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domingo, 12 de abril de 2020

¿SE LO ROBARON?

Evangelio Dominical: Resurrección de Jesús
José Martínez de Toda, S.J.
Comentario dialogado al Evangelio que se proclama en el Domingo de Pascua de Resurrección, correspondiente al 12 abril.  El texto que se proclama es tomado del Evangelio de San Juan 20, 19-31.

¿Cómo ocurrió la resurrección de Jesús?

Muy de madrugada del domingo, varias mujeres, de las que habían acompañado a Jesús hasta su sepultura, quisieron volver al sepulcro. Eran María Magdalena, Salomé, María, la madre de Santiago (Mateo 27: 56 y Marcos 16, 1), Juana y las demás mujeres que estaban con ellas. Habían comprado bálsamos aromáticos para ungir el cuerpo de Jesús (Marcos 16:1).

Al ir camino del sepulcro, se decían una a otra: "¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?"

Pero de pronto hubo un gran terremoto. El ángel del Señor descendió del cielo, removió la piedra y se sentó sobre ella. Su aspecto era como un relámpago, y su vestidura blanca como la nieve. Los guardias temblaron y quedaron como muertos.

El ángel entró en el sepulcro, y se sentó.

Los soldados de la guardia fueron a la ciudad y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido. (Mateo 28, 1-11)

Mientras tanto, las mujeres llegaron al sepulcro. Ya estaba más claro, y pudieron ver que el sepulcro estaba abierto: la losa que debía tapar la boca del sepulcro, estaba rodada al lado, y por allí no se veía ningún soldado.

Algunas de las mujeres, con María Magdalena, inmediatamente pensaron: "Se han robado al Señor". Se dieron media vuelta y fueron a avisar a los discípulos.

¿Y qué hace el grupo principal de las mujeres?

Mientras tanto, las otras mujeres se acercaron al sepulcro, y vieron dentro a dos ángeles, uno a la cabecera y el otro a los pies del sepulcro.Los ángeles dicen a las mujeres:

¿Por qué buscan entre los muertos al que vive? No está aquí; más bien, ha resucitado. Acuérdense de lo que les dijo cuando estaba aún en Galilea: "Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado y resucite al tercer día". Vengan y vean el lugar donde estaba puesto. Y vayan de prisa y digan a sus discípulos y a Pedro que ha resucitado de entre los muertos.

Entonces ellas salieron a toda prisa del sepulcro, y corrieron a dar la noticia a sus discípulos. Jesús les salió al encuentro, diciendo:

-¡Saludos!

Ellas se echaron a sus pies y le adoraron. Entonces Jesús les dijo:

-No teman. Vayan, den las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea. Allí me verán.

Mientras tanto, ¿qué pasó con María Magdalena y las otras mujeres?

Ellas avisaron a los Apóstoles, especialmente a Pedro, y le dicen: "Se han robado al Señor".

Inmediatamente Pedro y Juan salen juntos corriendo hacia el sepulcro. Pero Juan, que era más joven, corría más que Pedro. Así que se adelantó y llegó primero al sepulcro. Pero esperó a Pedro.

Muy educado este Juan, ¿no?

Sí. Y eso que Juan sabía que Pedro había negado al Señor tres veces durante la Pasión. Él en cambio había acompañado a Jesús y a su madre hasta el Calvario. Esto de esperar a Pedro es un gesto de aceptación y reconciliación.

Pero una vez que llegó Pedro, entraron los dos al sepulcro.

Vieron las vendas en el suelo (Juan 20, 6). "Y el sudario, que había estado sobre su cabeza, no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte" (v. 7).

Los dos quedaron muy impresionados. En concreto Juan comenzó a creer algo: "vio y creyó". Y se volvieron a casa.

A Pedro se le apareció Jesús después, dice el evangelista Lucas (24, 34) y Pablo (1 Corintios 15, 1-5).

¿Y qué hizo María Magdalena?

María no se quedó tranquila. Ella volvió al sepulcro. Vio a Pedro y a Juan que se iban del sepulcro, pero ella se quedó allí llorando frente a él.

Entonces miró dentro del sepulcro. Y vio dos ángeles en ropas blancas que estaban sentados, el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Pero ella no los reconoce como ángeles.

