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domingo, 28 de enero de 2018

ENFRENTAR EL MAL

Evangelio Dominical: Jesús enseñaba con autoridad
José Martínez de Toda, S.J.

Padre José Martínez de TodaComentario dialogado sobre el Evangelio que se proclama el Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo B, correspondiente al domingo 28 de enero de 2018.  La lectura es tomada del Evangelio según San Marcos 1, 21-28

"Jesús expulsa un espíritu inmundo"

¿Cuál era el programa de Jesús para los días de fiesta?

En la Palestina de entonces sólo había un templo (el de Jerusalén) , donde se ofrecían sacrificios de animales, pero en cada pueblo había una sinagoga, donde los judíos se reunían. El culto del sábado incluía oración, lectura y exposición pública de las Escrituras, pero sin sacrificios de animales.

Es en este marco donde Jesús comienza por vez primera a «enseñar».

Hacía varios siglos que no se presentaba ningún profeta en Israel. Juan el Bautista había venido y aún estaba predicando junto al Jordán. Pero se va escondiendo poco a poco, mientras deja el paso a Jesús, el anunciado por él mismo como el Cristo enviado por Dios.

Jesús va a la sinagoga en sábado, como manda la ley judía (Lucas 4:16).
Y el jefe de la sinagoga lo invitaba a hablar. Los asistentes se admiraban de la doctrina de Jesús; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. Realmente es un Rabí, un Maestro. La intervención de Jesús produce impacto, asombro y admiración. La gente capta en él algo especial que no encuentra en sus maestros religiosos: Jesús «no enseña como los escribas, sino con autoridad».

¿Qué significa que Jesús enseña con autoridad?

1.Su «autoridad» está en dar vida a las personas . Su enseñanza humaniza y libera de esclavitudes. Sus palabras invitan a confiar en Dios. Un poseído allí presente se sintió amenazado por Jesús. Pero Jesús no viene a destruir a nadie. Su mensaje es la mejor noticia que puede escuchar aquel hombre atormentado interiormente. Cuando Jesús lo cura, la gente exclama: «este enseñar con autoridad es nuevo». (Pagola)

2. Jesús practica lo que enseña . No se queda en meras palabras. Hace realidad lo que dice. Su autoridad se manifiesta en que su palabra se cumple, en que realiza lo que dice, en que lo que dice queda respaldado con hechos. Por ejemplo, ese sábado predicó que nos debíamos amar unos a otros, y ese mismo sábado cura un enfermo con espíritu inmundo en la sinagoga. La autoridad de Jesús está en que dice que viene a salvar, a traer el bien, a expulsar el mal, e inmediatamente lo cumple curando a aquel enfermo, y expulsando el mal de él.

¿En qué se diferencia la enseñanza de Jesús de la de los escribas y fariseos?

3.Los escribas son estudiosos que interpretan y enseñan el Torá, pero derivan su autoridad de los textos que citan y en los que se apoyan. Son expertos del testimonio externo.

Su autoridad está basada en credenciales y en su habilidad para citar precedentes . En cambio, Jesús enseña con autoridad propia . Su autoridad está en el conocimiento propio.

Habla de lo que conoce personalmente. Su autoridad se basa en el Espíritu que ha descendido sobre él en su bautismo (1:10). Su autoridad viene de Dios, pues es Hijo de Dios (1:1).

Jesús es un Maestro que no sólo habla del Padre sino que habla como el Padre. Y habla con la autoridad de Dios, porque está en comunión con El.

Nadie puede interpretar un poema con tanta autoridad como quien lo escribió.

Los escribas exigen sumisión ciega a lo que ellos digan.


La autoridad de Jesús es diferente. No viene de la institución. No se basa en la tradición. Tiene otra fuente. Está lleno del Espíritu vivificador de Dios .> (Pagola)

Hoy día, para anunciar la Buena Noticia de Dios, no se puede hablar de una manera autoritaria .

Hemos de anunciar su Espíritu, no nuestras teologías.> (Pagola)

¿Qué enseña Jesús sobre el mal?

Jesús enseña que hay que traer el bien e expulsar el mal, y Él es el primero en cumplirlo curando a aquel enfermo.

Predica el bien. Se preocupa especialmente de los débiles, de los enfermos . Eran sus privilegiados.

