Mostrando entradas con la etiqueta Michelangelo Merisi da Caravaggio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Michelangelo Merisi da Caravaggio. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de mayo de 2019

TESTARUDEZ Y SORPRESA

Evangelio Dominical: Tomás, el incrédulo
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado sobre el Evangelio que se proclama en el segundo Domingo de Pascua, ciclo C, corresponidente al domingo 28 abril 2018.  La lectura del Evangelio es tomada del Evangelio según San Juan 20, 19-31.

“Hemos visto al Señor… Señor mío y Dios mío”

 Aquí se aparece Jesús por primera vez a los Apóstoles. Es un gran acontecimiento. ¿Dónde y cuándo ocurrió esto?

La escena se desarrolla en Jerusalén, probablemente en el Cenáculo, la sala de la Última Cena.

 Es el día en que resucitó Jesús: en la tarde de Pascua, el mismo día en que los discípulos vieron la tumba vacía y que María vio a Jesús.

Era el primer día de la semana judía, que ahora es el domingo. ‘Domingo’ en castellano viene de la palabra latina ‘Dominus’, que quiere decir ‘Señor’. El domingo es el día del Señor.

¿Cómo se encuentran los discípulos cuando se les aparece Jesús?

Están con las puertas cerradas.

 Las mujeres les dicen que han visto a Jesús resucitado, pero no las creen.

Tienen miedo a los judíos. Saben que los fariseos los pueden buscar para acusarlos de ser los amigos del Crucificado y de haber robado su cadáver (Mateo 28,13).

Pero Jesús amorosamente se manifiesta también a ellos.

  ¿Y cómo se aparece Jesús?

 En esta situación de angustia viene Jesús, y con toda sencillez da los siguientes pasos:

- Se puso en medio de ellos:

- Les dijo: "¡Paz a Ustedes!":

- Les mostró las manos y el costado, donde se veían las cicatrices de la Pasión.

- Les confía la misma misión que Él había recibido del Padre: proclamar al mundo que Dios es amor, y que nos debemos amar unos a otros.

- Y para confirmar todo esto, hace un gesto simbólico: sopla sobre ellos diciendo: “Reciban el Espíritu Santo. A quienes perdonen los pecados, les serán perdonados, y así obtendrán la vida”.

Esto de soplar sobre una persona, ¿qué significa?

Ocurrió nada menos también que para la creación del hombre. Dios sopló sobre el rostro de barro de Adán, y así le dio el aliento de vida material y espiritual (Génesis 2,7).

Y ahora Jesús vuelve a re-crear al hombre en sus discípulos. Les da vida. Les perdona sus pecados, y los envía a dar vida al mundo.

¿Estaban todos los Apóstoles ahí?

No. Faltaba uno: Tomás.

Esto resultó un contratiempo y, paradójicamente, una oportunidad bendita para la débil fe de Tomás.

Porque cuando sus amigos le contaron la aparición de Jesús, Tomás no les creyó. Les dijo que no fueran tontos, que él no se tragaba ese cuento.

Tomás quería pruebas, quería ver en Jesús las verdaderas marcas de su Pasión. "Si no meto mi mano en el agujero de sus clavos, si no meto mi dedo en su costado…” Y no hubo forma. Tomás tenía la cabeza muy dura.

  ¿Qué hace Jesús con este Tomás incrédulo y testarudo?

Cumple exactamente con lo que Tomás pedía. Se ve que lo conocía bien.

Jesús viene de nuevo al domingo siguiente. Saluda a todos como de costumbre: “Shalom”, que significa “La paz esté con ustedes”.

Y entonces se dirige inmediatamente a Tomás y le dice: "Pon tu dedo aquí. Mira mis manos. Pon tu mano en mi costado. Y no seas incrédulo sino creyente".

Y resulta que el que antes dudó más, pronuncia ahora la mayor y mejor confesión de fe en el Señor resucitado: "¡Señor mío y Dios mío!". Para él Jesús se convierte en "mi" Señor y en "mi" Dios.

