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sábado, 1 de abril de 2017

NO LOS HAY AL DETAL

De una precisión golpística
Luis Barragán


Las consabidas sentencias del TSJ, suelen interpretarse como el particular golpe de Estado que da la instancia y, acaso, su mejor contribución a la confabulación del resto de los órganos del Poder Público contra la Asamblea Nacional. Ésta ofrece la inevitable resistencia que las circunstancias imponen, militarizados frecuentemente sus accesos, cumplimentada una cacería selectiva de sus miembros y asaltados sus hemiciclos para un simple ensayo, por lo menos, haciendo un mejor papel que el Congreso de 1948, luego entregado dócilmente a la voluntad de Monagas.

Calificado como un “golpe de Estado contra el parlamento”, importa observar que un evento de tamaña gravedad no puede propinarse al detal, aunque conozca de etapas. El cuartelazo se da o no se da en una mayor y decisiva magnitud, irradiando sus consecuencias, pero éstas no dependen de los (des) arreglos parciales o sectoriales por mejor empeño que inviertan los conspiradores: golpe sólo lo dan quienes tiene las armas.

Desde hace un buen rato, obscenamente ignorada la redondísima letra impresa de la Constitución, se ha impuesto en el país un régimen de fuerza que ya cancela algunas de las liberalidades que ha concedido y administrado, con el realismo de saberse económicamente tan dependiente, incluyendo los comicios parlamentarios que creyó manejar con la ya vieja habilidad,  ilusión y soltura del chantaje petrolero. Las continuas reformas del correspondiente decreto-ley Orgánica de la FANB, siendo numerosas las de carácter reglamentario, aseguraron el diseño y la implementación necesaria para el absoluto control militar de las fuerzas oponentes y disidentes, por más democráticas que se dijesen, reafirmando el supremo interés por el enemigo interno de una antigua doctrina de seguridad nacional.

Además, no se entiende un golpe de Estado sin la capacidad inmediata de un despliegue de tropas obviamente armadas, prestas al desarrollo de las operaciones más cruentas, al igual que, por irracional que parezca, la imposición de un caprichoso pretexto. Al detenernos, por un instante, en las condiciones de trabajo que explican a la Asamblea Nacional, su sede está bajo el absoluto control de Miraflores, pues, el destacamento de la Guardia Nacional obedece – ante todo – a quien ejerce la figura de Comandante en Jefe de la Fuerza Armada y no hay autoridad pública alguna que respete la inmunidad parlamentaria. Por consiguiente, no se necesita de una adicional acción de comando para hacer lo que – sencillamente – está hecho.

Una sede sitiada, como la del Palacio Legislativo, con el refuerzo de los llamados colectivos armados, y los diputados de oposición sometidos a toda suerte de escarnios, amenazas y peligros, retrata la materialización de un golpe de Estado que ya tiene bastante tiempo en su haber. Hasta el momento, la situación no ha llegado más lejos, técnicamente rehenes de una dictadura, porque ésta – así lo demostró la dizque rectificación de las decisiones judiciales – intenta preservar las formas, aparentar una democracia que no es y, en última instancia, está la Carta Democrática, pero – determinante – un hecho que hace demasiado bulto: nadie auxiliará en el mercado financiero internacional al madurato, ni confiará en la subasta económica  del país, sin la garantía que pueda dispensarle el reconocimiento de un parlamento sufragado.

Eric Nordingler, a quien creemos todavía no traducido  al español, a pesar de los años, ha aportado definiciones en torno al “coup d'État” y, ya en circulación su más reciente libro, Luis Alberto Buttó lo aclara suficientemente, incluyendo voces como el “pronunciamiento” y la “asonada”. Técnicamente, no debemos hablar de un golpe de Estado contra la Asamblea Nacional, sugerido libre del acto delictivo al resto de las instituciones, sino del que  lo hubo, burlándose del revocatorio y, con él, de la oposición más y menos ingenua, apenas – hoy – comenzando a sentir sus secuelas.
Fotografía: http://runrun.es/nacional/venezuela-2/242179/fanb-deplego-operativo-de-seguridad-en-los-alrededores-de-la-asamblea-nacional.html
Reproducción: Hemos traspapelado la data, pero la información es de mediados de 2005.


03/04/2017:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/29521-barragan-

VULNERABILIDAD

Seguridad y defensa
Luis Barragán


A mediados de 2015, Vente Venezuela promovió e introdujo un Proyecto de Ley de Reforma Parcial a la Ley Orgánica de Seguridad de la Nación, procurando ampliar la participación de los sectores representativos de la oposición en el Consejo de Defensa de  la Nación, al igual que incentivar la activación de tan importante instancia en medio de los problemas más angustiosos  que vivía y estaba por vivir Venezuela. Por supuesto, no prosperó en forma alguna y la institución prosiguió el paso marcado por un régimen de inauditas urgencias que nunca pudieron formalizarse a través de un debate sobrio, profundo, coherente y, en definitiva, institucional.

