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miércoles, 16 de marzo de 2011

¿FISIÓN PENDIENTE?


EL NACIONAL - Martes 15 de Marzo de 2011 Economía/8
CASO Hubo un aporte de $ 5millones
Pdvsa planeaba financiar proyecto de reactor nuclear
La firma MKG, de Francisco Illaramendi, dispuso recursos del fondo de jubilación para tecnología de la Universidad de Oregon
A.R.J.

Una porción de los recursos del fondo de jubilaciones de Petróleos de Venezuela pretendía utilizarse para que la empresa estadounidense Nuscale Power llevara adelante el proyecto de construir un reactor nuclear, dirigido a la generación de electricidad.

La compañía está ubicada en la pequeña localidad de Corvallis, en Oregon, Estados Unidos, donde se esperaba que la entidad financiera MKG, Michael Kenwood Group, representada por Francisco Illaramendi, pudiera desembolsar la mayor parte de los 35 millones de dólares que requiere Nuscale para llevar adelante el plan del reactor.

"Una acción civil de la Comisión Nacional de Valores de Estados Unidos contra uno de los asociados de MKG, el principal inversionista de Nuscale Power, ha forzado a la compañía a reducir sus gastos", informó la compañía en una nota de prensa difundida en enero.

La empresa señaló que la relación con MKG comenzó en enero del año pasado, y uno de los ejecutivos de Nuscale Bruce Landrey, que funge como gerente de mercadeo, indicó que se recibió un desembolso de 5 millones de dólares, provenientes de Pdvsa, y que el traspaso tuvo el aval de la Comisión de Valores estadounidense.

La firma se ha visto, sin embargo, en la obligación de adoptar medidas de ajuste: reducción de horarios, retiró de 30 de sus 100 empleados, y simultáneamente gestiona un financiamiento alterno para continuar con sus planes de expansión.

Nuscale Power refirió que su principal proyecto es el desarrollo de 12 módulos de un reactor para centrales nucleares capaces de generar 540 megavatios de electricidad. Es una tecnología desarrollada por expertos de la Universidad de Oregon, que ya tendrían el visto bueno del Departamento de Energía de Estados Unidos.

Fotografía: Raúl Romero (El Nacional, Caracas, 16/03/11)


NOTA LB:

¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?, ¿quizá por la explosividad del movimiento estudiantil?, ¿la confidencialidad extrema de los "proyectos nucleares" del chavezato?, ¿por el peligro de los reactores en tierra japonesa que indujo a un aplazamiento en el territorio conflictivo venezolano?, ¿por la inmoralidad discursiva de la paz chaveciana, contrayendo alianza con intereses foráneos tan irresponsablemente, mientras acá nunca se sufraga a las universidades excepto el presupuesto de mantenimiento que impide esa explosión?...

jueves, 21 de octubre de 2010

atomiasis


EL NACIONAL - Jueves 21 de Octubre de 2010 Nación/9
Vocación atómica
EDGARDO MONDOLFI GUDAT

¿Para qué buscar fuera lo que se tiene en casa? La pregunta podría sonar banal si no fuese porque se aplica a la perfección ante el más reciente capítulo de la grandilocuencia bolivariana. Resulta que ahora, contra todo pronóstico, pasaremos a convertirnos en un país generador de energía nuclear. Me refiero al mismo país sin pupitres en los liceos o sin gasa en los hospitales. O, por mejor decir anclándonos ya en el tema: el mismo país azotado por la escasez eléctrica y los apagones recurrentes a pesar de disponer, paradójicamente, de un potencial hidroeléctrico que se agota en el adjetivo potencial.

Aquí, en el ámbito de lo eléctrico, es donde mejor cabría examinar las implicaciones que tendrá este proyecto de paternidad rusa, aunque atesorado dentro de la misma carpeta de convenios que cosechó la reciente gira presidencial por el corazón de la Europa caucásica.

Hasta donde soy capaz de entender, con todo y ser lego en la materia, los proyectos de desarrollo concebidos por Edelca, y que en algún momento de principios de este siglo debieron extenderse, sobre la base de estudios y proyecciones, aguas arriba del Caroní, duermen aún el sueño de los justos. Los elementos de ingeniería moderna con que había venido contando la industria venezolana desde la década de los años cincuenta del siglo pasado, y que hizo que todos los gobiernos, sin salvedad, asumieran el reto de fabricar energía sobre la base de conexiones naturales, puede constatarse fácilmente en la forma como se fue aprovechando la portentosa avenida de aguas que resume el Caroní. De hecho, cualquier examen sobre este punto, y por más simple que sea, deja a la vista una secuencia de prodigios, desde Guri hasta Caruachi, pasando por las centrales Macagua I y II.

Precisamente por todo cuanto implica la magnitud de su cuenca, el desarrollo aguas arriba del Caroní suponía una forma de encarar el serio y delicado problema de la minería ilegal que no sólo campea en esa zona, sino cuya acción devastadora es capaz de funcionar con la furia de un esmeril sobre las frágiles nacientes del río. Ahora, lo que cabe preguntarse es a cuánto monta la fabulosa inversión atómica, con todos los riesgos ambientales que de paso entraña, frente al desatendido aprovechamiento de los ríos que están a nuestro alcance. ¿Por qué, en lugar de seguir construyendo el país piedra sobre piedra le encajamos de pronto una azotea tan extravagante? Empecé con una pregunta.

Simplemente concluyo con otra.

Ilustración: http://www.alexander-cox.webspace.virginmedia.com/graphics/banksy-bomb-sidebar.jpg