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martes, 27 de octubre de 2015

QUE PUEDA VER !!!



Domingo 25 de octubre de 2015
“Tu fe te ha curado” (Mc 10, 46-52)
José Martínez De Toda, S.J.

Moderador/a: Buenos días. Estamos aquí en el Estudio… //(Se presentan los participantes).
El Evangelio del domingo de hoy pinta al ciego Bartimeo, que cuando se entera de que Jesús está pasando por allí cerca, comienza a gritar con tal fuerza que muchos le regañan para que se calle. Pero él gritaba más duro, pues se daba cuenta de que aquella era la única oportunidad de su vida para curarse. Por fin Jesús lo manda llamar, lo cura y le dice: “Tu fe te ha curado”. Saboreemos este pasaje evangélico, lleno del entusiasmo que da la fe.
Lectura del santo evangelio según San Marcos (Marcos 10, 46-52)
NARRADOR/A – En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar:
BARTIMEO – "Hijo de David, ten compasión de mí".
NARRADOR/A – Muchos le regañaban para que se callara. Pero él gritaba más:
BARTIMEO – "Hijo de David, ten compasión de mí".
NARRADOR/A – Jesús se detuvo y dijo:
JESÚS – "Llámenlo".
NARRADOR/A – Llamaron al ciego, diciéndole:
SEGUIDOR – "Ánimo, levántate, que te llama".
NARRADOR/A – Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús. Jesús le dijo:
JESÚS – "¿Qué quieres que haga por ti"?
NARRADOR/A – El ciego le contestó:
BARTIMEO – "Maestro, que pueda ver".
NARRADOR/A – Jesús le dijo:
JESÚS – "Anda, tu fe te ha curado".
NARRADOR/A – Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

