Los creyentes vivían todos unidos
Lorenzo Amigo
19 de abril de 2020 – Segundo Domingo de Pascua
La crisis actual nos ha hecho experimentar que todos vamos en el mismo barco y que dependemos los unos de los otros. La experiencia de soledad y de abandono nos ha hecho añorar la presencia de una mano amiga que me traiga la comida y las medicinas a la puerta de mi casa. Desgraciadamente algunos siguen aferrados al sálvese quien pueda y no quieren tener en sus escaleras personas que se están jugando por ellos su salud combatiendo la epidemia en primera fila. En este momento necesitamos comunidades cristianas que se solidaricen con los más necesitados, en las que se viva el perdón y se descubra al Espíritu, que nos urge a la misión para transformar nuestro mundo.
Tan sólo en comunidad se puede hacer la experiencia del Señor resucitado, superando la tentación de escepticismo que amenaza a los individuos desarmados ante las realidades sociales. También los discípulos tuvieron miedo a ser víctimas de ilusiones y cuentos. El Apóstol Tomás, en nombre de todos, pidió un encuentro personal con el Resucitado, sin fiarse de lo que los demás le contaban (Jn 20,19-31).
Jesús se dejó encontrar personalmente por Tomás y quiere que también cada uno de nosotros lo experimentemos vivo en nuestras vidas. El que Jesús proclame felices a aquellos que han creído sin haber visto no significa que la fe no sea una verdadera experiencia religiosa. En la vida hay muchas experiencias que no se reducen a ver y tocar. ¿De qué tipo de experiencia estamos hablando?
La experiencia del Resucitado tiene tres dimensiones, una objetiva, otra subjetiva y otra comunitaria. No se pueden separar una de otra. Es una experiencia objetiva en el sentido de que no la fabrico yo sino que me es dada. Es el Señor el que se hace encontrar y nos da la fe para reconocerlo. Mediante la fe acontece un encuentro verdaderamente personal que pone en juego toda mi persona. Este elemento personal ha sido unilateralmente separado por la cultura moderna, que reduce todo a una experiencia subjetiva individualista. Cada uno trata de encontrar ante todo consuelo en el encuentro con Jesús y solución para sus problemas. De esa manera hemos vivido un cristianismo demasiado intimista que no incide en la transformación del mundo.
La transformación del mundo es obra no de una persona sino de la comunidad humana. Tenemos que recuperar para nuestra fe la dimensión comunitaria, que tuvo al principio, y que hizo que las comunidades cristianas cambiaran la historia humana o al menos indicaran en la dirección en que debe ser cambiada. Los primeros cristianos crearon unas comunidades alternativas a las existentes en el imperio romano.
Lo que más llamó la atención es que “ninguno pasaba necesidad, pues los que poseían tierras o casas las vendían, traían el dinero y lo ponían a disposición de los apóstoles; luego se distribuía según lo que necesitaba cada uno” (Hech 4,32-35). Los cristianos, siguiendo a Jesús, cuestionaron uno de los pilares del mundo antiguo: la propiedad privada. Las propiedades no están simplemente para transmitirlas a los hijos sino que están al servicio de los necesitados.
Hoy día necesitamos comunidades creíbles en las que sea posible el encuentro con el Resucitado. Tomás sólo se encontró con Jesús cuando se integró en la comunidad. El Beato Chaminade quería ofrecer al mundo “el espectáculo de un pueblo de santos”, pues hoy día no basta la santidad individual. Son necesarias numerosas comunidades que hagan presentes el amor de Dios en el mundo (1 Jn 5,1-6). Por eso fundó la Familia Marianista formada por religiosas, religiosos, laicos y miembros de un instituto secular. Que la celebración de la eucaristía nos lleve a construir comunidades cristianas en las que se pueda hacer la experiencia del Señor Resucitado.
19/04/2020:
https://homiliadominical.marianistas.org
Ilustración Hofmann, Jesús en el Huerto de los olivos. El Cojo Ilustrado, Caracas, nr. 341 del 01/03/1906.
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domingo, 19 de abril de 2020
domingo, 12 de abril de 2020
¿SE LO ROBARON?
Evangelio Dominical: Resurrección de JesúsJosé Martínez de Toda, S.J.
Comentario dialogado al Evangelio que se proclama en el Domingo de Pascua de Resurrección, correspondiente al 12 abril. El texto que se proclama es tomado del Evangelio de San Juan 20, 19-31.
¿Cómo ocurrió la resurrección de Jesús?
Muy de madrugada del domingo, varias mujeres, de las que habían acompañado a Jesús hasta su sepultura, quisieron volver al sepulcro. Eran María Magdalena, Salomé, María, la madre de Santiago (Mateo 27: 56 y Marcos 16, 1), Juana y las demás mujeres que estaban con ellas. Habían comprado bálsamos aromáticos para ungir el cuerpo de Jesús (Marcos 16:1).
Al ir camino del sepulcro, se decían una a otra: "¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?"
Pero de pronto hubo un gran terremoto. El ángel del Señor descendió del cielo, removió la piedra y se sentó sobre ella. Su aspecto era como un relámpago, y su vestidura blanca como la nieve. Los guardias temblaron y quedaron como muertos.
El ángel entró en el sepulcro, y se sentó.
Los soldados de la guardia fueron a la ciudad y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido. (Mateo 28, 1-11)
Mientras tanto, las mujeres llegaron al sepulcro. Ya estaba más claro, y pudieron ver que el sepulcro estaba abierto: la losa que debía tapar la boca del sepulcro, estaba rodada al lado, y por allí no se veía ningún soldado.
Algunas de las mujeres, con María Magdalena, inmediatamente pensaron: "Se han robado al Señor". Se dieron media vuelta y fueron a avisar a los discípulos.
¿Y qué hace el grupo principal de las mujeres?
Mientras tanto, las otras mujeres se acercaron al sepulcro, y vieron dentro a dos ángeles, uno a la cabecera y el otro a los pies del sepulcro.Los ángeles dicen a las mujeres:
¿Por qué buscan entre los muertos al que vive? No está aquí; más bien, ha resucitado. Acuérdense de lo que les dijo cuando estaba aún en Galilea: "Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado y resucite al tercer día". Vengan y vean el lugar donde estaba puesto. Y vayan de prisa y digan a sus discípulos y a Pedro que ha resucitado de entre los muertos.
Entonces ellas salieron a toda prisa del sepulcro, y corrieron a dar la noticia a sus discípulos. Jesús les salió al encuentro, diciendo:
-¡Saludos!
Ellas se echaron a sus pies y le adoraron. Entonces Jesús les dijo:
-No teman. Vayan, den las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea. Allí me verán.
Mientras tanto, ¿qué pasó con María Magdalena y las otras mujeres?
Ellas avisaron a los Apóstoles, especialmente a Pedro, y le dicen: "Se han robado al Señor".
Inmediatamente Pedro y Juan salen juntos corriendo hacia el sepulcro. Pero Juan, que era más joven, corría más que Pedro. Así que se adelantó y llegó primero al sepulcro. Pero esperó a Pedro.
Muy educado este Juan, ¿no?
Sí. Y eso que Juan sabía que Pedro había negado al Señor tres veces durante la Pasión. Él en cambio había acompañado a Jesús y a su madre hasta el Calvario. Esto de esperar a Pedro es un gesto de aceptación y reconciliación.
Pero una vez que llegó Pedro, entraron los dos al sepulcro.
Vieron las vendas en el suelo (Juan 20, 6). "Y el sudario, que había estado sobre su cabeza, no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte" (v. 7).
Los dos quedaron muy impresionados. En concreto Juan comenzó a creer algo: "vio y creyó". Y se volvieron a casa.
A Pedro se le apareció Jesús después, dice el evangelista Lucas (24, 34) y Pablo (1 Corintios 15, 1-5).