Su Buena Noticia es ésta: podemos ser liberados y podemos jugar un papel importante en la expulsión del mal de nuestro mundo y de nuestra vida.

El evangelio dice que Jesús curó a un hombre con espíritu inmundo. ¿Qué es eso de 'espíritu inmundo'?

1 – La medicina estaba entonces muy atrasada . Por eso fácilmente se atribuían las enfermedades a causas no naturales y en concreto al demonio.

2 - Los judíos tenían multitud de leyes , y si no las cumplían, se consideraban impuros , sujetos a cualquier castigo de Dios y del demonio.

3 - Es posible que algunos enfermos se autosugestionaran y actuaran como si les dominara un espíritu inmundo. Sobre todo esto ocurría con las enfermedades mentales: epilepsia, histeria, esquizofrenia.

4 - El mal existe desde el principio del mundo bajo mil ropajes y disfraces.

Vivimos amenazados por el miedo, los secuestros, los malandros, el crimen y los robos, que hacen que nos atrinchemos detrás de urbanizaciones y puertas blindadas.

Y la realidad es que no conseguimos derrotar el mal.

5 - Pero el mal también está dentro de nosotros mismos . Dentro tenemos instintos animales y espíritus oscuros, que nos llevan al mal: egoísmo, soberbia, avaricia, envidia, lujuria... Fácilmente le echamos la culpa al demonio, cuando la culpa es nuestra.

¿Cómo enfrentar el mal?

Todos los seres humanos y concretamente, nosotros, la Iglesia, tenemos la responsabilidad de enfrentar el mal, como Jesús lo hizo. Con el poder del Espíritu Santo, podemos liberar a quienes de muchas maneras están oprimidos por el mal espíritu.

Y esto lo hacemos en colaboración con muchas y muchos, que en algunos casos no comparten nuestra misma fe, pero que se entregan a trabajar a favor de la vida, de la justicia, de la solidaridad... Puede ser que ellos logren más cosas que nosotros.

Fuente:
Cfr.
Fotogrfía: LB, Padre Martínez de Toda oficiando la Santa Misa (Lunes, 22/01/2018:  07:00 am).

domingo, 1 de febrero de 2015

VENCEDOR

NOTITARDE, Valencia, 1ro. de febrero de 2015
“Caminando con Cristo”
Jesús enseña con autoridad (Mc. 1, 21-28)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

