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domingo, 15 de diciembre de 2019

PERCUSIÓN

José Balza o el ejercicio de sí mismo
Luis Barragán

Gracias a los medios escritos y radiales, su nombre se hizo más familiar en casa que en el aula. Nos atrevimos, a mediados del lejano bachillerato, con “Setecientas palmeras plantadas en el mismo lugar”, por la reiterada recomendación de Napoleón Bravo en la emblemática 710 AM Capital, por cierto,  novela que nos pareció completamente distinta con la adultez.

José Balza se hizo un hábito inadvertido con el tiempo, por sus llamados ejercicios narrativos y frecuentes opiniones, incluso, más allá del ámbito literario. El vistazo a la vieja prensa, sobre todo la de los ’60 del ‘XX, apunta siempre a la entera precisión y grata sencillez de sus planteamientos críticos, trastocado en un taller permanente para acceder a la literatura, añadida su sensibilidad musical.

Disculpándonos por la nota personal, nuestro primer salario significó la compra de su novela “D” en la librería Lectura del CC Chacaíto, por veinte bolívares de los de antes, siguiendo no sólo la recomendación de Napoleón, sino – toda una ratificación – la del mismo Walter, el librero. Y, a principios del presente siglo, lo leímos de nuevo en la biblioteca de un pueblo del litoral central que nos entusiasmó, por entonces, con varios días de absoluta tranquilidad en el desolado salón.

Nos recreamos intensamente con la novela y, tomando cuidadosas notas, evocando las escenas de otras obras, desembocamos en un modesto ensayo sobre el rock que, desde 2004, oportunidad en la que fue publicado por una extinguida revista electrónica de literatura de la Universidad Complutense, ha quedado pendiente de completar o complementar.   De su mano, vendría la intensa etapa lectora sobre Guillermo Meneses que pasó del ámbito recreativo, esta vez, al político en su más generosa acepción, pues, a la vuelta de los años, con motivo del centenario menesiano, logramos plantear y aprobar por consenso en una sesión plenaria de la Asamblea Nacional, el Acuerdo alusivo. Valga acotar, Acuerdo que no se materializó por  obra del oficialismo que, por lo menos, accedió a aprobarlo, como no ocurre ni ocurriría hoy, quedando igualmente pendiente la participación de Balza, como lo aspiramos en su momento, e hizo posible la única conversación – telefónica – sostenida con él.

Setecientas veces plantado en cada uno de sus ochenta instantes, el país le debe y mucho al aporte de José Balza. Y, desde este rincón digital, lo celebramos por ejercerse a sí mismo, ejerciendo a la Venezuela que no perecerá.

16/12/2019:

miércoles, 20 de marzo de 2013

¿TOCORÓN?

Tenemos la convicción de que se trata de la misma persona: antiguo militante de URD, alto funcionario del otrora alcalde Claudio Fermín y muy notoria figura en los terribles días de 2002. Discrepamos de sus planteamientos e, incluso, modos de hacer las cosas por aquél 11-A, incluyendo aquélla vanidosa como cándida presentación televisiva con Napoleón Bravo y el nuevo gobierno, que lo (s) llevó a revelar gozosos algunas de las vicisitudes del ascenso de Carmona. En días pasados, a vuelo de pájaro, creímos ver una nota sobre la detención de García, pero quedó pendiente revisarla. Y, ayer, nos encontramos con este comunicado que presumimos pagado. El caso está en que ha quedado solo, pues, que sepamos, gracias a la sobresaturación de noticias, pocos reparan en él. Al respecto, inicialmente, estamos divulgando la nota, pues, lógica simplificación ante tantos eventos, Simonovis sintetiza también el caso de otros presos políticos a los que debemos añadir el de los que no están presos, pero sí con la espada de Damocles encima, como Oswaldo Alvarez Paz, con prohibición de salida del país: país que los olvida pronto. Siempre discrepamos de García, pero no merece el olvido. Sobre todo porque, a diferencia de nuestros radicales y gallardos opositores digitales, que se creen la medida de todas las cosas, los que hacen oposición con nombre y apellido, arriesgan “algo”…

LB

martes, 12 de junio de 2012

CLARIDADES Y OBSCURIDADES

El Globo, 28 de Mayo de 2000
Repensar las cosas
Luis Barragán


“Decidí ir caminando hasta
el banco de Galiano. Es la
única manera de ver lo que
está pasando a mi alrededor.
Salí caminando en zigzag”
Edmundo Desnoes


Insistamos: el gobierno actual no vino, sorpresivamente, en una nave extraterrestre. Hubo cosas buenas y también malas, reivindicado el ancho horizonte de los matices. Simplemente, cuatro décadas no caben en un bolso viajero.