¿Y qué hizo María Magdalena?
María no se quedó tranquila. Ella volvió al sepulcro. Vio a Pedro y a Juan que se iban del sepulcro, pero ella se quedó allí llorando frente a él.
Entonces miró dentro del sepulcro. Y vio dos ángeles en ropas blancas que estaban sentados, el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Pero ella no los reconoce como ángeles.
Ellos le preguntan a María: "¿Por qué lloras?", y ella explica con las lágrimas en sus ojos: "Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto" (v. 13).
Entonces María se vuelve, miró atrás, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús. Creía que era el jardinero.
Pero Jesús la llama por su nombre: "María". Al oír la voz de Jesús, María lo reconoce, lo llama "Rabboni" (Maestro), y se lanza a sus pies.
Jesús le dice: "Déjame, pero vete a mis hermanos, y diles: 'Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios'".
Por eso a María Magdalena se le llama "Apóstol de los Apóstoles".
Los judíos tenían el sábado como el día de descanso semanal, pues en la Creación del mundo, Dios descansó al séptimo día. Los cristianos lo cambiaron al domingo, porque la resurrección de Jesús, el hecho más importante de la humanidad, ocurrió en domingo.
Decimos "Felices Pascuas" (de Resurrección). Y en Navidad decimos: "Felices Pascuas" (de Navidad). Cristo ha resucitado. Cristo vive. Aleluya.
Éste fue el primer grito de fe, de vida nueva, y de victoria definitiva.
En Venezuela se tiene hoy la costumbre popular de la "Quema de Judas".
Fuente:
https://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-resurreccion-jesus
Piezas: Boris Vallejo.
Cfr.
https://www.espaciosagrado.com/node/186748
Sergio Córdova: https://es.catholic.net/op/articulos/14720/cat/566/tu-tambien-te-llamas-tomas.html#modal
jueves, 2 de mayo de 2019
TESTARUDEZ Y SORPRESA
Evangelio Dominical: Tomás, el incrédulo
José Martínez de Toda, S.J.
Comentario dialogado sobre el Evangelio que se proclama en el segundo Domingo de Pascua, ciclo C, corresponidente al domingo 28 abril 2018. La lectura del Evangelio es tomada del Evangelio según San Juan 20, 19-31.
“Hemos visto al Señor… Señor mío y Dios mío”
Aquí se aparece Jesús por primera vez a los Apóstoles. Es un gran acontecimiento. ¿Dónde y cuándo ocurrió esto?
La escena se desarrolla en Jerusalén, probablemente en el Cenáculo, la sala de la Última Cena.
Es el día en que resucitó Jesús: en la tarde de Pascua, el mismo día en que los discípulos vieron la tumba vacía y que María vio a Jesús.
Era el primer día de la semana judía, que ahora es el domingo. ‘Domingo’ en castellano viene de la palabra latina ‘Dominus’, que quiere decir ‘Señor’. El domingo es el día del Señor.
¿Cómo se encuentran los discípulos cuando se les aparece Jesús?
Están con las puertas cerradas.
Las mujeres les dicen que han visto a Jesús resucitado, pero no las creen.
Tienen miedo a los judíos. Saben que los fariseos los pueden buscar para acusarlos de ser los amigos del Crucificado y de haber robado su cadáver (Mateo 28,13).
Pero Jesús amorosamente se manifiesta también a ellos.
¿Y cómo se aparece Jesús?
En esta situación de angustia viene Jesús, y con toda sencillez da los siguientes pasos:
- Se puso en medio de ellos:
- Les dijo: "¡Paz a Ustedes!":
- Les mostró las manos y el costado, donde se veían las cicatrices de la Pasión.
- Les confía la misma misión que Él había recibido del Padre: proclamar al mundo que Dios es amor, y que nos debemos amar unos a otros.
- Y para confirmar todo esto, hace un gesto simbólico: sopla sobre ellos diciendo: “Reciban el Espíritu Santo. A quienes perdonen los pecados, les serán perdonados, y así obtendrán la vida”.
Esto de soplar sobre una persona, ¿qué significa?
Ocurrió nada menos también que para la creación del hombre. Dios sopló sobre el rostro de barro de Adán, y así le dio el aliento de vida material y espiritual (Génesis 2,7).
Y ahora Jesús vuelve a re-crear al hombre en sus discípulos. Les da vida. Les perdona sus pecados, y los envía a dar vida al mundo.
¿Estaban todos los Apóstoles ahí?
No. Faltaba uno: Tomás.
Esto resultó un contratiempo y, paradójicamente, una oportunidad bendita para la débil fe de Tomás.
Porque cuando sus amigos le contaron la aparición de Jesús, Tomás no les creyó. Les dijo que no fueran tontos, que él no se tragaba ese cuento.
Tomás quería pruebas, quería ver en Jesús las verdaderas marcas de su Pasión. "Si no meto mi mano en el agujero de sus clavos, si no meto mi dedo en su costado…” Y no hubo forma. Tomás tenía la cabeza muy dura.
¿Qué hace Jesús con este Tomás incrédulo y testarudo?
Cumple exactamente con lo que Tomás pedía. Se ve que lo conocía bien.
Jesús viene de nuevo al domingo siguiente. Saluda a todos como de costumbre: “Shalom”, que significa “La paz esté con ustedes”.
Y entonces se dirige inmediatamente a Tomás y le dice: "Pon tu dedo aquí. Mira mis manos. Pon tu mano en mi costado. Y no seas incrédulo sino creyente".
Y resulta que el que antes dudó más, pronuncia ahora la mayor y mejor confesión de fe en el Señor resucitado: "¡Señor mío y Dios mío!". Para él Jesús se convierte en "mi" Señor y en "mi" Dios.
Y Jesús le contesta: "¿Porque has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto."
¿Qué hizo después Tomás?
Pero Tomás distribuía el dinero entre los pobres y les anunciaba la muerte y resurrección de Jesús. Los ricos traían sus riquezas y las distribuían entre los demás. Y muchos se hicieron cristianos.
Y le dijo al rey:
- "Tu palacio está hecho de personas, que ya no son pobres y ahora creen en Jesús. Dios vive en ellos. Tu gente es un magnífico palacio.">
Algo parecido ocurrió con los primeros cristianos en Roma y en otros sitios.
De esto precisamente habla la Primera Lectura del Domingo de hoy. Dice así:
(Hechos 4, 32-35)
Nuestra situación es distinta. Somos millones de personas en cada país. La mayoría es pobre. El simple dar limosna no resuelve el problema de la pobreza, además de ser humillante.
Se requiere educar al pueblo, crear estructuras de mercadeo.
Se requiere crear empresas y empleo, destinar recursos para que aumente la productividad, poner a la disposición de todos buenos hospitales, escuelas, liceos, universidades…
Fuente:
https://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-tomas-incredulo-3
Ilustración: Caravaggio.
José Martínez de Toda, S.J.
Comentario dialogado sobre el Evangelio que se proclama en el segundo Domingo de Pascua, ciclo C, corresponidente al domingo 28 abril 2018. La lectura del Evangelio es tomada del Evangelio según San Juan 20, 19-31.
“Hemos visto al Señor… Señor mío y Dios mío”
Aquí se aparece Jesús por primera vez a los Apóstoles. Es un gran acontecimiento. ¿Dónde y cuándo ocurrió esto?
La escena se desarrolla en Jerusalén, probablemente en el Cenáculo, la sala de la Última Cena.
Es el día en que resucitó Jesús: en la tarde de Pascua, el mismo día en que los discípulos vieron la tumba vacía y que María vio a Jesús.
Era el primer día de la semana judía, que ahora es el domingo. ‘Domingo’ en castellano viene de la palabra latina ‘Dominus’, que quiere decir ‘Señor’. El domingo es el día del Señor.