Y Jesús le contesta: "¿Porque has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto."

  ¿Qué hizo después Tomás?


Pero Tomás distribuía el dinero entre los pobres y les anunciaba la muerte y resurrección de Jesús. Los ricos traían sus riquezas y las distribuían entre los demás. Y muchos se hicieron cristianos.

Y le dijo al rey:

- "Tu palacio está hecho de personas, que ya no son pobres y ahora creen en Jesús. Dios vive en ellos. Tu gente es un magnífico palacio.">

  Algo parecido ocurrió con los primeros cristianos en Roma y en otros sitios.

De esto precisamente habla la Primera Lectura del Domingo de hoy. Dice así:

(Hechos 4, 32-35)

 Nuestra situación es distinta. Somos millones de personas en cada país. La mayoría es pobre. El simple dar limosna no resuelve el problema de la pobreza, además de ser humillante.

Se requiere educar al pueblo, crear estructuras de mercadeo.

Se requiere crear empresas y empleo, destinar recursos para que aumente la productividad, poner a la disposición de todos buenos hospitales, escuelas, liceos, universidades…

Fuente:
https://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-tomas-incredulo-3

Ilustración: Caravaggio.

domingo, 4 de diciembre de 2016

VISIBLE Y CERCANO

NOTITARDE, Valencia, 4 de diciembre de 2016
 “Caminando con Cristo”
La conversión es vida en Cristo (Mt.3, 1-12)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

Éste segundo domingo de adviento nos presenta la figura de Juan El Bautista, que como un verdadero profeta, al estilo de Isaías, con una personalidad coherente, recia, firme y austera, se presenta como servidor de la verdad y del Mesías que ha de venir; que con su manera de vivir testimonia que lo más importante es estar de cara a Dios, dirigir nuestros pasos hacia Él, aceptar sus enseñanzas, abandonar la vida de pecado y acercarse a la fuente de la salvación y del amor que nos ofrece Dios en su Hijo Jesús que viene para llenarnos con la presencia de su Espíritu Santo que dinamiza la vida.

El Reino de Dios se ha hecho visible y cercano en la persona de Cristo y quien quiera entrar en la dinámica del amor de Dios que da plenitud a la existencia humana; necesita convertir su vida; es decir dejar a un lado el mal y optar por el bien. La conversión no es una lucha de un día, no es sólo un momento puntual, es una lucha constante, porque a diario el cristiano está tentado, son muchas las fuerzas adversas que buscan apartarlo de Dios. Quien quiera cambiar su vida no lo puede hacer solo, necesita tener la ayuda del mismo Dios; esa ayuda ya se nos ha dado desde el día del bautismo y se actualiza cuando un cristiano busca momentos para estar a solas con Dios en la oración; cuando reconociendo que se dejó vencer por el mal se acerca al sacramento de la confesión para retomar el camino, cuando recibe con fe en cada misa el Cuerpo y la Sangre de Cristo que es alimento de vida eterna, cuando medita y lucha por hacer vida la Palabra de Dios en la caridad, como expresión auténtica de que es cristiano, atendiendo a los más pobres y necesitados y llevar la Buena Noticia a quien no la conoce; no con odio, ni imposiciones fanáticas o proselitismos como si se tratara de competencias o con pretensiones mercantilistas, sino al estilo de Cristo.

IDA Y RETORNO: Bendiciones para Alejandra Isabella y Fernando de Jesús porque ayer recibieron su Primera Comunión.