Ellos le preguntan a María: "¿Por qué lloras?", y ella explica con las lágrimas en sus ojos: "Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto" (v. 13).

Entonces María se vuelve, miró atrás, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús. Creía que era el jardinero.

Pero Jesús la llama por su nombre: "María". Al oír la voz de Jesús, María lo reconoce, lo llama "Rabboni" (Maestro), y se lanza a sus pies.

Jesús le dice: "Déjame, pero vete a mis hermanos, y diles: 'Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios'".

Por eso a María Magdalena se le llama "Apóstol de los Apóstoles".

Los judíos tenían el sábado como el día de descanso semanal, pues en la Creación del mundo, Dios descansó al séptimo día. Los cristianos lo cambiaron al domingo, porque la resurrección de Jesús, el hecho más importante de la humanidad, ocurrió en domingo.

Decimos "Felices Pascuas" (de Resurrección). Y en Navidad decimos: "Felices Pascuas" (de Navidad). Cristo ha resucitado. Cristo vive. Aleluya.

Éste fue el primer grito de fe, de vida nueva, y de victoria definitiva.

En Venezuela se tiene hoy la costumbre popular de la "Quema de Judas".

Fuente:
https://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-resurreccion-jesus
Piezas: Boris Vallejo.
Cfr.
https://www.espaciosagrado.com/node/186748
Sergio Córdova: https://es.catholic.net/op/articulos/14720/cat/566/tu-tambien-te-llamas-tomas.html#modal

sábado, 20 de abril de 2019

EN CLAVE DE ESTOS TIEMPOS

Boris Vallejo
Jesús, superhéroe
Siul Nagarrab


Consabido, el pueblo judío esperaba al terranalísimo libertador, en clara correspondencia con el Dios de los Ejércitos. A pesar de las profecías, luego cumplidas, no imaginaban definitivamente que la túnica del mesías se rifara entre los soldados burlones que lo condujeron a la muerte.

La muerte misma, injusta y prematura, cruel y desmoralizante, supuso la cancelación del proyecto de salvación. El Viernes Santo, próximo pasado, el sacerdote reflexionaba sobre un hecho ineludible que, además, no ha de explicarse por un burdo fatalismo, pues, Jesús libre, pidiendo que lo apartara del sacrificio, finalmente aceptó hacer la voluntad del Padre.

Referido por San Pablo al escribirle a los corintios, lo plebeyo del mundo, lo que no es nada, lo eligió Dios para anular lo que es.  El sujeto debilucho de una apartada latitud del imperio, luego de arrastrarla, humillado e injuriado, muere en la cruz: paso previo,  a ella nos remite la gloria de la Resurrección, en lugar del Jesús que caminaba sobre  las aguas, como lo reclamaba Antonio Machado.

La brutal noticia ha sabido de versiones más o menos atenuadas a lo largo del tiempo y, aún teñido del drama, el imaginario renacentista cuida muy bien el paisaje y sus protagonistas, distinguiendo también en otras escenas, en la perspectiva teológica de entonces, por la consabida corona de luz, a Jesús y sus fieles seguidores de inconfundibles rasgos europeos, y – como un tributo -  vistiéndolos con las más elegantes telas en espacios igualmente ostentosos. Siglos después,  siendo la Palabra y su testimonio de una fuerza extraordinaria, el cine intenta tal realismo,  con Pier Paolo Pasolini (“Il Vangelo secondo Matteo”, 1964) y Mel Gibson (“The Passion of the Christ”, 2004), caracterizado Jesús por una fragilidad física y pobreza material que lo hizo el menos sospechoso de todos, para vencer a la muerte.

Tony Lanza
Lugo, por estos años, en las versiones atribuidas a Tony Lanza o Boris Vallejo, Jesús – en clave de historieta – se descubre con una fuerza y dimensiones que le permiten salir del cautiverio de una cruz blindada para dejar constancia de una victoria que compartirá. Quebrará el vidrio o la madera al despertar,  ahorrado el sepulcro, en un rápido ataque de ira o en el momento de una caprichosa serenidad, luego de dejarse colgar esperando tan sólo  la oportunidad de aleccionarnos.

Jesús superhéroe, a tono con estos tiempos, es el físicoculturista o fisioculturista que, por muy pesado que fuere, es capaz de las ágiles maniobras y desplazamientos que las circunstancias impongan,  capaz de pensar y hacer la guerra, o enfrentar cualquier escaramuza, por vana que sea. No por casualidad, Spiderman, Supermán o Batman, quedan para afrontar a los delincuentes comunes, aun no siendo los muy apertrechados, creativos y malévolos, aparentemente desatentos a las lides o percances sentimentales: constituyendo por sí mismos un arma estratégica, cuyos superpoderes pudieran interesar al jefe de recursos humanos de la CIA, en el peor de los casos, no compiten con los artefactos atómicos, ni les interesa la complejidad de los juegos estratégicos que requieren más de un escritorio o tablero de ajedrez que del empleo de la fuerza física.

Boris Vallejo
El superhéroe en cuestión, clavado a la cruz, antes que molido por efectos de los rayos láser o afines, al hurgar las redes, tiene más de un Flex Wheeler o Jay Cutler que del modesto y, de compararlo, anémico Charles Atlas que hizo del músculo una rentable actividad pedagógica. De acuerdo al prototipo, no hay uña ni diente que, abultado, no se descubra sin un mínimo músculo que le dé la debida prestancia a las exacerbaciones, convertidas las fibras en una contra-repuesta a las obesidades cultivadas por Fernando Botero.

A muchos les parecerá ofensiva esta versión, pero debemos aceptar que igualmente está codificada en nuestra cultura occidental, objeto real de nuestras interrogantes, frente a los integrismos o fundamentalismos orientales en expansión que insisten en la barbarie. Interrogantes que llevan forzosamente a la reflexión teológica, una ventana inevitable.

Queda la lección de la extraordinaria fuerza y fortaleza espiritual del débil, del que no es nada y es capaz de anular lo que es, resucitando. ¡Felices Pascuas!

