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domingo, 26 de abril de 2020

Y, DESPUËS, SABER QUE SE TRATABA DE ÉL

Evangelio Dominical: Emaús
José Martínez de Toda, S.J.

Tercer domingo de PascuaComentario dialogado al Evangelio que se proclama el tercer Domingo de Pascua, ciclo A, correspondiente al 26 de abril.  El texto es tomado del Evangelio según San Lucas 24,13-35. "Quédate con nosotros, que la tarde está cayendo"

¿Qué es lo más comprometido en una Misa?

-"¿Cuál es la parte más importante de la misa?" La mayoría respondió:

-"La consagración". Pero uno contestó:

-"La parte más importante es el rito de despedida". El catequista sorprendido le preguntó: -"¿Por qué dices eso?" Y éste le respondió:

-"La misa sirve para alimentarnos con la Palabra, el cuerpo y la sangre del Señor. Pero la Misa comienza cuando termina. Salimos a la calle para hacer y decir lo que dijeron los discípulos de EMAUS: "Hemos reconocido al Señor al partir el pan, está vivo, y vive para siempre y para nosotros".> (Félix Jiménez, escolapio)

¿Qué pasó en esa historia de Emaús?

El mismo día de la resurrección del Señor en la tarde, Cleofás y otro discípulo de Jesús se van desilusionados de Jerusalén después de haber visto el fracaso de Jesús en la Cruz. Se van a Emaús, a 11 kilómetros de Jerusalén; quizá eran de allí.

Jesús comienza actuando como el Buen Pastor, que va recogiendo sus ovejas descarriadas. Esta historia se considera como un modelo de cómo tratar a una persona con un problema. He aquí los pasos dados por Jesús:

1º) Jesús sale a buscar a esos discípulos derrotados, y se hace el encontradizo y el ignorante con ellos. Los ve tristes y les pregunta por qué están tristes. Ellos no piensan que es Jesús.

2º) Jesús deja hablar a los discípulos, deja que se desahoguen y le cuenten todo. Él escucha dándoles tiempo.

3º) Él les habla de una forma convincente, que nos recuerda los tres recursos retóricos de Aristóteles.

¿Cuáles son?

- Jesús apela a la lógica, explicando que todo eso había sido ya profetizado (Logos).

- Jesús apela a la pasión y a la emoción: ellos confesaron después que sus corazones ardían, mientras Él hablaba (Pathos).

- Jesús apela a la ética; ellos lo consideran ya como un hombre de fiar, como un buen amigo, y lo invitan a quedarse con ellos en su casa a cenar y pasar la noche (Ethos).

Es decir, se los ha ganado a nivel humano. Se consideran afortunados por haberse encontrado con Él. Ha sido una grata sorpresa y una gran alegría escucharlo.

Y van llegando a su casa de Emaús. Jesús, muy educadamente, no se autoinvita a quedarse con ellos, sino que hace como que se despide de ellos para seguir adelante su camino. Aún no es de noche y puede aprovechar la luz de la tarde para hacer algún kilómetro.

Pero ellos lo detienen, y lo invitan a pasar la noche en su casa. Quieren seguir escuchándolo. Les ha abierto nuevos mundos.

Y Él acepta. Así acabará convenciéndoles de su resurrección.

¿En qué momento reconocen que es Jesús?

Ellos sacan pan y vino, que no faltaba en aquellas casas y familias de pueblo.

Y ¿quién reparte el pan? La costumbre judía era que en un grupo, el líder o Maestro del grupo iniciaba las comidas, como hacen los padres en una familia dándoles el pan y el plato de comida a los hijos. Aquí el dueño de casa le cede este honor a Jesús.

Y Jesús hace tres gestos seguidos, lo que debía ser habitual en Él, cuando iba con sus discípulos por Galilea: bendice el pan, lo parte y se lo da a ellos. Así hizo también en la Multiplicación de los panes y en la Última Cena.

