EL NACIONAL, de enero de 2017. Papel Literario.
¿Por qué es tan buena la novela de Alberto Barrera Tyszka, Patria o Muerte?
Pablo Antillano
Porque desde la primera hasta la última frase nos mantiene interesados, curiosos y preocupados por lo que viene. Destreza que revela un oficio bien cultivado, estudiado y bien entrenado en las artes del suspenso. Pero entrenada especialmente en los secretos de las palabras y en la sintonía con los acordes que resuenan en el corazón de los lectores.
Porque asombra su habilidad para crear un espacio poderosamente literario, que asociamos inevitablemente al Sanatorio Internacional Berghof de La Montaña Mágica, o al Dublín fatigosamente circular de Leopold Bloom, o al Pequod del perturbado Ahab. Se trata aquí de la alucinante “Sala de Espera” en las que unos pocos personajes, que representan 30 millones de almas, siguen con angustia los mínimos pormenores de la enfermedad y del desenlace fatal de un líder totémico…
Porque a través de esa docena de personajes e igual número de episodios nos introduce en un paisaje de aventuras humanas que nos han sido familiares, más bien íntimas, en los últimos años en los que el chavismo ha copado todos los pliegues de la piel y todos los rincones de la casa.
Porque pocos, como él, conocen la versión televisiva de la realidad y saben develar sus misterios. Demuestra que no otra cosa fue la que vivieron los venezolanos bajo el imperio carismático de Chávez. La realidad fue presentada en episodios insólitos como trasmisión, como sustancia “verosímil”, élan vital, gran embuste hipnótico.
Porque la interpretación de los hechos narrados en esta novela no queda solo en manos de la prudente omnisciencia del narrador. Como extraordinario periodista y observador de los hechos cotidianos permite a sus personajes brindarnos sus propias versiones: el hermano y el sobrino chavistas, la corresponsal americana, el periodista-escritor, los cubanos en sus diversas pieles, las “tierrúas” que han hecho de la ocupación una profesión. Nos provoca recordar al gran Paul Auster que habla a través de otros e incluso pone a hablar hasta al perro, Tumbuctú.
Porque les hace a los venezolanos un gran favor al colocar en clave de consecuencias personales, las grandes tropelías que cometió el imperio carismático que dominó por años la escena ciudadana. No queda nada por fuera: la división familiar, los escuálidos, las invasiones, los motorizados asesinos, los pobres, los corruptos, los jurunga muertos, los propietarios despojados, los arrendadores envilecidos, los periodistas desplazados, los matrimonios cubanos, los migrantes, pero sobre todos los vocablos estridentes, hiperbólicos, engañosos, del neo-lenguaje carismático, y de sus adoradores.
Porque sus sencillos aforismos y asertivas reflexiones acercan a los lectores a un intento de reinterpretación poética (o filosófica) de nuestra manera de entender, de la que hemos estado ausentes por siglos.
Porque no es una novela histórica, no es un ensayo político, es el cuento, absolutamente vívido, de cómo unos ciudadanos “corrientes” afrontaron las vicisitudes de una realidad prácticamente mágica, ahorcada por una suerte de demencia compartida. La asombrosa confeccionista de ojos artificiales, el periodista despedido, el oncólogo retirado y su familia, la propietaria, “las invasoras”, los funcionarios, la conserje, y especialmente unos niños cuya historia conmoverá –y hará lagrimear– al más “pecho peludo” de los lectores, son los sujetos, de terneza extrema, que habitaron –solo en silencio e indirectamente– las páginas de los periódicos y telediarios durante estos aciagos años que nos dejan una pregunta, la misma que se hacen los niños al final de todo:
–Y entonces, ¿qué vamos a hacer? ¿A dónde vamos a ir?
Cfr. Fernando Mires: http://polisfmires.blogspot.com/2015/12/fernando-mires-la-patria-y-la-muerte.html
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miércoles, 13 de enero de 2016
domingo, 26 de abril de 2015
NOTICIERO RETROSPECTIVO
- Manuel Perfiles. "Grandes cacíques aborígenes venezolanos". El Farol, Caracas, nr. 4 de 10/1939.
- Eduardo Gallegos Mancera. "Lenin polémico y las polémicas de hoy". Tribunal Popular, Caracas, 19/02/88.
- Pablo Antillano. "El Estado y los medios de comunicación en Venezuela". El Nacional, Caracas, 17/10/76. Papel Literario.
