Mostrando entradas con la etiqueta Marcos Fuenmayor Contreras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marcos Fuenmayor Contreras. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de octubre de 2015

BATALLADOR


De Carillo Batalla
Luis Barragán


Casualmente, reexaminábamos una compilación de conferencias que, sobre el Esequibo, publicara en 2008 la Academia de Ciencias Políticas y Sociales, bajo la correcta coordinación de Tomás Enrique Carrillo Batalla, cuando supimos de la noticia. Una presentación sencilla y sentida, preside la publicación.

Muy recientemente fallecido, quien ocupara altas responsabilidades de Estado y fuese un consumado académico de por vida, con importantes aportes al país, presto al debate, nos mueve a la reflexión sobre la inteligencia que cumple con el trámite natural, interrogándonos sobre el relevo. Por fortuna lo hay, a pesar de las más difíciles circunstancias que todavía atentan contra su desarrollo, aunque deseamos llamar la atención sobre el interés de la opinión pública que, a veces, está centrada en muy pocos nombres y, otras, olímpicamente los desconocen.

Carrillo Batalla, por cierto, donador de sus libros a la Biblioteca Nacional, pertenece a una generación de juristas, economistas e historiadores con los que, de un modo u otro, nos familiarizamos a través de la prensa diaria. Solía ocurrir, los medios apelaban a las voces especializadas, incluso, muy después de destacarse en alguna cartera ministerial, por ejemplo, para complementar las otras opiniones que los responsables políticos emitían, completando una orientación importante que ahora extrañamos.

Sentimos que, con las excepciones de rigor, la prensa digital todavía no logra equipararse a la impresa de antes, cuya inicial bondad fue la de dar a leer, así de sencillo. Y, para la coincidencia y la discrepancia, Carrillo Batalla, aún en la más modesta consulta evacuada por el sagaz periodista, daba para leer y meditar, como muchos otros que, valga acotar, pudo catalogar en un extenso discurso académico (http://ance.msinfo.info/bases/biblo/texto/BA/BA.01.05.pdf).

La muerte del académico de la perenne corbata de lacito, como acostumbraba también Gustavo Machado, caracterizados ambos por la prenda, preocupa ya no sólo sobre ese relevo en buena parte anónimo, sino el que se va buscando mejores destinos fuera del país. No son criminales los ya centenares de profesores universitarios que emigran, pues debemos apuntar a los que provocan desde el poder establecido las condiciones más propician para decapitar la inteligencia venezolana.

Notas del Facebook: "Luis Barragán J. Ppr las redes, nos informa Marcos Juvencio Fuenmayor Contreras del fallecimiento de TECB. Paz a sus restos. (,,,) José Alberto Olivar El personaje fue autor del Plan Carrillo Batalla anunciado durante su breve gestión como ministro de Hacienda noviembre 1960- marzo 1961. Gracias a esta iniciativa la economía venezolana finalmente se estabilizó, después de la crisis heredada de la dictadura. (...) José Alberto Olivar Fue tan escrupuloso en su actuación pública que antes de aceptar asumir la cartera ministerial, vendió las acciones que poseía en una importante entidad financiera de la época. A su juicio "no era moralmente aceptable continuar detentando esos valores en ejercicio del Despacho de Hacienda, organismo fiscalizador de la Banca Nacional...". (Carrillo Batalla, T.E. 1964. Crisis y administración fiscal. Caracas: UCV, p. 23)" (https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10206244807293683&set=a.10204260922617806.1073741847.1070325318&type=3&theater&notif_t=photo_comment)

sábado, 12 de octubre de 2013

TELÉGRAFOS DE VENEZUELA

El golpe revolucionario de Octubre
Marcos Fuenmayor Contreras

Me negué a entrecomillar en el título el adjetivo revolucionario, como suelen hacerlo mis amigos de la "izquierda tradicional", porqué Rómulo Betancourt no le tuvo miedo al término ni en los agitados años cuarenta (cuando llamó al Ejecutivo colegiado Junta Revolucionaria) ni en los inestables sesenta (cuando agrupó sus discursos presidenciales bajo la denominación La Revolución Democrática en Venezuela). Un síntoma grave del retroceso político experimentado por un amplio sector de la sociedad venezolana durante los años transcurridos del presente siglo lo constituye el temor y el rechazo a las transformaciones sociales, manifestado semánticamente en su aversión a términos como "revolución" y "socialismo".