21/04/2019:
http://www.opinionynoticias.com/opinioncultura/34739-nagarrab-s-

domingo, 20 de mayo de 2018

MÁS FORTALEZA QUE FUERZA

Evangelio Dominical: Pentecostés
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado sobre el Evangelio que se proclama el Domingo Pentecostés, ciclo B, correspondiente al domingo 20 mayo 2018.  La lectura es tomada del Evangelio según San Juan 20, 19-23
“Reciban el Espíritu Santo”
Hoy es la fiesta de Pentecostés
¿Qué significa ‘Pentecostés’?
‘Pentecostés’ era la fiesta judía de la cosecha (Levítico 23, 15-21; Deuteronomio 16, 9-12). Era una palabra griega, que significa 50.
Desde el domingo de Resurrección han pasado siete semanas, que son 49 días (7 x 7 = 49). Pentecostés es el día 50º después del domingo de resurrección.
La fiesta de Pentecostés clausura el Tiempo Pascual. Es casi como el “broche de oro” de los 50 días que hemos vivido “con alegría desbordante” por la resurrección de Jesús.
Los cristianos eligieron esta fiesta para celebrar la venida del Espíritu Santo (el don del Resucitado), pues coincide con los 50 días después de Pascua.
¿Y cómo fue esa venida del Espíritu Santo?
Primero fue anunciada por el mismo Jesús muchas veces.
La primera vez que Jesús les promete a los discípulos el Espíritu Santo fue en la Última Cena. El evangelio de hoy nos lo recuerda.
El Espíritu Santo llegó en Pentecostés, como se narra en los Hechos de los Apóstoles.
Estaban los Apóstoles con María, la Madre de Jesús, reunidos en oración, pero con las puertas cerradas por miedo a los judíos.
Y el Espíritu Santo irrumpe con fuerza en aquella sala, llenando de vigor aquellos discípulos amedrentados: hay un gran ruido, hay un viento fuerte, hay lenguas de fuego sobre las cabezas de los Apóstoles. Y Pedro, lleno del Espíritu Santo, subió al balcón de la casa, donde estaban todos reunidos. Habló al gentío, que había venido de diversas partes del mundo a celebrar la Pascua, y todos les entienden, aunque son de lenguas diversas.
Y 5.000 hombres se convirtieron al cristianismo.
¿Por qué elige Dios los símbolos del viento y el fuego?
El viento es un símbolo muy usado en la Biblia, y está muy bien elegido. El viento remueve todo, es muy activo, se hace sentir. Pero no se le ve. No vemos el aire.
En eso se parece a Dios: sabemos que Dios está ahí, pero no lo vemos.
Pentecostés es viento huracanado que se lleva lo viejo y nos visita con lo nuevo, la vida y la gracia de Dios.
El Espíritu Santo es también como un fuego, que enciende otros fuegos. Da entusiasmo y alegría. El fuego aparece en la Biblia como un símbolo de Dios. Por ejemplo, en la zarza ardiente Dios nos da a conocer su nombre: "Yo soy el que soy" (Éxodo 3,2.6.14).
Pentecostés es fuego que quema lo viejo y nos hace nacer a lo nuevo.
¿Y cómo está presente el Espíritu Santo?
-          ¿Cómo puede Dios estar presente, si nunca se le ve? Una niña respondió:
-          Mi mamá me dice que Dios es como el azúcar, que se echa a la leche o al café. Se disuelve y desaparece aparentemente, pero está ahí.>
Ya lo dijo S. Juan: “A Dios nadie lo ha visto”, pero está ahí de una forma invisible, como el viento.
¿Cómo llama Jesús al Espíritu Santo?
‘Paráclito’, que en griego puede significar un abogado que lucha a tu favor, o un testigo que testifica por tu bien, o un defensor, un consejero, un consolador e intercesor en un momento de peligro, de duda, de angustia, o sin saber qué hacer.
Y si en la tierra el Espíritu Santo es el encargado de ayudarnos, ¿ya Jesús no nos ayuda desde el cielo?
Jesús continúa actuando como nuestro Paráclito en el cielo. Dice S. Juan: Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo (1 Juan 2:1).
Con el Espíritu Santo, todo se hace más fácil. Como dicen: Es más fácil que pelar mandarina.
¿Cuándo nació la Iglesia?
Además, Pentecostés es el día del nacimiento de la Iglesia junto con María, Madre de la Iglesia. La Iglesia es esa comunidad de los que creemos en Cristo, y nos sabemos impulsados a llevar el mensaje de amor a todos los pueblos.


¿Qué nos trae el Espíritu Santo?
Los siete dones del Espíritu Santo son: entendimiento, sabiduría, consejo, ciencia, fortaleza para cumplir el deber, piedad y el santo temor de Dios.
El Espíritu capacita a “caminar en una vida nueva”, la vida propia de resucitados.
Al Espíritu Santo a veces se le llama “el Dios desconocido”. Se le nota por los efectos que produce.
Los frutos del Espíritu Santo son amor para con todos especialmente a los más pobres, entusiasmo, alegría, paz, comprensión, servicialidad, bondad, lealtad, solidaridad, amabilidad, dominio de sí, fe, longanimidad, benignidad, gozo, prudencia, paciencia, generosidad, fidelidad, mansedumbre, humildad...
 El Espíritu es el protagonista silencioso pero eficaz de toda la historia de la salvación. Desde la primera página de la Biblia hasta la última el Espíritu Santo lo llena todo, lo penetra todo, lo invade todo. El Espíritu es el maestro interior, el maestro del corazón.
Especialmente hoy podemos decirle esta oración de bienvenida:
Ven, Espíritu Santo,
llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Fuente:
https://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-pentecostes-4
Cfr.
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/970-dios-esp%C3%ADritu-jes%C3%BAs.html
Isabel Vidal de Tenreiro: http://www.elimpulso.com/opinion/opinion-que-venga-el-espiritu-santo
Ilustración: Juan Bautista Maino.
Pieza escultural: Boris Vallejo.

domingo, 13 de mayo de 2018

INFLUIR EN LA CONVERSIÓN DEL MUNDO

Evangelio Dominical: Ascensión
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado sobre el Evangelio que se proclama el Domingo de la Solemnidad de la Ascensión del Señor, ciclo B, correspondiente al domingo 13 mayo 2018.  La lectura es tomada del Evangelio según San Marcos 16, 15-20

“Vayan por todo el mundo y proclamen el Evangelio a toda creatura”

 ¿Cuándo fue la Ascensión?

