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sábado, 2 de junio de 2018

PUNTO CENTRAL

Evangelio Dominical: Corpus Cristi
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado sobre el Evangelio que se proclama el domingo de la Festividad de Corpus Cristi, ciclo B, correspondiente al domingo 3 junio 2018.  La lectura es tomada del Evangelio según San Marcos 14.12-16.22-26
 
“Tomen: esto es mi cuerpo, y ésta es mi sangre”

Hoy el Evangelio toca un punto central en la Iglesia Católica: la Eucaristía.

¿Cuándo ocurrió lo que cuenta el evangelio de hoy?

En la última Pascua judía, que celebró Jesús con sus discípulos. Y dentro de aquella Pascua, en la Última Cena.

Acercándose a Jerusalén envió a dos discípulos por delante para conseguir la casa de algún amigo y preparar la cena.

¿Qué tipo de fiesta era la Pascua judía?

La Pascua como tal fue, en sus orígenes, una fiesta de pastores, en la que se comía cordero; y se unió a la Fiesta de los Ázimos, una fiesta de agricultores, en la que se comía el pan de la nueva cosecha.

La noche de la liberación de los israelitas en Egipto fue en Pascua: debían comer cordero, con cuya sangre pintarían las puertas de sus casas, para que el Ángel que exterminó a los primogénitos de los egipcios no entrara en ellas.

Como era también la Fiesta de los Ázimos aquella noche los israelitas debían también comer pan ázimo, sin levadura, pues no tenían tiempo para que la levadura fermentara, ya que en la mañanita debían salir de Egipto, liberados por fin de aquella terrible esclavitud, camino de la Tierra Prometida.


El centro de la fiesta de Pascua era la cena. Y el plato principal era el cordero comido con pan ázimo.

Lo primero que tuvieron que hacer los discípulos, después de tener la casa, fue conseguir el cordero y el pan.

¿Cómo conseguían los discípulos de Jesús el Cordero?

El cordero se compraba generalmente en los atrios del Templo de Jerusalén, y se sacrificaba allí mismo. Los sacerdotes, descalzos, con las vestiduras propias del culto, degollaban ante el altar, uno tras otro, los corderos que los israelitas varones llevaban hasta el atrio. Después de que la sangre hubiera corrido sobre el altar, como sacrificio agradable a Dios, devolvían las víctimas a sus dueños, que las llevaban a su casa o a hornos colectivos que había en las calles para asarlos.

El cordero era aderezado con hierbas amargas: achicoria, berros y cardos. La amargura era un recuerdo simbólico del dolor y lágrimas del pueblo cuando fue esclavo en Egipto.

¿Qué significa ‘Pascua’?

Pascua, en hebreo «pésaj», significa «paso». Aludía a que Yavé (con su Ángel Exterminador) pasó por Egipto en la noche de la liberación del pueblo. Pasó de largo por las casas de los hebreos señaladas con sangre, y castigó a los egipcios entrando y matando a sus primogénitos. Y el pueblo liberado pudo así pasar por las aguas del Mar Rojo hacia una nueva tierra.

¿Cómo se transmitía esta tradición y estas costumbres?

Al principio de la cena el más joven preguntaba al mayor el significado simbólico de las oraciones, del cordero, de los panes. Y éste lo explicaba.

Las palabras de Jesús en la cena, dando al pan y al vino el sentido de ser su cuerpo y su sangre, hay que encuadrarlas en esta costumbre de siglos.

Quien presidía la mesa, generalmente el padre de familia bendecía, partía el pan y daba un trozo a cada comensal. Lo mismo hacía con el vino. Se usaba una copa común, que pasaba de mano en mano durante la comida y de la que todos bebían.

Eso hizo Jesús aquella noche de la Eucaristía. Y Jesús explicaba también que en aquella Pascua el Cordero inmolado sería Él mismo.

¿Cómo explicar ahora que Jesús es el cordero sin mancha (cf. 1Pe 1,19ss), inmolado por nosotros (cf. 1Co 5,7)?

Te contaré la historia de “El castigo paterno”

<Érase un muchacho que siempre llegaba tarde a casa cuando salía de la escuela. Los consejos y reprimendas no surtían ningún efecto. Finalmente, un día, su padre le llamó al orden y le dijo:

- "La próxima vez que llegues tarde, cenarás pan y agua. ¿Está claro?"