El texto del evangelio de este domingo tiene dos partes diferenciadas, pero al mismo tiempo conectadas en la misma persona de Jesús. La primera parte nos presenta a Jesús estableciéndose en Cafarnaúm. A orillas del Lago de Galilea, donde asistía todos los sábados a la sinagoga y donde la gente se admiraba, “porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas”. La segunda parte, presenta a Jesús dentro de la sinagoga, liberando a un hombre poseído por un espíritu inmundo. La gente se admira de su doctrina y acciones y su fama empieza a extenderse.
Jesús tiene la autoridad de ser Dios en medio de los hombres; el Dios humano, revelador del Padre eterno, que viene a traer al mundo el mensaje de salvación; pero al mismo tiempo, su conducta humana, esa que perciben sus interlocutores, es diferente, es especial, distinta a la de aquellos que ejercen una autoridad religiosa en medio del pueblo de Israel. Sus palabras, sus enseñanzas, su manera de ser, está cargada de coherencia, de moralidad, de autoridad moral que mueve o invita a seguirle, a creer en Él y reconocerlo como Dios y Señor. Aquí hay una enseñanza para nosotros los cristianos católicos; que importante es tener autoridad moral, que importante es que la gente vea en nuestra vida valores, virtudes, coherencia, una persona cabal, integral, que vive de cara a Dios y haciendo el bien; viviendo lo que predica, llevando a actos y obras concretas la fe que profesa. Así vivió Jesús, así nos enseña a vivir a nosotros. Por eso la gente se admiraba de sus palabras y doctrina; porque veían su autoridad moral; esa autoridad moral que necesitan los políticos de hoy, los líderes comunitarios, los jefes de empresas e instituciones, los sacerdotes y pastores de alma, los padres de familia y tantos que de una u otra forma ejercen autoridad sobre otros.
Jesús con la autoridad divina, viene a liberar al hombre del mal que lo esclaviza, que tiende a poseerlo, que pretende apartarlo de Dios. El vence al mal y al demonio y, por encima de su poder no hay nada ni nadie. El espíritu inmundo reconocía la divinidad de Jesús, lo veía como rival, como aquel que puedo someterlo y vencerlo y El Señor lo expulsa de la vida de aquel hombre. Esto hace que la gente se admire y crea en su poder y en su persona.
Hoy, necesitamos pedirle a Jesús que nos libere de tantos males que nos rodean y que muchas veces vienen a habitar dentro de nosotros y que permitimos que se aniden en nuestro corazón y en nuestra mente. A veces nos dominan sentimientos contrarios al amor, a la fe y a la esperanza. Muchas veces somos esclavos del odio, la envidia, el chisme, la hipocresía, la doble vida, la indiferencia, la intolerancia, el pesimismo, la violencia, la venganza, la mentira, la lujuria, la vanidad, el egoísmo o somos esclavos de vicios como las drogas, el sexo desenfrenado y tantos otros males que hacen que nuestra vida esté vacía, sin paz, dividida, estresada o peor aún, sin sentido alguno. Por eso, hoy podemos pedirle al Señor que nos mire con compasión y nos libere de tantos males y nos regale la paz que necesitamos dentro de nosotros y a nuestro alrededor. Pidamos a Jesús que aumente nuestra fe en Él, que lo reconozcamos como Dios y Salvador, como Aquel que puede con su poder transformar nuestras vidas; supliquémosle que nos enseñe a vivir con coherencia de vida, que sepamos ser testimonio de vida delante de los hombres, que tengamos autoridad moral para enseñar o aportar a la vida de los demás.
Ida y retorno
El próximo miércoles de 10:00 am a 12:00m en el Anfiteatro de la UC, el Padre Alfredo Fermín, rector del Seminario de Valencia, estará dictando una conferencia sobre: “Ángeles y demonios. ¿Existen? ¿Actúan en el mundo?”. La entrada es gratuita y está abierta al personal obrero, administrativo, profesores, estudiantes de la UC y fieles de las parroquias vecinas que quieran asistir. Es un evento programado por la Capellanía Universitaria, con el fin de enseñar y ayudarnos a crecer espiritualmente en nuestra fe cristiana católica.
Condolencias y mi cercanía con la Familia Casal Wadskier.

Cfr. José Martínez de Toda (SJ): http://radioevangelizacion.org/noticia/reflexion-al-evangelio-dominical-jesus-ensenaba-autoridad
Ilustración: Rodolfo Opazo Bernales.

DYNAMIS Y EXOUSIA ...

Ayuda a tu prójimo, Dios no quiere nada para sí
Fray Marcos (Rodríguez)

