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viernes, 29 de septiembre de 2017

SAN FRANCISCO DIXIT

Una terca tempestad
Luis Barragán

Transcurren los días de espera para el celebérrimo Cordonazo de San Francisco, en el centro del país. Acunado en la tradición caraqueña, serán horas de una prolongada tormenta que, añales muy atrás, por avisada que fuese, desbordaba El Guaire, sumergiendo en el caos a la ciudad, hasta que cerramos el siglo XX con las obras necesarias para un mejor control de la situación.

Se dice de un fenómeno propio de la convergencia intertropical, concentrados los vientos alisios que acostumbran a viajar desde el oriente del país debido a las bajas depresiones atmosféricas. Por cierto, algo curioso, ocupando un segmento estelar en los noticieros foráneos, alguna vez nos familiarizamos con la jerga gracias a los famosos espacios dedicados al  tiempo o clima que, por una inexplicable decisión de los ejecutivos de las televisoras locales, desaparecieron.

Acontecimientos tan naturales, incluso, por más anunciados que fuesen, siempre nos sorprenden en esta nueva centuria por el gigantesco deterioro que, indolente a todo trance, quizá calculado el aprovechamiento delictivo de las emergencias que acarrean un gasto desordenado, no tiene otro responsable que el gobierno nacional. Privilegiadas las inversiones en armamentos y equipos antimotines, el pago de la deuda, como la propaganda y la publicidad oficiales, indiscutido todo presupuesto público, no se sabe de las cifras destinadas al ámbito de la defensa civil y, mucho menos, de la existencia de un control eficaz.

La tragedia de Choroní y la que ya está avisada en torno al Lago de Valencia, ilustran muy bien la desidia y burla gubernamental, convertida la calamidad en un absurdo escarmiento a la población que razonablemente lo protesta. Tememos mucho a la eventualidad de un sismo aún de medianas proporciones, pues, Maduro Moros, como su antecesor, no es ni será previsivo y diligente ante la suerte de los venezolanos, como lo es respecto a la de los pueblos extranjeros que auxilia inmediatamente con los millones de dólares que nos niega,  en medio de una objetiva e inédita crisis humanitaria.

Una vieja caricatura de Zapata, tomándole declaración a San Francisco,  aseguraba que la Caracas de 1977 no estaba preparada para un cordonazo, mas no “condonazo”, según lo creen ahora muchos jóvenes y adultos. Además de remitirnos al imaginario social de entonces, suponiéndonos un país ahogado en la crisis, permite constatar que hubo libertad de prensa para quejarse, y contrastarlo con un presente ciertamente asfixiante:  la dictadura trata de neutralizar desesperadamente las percepciones suscitadas por una crisis real y escandalosa, procurando la censura y el bloqueo informativo, creyendo domesticable a la misma naturaleza por la vía de un par de decretos.

25/09/2017:
Ilustración: Pedro León Zapata )El Nacional, Oct. 1977).

sábado, 19 de noviembre de 2016

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Caracas tiene parquímetros. Élite, Caracas, nr. 1497 del 12/06/1954.
- Los señalamientos de Juan Pablo Pérez Alfonzo. Vea y Lea, Caracas, nr. 42 del 03/08/70.
- Ramón Escovar Salom. "El ocaso de as ideologías". El Nacional, Caracas, 17/07/66.
- Carlos Díaz Sosa. "La dramática situación del litoral central provocada por las lluvias". Élite, nr. 1326 del 03/03/51.
- Douglas Bravo a la nación venezolana. El Nacional, 14/03/79.

Fotografía: Germán Borregales. Año impreciso.

jueves, 22 de octubre de 2015

METROPOLITANIZACIÓN DEL DETERIORO


Turmero: la otra calamidad al llover

El diputado Luis Barragán reporta algunas fotorafías de las lluvias acaecidas en la ciudad de Turmero, estado Aragua, acaecidas ayer. Advierte el parlamentario que “cada vez que ocurre, incluso al pasar, constituye la otra calamidad para quienes hacen las grandes colas en la búsqueda de alimentos y medicinas, como para los peatones y el tránsito automotor, porque el agua esconde los grandes huecos de una vialidad deteriorada, la acumulación de la basura, la falta de mantenimiento de los drenajes”.

“Todas las personas que andan a pie y deben literalmente cazar un medio de transporte público, chapalean el agua hasta las rodillas para atravesar de una calle a otra, sin saber de algún hueco que puede lesionar sus piernas, algo peor si está con los niños que van o regresan de clases, como los vehículos automotores que se atascan, sufren un percance de sus piezas, ausente todo auxilio vial de las autoridades públicas. Por lo demás, el riesgo de enfermedades va más allá de un simple resfriado, con las consecuencias consabidas por la crisis hospitalaria y de medicamentos”.