- Américo Fernández. "La industrialización del país". Clarín, Caracas, 15/11/63.
Reproducción: Arturo Uslar Pietri, para una nota de Oropeza Ciliberto: "La nación: La crisis del ularismo (SIC)". Élite, Caracas, 26/02/1966.
- Eduardo Gallegos Mancera. "Lenin polémico y las polémicas de hoy". Tribunal Popular, Caracas, 19/02/88.
- Pablo Antillano. "El Estado y los medios de comunicación en Venezuela". El Nacional, Caracas, 17/10/76. Papel Literario.
- Américo Fernández. "La industrialización del país". Clarín, Caracas, 15/11/63.
Reproducción: Arturo Uslar Pietri, para una nota de Oropeza Ciliberto: "La nación: La crisis del ularismo (SIC)". Élite, Caracas, 26/02/1966.
martes, 21 de abril de 2015
CAZA DE CITAS
Antes tenía carpetas y libros por todas partes. Con la computadora
ahora tengo hasta los rincones llenos de carpetas y libros. Hace varios
años escribí un poema como oración y lo encontré en el papelero
alborotado de la computadora. Se los dejo hoy. Es una oración muy
sencilla.
Oración
Oración
Gracias Señor
por este nuevo día
que entregas sin defectos
a todos los seres creados por ti
en este planeta y en todos los planetas
de todos los universos
y gracias por el amor
que nos has enseñado.
Gracias Señor,
suspiro del cosmos,
por la transida noche
aunque traiga desmanes y artilugios
Gracias por borrar el cerro hasta el amanecer
para que tengamos añoranzas
y por llenarnos de sabores que cantan
la breve estancia del cuerpo en su niñez
Gracias Señor por dejarnos la intensidad del recuerdo
al arrancarnos cada paraíso
Gracias por enseñarle amor
a seres desesperados tan distintos
que te dibujan con sus sombras de feroz melancolía
buscando la reconciliación
como si no sintieran este inmenso lejos
José Pulido
Fuente: https://www.facebook.com/jose.pulido.777
Fotografía: Pablo Antillano, Taller de Braulio Salazar, Valencia: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10152749377661274&set=t.1266784180&type=3&theater.
por este nuevo día
que entregas sin defectos
a todos los seres creados por ti
en este planeta y en todos los planetas
de todos los universos
y gracias por el amor
que nos has enseñado.
Gracias Señor,
suspiro del cosmos,
por la transida noche
aunque traiga desmanes y artilugios
Gracias por borrar el cerro hasta el amanecer
para que tengamos añoranzas
y por llenarnos de sabores que cantan
la breve estancia del cuerpo en su niñez
Gracias Señor por dejarnos la intensidad del recuerdo
al arrancarnos cada paraíso
Gracias por enseñarle amor
a seres desesperados tan distintos
que te dibujan con sus sombras de feroz melancolía
buscando la reconciliación
como si no sintieran este inmenso lejos
José Pulido
Fuente: https://www.facebook.com/jose.pulido.777
Fotografía: Pablo Antillano, Taller de Braulio Salazar, Valencia: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10152749377661274&set=t.1266784180&type=3&theater.
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lunes, 20 de mayo de 2013
NOTICIERO RETROSPECTIVO
- Guerrero Pulido, con fotografía de Azuaje, reporta la ex-comunión del Juez del Crimen, Asdrúbal Zuleta, en el caso de la detención del capuchino investigado. Dijo Zuleta: "Aquí todo el mundo está ex-comulgado". El Nacional, Caracas, 08/05/1948.
- Pablo Antillano. "El futuro no es como antes". El Nacional, 07/05/78. Papel Literario.
- Carlos Guerón. "Ud. también puede ser ministro de cualquier cosa". Resumen, Caracas, nr. 66 del 09/02/75.
- Alfredo Armas Alfonzo. "La muerte del ratón Pérez". El Nacional, 02/08/86.
- Antonio Arráiz. "Mujeres en avisos de licores". El Nacional, 14/10/57.
Fotografía: Reseña. Compañía de Antonio Saavedra en Caracas. Élite, Caracas, nr. 591 del 09/01/1937.
- Pablo Antillano. "El futuro no es como antes". El Nacional, 07/05/78. Papel Literario.
- Carlos Guerón. "Ud. también puede ser ministro de cualquier cosa". Resumen, Caracas, nr. 66 del 09/02/75.
- Alfredo Armas Alfonzo. "La muerte del ratón Pérez". El Nacional, 02/08/86.
- Antonio Arráiz. "Mujeres en avisos de licores". El Nacional, 14/10/57.
Fotografía: Reseña. Compañía de Antonio Saavedra en Caracas. Élite, Caracas, nr. 591 del 09/01/1937.
sábado, 31 de marzo de 2012
ALREDEDORGRAFÍA

EL NACIONAL - Sábado 31 de Marzo de 2012 Papel Literario/1
McLuhan:la publicidad duele
La más cara obsesión de Marshall Mc Luhan parecía ser la de tratar de comprender lo que estaba pasando en su alrededor
PABLO ANTILLANO
A pesar de lo que a muchos les complace creer, la más cara obsesión de Marshall Mc Luhan parecía ser la de tratar de comprender lo que estaba pasando en su alrededor, no solamente en el campo de las nuevas tecnologías de la comunicación, sino más bien en la cabeza y las emociones de sus congéneres. Para ello utilizaba un método que descontrolaba e irritaba a otros pensadores de su generación.
Solía disparar a mansalva sobre el universo de las ideas, sin la intención explicativa que utilizaban los sistemas de pensamiento analítico de su época. Sin embargo, la perspectiva filosófica de su método vino a ser valorada años más tarde de la mano de otros autores.
Fue McLuhan, por ejemplo, el primero en "cabalgar" de manera natural, casi cómoda, sobre el encabritado concepto de intersubjetividad.
Habermas no era todavía famoso cuando McLuhan puso en práctica un enfoque teórico que dejaba atrás la idea de una cultura levantada a partir del modelo cartesiano de la subjetividad individual, como diría Nuño. Pensar no era una actividad personal e intransferible, sino el producto de una cultura colectiva construida sobre el intercambio de subjetividades, todas ellas repotenciadas y "masajeadas" por el desarrollo tecnológico de los medios de comunicación.
En las manos de McLuhan esa intersubjetividad se expresaba en las miles de metáforas cotidianas que cada día entran en la casa de los ciudadanos.
La mayoría de sus libros más importantes contienen centenares de avisos publicitarios, cuyos titulares y textos sirven al filósofo canadiense para hacer sorna de las estrambóticas ideas colectivas que orientan al ciudadano de su tiempo.
Décadas más tarde será George Lakoff y otros filósofos de la lengua, quienes utilizarán este foco de interés, y ese método de desciframiento de las metáforas cotidianas, para penetrar el "espíritu territorial bruto".
Para desafiar las formas convencionales del pensamiento lineal, McLuhan editó sus ideas en libros híper ilustrados, de tipografías con formatos imprevisibles y cambiantes. En cada página se expresa fuertemente su inclinación dionisíaca, el culto al aforismo, a la exploración inteligente y a la fruición estética, que contrastan con las páginas organizadas secuencialmente que dan plataforma al texto lineal, rectangular, profesionalizado, de la mayoría de los libros que, a su vez, expresa una manera de teorizar y de pensar.
En la Caracas de los setenta
En la época en que McLuhan era una noticia constante, en los años setenta, trabajábamos en El Nacional y escribíamos de temas comunicacionales en la Revista Comunicaciones, que entonces lideraban Jesús María Aguirre y Marcelino Bisbal, entre otros. Veníamos de leer a Armand Mattelart y a Ariel Dorfman que arremetían muy racionalmente contra los contenidos de la cultura de masas pero también contra el poderío económico que lo respaldaba.
Querían convencernos de que el Pato Donald era un pervertido, sin familia normal, y que toda empresa comunicacional formaba parte de una inmensa red consorciada para "lobotomizar" cultural y económicamente a los buenos.
Afortunadamente leíamos también a Umberto Eco, a Guillo Dorfles, a Eliseo Verón, a Regis Debray, a los lingüistas y estructuralistas, a los autores reunidos por la editorial Tiempo Contemporáneo de Buenos Aires en la revista Proceso Ideológico, y leíamos a Dwight MacDonald, quien acuñó los términos de mass cult, midcult y high cult, y que fue un duro crítico de McLuhan.
A Caracas llegaba la colección empastada de la Revista Comunicación, en la que el editor español Alberto Corazón reunía lo mejor del debate sobre el tema que se producía en Europa, especialmente en Italia. Y de Barcelona importábamos la imprescindible colección de comunicación visual de Gustavo Gili Editores que no faltaba en los anaqueles de la naciente generación de "comunicólogos" locales.