Digamos que la crisis agudizó de tal manera que la respuesta ha sido estrepitosamente errónea, siendo más fácil tipificarla en términos políticos y sociales que económicos y culturales. Sin embargo, recuerdo aquél revelador artículo de Miguel Ignacio Purroy, publicado a mediados de 1986 en la revista “Sic”, avisándonos del sobrevenido fracaso del modelo de desarrollo, como el estudio sobre los valores del venezolano, realizado por Roberto Zapata, tres o cuatro años atrás.

El colmo sería la de una absoluta impunidad, pero es demasiada la exageración de imputarle – y exclusivamente - a AD y COPEI que Chávez exista y acontezca todo lo consabido, como tan fácilmente le pareció al hoy asediado Napoleón Bravo, el mismo que lo promovió e hizo diaria burla del parlamento tropical, sin el peso de una crítica responsable.  No siento que exista una tendencia compartida de percepciones que vayan más allá de las consignas de oportunidad.

En días pasados, me sorprendió un amigo que tiene fama de buen entendedor de las cosas, pues, sencillamente, no logra afianzarse en una versión de lo que ocurre, palpados el orígen y el probable destino. Concluí provisionalmente que fue un “dependentólogo” tan dificultado en el partido donde militó,  paseando hoy su reflexión por algunas “escuelas”, hasta sentir la tentación del más anacrónico positivismo.

No hay un llamado, invocación y ejercicio de la responsabilidad, persistiendo el desorden, la improvisación, el facilismo. Esto puede explicarse en ciertos componentes raciales también representados en Chávez, completó el personaje. Anonadado, intenté la crónica de los últimos tiempos y hasta le recomendé el célebre estudio que Arturo Sosa Esejota publicó en la materia (el positivismo, refiero). Y, además, me comprometí en  la remisión de estudios, como el de Juan Linz, sobre la quiebra de las democracia, sin que entienda aún tamaño  extravío.

Está en crisis la propia versión de la crisis que padecemos. Estos no son tiempos para las ocurrencias pasajeras ni el deleite de una frase afortunada. Repensar al país luce como el más extraordinario desafío para ir más allá de lo existente.

Post-data (12/06/12): Por entonces, nos atormentaba un poco la idea de la crisis y su versión. Espeso anochecer antes del amanecer, o claridad que anuncia esa espesura. Gramsci y los monstruos.


Fotografía: Tomada de Facebook / Marta Elena González Herrera, madrugada valenciana (06/12)



miércoles, 6 de junio de 2012

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Jesús Sanoja Hernández. "Gustavo Machado, el periodista". Tribuna Popular, Caracas, 19/02/98.
- Rafael Castillo Zapata escribe sobre Elisa Lerner. El Nacional, Caracas, 17/02/07. Papel Literario.
- Jorge Maríquez entrevista a Napoleón Bravo. Momento, Caracas, nr. 768 del 04/04/71.
- Tarsicio Jáñez  Barrio. "VII centenario. La personalidad revolucionaria de Santo Tomás de Aquino". Resumen, Caracas, nr. 45 del 15/09/74.
- Fotografías de Bajza. "Sus gestos la delatan: América Alonso". Elite, Caracas, nr.n1638 del 16/02/57.

Fotografía: Portada: América Alonso. Momento, Caracas, 15/01/60

sábado, 5 de mayo de 2012

LA GRUESA PINCELADA

EL NACIONAL - Domingo 22 de Abril de 2012     Siete Días/7
Botero
SIMÓN ALBERTO CONSALVI

Conocí a Fernando Botero a mediados de los años sesenta, en Nueva York. Lo visité en su taller del Village, y cada vez que caía por la ciudad procuraba verlo; íbamos al taller y después acampábamos en una pequeña trattoria en el vecindario, pasta asciutta y un poco de vino. Pocas experiencias tan gratas he tenido como aquellas lejanas visitas al taller de Fernando, a pesar de que ha sido una de mis aficiones compartir con otros pintores, verlos manchar las telas, disfrutar del olor de óleos y trementinas, envidiar, digamos, sus privilegios secretamente.

