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jueves, 24 de julio de 2014

FESTEJO DE UNA SUSTRACCIÓN QUE SE OLVIDA

Odalisca no es prepago
Nicomedes Febres

* Ayer un amigo de la juventud llamado Nacho me llamó para invitarme a almorzar en un restaurante de carne de Las Mercedes porque le estaban ofreciendo unos cuadros a buen precio y quería comprar algunos y deseaba que lo orientara en su elección. Le dije que sí, si el pagaba la cuenta. Nos encontramos y me comentó que a su mujer no le gustan esas cosas de arte contemporáneo que no entiende, por lo que quería comprar unos paisajes de Venezuela. Nacho es un tipo buena gente, simpático, generoso, todo un adeco sin conciencia de clase chavista, pues no se le agua el ojo para un guiso con el gobierno. De esos tipos que le dice al gobierno que es de ellos y a la oposición que él detesta al gobierno, pero que necesita hacer negocios con el gobierno. Abrió su tablet y empezó a mostrarme los cuadros allí fotografiados. Después, aprovechando la presencia de la Tablet y el Wi Fi del negocio se me ocurrió abrir El Universal para ver una información que me interesaba, y como destacaban la noticia de la vuelta del cuadro de la Odalisca con pantalón rojo de Matisse, entré para conocer en detalle la información mientras llegaba el segundo whisky servido por Chicho, nuestro mesonero de confianza, que es más liso que un mediecito usado. Nacho, que traía dos whiskys más en el buche de antes, se interesó en las fotos, más que en leer la noticia, me comentó: Negro, a quien mataron en el Morrison?, (el famoso sitio de ficheras). Y trató de ver las fotos en detalle, continuando, agregó: mira allí junto a la puerta del Morrison pusieron, además de la marquesina, una vaina de esas que parece un cajero automático para descartar el ingreso de armas y esta el portero y esa catira oxigenada que está señalando el cuadro es Deyanira Patricia la madame. Tan vieja?, pregunté para seguirle la corriente. Yo creo que es la fiscal, arguí. Seguimos viendo las fotos donde aparecen unas jóvenes regordetas como bailando una danza del maruto, porque las mondongueces eran de antología y no tenían nada que ver con una danza del vientre. Negro, me reitera Nacho, esas prepago deben ser contratadas pa` algo distinto porque las carajitas del Morrison están más buenas. Y bailan en hilo dental. En eso llegó Chicho y viendo las fotos complementa: no Chicho, estas pelao, esa vaina es el Puerta Amarilla allá en Catia, yo he ido allí. Doctor, me pregunta Chicho: qué hacen esos tipos paraos como unos pendejos en círculo viendo a esas bailarinas, se las están rifando o algo así?. No vale, debe ser un acto cultural en el museo porque regresó un cuadro, le contesto. A lo que me respondió Chicho: que acto cultural del carajo doctor, eso es que se están rifando a las carajitas. Ni que fueran una prepago buenotas, argumentó un poco pasado de palos Nacho. Para sacudirme el tema y los chascarrillos de mis contertulios les suelto: puede ser un desfile de moda de conjuntos playeros para las vacaciones, que están mostrando en el museo. Ustedes saben que ahora cualquier vaina es posible en este país loco. En eso llegó la carne de res y afortunadamente dejamos la conversación sobre las otras carnes.
* En la noche me llamó a mi casa una crítica de arte indignada por la manera chapucera como el gobierno había asumido “el rescate” del cuadro de la Odalisca. Realmente debieron hacer una exposición sobre la importancia de la obra en el período orientalista de Matisse, y no tratar de explotar que el pantalón era rojo, ergo la odalisca era chavista. Debieron informar más detalles de la pregunta que todos tenemos en mente: Que pasó allí? Quién se robó ese cuadro y como salió del museo?. Esta distracción de cabaret barato no despeja ninguna duda y más bien asoma sospechas sobre la protección que brinda el gobierno, al ocultar la información. Todo el mérito sobre el rescate de la obra de Matisse recae sobre la Interpol y el FBI norteamericano, quienes la devolvieron aparentemente sana y salva, mientras recordaba la farsa montada por un artista gobiernero (de cualquier gobierno) residenciado en Estados Unidos y de cuyo nombre no quiero acordarme, quien destempladamente hablaba de la necesidad de “rescatar” el patrimonio nacional de manos de los gringos, a quienes él les había halagado toda su vida, antes de comenzar esta loquera.