Y ahí cayeron en la cuenta de que aquel buen hombre era Jesús. Él quiso que lo descubrieran al partir del pan, en el rito eucarístico. Por eso en la Iglesia la Eucaristía es tan importante y tan característica.

Pero Él desapareció al momento. "Es necesario que yo me vaya", había dicho en vida.

Y echando fuera todo miedo y fatiga, se volvieron esa misma noche a la comunidad de Apóstoles y seguidores de Jesús en Jerusalén, que estaban seguramente en el Cenáculo, donde habían tenido la Última Cena (Lc 24, 36-43). Y allí compartieron con ellos la gran noticia de que habían estado con Jesús resucitado.

Pero, si ellos conocían bien a Jesús de antes, ¿por qué no lo reconocieron al momento cuando apareció caminando junto a ellos al principio?

Jesucristo en su vida terrenal estaba atado como nosotros a una forma concreta de cuerpo: varón, judío, de 33 años, pelo largo, barba, estatura media, con ropa de entonces.

Pero, al resucitar, no está atado ya a ningún tipo de cuerpo, puede elegir cualquier forma, puede aparecer o desaparecer según quiera. De hecho sólo se aparecería a sus amigos, a los que Él quería.

¿Se relaciona este relato de Emaús con la Eucaristía?

El relato de Emaús tiene la misma dinámica de nuestras celebraciones Eucarísticas de hoy. Tiene cuatro partes:

1º) El Señor nos sale al encuentro y "se mete" en nuestra vida para darnos la suya. Pero quiere que le contemos lo que vivimos, cómo nos sentimos, cómo estamos (Son los ritos iniciales de la Misa de saludo y de pedir perdón).

2º) El Señor nos explica la Escritura para iluminarnos y encender nuestra fe (Es la liturgia de la Palabra).

3º) El Señor parte para nosotros su pan para alimentarnos y crear comunión (Es la liturgia eucarística).

4º) Quedamos transformados/as en apóstoles, enviados a anunciar el evangelio por todas partes (Son los ritos de despedida).

En la Misa hay una Misión: comunicar a los demás "lo que hemos visto y oído".

Fuente:
Ilustración: Georges Rouault.

sábado, 29 de abril de 2017

PALABRA Y EUCARISTÍA

NOTITARDE, Valencia, 30 de abril de 2017
 “Caminando con Cristo”
Lo reconocieron al partir el pan (Lc.24, 13-35)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

El evangelio de este tercer domingo de Pascua nos presenta el relato de la aparición de Cristo resucitado a dos discípulos que van camino a Emaús (aldea situada a unos once o doce km de Jerusalén), van de retirada, huyen de la ciudad donde habían matado a su Maestro, caminan llenos de miedo, de dudas, de interrogantes, de decepción profunda; es en medio de este panorama que se les une el Señor por el camino y tanto era su abatimiento que no fueron capaces de reconocer a Jesús resucitado caminando junto a ellos. Es a través del diálogo, de la explicación de la Palabra; desde los profetas, hasta los últimos acontecimientos en Jerusalén y luego, sobre todo, en la fracción del pan donde se les abren los ojos y el entendimiento y reconocen a Cristo vivo y presente en medio de ellos.

La narración que nos presenta de forma exclusiva el evangelista Lucas nos describe detalladamente el proceso de fe de estos dos personajes, del desaliento y la duda, dan el paso a la valentía y la fe. Son capaces luego de regresar a Jerusalén (donde permanecían los once) y van a dar testimonio de lo que les sucedió en el camino, se dirán uno al otro “¿y no ardía nuestro corazón cuando nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?”, contarán a sus compañeros lo que escucharon, lo que vieron y sintieron al partir el pan. Recordaron lo que habían celebrado en la Última Cena.

