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sábado, 22 de febrero de 2020

LA DESOLACIÓN CORRELATIVA

Venezuela: daño antropológico y la anomia social
Marcos Hernández López

El daño antropológico es un constructo teórico que viene siendo utilizado por algunos centros de estudios para comprender el deterioro de las sociedades en nuestro caso la venezolana. Analizar el daño antropológico en nuestro contexto tiene una significación porque desnuda una realidad objetiva por la que transita el país. Para el estudioso en el tema del daño antropológico, aseguran (SIC) que existe el daño antropológico cuando además del deterioro en el orden social político y cultural, existe, fundamentalmente un daño a la condición humana. También podemos entender que un daño antropológico germina cuando una persona deja sentir a pecio a su propia vida, cuando pierde la conciencia en sí misma como arquitecta de su destino, y se entrega a los dictámenes para someterse y pensar de una manera dirigida e unilineal. Incluso lo más grave es poder entender que el daño antropológico apunta a que los ciudadanos dejen de pensar.

El libro de Luis Aguilar León devela en su contenido “Cuba y su Futuro” 6 tipos de daños antropológicos:

1.- El servilismo
2.- El miedo a la opresión
3.- El miedo al cambio
4.- La falta de voluntad política y de responsabilidad cívica
5. La desesperanza, el desarraigo y el exilio dentro y fuera del país
6.- La crisis ética

Construyendo síntesis, los especialistas en la temática:

Contexto Venezuela, “La diferencia entre Chávez y Maduro, es que el primero focalizo (SIC)  la extensión del daño a sus adversarios, instaurando la discriminación como política de Estado, mientras Nicolás socializo el daño antropológico a toda la población venezolana incluyendo a sus propios seguidores”. “El Chavismo demolió la historia, colocando en su lugar no el hombre nuevo sino una gran desolación”.

Ahora bien, para entender el fenómeno de la anomia social conectado a la realidad venezolana es significativo comprender y hacer aprehensión de los referentes teóricos y moverse dentro de las visiones de los Sociólogos Parsons y Merton. Parsons concibe la anomia como “desorganización social”, y pone énfasis además en sus “correlatos psicológicos”, esto es, un estado de inseguridad generalizada que se expresa en un alto grado de ansiedad y agresión que afecta a los individuos. “Tal vez puede caracterizarse más sencillamente la anomia como el estado en que un gran número de individuos carece en grado considerable de la especia de integración con las pautas institucionales estables que es esencial para su propia estabilidad personal y para el funcionamiento sin tropiezos del sistema social organizado.

Robert Merton quien en su obra Social Theory and Social Structure publicada en 1957 sostiene que la anomia es producto de la fragmentación de la estructura cultural de la sociedad. Debido a la transformación de la sociedad y al paso de una tradicional a otra moderna, se ha producido la desorganización de las normas culturales, con un desfase entre los objetivos establecidos como legítimos y los medios considerados como tales para alcanzarlos jugando, en dicho proceso, un papel trascendente las variables socioeconómicas. A lo largo de su vida y a partir de la socialización, los individuos van aprendiendo qué fines son los que como miembro de su sociedad debe alcanzar y qué medios son legítimos para hacerlo. Por diversas situaciones, sin embargo, se puede generar una desorganización cultural donde los individuos se encuentren atrapados en la imposibilidad de alcanzar los fines ideales ante la verificación de la falta de herramientas necesarias para hacerlo. Como consecuencia de ello, y ante el sentimiento de frustración que ello les genera, se fomenta en los individuos la búsqueda de alternativas para tratar de reducir dicho sentimiento, ya sea a través del establecimiento de nuevos fines o de nuevas formas para alcanzar los definidos por la sociedad. Esta situación es consecuencia de cambios sociales y se presenta a nivel individual y no grupal, social.

En el caso venezolano, la anomia social es un fenómeno que se manifiesta a diario en el estado anímico y en el comportamiento social del grupo afectado, los venezolanos. Es la respuesta a la desesperanza, ausencia de fe y a las desigualdades políticas, sociales y económicas; conectadas de manera directa a la corrupción, al nepotismo, a la injusticia. En otras palabras, la anomia social ha transfigurado el carácter social de los venezolanos y le ha origina modelos de conducta con ciertas complejidades que se producen en la ideología dominante y se imponen desde el gobierno central y sus instituciones.