¿Cómo se encuentran los discípulos cuando se les aparece Jesús?
Están con las puertas cerradas.
Las mujeres les dicen que han visto a Jesús resucitado, pero no las creen.
Tienen miedo a los judíos. Saben que los fariseos los pueden buscar para acusarlos de ser los amigos del Crucificado y de haber robado su cadáver (Mateo 28,13).
Pero Jesús amorosamente se manifiesta también a ellos.
¿Y cómo se aparece Jesús?
En esta situación de angustia viene Jesús, y con toda sencillez da los siguientes pasos:
- Se puso en medio de ellos:
- Les dijo: "¡Paz a Ustedes!":
- Les mostró las manos y el costado, donde se veían las cicatrices de la Pasión.
- Les confía la misma misión que Él había recibido del Padre: proclamar al mundo que Dios es amor, y que nos debemos amar unos a otros.
- Y para confirmar todo esto, hace un gesto simbólico: sopla sobre ellos diciendo: “Reciban el Espíritu Santo. A quienes perdonen los pecados, les serán perdonados, y así obtendrán la vida”.
Esto de soplar sobre una persona, ¿qué significa?
Ocurrió nada menos también que para la creación del hombre. Dios sopló sobre el rostro de barro de Adán, y así le dio el aliento de vida material y espiritual (Génesis 2,7).
Y ahora Jesús vuelve a re-crear al hombre en sus discípulos. Les da vida. Les perdona sus pecados, y los envía a dar vida al mundo.
¿Estaban todos los Apóstoles ahí?
No. Faltaba uno: Tomás.
Esto resultó un contratiempo y, paradójicamente, una oportunidad bendita para la débil fe de Tomás.
Porque cuando sus amigos le contaron la aparición de Jesús, Tomás no les creyó. Les dijo que no fueran tontos, que él no se tragaba ese cuento.
Tomás quería pruebas, quería ver en Jesús las verdaderas marcas de su Pasión. "Si no meto mi mano en el agujero de sus clavos, si no meto mi dedo en su costado…” Y no hubo forma. Tomás tenía la cabeza muy dura.
¿Qué hace Jesús con este Tomás incrédulo y testarudo?
Cumple exactamente con lo que Tomás pedía. Se ve que lo conocía bien.
Jesús viene de nuevo al domingo siguiente. Saluda a todos como de costumbre: “Shalom”, que significa “La paz esté con ustedes”.
Y entonces se dirige inmediatamente a Tomás y le dice: "Pon tu dedo aquí. Mira mis manos. Pon tu mano en mi costado. Y no seas incrédulo sino creyente".
Y resulta que el que antes dudó más, pronuncia ahora la mayor y mejor confesión de fe en el Señor resucitado: "¡Señor mío y Dios mío!". Para él Jesús se convierte en "mi" Señor y en "mi" Dios.
Y Jesús le contesta: "¿Porque has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto."
¿Qué hizo después Tomás?
Pero Tomás distribuía el dinero entre los pobres y les anunciaba la muerte y resurrección de Jesús. Los ricos traían sus riquezas y las distribuían entre los demás. Y muchos se hicieron cristianos.
Y le dijo al rey:
- "Tu palacio está hecho de personas, que ya no son pobres y ahora creen en Jesús. Dios vive en ellos. Tu gente es un magnífico palacio.">
Algo parecido ocurrió con los primeros cristianos en Roma y en otros sitios.
De esto precisamente habla la Primera Lectura del Domingo de hoy. Dice así:
Nuestra situación es distinta. Somos millones de personas en cada país. La mayoría es pobre. El simple dar limosna no resuelve el problema de la pobreza, además de ser humillante.
Se requiere educar al pueblo, crear estructuras de mercadeo.
Se requiere crear empresas y empleo, destinar recursos para que aumente la productividad, poner a la disposición de todos buenos hospitales, escuelas, liceos, universidades…
Fuente:
https://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-tomas-incredulo-3
Ilustración: Caravaggio.
sábado, 20 de abril de 2019
RESURRECCIÓN PENDIENTE
Evangelio Dominical: Resurrección
José Martínez de Toda, S.J.
Comentario dialogado al Evangelio que se proclama el Domingo de Resurrección, ciclo A, correspondiente al domingo 21 abril 2019. La lectura es tomada del Evangelio según San Juan 20, 19-31
"Y vio a Jesús, que estaba allí... ¡Maestro!"
¿Cómo ocurrió la resurrección de Jesús?
Muy de madrugada del domingo, varias mujeres, de las que habían acompañado a Jesús hasta su sepultura, quisieron volver al sepulcro. Eran María Magdalena, Salomé, María, la madre de Santiago (Mateo 27: 56 y Marcos 16, 1), Juana y las demás mujeres que estaban con ellas. Habían comprado bálsamos aromáticos para ungir el cuerpo de Jesús (Marcos 16:1).
Al ir camino del sepulcro, se decían una a otra: "¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?"
Pero de pronto hubo un gran terremoto. El ángel del Señor descendió del cielo, removió la piedra y se sentó sobre ella. Su aspecto era como un relámpago, y su vestidura blanca como la nieve. Los guardias temblaron y quedaron como muertos.
El ángel entró en el sepulcro, y se sentó.
Los soldados de la guardia fueron a la ciudad y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido. (Mateo 28, 1-11)
Mientras tanto, las mujeres llegaron al sepulcro. Ya estaba más claro, y pudieron ver que el sepulcro estaba abierto: la losa que debía tapar la boca del sepulcro, estaba rodada al lado, y por allí no se veía ningún soldado.
Algunas de las mujeres, con María Magdalena, inmediatamente pensaron: "Se han robado al Señor". Se dieron media vuelta y fueron a avisar a los discípulos.
¿Y qué hace el grupo principal de las mujeres?
Mientras tanto, las otras mujeres se acercaron al sepulcro, y vieron dentro a dos ángeles, uno a la cabecera y el otro a los pies del sepulcro. Los ángeles dicen a las mujeres:
- ¿Por qué buscan entre los muertos al que vive? No está aquí; más bien, ha resucitado. Acuérdense de lo que les dijo cuando estaba aún en Galilea: "Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado y resucite al tercer día". Vengan y vean el lugar donde estaba puesto. Y vayan de prisa y digan a sus discípulos y a Pedro que ha resucitado de entre los muertos.
Entonces ellas salieron a toda prisa del sepulcro, y corrieron a dar la noticia a sus discípulos. Jesús les salió al encuentro, diciendo:
-¡Saludos!
Ellas se echaron a sus pies y le adoraron. Entonces Jesús les dijo:
-No teman. Vayan, den las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea. Allí me verán.
Mientras tanto, ¿qué pasó con María Magdalena y las otras mujeres?
Ellas avisaron a los Apóstoles, especialmente a Pedro, y le dicen: "Se han robado al Señor".
Inmediatamente Pedro y Juan salen juntos corriendo hacia el sepulcro. Pero Juan, que era más joven, corría más que Pedro. Así que se adelantó y llegó primero al sepulcro. Pero esperó a Pedro.
Muy educado este Juan, ¿no?
Sí. Y eso que Juan sabía que Pedro había negado al Señor tres veces durante la Pasión. Él en cambio había acompañado a Jesús y a su madre hasta el Calvario. Esto de esperar a Pedro es un gesto de aceptación y reconciliación.
Pero una vez que llegó Pedro, entraron los dos al sepulcro.
Vieron las vendas en el suelo (Juan 20, 6). "Y el sudario, que había estado sobre su cabeza, no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte" (v. 7).
Los dos quedaron muy impresionados. En concreto Juan comenzó a creer algo: "vio y creyó". Y se volvieron a casa.
A Pedro se le apareció Jesús después, dice el evangelista Lucas (24, 34) y Pablo (1 Corintios 15, 1-5).
¿Y qué hizo María Magdalena?