Por todos estos años, solamente se han divulgado aquellas sesiones puntuales, susceptibles de una estridente rueda de prensa, que apuntaron a resolver un problema político muy específico del gobierno deseoso de atemorizar a sus adversarios. La crisis humanitaria y ni siquiera la que prolongadamente nos ata a la irresponsable política entreguista del Esequibo, parecen conmover al referido Consejo, en cuyas sesiones debe participar el presidente de la Asamblea Nacional al que, por cierto, se le convidó tan irregularmente a una reunión en  días pasados, demostrando lo lejos que ha llegado esa instancia que ha de comprometer el interés de todos los venezolanos y no el de los específicos y nerviosos asuntos que remiten a los actuales elencos del poder.

Independientemente de cualquier disquisición jurídica que tan fácilmente puede hacerse, destacan tres circunstancias con la convocatoria del Consejo de Seguridad de la Nación para tratar de los apuros de una dictadura que teme a la Carta Democrática, pero que jamás – insistamos – ha dicho nada sobre el plazo de ocho meses que queda para que el Secretario General de la ONU envíe el asunto esequibano a la Corte Internacional de Justicia. De un lado, por encima del TSJ y de cualesquiera instituciones del Estado, encontramos al Consejo y al Comandante en Jefe de la Fuerza Armada hasta para enmendar  la plana judicial; por el otro, esta perspectiva es muy propia de la doctrina de seguridad nacional centrada en el enemigo interno, réplica de aquella versión que asoló  al  Conor Sur en décadas pasadas; y, luego, un analfabeta instrumental como Maduro incurre y obliga a incurrir en lances tan temerarios a la corporación armada, demostrándolo como nuestra mayor vulnerabilidad en términos de seguridad y defensa de la nación.

El absurdo llega a los confines, dejando en evidencia a los magistrados-express que no logran concebir – ni lo harán – un sustento más o menos jurídico, con alguna sensatez, capaz de darle la prestancia por la que desespera el régimen. Por lo menos,  electo por años a la vez que otro ejercía formalmente la presidencia, Juan Vicente Gómez fue y fueron sus asesores, más serios para garantizarse el continuismo.

Ojalá que no  se les ocurra redondear la faena, fracasada esta superior intervención del Consejo, apelando a la interesada corrección que pueda invocar Maduro Moros labrada en el directorio ejecutivo de IPOSTEL o de los incontables y fantasmales organismos que explican al Estado ornamental. Digamos, una dictadura exige también un poco más de talento.
Fotografía: http://www.eluniversal.com/noticias/politica/presidente-maduro-reunio-con-fiscal-general-miraflores_646488


03/04/2017:
05/04/2017:

TODO EL MUNDO SE ENTERÓ

Malos comediantes
Luis Barragán


Todos nos impusimos de la treta: entrampados, creyéndolas magistrales piezas jurídicas, los asesores de Maduro concibieron un impasse dizque para permitir la enmienda judicial. Alzando la voz, la ciudadana Fiscal General denunció la ruptura del orden constitucional, sin abrir las correspondientes averiguaciones, reconciliándose a las horas con el comprensivo y paciente miraflorino.

Nunca antes se había visto una comedia tan burda que quizá puede prosperar muy bien en la Cuba sojuzgada para las purgas ocasionales, pero no en países que, como el nuestro, todavía cuentan con una básica cultura democrática. Ni los periodistas del oficialismo, pues, escuchamos el comentario de uno que empuñaba las siglas del canal ocho, se tragaron el cuento: “una piratería de marca mayor”, le dijo al compañero también hastiado de cubrir la marcha de los diputados opositores, en  esa tarea ingrata y nada profesional de provocarlos.

En última instancia, la comedia revela una particularísima concepción que los actuales gobernantes tienen de la política: no hay reglas, todo vale mientras se tenga y se haga uso del poder brutal. Principio general, los autoriza a realizar la política como un entero asunto de intrigas, triquiñuelas o engañifas; poco importa la representación institucional que se ostente, porque sólo valen las relaciones personales y, peor, las relaciones primarias de simpatía o antipatía, para hacer y para deber favores; lo supremamente importante es la puesta en escena, la interpretación en código de telenovela, con los villanos y los buenos de la partida; y, traicionando el sentido que le dio Bachelard a una frase afortunada, las instituciones son útiles, porque sirven para ser destruidas.

Maniobras y maniobritas de bajo cabotaje, no logran solventar la crisis nacional. El pésimo histrionismo de oportunidad, comprueba una vez más de qué madera están hechos.

El problema concierne a todo un país y a todo un continente, aunque insistan en asumirlos como si de un club de bolas criollas se tratase o de una rencilla entre vecinos. Todo el mundo se enteró, porque – rematando la cosa – hasta malos comediantes son.
Fotografía: http://globovision.com/article/maduro-controversia-entre-mp-y-tsj-queda-superada


03/04/2017: