EL UNIVERSAL, Caracas, 17 de junio de 2017
El Corpus Christi en Venezuela
Félix Palazzi
En la mayoría de los países de influencia católica se celebra la fiesta del “Corpus Christi” (cuerpo de Cristo), sea a finales de mayo o a principios de junio (sesenta días luego de la Pascua). El centro de la fiesta es la eucaristía como cuerpo de Cristo.
En el origen de esta celebración se esconde un acontecimiento particular. Entre los siglos XII y XIII santa Juliana, una monja de origen belga, tuvo un sueño en el cual vio la luna con una brecha oscura en su centro. Esta visión fue interpretada por la monja como la ausencia de una fiesta dedicada a la eucaristía en el calendario litúrgico de la Iglesia. Los burgueses de la época se oponían rotundamente a introducir un día festivo en el calendario laboral. Algunos fieles veían que la introducción de una nueva fiesta representaría más gastos sobre sus débiles economías. La presión y el rechazo a su pía revelación obligó a la monja a dejar su monasterio y vagar de un monasterio a otro. A pesar de este inconveniente, la interpretación de su visión encontró eco y apoyo incondicional en el príncipe–obispo Robert de Tourote, quien por primera vez celebró la fiesta del Corpus Christi.
Tradición que perdura
En el año 1264, el Papa Urbano IV dio su consentimiento a esta fiesta, delegando a santo Tomás de Aquino la elaboración de la liturgia propia de esta celebración. El Concilio celebrado en la ciudad francesa de Vienne (1311-12) bajo el Papa Clemente V (1264-1314) elaboró las normas que debían regir la procesión. A partir del año 1447, con el papado de Nicolás V, se inició la tradición que perdura hasta el día de hoy de sacar en procesión al sacramento del altar (cuerpo de Cristo) por las calles de Roma. En el año 1551 el Concilio de Trento asocia la celebración de esta fiesta al “triunfo sobre la herejía” protestante.
En nuestro país la fiesta del Corpus Christi dio lugar a una de las más coloridas y conocidas tradiciones religiosas venezolanas: “los diablos danzantes de Yare”. Su origen se remonta al siglo XVIII. No hay muchos datos sobre la fecha exacta. Sin embargo, su tradición siempre ha estado vinculada al Santísimo Sacramento y al mestizaje cultural que se expresa en esta celebración.
Las cofradías de los diablos danzantes de Yare nacieron en las clases más oprimidas y explotadas de la colonia. Estas cofradías representaban la única posibilidad de organizarse y entenderse como hermanos. Por medio de la danza lograron expresar su resistencia y rebeldía al sistema imperante. La danza, el color y la participación activa del laicado eran elementos novedosos en el esquema litúrgico de esta celebración.
Hay dos formas de entender el significado de esta tradición religiosa venezolana. Una primera acentúa la derrota y total sumisión de la clase explotada (esclavos e indios) a la fe europea (representada en la eucaristía). Sin embargo, una segunda interpretación, actual, no se basa en la contraposición sino en la complementariedad. El cuerpo de Cristo, ante el cual se rinde el mal, es vivido como símbolo de esperanza y de lucha. El rito de esta fiesta va mostrando que el mal nunca tiene la última palabra. Se recupera el sentido de la eucaristía como sacramento de la unión de la comunidad.
La fraternidad que se vive en estas cofradías se contrapone a la división y a la exclusión que impera hoy en nuestro país. Descubrir el sentido de nuestras tradiciones religiosas puede ayudarnos a rescatar nuestros valores, como son la fraternidad y la esperanza, tan necesitados hoy en día para vencer el mal.
Fuente:
http://www.eluniversal.com/noticias/opinion/corpus-christi-venezuela_657235
Ilustración: Francisco Ribalta.
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domingo, 18 de junio de 2017
sábado, 12 de noviembre de 2016
ASTUCIA

Retórica intransigente y debilidad de la razón
Félix Palazzi
Retórica intransigente y debilidad de la razón
Desde que la lógica militar se impuso sobre la civil y democrática el lenguaje político venezolano se transformó en uno de guerra, confrontación y neutralización del adversario. Cuando la clase política asume un lenguaje intransigente comunicando un discurso de odio y simplismo conceptual, la sociedad civil termina siempre siendo la víctima de los mayores desafueros. Este lenguaje permeó a todas las esferas de nuestra cultura acentuando los males ya existentes y carcomiendo el tejido social y humano. La sociedad civil se encuentra actualmente desarticulada precisamente en este momento histórico cuando se necesita de su potencialidad para reconstruir el tejido social fracturado.
Razones
La sociedad civil tiene todas las razones objetivas para desconfiar del proceso del diálogo. No es un desatino asumir que el gobierno está buscando ganar tiempo y evitar el camino constitucional del referéndum revocatorio en el 2016. La sociedad civil tiene sobradas razones para desconfiar del gobierno. Muchas de estas razones se han expuesto en excelentes artículos durante estos días. Más allá desde toda valida opinión o argumentación, todos hemos sido testigos de la actuación de bandas civiles armadas que intimidan o atacan toda protesta legítima y manifestación pública. Tal vez, este hecho es el que más debe preocupar a todo político o representante de la sociedad civil que llame al enfrentamiento de las partes. Evitar esta confrontación a toda costa nace de la sincera reflexión que cada uno debe hacer al preguntarse sobre su papel activo en la sociedad. Nadie está llamado ser Abraham para sacrificar a su hijo/a o a sí mismo en una confrontación cívico-militar. Ya hemos sacrificado a muchos venezolanos y, al final, las familias que padecieron las tristes consecuencias han quedado olvidadas.
La razón parece ser una herramienta poca efectiva en estos días. De allí su percepción de poca eficacia. Mucho más cuando la lógica de la fuerza y el poder es la predominante. La opción del diálogo fue sin duda la más frágil, pero hay que confiar en la capacidad democrática de la sociedad civil para exigir los derechos. La Asamblea Nacional es continuamente socavada, vulnerando así la expresión del voto popular.
Gracias al voto
Aquí el diálogo se ha dado porque la oposición ha ido ganando una presencia significativa en el ámbito nacional. Y lo ha hecho gracias al voto popular, aún en contra de la desventaja frente a los medios y recursos del Estado. El gobierno, por su parte, cual Goliat, sólo confía en la fuerza que lo blinda y su tamaño desmesurado. No logra ver que ésta es su mayor debilidad, que puede llevarlo a su total fracaso.
La fuerza por sí sola es temporal, y como canta la narración de David y Goliat, es siempre insuficiente. El tamaño desmesurado que el gobierno ha alcanzado con la acumulación de poder y espacio le impide percibir que la mejor opción para su continuidad como opción política a futuro es cumplir con la Constitución y fortalecerse en las elecciones.
La sociedad civil no tiene otra alternativa que confiar en la astucia y crecer en la confianza a pesar de lo desesperado que parece la situación actual. Ha de valerse de todas las herramientas por insignificantes que parezcan para restituir la democracia y lograr el reconocimiento de los derechos constitucionales. Así como David logró desafiar a un imperio, la sociedad civil debe insistir por todas las vías posibles, por débiles que parezcan, para reconstruir el espacio democrático.
Fuente:
http://www.eluniversal.com/noticias/opinion/retorica-intransigente-debilidad-razon_626373
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sábado, 1 de agosto de 2015
PRECISIÓN

Francisco y la teología
Félix Palazzi
A lo largo de sus discursos, el papa Francisco viene teologizando su acción pastoral desde criterios que provienen de la corriente llamada "Teología del Pueblo". Como explicaba el teólogo Luciani hace unos días en su columna, dicha corriente nace en Argentina durante los años 60 y forma parte de una rama de la teología de la liberación que pone su atención en la evangelización de la cultura por medio de la transformación socioeconómica, política y religiosa. Esto se traduce en la promoción integral del sujeto humano, el fomento del diálogo sociopolítico y la práctica de la justicia social. Este marco teológico-pastoral lo hemos apreciado con claridad, y quizás con sorpresa para muchos, en sus discursos durante su viaje a Sudamérica.
La teología del pueblo se inspira en el llamado que hicieron los obispos argentinos en 1969 al publicar el "Documento de San Miguel". Aquí encontramos muchos de los criterios y las líneas pastorales que el Papa viene promoviendo como camino de fidelidad a lo expresado en el Concilio Vaticano II (1962-65) y las asambleas generales de las conferencias episcopales latinoamericanas, especialmente las reunidas en Medellín (1968), Puebla (1979) y Sao Paolo (2007). En esta última Francisco hizo sendas reflexiones sobre la "evangelización de la cultura".
Podemos destacar 4 llamados que hace el Documento de San Miguel y que nos pueden ayudar a ubicar el contexto teológico-pastoral de las recientes palabras del Papa. Todas ellas giran en torno a lo que él ha llamado una "Iglesia pobre y para los pobres", siguiendo el mensaje de algunos de sus predecesores como Juan XXIII y Pablo VI.
(a) El escándalo de la inequidad: "tenemos no solo derecho, sino el deber de denunciar la carencia injusta de los bienes de este mundo. Es un deber, porque la injusticia es un pecado que clama al cielo. No es solo un pecado personal, sino también social, que desintegra la comunidad, atenta contra la paz y rompe la unidad".
(b) Recuperar una real participación del laicado: "dar un testimonio más lúcido de nuestra pobreza real y sincera pasa por buscar los modos de ir integrando a los laicos en la administración de los bienes eclesiásticos a todos los niveles".