Fuente:
http://www.notitarde.com/la-conversion-es-vida-en-cristo-mt3-1-12-/columnistas-del-dia/2016/12/04/1039312
Cfr.
Isabel Vidal de Tenreiro: http://www.elimpulso.com/opinion/buena-nueva-paja-trigo
Ilustración: Caravaggio.

domingo, 6 de noviembre de 2016

DISTANCIADOS, PERO ALIADOS

NOTITARDE, Valencia, 6 de noviembre de 2016
 "Caminando con Cristo"
“Creo en la Resurrección…” (Lc.20, 27-38)
Joel de Jesús Núñez Flautes

Todos los domingos, en el credo de la misa, los cristianos católicos, entre otros aspectos que definen nuestra fe, decimos que “creemos en la resurrección de los muertos y en la vida del mundo futuro”. Creemos que la muerte no tiene la última palabra sobre el ser humano, creemos que hay una vida después de esta vida y lo creemos porque Dios desde el Antiguo Testamento (2 Ma. 7,1-2.9-14 ; Dn.12,2-ss ; Sab. 3,1-ss) se manifiesta como un Dios de vivos y no de muertos, lo creemos porque Cristo lo dijo expresamente en su predicación pública, como lo podemos ver en el evangelio de hoy, y porque su palabra es confirmada por lo que Él mismo experimentó: resucitó al tercer día y con esto destruyó el poder de la muerte.
En el evangelio de hoy aparecen los saduceos, que a diferencia de los fariseos, no creían en la resurrección de los muertos, sus miembros provenían de las familias sacerdotales judías y gente de la aristocracia de entonces; se acomodaban al poder para lograr sus intereses, en ese momento al imperio romano. Paradójicamente, aunque se distanciaban en creencias y doctrina de los fariseos, se aliaban con estos para enfrentar a Jesús. Tenían dominio sobre el Sanedrín (autoridad suprema en temas religiosos, presidido por el Sumo Sacerdote), ya que de su seno era elegido el Sumo Sacerdote. Pues bien, un grupo de saduceos quiere ridiculizar a Jesús con el tema de la resurrección presentándole el caso de una mujer que fue enviudando y llegó a casarse siete veces; ¿de quién de ellos será esposa en la vida eterna? Jesús afirma rotundamente la resurrección de los muertos y deja claro que en la vida futura ya no será importante la vida en pareja, como sucede en este mundo, los resucitados serán como ángeles y frente a la majestad de Dios que contemplarán eternamente todo queda relativizado, todo lo llenará ese ver a Dios que es la cumbre de la felicidad del ser humano.
IDA Y RETORNO: 13 de Noviembre día de nuestra Patrona.

Fuente:
http://www.notitarde.com/Creo-en-la-Resurreccion%E2%80%A6-Lc20-27-38/Columnistas-del-Dia/2016/11/06/1034985
Cfr.
Enrique Martínez Lozano: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-EML_86-lc-21-5-19.htm
Mons. Antonio José López Castillo: http://www.elimpulso.com/opinion/arquidiocesana/arquidiocesana-vida-eterna
Ilustración: Michelangelo Merisi da Caravaggio.

domingo, 3 de abril de 2016

INCREDULIDAD Y TESTARUDEZ



Evangelio Dominical: Tomás, el incrédulo
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado al Evangelio que se proclama el segundo Domingo de Pascua, ciclo C, correspondiente al domingo 3 abril de 2016.  La lectura es tomada del Evangelio según San Juan 20, 19-31
"Hemos visto al Señor... Señor mío y Dios mío"
Aquí se aparece Jesús por primera vez a los Apóstoles. Es un gran acontecimiento. ¿Dónde y cuándo ocurrió esto?
La escena se desarrolla en Jerusalén, probablemente en el Cenáculo, la sala de la Última Cena.
Es el día en que resucitó Jesús: en la tarde de Pascua, el mismo día en que los discípulos vieron la tumba vacía y que María vio a Jesús.
Era el primer día de la semana judía, que ahora es el domingo. 'Domingo' en castellano viene de la palabra latina 'Dominus', que quiere decir 'Señor'. El domingo es el día del Señor.
¿Cómo se encuentran los discípulos cuando se les aparece Jesús?
Están con las puertas cerradas.
Las mujeres les dicen que han visto a Jesús resucitado, pero no las creen.
Tienen miedo a los judíos. Saben que los fariseos los pueden buscar para acusarlos de ser los amigos del Crucificado y de haber robado su cadáver (Mateo 28,13).
Pero Jesús amorosamente se manifiesta también a ellos.
¿Y cómo se aparece Jesús?
En esta situación de angustia viene Jesús, y con toda sencillez les consuela (ejercitando el oficio de Consolador) de esta forma:
- Se puso en medio de ellos:
- Les dijo: "¡Paz a Ustedes!":
- Les mostró las manos y el costado, donde se veían las cicatrices de la Pasión, llenándolos de alegría.
- Les confía la misma misión que Él había recibido del Padre: proclamar al mundo que Dios es amor, y que nos debemos amar unos a otros: "Como el Padre me envió, así les envío a ustedes".
- Y para confirmar todo esto, hace un gesto simbólico: sopla sobre ellos diciendo: "Reciban el Espíritu Santo. A quienes perdonen los pecados, les serán perdonados, y así obtendrán la vida".
Esto de soplar sobre una persona, ¿qué significa?
Ocurrió también nada menos que para la creación del hombre. Dios sopló sobre el rostro de barro de Adán, y así le dio el aliento de vida material y espiritual (Génesis 2,7).
Y ahora Jesús vuelve a re-crear al hombre en sus discípulos. Les da vida. Les perdona sus pecados, y los envía a dar vida al mundo.
¿Estaban todos los Apóstoles ahí?
No. Faltaba uno: Tomás.
Esto resultó un contratiempo y, paradójicamente, una oportunidad bendita para la débil fe de Tomás.
Porque cuando sus amigos le contaron la aparición de Jesús, Tomás no les creyó. Les dijo que no fueran tontos, que él no se tragaba ese cuento.
Tomás quería pruebas, quería ver en Jesús las verdaderas marcas de su Pasión. "Si no meto mi mano en el agujero de sus clavos, si no meto mi dedo en su costado..." Y no hubo forma. Tomás tenía la cabeza muy dura.
¿Qué hace Jesús con este Tomás incrédulo y testarudo?
Le consuela. Cumple exactamente con lo que Tomás pedía. Se ve que lo conocía bien.
Jesús viene de nuevo al domingo siguiente. Saluda a todos como de costumbre: "Shalom", que significa "La paz esté con ustedes".
Frutos de la consolación (según S. Ignacio): a) Fe.Y entonces se dirige inmediatamente a Tomás y le dice: "Pon tu dedo aquí. Mira mis manos. Pon tu mano en mi costado. Y no seas incrédulo sino creyente".
Y resulta que el que antes dudó más, pronuncia ahora la mayor y mejor confesión de fe en el Señor resucitado: "¡Señor mío y Dios mío!". Para él Jesús se convierte en "mi" Señor y en "mi" Dios.
b) Esperanza: Y Jesús le contesta: "¿Porque has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto."
c) Caridad. Por lo que hizo después.
¿Qué hizo después Tomás?
Pero Tomás distribuía el dinero entre los pobres y les anunciaba la muerte y resurrección de Jesús. Los ricos traían sus riquezas y las distribuían entre los demás. Y muchos se hicieron cristianos.
Y le dijo al rey:
- "Tu palacio está hecho de personas, que ya no son pobres y ahora creen en Jesús. Dios vive en ellos. Tu gente es un magnífico palacio.">
Algo parecido ocurrió con los primeros cristianos en Roma y en otros sitios.
De esto precisamente habla la Primera Lectura del Domingo de hoy. Dice así:
(Hechos 4, 32-35)
Nuestra situación es distinta. Somos millones de personas en cada país. La mayoría es pobre. El simple dar limosna no resuelve el problema de la pobreza, además de ser humillante.
Se requiere educar al pueblo, dar empleo productivo, crear estructuras de mercadeo.
Se requiere crear empresas y empleo, destinar recursos para que aumente la productividad, poner a la disposición de todos buenos hospitales, escuelas, liceos, universidades...

