vivió Pablo:

"Atribulados en todo, mas no aplastados;

perplejos mas no desesperados;

perseguidos más no abandonados;

derribados mas no aniquilados.

Como desconocidos, aunque bien conocidos;

como quienes están condenados a la muerte, pero vivos;

como tristes, pero siempre alegres;

como pobres, aunque enriquecemos a muchos;

como quienes nada tienen, aunque todo lo poseemos"

(2 Cor 4,8-9; 6,9-10).

En el drama de la cruz y de la muerte se oculta el sentido último y la Vida.

Padre Miguel Galindez

Ilustración: "Gateway Tangier", Henry Ossawa Tanner

Nota LB:

La homilía reseñada circuló en Facebook, gracias a Elizabeth Pérez Hands.

domingo, 17 de abril de 2011

¿POR QUÉ DE LA DESERCIÓN?


NOTITARDE, Valencia, 16 de Abril de 2011
Apertura de la Semana Santa (Mt. 26, 14-27,66)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

Con el Domingo de Ramos, damos inicio solemne a la Semana Santa, a los días que nos hacen rememorar la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor, Jesucristo. En este primer día llamado de Ramos, evocamos la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén que es proclamado como Rey y Mesías por el Pueblo que ante su paso bate palmas y las coloca en forma de alfombra para significar su majestad y honor. Este acontecimiento va a contrastar con el Viernes Santo, cuando el mismo Pueblo pida a gritos la crucifixión del Señor, que prefiera la libertad de un ladrón y condene a muerte a Jesús. En este Domingo de Ramos, aparte de recordar este acontecimiento de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, se hace lectura de la Pasión del Señor, para introducirnos ya en el sentido de estos días, que son un tiempo litúrgico fuerte y profundo para el mundo cristiano católico.

El Jueves Santo comienza el llamado "triduo pascual" (los tres días más importantes de la Semana Santa que nos introducen en el misterio de la Pascua de Cristo). En este día se celebra la Cena del Señor, se recuerda así la institución de la Eucaristía y del Sacerdocio por parte de Nuestro Señor, acontecimientos que están conectados directamente con su Pasión, Muerte y Resurrección. En este día, frente a los monumentos donde se coloca el Santísimo Sacramento, los cristianos católicos reconocemos la presencia real en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, según las mismas palabras del Señor, la Tradición bíblica del Nuevo Testamento y la de los primeros cristianos que reconocen la Eucaristía como presencia viva del Señor en medio de la comunidad.

El Viernes Santo los cristianos católicos meditamos sobre la Pasión y Muerte de Nuestro Divino Salvador; en este día reflexionamos en el amor de Dios que es capaz de entregar a su Hijo Único para rescatar a la humanidad del pecado y de la muerte eterna; meditamos sobre el sentido de la cruz en la vida del creyente. La cruz es símbolo de amor para el discípulo; porque por amor Cristo, voluntariamente, se sometió a la muerte y si para los judíos la cruz es escándalo, para los griegos es necedad, para nosotros los cristianos es fuerza de amor por medio de la cual nos vino la redención y salvación. En este día veneramos la cruz, como el árbol que nos trajo la vida, porque en ella estuvo clavada la salvación del mundo.

Finalmente, en la Vigilia Pascual del Sábado Santo, los cristianos católicos celebramos solemnemente, con la liturgia más hermosa del todo el año, la triunfante Resurrección de Nuestro Señor, Jesucristo. Ésta noche es la meta de toda la Semana Mayor, hacia ella apunta, es rememorar y actualizar el triunfo de Jesús sobre la muerte y el pecado, es la victoria de Dios sobre el mal y es nuestra propia victoria en Cristo, el Hijo de Dios, nuestro hermano, que nos ha abierto las puertas del cielo y la posibilidad de vivir eternamente, en la presencia de Dios que es Amor.

Queridos lectores, queridos hermanos, ¿para qué son estos días santos, para que nos sirven? Son una oportunidad para acercarnos a Dios, para vivir con intensidad nuestra fe cristiana católica, para detenernos en el camino y reflexionar sobre nuestra vida; muchas veces vamos de prisa, todo es estrés, todo es desesperación, nos cuesta muchas veces el silencio interior, nos da miedo meternos hacia dentro de nosotros mismos y mirar que estamos haciendo con nuestra vida, hacia donde estamos caminando. Esta Semana Mayor, que para muchos se queda en paseos, playa, comida, bebida, placeres; necesita ser para el creyente, para el discípulo de Cristo un espacio propicio para cultivar la vida espiritual, para acercarnos a Dios, para proyectar nuestra vida, nuestro presente y futuro, el de nuestra familia, trabajo o estudios a la luz de Dios, de su amor, de lo que Él quiere para cada uno de nosotros.

Meditemos en estos días en la humildad de Jesús, en su sencillez, en su profundo amor, en su fortaleza ante el dolor y la cruz, su firmeza en la fe, su perseverancia en la misión que el Padre le había encomendado, su capacidad de perdón, su serenidad en medio de la crisis, su silencio, sus palabras de vida, su testamento espiritual en la hora cumbre del Calvario, miremos a María, la Madre del Señor y Madre Nuestra y aprendamos de ella también.

IDA Y RETORNO: ¿Por qué algunos católicos se cambian a otras denominaciones cristianas o religiosas? 3. La gente va detrás de lo novedoso, de lo que está de moda, de lo que no le exija mucho, de lo fácil. 4. El fuerte proselitismo y fanatismo de las sectas protestantes o de otras religiones que critican a la Iglesia Católica y buscan adeptos como si se tratara de una competencia de números. 5. La gente tiene hambre de Dios y donde le den respuestas, aunque sean equivocadas o a medias, pero satisfactorias para ellas, allí se quedan. 6. No menos cierto es el antitestimonio de algunos sacerdotes, religiosas o laicos que alejan a las personas de la Iglesia, en vez de atraerlas con el ejemplo de sus vidas.

Ilustración: Corina Briceño (Galería Artepuy)