Fuente: https://www.facebook.com/nicfebres?fref=ts

jueves, 23 de agosto de 2012

FOTOGRAFÍA AL LADO DE ELLA

EL NACIONAL - Miércoles 25 de Julio de 2012     Opinión/9
El filo de Matisse
LEOPOLDO TABLANTE

Más de 10 años después de constatarse su desaparición del antes llamado Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber, fue hallada la Odalisca con pantalón rojo de Henri Matisse en una habitación del hotel Loews de Miami. La localización de la pintura ­valorada en 3 millones de dólares, aunque quienes la poseían, Pedro Antonio Marcuello y la mexicana María Martha Ornelas, pretendían negociarla por menos de la cuarta parte de ese monto­ fue llevada a cabo por funcionarios encubiertos del FBI. Al día siguiente, la fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, se pronunció y dijo que era necesario ajustar los mecanismos diplomáticos pertinentes para confirmar la legitimidad de la pintura y para que, en caso de que la experticia diera positivo, fuera repatriada. Esta declaración ex post facto pone en evidencia la capciosa languidez del Estado venezolano y su vulnerabilidad para salvaguardar el patrimonio público.
En 2000 el presidente Chávez se hizo fotografiar al lado del falso Matisse durante una visita oficial al Museo de Arte Contemporáneo de Caracas. Ningún experto había certificado todavía que la pieza no era genuina, aunque la réplica fuera más bien grosera. Sin embargo, la inconsciencia del primer mandatario simboliza la política oficial en materia de artes plásticas durante los últimos 10 años. Se sabe que entre las prioridades del presidente Chávez no figura la conservación de una pieza pictórica que, a su juicio, connotaría los valores del arte burgués. Por ello, la «revolución de la conciencia» de su política cultural ha preferido convertir los espacios expositivos del Estado en ámbitos de promoción masiva de artistas nacionales sin reconocimiento oficial, anteriormente desdeñados debido a la institucionalización de una noción «aristocrática» y excluyente de cultura.
En ese espíritu, los museos venezolanos se han transformado en ámbitos opacos que se caracterizan por acoger actos oficiales y por inhibir a los visitantes. Sin embargo, el arte, como la energía, se transforma. Por ejemplo, la interpretación de las editoriales del Estado en ramas de divulgación ideológica del régimen ha ayudado a diseminar una noción de riesgo entre los autores y editores que le son adversos, de entre quienes han surgido nuevas voces, nuevos sellos y un movimiento que reivindica una tradición venezolana. Ese esfuerzo, que ha madurado desde listas de correo electrónico, blogs y páginas web ­aunque también desde actividades apoyadas particularmente por alcaldías de oposición­ ha fraguado en un movimiento literario que tiene sus autores de cabecera, sus editoriales, sus títulos de culto y, por supuesto, sus celos y sus rencillas.
Mientras que el Estado bolivariano fija su propia agenda ideológica, privilegia obras prioritarias y sacrifica otras que contrarían sus valores, las piezas purgadas y sustraídas ­¿por quién?­ de los museos nacionales encuentran su tasación por los caminos verdes. Junto a la Odalisca con pantalón rojo, otras 14 piezas habrían abandonado los depósitos del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas según un inventario realizado en 2001 cuando la directora de la institución era Rita Salvestrini. Y como el lienzo de Matisse (aunque seguramente con más discreción que éste), la fortuna de ese patrimonio es, en el mercado del arte, inversamente proporcional a su supuesta devaluación política en la Venezuela polarizada.

El destino de la Odalisca...pone de manifiesto el itinerario natural de una dama arribista caraqueña (en este caso, de una caraqueña por adopción) desde el aeropuerto internacional de Maiquetía: Miami, parada obligatoria del dinero latinoamericano expatriado, donde la vitalidad y la frivolidad de un cierto cosmopolitismo tropical ­apuntalado desde los años ochenta por los dólares del Cartel de Medellín­ son el eslabón de un sueño, con o sin visa, con filo suficiente para rajar el cuero curtido y el alma resteada del Hombre Nuevo bolivariano, ese engendro anacrónico que, como la réplica de nuestro Matisse, no ha sido más que mala copia.

Caracas, 21 de Julio de 2012
Odalisca con pantalón rojo
Seguramente nadie irá preso por este caso, no se harán averiguaciones, no se sabrá nada
ANDRÉS F. SCHMUCKE G. 