La aparición de Jesús resucitado de nuevo sucede en domingo y entorno a la Palabra y a la fracción del pan; esto permite el encuentro, el acercamiento entre aquellos discípulos desanimados y su Señor resucitado y al final el encuentro entre todos los apóstoles y discípulos (que representan a la Iglesia naciente) que se convierten en testigos de la resurrección, que con la Palabra y la Eucaristía lo proclaman al mundo, así también nosotros hoy lo vivimos y debemos seguir haciendo: Palabra y Eucaristía, allí está Jesús Vivo.

IDA Y RETORNO: Sigamos orando y trabajando por Venezuela.

Fuente:
http://www.notitarde.com/lo-reconocieron-al-partir-el-pan-lc24-13-35-/columnistas-del-dia/2017/04/29/1056657
Cfr.
José Enrique Galarreta: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-JE_99-A_20-3P.htm
Ilustración: Miguel Angel Alamilla.

domingo, 22 de abril de 2012

ATÍPICOS

San Lucas, 24: 35-48

En su homilía de hoy, el Padre Roberto Martialay (SJ) señaló que las lecturas recientes versan sobre la confirmación de la resurrección de Jesús. Y se pregunta: ¿dónde encontramos hoy signos de la resurrección? Hay dificultades por todo lo que nos rodea, la vida difícil en lo que no sabemos perdonar,  incluyendo la programación chocarrera y vanidosa de le televisión.

Al plantearse esta inquietud, señaló Martialay, leyó los comentarios de José Antonio Pagoda. Jesús se da a conocer llevándole la paz. En la familia podemos verla en lo posible, viendo a Jesús resucitado.

No es un fantasma, enseña sus manos y pies. El resucitado es el crucificado, como insisten los Evangelios. El Jesús resucitado está en los problemas, en el sufrimiento y desamparo. Las pruebas y padecimientos como camino a la resurrección.

Abrir el entendimiento, y, aún cuando no lo veamos, nos acompaña. Nos ha dejado el sacramento de la Eucaristía. Lo sentimos resucitar en misa.

La resurrección plena viene después de la muerte. Fe esperanzada. Hay que repasar un poquito dónde podemos verlo resucitado. Recordemos, después de la misa, aquello de “vayan en paz”: envío a predicar.

He 3: 13-15, 17-19.
Salmo 4.
1Jn 2: 1-5.

E, igualmente, retomamos las notas de la homilía del Padre Martialay  del 30/04/06: la liturgia por 50 días nos retiene en la resurrección aunque no siempre coincide el estado de ánimo de una persona con el tiempo litúrgico. Jesús resucitado se presenta en grupos, y – luego – como una experiencia mayor en la Eucaristía. Consuela: al salir de la misa, comentar y cooperar en el consuelo. Dichosos los que reconocen a Dios en miles de circunstancias. Procuremos ser testigos de Jesús resucitado. Somos y seamos atípicos.




Fotografía: Pieza de Carlos +10

ENCENDIDO DE FE

NOTITARDE, Valencia, 22 de Abril de 2012
Jesús se aparece a sus discípulos (Lc. 24,35-48)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

El texto del evangelio de hoy nos presenta uno de esos momentos en que Jesús resucitado se aparece a sus discípulos para demostrarles que esta vivo, que había vencido a la muerte y que se cumplió lo que Él les había anunciado: "Lo que me ha pasado es aquello que les anuncié cuando estaba todavía con ustedes: que había de cumplirse todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los libros de los profetas y en los salmos…Está escrito que el Mesías tenía que morir y resucitar al tercer día".