María no se quedó tranquila. Ella volvió al sepulcro. Vio a Pedro y a Juan que se iban del sepulcro, pero ella se quedó allí llorando frente a él.
Entonces miró dentro del sepulcro. Y vio dos ángeles en ropas blancas que estaban sentados, el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Pero ella no los reconoce como ángeles.
Ellos le preguntan a María: "¿Por qué lloras?", y ella explica con las lágrimas en sus ojos: "Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto" (v. 13).
Entonces María se vuelve, miró atrás, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús. Creía que era el jardinero.
Pero Jesús la llama por su nombre: "María". Al oír la voz de Jesús, María lo reconoce, lo llama "Rabboni" (Maestro), y se lanza a sus pies.
Jesús le dice: "Déjame, pero vete a mis hermanos, y diles: 'Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios'".
Por eso a María Magdalena se le llama "Apóstol de los Apóstoles".
Los judíos tenían el sábado como el día de descanso semanal, pues en la Creación del mundo, Dios descansó al séptimo día. Los cristianos lo cambiaron al domingo, porque la resurrección de Jesús, el hecho más importante de la humanidad, ocurrió en domingo.
Decimos "Felices Pascuas" (de Resurrección). Y en Navidad decimos: "Felices Pascuas" (de Navidad). Cristo ha resucitado. Cristo vive. Aleluya.
Éste fue el primer grito de fe, de vida nueva, y de victoria definitiva.
En Venezuela se tiene hoy la costumbre popular de la "Quema de Judas".
Fuente:
https://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-resurreccion
Cfr.
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/itemlist/user/43-fraymarcos.html
Interesante:
Leandro Area Pereira: https://www.elimpulso.com/2019/04/20/opinion-hoy-me-atrevo-a-escribirte-senor-20abr/
Iconografía: http://www.christianiconography.info/resurrection.html
Fotografía: LB, Plaza Altamira, Caracas. Recuerdo de los cañidos durante la protesta (27/08/2014).
Ilustración: Alonso López de Herrera.
José Martínez de Toda, S.J.
Comentario dialogado al Evangelio que se proclama el Domingo de Resurrección, ciclo A, correspondiente al domingo 21 abril 2019. La lectura es tomada del Evangelio según San Juan 20, 19-31
"Y vio a Jesús, que estaba allí... ¡Maestro!"
¿Cómo ocurrió la resurrección de Jesús?
Muy de madrugada del domingo, varias mujeres, de las que habían acompañado a Jesús hasta su sepultura, quisieron volver al sepulcro. Eran María Magdalena, Salomé, María, la madre de Santiago (Mateo 27: 56 y Marcos 16, 1), Juana y las demás mujeres que estaban con ellas. Habían comprado bálsamos aromáticos para ungir el cuerpo de Jesús (Marcos 16:1).
Al ir camino del sepulcro, se decían una a otra: "¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?"
Pero de pronto hubo un gran terremoto. El ángel del Señor descendió del cielo, removió la piedra y se sentó sobre ella. Su aspecto era como un relámpago, y su vestidura blanca como la nieve. Los guardias temblaron y quedaron como muertos.
El ángel entró en el sepulcro, y se sentó.
Los soldados de la guardia fueron a la ciudad y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido. (Mateo 28, 1-11)
Mientras tanto, las mujeres llegaron al sepulcro. Ya estaba más claro, y pudieron ver que el sepulcro estaba abierto: la losa que debía tapar la boca del sepulcro, estaba rodada al lado, y por allí no se veía ningún soldado.
Algunas de las mujeres, con María Magdalena, inmediatamente pensaron: "Se han robado al Señor". Se dieron media vuelta y fueron a avisar a los discípulos.
¿Y qué hace el grupo principal de las mujeres?
Mientras tanto, las otras mujeres se acercaron al sepulcro, y vieron dentro a dos ángeles, uno a la cabecera y el otro a los pies del sepulcro. Los ángeles dicen a las mujeres:
- ¿Por qué buscan entre los muertos al que vive? No está aquí; más bien, ha resucitado. Acuérdense de lo que les dijo cuando estaba aún en Galilea: "Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado y resucite al tercer día". Vengan y vean el lugar donde estaba puesto. Y vayan de prisa y digan a sus discípulos y a Pedro que ha resucitado de entre los muertos.
Entonces ellas salieron a toda prisa del sepulcro, y corrieron a dar la noticia a sus discípulos. Jesús les salió al encuentro, diciendo:
-¡Saludos!
Ellas se echaron a sus pies y le adoraron. Entonces Jesús les dijo:
-No teman. Vayan, den las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea. Allí me verán.
Mientras tanto, ¿qué pasó con María Magdalena y las otras mujeres?
Ellas avisaron a los Apóstoles, especialmente a Pedro, y le dicen: "Se han robado al Señor".
Inmediatamente Pedro y Juan salen juntos corriendo hacia el sepulcro. Pero Juan, que era más joven, corría más que Pedro. Así que se adelantó y llegó primero al sepulcro. Pero esperó a Pedro.
Muy educado este Juan, ¿no?
Sí. Y eso que Juan sabía que Pedro había negado al Señor tres veces durante la Pasión. Él en cambio había acompañado a Jesús y a su madre hasta el Calvario. Esto de esperar a Pedro es un gesto de aceptación y reconciliación.
Pero una vez que llegó Pedro, entraron los dos al sepulcro.
Vieron las vendas en el suelo (Juan 20, 6). "Y el sudario, que había estado sobre su cabeza, no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte" (v. 7).
Los dos quedaron muy impresionados. En concreto Juan comenzó a creer algo: "vio y creyó". Y se volvieron a casa.
A Pedro se le apareció Jesús después, dice el evangelista Lucas (24, 34) y Pablo (1 Corintios 15, 1-5).
¿Y qué hizo María Magdalena?
María no se quedó tranquila. Ella volvió al sepulcro. Vio a Pedro y a Juan que se iban del sepulcro, pero ella se quedó allí llorando frente a él.
Entonces miró dentro del sepulcro. Y vio dos ángeles en ropas blancas que estaban sentados, el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Pero ella no los reconoce como ángeles.
Ellos le preguntan a María: "¿Por qué lloras?", y ella explica con las lágrimas en sus ojos: "Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto" (v. 13).
Entonces María se vuelve, miró atrás, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús. Creía que era el jardinero.
Pero Jesús la llama por su nombre: "María". Al oír la voz de Jesús, María lo reconoce, lo llama "Rabboni" (Maestro), y se lanza a sus pies.
Jesús le dice: "Déjame, pero vete a mis hermanos, y diles: 'Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios'".
Por eso a María Magdalena se le llama "Apóstol de los Apóstoles".
Los judíos tenían el sábado como el día de descanso semanal, pues en la Creación del mundo, Dios descansó al séptimo día. Los cristianos lo cambiaron al domingo, porque la resurrección de Jesús, el hecho más importante de la humanidad, ocurrió en domingo.Decimos "Felices Pascuas" (de Resurrección). Y en Navidad decimos: "Felices Pascuas" (de Navidad). Cristo ha resucitado. Cristo vive. Aleluya.
Éste fue el primer grito de fe, de vida nueva, y de victoria definitiva.
En Venezuela se tiene hoy la costumbre popular de la "Quema de Judas".
Fuente:
https://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-resurreccion
Cfr.
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/itemlist/user/43-fraymarcos.html
Interesante:
Leandro Area Pereira: https://www.elimpulso.com/2019/04/20/opinion-hoy-me-atrevo-a-escribirte-senor-20abr/
Iconografía: http://www.christianiconography.info/resurrection.html
Fotografía: LB, Plaza Altamira, Caracas. Recuerdo de los cañidos durante la protesta (27/08/2014).