 El evangelio y los Hechos de los Apóstoles dicen que la Ascensión fue 40 días después de la Resurrección. Ese día Jesús asciende y sube al cielo por su propio poder.

Pero antes Jesús dejó a sus discípulos un mensaje importante:

- Vayan por todo el mundo y proclamen la Buena Noticia a toda creatura. El que crea y se bautice, se salvará (Marcos 16, 15-18).

La Buena Noticia es que Dios nos ama, y que nos debemos amar unos a otros.

Por eso el documento de los Obispos en Aparecida (Brasil 2007) habla de ‘discípulos y misioneros”. Primero somos discípulos. E inmediatamente somos misioneros, pues Jesús nos envía. Pero conviene traducir la misión al momento actual.

 ¿Cuál es mi misión hoy y ahora en América Latina?

Se puede resumir en tres opciones:

1ª. Opción – El servicio de la fe y la promoción de la justicia.

“Como he tenido ocasión de reiterar a los obispos latinoamericanos reunidos en el santuario de Aparecida, «la opción preferencial por los pobres está implícita en la fe cristológica en aquel Dios que se ha hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza (2 Corintios 8, 9)». De ahí que resulte natural que quien quiera ser verdadero compañero de Jesús comparta realmente el amor a los pobres. Nuestra opción por los pobres no es ideológica, sino que nace del Evangelio.” (Audiencia de Benedicto XVI a los miembros jesuitas de la Congregación General 35 el 21 de febrero de 2008).

2ª. Opción - Diálogo con la cultura. Estamos en un cambio de época con grandes cambios culturales: en niños, jóvenes y adultos, en todas las instituciones (familia, escuela, política, arte…), en todos los grupos sociales (mujeres, indígenas, minorías...)

Es necesario mantener un diálogo con ellos en sus diversidades subculturales para hacer presente el evangelio en todos ellos.

3ª. Opción - Diálogo interreligioso: con los evangélicos y los de otras religiones.

¿Qué se requiere para cumplir la misión?

Comprometerse realmente con todas las consecuencias. He aquí una bella historia:


El ministro le miró y le dijo: "No voy a leer este informe hasta que no vea barro".

- “¿Qué barro?”, le preguntó el manager.

- "El barro en sus botas de recorrer todos esos campos", le contestó el ministro. "No quiero oír nada de usted sobre los mercados rurales hasta que no pueda decirme qué clase de cerveza beben esos agricultores, qué hacen sus hijos después de la escuela y de qué hablan esas gentes cuando salen el domingo de la iglesia".

- “Pero este informe está basado en una investigación muy seria”, replicó el analista.

- “Barro, quiero ver barro en sus botas. A propósito, ¿Usted tiene un par de botas?”

- “No”, dijo tímidamente el manager. - “Salga de mi oficina, y no vuelva hasta que no haga lo que le he dicho”.> (Félix Jiménez, escolapio).

Hoy día Jesús vive entre nosotros, es nuestro constante compañero de camino, pero tal vez no lo reconocemos, porque lleva demasiado barro en sus botas.

Si Jesús “subió al cielo” y está “sentado a la derecha de Dios”, ¿nos ha dejado solos?

Él sigue acompañándonos en la misión que nos ha dejado: PREDICAR LA BUENA NOTICIA A TODO EL MUNDO. Está en la Eucaristía, en la comunidad, en cada persona necesitada; está en lo más hondo de nuestro propio corazón.

La Ascensión marca el final de las apariciones del Señor resucitado a los discípulos. Pero en realidad el Señor no cesa de “estar con ellos”. Al final del evangelio dice: “El Señor cooperaba con ellos y confirmaba su doctrina con los prodigios que los acompañaban”. Por lo tanto, a pesar de “estar lejos” en el cielo, Jesús está cerca, estuvo con los discípulos y sigue estando con nosotros, con los que creemos en Él. Y nos deja el Espíritu Santo, que nos ayuda a cumplir la misión de hacer crecer el Reino de Dios: Reino de paz, de justicia y de amor.

¿Pero cómo puede uno solo influir en la conversión de tantos del mundo?