El hijo lo entendió perfectamente. Pero pocos días después el muchacho llegó a casa más tarde que nunca. Sus padres no le dijeron nada. Cuando se sentaron a cenar vio que los platos de sus padres estaban llenos y en el suyo había sólo un trocito de pan y un vaso de agua. Miró al pan y luego al agua. El padre esperó un rato para que el hijo interiorizara el castigo. Luego el padre cambió su plato por el del hijo, y se pusieron a cenar.

Años más tarde, ese mismo muchacho recordaba aquel episodio de su vida:

- "De mi padre aprendí aquella noche cómo es Dios ".> (Félix Jiménez, escolapio).

Jesús, cada día nos quita el plato vacío y nos pone delante un plato rebosante de Él mismo, de amor y perdón, y nos dice: "Tomen y coman, esto es mi cuerpo."

Dios no es un padre severo que castiga. Él se ofrece a sí mismo para que tengamos vida. Este cáliz (v. 25) significa la muerte de su Hijo (cf. Marcos 10, 38ss; 14,36). Pero el vino es también bebida de alegría, bebida de las bodas. Dios preparará un banquete de vinos generosos, refinados (cf. Isaías 25,6), cuando su casa esté llena de todos sus hijos.

Así debemos hacer también nosotros. Somos el plato lleno con el amor y el perdón de Dios, que Jesucristo quiere poner en frente de hermanos nuestros que nunca verán otro plato.

¿Y qué nos pide Jesús a cambio?

Muchos cristianos corren el riesgo de encerrarse en sus devociones: su rosario, sus novenas, sus cofradías, su grupo…y no enterarse de que hay un alimento gratis y más importante que todas las devociones: el Cuerpo de Cristo.

"Si no comen mi carne y no beben mi sangre, no tienen vida eterna".

Otros se la pasan recluidos en sus casas y en sus negocios, y nunca vienen a este magnífico comedor y no se enteran de que Jesús nos dejó un alimento gratis para vivir unidos a Él y a los hermanos.

Fuente:
https://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-corpus-cristi-0
Cfr.

Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/292-la-plenitud-consiste-en-dejarse-comer.html
José Enrique Galarreta: http://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/302-%C2%A1-tenemos-fotos-de-dios.html
Ilustración: Francisco Ribalta.

domingo, 18 de junio de 2017

FRATERNIDAD Y ESPERANZA

EL UNIVERSAL, Caracas, 17 de junio de 2017
El Corpus Christi en Venezuela
Félix Palazzi

En la mayoría de los países de influencia católica se celebra la fiesta del “Corpus Christi” (cuerpo de Cristo), sea a finales de mayo o a principios de junio (sesenta días luego de la Pascua). El centro de la fiesta es la eucaristía como cuerpo de Cristo.

En el origen de esta celebración se esconde un acontecimiento particular. Entre los siglos XII y XIII santa Juliana, una monja de origen belga, tuvo un sueño en el cual vio la luna con una brecha oscura en su centro. Esta visión fue interpretada por la monja como la ausencia de una fiesta dedicada a la eucaristía en el calendario litúrgico de la Iglesia. Los burgueses de la época se oponían rotundamente a introducir un día festivo en el calendario laboral. Algunos fieles veían que la introducción de una nueva fiesta representaría más gastos sobre sus débiles economías. La presión y el rechazo a su pía revelación obligó a la monja a dejar su monasterio y vagar de un monasterio a otro. A pesar de este inconveniente, la interpretación de su visión encontró eco y apoyo incondicional en el príncipe–obispo Robert de Tourote, quien por primera vez celebró la fiesta del Corpus Christi.

Tradición que perdura

En el año 1264, el Papa Urbano IV dio su consentimiento a esta fiesta, delegando a santo Tomás de Aquino la elaboración de la liturgia propia de esta celebración. El Concilio celebrado en la ciudad francesa de Vienne (1311-12) bajo el Papa Clemente V (1264-1314) elaboró las normas que debían regir la procesión. A partir del año 1447, con el papado de Nicolás V, se inició la tradición que perdura hasta el día de hoy de sacar en procesión al sacramento del altar (cuerpo de Cristo) por las calles de Roma. En el año 1551 el Concilio de Trento asocia la celebración de esta fiesta al “triunfo sobre la herejía” protestante.