En esa época se hizo imprescindible leer a serios críticos del sistema televisivo y de la cultura masiva en general, entre ellos a Eduardo Santoro, Marta Colomina y Antonio Pasquali, quien poco tiempo antes de la muerte de McLuhan, había publicado en Monte Ávila su obra Comprender la comunicación, y desde su cargo de Director de la Unesco, criticaba a MacLuhan porque se ocupaba más de los medios que de la comunicación.
Ya Umberto Eco nos advertía que McDonald, feroz crítico de McLuhan, se alineaba en el partido extremo de los apocalípticos en su acercamiento a la comprensión de la cultura de masas, pero el dejo de respeto semireverencial que le profesaba, el mismo que usaba con Adorno y con la Escuela de Frankfurt, nos movía a leerlo con atención. Por eso fue que causaron una suerte de shock sus opiniones virulentas contra McLuhan: Una vez escribió: "Si inadvertidamente he sugerido que Understanding Media no es más que puro disparate, permítanme corregir esa expresión. Es un disparate impuro, disparate falseado por la razón. El señor McLuhan es un pensador ingenioso, imaginativo y sobre todo fértil. Ha acumulado una cantidad de informaciones frescas e interesantes, y una buena cantidad de informaciones sosas y dudosas. Hasta hay mucho que decir de su tesis fundamental si no se la lleva muy lejos hechos distorsionados y hechos que no son hechos, exageraciones y una vaguedad retórica crónica, lo han inutilizado para las percepciones" (En Rosenthal Raymond, McLuhan, pro y contra. Monte Ávila Editores, p. 37).
Relato de un obituario
Este tipo de lecturas contribuían, en esos años, a la confusión general. Especialmente porque no éramos académicos, no era tiempo de doctorados, de precisiones conceptuales en torno a las tesis de McLuhan. Los setenta y ochenta nos agarraron en los periódicos y en medio de una montaña de lecturas apasionadas pero desordenadas e inconclusas, que alimentaban torpemente nuestros modestos artículos críticos.
La vida, sin embargo, nos jugó una partida singular que nos ha mantenido relacionados con el filósofo canadiense por más de treinta años. El día de su muerte, la noche de San Silvestre, el 31 de diciembre de 1980 nos tocó estar de guardia en El Nacional, (perdonen el uso de la primera personan aun cuando sea en plural).
Ese mismo año habíamos tenido que escribir los obituarios de John Lennon, de Jean Paul Sartre, de Erich Fromm y de Roland Barthes. Casi un especialista en biografías post mortem. Pero fue éste, dedicado a McLuhan y reproducido más tarde por Terry Jota León en una recopilación de artículos producidos en el país, que tituló "McLuhan en Venezuela"
, lo que ha hecho perdurar la idea de que sabemos algo del tema.
La verdad es que corrimos de Puerto Escondido a la casa en San Bernardino y cargamos con una media docena de libros subrayados sobre Marshall McLuhan. Escribimos durante casi todo el día, en los ratos que nos permitían las tareas de coordinar el llenado de todo el periódico y cerrar su primera página del año.
Releyendo a distancia aquellas notas, no fuimos sorprendidos al recordar que entonces nos alineamos con los defensores del filósofo iconoclasta y hayamos arremetido contra el racionalismo, el cartesianismo y esa manera de analizar el mundo académico "que teme a la imaginación y se aferra a preconceptos muy seguros".
No era de extrañar. Pertenecimos a una generación sándwich, heredera del mayo de 1968 y la renovación universitaria, inclinada al poder joven y no a los partidos, recelosa ya de las instituciones e inclinada a las vanguardias, sobre la que, por cierto, Margarita D’Amico producía un enigmático influjo con su interés por el cine súper 8, el video arte y sus encuentros con McLuhan, entre otras cosas Unos párrafos agresivos precedieron a éste que resume la emoción del momento: "Como buen profesor de literatura anglosajona, el pensador canadiense está más fascinado por los hechos que por los juicios de valor, prefiere la exploración a la consolación, la descripción a la explicación.
Los racionalismos de ninguna extirpe pueden tolerar un pensamiento cuya articulación no está orientada por el fin sino por la perplejidad que le van produciendo sus propios descubrimientos, un pensamiento tan `viciado’ como el de los poetas cuyo acceso al conocimiento circula por múltiples vías simultáneas, sincrónicas, en las que la sensualidad y la razón buscan desesperadamente una única e indisoluble comunión".
De esta declaración de afecto no fue difícil el salto a defender a McLuhan de los denuestos y ataques que provenían de la izquierda y de la derecha.
Los epítetos eran de este tenor "un brujo metafísico, con un sentido espacial de la McLuhan planteó la noción de cultura mosaico ARCHIVO
locura", "un gran creador que martilla enormes clavos, sin dar enteramente sus cabezas", "el sumo sacerdote del pensamiento pop", "el celebrante de una misa negra en el altar del determinismo histórico", "un ideólogo represivo".
La verdad es que el descrédito sobre su obra creció descomunalmente en comparación con la de otros pensadores de su época: sus enunciados anticipados sobre la muerte de las ideologías, la mordacidad que imprimía a sus aforismos y la radical amoralidad de sus observaciones reclutaron en su contra a la gran mayoría de los profesionales del pensamiento. Aunque también a su favor, se reunió un grupo importante de discípulos, a quienes no se tardó en calificar de "fanáticos", dadas las cualidades de mito que se atribuyeron al demiurgo.
Las ideas que hipnotizaron a una generación No abundaremos aquí (porque otros ponentes del evento Tecnotopías ya lo han hecho o lo harán), en los contenidos de su pensamiento, los que le proporcionaron tal notoriedad, pero sí sería justo reseñar por lo menos las cuatro ideas fundamentales que producían gran fascinación en nuestra generación:
1. En primer lugar, su intento de hacer una historia general de las civilizaciones inspirada en el desarrollo de los medios de comunicación, del alfabeto fonético, la imprenta y la electricidad. Por supuesto, un pensamiento que se ubicaba fuera de las esferas dominantes de esa historiografía, patrimonio de Arnold Toybee, de Karl Jaspers, de Alfred Weber, de Oswald Spengler, entre otros, que privilegiaban las religiones, las migraciones, los hombres de a caballo antes que los sistemas auditivos del intercambio entre los seres humanos, no podía ser sino mirado por encima del hombro y denostado.
2. En segundo lugar, producía y produce una gran fascinación su mirada sobre la naturaleza de los artefactos inventados por el hombre, a los que se considera sus extensiones.
Como todos hemos visto el desarrollo de la tecnología y de nuevas herramientas como computadora personal, los juegos de video, el wii deportivo o musical, han repotenciado este concepto de los aparatos como extensiones humanas.
3. Su idea precursora de la "aldea global", es decir, esta formidable caja de resonancia de informaciones simultánea en la que vivimos. Que no sólo se refiere al aspecto espacial de la globalización, sino el aún más fino de la recuperación de sensaciones no lineales o gutembergeanas, sino auditivas, orales, táctiles y tribales en los procesos de comunicación. Las nociones tribales han sido recuperadas y reactualizadas en nuestros días por pensadores de la talla de Maffesoli, Negri o Zygmunt Bauman, para nombrar sólo algunos
4. Y su afirmación, entonces muy polémica, aunque hoy no tanto, de que los contenidos y los discursos racionales no son lo más importante de los mensajes, sino los medios mismos por los que son trasmitidos.
Esto lo viven dramáticamente los candidatos políticos, que ellos mismos, más allá de sus promesas, son el mensaje. Son sus cuerpos y gestos los que tramiten las sensaciones de agrado o desagrado, de miedo o esperanza.
Fa sci nación produjeron también otras ideas en quienes leyeron a McLuhan con pasión, como su noción de cultura mosaico, el triunfo de la unidad sobre la fragmentación. Su idea de serendipity, la necesidad de introducir el azar en el análisis, su idea de los medios cool y cold. El impacto imprevisible de la técnica sobre la naturaleza.
La publicidad duele Y para ser responsable con la promesa del título de esta exposición, hay que referirse a lo que una vez le dijo McLuhan a Margarita D’Amico sobre la publicidad, cuando vino en 1976 invitado al Primer Seminario Venezolano de la Radiodifusión Sonora: "Cuando lees los anuncios publicitarios en los periódicos siempre hablan de buenas noticias. Te dicen: `Podemos darte un carro mejor y más barato, una venera mejor’. La publicidad siempre da buenas noticias. Y las buenas noticias golpean, hieren, te destruyen. Los periódicos compensan eso publicando las malas noticias. Es más fácil leer las malas noticias porque estas no te afectan a ti. Las noticias malas sólo afectan a otro.