Fernando trabajaba con un extraño apremio, con una energía poco común. Con orden impecable arreglaba sus grandes óleos colgados de una manera que el número creciente consumiera el menor espacio posible. Con paciencia que siempre agradecí, me mostraba uno por uno. Pocas escenas tengo tan frescas que podría describir las obras que me impresionaron más. Por entonces su nombre ya despertaba interés y curiosidad, pero estaba aún lejos de la fama que conquistó poco después; fama que se acerca ahora al medio siglo y que avanza paralela a su capacidad de creación e imaginación.

Encontré a Fernando en diversos países, y he seguido su obra a lo largo del tiempo. El pintor solía venir a Venezuela, y tenía (tiene) gran afecto por esta tierra y por amigos de toda la vida, como Sofía Imber. Estos sentimientos se traducían en donaciones de sus obras al Museo de Arte Contemporáneo que llevaba el nombre de la amiga. Grandes óleos, esculturas, dibujos, integran una colección de distintas épocas, y son testimonio de la generosidad del artista. Entre tantas obras está El gato, una de sus monumentales y bellas esculturas.

Este jueves 19 de abril Fernando Botero cumplió 80 años de edad. Nació en 1932 en Medellín, y desde muy joven estudió en Colombia, México e Italia.

Lo impresionaron en sus primeros tiempos los muralistas mexicanos, y en Italia los grandes pintores del Renacimiento, que observó una y otra vez, maravillado y sediento. La manera como los miró y admiró se tradujo en óleos que los recreaban según su estilo personal. Siempre se refiere a la influencia que Giotto ejerció en su arte, y en especial en su concepción del volumen. Esta etapa italiana fue clave en su formación y en la definición de su estilo.

Botero, se admite, es el artista plástico latinoamericano más reconocido en el mundo, y uno de los de obra más vasta y difundida. Convendría añadir que también uno de los más contemporáneos, no ajeno a los avatares del siglo, y es preciso reparar en la serie que dedicó al horror y vejamen de torturas de prisioneros en la cárcel de Abu Ghraib, en Irak. Un episodio que sacudió al mundo, y que Botero registró entre el espanto y la condena.

Con motivo de los 80 años, México, Colombia e Italia, España, Brasil y Rusia, expresan su reconocimiento al pintor con retrospectivas y exposiciones que muestran su trabajo.

México e Italia fueron países que conocieron al joven estudiante, y, por consiguiente, existe una relación vital. En el Palacio Nacional de Bellas Artes, en México, y con el título Fernando Botero, una celebración, se exhiben 183 obras de más de 60 años, incluidas algunas de la primera exposición presentada en el estudio del fotógrafo Leo Matiz, en Bogotá, 1952. Allí puede verse la más antigua de todas, Mujer llorando, pintada cuando apenas tenía 17 años de edad, y en la cual se vislumbra su estilo personalísimo, como lo han anotado algunos críticos. En el dibujo de una guitarra, por ejemplo, ya estaban echadas las líneas de su pintura.

En esta "celebración" se puede recorrer la vida y la obra del artista, lo que él llama "regalos de la imaginación", desde el joven de los primeros tiempos hasta sus variadas etapas, incluida la de Abu Ghraib. Allí se muestran La corrida, los toros, ya sabemos, han sido una de las pasiones del pintor; retratos y autorretratos, naturalezas muertas, temas religiosos y de la vida cotidiana, los bailes y jolgorios de la gente común, algunas figuras estrafalarias, un cierto dictador o caudillo, payasos del circo, monjas que caen en la tentación. De la fiesta al drama y a la congoja, como en la serie Vía crucis, la pasión, que Botero donó a su ciudad natal y que se exhibe allá, en Medellín, en cuyos parques se pueden admirar enormes esculturas que hacen de la ciudad un museo Botero.

Repaso ahora los muchos libros sobre el pintor. Me detengo en uno, el de Mario Vargas Llosa, de 1984, editado en Nueva York por William Gelender. Veamos las claves del arte de Botero que ofrece el novelista: "En alguna noche de Las mil y una noches se cuenta que la más apetecible criatura del harem de Harún Arrashid era una joven de caderas tan abundantes que debía permanecer siempre acostada, pues, si se ponía de pie, perdía el equilibrio y se caía (debería decir, tal vez, se derrumbaba)".

Anota Mario que identificar la belleza con la flacura es occidental, protestante y moderno.

Que cuando Botero era niño, "la tradición que emparenta la abundancia con la belleza estaba muy viva en América Latina".

http://www.youtube.com/watch?v=GB3O1-4gyCs