Pregunta 1 – ¿Qué puedo hacer si quiero buscar a Jesús?
Podemos hacer lo que hizo el ciego Bartimeo. Él puede ser un modelo para nosotros.
Esto ocurrió en Jericó, aquella ciudad, que aparece en medio del desierto de Judea, como un oasis, verde y fértil; y a la que se le llama también «la ciudad de las palmeras».
Eran conocidas y famosas las rosas de Jericó (Eclesiástico 24, 14).
Allí ocurrió la curación del ciego Bartimeo, fruto de su entusiasmo y de su fe.
Aquellos días las calles de Jericó estarían llenas de peregrinos de todas partes, que se dirigían hacia Jerusalén, la Ciudad Santa, para la Pascua judía.
Entre ellos va el famoso Jesús, a quien algunos consideran el Mesías. La mayoría lo quiere y lo aprecia mucho.
Van junto a Él, pues piensan que quizá puedan presenciar un milagro – o recibir una bendición – o escuchar unas palabras de sabiduría – o hasta ver volar chispas entre Jesús y sus enemigos. En todo caso, la subida a Jerusalén promete ser una gran marcha. Va a ser todo un acontecimiento subir aquellos 25 kilómetros a Jerusalén con Él.
Pero por allí Jesús tiene también sus enemigos: los escribas y fariseos. Precisamente Jericó es el hogar de muchos sacerdotes y levitas, que sirven en el templo de Jerusalén. Todos ellos andan aferrados a la tradición y al costumbrero. Y por eso no les gusta el aparente desdeño de Jesús hacia la tradición. Seguramente algunos estarán preparando alguna pregunta capciosa para Él.
Pregunta 2 – ¿Y dónde aparece el ciego?
Pero junto al camino está sentado el ciego Bartimeo pidiendo limosna. Tiene su manto delante de él para recoger las monedas que le echan los transeúntes.
De pronto Bartimeo oye de una conversación que Jesús está pasando por allí. Y comienza a gritar:
- Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí.
Entre el ruido de la multitud, Jesús oye el llanto de este mendigo, y se detiene de inmediato. Los oídos de Jesús están predispuestos a escuchar a los marginados, y grita:
- “Llámenlo”.
El ciego sigue en el suelo, y de pronto oye que le dicen los enviados de Jesús:
- “¡Ánimo! Levántate. Te está llamando”.
Bartimeo deja el manto en el suelo, da un salto y se acerca a Jesús.
Cuando Jesús le pregunta qué quiere de Él, el ciego no duda:
- “Maestro, que pueda ver”.
Y Jesús con una gran sonrisa, le dice:
- “Anda, tu fe te ha salvado”.
Y recobró la vista de inmediato, y siguió a Jesús.
Pregunta 3 – ¿Nos parecemos a Bartimeo?
1.Bartimeo, el mendigo ciego y sentado a la orilla del camino, es cada uno de nosotros.
“Estar a la orilla” del camino es vivir marginado, vivir sin esperanza, vivir de espaldas a la sociedad, sin relaciones, vivir sin amor.
Y “estar ciego” es:
• no ver a Dios,
• no ver a los hermanos,
• no verme a mi mismo.
La ceguera es también no ver con los ojos de Dios, sino ver con los ojos del odio, del poder, de la avaricia, de la envidia, de la lujuria…
Bartimeo, mendigo ciego y sentado a la orilla del camino, es la historia de nuestra comunidad, la historia de nuestro barrio, de nuestra ciudad, de nuestro país.
Cuántos Bartimeos, hombres y mujeres, hay en la orilla de nuestras calles, ciegos a las bendiciones de nuestro Dios y ávidos de hacer negocios con la corrupción.
Vivimos como Bartimeo a veces como ciegos, sin ojos para mirar la vida como la miraba Jesús.
Estamos como él sentados, instalados en una religión convencional, sin fuerza para seguir sus pasos.
Estamos como él descaminados, al borde del camino que lleva Jesús, sin tenerle como guía de nuestras comunidades cristianas.
2.El Bartimeo del evangelio tuvo suerte porque se encontró con Jesús y pudo gritarle su oración: "Jesús, ten compasión de mí". Y pudo expresarle su necesidad: “Señor, que vea”.
Esto es algo que debemos imitar.
(Pagola).
Y sabemos que Jesús quiere ayudarnos.
3.Bartimeo da tres pasos que van a cambiar su vida:
-Primero, arroja el manto porque le estorba para encontrarse con Jesús.
-Segundo, aunque todavía se mueve entre tinieblas, da un salto decidido hacia Jesús.
-Tercero: de esta manera se acerca a Jesús.
Muchos de nosotros necesitamos estos tres pasos:
-Liberarnos de ataduras que ahogan nuestra fe;
-Tomar, por fin, una decisión inmediata;
-Y ponerme ante Jesús con confianza sencilla y nueva.
4.Y si Jesús nos pregunta qué queremos de Él, le diremos: “Maestro, que pueda ver”.
Esto es lo más importante: ver las cosas de manera nueva, como las ve Jesús. Así nuestra vida se transforma.
Y también, cuando una comunidad recibe luz de Jesús, se convierte.
Cuando uno se hace mayor, la presbicia no nos deja ver con claridad, y los lentes bifocales nos ayudan.
Teniendo cerca a Jesús, uno elimina la presbicia del egoísmo.
Cuando uno se hace más cristiano, uno cree más, y ve mejor, y sale de la orilla para encontrarse en el centro de la vida y del amor.
Ésta es la fuerza que respiraba Bartimeo: “Tu fe te ha salvado”.
Despedida
Les invitamos a la Misa, a la Eucaristía, sacramento del amor. Ahí nos alimentamos y tomamos fuerza para seguir gritándole a Jesús que nos cure a nosotros, a nuestro país y al mundo de nuestra ceguera y de nuestra pasividad, y que nos llene de entusiasmo para seguir a Jesús, fuente de amor y de vida.

Ilustración: Jaime Gili.

domingo, 18 de octubre de 2015

SERVIR

Evangelio Dominical: Zebedeo
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado al Evangelio que se proclama el vigésimo noveno Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo B, correspondiente al domingo 18 de octubre 2015.  La lectura es tomada del Evangelio según San Marcos 10, 35-45.

"El que quiera ser el primero, que sea el esclavo de todos"

¿Qué fue lo que más les costó a los Apóstoles aprender de Jesús?

Que lo más importante es la humildad y el servir, el desapego del poder y del dinero. El evangelio de hoy toca precisamente este tema.

Aquí se habla de una movida un poco fea de los hijos de Zebedeo.

Cuando queremos algo (un trabajo, un cupo en un colegio, un puesto, una beca en una universidad...) buscamos una recomendación, un apoyo en personas que tienen cierto influjo social o económico, una 'palanca'..., lo cual es muy normal.

Pero lo que tenemos aquí, más bien, es una autorecomendación o autopromoción de los hijos de Zebedeo, para alcanzar cargos de poder o de influjo, lo cual no es tan bien visto.

¿Cuándo ocurrió eso?

Eso fue hacia el final de la predicación de Jesús. Todos van camino de Jerusalén con las caras un poco largas, pues Jesús les ha anunciado que allí lo matarán. Él se adelanta sólo.

Entonces Juan y Santiago, hijos de Zebedeo, se adelantan también un poco y le dicen:

-"Concédenos que en tu reino glorioso nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda". En el texto paralelo de Mateo (20, 20-28), quizás para tutelar la fama de los dos hermanos, el evangelista hace presentar la petición de recomendación por la madre.

En ese tiempo y lugar para comer en banquetes o festines la gente generalmente se reclinaba en sofás alrededor de una mesa baja. Cuando Santiago y Juan piden sentarse junto a Jesús en su gloria, se están imaginando a Jesús como un rey sentado en una mesa con sus principales consejeros a su mano derecha e izquierda.

¿Cómo le parecería esta petición a Jesús?

Mal por varias razones:

1.Es una autorecomendación para cargos de prestigio, pide aceptar humillaciones, sufrimiento, cruz... y predica y practica la humildad.

2.Ellos piensan en un mesianismo político. Consideran este viaje como una marcha triunfal del Mesías a Jerusalén, para restaurarle su previa gloria davídica. Pero el mesianismo de Jesús es espiritual, del amor sin límites, y se hace las cosas no por el poder y el dinero, sino por el camino del servicio, y respetando la libertad de cada uno.

¿Qué les dice Jesús?


-'¿Son capaces de soportar la terrible experiencia por la que yo estoy pasando? ¿Aguantarán al enfrentarse con el odio y el dolor y la muerte por los que yo voy a pasar?'

Cuando se enteran los otros discípulos de la petición de los dos hermanos, se disgustaron. También ellos querían esos puestos de honor.

La ambición los divide y enfrenta. La búsqueda de honores y protagonismos interesados rompen la comunión de la comunidad. ¿Qué puede haber más contrario a Jesús y a su proyecto de servir a la liberación de las gentes?

El hecho es tan grave que Jesús los reúne en torno a sí, y les dice:

-"Los jefes de los pueblos los tiranizan, y los grandes los oprimen. Ustedes, nada de eso: el que quiera ser grande, sea su servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate de todos".

Los que tienen poder en el mundo, halagan a los suyos, y TIRANIZAN y OPRIMEN a los demás; en cambio Jesús SIRVE a los más necesitados y DA SU VIDA por todos.

Se parece a lo que pasó en este cuento:


Pero una anciana le dijo: "Pues yo conozco a uno que es verdaderamente grande. Venga a mi casa mañana a mediodía".

Al entrar el jefe en la casa, vio a la anciana y a un niñito gateando junto a ella.

"¿Dónde está ese gran jefe del que me hablaste ayer?"

La anciana cogió en sus brazos al bebé y le dijo:

"Éste es el grande del que le hablé".

El gran jefe enfadado le gritó a la anciana:

"¿Qué es esto? No intentes engañarme. Esto no es más que un bebé."

El niño asustado comenzó a llorar. El jefe se conmovió. No quería asustarle. Arrodillado, se quitó las plumas de águila y halcón que llevaba en el pelo y acarició las mejillas del niño. Se quitó sus collares que hicieron de sonajero a los oídos del niño. Poco a poco el niño dejó de llorar y comenzó a escuchar y mirar. La anciana sonriendo le dijo:

"Se da cuenta que, incluso usted, que es el gran jefe, tuvo que dejar de hablar y tuvo que convertirse en su servidor. Así lo quiso el Creador. Él no le hizo grande a usted, para que pudiera presumir de su grandeza, sino para que pudiera ayudar a los que no son tan fuertes como usted".