Las noticias buenas te afectan a ti solamente".
"Las noticias malas no te cambian nada. Si tú quieres vender publicidad tienes que vender buenas noticias. La publicidad siempre trata de buenas noticias y eso duele, duele, duele. Por lo tanto, cubren el golpe con noticias malas que te hacen sentir mejor. Las malas noticias son como las tragedias, eufóricas. Uno dice `él murió, gracias a Dios yo estoy vivo’. En la publicidad aunque te están dando buenas noticias, te hieren porque están diciendo: `ese carro tuyo no es bueno, mira este que es mejor, estás malgastando tu dinero’.
También en varios sitios McLuhan, que se detiene a descifrar las metáforas de centenares de avisos publicitarios, demostraba ya en los setenta que los contenidos de la publicidad no son el mensaje, sino que las noticias que portan y su formato. Como elementos de un medio, constituyen el mensaje orientado a una comprensión más global del entorno.
¿Cómo no íbamos a estar entonces fascinados por las ideas de este sacerdote pop?
NOTA Este texto fue leído en el evento Tecnotopía. Ecos del Pensamiento de Marshall McLuhan, organizado por el Postgrado de Comunicación Social de la UCAB para conmemorar los 100 años del nacimiento del filósofo canadiense.
REFERENCIAS
Nuño, Juan. Paradojas de la Comunicación. Artículo en la Revista Video Forum, Ciencias y Artes e la Comunicación Visual. No 3. Caracas, Venezuela, p.7.
McLuhan, Marshall. La cultura es nuestro negocio. Editorial Diana.
México, 1974.
Lakoff, George y Johnson, Mark, Metáforas de la vida cotidiana. Ediciones Cátedra (Grupo Anaya S.A.) Madrid, 2009.
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sábado, 12 de febrero de 2011
varias veces marta sosa (tres)

EL NACIONAL, Caracas, 16 de Julio de 1997
Asesor de la Contraloría
Asaltada residencia de Joaquín Marta Sosa
La residencia del periodista Joaquín Marta Sosa, delegado especial en Comunicaciones de la Contraloría General de la República, fue objeto de un asalto a la 1:30 pm del pasado lunes.
De acuerdo a la información proporcionada por el agraviado, dos sujetos portando armas de fuego irrumpieron en la quinta Gotero, ubicada en la calle Las Flores, urbanización Loma Larga, municipio El Hatillo.
Los antisociales sometieron a Rodrigo Sosa, hijo del periodista, y a una doméstica, a quienes amordazaron y amarraron con paños y sábanas, al tiempo que cortaron las líneas telefónicas.
La pareja hamponil estuvo durante una hora dentro de la casa, tiempo en el que se apoderaron de joyas, electrodomésticos y dinero en efectivo. La Policía Técnica Judicial inició las investigaciones.
E.W.A.
EL NACIONAL, Caracas, 15 de Junio de 1996
Los medios de comunicación: ¨ángeles vengadores o exterminadores?
OLGALINDA PIMENTEL
Un hecho quedó claro en la conferencia sobre ``Los medios de comunicación contra la corrupción'', dictada en el marco del evento internacional sobre los problemas de fraude en los gobiernos: los órganos de información, al abordar temas de ese tipo, pueden comportarse como ``ángeles vengadores o ángeles exterminadores'', pero el ciudadano no sabría ni la mitad de lo que sabe, si los periodistas no se abocaran a ``destapar la olla'' de las corruptelas en las esferas de poder de las sociedades.
Es la conclusión de las exposiciones hechas por José Román Orozco, director de la revista española Cambio 16; Joaquín Marta Sosa, ex presidente de Venezolana de Televisión (VTV) y del desaparecido Diario de Caracas; y Adolfo Herrera, director de la Escuela de Comunicación Social de la UCV.
EL DISCRETO ENCANTO DEL MENSAJE
* Román Orozco, quien dirige la única revista sobreviviente al franquismo, destacó la vocación democrática de los nuevos medios como El País, El Mundo y el propio Cambio 16, que dieron alas al periodismo de investigación y han sido piezas claves en la lucha contra la corrupción en España, sacudida por recurrentes casos de dolo de los dineros públicos, bajo la administración socialista.
Refirió que en su país, al igual que en la mayoría de las naciones, la corrupción tiene tres vertientes principales: la del estamento político, la del sector financiero, y la policial-judicial.