Fuente:
Cfr.
Ilustración: Michelangelo Merisi da Caravaggio.

lunes, 8 de abril de 2013

ENSEÑANZA

NOTITARDE, Valencia, 7 de abril de 2013
"Caminando con Cristo"
Apariciones de Cristo resucitado (Jn.20,19-31)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

El evangelio de este domingo nos narra dos apariciones de Jesús resucitado a sus apóstoles; ambas suceden en el día domingo (el primer día de la semana); la primera la realiza en la tarde del mismo día de la Resurrección y tercer día después de su muerte; la otra sucede a los ocho días después de la Pascua. En una está ausente el apóstol Tomás y en la otra está presente. La escena del evangelio tiene una gran enseñanza para nosotros, como Iglesia de Cristo que somos. Detrás de la narración se presenta el antes y el después de la comunidad de los creyentes (apóstoles y discípulos en general). El antes representado por el miedo, la cobardía, la derrota, la desesperanza, la humillación, el pesimismo, la falta de fe, la incredulidad de los que decían creer y el después (cuando vieron a Cristo resucitado) representado por la profesión de fe, que en labios de Tomás es la expresión más hermosa de todo el evangelio: "Señor mío y Dios mío"; es el coraje, la fortaleza, la valentía, el radicalismo de la fe que no tiene miedo a la muerte o la persecución. De tal manera, que la presencia de Cristo resucitado en medio de sus apóstoles les transmitió un dinamismo que los convierte en evangelizadores de la Buena Noticia de la Resurrección. No sólo Tomás dudó, quizás fue el más atrevido o el que habló en nombre de la duda colectiva; ya que todos estaban encerrados "por miedo a los judíos".
Para nosotros es ejemplarizante la actitud de los apóstoles; en ellos, como creyentes nos vemos nosotros retratados. ¿Es acaso ajeno a nosotros el miedo? A pesar que sabemos y hemos escuchado de la existencia de un Dios que nos ama. ¿Cuántas veces nos asalta la derrota, la desesperanza y el pesimismo? A pesar que creemos que Cristo resucitó, venció a la muerte y el pecado; que es el Hijo de Dios, el Mesías esperado. ¿Cuántas veces dudamos del amor y cercanía de Dios? La actitud de aquellos apóstoles y discípulos es también la actitud de muchos de nosotros. Estamos invitados, por tanto, a un encuentro profundo con Cristo resucitado, a acercarnos a Él con fe, como lo hizo Tomás; necesitamos sentir su presencia y eso sólo se logra en la intimidad de la oración cotidiana (diálogo sincero y amistoso con El Señor), en la lectura, escucha y meditación de su Palabra (sobre todo de los evangelios), de la asistencia asidua a la Eucaristía dominical y sobre todo en el comulgar su Cuerpo y su Sangre (Sacramento que Él nos dejó como alimento de vida eterna), en la confesión de nuestros pecados y el propósito constante de convertir nuestros pasos hacia Él (aprovechando ese sacramento que Él mismo nos dejó para expiación de nuestras faltas, como es el sacramento de la confesión, como lo dice hoy a sus apóstoles: "A quienes perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan retenidos".
En este evangelio resalta también el poder que Cristo deja a su Iglesia; poder espiritual. Poder delegado en los apóstoles, hoy representados por los obispos y por los sacerdotes, colaboradores del colegio episcopal. Cristo transmite la paz, les da el mandato misionero, les transmite el Espíritu Santo y les da el poder de perdonar los pecados.
Este domingo estamos invitados a la fe radical en Cristo; a confesarlo sólo a Él como el verdadero y Único Mesías, como Dios y Hombre verdadero, ante el cual toda rodilla se dobla. Invitados a mirar más allá de nuestras vicisitudes, de los problemas grandes o pequeños de nuestro caminar cotidiano, a mirar más allá de lo que incluso nosotros creamos perdido o sin remedio; porque el evangelio nos dice que la fe mueve montañas y para Dios nada hay imposible y lo demuestra su victoria sobre la muerte y el pecado; lo demuestra la fe de más de dos mil años, por la que todavía hoy siguen entregando sus vidas hombres y mujeres; dando ante los ojos de muchos un salto en el vacío, que no es más que una fe profunda en Cristo resucitado; el Hijo eterno de nuestro Padre Dios, que está sentado a su derecha, el único que merece toda honra y honor por los siglos. Hoy estamos invitados a decir como Tomás: "Señor mío y Dios mío", reconociendo a Cristo como nuestro único Salvador y Redentor.
IDA Y RETORNO: Felicitaciones a la comunidad parroquial La Misericordia del Señor del Morro, que hoy celebra su día, por ser el día de Jesús de La Divina Misericordia. Digamos hoy con fe: Jesús en ti confío y pidámosle que por su dolorosa pasión tenga misericordia de nosotros y del mundo entero. Que derrame sobre nosotros sus gracias y bendiciones, que disipe del mundo y de nuestra patria Venezuela las tinieblas del pecado y nos haga vivir unidos y en paz con nuestros semejantes. Que el mal sea vencido.
El próximo domingo tenemos un compromiso con Venezuela y la democracia; hay que salir a votar en conciencia y contribuir con nuestro voto a que el país progrese en justicia, libertad, paz, desarrollo, seguridad y bienestar para todos sin excepción. Que Nuestra Señora de Coromoto interceda ante su Hijo Jesús por Venezuela y nos bendiga con su amor de Madre.

Ilustración: Michelangelo Merisi da Caravaggio.

domingo, 22 de abril de 2012

ENCENDIDO DE FE

NOTITARDE, Valencia, 22 de Abril de 2012
Jesús se aparece a sus discípulos (Lc. 24,35-48)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

El texto del evangelio de hoy nos presenta uno de esos momentos en que Jesús resucitado se aparece a sus discípulos para demostrarles que esta vivo, que había vencido a la muerte y que se cumplió lo que Él les había anunciado: "Lo que me ha pasado es aquello que les anuncié cuando estaba todavía con ustedes: que había de cumplirse todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los libros de los profetas y en los salmos…Está escrito que el Mesías tenía que morir y resucitar al tercer día".

El evangelio de hoy comienza recogiendo la experiencia que habían tenido los dos discípulos de Emaús con Jesús resucitado, que se les apareció mientras iban de camino huyendo de Jerusalén, les habló de todo lo que tenían que suceder y al final, cuando comieron junto con Él, cuando partió el pan delante de ellos lo reconocieron (aquel gesto les hizo recordar y rememorar la celebración de la Última Cena y su significado); ellos regresan a Jerusalén donde estaban los otros discípulos y les animaban hablando que habían visto al Señor resucitado y al estar hablando de esta cosas se les aparece de nuevo Jesús en medio de ellos. ¿Cuál era la actitud de los discípulos antes que Jesús resucitado se les apareciera? Estaban encerrados y escondidos por miedo a los judíos, temían tener el mismo destino que Jesús de Nazareth, tenían miedo a la muerte, estaban muy angustiados, habían perdido la fe y la esperanza, estaban derrotados, no sabían que hacer. Jesús les muestra los signos de la crucifixión, los invita a tocarlo y que viendo descubran que un fantasma (como ellos creían que era aquella aparición) no tiene carne ni hueso como ellos estaban contemplando. Jesús para darles una prueba más de que estaba vivo no sólo les habla, sino que les pide de comer y así terminen de creer que ha resucitado.

