- Luis Villalba Villalba. "Alirio Díaz, guitarrista genial". Élite, Caracas, nr. 1483 del 06/03/1954.
- Rházes Hernández López. "Beethoven obras para violoncello". El Nacional, Caracas, 02/09/79.
- Alirio Díaz escribe sobre Francisco Rojas ("Vale Chico"). El Nacional, 16/11/82.
- S7f. "1064 lectores de periódicos asistieron a la Biblioteca Agustín Codazzi (Maracay)". El Nacional, 01/05/48.
- Fernando Paz Castillo y Lorenzo Batallán escriben sobre los 150 años del natalicio de Walt Whitman. El Nacional, 31/05/69.
Reproducción: El Nacional, Caracas, 21/04/1953.
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lunes, 18 de mayo de 2020
viernes, 21 de septiembre de 2018
LA UNIVERSIDAD ENCARCELADA
El Pedagógico de Maracay apenas es una muestra de la situación de la universidad venezolana
“La UPEL de Maracay, apenas es una muestra de la dramática situación en la que se encuentra la universidad venezolana al abrirse un nuevo año lectivo, lo cual urge del interés y del compromiso de todas las fuerzas y corrientes democráticas no sólo para salvarla, sino para recobrarla junto al resto de las universidades como una herramienta y experiencia de ciudanía que nos permita llegar efectivamente al siglo XXI, evidentemente retrasado”, expresó el diputado Luis Barragán, miembro de la Fracción Parlamentaria 16 de Julio al encontrarse en la sede del Instituto Pedagógico “Rafael Alberto Escobar Lara” de la capital aragüeña.
Observó el parlamentario el nivel de deterioro de las instalaciones, con una crecida maleza y espacios propicios para la acción del hampa común que no es motivo de preocupación de las autoridades públicas que únicamente privilegian la represión política.
“A simple vista, podemos constatar que no hay aula sin una gruesa reja de resistente metal que procura resguardar los costosos y ya irreemplazables recursos didácticos, pupitres, pizarrones y libros ante el hampa, aunque esos barrotes pueden ser más caros todavía. Esta dictadura pretende reducir la universidad venezolana a una vulgar prisión, estimulando la deserción estudiantil y docente, que la desvíe de una sociedad libre, la de la información y el conocimiento estratégico, para facilitar la entronización de un totalitarismo ágrafo y desgraciado”.
Finalmente, el diputado de Vente Venezuela insistió en que la Asamblea Nacional debe dar un debate a fondo en la materia, real y útil, tal como la Fracción 16 de Julio lo solicitó en 2017.
Fotografías: LB, Maracay, 15/09/2018.
21/09/2018:
http://www.ventevenezuela.org/2018/09/21/luis-barragan-urge-el-compromiso-de-todas-las-fuerzas-para-salvar-la-upel-y-la-universidad-venezolana/
https://www.lapatilla.com/2018/09/21/barragan-el-pedagogico-de-maracay-es-una-muestra-de-la-situacion-de-la-universidad-venezolana-fotos/
http://www.notiexpresscolor.com/venezuela/2018/09/35752/barragan-el-pedagogico-de-maracay-es-una-muestra-de-la-situacion-de-la-universidad-venezolana-fotos/
http://venezuela.shafaqna.com/ES/AL/1532280
Video: https://www.youtube.com/watch?v=NSiz7MUZ158
“La UPEL de Maracay, apenas es una muestra de la dramática situación en la que se encuentra la universidad venezolana al abrirse un nuevo año lectivo, lo cual urge del interés y del compromiso de todas las fuerzas y corrientes democráticas no sólo para salvarla, sino para recobrarla junto al resto de las universidades como una herramienta y experiencia de ciudanía que nos permita llegar efectivamente al siglo XXI, evidentemente retrasado”, expresó el diputado Luis Barragán, miembro de la Fracción Parlamentaria 16 de Julio al encontrarse en la sede del Instituto Pedagógico “Rafael Alberto Escobar Lara” de la capital aragüeña.
Observó el parlamentario el nivel de deterioro de las instalaciones, con una crecida maleza y espacios propicios para la acción del hampa común que no es motivo de preocupación de las autoridades públicas que únicamente privilegian la represión política.
“A simple vista, podemos constatar que no hay aula sin una gruesa reja de resistente metal que procura resguardar los costosos y ya irreemplazables recursos didácticos, pupitres, pizarrones y libros ante el hampa, aunque esos barrotes pueden ser más caros todavía. Esta dictadura pretende reducir la universidad venezolana a una vulgar prisión, estimulando la deserción estudiantil y docente, que la desvíe de una sociedad libre, la de la información y el conocimiento estratégico, para facilitar la entronización de un totalitarismo ágrafo y desgraciado”.
Finalmente, el diputado de Vente Venezuela insistió en que la Asamblea Nacional debe dar un debate a fondo en la materia, real y útil, tal como la Fracción 16 de Julio lo solicitó en 2017.