 Por supuesto, cada uno pone su granito de arena, –con oración honda y perseverante, y con acción humilde, lúcida y comprometida. He aquí lo que me contó una ardilla:

“Una vez estaba yo descansando en la rama de un árbol, contando cada copo de nieve que caía sobre aquella rama. Y llegué a contar hasta casi dos millones. Estaba yo contando otro copo de nieve más, cuando de pronto la rama con el peso de los copos de nieve, se quebró, y ardilla y copos de nieve todos caímos al suelo. Seguramente aquel último copo de nieve fue el que causó la fractura de la rama.>

 El esfuerzo de cada uno de nosotros puede ser de tan poco peso, como el de un copo de nieve. Pero juntando los esfuerzos de todos, y sobre todo con la ayuda del Espíritu Santo, seremos capaces de romper la gruesa rama del pecado, del mal y de la injusticia, que crecen en nuestro mundo de hoy.


Pero nos quedan muchas preguntas: ¿Por qué caminos anda buscando Dios a los hombres y mujeres de la cultura moderna? ¿Cómo quiere hacer presente al hombre y a la mujer de nuestros días la Buena Noticia de Jesús?... ¿Qué llamadas nos está haciendo Dios para hacer presente… la acción de Dios en el interior de la cultura moderna?... ¿Cómo será la fe cristiana en el mundo nuevo que está emergiendo?> (Pagola).

Seguro que será distinta. El Evangelio tiene fuerza para inaugurar un cristianismo nuevo, y nos toca a nosotros crearlo y proclamarlo.   


Pieza: Boris Vallejo.
Fuente:
https://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-ascension
Cfr.
Isabel Vidal de Tenreiro: http://www.elimpulso.com/opinion/opinion-se-va-y-se-queda

domingo, 6 de mayo de 2018

INCLUSO, AMAR AL ENEMIGO

Evangelio Dominical: Ámense
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado sobre el Evangelio que se proclama en el sexto Domingo de Pascua, ciclo B, correspondiente al domingo 6 mayo 2018.  La lectura es tomada del Evangelio según San Juan 15, 9-17.

"Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos"

Aquí hay una frase fuerte: "No hay amor más grande que el de dar la vida por los amigos". ¿Conoce algún caso parecido?
Y tanto nos amó Dios que nos entregó a su único Hijo para que nos salvemos nosotros. Se parece a lo que vi en la película "El Puente".
<Érase una vez un hombre, que tenía un hijo al que amaba entrañablemente. El hombre era encargado de un puente levadizo, por donde pasaba el ferrocarril. Cuando un barco pasaba por el río, debía poner la luz en rojo para que el ferrocarril se detuviera, y debía mover la palanca que levantara el puente levadizo.

A su hijo le encantaba ver los trenes, y mirar a las personas que viajaban en él, y que en cierta forma dependían de su padre: unas se sentían solas, otras estaban disgustadas, otras eran egoístas, otras sufrían, algunas se pinchaban con la droga.

Un día ocurrió un error trágico: el maquinista del tren no se dio cuenta de que el semáforo estaba en rojo, y siguió adelante, cuando ya el puente levadizo se iba levantando.

El niño gritó a su padre, quiso bajar la palanca para bajar el puente levadizo, pero resbaló y cayó a la vía del tren. El tren lo aplastaría.
El padre tuvo que decidir en segundos: o su hijo se salvaba pero morían todos, o todos se salvaban pero su hijo moría aplastado por el tren.

El padre tomó esta segunda decisión: su hijo murió, pero todos los pasajeros del tren se salvaron, y muchos ni se dieron cuenta del drama.

Es la película 'Most', palabra checa que significa "Puente". Es una película nominada para el Oscar, que se puede ver en www.mostthemovie.com; También en www.jesucristotv.com/public/puente). (Eastwind Films).

"Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único" (Juan 3, 16).

En el texto del evangelio hay varios que aman: el Padre, Jesús, la gente. ¿Quién amó primero?
Es como la muñeca rusa, que es esa colección de muñecas, en la que la más grande contiene dentro de sí muñecas cada vez más pequeñas.