A partir de aquel día nadie oyó al gran jefe proclamar su grandeza. Y vio que los que más le debían reclamar su atención eran los más débiles.> (Félix Jiménez, escolapio).

¿Cuál es la persona más importante para Jesús?

La persona necesitada. Lo que quiere Jesús a su alrededor no es gente que se crea el número uno, y a quien hay que servir y admirar, sino gente que se crea el último número y se ponga a servir. Jesús quiere gente dispuesta a beber el cáliz del sufrimiento y a recibir el bautismo de la muerte al propio egoísmo.

Jesús quiere rodearse de "servidores" como Él. El que quiera ser el más grande es el que más sirve a los más necesitados hasta dar todo por ellos.

(Pagola)

"En todo amar y servir" (S. Ignacio de Loyola).

Fuente: http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-zebedeo


Ilustración: Jaime Gili 1

domingo, 11 de octubre de 2015

“Vende lo que tienes, dalo a los pobres y sígueme” (Mc 10, 17-30)
José Martínez De Toda, S.J.

Moderador/a: Buenos días. Estamos aquí en el Estudio… (Se presentan los participantes).
El Evangelio del domingo de hoy presenta a un joven rico, que busca a Jesús. No le pide salud. Le pide ‘heredar’ algo, es decir, conseguir algo sin trabajar, porque así son las herencias. Pero además, esta herencia es muy grande, la más grande que uno se puede imaginar. ¿Cuál será? ¿Qué le responde Jesús? Escuchémoslo.
Lectura del santo evangelio según San Marcos (Marcos 10, 17-30)
NARRADOR/A – En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó:
JOVEN – Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?
NARRADOR/A – Jesús le contestó:
JESÚS – ¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.
NARRADOR/A – Él replicó:
JOVEN – Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.
NARRADOR/A – Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo:
JESÚS – Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres –así tendrás un tesoro en el cielo-, y luego sígueme.
NARRADOR/A – A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico. Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos:
JESÚS – ¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el Reino de Dios!
NARRADOR/A – Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió:
JESÚS – Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el Reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el Reino de Dios.
NARRADOR/A – Ellos se espantaron y comentaban:
DISCÍPULO – Entonces, ¿quién puede salvarse?
NARRADOR/A – Jesús se les quedó mirando y les dijo:
JESÚS – Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo.
NARRADOR/A – Pedro se puso a decirle:
PEDRO – Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.
NARRADOR/A – Jesús dijo:
JESÚS – Les aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más –casa, y hermanos y hermanas, y madre e hijos, y tierras, con persecuciones-, y en la edad futura la vida eterna.

Pregunta 1 – ¿Hay jóvenes que buscan a Jesús?
Ahora y siempre.
Hay jóvenes que dijeron ‘NO’ al Señor; pero hay jóvenes que dijeron ‘SI’ al Señor.
Muchos de estos fueron impactados por frases evangélicas. Por ejemplo:
-"Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes, y dáselo a los pobres y luego ven y sígueme" (Mc 19, 17.30) (S. Antonio Abad, Egipto, años 251-356, era de familia muy rica, escuchó esta frase al entrar a una iglesia, y sólo se quedó con un poco de dinero para él y su hermana.
-"No se preocupen por el día de mañana” (S. Antonio Abad). Más adelante oyó esta segunda esta frase, aseguró a su hermana en un convento de monjas para su educación, dio el resto a los pobres y se fue al desierto. Y muchos jóvenes le siguieron.
- Un crucifijo le dijo a S. Francisco de Asís (Años 1182-1226): “Francisco, vete y repara mi iglesia, que se está cayendo en ruinas.” Vendió lo que tenía y se puso a reconstruir la Capilla de S. Damián y otras más, hasta que escuchó estas palabras del evangelio: No lleven monedero, ni bolsón, ni sandalias, ni se detengan a visitar a conocidos... (Lc, 10). Él cambió su afán de reconstruir las iglesias por la vida austera y la prédica del Evangelio.
- “¿De qué te sirve ganar todo el mundo, si pierdes tu alma?” (S. Ignacio de Loyola le repetía a Francisco Javier (1528-1535), campeón en deporte universitario. Por fin éste se convirtió y los dos forman parte del primer grupo de jesuitas).
- S. Agustín, estando en su jardín con un amigo, oyó la voz de un niño de una casa vecina que decía: Toma y lee. Tomó la biblia y leyó: “Actuemos con decencia como de día: basta de banquetes y borracheras, basta de lujuria y libertinaje, no más envidias y peleas. Revístanse del Señor Jesucristo y no se dejen conducir por los deseos del instinto” (Rom 13, 13-14). Y cambió de vida.
Muchos jóvenes dijeron ‘SÍ’ al Señor, pero otros muchos dijeron ‘No’ al Señor.
Éste es el caso del joven rico de este evangelio, a quien Jesús respondió con las frases más radicales de la Escritura.