Finalmente señaló el diputado por el estado Aragua, aspirante a la reelección: “Apenas, Turmero es un vivo ejemplo del desastre urbano de esta entidad federal. Concretamente, experimenta una progresiva absorción de Maracay, pero en condiciones adversas que las convierten en una metrópoli del deterioro que se junta con la constante agresión hamponil. Sin dudas, es necesaria una Asamblea Nacional diferente para legislar y controlar en la materia”.

Fuentes:


jueves, 19 de julio de 2012

¿TOCAMOS TECHO?

EL GLOBO, Caracas, 6 de Enero de 2000, Nr. 3331
Venezuela: el oleaje vertical
Luis Barragán J. - El Globo (*)

Martes, 14 de noviembre de 2000

San Mateo 2: 1-12

Flujo incontenible de piedras y lodo en el litoral central. Asombro paralizante ante la desgracia del otro y de los otros .
Más allá del desorden ecológico global, reencuentro con los extremos que explican nuestra convivencia social. Errores y aciertos del poder central. Previsiones y prisas de la periferia política. Permisos que fueron concedidos en esa espiral del lucro cómodo e irresponsable. El preaviso verbal y escrito de Defensa Civil. La perplejidad de las primeras horas del mandatario y la ahora escurridiza escena de un gobernador que chocó con el dispositivo militar de Vargas. Damnificados que, ciertamente, han sido tratados con dignidad, aunque algunos desean volver al peligro sin la coladura de viejos resabios.
Activa solidaridad de todos los sectores del país. Redibujamiento social de los medios de comunicación que reivindicaron el deber y el derecho de informar. También desolación, pillaje y violaciones en los confines del lodo. Me pregunto, además, en torno al destino de quienes fueron compañeros de aula cuando hice los dos primeros años de bachillerato en Caraballeda y de los vecinos de un Macuto sereno y amable. El itinerario diariamente cumplido, tupido de sol y salitre, que una vez, en la fuga frustrada de esta ciudad tan calamitosa, partió del Colegio "Caribe" de Taguanarena, deslizándose al lado de los campos de golf después de dejar el liceo al pie del cerro de San Julián, para culminar en un boulevard que la delincuencia no había hecho suyo o en el estacionamiento asfaltado que servía para el béisbol, lejos todavía de la maternidad.
Oro por ellos, aunque los nombres parecen disolverse con el tiempo.
La memoria falla constantemente entre nosotros. Se dijo de 1951, en el tramo inicial de la desgracia. Surgieron fechas imprecisas de las ya antiguas experiencias lluviosas. Por azar, encontré un reportaje suscrito por Manuel F. Ponte, publicado en el diario "El Nacional" del 11 de Enero de 1965. Seis de las siete parroquias del entonces Departamento Vargas resultaron afectadas por un palo de agua de más de media hora. Inundación y fango. Obstrucción de la carretera que enlaza a La Guaira con Naigutatá, Los Caracas, La Sabana, Chuspa, Caruao.
Alrededor de cien casas y ranchos total o parcialmente destruídos. : " ... En el lugar denominado Carmen de Uria - prosigue la nota - estuvieron a punto de perder la vida tres agentes de la Policía Municipal del Departamento número dos, al quedar sepultada la patrulla por el lodo que rodó del cerro adyacente...".
En su homilía de las nueve de la mañana, un sacerdote, cuyo nombre no pude averiguar, se refirió el domingo 3 de Enero de 2000, en la Iglesia de San Francisco, al Nacimiento de Jesús y la llegada de los Reyes Magos. Como si fuese una versión del propio San Mateo, según la cuidadosa intervención del cura, los desamparados de Vargas recibieron oro, incienso y mirra: la ayuda, el socorro, las donaciones, todo lo que materialmente ha podido llegar; las oraciones, el espíritu de solidaridad desplegado; e, igualmente, los juguetes para los infantes.
Agregaba, no precisamente el evangelista, la madurez de un pueblo encontrándose a sí mismo a través de un proyecto nacional, cooperando y trabajando, sin necesidad de rótulos o banderas que lo dividiesen, algo que equivale a una traición patria.
El púlpito también es expresión del pluralismo. No compartimos todo lo que se dijo, pues las diferencias y matices, a veces vistas como insalvables, perfilan nuestra vida en común. No obstante, lo importante es recordar que, luego de reportar la Buena Noticia al mundo, el trío tuvo el coraje de rectificar el camino.

(*) Si mal no recuerdo, creo que VA lo tomaba del periódico. E, incluso, presimo que me refiero por entonces al Padre Luis Arizmendi (SJ), lamentablemente ya fallecido.