Fotografías: LB, Maracay, 15/09/2018.
21/09/2018:
http://www.ventevenezuela.org/2018/09/21/luis-barragan-urge-el-compromiso-de-todas-las-fuerzas-para-salvar-la-upel-y-la-universidad-venezolana/
https://www.lapatilla.com/2018/09/21/barragan-el-pedagogico-de-maracay-es-una-muestra-de-la-situacion-de-la-universidad-venezolana-fotos/
http://www.notiexpresscolor.com/venezuela/2018/09/35752/barragan-el-pedagogico-de-maracay-es-una-muestra-de-la-situacion-de-la-universidad-venezolana-fotos/
http://venezuela.shafaqna.com/ES/AL/1532280
Video: https://www.youtube.com/watch?v=NSiz7MUZ158
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sábado, 15 de septiembre de 2018
EPPUR SI MUOVE
Representantes de la Fracción Parlamentaria 16 de Julio, se encuentran de visita en el estado Aragua
Una de las actividades realizadas, fue la realización de una asamblea de ciudadanos en la Redoma de la Fuente, en la ciudad de Maracay, con una amplia participación de los vecinos del sector y, por supuesto, en los alrededores, bajo la vigilancia de los funcionarios de los servicios de contra-inteligencia del Estado.
Coincidieron los ciudadanos asistentes en la necesidad de celebrar frecuentemente estas asambleas que, además, tienen rango constitucional y, así, Fernando Marcano, Coordinador de Organización de Vente Aragua, revindicó una iniciativa que “permite recibir cuentas de los diputados de la Asamblea Nacional, e intercambiar opiniones sobre distintos temas de actualidad, aparentemente disímiles, como el desastre económico generado por unas medidas de carácter político, el viaje del dictador y la respuesta que está pendiente de dar el parlamento”.
La diputada Dignora Hernández, se refirió no sólo a las circunstancias actuales, sino versó sobre los principios y valores que animan a la Fracción 16 de Julio para impulsar una transición democrática que dé al traste con la dictadura: “Los venezolanos reivindicamos el valor de la libertad y realizamos nuestros mejores esfuerzos por conquistarla en Venezuela. Aragua, como toda Venezuela, brega por el reemplazo de un régimen que ha sumergido al país en la hiperinflación, el hambre, la censura y represión, a favor de otro que sea de libertades plenas, de prosperidad real y de solidaridad”.
El diputado Biaggio Pillieri, especificó todas y cada una de las actuaciones de la Fracción 16 de Julio en la Asamblea Nacional, sus niveles de asistencia a las sesiones, sus denuncias y propuestas: “Está pendiente llenar la vacante constitucional, luego del reconocimiento inequívoco del legítimo TSJ, por ahora, en el exilio y de la propia sentencia condenatoria de Nicolás Maduro, que desde antes estaba suspendido e inhabilitado. Sigue vigente nuestra exigencia y, al reiniciarse las sesiones ordinarias de la AN, debe honrar el compromiso adquirido con los venezolanos, pues, emitida la sentencia, debe llenar la vacante presidencial, porque no hay Presidente ni Comandante en Jefe legítimamente en funciones”.
El diputado Luis Barragán, expuso sobre la coyuntura actual y precisó que el viaje de Maduro a China es tan inútil como todos los supuestos convenios contraídos: “Desespera por obtener los recursos que le permitan sobrevivir unos meses más, dilapidadas las más fabulosas cifras con las que nos ha endeudado desde hace varios años con China. Así como nadie sabe a ciencia cierta sobre el famoso Fondo Chino y los anteriores compromisos adquiridos, tampoco se sabrán de los nuevos contraídos que necesitan de la formal discusión y aprobación de la Asamblea Nacional para que tengan vigencia, seguramente inviables y ornamentales”.
La asamblea de ciudadanos concluyó, apenas llegó la noche, pues, está demás decir que no hay iluminación ni seguridad personal en Maracay.
15/09/2018:
http://www.opinionynoticias.com/noticiasnacionales/33475-fraccion-16j
https://www.lapatilla.com/2018/09/15/fraccion-16-de-julio-toda-venezuela-brega-por-reemplazar-a-la-dictadura-por-un-regimen-de-libertades-publicas-prospero-y-solidario/
https://www.tenemosnoticias.com/noticia/julio-brega-reemplazar-16-397119/949379
https://venezuelaunida.com/fraccion-16-de-julio-toda-venezuela-brega-por-reemplazar-a-la-dictadura-por-un-regimen-de-libertades-publicas-prospero-y-solidario/
https://noticiasvenezuela.org/2018/09/15/fraccion-16-de-julio-toda-venezuela-brega-por-reemplazar-a-la-dictadura-por-un-regimen-de-libertades-publicas-prospero-y-solidario/
https://apuntoenlinea.com/2018/09/15/fraccion-16-de-julio-toda-venezuela-brega-por-reemplazar-a-la-dictadura-por-un-regimen-de-libertades-publicas-prospero-y-solidario/
Curioso, pues, una cosa es que no haya seguridad persoal y, otra, que asistiera la policía:
http://www.noticierodigital.com/2018/09/fraccion-16-julio-viaje-maduro-china-fue-inutil/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=108674
Una de las actividades realizadas, fue la realización de una asamblea de ciudadanos en la Redoma de la Fuente, en la ciudad de Maracay, con una amplia participación de los vecinos del sector y, por supuesto, en los alrededores, bajo la vigilancia de los funcionarios de los servicios de contra-inteligencia del Estado.