Pregunta 2 – ¿Dónde está la radicalidad en este evangelio?
Después de una misa, en que expliqué esta frase: - "Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes, y dáselo a los pobres y luego ven y sígueme", una joven me comentaba: “Esa perspectiva es muy dura: quedarse sin comida y durmiendo en la calle”. Le respondí:
-Jesús presenta dos posibilidades: la normal y universal para todos, que es cumplir los Mandamientos. Pero, al insistir el joven, Jesús le presenta el plan especial de vivir como Él vivió: “Dalo a los pobres…” Eso hizo S. Onofre, S. Ignacio de Loyola. Eso hacen hoy día quienes entran en la vida religiosa.
Las frases que Jesús dirige a sus discípulos después de que este hombre “se fue triste, porque era muy rico”, son de una contundencia implacable:
-“¡Qué difícil va a ser para los ricos entrar en el reino de Dios! Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el reino de Dios”.
Frases tan exigentes hicieron que los discípulos, asombrados, se preguntaran:
-“¿Y quién podrá salvarse?” A lo que Jesús respondió:
-“Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para él no hay nada imposible”.
No se trata simplemente de dar un «consejo» a los que buscan la perfección en la vida religiosa. Resulta casi imposible que un rico entre en el Reino de Dios.
Comida, pero no apetito. Adornos, pero no Belleza. Una casa, pero no un hogar.
Medicinas, pero no salud. Lujos, pero no cultura. Diversión, pero no felicidad.
Un crucifijo, pero no un salvador. Un banco en la iglesia, pero no en el cielo. Lo que el dinero no puede comprar, Dios lo da libremente sin cobrar.>

Pregunta 3 – ¿Entonces el dinero es una trampa?
Efectivamente. Te contaré algo sobre “La cacería del mono”.
Algunos indígenas tienen una forma original de entrampar monos. Parten un coco por la mitad, vacían ambas mitades, y en una de ellas hacen un agujero suficientemente grande como para que pase la mano de un mono. Entonces colocan una naranja en la otra mitad del coco, unen bien las dos mitades y las atan con un mecate a un árbol.
Tarde o temprano un ingenuo mono aparece entre las ramas, huele la deliciosa naranja y la descubre dentro del coco. El mono mete su mano por el agujero, agarra con fuerza la naranja, y trata de hacerla pasar por el agujero. Imposible. Mientras tanto los cazadores se van acercando.
Pregunta 4 – ¿Te dio lástima el pobre mono? ¿Qué consejo le darías?
- “Suelta la naranja, para que tu mano pueda escaparse por el agujero, y huye”
El mono no puede tener a la vez la naranja y la libertad. Está entrampado.>
Esto es exactamente lo que Jesús le dice al joven rico. Lo ve en peligro de perder su oportunidad de la vida eterna por culpa de su adhesión a la riqueza. Y le recomienda:
-“Deja tu riqueza y salva así tu vida eterna”.
Más aún, si el mono pudiera orar, rezaría así: “Dios mío, ayúdame. Pero no me pidas que suelte la naranja”.
Esto te puede resultar cómico. Pero así rezaría el joven rico: “Dame la vida eterna, Señor; pero no me pidas dejar mi riqueza”. (1er binario de los Ejercicios de S. Ignacio).
Las enseñanzas de Jesús pueden parecer duras e incomprensibles, pero al final nos las da por nuestro bien. Vienen de alguien que nos ama y que conoce mejor que nosotros qué es lo que más nos conviene tener o dejar.
Jesús le dice: “Vete, vende lo que tienes, dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; y ven, y sígueme”.