Siempre he tenido la impresión de que el género de la delincuencia que consiste en el robo de obras de arte es algo que requiere de posgrados y estudios especializados. Cualquier malandro puede asaltar a alguien y quitarle un reloj, un par de zapatos o un Iphone, pero robarse un cuadro de un museo, que en teoría tiene toda la seguridad del mundo, eso es para mentes superiores.
Se me vienen a la mente, al pensar en esto, películas como: The Thomas Crown Affair o Ocean's Eleven, en las que el ladrón de arte es una persona sofisticada, que ha recorrido el mundo, un prototipo de hombre que es más parecido a un agente secreto que a un vulgar ladrón. Espero que la desaparición de la Odalisca con pantalón rojo del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas haya sido más de este estilo, pues así sí vale la pena hacer una película.
Doce años pasaron del rapto del cuadro de Henri Matisse (que se presume fue en el 2000, aunque se descubrió su desaparición en el 2003), para que el mismo fuera recuperado en Miami, gracias a las pesquisas del FBI. Eso demuestra que la justicia tarda, pero llega y que, en teoría, esta historia puede tener un final feliz.
Seguramente nadie irá preso por este caso, no se harán averiguaciones, no se sabrá nada. Los ladrones de arte son demasiado inteligentes, demasiado cool. Me imagino a un tipo como Neal Caffrey de la serie White Collar, muerto de la risa leyendo que encontraron el cuadro mientras se fuma un habano en alguna playa paradisíaca.
En el mismo orden de ideas, fabulosa la viñeta de Rayma sobre el tema, pero yo le diría a la Odalisca que por ahora se quede en el exilio, pues si se regresa capaz se la vuelven a robar. Quizás después de octubre todo sea diferente y el regreso a casa sea menos largo y tormentoso.


Fotografía: Tomada de la red.

jueves, 19 de julio de 2012

¿A QUIÉN SE LO ROBARON? ¿QUIÉN RESPONDIÓ?

CIUDAD CARACAS, 19 de Julio de 2012
Hallan en Miami el cuadro robado de Henri Matisse

Agentes encubiertos de la Oficina Federal de Investigaciones estadounidense (FBI, por sus siglas en inglés) hallaron en un hotel de Miami Beach el cuadro Odalisca con pantalón rojo, de Henri Matisse, cuando una pareja intentaba vendérsela en 1,5 millones de dólares, reportó AFP.
El portavoz de la policía federal estadounidense, James Marshall, indicó que el caso está aún bajo investigación y rechazó confirmar o desmentir la información.
Las autoridades venezolanas intentan comunicarse con el FBI y con la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) para confirmar la aparición de la conocida obra, sustraída del Museo de Arte Contemporáneo (MAC) hace una década, reseña la Agencia Venezolana de Noticias (AVN).
El presidente del Instituto de Patrimonio Cultural (IPC), el arquitecto Raúl Grioni, de inmediato destacó que quisiera ver un documento y espera que la información se oficialice para poder “encarminarnos hacia la repatriación”.
Grioni aseguró que la Fiscalía venezolana había tenido indicios de que el Matisse estaba en Estados Unidos, y ahora está tratando de realizar contacto con las autoridades de ese país.
TRAS LA ODALISCA
La Odalisca con pantalón rojo data de 1925 y fue comprada en 1981 por la directiva del Museo de Arte Contemporáneo a una Galería de Nueva York. La pieza está valorada en unos 3 millones de dólares,
Entre diciembre de 1999 y abril de 2000, aproximandamente, los visitantes del museo admiraron, sin saberlo, una imitación de esta obra montada cuidadosamente en el marco original.
Las autoridades locales no se percataron de ello hasta 2003, luego de que el galerista venezolano Genaro Ambrosino informara por correo electrónico que el lienzo de Matisse estaba siendo vendido en el mercado de arte de Miami. Desde entonces, este caso tiene un expediente abierto en la Fiscalía.
Durante todo ese tiempo, agentes de la Interpol, el FBI y de las policías de Venezuela, España, Gran Bretaña y Francia intentaron dar con la pieza sin obtener ninguna señal de su paradero.
Para Grioni, la repatriación de este cuadro sería un golpe importante al tráfico ilícito de bienes culturales: “Estaríamos devolviendo al pueblo venezolano parte de su patrimonio”.
Henri Matisse es un pintor francés considerado, junto con Pablo Picasso, uno de los más grandes artistas del siglo XX. Su obra se caracteriza por el uso expresivo del color y la destreza del dibujo.
Se le clasificó como un creador de estilo fauvista. Durante medio siglo de vida artística Matisse produjo gran cantidad de cuadros, en muchos de ellos retrató odaliscas.


Fotografía: Primera plana de El Nacional, Caracas, 19/07/12