Coincidieron los ciudadanos asistentes en la necesidad de celebrar frecuentemente estas asambleas que, además, tienen rango constitucional y, así, Fernando Marcano, Coordinador de Organización de Vente Aragua, revindicó una iniciativa que “permite recibir cuentas de los diputados de la Asamblea Nacional, e intercambiar opiniones sobre distintos temas de actualidad, aparentemente disímiles, como el desastre económico generado por unas medidas de carácter político, el viaje del dictador y la respuesta que está pendiente de dar el parlamento”.
La diputada Dignora Hernández, se refirió no sólo a las circunstancias actuales, sino versó sobre los principios y valores que animan a la Fracción 16 de Julio para impulsar una transición democrática que dé al traste con la dictadura: “Los venezolanos reivindicamos el valor de la libertad y realizamos nuestros mejores esfuerzos por conquistarla en Venezuela. Aragua, como toda Venezuela, brega por el reemplazo de un régimen que ha sumergido al país en la hiperinflación, el hambre, la censura y represión, a favor de otro que sea de libertades plenas, de prosperidad real y de solidaridad”.
El diputado Biaggio Pillieri, especificó todas y cada una de las actuaciones de la Fracción 16 de Julio en la Asamblea Nacional, sus niveles de asistencia a las sesiones, sus denuncias y propuestas: “Está pendiente llenar la vacante constitucional, luego del reconocimiento inequívoco del legítimo TSJ, por ahora, en el exilio y de la propia sentencia condenatoria de Nicolás Maduro, que desde antes estaba suspendido e inhabilitado. Sigue vigente nuestra exigencia y, al reiniciarse las sesiones ordinarias de la AN, debe honrar el compromiso adquirido con los venezolanos, pues, emitida la sentencia, debe llenar la vacante presidencial, porque no hay Presidente ni Comandante en Jefe legítimamente en funciones”.El diputado Luis Barragán, expuso sobre la coyuntura actual y precisó que el viaje de Maduro a China es tan inútil como todos los supuestos convenios contraídos: “Desespera por obtener los recursos que le permitan sobrevivir unos meses más, dilapidadas las más fabulosas cifras con las que nos ha endeudado desde hace varios años con China. Así como nadie sabe a ciencia cierta sobre el famoso Fondo Chino y los anteriores compromisos adquiridos, tampoco se sabrán de los nuevos contraídos que necesitan de la formal discusión y aprobación de la Asamblea Nacional para que tengan vigencia, seguramente inviables y ornamentales”.
La asamblea de ciudadanos concluyó, apenas llegó la noche, pues, está demás decir que no hay iluminación ni seguridad personal en Maracay.15/09/2018:
http://www.opinionynoticias.com/noticiasnacionales/33475-fraccion-16j
https://www.lapatilla.com/2018/09/15/fraccion-16-de-julio-toda-venezuela-brega-por-reemplazar-a-la-dictadura-por-un-regimen-de-libertades-publicas-prospero-y-solidario/
https://www.tenemosnoticias.com/noticia/julio-brega-reemplazar-16-397119/949379
https://venezuelaunida.com/fraccion-16-de-julio-toda-venezuela-brega-por-reemplazar-a-la-dictadura-por-un-regimen-de-libertades-publicas-prospero-y-solidario/
https://noticiasvenezuela.org/2018/09/15/fraccion-16-de-julio-toda-venezuela-brega-por-reemplazar-a-la-dictadura-por-un-regimen-de-libertades-publicas-prospero-y-solidario/
https://apuntoenlinea.com/2018/09/15/fraccion-16-de-julio-toda-venezuela-brega-por-reemplazar-a-la-dictadura-por-un-regimen-de-libertades-publicas-prospero-y-solidario/
Curioso, pues, una cosa es que no haya seguridad persoal y, otra, que asistiera la policía:
http://www.noticierodigital.com/2018/09/fraccion-16-julio-viaje-maduro-china-fue-inutil/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=108674
sábado, 25 de julio de 2015
viernes, 22 de mayo de 2015
HUÍDA DEL ESTADO
EL NACIONAL, 21 de mayo de 2015
La batalla de San Vicente
Tomás Straka
La verdadera batalla que la semana pasada tuvo lugar en el sector de San Vicente, en Maracay, es un ejemplo del grado de deterioro al que ha llegado la institucionalidad del Estado venezolano. Como no se veía desde hace noventa años, tuvo que retomar el control de una comunidad a plomo y fuego. Aunque los sostenidos avances de la delincuencia y el imperio de los pranes en las cárceles ya eran claros indicios de un Estado que, al mismo tiempo que se afana en controlarlo todo, iba perdiendo autoridad en grandes ámbitos de la vida nacional, lo de San Vicente demuestra el extremo al que han llegado las cosas: ya hay grupos que le disputan el dominio de comunidades enteras y están dispuestos a enfrentarlo con las armas. Aunque en el sector maracayero el Estado parece haber ganado la partida, al menos de momento, las noticias de pueblos y barrios en los que la delincuencia gobierna son tan numerosas como preocupantes. Incluso si aceptásemos las teorías conspirativas según las cuales todo es parte de un gran complot del gobierno para infundir miedo, hay indicios de que ya perdió el control sobre el problema (la teoría en el fondo es optimista, porque identifica un centro de control y una sola fuente del mal) y lo del hampa ya constituye un reto que va más allá de lo policial para adquirir un tinte más o menos político. Es decir, tanto como puede serlo un poder que le disputa el dominio de un territorio al Estado legalmente constituido.