Ilustración: Alonso López de Herrera.
sábado, 7 de abril de 2018
ADEMÁS, UN PEQUEÑO PROGRAMA DE GOBIERNO
Evangelio Dominical: Tomás, el incrédulo
José Martínez de Toda (SJ)
Comentario dialogado sobre el Evangelio que se proclama en el Segundo Domingo de Pascua, ciclo B, corresponidente al domingo 8 abril 2018. La lectura del Evangelio es tomada del Evangelio según San Juan 20, 19-31.
“Hemos visto al Señor… Señor mío y Dios mío”
Aquí se aparece Jesús por primera vez a los Apóstoles. Es un gran acontecimiento. ¿Dónde y cuándo ocurrió esto?
La escena se desarrolla en Jerusalén, probablemente en el Cenáculo, la sala de la Última Cena.
Es el día en que resucitó Jesús: en la tarde de Pascua, el mismo día en que los discípulos vieron la tumba vacía y que María vio a Jesús.
Era el primer día de la semana judía, que ahora es el domingo. ‘Domingo’ en castellano viene de la palabra latina ‘Dominus’, que quiere decir ‘Señor’. El domingo es el día del Señor.
¿Cómo se encuentran los discípulos cuando se les aparece Jesús?
Están con las puertas cerradas.
Las mujeres les dicen que han visto a Jesús resucitado, pero no las creen.
Tienen miedo a los judíos. Saben que los fariseos los pueden buscar para acusarlos de ser los amigos del Crucificado y de haber robado su cadáver (Mateo 28,13).
Pero Jesús amorosamente se manifiesta también a ellos.
¿Y cómo se aparece Jesús?
En esta situación de angustia viene Jesús, y con toda sencillez da los siguientes pasos:
- Se puso en medio de ellos:
- Les dijo: "¡Paz a Ustedes!":
- Les mostró las manos y el costado, donde se veían las cicatrices de la Pasión.
- Les confía la misma misión que Él había recibido del Padre: proclamar al mundo que Dios es amor, y que nos debemos amar unos a otros.
- Y para confirmar todo esto, hace un gesto simbólico: sopla sobre ellos diciendo: “Reciban el Espíritu Santo. A quienes perdonen los pecados, les serán perdonados, y así obtendrán la vida”.
Esto de soplar sobre una persona, ¿qué significa?
Ocurrió nada menos también que para la creación del hombre. Dios sopló sobre el rostro de barro de Adán, y así le dio el aliento de vida material y espiritual (Génesis 2,7).
Y ahora Jesús vuelve a re-crear al hombre en sus discípulos. Les da vida. Les perdona sus pecados, y los envía a dar vida al mundo.
¿Estaban todos los Apóstoles ahí?
No. Faltaba uno: Tomás.
Esto resultó un contratiempo y, paradójicamente, una oportunidad bendita para la débil fe de Tomás.
Porque cuando sus amigos le contaron la aparición de Jesús, Tomás no les creyó. Les dijo que no fueran tontos, que él no se tragaba ese cuento.
Tomás quería pruebas, quería ver en Jesús las verdaderas marcas de su Pasión. "Si no meto mi mano en el agujero de sus clavos, si no meto mi dedo en su costado…” Y no hubo forma. Tomás tenía la cabeza muy dura.
¿Qué hace Jesús con este Tomás incrédulo y testarudo?
Cumple exactamente con lo que Tomás pedía. Se ve que lo conocía bien.
Jesús viene de nuevo al domingo siguiente. Saluda a todos como de costumbre: “Shalom”, que significa “La paz esté con ustedes”.
Y entonces se dirige inmediatamente a Tomás y le dice: "Pon tu dedo aquí. Mira mis manos. Pon tu mano en mi costado. Y no seas incrédulo sino creyente".
Y resulta que el que antes dudó más, pronuncia ahora la mayor y mejor confesión de fe en el Señor resucitado: "¡Señor mío y Dios mío!". Para él Jesús se convierte en "mi" Señor y en "mi" Dios.
Y Jesús le contesta: "¿Porque has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto."
¿Qué hizo después Tomás?
Pero Tomás distribuía el dinero entre los pobres y les anunciaba la muerte y resurrección de Jesús. Los ricos traían sus riquezas y las distribuían entre los demás. Y muchos se hicieron cristianos.
Y le dijo al rey:
- "Tu palacio está hecho de personas, que ya no son pobres y ahora creen en Jesús. Dios vive en ellos. Tu gente es un magnífico palacio.">
Algo parecido ocurrió con los primeros cristianos en Roma y en otros sitios.
De esto precisamente habla la Primera Lectura del Domingo de hoy. Dice así:
(Hechos 4, 32-35)
Nuestra situación es distinta. Somos millones de personas en cada país. La mayoría es pobre. El simple dar limosna no resuelve el problema de la pobreza, además de ser humillante.
Se requiere educar al pueblo, crear estructuras de mercadeo.
Se requiere crear empresas y empleo, destinar recursos para que aumente la productividad, poner a la disposición de todos buenos hospitales, escuelas, liceos, universidades…
Fuente:
http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-tomas-incredulo-3
NOTITARDE, Valencia, 7 de abril de 2018
Caminando con Cristo:
Signo de Cristo resucitado (Jn. 20, 19-31)
Joel de Jesús Núñez Flautes
Hoy estamos en el segundo domingo de Pascua, finalizando la octava de Pascua; día de Jesús de la Divina Misericordia. El evangelio de éste domingo destaca dos de las apariciones que Jesús hizo, después de resucitado, a la comunidad de los apóstoles. Lo primero que destaca el evangelio es que los apóstoles estaban “encerrados por miedo a los judíos”, signo de derrota, de cobardía; actitud que cambiará, luego de ver a Cristo resucitado.
¿Qué les da Cristo con esta aparición? 1. La certeza de su Resurrección, que verdaderamente está vivo, que venció a la muerte y al pecado y por esto les muestra los signos de la pasión, marcados en su cuerpo. 2. Les dona su paz, que sosiega su ansiedad, su temor, su angustia y los capacita de nuevo para ver y escuchar; les permite recobrar la alegría perdida. 3. Reciben de parte de Cristo el Don del Espíritu Santo; es decir, la presencia en sus corazones, de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, que los fortalece para predicar, anunciar la Buena Noticia de la Pasión, Muerte y sobre todo Resurrección de Cristo y los capacita para perdonar los pecados en nombre de Dios o de retenerlos, según la opción del que quiera buscar o rechazar el perdón de Dios.
Jesús, los “unge” con el mismo poder que Él mismo había recibido del Padre; los llena con la presencia del Espíritu Santo que ha marcado su vida y su misión desde el inicio de su existencia terrena. Junto con el don del Espíritu reciben la misión de ser testigos de Cristo, embajadores de su evangelio, mensajeros de su doctrina, de anunciar y denunciar. En la primera de aquellas apariciones, Tomás, llamado el Mellizo, no estaba con el resto de la comunidad apostólica, tuvo duda de la Resurrección, ¿cuántas veces el cristiano o el ser humano le viene la tentación de pensar o sentir que Dios no existe, que Dios está lejos, que no vive, que es una idea?.
IDA Y RETORNO: Feliz día de Jesús de La Divina Misericordia.
Fuente:
http://www.notitarde.com/iglesia-signo-de-cristo-resucitado-jn-20-19-31/
Cfr.
Pedro Olalde y Patxi Loidi: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-jn-20-19-31.htm
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-jn-20-19-31-M.htm
Isabel Vidal de Tenreiro: http://www.notitarde.com/divina-misericordia/
Ilustración: Daniel Seiter y Mattias Storm.
José Martínez de Toda (SJ)
Comentario dialogado sobre el Evangelio que se proclama en el Segundo Domingo de Pascua, ciclo B, corresponidente al domingo 8 abril 2018. La lectura del Evangelio es tomada del Evangelio según San Juan 20, 19-31.