Despedida
Les invitamos a la Misa, a la Eucaristía, sacramento del amor. Allí está Jesús, el Maestro bueno, a quien buscas y a quienes tantos buscan. Escúchale. Tiene palabras de vida eterna. Él te ayudará a superar las dificultades para que llegues a la gran felicidad.

Fuente:
http://www.jesuitas.org.co/homilia.html?homilia_id=1398
Diseño: Jaime Gili.

LO UNO Y LO OTRO

NOTITARDE, Valencia, 11 de octubre de 2015
“Caminando con Cristo”
Riquezas y desprendimiento
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

En el evangelio de este domingo se habla de tres aspectos que están relacionados: El hombre rico, peligro de las riquezas y la recompensa prometida a quien vive el desprendimiento. En la primera parte, vemos como un joven rico se acerca a Jesús a preguntarle qué tiene que hacer para alcanzar la vida eterna, éste le dice que tiene que cumplir los mandamientos y desprenderse de lo material, para luego convertirse en su discípulo y seguirlo.
Éste hombre ya cumplía los mandamientos y era sincero en su respuesta, quizás estaba dispuesto a convertirse en discípulo de Cristo, pero cuando escuchó de boca de Jesús que tenía que renunciar a sus bienes materiales y dárselo a los pobres, se fue muy triste, no por el hecho de ser rico, sino por no poder desapegar su corazón de las cosas materiales y no poder entonces optar en libertad por Dios y por los hermanos más necesitados. Ante esta situación, Jesús le dice a sus discípulos: “qué difícil les va a ser entrar en el Reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero”; es decir, que aquel que pone solo su confianza en los bienes materiales y se apega a ellos, olvidándose que la vida es más que solo el tener, el poder y el placer que pueda brindar el dinero, aquel que olvida que lo espiritual es fundamental en la vida de una persona, le será difícil alcanzar la vida eterna, no por el hecho de que poseer bienes sea malo, sino por el uso que se hace de esos bienes.
Tendríamos que preguntarnos a qué cosas tenemos apegado el corazón, si hay cosas materiales que nos apartan o alejan de Dios y de los hermanos. En la tercera parte del evangelio de hoy, Jesús nos da la clave para desapegarnos de las cosas materiales y es el desprendimiento ante los bienes que poseemos.
IDA Y RETORNO: Hoy es domingo de Evangelización en nuestra parroquia La Resurrección del Señor.
Diseño: Jaime Gili.