Lo peor es que después de haber superado situaciones como estas hace casi un siglo, estamos volviendo a ellas. Esto no significa que los pranes sean exactamente equiparables a los caudillos, pero tienen suficientes puntos en común como para identificar en la debilidad del Estado un problema de fondo similar. Cuando en 1929 el moderno ejército creado por Juan Vicente Gómez logró sofocar los últimos focos más o menos caudillistas, pareció haber quedado enterrada la posibilidad de que un hombre, amparado por el poder de su propio ejército y sus negocios, asuma la dirección de una región o de un pueblo. Es cierto que treinta años después los guerrilleros de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) desconocieron al Estado, se alzaron en armas y llegaron a controlar algunos sectores. Pero su caso no era ni el de los caudillos ni el de los pranes. Ellos perseguían perfeccionar al Estado moderno, indistintamente de lo que pensemos del tipo de Estado que impulsaban; luchaban por establecer una legalidad distinta, pero legalidad al fin, y se enmarcaban en el contexto de un proyecto de sociedad en el que había fines trascendentes en cuanto a justicia social e independencia económica. El modelo probó ser un fracaso, tanto en los países donde se aplicó en toda su latitud (Europa Oriental) como en los que se ensayó una versión moderada (la Venezuela actual), pero al cabo se trataba de una propuesta que en 1962 o 1966 aparentaba ser, cuando menos, prometedora y no carente de ideales éticos. Y decimos esto a sabiendas que las unidades tácticas de combate (UTC), el brazo urbano de las FALN, se vincularon con delincuentes para perpetrar secuestros y asaltos a bancos, con terribles consecuencias para todos.
Los socios del hampa de las UTC terminaron siendo un cuchillo de doble filo. Para los órganos de seguridad del Estado fue relativamente fácil sobornarlos para que delataran a los guerrilleros. Además, sus acciones (tiroteos en las calles, asaltos, homicidios, muchas veces no intencionados de gente inocente) ayudaron a desprestigiar a la guerrilla. Se sabe de casos muy tristes en los que jóvenes idealistas se unieron a la guerrilla y por esta vía terminaron envueltos en el crimen y en las drogas. Las tensiones de las luchas, las persecuciones y en ocasiones las torturas los empujaron a los psicotrópicos y después a la cárcel o el manicomio. También se sabe de delincuentes que gracias a la guerrilla obtuvieron armas y entrenamiento que los hicieron mucho más eficaces. Hay que estudiar la herencia de algunos grupos que terminaron combinando la cultura malandra con la izquierdista, generando una forma de entender y hacer política que se proyecta hasta hoy.
Pero lo de las “zonas de paz”, como San Vicente, es otra cosa. Se trata de áreas en las que, en acuerdo con el gobierno o no, las bandas delictivas ejercen el poder proscribiendo la acción de las fuerzas del orden. En el fondo parece haber cierta idea de que la represión del Estado es la que impulsa hacia la delincuencia a los oprimidos. Por eso, como se trata de víctimas, se espera llegar a una tregua con los hampones, más o menos como las que la Iglesia católica ha logrado con las maras centroamericanas. Los más críticos temen una reinstauración del sistema de alianzas de las UTC de los sesentas, de nuevo con terribles consecuencias. En todo caso, al igual que con las maras, en las “zonas de paz” no hay, al menos no aún, un proyecto político concreto. Hay ejercicio del poder, pero no proyecto, sino su simple usufructo (lo que, después de todo, no parece ser exclusivo de las bandas). Es difícil determinar si lo que hacen los colectivos en ciertas áreas de Caracas es asimilable al fenómeno. En un aspecto, puede serlo: el Estado, por las razones que sea, deja ocupar su lugar por otro; pero, hasta donde sabemos, los colectivos tienen ideología y fines políticos, y según se afirma logran poner un orden en sus espacios. Es necesario un estudio imparcial de ellos para hablar con propiedad.
