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viernes, 3 de abril de 2020

DEL GABALDONERO

Conociendo Nuestra Historia está con Conociendo Nuestra Historia 
La gabaldonera
José Rosario Araujo
 
Este fue el nombre dado por el pueblo venezolano al alzamiento del General José Rafael Gabaldón en contra de Juan Vicente Gómez.
El 28 de abril de 1929 a las cinco de la mañana el General y sus hombres esperan el momento para levantarse en armas, cuentan con 25 máuseres, 40 revólveres, 30 escopetas y un centenar de machetes.
En la larga espera se da cuenta que ha sido traicionado y que la gente comprometida con el movimiento en la ciudad de Caracas y en el resto del país no actuarán.
En la plaza de Biscocuy el caudillo trujillano descorazonado por la traición se lleva la mano al arma para suicidarse pero es detenido por su hijo Joaquín recordándole la responsabilidad con sus hombres.
Ya en El Tocuyo desde el 1 de abril estaba tomada por su gente a pesar que ellos saben la traición de Caracas.
Gabaldon había escrito una carta al General Gómez de una manera respetuosa para que oyera el clamor de su pueblo abogando por sus derechos.
El dictador tiene oídos sordos, el trujillano insiste enviando otra misiva el 28 de octubre pero no obtiene respuesta. La gabaldonera se dirige a Guanare, luego vía Barinas pero en ella se encuentran tropas gomecistas mejores armados y de superioridad numérica, entonces se retiran a Guanare.
En la vorágine de esta guerra se produce un combate en Guanare. Gabaldon piensa que los gomecistas le cortaran el paso hacía los llanos y coloca sus hombres en un número aproximado de 200, en el camino de Biscocuy pero el enemigo se le acerca por Acarigua.
Él los enfrentaría con una guerrilla de soldados tocuyanos que los coloca en la vía de Acarigua y otra avanzada en la salida de Barinas.
El enemigo se adelanta calle adentro y Gabaldón en su mula se dirige a la vanguardia de sus tropas comandadas por el Capitán Goyo Gil.
Los gomecistas con banderas desplegadas, tocando su banda militar el toque de los derrotados, supuestamente para mermar la moral de las tropas enemigas continúan el ataque.
Los gabaldoneros se baten con valor usando los 25 máuseres y los revólveres con que cuentan, logrando empujar al enemigo hacía afuera de la ciudad.
En ese sitio se unen a la lucha fuerzas veteranas gomecistas que se habían quedado retrasadas con la intención de capturar a Gabaldón.
Las municiones se les acaban a los revolucionarios y el General se le ocurre una carga a machete, logrando con esto la derrota del enemigo y la muerte de 200 enemigos, tomándole 200 máuseres e hiriéndole tres generales gomecistas.
Para el dictador resulta vergonzoso y desata a su jauría envía a Eustaquio Gómez, Pedro Cárdenas, León Jurado, Félix Galavis y Juan Fernández, quince generales y 3000 hombres a la caza de Gabaldón y este huye a las montañas de Córdova.
Desde ahí opone resistencia junto a sus hombres y espera que algo ocurra, pero ningún movimiento en contra de Gómez se suscita.
Cada día la resistencia es más difícil, el cerco aprieta y las municiones se acaban. Huyen de las montañas de Córdova vadean el río Guanare.
Las tropas gomecistas del General León Jurado invaden La Hacienda del Santo Cristo. Los revolucionarios buscan la salida hacía Colombia. El enemigo aplica, a su paso en busca de los alzados, la política de tierra quemada, 500 hogares son destruidos haciéndoles pagar su amistad con Gabaldón.
El bravo caudillo se rinde al no poder permitir que la gente sufra por él. En el caserío Guayabita es detenido junto a su hijo Joaquín y dos de sus más bravos soldados como lo eran Joaquín Sequera y José Suárez, terminándose así un alzamiento más contra Gómez conocido popularmente como “La Gabaldonera” desde el 28 de abril hasta el 23 de junio de 1929.

Nota de Francisco Javier González Rodríguez para Reospectiva Historia de Venezuela / Facebook: https://www.facebook.com/groups/1383449535264618/?multi_permalinks=2619855428290683&notif_id=1585910780776844&notif_t=group_activity
Cfr.

martes, 17 de marzo de 2015

OTRORA REFERENTE

El General Gabaldón: un mito
Ox Armand


Hace 40 años falleció el general José Rafael Gabaldón (04/11/1882-17/02/1975), a quien muy pocos recordarán por estos tiempos. Célebre por alzarse contra la dictadura de Juan Vicente Gómez,  representó una de las variedades del caudillismo que, por cierto, es un fenómeno esencialmente rural y militar, pues, no lo hay cuando se trata de un país urbano y civil (para eso hay el liderazgo político, con todo lo que implica).  Aún cuando fue hijo de otro general con estirpe de caudillo, surgió su figura con los hechos de 1928 y  la saga se hizo notable por sus hijos, incluso, uno de ellos muerto al iniciarse las guerrillas en la década de los sesenta del siglo XX.

Temprano, JRG abandonó sus estudios en el Colegio Federal de su natal Trujillo para meterse de lleno en la vida militar, siendo tan levantisca la región andina. Combate a Cipriano Castro y, después, a la Libertadora de Matos, alcanzará luego el generalato y responsabilidad políticas de importancia que lo llevan hasta la jefatura civil de Puerto Cabello. Volviendo a la vida civil, tiene éxito en el mundo comercial, concretamente con el ganado en los llanos, afianzando la relación su protector, Leopoldo Baptista, y entablando amistad con Gómez. Pasa  por la gobernación provisional de Portuguesa y, caído Baptista, se encuentra en serios apuros. Un pariente cercano, Victorino Márquez Bustillos, alterno en la presidencia de la República (una titularidad conveiente para Gómez, el amo del poder), logra la amnistía y, tras una que otra diligencia política, se retira a su hacienda de Santo Cristo en tierras portugueseñas, adquirida en 1912. Digamos, un hacendado más entre los generales de prestigio, pero al despuntar 1928, prisioneros centenares de estudiantes a los que el régimen lleva a trabajar en las carreteras, sobrevienen los sucesos que le darán nombradía en la historia contemporánea.