“Hemos visto al Señor… Señor mío y Dios mío”
Aquí se aparece Jesús por primera vez a los Apóstoles. Es un gran acontecimiento. ¿Dónde y cuándo ocurrió esto?
La escena se desarrolla en Jerusalén, probablemente en el Cenáculo, la sala de la Última Cena.
Es el día en que resucitó Jesús: en la tarde de Pascua, el mismo día en que los discípulos vieron la tumba vacía y que María vio a Jesús.
Era el primer día de la semana judía, que ahora es el domingo. ‘Domingo’ en castellano viene de la palabra latina ‘Dominus’, que quiere decir ‘Señor’. El domingo es el día del Señor.
¿Cómo se encuentran los discípulos cuando se les aparece Jesús?
Están con las puertas cerradas.
Las mujeres les dicen que han visto a Jesús resucitado, pero no las creen.
Tienen miedo a los judíos. Saben que los fariseos los pueden buscar para acusarlos de ser los amigos del Crucificado y de haber robado su cadáver (Mateo 28,13).
Pero Jesús amorosamente se manifiesta también a ellos.
¿Y cómo se aparece Jesús?
En esta situación de angustia viene Jesús, y con toda sencillez da los siguientes pasos:
- Se puso en medio de ellos:
- Les dijo: "¡Paz a Ustedes!":
- Les mostró las manos y el costado, donde se veían las cicatrices de la Pasión.
- Les confía la misma misión que Él había recibido del Padre: proclamar al mundo que Dios es amor, y que nos debemos amar unos a otros.
- Y para confirmar todo esto, hace un gesto simbólico: sopla sobre ellos diciendo: “Reciban el Espíritu Santo. A quienes perdonen los pecados, les serán perdonados, y así obtendrán la vida”.
Esto de soplar sobre una persona, ¿qué significa?
Ocurrió nada menos también que para la creación del hombre. Dios sopló sobre el rostro de barro de Adán, y así le dio el aliento de vida material y espiritual (Génesis 2,7).
Y ahora Jesús vuelve a re-crear al hombre en sus discípulos. Les da vida. Les perdona sus pecados, y los envía a dar vida al mundo.
¿Estaban todos los Apóstoles ahí?
No. Faltaba uno: Tomás.
Esto resultó un contratiempo y, paradójicamente, una oportunidad bendita para la débil fe de Tomás.
Porque cuando sus amigos le contaron la aparición de Jesús, Tomás no les creyó. Les dijo que no fueran tontos, que él no se tragaba ese cuento.
Tomás quería pruebas, quería ver en Jesús las verdaderas marcas de su Pasión. "Si no meto mi mano en el agujero de sus clavos, si no meto mi dedo en su costado…” Y no hubo forma. Tomás tenía la cabeza muy dura.
¿Qué hace Jesús con este Tomás incrédulo y testarudo?
Cumple exactamente con lo que Tomás pedía. Se ve que lo conocía bien.
Jesús viene de nuevo al domingo siguiente. Saluda a todos como de costumbre: “Shalom”, que significa “La paz esté con ustedes”.
Y entonces se dirige inmediatamente a Tomás y le dice: "Pon tu dedo aquí. Mira mis manos. Pon tu mano en mi costado. Y no seas incrédulo sino creyente".
Y resulta que el que antes dudó más, pronuncia ahora la mayor y mejor confesión de fe en el Señor resucitado: "¡Señor mío y Dios mío!". Para él Jesús se convierte en "mi" Señor y en "mi" Dios.
Y Jesús le contesta: "¿Porque has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto."
Pero Tomás distribuía el dinero entre los pobres y les anunciaba la muerte y resurrección de Jesús. Los ricos traían sus riquezas y las distribuían entre los demás. Y muchos se hicieron cristianos.
Y le dijo al rey:
- "Tu palacio está hecho de personas, que ya no son pobres y ahora creen en Jesús. Dios vive en ellos. Tu gente es un magnífico palacio.">
Algo parecido ocurrió con los primeros cristianos en Roma y en otros sitios.
De esto precisamente habla la Primera Lectura del Domingo de hoy. Dice así:
Nuestra situación es distinta. Somos millones de personas en cada país. La mayoría es pobre. El simple dar limosna no resuelve el problema de la pobreza, además de ser humillante.
Se requiere educar al pueblo, crear estructuras de mercadeo.
Se requiere crear empresas y empleo, destinar recursos para que aumente la productividad, poner a la disposición de todos buenos hospitales, escuelas, liceos, universidades…
Fuente:
http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-tomas-incredulo-3
NOTITARDE, Valencia, 7 de abril de 2018
Caminando con Cristo:
Signo de Cristo resucitado (Jn. 20, 19-31)
Joel de Jesús Núñez Flautes
Hoy estamos en el segundo domingo de Pascua, finalizando la octava de Pascua; día de Jesús de la Divina Misericordia. El evangelio de éste domingo destaca dos de las apariciones que Jesús hizo, después de resucitado, a la comunidad de los apóstoles. Lo primero que destaca el evangelio es que los apóstoles estaban “encerrados por miedo a los judíos”, signo de derrota, de cobardía; actitud que cambiará, luego de ver a Cristo resucitado.
¿Qué les da Cristo con esta aparición? 1. La certeza de su Resurrección, que verdaderamente está vivo, que venció a la muerte y al pecado y por esto les muestra los signos de la pasión, marcados en su cuerpo. 2. Les dona su paz, que sosiega su ansiedad, su temor, su angustia y los capacita de nuevo para ver y escuchar; les permite recobrar la alegría perdida. 3. Reciben de parte de Cristo el Don del Espíritu Santo; es decir, la presencia en sus corazones, de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, que los fortalece para predicar, anunciar la Buena Noticia de la Pasión, Muerte y sobre todo Resurrección de Cristo y los capacita para perdonar los pecados en nombre de Dios o de retenerlos, según la opción del que quiera buscar o rechazar el perdón de Dios.
Jesús, los “unge” con el mismo poder que Él mismo había recibido del Padre; los llena con la presencia del Espíritu Santo que ha marcado su vida y su misión desde el inicio de su existencia terrena. Junto con el don del Espíritu reciben la misión de ser testigos de Cristo, embajadores de su evangelio, mensajeros de su doctrina, de anunciar y denunciar. En la primera de aquellas apariciones, Tomás, llamado el Mellizo, no estaba con el resto de la comunidad apostólica, tuvo duda de la Resurrección, ¿cuántas veces el cristiano o el ser humano le viene la tentación de pensar o sentir que Dios no existe, que Dios está lejos, que no vive, que es una idea?.
IDA Y RETORNO: Feliz día de Jesús de La Divina Misericordia.
Fuente:
http://www.notitarde.com/iglesia-signo-de-cristo-resucitado-jn-20-19-31/
Cfr.
Pedro Olalde y Patxi Loidi: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-jn-20-19-31.htm
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-jn-20-19-31-M.htm
Isabel Vidal de Tenreiro: http://www.notitarde.com/divina-misericordia/
Ilustración: Daniel Seiter y Mattias Storm.
domingo, 3 de abril de 2016
INCREDULIDAD Y TESTARUDEZ
Evangelio
Dominical: Tomás, el incrédulo
José
Martínez de Toda, S.J.
Comentario
dialogado al Evangelio que se proclama el segundo Domingo de Pascua, ciclo C,
correspondiente al domingo 3 abril de 2016.
La lectura es tomada del Evangelio según San Juan 20, 19-31
"Hemos
visto al Señor... Señor mío y Dios mío"
Aquí
se aparece Jesús por primera vez a los Apóstoles. Es un gran acontecimiento.
¿Dónde y cuándo ocurrió esto?
La
escena se desarrolla en Jerusalén, probablemente en el Cenáculo, la sala de la
Última Cena.