Para 1945 el debate político e ideológico, tanto universal como continental y nacional, consistía en demostrar ante terceros quien avanzaba mas rápida y eficientemente en la ruta de la democratización y el progreso social. Hasta los regímenes mas retrógrados adornaron su discurso con el leguaje de las Naciones Unidas, pués la derrota del fascismo colocó a la defensiva incluso a los conservadores mas moderados. La guerra fria vino después, pero aún caliente el entusiasmo de la victoria, un sector "lúcido" del capital estadounidense comprendió la necesidad de recomponer su relación con América Latina, su periferia mas cercana, mediante una alianza con los sectores nacional-revolucionarios que garantizara el cumplimiento del "reparto del mundo" acordado en Yalta y evitara que sectores radicales canalizaran el clima de opinión generado por el triunfo de los Aliados.

En Venezuela se observa, a posteriori, una extrordinaria sincronización entre el acontecer nacional y los sucesos mundiales. Medina Angarita es la Segunda Guerra Mundial, el trienio adeco es la inmediata postguerra, y la dictadura militar la guerra fria. El objeto de las fuerzas motrices que impulsaron la Revolución de Octubre no fue otro que el de impedir el desarrollo del proceso de luchas por la independencia nacional estimulado por las victoriosas acciones de las fuerzas democráticas a escala mundial.

El sometimiento extraordinario de la economía venezolana al capital extranjero y su dependencia absoluta de las importaciones para su abastecimiento mas elemental, dada su condición de productor exclusivo de combustible fósil, han sido (y siguen siendo) las causas determinantes del desarrollo de los sucesos políticos en nuestro país. Para el final de la Segunda Guerra Mundial tres grandes consorcios petroleros se disputaban la supremacía en Venezuela: la Exxon, la Shell y la Gulf, que suministraron casi todo el petróleo que requirieron los campos de batalla de Europa. En 1943 el gobierno de Medina, aprovechando la coyuntura de la guerra, exigió y obtuvo una revisión de las concesiones petroleras otorgadas por Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez. Las empresas pagaron más al Estado a cambio de una prórroga por cuarenta años en los contratos. La Shell y los productores independientes norteamericanos quedaron satisfechos, no así la Exxon (subsidiaria de la Standard Oil) que controlaba el 55 por ciento de la producción nacional y defendió la inviolavilidad de los contratos originarios, pero no obtuvo el apoyo de la administración Roosevelt.

Con las transformaciones operadas en Venezuela a partir del 18 de octubre de 1945, ya con a Truman en la presidencia de USA, la Standard recuperó su influencia y aceleró el aumento de sus inversiones, así como, un crecimiento simultáneo de la producción y exportación de petróleo. Es evidente el vínculo entre ambos fenómenos, muy seguros debieron haberse sentido los inversionistas para acometer tal expansión.

Sin embargo, el nuevo período se caracteriza por la ampliación de los derechos políticos, económicos y sociales de la población. La Constitución de 1947 universalizó los derechos electorales y enumeró al detalle las garantías en materia de libertades públicas, reivindicaciones laborales, y condiciones sociales en general. A cambio suprimió la inmunidad de jurisdicción del Estado venezolano que se conservaba vigente con rango constitucional desde 1891.

"Un nuevo estilo populachero de gobierno se inicia, producto de la clásica demagogia de la pequeña burguesía. Se deterioran las jerarquías existentes en la República. Desaparece el respeto mutuo entre los venezolanos. Se rompen las viejas normas que regían las relaciones entre las clases sociales y una insubordinación empieza a brotar de lo mas profundo de la entraña de Venezuela. No era tal cosa, sin embargo, producto de una verdadera revolución popular, sino el fruto de la demagogia desatada desde el poder"1 Verdad que parece historia reciente...

(1) FUENMAYOR, Juan Bautista. Historia de la Venezuela Política Contemporánea (1899-1969). tomo V, pág. 441. Caracas, 1979.

http://opinionynoticias.com/opinionnacional/16997-el-golpe-revolucionario-de-octubre

Fotografías: Por una parte, la primera plana de Últimas Noticias, Caracas, 22/10/45. Por otra, una escena de la violencia octubrista,  Élite, Caracas, nr. 1966 del 01/06/66. Y, finalmente, el Presidente Medina Angarita junto al ministro del Trabajo y Comunicaciones, Julio Diez, al refrendar el decreto reglamentario del Seguro Social en Venezuela,