¿Qué produce en los discípulos esta aparición de Jesús resucitado en medio de ellos? Se alegran, se les enciende la fe, entendieron las Escrituras, superan el miedo, con Jesús en medio de ellos se sienten fortalecidos, confiados, dispuesto a lo que sea por el Reino de Dios y su mensaje, se capacitan y de hecho Jesús los convierte ahora en testigos y les promete la fuerza y la presencia del Espíritu Santo que vendrá a sus vidas para guiarlos y hacerlos testigos valientes del evangelio que tienen que predicar empezando por Jerusalén. Jesús los capacita para que salgan a predicar que los hombres se vuelvan a Dios, que en Dios está la auténtica felicidad, que su amor es grande para con la humanidad, que Él nos ofrece vida plena en este mundo y después vida eterna, que quien está con Dios lo tiene y lo puede todo, que Dios ha manifestado y revelado perfectamente todo en Cristo Jesús, que Él es el Camino, la Verdad y la Vida que todo ser humano busca y anhela, que quien se acerca a Dios arrepentido consigue el perdón de sus pecados y encuentra la paz que sólo Dios puede dar.

Los discípulos que ahora serán apóstoles (enviados) y testigos, ¿Testigos de qué? De que Dios está vivo, que se ha revelado en Cristo Jesús, que transforma la vida del hombre que se acerca a Él, testigos de aquello que ellos mismos experimentaron: de ser hombres cobardes, sin fe, sin esperanzas; ahora salen llenos de valentía, sin miedo a persecuciones ni a la muerte a anunciar que Cristo está vivo, que Él ha vencido a la muerte y el pecado, que nos ofrece su Espíritu Santo que nos conduce a la verdad plena.

Los cristianos católicos somos herederos de la misión de los apóstoles, somos la Iglesia de Cristo invitada a proclamar en todo el mundo el amor de Dios, a ser instrumentos de vida, a proclamar e instaurar en medio de la sociedad la cultura de la vida, a anunciar con el propio testimonio personal y comunitario que el ser humano que se acerca a Cristo es una nueva criatura, se transforma, vive feliz a pesar de las dificultades del camino, tiene la fuerza y la capacidad para superar las adversidades y siempre tendrá la asistencia de Dios que lo sostiene, cuida y acompaña. Seamos testigos fieles y valientes de Jesús resucitado allí donde nos toque realizar nuestras tareas cotidianas, más que con las palabras, con el ejemplo de vida, con una vida coherente y sincera.

IDA Y RETORNO: Como capellán adjunto de la Universidad de Carabobo, quiero agradecer públicamente el apoyo de la Rectora Yessy Divo de Romero por su apoyo incondicional para que se realizaran las remodelaciones y mejoras a la Capilla Universitaria, que ya es un hecho, y con lo cual se va a beneficiar la labor evangelizadora que viene realizando la Capellanía Universitaria. Que Dios siga bendiciendo nuestra Universidad, a sus autoridades, estudiantes, personal obrero y administrativo y permita que siga siendo una Institución que siembre valores en nuestra juventud y futuros profesionales del país.

Agradezco los correos y palabras de estímulo de los trabajadores de Protinal que son asiduos lectores de esta columna dominical. Dios les bendiga y les ayude en sus necesidades.


Ilustración: Caravaggio, "Emmaus"

domingo, 15 de abril de 2012

EXPERIMENTACIÓN


NOTITARDE, Valencia, 15 de Abril de 2012
Jesucristo: Divina Misericordia (Jn.20, 19-31)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

En este segundo domingo de Pascua de Resurrección, nuestra Iglesia Cristiana Católica, celebra la solemnidad de Jesús de la Divina Misericordia, instituida por el beato Juan Pablo II el 30 de abril del año 2000 y que vino a reconocer las apariciones e inspiraciones de Jesús a la monja polaca Sor María Faustina en el año de 1930. Como sabemos a partir del año 1938 estas revelaciones se fueron comunicando al mundo católico y reconocidas luego oficialmente por la Iglesia; ya que no contradicen lo que la Iglesia siempre ha enseñado desde la Sagrada Escritura y la Tradición, acerca de la Divina Misericordia de Dios; es decir, que Dios es infinitamente misericordioso, siempre dispuesto al perdón y suma bondad con sus hijos.