Fuente:
https://gytlaw.awsve.com/2020/02/21/venezuela-dano-antropologico-y-la-anomia-social-por-marcos-hernandez-lopez/

sábado, 9 de agosto de 2014

PANEBARCO 3/10

EL NACIONAL, Caracs, 31 de mayo de 1998 / OPINION
Marx y el marxismo
El retorno del fantasma
El 150 aniversario de la publicación del Manifiesto Comunista es ocasión propicia para reflexionar en torno a la validez del pensamiento de este filósofo alemán, en cuyo nombre se instauraron regímenes que alguna vez gobernaron a las dos quintas partes de la Humanidad y que ahora lucen derrotados y en retirada. Sobre esto exponen sus puntos de vista el escritor cubano y articulista de la Agencia de Noticias AIPE, Luis Aguilar León, y el profesor jubilado de la Universidad Central de Venezuela, Luis Cipriano Rodríguez

I Cuando se habla o se escribe acerca de Carlos Marx, parece imposible escapar de los radicalismos, subjetivismos y fanatismos que turban la conciencia. Igualmente imposible parece no caer en lugares comunes. Sin embargo, es difícil ignorar o silenciar sus ideas, u obviarlas en la vida y las luchas de hoy, cuando el mundo postmoderno y post soviético vive -o muere- en el marco de la globalización cuyo proceso inicial fue advertido precisamente por él hace más de un siglo.
II ¿Cómo abordar de nuevo a este teórico y activista? ¿Cuál fue su preocupación fundamental? "Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos, pero de lo que se trata es de transformarlo", dijo.
Independientemente de las diversas opiniones, sus investigaciones y reflexiones aportaron elementos para algunas teorías polémicas relativas a la explotación, la alienación y la acumulación. De igual manera, contribuyeron a entender la naturaleza del trabajo, la plusvalía y la mercancía con sus respectivos valores de uso y de cambio. No menos importantes fueron sus consideraciones para una teoría de la historia hecha por los hombres (y mujeres) bajo determinadas condiciones reales, en marcos de contradicciones, alianzas y luchas de clases e ideas.
Todo construido como arma teórica para los intelectuales, obreros y campesinos que en la segunda mitad del siglo XIX luchaban en Europa y otras partes del mundo por transformaciones clasistas.
III Pero, sobre todo, su aporte fue el método dialéctico que permite el tratamiento científico de las contradicciones y las síntesis, las tesis y las antítesis, la unidad y la lucha de los contrarios. Método que, a la vez, plantea los pasos cognitivos: desde lo abstracto a lo concreto, hasta el retorno a conceptualizaciones y categorías de análisis que construyen el marco teórico, base de la praxis concreta de los individuos, las clases y los pueblos.
Esto bajo el criterio de totalidad-diversidad, donde son creativas y fluidas las relaciones entre la "base económica" y la "superestructura". Sin determinismos mecanicistas de aquélla sobre ésta (como desde 1880, con Paul Barth a la cabeza, ha pretendido manipular antimarxistamente la intelectualidad burguesa), sino en los términos planteados por Marx en El 18 Brumario, en reconocimiento del papel no subordinado que juegan lo ideopolítico, lo jurídico, lo religioso y lo ético en la dinámica de dicha totalidad.
IV En el plano del debate teórico, más daño le han hecho a Marx los marxistas dogmáticos que los críticos de él; sobre todo, cuando dichos críticos reúnen las altas condiciones intelectuales e investigativas de Karl Popper y Jean Paul Sartre. Por ello, los marxistas auténticos están en la obligación de investigar, debatir y disentir, siempre basándose en los postulados claves de la metodología dialéctica.
Una de las tragedias ocurridas al marxismo es la negligencia o la falta de libertad ideopolítica para ampliar el estudio de aspectos no resueltos por Marx y Engels (como sí lo hicieron creadoramente en distintos campos, Lenin, Mariátegui, Luckas, Gramschi, Bloch, Vigotski y Hauser).
En este sentido, debemos tomar como permanente enseñanza, lo ocurrido en algunos niveles de la Unión Soviética. Allí, según Agdas Burganov, el burocratismo verticalista redujo el debate teórico, lo cual condujo a "la desintelectualización del Partido y a la desintelectualización de la sociedad". Esto lo asumimos como advertencia porque es necesario enriquecer el marxismo, y no secuestrarlo.
Tal criterio debería regir la praxis de quienes hoy reivindicamos los aportes de Marx y de los marxistas autocríticos y creadores. Más allá de los antimarxistas y conversos, la lucha teórica sigue en pie, con exigencias y sin dogmas. Falta todavía recorrer un largo camino para redimensionar a Marx. Igualmente, es todavía largo el proceso para que, uniendo factores y socializando los medios y las fuerzas productivas, el mundo pueda democratizarse, liberarse de las necesidades y conquistar su redención; entendiendo, desde luego, que en este pórtico del siglo XXI, no será sólo el marxismo nuestra guía transformadora y emancipadora; también habrán de serlo las referencias cristianas de la "Teología de la Liberación" y los componentes bolivarianos de la integración anfictiónica, en un vasto cauce latinoamericano y caribeño multiétnico y pluricultural.