JRG se va a Maracay para conversar con su amigo Gómez, tratando de convencerlo para que libere los estudiantes. Óscar Yánes, fruto de una entrevista que le hiciera en 1955, reseña esa conversación: “Observo, General, que a la lista nuestra colocó usted crucecitas y como la cruz es el símbolo de la redención, usted va a libertad a esos, pero ¡póngale la cruz a todos! – Gómez, saltó de su asiento. Dijo, con voz gruesa: ¡No, General, a los que tienen la cruz es a los que no vamos a soltar! – Y allí empezó la pelea. Comenzaron a discutir nombre por nombre. Por fin el número de los libertados llegó a 400”. Finiquitado el arreglo, JRG volvió a Santo Cristo, tres mil hectáreas ubicadas en Biscucuy para la siembra de café y el ganado. Ocurre que algo más,pues, se entera que hay planes para un golpe de Estado en Caracas, divididas las armas del régimen entre el sector que representan José María García Velasco y Eustoquio Gómez, y otro, girando alrededor de Eleazar López Contreras, representado por Emilio Fernández y Hernán Febres Cordero. JRG manda su hijo a Caracas, a objeto de conversar con Juan José Palacios para incorporarse con 50 oficiales, por lo que pedía diferir por 40 días las acciones, pero – yendo por Las Trincheras – Joaquín, el vástago, se enteró que el movimiento se había dado y resultó derrotado. Se alza desde Santo Cristo y, con los 50 oficiales, emprende camino a Caracas y, ya con el control de tres ciudades y más de 20 pueblos, en Guanare es derrotado y, huidos los pretendidos invasores, tomando el monte, quedó sofocada la intentona. En junio de 1929, JRG tuvo el inmenso coraje de entregarse, luego de involucrarse en otro alzamiento, el de Román Delgado Chalbaud, tras el incendio de caseríos y pueblos en Portuguesa: resultó falso el compromiso de alzarse la guarnición de Caracas, con López Contreras a la cabeza (por cierto, a quien debemos hurgar históricamente, pues flirteaba o realmente conspiraba, esperando el agotamiento y deceso de Gómez). JRG sufrirá el Castillo de Puerto Cabello hasta 1935, convertido después en presidente del estado Lara con López Contreras !!! Al año siguiente, propone el Partido Demócrata Venezolano (PDV), renunciando a la presidencia cuando es negada su legalización.  Más tarde es  embajador en Argentina, Cuba y Brasil, gobernador del estado Lara, y hasta administrador de la Aduana durante el gobierno de Isaías Medina Angarita. Se retira de la política activa por 1948, aunque protestó a Pérez Jiménez con motivo de la X Conferencia Interamericana de 1953.

Nos parece, a la postre JRG fue uno entre la variedad de caudillos que tuvimos, quienes fueron derrotados militarmente por Gómez en Ciudad Bolívar hacia 1903, aliados o combatidos después gracias a un régimen que consolidó el Estado Nacional como nunca lo imaginaron, y derrotados finalmente por el progreso urbanizador del país. Entonces, ¿por qué la resonancia de JRG? Creemos que el mito se debió al gesto de 1928, insuflado por el poderoso y consabido movimiento generacional que lo propagandizó, muy luego reforzado por la insurrección marxista de los años sesenta. Manuel Caballero observa que él no tuvo la influencia política, la estatura nacional ni los dineros de Delgado Chalbaud y, siendo, “en cierta forma un caudillo regional”, sin haber “lavado su gomecismo de los primeros tiempos con una cárcel tan terrible como la de Delgado”, contó con otro detalle: la fama de una hacienda inexpugnable. Además, a pesar de lo sucedido, hubo una relación epistolar con Gómez que apuntaba a una amistad básica. Podemos añadir que se hizo un funcionario diplomático convencional que llegó a ocupar una competida responsabilidad aduanera y que, favorecido por la prensa que tuvo mayor interés en la divulgación histórica, lucía importante el testimonio de un sobreviviente de las épocas más oscuras del siglo pasado.

La aludida entrevista de Yánes comienza con una estupenda intuición de valor politológico: “En Venezuela se podía hacer política por dos cosas: por suerte o por herencia. Y en la conspiración, por la amistad o la ambición”. Y JFG – prosigue el periodista – hay suerte, herencia, amistad y ambición.

Fallece el general del Santo Cristo en 1975, luego de una intervención quirúrgica que, según Vicente Sucre Vegas, su médico, le levantó el ánimo y el optimismo. Un sepelio muy concurrido, mientras el presidente Pérez regresaba de una triunfal gira por México camin a la nacioalización petrolera venezolana.

Referencias:
Manuel Caballero (2010) “Historia de los venezolanos en el siglo XX”. Editorial Alfa, Caracas.
Fundación Polar (s/f) “Diccionario Interactivo de Historia de Venezuela” (Caracas, CD).
Óscar Yánes. “El General Gabaldón … Un caudillo que se ha quedado solo”. Élite, Caracas, nr. 1537 del 19/02/1955.
S/a (1975) “Ayer murió de un paro cardiaco el General José Rafael Gabaldón”. El Nacional, Caracas, 18 de marzo.

Fuente:
http://www.opinionynoticias.com/opinionnacional/22009-el-general-gabaldon-un-mito