Pero que esto no nos confunda. Si algo demuestra la historia es que muchas veces los bandoleros han enarbolado, sincera o arteramente, ciertas banderas políticas para justificar sus actos. De hecho, un amplio sector del caudillaje del siglo XIX envolvió lo que en última instancia era un buen negocio (“empresarios de la violencia” los llamó Domingo Irwin) con frases grandilocuentes. La frontera entre el caudillo y el delincuente solían ser muy tenues. Desde la fidelidad al rey aducida por Dionisio Cisneros en las décadas de 1820 y 1830, hasta las mueras a Gómez y las vivas a la libertad de muchos guerrilleros de los años veinte del siglo pasado, sirvieron para justificar asaltos, estupros, asesinatos, saqueos, cuatrerismo, tráfico de armas y otras formas de contrabando. En una de sus novelas Enrique Bernardo Núñez dibuja a un personaje que cada cierto tiempo invadía Venezuela por los llanos “alzado” contra Gómez, solo para huir finalmente hacia el Caribe con un buen lote de pieles de caimán, conchas de tortuga y plumas de garza. Su negocio era la revolución. El caso de Cisneros viene especialmente a colación en estos momentos: a fuerza de decirse rebelado contra la república a favor de Fernando VII, mantuvo asolado todo el territorio de Petare hasta el Tuy. Una vez incursionó con sus hombres en El Hatillo. Eran las fiestas patronales, por lo que, para disfrutar mejor la celebración, encerró a todos los hombres y secuestró a las mujeres, que devolvió unos días después, cuando ya su tropa (su banda) se había cansado de la parranda (¿está muy lejos de las “fiestas de paz” que se organizan en algunos sitios?).
Pero tal vez el ejemplo de Tomás Funes es el que mejor calaza para ilustrar el fenómeno que estamos describiendo. Representante de los caucheros muy disgustados por los tratos del gobernador Roberto Pulido, en 1913 lideró una revuelta en la que mató al magistrado, a su familia y seguidores (unas 460 personas, según se cuenta). Después de eso simplemente asumió el poder. Como prueba de la idea de legalidad que tenía, primero le pidió permiso a Gómez, aspirando a que lo ratificara en el cargo: es decir, es escribirle al presidente explicando que por diferencias irreconciliables has derrocado y matado a su gobernador, pero que si te manda un nombramiento, puedes dejar las cosas en paz. Gómez no le respondió pero tampoco hizo lo razonable en cualquier Estado, mandar al Ejército a poner orden. Para 1913 San Fernando de Atabapo estaba tan lejos de Maracay, que mejor era dejar las cosas así. Entonces, según relata Funes en sus cartas, el gobierno colombiano le hizo una propuesta: si se unía a Colombia, Bogotá lo ratificaba. Pero Funes era asesino, no traidor a la patria: se negó airado y le mandó la información a Gómez, casi como una muchacha que pasea con un pretendiente frente al galán que de verdad le gusta a ver si con eso se decide. Gómez no pisó el peine. Por siete años Funes (en realidad los caucheros a través de él) gobernó de facto, sin reconocimiento de Maracay, explotando el caucho sin rendirle cuentas a nadie, esclavizando indígenas y sacando del camino a quien lo molestara (a él o a sus socios). En 1921 Emilio Arévalo Cedeño, que invadía por enésima vez Venezuela tratando de tumbar a Gómez, le hizo el favor al Benemérito: apresó a Funes y lo fusiló. Toda una sinfonía de ilegalidad, justicia tomada por la propia mano y violencia. De la Venezuela que fue y que amenaza con volver a ser.
No obstante, este fusilamiento fue tal vez el último episodio en el que un caudillo/bandolero, ese tipo de delincuente con poder político que Rómulo Gallegos representó en Doña Bárbara (terrófaga, cuatrera, asesina, corrupta), tomaba el poder de toda una región de espaldas al Estado. Es cierto que Gómez dejó que sus sablones actuaran más o menos igual que Funes, pero ya bajo su control. Es decir, “roba para ti, pero roba también para el Taita”. Además, esos sablones, como León Jurado, Timoleón Umaña o Vicencio Pérez Soto, eran escrupulosos en mantener al hampa común bajo control, en proteger los intereses de los inversionistas (los guachimanes de las petroleras constituían ejércitos privados pero actuaban en connivencia con la policía) y en garantizar que las obras públicas siguieran adelante. A partir de 1936, con el proceso de adecentamiento e institucionalización que emprende López Contreras, aunque no se acaba de todo el modelo, oficiales de carrera, la nueva Guardia Nacional y funcionarios civiles borraron a los Tomás Funes de nuestra geografía. O eso creíamos.