Fotografía: Gerardo Torres Rodríguez, tomada de http://www.venelogia.com/archivos/3509/. La hemos invertido (LB)


Fuente: http://www.analitica.com/info/2024815.asp

lunes, 12 de diciembre de 2011

DE LA DELGADA LÍNEA ROJA


De la nueva emergencia
Luis Barragán

Jueves, 08 de Diciembre de 2011 21:11

Los altos funcionarios del Estado, incluyendo a los comentaristas de las plantas radiales y televisivas del Estado, reclaman que las consabidas, constantes y calamitosas lluvias obedecen a un fenómeno estrictamente natural. Los más avispados apuntan inmediatamente a la crisis mundial del capitalismo que ha osado aniquilar el planeta, contaminándolo por doquier.

Nadie discute la existencia y padecimiento de un fenómeno natural y, mucho menos, lo que afirme – por ejemplo - un István Mészáros, sino lapropia responsabilidad que ha de reconocer el gobierno en la tragedia. Por más que desplieguen todos los esfuerzos posibles, privilegiada la televisión para intentar una buena impresión, lo cierto es que muchas voces anticipadamente alertaron sobre la inminencia de las lluvias, la necesidad de un diagnóstico de las zonas de alto y mediano riesgo, como – inevitable redundancia – la urgencia de un plan de urgencia.

Las diligencias que hacen los organismos oficiales es lo menos que se podía esperar, por más que ellos las crean un sacrificio inédito y heroico de lo que llaman la revolución. Resulta inaceptable que, al propagandizar los hechos, la prioridad sea la del espectáculo mostrando una insensibilidad suprema que ha sido siempre dejadez e improvisación.

Ha pasado un año y, a los ya “viejos”, se suman los novísimos damnificados que tampoco ven la casa número cien miel en su horizonte, toda una engañifa estadística también oportunamente denunciada por la oposición democrática. Empero, otra cosa es lo que está en el ojo de la tormenta.

Chávez Frías pidió una larga habilitación legislativa, concedida por sus temerosos parlamentarios, para afrontar la emergencia de las lluvias, y, es de suponer, la concesión de un poder - ciertamente, sin precedentes en nuestro historial - poderosísimo para solventar o comenzar. Pleonasmo aparte, pudo en ,un año echar las bases para resolver el asunto así fuese medianamente eficaz, gozando de los créditos adicionales que se le antojaran, pero no: se aprovechó de los más pobres, de los más inocentes, de los más vulnerables para hinchar ese poder, políticamente asediar a sus adversarios, legislando en materias harto diferentes y, por supuesto, disfrutando de esa diarrea de créditos adicionales destinados a otros menesteres.

Las lluvias evidencian la inmoralidad insólita de un gobierno como el de Chávez Frías, quien tiene por absoluta prioridad reelegirse a cualquier precio en 2012. Llueve y escampa, recuérdelo: los más pobres, inocentes y vulnerables, no olvidan.

Fuente:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/10356-de-la-nueva-emergencia
Fotografía: Inundación de Higuerote (El Universal, 23/04/11).

domingo, 11 de diciembre de 2011

MACABRO PRETEXTO DE SUPERHABILITACIÓN


EL NACIONAL - Domingo 11 de Diciembre de 2011 Ciudadanos/1
LLUVIAS De 18 decretos aprobados con poderes especiales sólo 5 son para emergencias
Un año sin techo, pese a la habilitante
El Gobierno asumió que los afectados tendrían una larga estadía en los refugios: en el Presupuesto Nacional de 2012 se creó una partida especial para atender a los que se alojan en oficinas públicas
ADRIANA RIVERA


Rosalía se entera de las peleas maritales de los vecinos del piso 4, que suelen darse a gritos al amanecer. El escándalo se cuela por las paredes de drywall y por las cortinas de flores azules, que son los muros de su casa desde el 26 de noviembre de 2010, cuando su vivienda en San Agustín, al oeste de Caracas, se vino abajo con los aguaceros. Su familia cumplió un año en el refugio del Sambil de Candelaria con la promesa de que pronto le darían una casa, como otros cientos de familias que comparten el local que sería un centro comercial.

"Parezco una nómada. Unos días los paso en casa de mi madrina, otros en casa de alguna compañera de la universidad. Otros en el refugio", dice la joven de 19 años de edad. La familia tampoco se ha recuperado: el padre es el único que trabaja, la madre se queda en el refugio y cobra el sueldo mínimo que le paga el Gobierno por su condición de damnificada. "Mi hermana tiene una enfermedad en los riñones y con la poca higiene de los baños se lo pasa enferma, con infecciones", relata.