INTRODUCCIÓN
En la primera lectura, Moisés, después de convencer a los israelitas de que Dios les hablaba desde la formidable tormenta del Sinaí, con voz de trueno y les miraba con los ojos encendidos del rayo, les promete que no va a meterles más miedo. Pero eso sólo será posible si prometen hacerle caso a él y a los profetas.
Les habla de una figura profética que liberaría de verdad al pueblo, como el mismo Moisés lo había liberado de Egipto. Los primeros cristianos vieron en Jesús a ese profeta. Era la figura tantas veces anunciada y siempre esperada por el pueblo de Israel.
Esa identificación garantiza que las palabras de Jesús son las palabras de Dios. Esta es la clave para interpretar todo el mensaje del evangelio de Marcos. Hablará con la autoridad propia del mismo Dios. Sus palabras tendrán la fuerza creadora y sus acciones serán liberadoras como las acciones del mismo Dios.
Pablo, con una visión de Dios muy cercana a la del “Jupiter tonante” del Sinaí, llega a la conclusión de que preocuparse del marido, o de la mujer o de los hijos, es alejarse de Dios.
El Dios de Jesús es muy distinto. El mensaje de Jesús nos dice que a Dios sólo se puede ir a través del hombre. Buscar a Dios prescindiendo del prójimo es idolatría. Creer que el tiempo dedicado a las personas es tiempo negado a Dios es una trampa.
CONTEXTO
Estamos en el primer día de actividad de Jesús. Su primer contacto con la gente tiene lugar en la sinagoga. Es un signo de que la primera intención de Jesús fue enderezar la religiosidad del pueblo que había sido tergiversada por una interpretación opresora de la Ley.
Por dos veces en el relato se hace referencia a la enseñanza de Jesús, pero no se dice nada de lo que enseña. Se habla de la obra. Lo que Jesús hace es liberar a un hombre de un poder opresor, el espíritu inmundo (contrario al espíritu santo).
La clave es que Jesús libera, cuando habla y cuando actúa. La buena noticia que anuncia Marcos, es la liberación, en dos direcciones: de las fuerzas del mal (espíritu inmundo); y de la fuerza opresora de la Ley, explicada de una manera alienante por los fariseos y letrados (no como los letrados).
La intención de Marcos es que la gente se haga la pregunta clave: ¿Quién es Jesús? Lo que acabamos de leer y todo lo que sigue en este evangelio, será la respuesta.
EXPLICACIÓN
En el evangelio el acercamiento a Jesús produce asombro. Si hemos perdido nuestra capacidad de asombro ante la buena nueva de Jesús, es que no lo hemos descubierto de verdad. En el evangelio, la admiración de la gente va en dos direcciones. Por una parte se asombran de su enseñanza y por otra, quedan estupefactos al ver la curación del hombre.
“Les enseñaba como quien tiene autoridad”. Hoy la palabra clave es “exousia”. No es nada fácil penetrar en el verdadero significado de este término. Lo primero que debíamos hacer es distinguirlo de “dynamis”. Esta distinción es relativamente fácil:
“Dynamis” sería la fuerza bruta que se impone a otra fuerza física.
“Exousía” sería la capacidad de hacer algo en el orden jurídico, político, social o moral, siempre en un ámbito interpersonal.
La palabra griega significa, además de autoridad, facultad para hacer algo, libertad para obrar de una manera determinada. Otra característica de la exousía es que la persona la puede tener por sí misma o recibirla de otro que se la otorga.
Dando esto por supuesto, todavía nos queda mucho para saber, en concreto, qué quiere decir el evangelista cuando le aplica a Jesús esa “autoridad”.
Se trata de una autoridad que no se impone, de una  potestad que se manifiesta en la entrega, de una facultad de acción que se pone al servicio de los demás.
Sería la misma autoridad que despliega Dios preocupándose de todas sus criaturas sin necesitar nada de ninguna de ellas. El concepto de Dios “Todopoderoso” que exige un sometimiento absoluto, nos impide entender la exousía de Jesús. Sólo desde la experiencia del Dios Amor de Jesús podremos entenderla.
Jesús enseñaba con autoridad, porque no hablaba de oídas, sino de su experiencia personal. Trataba de comunicar a los demás sus descubri­mientos sobre Dios y sobre el hombre.
Los letrados del tiempo de Jesús, (y los letrados de todos los tiempos) enseñaban lo que habían aprendido en las Escrituras. De todas ellas tenían un conocimiento perfecto, y tenían explicaciones para todo, pero el objetivo de la enseñanza era la misma Ley, no el bien del hombre. Se quería hacer ver que el objetivo de Dios al exigir los preceptos, era que le dieran gloria a Él, no la plenitud del mismo ser humano.
Lo que dejó atónitos a los oyentes de Jesús fue el ver que su enseñanza no era así, sino que hablaba con la mayor sencillez de las cosas de Dios tal como él las vivía. Su experiencia le decía que lo único que Dios quería, era el bien del hombre. Que Dios no pretendía nada del ser humano, sino que se ponía al servicio del hombre sin esperar nada a cambio.