El evangelio de hoy comienza recogiendo la experiencia que habían tenido los dos discípulos de Emaús con Jesús resucitado, que se les apareció mientras iban de camino huyendo de Jerusalén, les habló de todo lo que tenían que suceder y al final, cuando comieron junto con Él, cuando partió el pan delante de ellos lo reconocieron (aquel gesto les hizo recordar y rememorar la celebración de la Última Cena y su significado); ellos regresan a Jerusalén donde estaban los otros discípulos y les animaban hablando que habían visto al Señor resucitado y al estar hablando de esta cosas se les aparece de nuevo Jesús en medio de ellos. ¿Cuál era la actitud de los discípulos antes que Jesús resucitado se les apareciera? Estaban encerrados y escondidos por miedo a los judíos, temían tener el mismo destino que Jesús de Nazareth, tenían miedo a la muerte, estaban muy angustiados, habían perdido la fe y la esperanza, estaban derrotados, no sabían que hacer. Jesús les muestra los signos de la crucifixión, los invita a tocarlo y que viendo descubran que un fantasma (como ellos creían que era aquella aparición) no tiene carne ni hueso como ellos estaban contemplando. Jesús para darles una prueba más de que estaba vivo no sólo les habla, sino que les pide de comer y así terminen de creer que ha resucitado.

¿Qué produce en los discípulos esta aparición de Jesús resucitado en medio de ellos? Se alegran, se les enciende la fe, entendieron las Escrituras, superan el miedo, con Jesús en medio de ellos se sienten fortalecidos, confiados, dispuesto a lo que sea por el Reino de Dios y su mensaje, se capacitan y de hecho Jesús los convierte ahora en testigos y les promete la fuerza y la presencia del Espíritu Santo que vendrá a sus vidas para guiarlos y hacerlos testigos valientes del evangelio que tienen que predicar empezando por Jerusalén. Jesús los capacita para que salgan a predicar que los hombres se vuelvan a Dios, que en Dios está la auténtica felicidad, que su amor es grande para con la humanidad, que Él nos ofrece vida plena en este mundo y después vida eterna, que quien está con Dios lo tiene y lo puede todo, que Dios ha manifestado y revelado perfectamente todo en Cristo Jesús, que Él es el Camino, la Verdad y la Vida que todo ser humano busca y anhela, que quien se acerca a Dios arrepentido consigue el perdón de sus pecados y encuentra la paz que sólo Dios puede dar.

Los discípulos que ahora serán apóstoles (enviados) y testigos, ¿Testigos de qué? De que Dios está vivo, que se ha revelado en Cristo Jesús, que transforma la vida del hombre que se acerca a Él, testigos de aquello que ellos mismos experimentaron: de ser hombres cobardes, sin fe, sin esperanzas; ahora salen llenos de valentía, sin miedo a persecuciones ni a la muerte a anunciar que Cristo está vivo, que Él ha vencido a la muerte y el pecado, que nos ofrece su Espíritu Santo que nos conduce a la verdad plena.

Los cristianos católicos somos herederos de la misión de los apóstoles, somos la Iglesia de Cristo invitada a proclamar en todo el mundo el amor de Dios, a ser instrumentos de vida, a proclamar e instaurar en medio de la sociedad la cultura de la vida, a anunciar con el propio testimonio personal y comunitario que el ser humano que se acerca a Cristo es una nueva criatura, se transforma, vive feliz a pesar de las dificultades del camino, tiene la fuerza y la capacidad para superar las adversidades y siempre tendrá la asistencia de Dios que lo sostiene, cuida y acompaña. Seamos testigos fieles y valientes de Jesús resucitado allí donde nos toque realizar nuestras tareas cotidianas, más que con las palabras, con el ejemplo de vida, con una vida coherente y sincera.

IDA Y RETORNO: Como capellán adjunto de la Universidad de Carabobo, quiero agradecer públicamente el apoyo de la Rectora Yessy Divo de Romero por su apoyo incondicional para que se realizaran las remodelaciones y mejoras a la Capilla Universitaria, que ya es un hecho, y con lo cual se va a beneficiar la labor evangelizadora que viene realizando la Capellanía Universitaria. Que Dios siga bendiciendo nuestra Universidad, a sus autoridades, estudiantes, personal obrero y administrativo y permita que siga siendo una Institución que siembre valores en nuestra juventud y futuros profesionales del país.

Agradezco los correos y palabras de estímulo de los trabajadores de Protinal que son asiduos lectores de esta columna dominical. Dios les bendiga y les ayude en sus necesidades.


Ilustración: Caravaggio, "Emmaus"