domingo, 4 de octubre de 2015

CONTEXTUALIZACIONES

Evangelio Dominical: Divorcio
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado al Evangelio que se proclam el vigesimo séptimo Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo B, correspondiente al domingo 4 octubre 2015.  El texto es tomado del Evangelio según San Marcos 10, 2-16
"Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre")
¿Cuál era la situación del matrimonio en Israel en tiempo de Jesús?
Las leyes y costumbres israelitas eran marcadamente machistas. A partir de los 12 años, la niña ya se podía casar, pero el padre determinaba en muchas ocasiones con quién; y el matrimonio venía a ser el traspaso de la mujer del poder del padre al del esposo.
La mujer estaba obligada a las labores domésticas y a obedecer al esposo con una sumisión entendida como deber religioso. Era prácticamente su sirvienta.
Había dos corrientes en la interpretación de la antigua ley (Deuteronomio 24, 1):
La escuela del rabino Hillel, laxista en grado sumo, admitía el divorcio por cualquier motivo: porque se le quemó la comida o quedó ahumada, o porque pasa demasiado tiempo en la calle hablando con las vecinas, o porque tiene un defecto físico o un carácter incompatible. Ésta era la escuela que predominaba.
La escuela del rabino Shammai sólo admitía como causa el adulterio.
Hay una historia muy bonita, que confirma lo que venimos diciendo.
Joaquín, recuerda que celebramos una gran fiesta el día de tu boda; es justo que también celebremos otra gran fiesta para tu divorcio.
Durante la fiesta, y siguiendo los consejos del rabino, Rebeca ofreció a su esposo el mejor vino. Y éste mientras bebía le dijo:
Amor mío, puedes elegir lo que más te guste de la casa y llevártelo a la casa de tu padre.
Y se quedó dormido. Rebeca lo acostó en la cama y con la ayuda de los invitados lo llevaron en su cama a la casa del padre de Rebeca.
Cuando se despertó al día siguiente, preguntó:
¿Qué estoy haciendo aquí?
Y Rebeca le contestó:
Sólo he cumplido tus órdenes. Traje a la casa de mi padre lo que más me gusta y eso eres tú.
Joaquín la abrazó y se olvidó del divorcio. Semanas más tarde Rebeca quedó embarazada.> (Félix Jiménez, escolapio)
¿Cuál es el panorama hoy en América Latina?
El problema de América Latina y el Caribe es que muchas parejas ni siquiera se casan, y por eso, sobre todo el hombre, abandona a su mujer y a sus hijos, y se va con otra. O, si se casan, lo hacen mientras dure. El resultado es parecido: quien sufre el machismo es la mujer y los niños. El matrimonio "hasta que la muerte nos separe" es un ideal hermoso, pero es también una realidad rota, casi inalcanzable en este mundo nuestro en el que todo es desechable.
¿Qué solución presenta Jesús?
En este contexto, las palabras de Jesús son tremendamente liberadoras para la mujer. La prohibición del divorcio es, eminentemente, una defensa de la mujer y una recuperación del designio de Dios establecido desde el principio (Génesis 1, 27; 2, 24; 5, 2).
El Génesis de la Biblia lo dice muy claramente: "Los dos son una misma carne. Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre".
El matrimonio es una gran vocación. Y la enseñanza de Jesús no es decir sí o no al divorcio, sino descubrir la aventura del amor en pareja.
El matrimonio se debe construir entre los dos. Los dos deben cooperar a construirlo día tras día dedicándose uno al otro. Deben superar el aburrimiento mutuo. El amor verdadero y duradero supone sacrificio, equidad, desprendimiento.
Para bailar merengue se necesitan dos: tú y yo. Para hacer un matrimonio duradero se necesitan tres: tú, yo y Dios. Dios y su perdón son el ingrediente que da sabor y hace posible la relación humana, a veces imposible.
"Familia que reza unida, permanece unida." Muchas veces es así.
En el cincuenta aniversario de su boda le preguntaron a Henry Ford por el secreto de su feliz matrimonio. Y éste contestó: "El mismo que el de la industria del automóvil, limitarte a un modelo". Algunos jóvenes piensan que amarse es simplemente pasarlo bien.
En un evangelio sobre el matrimonio no podían faltar los niños, que son quienes muchas veces lo salvan. ¿Qué dice Jesús sobre ellos?
Algunos trataban de acercar a Jesús a unos niños y niñas para que los tocara y les comunicara algo de su fuerza y de su vida. Los discípulos tratan de impedirlo para no molestar a Jesús. Ellos quieren decidir quiénes pueden llegar hasta Jesús y quiénes no. El problema es que no dejan acercarse precisamente a los preferidos del Señor: a los más frágiles, pequeños y necesitados de aquella sociedad.
(Pagola)
Jesús se indigna ante la actitud negativa de sus discípulos, y les da la orden:
-"Dejen que los niños se acerquen a mí". Y les explica:
-"El reino de Dios es de los que son como ellos".
En el reino de Dios los que molestan no son los pequeños, sino los grandes y poderosos, los que quieren dominar y ser los primeros. Éstos no pueden estar en el centro de la comunidad cristiana. En ella se necesitan hombres y mujeres que buscan el último lugar para acoger, servir, abrazar y bendecir a los más débiles y necesitados. (Pagola)
¿Por qué pone Jesús a los niños como nuestros modelos?
La razón principal es porque los niños reciben todo como un regalo.
Los niños vienen con las manos vacías, pero con el corazón lleno de confianza.
Son pequeños, confiados, entregados a alguien mayor (los papás), y sin ambición ni codicia. Para estar más cerca de Dios, los adultos hemos de hacernos como niños.

Fuente:
http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-divorcio

Ilustración: Jaime Gili.