Hoy parecemos estar volviendo atrás. El Estado que llegó a controlar y a poner orden y cierta legalidad en todo su territorio, está en retirada. La institucionalidad que pudo soportar el embate de las FALN es desafiada por bandas al parecer menos organizadas. Ellas tienen en sus “zonas de paz” una especie de “territorio liberado”. No sabemos si ya le dan algún sesgo político a su poder o si lo de San Vicente es completamente la prueba de que nuestra violencia (que mata 20.000 personas al año) ya es en propiedad una guerra civil. En cualquier caso, es posible que muy pronto los malandros “racionalicen” sus actos con banderas más o menos políticas, cosa especialmente peligrosa en un contexto de crisis como el actual en el que los “Robin Hood” pueden llegar ser muy populares. La batalla de San Vicente podría indicar que el Estado quiere detener la tendencia. Ojalá sea así y, de serlo, que no sea ya muy tarde. Debemos ahuyentar al fantasma de Tomás Funes que ha vuelto a aparecer. Y no en San Fernando de Atabapo sino en la mismísima Maracay.
(http://www.el-nacional.com/tomas_straka/batalla-San-Vicente_0_631736973.html)
La batalla de San Vicente
Tomás Straka
La verdadera batalla que la semana pasada tuvo lugar en el sector de San Vicente, en Maracay, es un ejemplo del grado de deterioro al que ha llegado la institucionalidad del Estado venezolano. Como no se veía desde hace noventa años, tuvo que retomar el control de una comunidad a plomo y fuego. Aunque los sostenidos avances de la delincuencia y el imperio de los pranes en las cárceles ya eran claros indicios de un Estado que, al mismo tiempo que se afana en controlarlo todo, iba perdiendo autoridad en grandes ámbitos de la vida nacional, lo de San Vicente demuestra el extremo al que han llegado las cosas: ya hay grupos que le disputan el dominio de comunidades enteras y están dispuestos a enfrentarlo con las armas. Aunque en el sector maracayero el Estado parece haber ganado la partida, al menos de momento, las noticias de pueblos y barrios en los que la delincuencia gobierna son tan numerosas como preocupantes. Incluso si aceptásemos las teorías conspirativas según las cuales todo es parte de un gran complot del gobierno para infundir miedo, hay indicios de que ya perdió el control sobre el problema (la teoría en el fondo es optimista, porque identifica un centro de control y una sola fuente del mal) y lo del hampa ya constituye un reto que va más allá de lo policial para adquirir un tinte más o menos político. Es decir, tanto como puede serlo un poder que le disputa el dominio de un territorio al Estado legalmente constituido.
Lo peor es que después de haber superado situaciones como estas hace casi un siglo, estamos volviendo a ellas. Esto no significa que los pranes sean exactamente equiparables a los caudillos, pero tienen suficientes puntos en común como para identificar en la debilidad del Estado un problema de fondo similar. Cuando en 1929 el moderno ejército creado por Juan Vicente Gómez logró sofocar los últimos focos más o menos caudillistas, pareció haber quedado enterrada la posibilidad de que un hombre, amparado por el poder de su propio ejército y sus negocios, asuma la dirección de una región o de un pueblo. Es cierto que treinta años después los guerrilleros de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) desconocieron al Estado, se alzaron en armas y llegaron a controlar algunos sectores. Pero su caso no era ni el de los caudillos ni el de los pranes. Ellos perseguían perfeccionar al Estado moderno, indistintamente de lo que pensemos del tipo de Estado que impulsaban; luchaban por establecer una legalidad distinta, pero legalidad al fin, y se enmarcaban en el contexto de un proyecto de sociedad en el que había fines trascendentes en cuanto a justicia social e independencia económica. El modelo probó ser un fracaso, tanto en los países donde se aplicó en toda su latitud (Europa Oriental) como en los que se ensayó una versión moderada (la Venezuela actual), pero al cabo se trataba de una propuesta que en 1962 o 1966 aparentaba ser, cuando menos, prometedora y no carente de ideales éticos. Y decimos esto a sabiendas que las unidades tácticas de combate (UTC), el brazo urbano de las FALN, se vincularon con delincuentes para perpetrar secuestros y asaltos a bancos, con terribles consecuencias para todos.
Los socios del hampa de las UTC terminaron siendo un cuchillo de doble filo. Para los órganos de seguridad del Estado fue relativamente fácil sobornarlos para que delataran a los guerrilleros. Además, sus acciones (tiroteos en las calles, asaltos, homicidios, muchas veces no intencionados de gente inocente) ayudaron a desprestigiar a la guerrilla. Se sabe de casos muy tristes en los que jóvenes idealistas se unieron a la guerrilla y por esta vía terminaron envueltos en el crimen y en las drogas. Las tensiones de las luchas, las persecuciones y en ocasiones las torturas los empujaron a los psicotrópicos y después a la cárcel o el manicomio. También se sabe de delincuentes que gracias a la guerrilla obtuvieron armas y entrenamiento que los hicieron mucho más eficaces. Hay que estudiar la herencia de algunos grupos que terminaron combinando la cultura malandra con la izquierdista, generando una forma de entender y hacer política que se proyecta hasta hoy.