Para la atención de la emergencia, el presidente Hugo Chávez pidió una Ley Habilitante. Sin embargo, de las 18 leyes que ha decretado entre 2010 y 2011, sólo 5 se refieren a esa materia: la ley que crea el Fondo Simón Bolívar para la Reconstrucción (administrado por Pdvsa, que no ha presentado los balances), La Ley Especial de Refugios Dignos, La Ley Orgánica de Emergencia para Terrenos y Viviendas (que permitió expropiar terrenos, estacionamientos y galpones para construir casas), la Ley de Reconstrucción Integral de la Región de Barlovento y el marco regulatorio de la Gran Misión Vivienda Venezuela. El resto de las normas están relacionadas con la Fuerza Armada, reformas financieras y bancarias, el sector agrícola, la administración pública o el área laboral.

La ley que regula las condiciones de trabajo de los conserjes y la Ley de Costos y Precios Justos, por ejemplo, forman parte del conjunto de normas dictadas por el Presidente.

Un año después de que las lluvias dejaran cerca de 130.000 damnificados en todo el país, sólo en la Gran Caracas se calcula que casi 21.000 familias permanecen en albergues. Datos de la Asociación Civil de Pequeños y Medianos Hoteleros de la Gran Caracas indican que 170 hoteles siguen ocupados por los afectados. Ministerios, el Palacio de Miraflores, instalaciones militares, galpones, museos y bibliotecas siguen fungiendo como hospedajes.

Fuera de foco. "Para cubrir las necesidades básicas de los afectados no se necesitaba una Ley Habilitante. A través del decreto de emergencia se podían obtener los recursos necesarios para habilitar viviendas y construir otras 30.000 en menos de 9 meses. Una persona no puede estar más de 90 días en un albergue; es inhumano. Eso no le permite recuperarse de su condición de afectado, volver a su vida como era antes de la tragedia", afirma Antonio Rivero, ex director de Protección Civil.

La lista de tareas pendientes se extiende: "Había que fortalecer el trabajo articulado a escala nacional, regional y local con los organismos en materia de seguridad ante catástrofes; evitar que la gente siguiera construyendo en sitios inseguros y hacer un monitoreo permanente en las cuencas de los ríos para asegurar desalojos tempranos".

Mercedes Marrero, fundadora de la Comisión para la Mitigación de Riesgos de la UCV, lamenta que las normas decretadas no se relacionen con la Ley Integral de Gestión de Riesgos, sancionada por Chávez en 2009. "Esa ley prevé una serie de disposiciones que hubiese permitido tres años después tener un resultado sostenido sobre el tema de riesgos en nuestro país. Inexplicablemente, no cuenta con las instancias de coordinación y seguimiento y se continúan realizando acciones espasmódicas que a menudo son abandonadas", señala.

Para Ángel Rangel, ex director de Protección Civil y experto en atención de desastres, el problema fue politizar la ayuda a los damnificados. "Se creó un Estado Mayor de Lluvias y se trató como un tema reactivo, de estructuras militares. A gobernadores y alcaldes de oposición no se les incluyó. Había que incorporar la variable riesgo en planes de desarrollo e inversión pública", sostiene.

Largo rato. Pese a los anuncios de que se han construido 100.000 casas este año, sólo 5.000 familias damnificadas en 2010 han sido reubicadas, de acuerdo con la información que dio el vicepresidente Elías Jaua a mediados de noviembre.

El decreto de emergencia por lluvias fue prorrogado tres meses más y los aguaceros de este año han causado más de una decena de muertos y amenazan con dejar otros contingentes de damnificados en los refugios ya colapsados. En las últimas semanas, habitantes de los refugios Seniat de Los Ruices, La Rinconada, Cuartel San Carlos, Ministerio de Cultura, Club Valdiano, Aquiles Nazca de San Martín y Montecristo han protestado para exigir viviendas.

A pesar de las promesas presidenciales de que en menos de un año la contingencia habría pasado y se construirían las casas necesarias, el Gobierno previó una larga estadía en los albergues. La conclusión se desprende de la revisión del Presupuesto Nacional para 2012, en el que se creó la partida especial 007 llamada "Protección y Atención Integral a las Familias y Personas en los Refugios en Caso de Emergencias o Desastres", para dar recursos a los organismos que tienen a su cargo la manutención de esos hospedajes. Un total de 437 millones de bolívares destinará el Gobierno para administrar los albergues. Las instituciones que aportarán más dinero son el Instituto Venezolano de Seguros Sociales y los ministerios de Relaciones Interiores y Justicia, Educación y Despacho de la Presidencia.

La esperanza de algunos damnificados, pese al tiempo transcurrido, se mantiene. Rosalía resume así su dilema: "Si hay gente de la tragedia de Vargas a la que todavía no le han dado casa, ¿tú crees que a nosotros nos la van a dar? Nos dicen que hay que esperar hasta agosto de 2012. Seguimos en el refugio porque mi mamá sí tiene fe".