Esta manera de ver a Dios y la Ley no tenía nada que ver con lo que  los rabinos enseñaban. Todos los problemas que tuvo Jesús con las autorida­des religiosas se debieron a esto. Todos los problemas que tienen los místicos y profetas de todos los tiempos con la autoridad jerárquica responden al mismo planteamiento.
Jesús se decanta por el hombre que resulta liberado del dios araña que intenta chuparle la sangre. Naturalmente si Dios no es exigente, si Dios no quiere nada para sí, ¿en nombre de quién pueden exigir tantos sacrificios sus representantes?
Cállate y sal de él. La expulsión del “espíritu inmundo” refleja desde el principio, el planteamiento del evangelio como una lucha entre el poder del bien y el poder del mal. Bien entendido que “mal” es toda clase de esclavitud que impide al hombre ser él mismo.
Nadie se asombra del “exorcismo”, que era corriente en aquella época. Lo que les llama la atención es la superioridad que manifiesta Jesús al hacerlo, demostrando así quién es. Jesús no pronuncia fórmulas mágicas ni hace ningún signo estrafalario. Simplemente con la autoridad de su palabra obra la curación.
Lo que acaban de ver les suscita la pregunta: ¿Qué es esto? El evangelio de Marcos es la respuesta a una sola pregunta: ¿Quién es Jesús?
APLICACIÓN
Hablar con autoridad hoy sería hablar desde la experiencia personal y no de oídas. Lo único que hacemos, también hoy, es aprender de memoria una doctrina y unas normas morales, que después trasmitimos como papagayos, como se trasmiten la lista de los reyes godos.
Eso es lo que no funciona. En religión, la única manera válida de enseñar es la vivencia que se trasmite por ósmosis, no por aprendizaje. Esta es la causa de que nuestra religión sea hoy completamente artificial y vacía, que no nos compromete a nada porque la hemos vaciado de todo contenido vivencial.
“Espíritu inmundo” sería hoy todo lo que impide una auténtica relación con Dios y con los demás. Fijaros hasta qué punto estamos todos poseídos por espíritu inmundo. Esas fuerzas las encontramos tanto en nuestro interior como en el exterior. Nunca, a través de la historia, ha habido tantas ofertas falsas de salvación.
Una de las tareas más acuciantes del ser humano, es descubrir sus propios demonios; porque sólo cuando se desenmascara esa fuerza maléfica, se estará en condiciones de superarla. Con esta perspectiva veremos que la tarea fundamental de Jesús es librar al hombre del maligno.
Una importante tarea en esta liturgia, sería descubrir nuestras ataduras y tratar de desembarazarnos de ellas. Todos estamos poseídos por fuerzas que no nos dejan ser lo que desearíamos ser.
Hoy sigue habiendo mucho diablo suelto que tratan por todos los medios de que el hombre no alcance su plenitud. La manera de conseguirlo es la manipulación para que no consiga alcanzar libremente su plena humanidad.
Toda nuestra vida debería ser un acopio de autoridad para ayudar al hombre a liberarse de todos sus demonios. Jesús emplea su autoridad, no contra los hombres, sino contra las fuerzas que los oprimen. ¡Qué ejemplo para imitar si de verdad queremos ser cristianos!
Como individuos, como comunidad y como Iglesia, estamos siempre tratando de aumentar nuestra “autoridad”. Pero, ¿para qué? Si intentamos estar por encima de los demás para someterlos a nuestro capricho, aunque sea bajo pretexto de hacer la voluntad de Dios o de buscar el bien de los demás, estamos en la antípoda del evangelio.
Como Jesús, tenemos que luchar a brazo partido contra las fuerzas que oprimen al hombre y no le dejan desarrollar su verdadero ser.
En el evangelio de Marcos, Jesús deja muy claro, desde el primer día, que los enemigos del hombre son los únicos enemigos de Dios.
Un dios que exige al hombre sacrificarse por Él, no es el Dios de Jesús. La gloria de Dios y el bien del hombre, son una misma realidad, mejor dicho es la única realidad.
La teología, la liturgia, todas las normas morales tienen que tener como fin ayudar al hombre a ser él mismo. “El sábado está hecho para el hombre, no el hombre para el sábado”. El defender este principio le costó la vida a Jesús.
Meditación-contemplación
La “autoridad” de la que nos habla hoy el evangelio,
es la única que viene de Dios.
Toda autoridad que se ejerce desde el poder,
viene del diablo.
……..
Todos debemos desplegar la autoridad que Dios nos concede,
la autoridad que da el saber que Dios está en lo hondo de tu ser.
La absoluta confianza de saber que tienes capacidad
para amar como Él ama y liberar como Él libera.
…………………..
Tu tarea primera como ser humano,
es liberarte de todo lo que te impide ser humano.
La segunda, es ayudar a los demás a liberarse
de todos los demonios que andan por ahí sueltos.

Fuente:
http://www.feadulta.com/anterior/Ev-mc-01-21-28-MR.htm
Cfr.
José Antonio Pagola: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-mc-01-21-28-Pag.htm
Isabel Vidal de Tenreiro: http://elimpulso.com/articulo/buena-nueva-hay-profetas-hoy
Ilustración: Federico Gonzenbach.