Tras citar algunos casos como Banesto, el Gal, Guerra, Naseiro y Filesa, -estos últimos referidos al financiamiento irregular de los partidos políticos mayoritarios PP y PSOE, afirmó que estos casos ``serían hoy la mitad de lo que son de no haber existido una prensa libre e independiente'', la cual permitió también impulsar las investigaciones y conseguir la intervención de los jueces, algunos de ellos vinculados al mismo PSOE.
* Marta Sosa, por su parte, habló de la importancia de los medios de comunicación como servicio de interés público, gracias a los cuales la corrupción ha sido visible y ha podido ser confrontada públicamente, aunque ésta se convierta en drama y agonía.
Pero en oposición a eso, citó algunas tendencias a la perversión, como suponer que la corrupción o hace desplazable a la democracia, que a su juicio colocan a los medios de comunicación entre ser ``angel vengador o angel exterminador'', es decir, el medio convertido en la voz de quienes no la tienen o en el que ``puede fulminar a todo aquel que cae bajo la diana de su disparo''.
Al evocar una sentencia de la justicia española dijo que la corrupción se mueve como ``una mercancía de beneficio privado del aparato comunicacional'', es decir, explotar la corrupción para vender más; o como una información de interés público, o sea, lo que debe ser informado no sólo porque ocurre, sino porque pesa en las condiciones de vida de la sociedad. ``Esta es la que debe imponerse de una manera rigurosa y drástica''.
Tras alertar sobre el riesgo de que la corrupción ``corrompa'' a los propios medios, expresó que estos deberían ubicarse en lo que llamó ``el discreto encanto del mensaje'': que sostenga la información sobre la corrupción, porque su dimensión y consecuencias políticas y sociales la convierten en uno de los grandes temas del siglo XX. Al ser así, los medios han logrado producir no sólo una fuerte movilización con altísimos porcentajes de repudio en la conciencia social frente a esa circunstancia, sino también a una cierta movilización de la resistencia social contra la corrupción.
Recomendó ampliar el foco del tema de la corrupción, a través de investigaciones más abiertas y profundas, y del seguimiento a temas que es lo menos visto en los medios venezolanos, dijo. ``La corrupción es un balón que siempre debe estar atado a nuestros pies''.
* En su disertación, Herrera advirtió sobre la necesidad de que los medios , en la lucha contra la corrupción, se limiten a su misión de informar, porque ``no constituyen en sí un superpoder, sino que son más bien reflejos de otros poderes a quienes se les otorga más fuerza''. No obstante, defendió la verdad como lo único contrastable que reproduce un clima de confianza, y en la aldea global, ya no es posible esconder información.
EL NACIONAL, Caracas, 01 de Noviembre de 1998
BUEN VIVIR
EL ESPECTACULO INVISIBLE
Paradojas
PABLO ANTILLANO
La ciudad ha vivido esta semana una enorme galleta filosófica. Los temas de la ética han asaltado el corazón desprevenido y gozón de los caraqueños, dejando un entramado de risas y teorías que no será desmadejado en mucho tiempo. Los responsables nacionales del desaguisado parecen ser Joaquín Marta Sosa y Alejandro Saderman, y el oficiante mayor, sin lugar a dudas, el escritor Fernando Savater.
Pero el gran protagonista ha sido la gente, la insólita multitud que se ha aglomerado tanto en los auditorios donde pontificaba Savater como en las salas de cine donde Saderman ha celebrado a unos venezolanos que han robado una fortuna. ¡Claro!, que han robado a unos banqueros.
Vamos por partes. Por aquí está Marta Sosa, poeta impenitente que, apertrechado en la Contraloría General de la República, dirige sus baterías hacia los temas del espíritu. Para conmemorar el aniversario de la institución y sembrar un poco de fe en los ciudadanos -agobiados por la corrupción-, no se trae a unos policías, a unos expertos en cárceles, a unos magos contadores, al rey de los auditores. No. Para Marta Sosa, este es un asunto del alma, así que se trae a un filósofo español, al más filoso, al más provocador, el más popular, el más leído y quien ha dedicado un parte considerable de su obra a la reflexión sobre el tema de la ética (¿tienen otro los filósofos?).