Pero lo de las “zonas de paz”, como San Vicente, es otra cosa. Se trata de áreas en las que, en acuerdo con el gobierno o no, las bandas delictivas ejercen el poder proscribiendo la acción de las fuerzas del orden. En el fondo parece haber cierta idea de que la represión del Estado es la que impulsa hacia la delincuencia a los oprimidos. Por eso, como se trata de víctimas, se espera llegar a una tregua con los hampones, más o menos como las que la Iglesia católica ha logrado con las maras centroamericanas. Los más críticos temen una reinstauración del sistema de alianzas de las UTC de los sesentas, de nuevo con terribles consecuencias. En todo caso, al igual que con las maras, en las “zonas de paz” no hay, al menos no aún, un proyecto político concreto. Hay ejercicio del poder, pero no proyecto, sino su simple usufructo (lo que, después de todo, no parece ser exclusivo de las bandas). Es difícil determinar si lo que hacen los colectivos en ciertas áreas de Caracas es asimilable al fenómeno. En un aspecto, puede serlo: el Estado, por las razones que sea, deja ocupar su lugar por otro; pero, hasta donde sabemos, los colectivos tienen ideología y fines políticos, y según se afirma logran poner un orden en sus espacios. Es necesario un estudio imparcial de ellos para hablar con propiedad.
Pero que esto no nos confunda. Si algo demuestra la historia es que muchas veces los bandoleros han enarbolado, sincera o arteramente, ciertas banderas políticas para justificar sus actos. De hecho, un amplio sector del caudillaje del siglo XIX envolvió lo que en última instancia era un buen negocio (“empresarios de la violencia” los llamó Domingo Irwin) con frases grandilocuentes. La frontera entre el caudillo y el delincuente solían ser muy tenues. Desde la fidelidad al rey aducida por Dionisio Cisneros en las décadas de 1820 y 1830, hasta las mueras a Gómez y las vivas a la libertad de muchos guerrilleros de los años veinte del siglo pasado, sirvieron para justificar asaltos, estupros, asesinatos, saqueos, cuatrerismo, tráfico de armas y otras formas de contrabando. En una de sus novelas Enrique Bernardo Núñez dibuja a un personaje que cada cierto tiempo invadía Venezuela por los llanos “alzado” contra Gómez, solo para huir finalmente hacia el Caribe con un buen lote de pieles de caimán, conchas de tortuga y plumas de garza. Su negocio era la revolución. El caso de Cisneros viene especialmente a colación en estos momentos: a fuerza de decirse rebelado contra la república a favor de Fernando VII, mantuvo asolado todo el territorio de Petare hasta el Tuy. Una vez incursionó con sus hombres en El Hatillo. Eran las fiestas patronales, por lo que, para disfrutar mejor la celebración, encerró a todos los hombres y secuestró a las mujeres, que devolvió unos días después, cuando ya su tropa (su banda) se había cansado de la parranda (¿está muy lejos de las “fiestas de paz” que se organizan en algunos sitios?).
Pero tal vez el ejemplo de Tomás Funes es el que mejor calaza para ilustrar el fenómeno que estamos describiendo. Representante de los caucheros muy disgustados por los tratos del gobernador Roberto Pulido, en 1913 lideró una revuelta en la que mató al magistrado, a su familia y seguidores (unas 460 personas, según se cuenta). Después de eso simplemente asumió el poder. Como prueba de la idea de legalidad que tenía, primero le pidió permiso a Gómez, aspirando a que lo ratificara en el cargo: es decir, es escribirle al presidente explicando que por diferencias irreconciliables has derrocado y matado a su gobernador, pero que si te manda un nombramiento, puedes dejar las cosas en paz. Gómez no le respondió pero tampoco hizo lo razonable en cualquier Estado, mandar al Ejército a poner orden. Para 1913 San Fernando de Atabapo estaba tan lejos de Maracay, que mejor era dejar las cosas así. Entonces, según relata Funes en sus cartas, el gobierno colombiano le hizo una propuesta: si se unía a Colombia, Bogotá lo ratificaba. Pero Funes era asesino, no traidor a la patria: se negó airado y le mandó la información a Gómez, casi como una muchacha que pasea con un pretendiente frente al galán que de verdad le gusta a ver si con eso se decide. Gómez no pisó el peine. Por siete años Funes (en realidad los caucheros a través de él) gobernó de facto, sin reconocimiento de Maracay, explotando el caucho sin rendirle cuentas a nadie, esclavizando indígenas y sacando del camino a quien lo molestara (a él o a sus socios). En 1921 Emilio Arévalo Cedeño, que invadía por enésima vez Venezuela tratando de tumbar a Gómez, le hizo el favor al Benemérito: apresó a Funes y lo fusiló. Toda una sinfonía de ilegalidad, justicia tomada por la propia mano y violencia. De la Venezuela que fue y que amenaza con volver a ser.