Ilustración: Michelangelo Merisi da Caravaggio

El cristiano sabe y reconoce que la Misericordia de Dios ha sido revelada y hecha cercana en Cristo Jesús; por lo que podemos decir y afirmar que la Misericordia Divina es la misma Persona de Nuestro Señor Jesucristo; porque tanto amó Dios al mundo que llegado la plenitud de los tiempos envió a su Hijo Único a salvar al hombre sumergido en la esclavitud del pecado y de la muerte. En efecto, Jesús tomó la condición humana para redimir al hombre a través del sacrificio de la cruz y con su victoria sobre la muerte, resucitando al tercer día, como nos lo narran los evangelios y como de manera especial nos lo recuerda el evangelio que hoy leemos; donde Cristo resucitado se aparece a sus discípulos, que estaban llenos de temor y tristeza, les ofrece su paz, les otorga el poder que Él mismo había recibido del Padre, les dona la fuerza y la presencia del Espíritu Santo, les ofrece nueva vida o vida renovada, los envía a predicar, siendo testigos de lo que han visto, palpado y oído y los invita a la fe y confianza plena en su victoria sobre la muerte y el pecado. Quien cree en Jesús puede ver la vida nueva que Él nos ofrece, puede alcanzar las cosas nuevas que con su Muerte y Resurrección Él ha alcanzado para la humanidad; sobre todo la posibilidad de volver al amor de Dios, de experimentar su bondad, su perdón y su infinita misericordia; que siempre espera por sus hijos; como lo recuerda la parábola del hijo pródigo.

¿Qué hace falta para que podamos experimentar la infinita misericordia de Dios revelada en la persona de Nuestro Señor Jesucristo? Como nos lo hace ver la Escritura, la Tradición de la Iglesia y como se desprende de las 600 páginas del diario de Sor María Faustina, podemos aplicar la regla del ABC para sintetizar la respuesta sobre el tema de la misericordia:

a) Reconociendo que ante Dios todos somos pecadores, necesitados de su infinita bondad, de su perdón, porque muchas veces le hemos dado la espalda a su amor, hemos perdido o apagado la fe, nos hemos alejado de Dios y de su Iglesia; entonces necesitamos pedir la misericordia de Dios; rogar que tenga misericordia de nuestras debilidades e infidelidades.

b) Si lo primero es pedir la misericordia de Dios, lo segundo es ser misericordiosos; es decir, vivir la misericordia con nosotros mismos y sobre todo con los demás; estar dispuestos al perdón, a la tolerancia, a la bondad y comprensión con los errores, debilidades y equivocaciones de los demás. Que así como Dios nos perdona, seamos capaces de perdonar las ofensas de aquellos que arrepentidos nos piden perdón o que sin hacerlo, como cristianos, estamos dispuestos a perdonar y tener misericordia, a ser misericordiosos, como el Padre Dios es misericordioso.

c) Confiar en la misericordia divina es lo tercero que necesitamos recordar en este día en que celebramos a Jesús de la Divina Misericordia. Creer que realmente el amor de Dios y su misericordia por todos los hombres es infinita; que siempre está dispuesto a perdonarnos, a darnos siempre una nueva oportunidad cuando nos acercamos a Él arrepentidos y que no le importan nuestros muchos o pocos pecados, sino el que tratemos todos los días de corresponder a su amor y al amor de los hermanos. Acerquémonos confiados al amor infinito de Dios y digamos: Jesús en ti confío.

IDA Y RETORNO: ¿Qué debemos hacer los cristianos católicos ante tanta inseguridad, violencia y muerte que se vive en nuestro país? Orar con fe para que Dios destruya los planes del demonio y de los que quieren imponer la cultura de la muerte en el mundo. Es necesario que desde la familia, la escuela, el liceo y las universidades se eduquen y formen a nuestros niños y jóvenes en una cultura de la vida; el respeto a la vida desde su concepción hasta la muerte natural y rechazar la violencia y la agresión.