En nuestro país la fiesta del Corpus Christi dio lugar a una de las más coloridas y conocidas tradiciones religiosas venezolanas: “los diablos danzantes de Yare”. Su origen se remonta al siglo XVIII. No hay muchos datos sobre la fecha exacta. Sin embargo, su tradición siempre ha estado vinculada al Santísimo Sacramento y al mestizaje cultural que se expresa en esta celebración.

Las cofradías de los diablos danzantes de Yare nacieron en las clases más oprimidas y explotadas de la colonia. Estas cofradías representaban la única posibilidad de organizarse y entenderse como hermanos. Por medio de la danza lograron expresar su resistencia y rebeldía al sistema imperante. La danza, el color y la participación activa del laicado eran elementos novedosos en el esquema litúrgico de esta celebración.

Hay dos formas de entender el significado de esta tradición religiosa venezolana. Una primera acentúa la derrota y total sumisión de la clase explotada (esclavos e indios) a la fe europea (representada en la eucaristía). Sin embargo, una segunda interpretación, actual, no se basa en la contraposición sino en la complementariedad. El cuerpo de Cristo, ante el cual se rinde el mal, es vivido como símbolo de esperanza y de lucha. El rito de esta fiesta va mostrando que el mal nunca tiene la última palabra. Se recupera el sentido de la eucaristía como sacramento de la unión de la comunidad.

La fraternidad que se vive en estas cofradías se contrapone a la división y a la exclusión que impera hoy en nuestro país. Descubrir el sentido de nuestras tradiciones religiosas puede ayudarnos a rescatar nuestros valores, como son la fraternidad y la esperanza, tan necesitados hoy en día para vencer el mal.

Fuente:
http://www.eluniversal.com/noticias/opinion/corpus-christi-venezuela_657235
Ilustración: Francisco Ribalta.

viernes, 16 de junio de 2017

ESCÁNDALO

NOTITARDE, Valencia, 18 de junio de 2017
 “Caminando con Cristo”
El Cuerpo y la Sangre de Cristo (JN. 6, 51-59)
Joel de Jesús Núñez Flautes

El domingo pasado los cristianos católicos celebramos litúrgicamente el misterio del que parte la revelación cristiana, como es el misterio de la Santísima Trinidad; hoy celebramos el misterio central, la cumbre de nuestra fe que está en la Eucaristía, en el Sacramento del altar, donde se hace presente el Cuerpo y La Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Es decir, la persona entera, viva, real, en Cuerpo y alma, en Sangre y divinidad porque así el mimo Señor lo estableció en su vida pública y de manera especial en la Última Cena y en el Sacrificio de la Cruz. La Santa Misa, no ha sido un invento de la Iglesia Católica, sino que ha sido un sacramento, un signo que ha querido dejar Jesús para el provecho espiritual de toda la Comunidad cristiana.

Como lo leemos en el evangelio de hoy, tomando algunos versículos de ese importante capítulo seis del evangelio de San Juan, Cristo habla explícitamente de comer su carne y beber su sangre; surge entre los judíos el escándalo y la pregunta de cómo éste hombre nos invita a comer su cuerpo y su sangre y Jesús se llama así mismo el Pan Vivo bajado del cielo, que su carne es verdadera comida y el pan que Él dará es su carne para la vida del mundo. Esto no es meramente simbólico, como lo interpretan los protestantes; estas palabras de Cristo se cumplen en la Última Cena cuando Jesús dice: “Tomen esto es mi Cuerpo, beban esta es mi Sangre, hagan esto en memoria (conmemoración) mía” y los que estudian seriamente las Escrituras saben que la palabra “memoria” y “conmemoración” significa actualización, presencia actuante; es decir, cada vez que se celebra allí se actualiza; lo que se celebró en el pasado, como el Sacrificio de Cristo en la Cruz, llega a nosotros y se actualiza ahora por el único sacrificio de la Misa donde Cristo se nos da como alimento bajo las apariencias de pan y vino.

IDA Y RETORNO: Sigamos orando por Venezuela.

Fuente:
http://www.notitarde.com/el-cuerpo-y-la-sangre-de-cristo-jn-6-51-59/columnistas-del-dia/2017/06/18/1063262/
Cfr.
Isabel Vidal de Tenreiro: http://www.elimpulso.com/opinion/buena-nueva-milagro-diario
Ilustración: Francisco Ribalta.