Jesús dice: "Como el Padre me ha amado, así los he amado yo; permanezcan en mi amor". Hay un círculo de amor: "El Padre ama a su Hijo Jesús (cf. 3:35; 17:23), y Jesús ama obedientemente al Padre (cf. 10:17; 14:31); Jesús ama a sus seguidores, y ellos han de amarle y obedecerle (cf. 13:34; 14:15, 23); si amamos y obedecemos a Jesús, seremos amados por el Padre (cf. 14:21, 23; 17:23); ser amado por el Hijo también implica amarse uno a otro (cf. 13:34; 15:12, 17); Dios no solo ama a los discípulos, ama a todos en el mundo y dio su único Hijo por su pueblo (cf. 3:16)". (Borchert). Por lo tanto, todos/as hemos nacido del amor materno-paterno de Dios. Y sólo podemos vivir y desarrollarnos bajo el calor de este amor.

Así lo entendió el jefe indio en la historia de "El hermano del jefe indio".


"¿Usted llamó 'Padre' al gran Espíritu?"

- Sí, dijo el misionero.

- "Nosotros nunca llamamos al gran Espíritu 'Padre', dijo el viejo jefe. Nosotros lo oímos en el trueno, en el relámpago, en la tormenta y sentimos mucho, mucho miedo. Cuando usted lo llama 'nuestro Padre' suena muy bien a nuestros oídos. Así que, misionero, ¿Dios es Padre de Usted y Padre de los indios?"

- Sí, le contestó el misionero.

- "Entonces, exclamó el viejo jefe, como quien despierta a una gran alegría, entonces usted y yo somos hermanos".> (Félix Jiménez, escolapio)

Hasta aquí la historia del jefe indio.

Pero así llama Jesús a sus discípulos después de la Resurrección: 'hermanos'.

Y, al despedirse de ellos, les dice: «Permanezcan en mi amor». No se trata sólo de pertenecer a una religión, sino de vivir en el amor con que nos ama Jesús, el amor que recibe del Padre. Ser cristiano no es en primer lugar un asunto doctrinal, sino una cuestión de amor.
Permanecer en el amor de Jesús consiste en cumplir el mandato del amor fraterno: «Éste es mi mandamiento; ámense unos a otros como yo les he amado». El cristiano encuentra en su religión muchos mandamientos y normas. Sólo del mandato del amor dice Jesús: «Este mandato es el mío».

Y amar para Jesús sólo significa una cosa: darse al otro.
Amar para Jesús es ser para otra persona, actuar para otra persona, aunque sea a cambio del sacrificio propio. La obra suprema de amar es dar la vida por otro (v. 13).

Un buen ejemplo es el amor de la madre. Ella se da al hijo, es para el hijo, aunque éste sea pequeño y esté enfermo, y sólo le cause problemas.

Por cierto, el amor responde a una profunda necesidad del corazón humano. Sólo el camino del amor puede conducirnos a la plenitud de la vida.

Jesús termina diciendo: "No son ustedes los que me han elegido; soy yo quien les he elegido; y les he destinado para que vayan y den fruto, y su fruto dure". Esto es el colmo del cariño, ¿no? ¿Cómo elige Jesús a sus discípulos?

Los discípulos no son una maravilla. Son lentos – de cabeza dura – débiles de fe – a veces dudan. Pero el crecimiento de la Iglesia durante el siglo primero demuestra que Jesús escogió bien – o los capacitó bien, sobre todo con el Espíritu Santo en Pentecostés.

Jesús dice: "Les he hablado de esto para que mi alegría esté en ustedes, y su alegría llegue a plenitud". ¿Cómo es la alegría que viene de Dios?

Esta alegría no es superficial ni inestable. El mandato del amor será como una fuente continua de alegría. Con el amor de Jesús tendremos un cristianismo más abierto, entusiasta, cordial, alegre, sencillo y amable, donde podamos vivir como «amigos» de Jesús.
La alegría de Jesús es la alegría que surge de una obra cumplida. Es una alegría creativa, como la alegría que siente el artista al completar su obra.

Es la alegría de una vida disciplinada, como la alegría de un atleta después de ganar una carrera difícil. Ese atleta puede tener callos en los pies o músculos doloridos; pero, al experimentar la alegría de la victoria, todo eso importa poco.

Fuente:
Cfr.
Ilustración: Boris Vallejo.