No obstante, este fusilamiento fue tal vez el último episodio en el que un caudillo/bandolero, ese tipo de delincuente con poder político que Rómulo Gallegos representó en Doña Bárbara (terrófaga, cuatrera, asesina, corrupta), tomaba el poder de toda una región de espaldas al Estado. Es cierto que Gómez dejó que sus sablones actuaran más o menos igual que Funes, pero ya bajo su control. Es decir, “roba para ti, pero roba también para el Taita”. Además, esos sablones, como León Jurado, Timoleón Umaña o Vicencio Pérez Soto, eran escrupulosos en mantener al hampa común bajo control, en proteger los intereses de los inversionistas (los guachimanes de las petroleras constituían ejércitos privados pero actuaban en connivencia con la policía) y en garantizar que las obras públicas siguieran adelante. A partir de 1936, con el proceso de adecentamiento e institucionalización que emprende López Contreras, aunque no se acaba de todo el modelo, oficiales de carrera, la nueva Guardia Nacional y funcionarios civiles borraron a los Tomás Funes de nuestra geografía. O eso creíamos.
Hoy parecemos estar volviendo atrás. El Estado que llegó a controlar y a poner orden y cierta legalidad en todo su territorio, está en retirada. La institucionalidad que pudo soportar el embate de las FALN es desafiada por bandas al parecer menos organizadas. Ellas tienen en sus “zonas de paz” una especie de “territorio liberado”. No sabemos si ya le dan algún sesgo político a su poder o si lo de San Vicente es completamente la prueba de que nuestra violencia (que mata 20.000 personas al año) ya es en propiedad una guerra civil. En cualquier caso, es posible que muy pronto los malandros “racionalicen” sus actos con banderas más o menos políticas, cosa especialmente peligrosa en un contexto de crisis como el actual en el que los “Robin Hood” pueden llegar ser muy populares. La batalla de San Vicente podría indicar que el Estado quiere detener la tendencia. Ojalá sea así y, de serlo, que no sea ya muy tarde. Debemos ahuyentar al fantasma de Tomás Funes que ha vuelto a aparecer. Y no en San Fernando de Atabapo sino en la mismísima Maracay.
(http://www.el-nacional.com/tomas_straka/batalla-San-Vicente_0_631736973.html)
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jueves, 14 de mayo de 2015
!CUIDADO CON LAS RAZZIAS!

No pueden pagar justos por
pecadores en el combate contra la delincuencia
“La ciudadanía está desesperada
por la reinante inseguridad personal, tras el monumental fracaso del Plan
Patria Segura y todas las medidas aplicadas a nivel nacional, regional y local,
pero el remedio no puede ser peor que la enfermedad”, señaló enfáticamente el
diputado por el estado Aragua Luis Barragán al referirse a la toma del barrio
San Vicente en Maracay.
“Una operación de naturaleza
militar no solventa una realidad más compleja, pues, si bien es cierto que hubo
la detención de peligrosos delincuentes en el intento de controlar a las bandas
refugiadas en el lugar, no menos lo es que la razzia ha afectado a personas
inocentes, pagando justos y pecadores en un ambiente generalizado de violencia
que mantiene en zozobra a la ciudadanía. ¿Por qué se ha llegado el hampa a tal
desbordamiento?, ¿cómo explicar que la delincuencia común tenga en sus manos
granadas y otros recursos que monopoliza el Estado?, ¿cuál es la voluntad y la
eficiencia real de las autoridades para combatir un fenómeno a todas luces
organizado?, ¿sirven los mecanismos de inteligencia, seguimiento y castigo de
los delincuentes?, son algunas de las preguntas obligadas que nos debemos hacer
frente al baño de sangre”.
Finalmente acotó el
parlamentario: “Tenemos noticias del ataque a un puesto policial en El Limón y
el cierre de la encrucijada de Cagua por la acción de presuntos pranes que,
desde Los Overos, impide el paso de las autoridades, en la noche de hoy. Hay un
ambiente generalizado de miedo que reclama una respuesta cónsona con las
circunstancias del Ejecutivo Regional”.
Fuente:
http://www.diariocontraste.com/diputado-barragan-no-pueden-pagar-justos-por-pecadores-en-el-combate-contra-la-delincuencia/
Fuente:
http://www.diariocontraste.com/diputado-barragan-no-pueden-pagar-justos-por-pecadores-en-el-combate-contra-la-delincuencia/
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