Por el otro lado está Alejandro Saderman, uno de nuestros mejores cineastas, quien, desde su propio código, arma una historia cinematográfica en torno al tema de la moral, en la que sostiene que "ladrón que roba a ladrón tiene 100 años de perdón". La crítica y el público aplauden su película, no sólo por lo bien hecha que indudablemente está, sino porque se entregan a una risa catártica, a la risa purificadora del que se ríe de sí mismo, del que lo ha perdido todo, una risa seria que proviene, como bien podría decir Savater, del sufrimiento y, especialmente, de la pérdida. Una vez más, un asunto del espíritu, un lanzazo al asunto de la ética.
En el medio está Savater, actuando como una costurera que antes de vestir a la novia tiene que desnudarla primero. Con un tono divulgativo de profesor amable, como el que usa en Etica para Amador, le hace sentir a los anfitriones y al público que se pisa el terreno frágil de la confusión. La escena se repite una y otra vez, acicateada por preguntas ingenuas, por preguntas sesudas, por intervenciones pérfidas: la ética, señores, es más un asunto de los individuos que de los colectivos y al ideal ético no debe confundírsele con la apariencia normativa, con las normas morales y los códigos deontológicos.
La gente quiere saber
Un público ávido llenó los auditorios. Avido de respuestas pero sobre todo de armas, instrumentos punzopenetrantes para clavar en el corazón de un dragón. Por supuesto que estuvieron algunos políticos (a quienes seguramente el tema les interesa genuinamente), estaban los estudiantes, los militantes de algunas iglesias postmodernas del pensamiento, y gente, mucha gente sencilla a quien la palabra ética le resuena en el corazón como algo que falta, o como algo a lo que, odiosamente, se falta.
En medio de las preguntas de los filósofos que se toman en serio, abundaron las preguntas de la calle, lejos de las definiciones académicas: ¿puede conciliarse un político exitoso con la ética?, ¿es ético quien intenta tomar el poder por las armas y al fracasar emprende el camino de las elecciones?, ¿puede ser ético un banquero?, ¿puede considerarse ético un ladrón que roba a otro ladrón?
Centenares de interrogantes sencillas que revelaban las ideas y prejuicios que el público tiene sobre el tema de la ética, y que para abreviar resumiremos, en términos gruesos, en tres grandes tipos de preguntas: las que estaban dirigidas a establecer una relación entre la ética y el cumplimiento de un conjunto de normas y leyes, las que juzgaban como antiéticas las inclinaciones (¿anormales?, ¿exageradas?) hacia el placer y el deseo, y las que asumían la ética como un sistema de fidelidad consigo mismo.
Con suavidad, paciencia y buen humor, Savater respondió a las preguntas con un método infalible: disparando paradojas. Haciendo reír a la gente cuando lograba juntar ideas aparentemente incompatibles. Poniendo en evidencia, como él mismo lo diría, las energías misteriosas que reúnen a las ideas que aparentemente van en direcciones opuestas.
Hacer humano lo humano
La ética es en su raíz misma paradójica, diría Savater, pues propone un ideal que permanece perpetuamente abierto, que sin embargo se niega a remitirse al futuro, que reconoce las relaciones intersubjetivas de unos valores, pero que no cree en las legitimaciones que aportan el pasado o la tradición.
Lejos del prejuicio ampliamente compartido de que la ética puede ser agarrotada en torno a la norma y a los códigos, Savater opone el concepto de libertad, la posibilidad que tienen los hombres de inventar y elegir en parte su forma de vida. "A ese saber vivir, o arte de vivir, es a lo que llaman ética". Y a quienes quedaron insatisfechos les explicó, en tono profesoral pero no menos jovial, que se supone que "quien desee la vida buena para sí mismo, de acuerdo al proyecto ético, tiene también que desear que la comunidad política de los hombres se base en la libertad, la justicia, la asistencia".
De lo que se trata, dijo en la Contraloría, es de que hagamos más humana -con todo lo que ello implica- la vida del hombre.
A la salida de una función de la película de Saderman, un grupo de jóvenes discutía acaloradamente sobre su consistencia ética. "¿Cómo es posible -preguntó uno- que los ladrones, banqueros o vengadores, salgan premiados... y se van a vivir a Miami?". Una de las niñas del grupo respondió acalorada: "Yo estuve ayer en la conferencia de Savater, y para que sepas, esos ladrones no son tan iguales". Paradojas de la vida. Galleta para rato.
E-mail: pantillano@compuserve.com
Fotografía: Manuel Sardá (El Nacional, Caracas, 12/02/11)
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