Es
el día en que resucitó Jesús: en la tarde de Pascua, el mismo día en que los
discípulos vieron la tumba vacía y que María vio a Jesús.
Era
el primer día de la semana judía, que ahora es el domingo. 'Domingo' en
castellano viene de la palabra latina 'Dominus', que quiere decir 'Señor'. El
domingo es el día del Señor.
¿Cómo
se encuentran los discípulos cuando se les aparece Jesús?
Están
con las puertas cerradas.
Las
mujeres les dicen que han visto a Jesús resucitado, pero no las creen.
Tienen
miedo a los judíos. Saben que los fariseos los pueden buscar para acusarlos de
ser los amigos del Crucificado y de haber robado su cadáver (Mateo 28,13).
Pero
Jesús amorosamente se manifiesta también a ellos.
¿Y
cómo se aparece Jesús?
En
esta situación de angustia viene Jesús, y con toda sencillez les consuela
(ejercitando el oficio de Consolador) de esta forma:
-
Se puso en medio de ellos:
-
Les dijo: "¡Paz a Ustedes!":
-
Les mostró las manos y el costado, donde se veían las cicatrices de la Pasión,
llenándolos de alegría.
-
Les confía la misma misión que Él había recibido del Padre: proclamar al mundo
que Dios es amor, y que nos debemos amar unos a otros: "Como el Padre me
envió, así les envío a ustedes".
-
Y para confirmar todo esto, hace un gesto simbólico: sopla sobre ellos
diciendo: "Reciban el Espíritu Santo. A quienes perdonen los pecados, les
serán perdonados, y así obtendrán la vida".
Esto
de soplar sobre una persona, ¿qué significa?
Ocurrió
también nada menos que para la creación del hombre. Dios sopló sobre el rostro
de barro de Adán, y así le dio el aliento de vida material y espiritual
(Génesis 2,7).
Y
ahora Jesús vuelve a re-crear al hombre en sus discípulos. Les da vida. Les
perdona sus pecados, y los envía a dar vida al mundo.
¿Estaban
todos los Apóstoles ahí?
No.
Faltaba uno: Tomás.
Esto
resultó un contratiempo y, paradójicamente, una oportunidad bendita para la
débil fe de Tomás.
Porque
cuando sus amigos le contaron la aparición de Jesús, Tomás no les creyó. Les
dijo que no fueran tontos, que él no se tragaba ese cuento.
Tomás
quería pruebas, quería ver en Jesús las verdaderas marcas de su Pasión.
"Si no meto mi mano en el agujero de sus clavos, si no meto mi dedo en su
costado..." Y no hubo forma. Tomás tenía la cabeza muy dura.
¿Qué
hace Jesús con este Tomás incrédulo y testarudo?
Le
consuela. Cumple exactamente con lo que Tomás pedía. Se ve que lo conocía bien.
Jesús
viene de nuevo al domingo siguiente. Saluda a todos como de costumbre:
"Shalom", que significa "La paz esté con ustedes".
Frutos
de la consolación (según S. Ignacio): a) Fe.Y entonces se dirige inmediatamente
a Tomás y le dice: "Pon tu dedo aquí. Mira mis manos. Pon tu mano en mi
costado. Y no seas incrédulo sino creyente".
Y
resulta que el que antes dudó más, pronuncia ahora la mayor y mejor confesión
de fe en el Señor resucitado: "¡Señor mío y Dios mío!". Para él Jesús
se convierte en "mi" Señor y en "mi" Dios.
b)
Esperanza: Y Jesús le contesta: "¿Porque has visto has creído? Dichosos
los que crean sin haber visto."
c)
Caridad. Por lo que hizo después.
¿Qué
hizo después Tomás?
Pero
Tomás distribuía el dinero entre los pobres y les anunciaba la muerte y
resurrección de Jesús. Los ricos traían sus riquezas y las distribuían entre
los demás. Y muchos se hicieron cristianos.
Y
le dijo al rey:
-
"Tu palacio está hecho de personas, que ya no son pobres y ahora creen en
Jesús. Dios vive en ellos. Tu gente es un magnífico palacio.">
Algo
parecido ocurrió con los primeros cristianos en Roma y en otros sitios.
De
esto precisamente habla la Primera Lectura del Domingo de hoy. Dice así:
Nuestra
situación es distinta. Somos millones de personas en cada país. La mayoría es
pobre. El simple dar limosna no resuelve el problema de la pobreza, además de
ser humillante.
Se
requiere educar al pueblo, dar empleo productivo, crear estructuras de
mercadeo.
Se
requiere crear empresas y empleo, destinar recursos para que aumente la
productividad, poner a la disposición de todos buenos hospitales, escuelas,
liceos, universidades...
Fuente:
Cfr.
Enrique
Martínez Lozano: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-EML_55-jn-20-19-31.htm
Isabel
Vidal de Tenreiro: http://www.elimpulso.com/opinion/buena-nueva-6
Ilustración: Michelangelo Merisi da Caravaggio.
VACIÁNDOSE DEL EGO, QUEDA EN ÉL LO QUE HABLA DE DIOS

En
Jesús no pasó nada, el cambio se dio en los discípulos
Marcos
Rodríguez
Lo
que los textos del NT quieren expresar con la palabra resurrección, es la clave
de todo el mensaje cristiano. Pero es mucho más
profundo que la creencia en la reanimación de un cadáver. Sin esa Vida
que va más allá de la vida, nada de lo que dice el evangelio tendría sentido.
Fue
la manera más convincente de trasmitir la vivencia de lo que Cristo fue para
los primeros seguidores, después de la desoladora experiencia de su pasión y
muerte. Lo que quieren trasmitir es la experiencia pascual de que seguía vivo,
y además, les estaba comunicando a ellos su misma vida. Éste es el mensaje de
Pascua.
Como
todos los años leemos este mismo evangelio y ya lo explicamos el año pasado,
vamos a referirnos hoy al aspecto general de la experiencia pascual.
Los
exegetas han rastreado los primeros escritos del NT y han llegado a la
conclusión de que la cristología pascual no fue ni la primera ni la única forma
de expresar la experiencia que de Jesús tuvieron los discípulos después de su
muerte. Hay por lo menos tres cristologías que se dieron entre los primeros
cristianos, antes o al mismo tiempo de hablar de resurrección.
En
las primeras comunidades, se habló de Jesús como el juez escatológico que
vendría al fin de los tiempos a juzgar, a salvar definitivamente. Fijándose en
la predicación por parte de Jesús de la inminente venida del Reino de Dios y
apoyados en el AT, pasaron por alto otros aspectos de la figura de Jesús y se
fijaron en él como el Mesías que viene a salvar definitivamente a su pueblo.
Predicaron a Jesús el Ungido, como dador de salvación última sin hacer
referencia explicita al hecho de la resurrección.
Otra
cristología que se percibe en los textos que han llegado a nosotros de algunas
comunidades primitivas, es la de Jesús como taumaturgo. Manifestaba con su
poder de curar, que la fuerza de Dios estaba con él. Para ellos los milagros
eran la clave que permitía la comprensión de Jesús. Esta cristología es muy
matizada ya en los mismos evangelios; seguramente, porque, en algún momento,
tuvo excesiva influencia y se quería contrarrestar el carácter de magia que
podría tener. En los evangelios se utiliza y se critica a la vez.
Una
tercera cristología, que no se expresa con el término resurrección, es la que
considera a Jesús como la Sabiduría de Dios. Sería el Maestro que conectando
con la Sabiduría preexistente, nos enseña lo necesario para llegar a Dios.
También tiene un trasfondo bíblico muy claro. En el AT se habla innumerables
veces de la Sabiduría, incluso personalizada, que Dios hace llegar a los seres
humanos para que encuentren su salvación.
Con
el tiempo, todas estas maneras de entender a Cristo, fueron concentrándose
hasta cristalizar en la cristología pascual, que encontró en la idea de
resurrección el marco más adecuado para explicar de una manera convincente la
vivencia de los seguidores de Jesús después de su muerte.
Sin
embargo incluso la cristología pascual más primitiva, tampoco hace referencia
explícita a la resurrección. La experiencia pascual fue interpretada en una
primera instancia, como exaltación y glorificación del humillado injustamente,
tomando como modelo una vez más el AT y aplicando a Jesús la idea del justo
doliente.
La
mayoría de los exegetas están de acuerdo en que ni las apariciones ni el
sepulcro vacío fueron el origen de la primitiva fe. Más bien fueron una forma de comunicar una
vivencia que va mucho más allá de lo que pueden expresar fenómenos perceptibles
por los sentidos. Los relatos de apariciones y del sepulcro vacío, se habrían elaborado
poco a poco como leyendas sagradas, muy útiles en el intento de comunicar con
imágenes vivas la experiencia pascual.
Esa
vivencia no se logró de la noche a la mañana, sino que fue fruto de un proceso
interior en el que tuvo mucho que ver las reuniones de los discípulos. Todos
los relatos hacen referencia, implícita o explícita a la comunidad reunida.
En
ninguna parte del NT se narra el hecho de la resurrección. La resurrección no
puede ser un fenómeno constatable empíricamente; cae fuera de nuestra historia,
no puede ser objeto de nuestra percepción sensorial. Todos los intentos por
demostrar la resurrección como un fenómeno constatable por los sentidos, están
de antemano abocados al fracaso. Todo intento de discusión científica sobre la
resurrección es una estupidez.
Cuando
decimos que no es un hecho “histórico”, no queremos decir que no fue “Real”. El
concepto de real, es más amplio que lo sensible o histórico. Aquí el
racionalismo nos juega una mala pasada.
En
Jesús no pasó nada, pero en los discípulos se dio una enorme transformación que
les hizo cambiar toda su manera de entender la figura de Jesús. Sería muy
interesante conocer cómo llegaron los discípulos a ese descubrimiento, sobre
todo teniendo en cuanta que en los momentos de dificultad todos le abandonaron
a su suerte. Ese proceso de “iluminación” de los primeros discípulos se ha
perdido. No sólo sería importante para conocer lo que pasó en ellos, sino
porque ese mismo proceso tiene que realizarse en nosotros si queremos entrar
dentro de la dinámica de la experiencia Pascual.
Con
el concepto de resurrección se quiere expresar la idea de que la muerte de
Jesús no fue el final. Su muerte no fue la meta, sino que su meta fue la Vida.
Una Vida en Dios. La misma Vida de Dios, como dice el mismo Juan: “El Padre que
vive me ha enviado y yo vivo por el Padre”.
Vaciándose
del "ego", queda en él lo que había de Dios. No cabe mayor
glorificación. “Aquilatar” el oro, quiere decir que se le van quitando las
impurezas. 12, 18, 22; hasta llegar a 24 quilates que es oro puro, no le queda
nada de la mezcla, ya no se puede ir más allá. Este vaciamiento no supone la
anulación de la “persona”, sino su potenciación.
Desde
la antropología judía se puede entender muy bien. El ser humano era una
realidad indivisible (no un compuesto de alma y cuerpo como en la filosofía
griega), pero se distinguían varios aspectos ascendentes: hombre-carne,
hombre-cuerpo, hombre-alma, hombre-espíritu.
En
la medida que los aspectos que le limitan disminuyen, aumenta lo que hay de
plenitud. El hombre tiene que ascender desde la carne al espíritu.
Las
apariciones a los doce (comunidad) son el fundamento de la credibilidad de los
apóstoles y lo que justifica la misión de predicar a todos los pueblos. Quiere
decir que ellos no se sacaron de la manga ese objetivo, sino que fue un encargo
expreso del mismo Jesús. Todas las apariciones narradas en los evangelios
responden al mismo patrón básico: cinco elementos que conforman un esquema
teológico y nos dan la clave de interpretación:
a)
Una situación dada. Jesús se hace presente en la vida real. La nueva manera de
estar presente Jesús no tiene nada que ver con el templo o con los ritos
religiosos. Ni siquiera están orando cuando se hace presente. El movimiento
cristiano no empezó su andadura como una nueva religión, sino como una forma de
vida. De hecho los romanos los persiguieron por ateos.
En
todos los relatos de apariciones se quiere decir a los primeros cristianos que
en los quehaceres de cada día se tiene que hacer presente Cristo. Si no lo
encontramos en las situaciones de la vida real, no lo encontraremos en ninguna
parte.
b)
Jesús sale al encuentro inesperadamente. Este aspecto es muy importante. Él es
el que toma siempre la iniciativa. La presencia que experimentan, no es una
invención ni surge de un deseo o expectativa de los discípulos. A ninguno de
ellos se les había pasado por la cabeza que pudiera aparecer Jesús una vez que
habían sido testigos de su fracaso y de su muerte. Quiere decir que el
encuentro con él no es el fruto de sus añoranzas o aspiraciones. La experiencia
se les impone desde fuera desde una instancia superior.
c)
Jesús les saluda. Es el rasgo que conecta lo que está sucediendo con el Jesús
que vivió y comió con ellos. La presencia de Jesús se impone como figura
cercana y amistosa, que manifiesta su interés por ellos y que trata de
llevarles a su plenitud de vida.
d)
Hay un reconocimiento, que se manifiesta en los relatos como problemático. No
dan ese paso alegremente, sino con muchas vacilaciones y dudas. En el relato de
hoy se pone de manifiesto esa incredulidad personalizada en una figura
concreta, Tomás. No quiere decir que Tomás era más incrédulo que los demás,
sino que se insiste en la reticencia de uno para que quede claro lo difícil que
fue a todos aceptar la nueva realidad.
e)
Reciben una misión. Esto es muy importante porque quiere dejar bien claro que
el afán de proclamar el mensaje de Jesús, que era una práctica constante en la
primera comunidad, no es ocurrencia de los discípulos, sino encargo expreso
del mismo Jesús, que ellos aceptan como la tarea más urgente que tienen que
llevar a cabo.
Si
aplicamos este esquema teológico a la narración que hemos leído hoy,
encontraremos una riqueza de significados que va mucho más allá de una crónica
de sucesos. Lo específico de este relato es que tematiza de forma exagerada la
duda. Se hace recaer sobre una persona concreta, pero sólo para escenificarla y
que llegue mejor el mensaje. De hecho, la duda previa al reconocimiento, está
presente en todos los casos.
Meditación-contemplación
“Dichosos
los que crean sin haber visto”.
La
respuesta de Jesús a Tomás parece pertinente,
pero
no tiene ninguna lógica interna,
porque
Tomás ve al hombre Jesús y confiesa al Hombre-Dios.
...........................
Yo
quiero ser ese “incrédulo”,
que
hace la confesión sobre Jesús
más
profunda, más absoluta, más rotunda y más sublime.
Lo
que afirma no se deduce de lo que ve ni de lo que toca,
sino
que es la expresión plástica de toda una experiencia pascual.
........................
Sin
experiencia, puede haber creencia, nunca fe.
Más
allá de todo lo que he oído y aprendido sobre Jesús,
tengo
que tratar de descubrirle vivo y dándome esa misma Vida.
Se
trata de la misma Vida de Dios, que él tenía en vida.
Fuente:
Cfr.
José Martínez
de Toda (15/04/2012): http://www.jesuitas.org.co/homilia.html?homilia_id=75
Joel Núñez
Flautes (Notitarde, Valencia, 26/04/2014): http://www.notitarde.com/Columnistas-del-Dia/Cristo-se-aparece-a-los-doce-Jn2019-31/2014/04/26/323411
Ilustración: Pablo Palazuelo.
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