(c) Eliminar el sistema sacral de privilegios: "renunciar a todo privilegio de tipo personal, es decir a todo favor, beneficio o preferencia".
(d) Desideologizar el mensaje cristiano: "la necesidad de una transformación rápida y profunda de la estructura actual nos obliga a todos a buscar un nuevo y humano, viable y eficaz camino de liberación con el que se superarán las estériles resistencias al cambio y se evitará caer en las opciones extremistas, especialmente las de inspiración marxista, ajenas no solo a la visión cristiana sino también al sentir de nuestro pueblo".
El discurso de Francisco no responde a ideologías socialistas, comunistas o capitalistas. Su opción teológico-pastoral revela un urgente llamado a ser fieles al Evangelio, a generar procesos de cambio que respeten la dignidad humana y busquen el bien común. Por eso insiste en que la Institución eclesiástica no sea un partido político ni un sistema de adoctrinamiento religioso, sino una institución formada por personas que se deban al servicio de todos y vivan en fidelidad al Jesús de los evangelios.
Como lo recordó en Bolivia: "la luz del Evangelio de Cristo no es propiedad de la Iglesia; ella es su servidora. La fe es una luz que no encandila, las ideologías encandilan, la fe es una luz que no obnubila, sino que alumbra y guía con respeto la conciencia y la historia de cada persona y de cada convivencia humana" (8-7-2015).
(*) Doctor en Teología
Cfr. Teología del Pueblo: https://soundcloud.com/teologiahoy/francisco-y-la-teologia-del-pueblo-de-la-religion-cultual-a-la-religacion-fraterna
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domingo, 31 de marzo de 2013
MÁS QUE LA PRÁCTICA FORMAL DE UN CULTO
EL NACIONAL - Domingo 31 de Marzo de 2013 Siete Días/5
entrevista
Félix Palazzi
"Los cristianos entendemos que Cristo no es un líder político"
Desde el 13 de marzo, la feligresía católica tiene un nuevo papa. Su nombre es Jorge Mario Bergoglio y se hace llamar Francisco. Un teólogo venezolano que hace una investigación en Roma sobre el amor y el perdón fue testigo de su elección y habla aquí sobre los retos que afronta. Afirma que en Venezuela es urgente la reconciliación
DIEGO ARROYO GIL
El teólogo venezolano Félix Palazzi está en Roma. Es profesor de Teología en la UCAB, en Caracas, pero ahora pasa unos meses en la capital italiana para llevar adelante una investigación sobre el amor, el perdón y la reconciliación como formas sociales en la biblioteca de la Universidad Pontificia Gregoriana, donde se graduó de doctor hace unos años. Su estadía coincidió con la renuncia de Benedicto XVI y la elección del cardenal Jorge Mario Bergoglio como nuevo papa. Tuvo así Palazzi la ocasión de ser testigo de dos acontecimientos de excepción. Desde entonces no ha dejado de reflexionar sobre lo que sucede. Habla como teólogo, como cristiano en la fe y, además, como venezolano que no abandona la realidad de su país.
"Cuando, el 13 de marzo, fue elegido el cardenal Bergoglio cuenta Palazzi, creo que nadie lo esperaba. Apenas salió humo blanco mucha gente empezó a correr hacia la Plaza San Pedro para acompañar a los que se encontraban allí. Al escuchar en latín el nombre de Bergoglio se hizo un gran silencio, pero ese silencio se rompió con el aplauso cuando se escuchó el nombre de Francisco. El ambiente era igual al de una celebración de fin de año".
--Ha afirmado usted que "hay signos evidentes de una primavera eclesial". ¿Cómo? ¿No afronta hoy la Iglesia Católica una crisis muy grave derivada de las acusaciones de pederastia y corrupción? --Vivimos en una realidad que está en crisis. En la Iglesia es más evidente por lo que debería representar y por la verdad que proclama. La Iglesia no sólo afronta una crisis por los casos de abusos y corrupción, sino que tiene la necesidad de reavivar la credibilidad en todos sus sentidos y de despertar o renovar la fe. Una fe que el mismo Benedicto XVI ha considerado "superficial, habituada, incoherente y cansada". Hay un gran desafío en la renovación de la Iglesia.
Cuando hablo de "primavera eclesial", que no es un término mío, me uno y deseo unirme esperanzadamente a los signos que estamos viviendo. Luego de la presencia carismática de la figura de Juan Pablo II, hemos vivido el tiempo de Benedicto XVI, acostumbrado más a pensar que a hacer apariciones públicas o a mover grandes masas. No es por el movimiento de las masas que se hacen las grandes transformaciones.
El hecho de que haya renunciado al ejercicio del ministerio de Pedro trajo nuevos aires a la Iglesia. Frente a la expectativa que había, Benedicto XVI llamó a la confianza y, frente al temor, clamó por regresar a la alegría de la fe. Ante su renuncia, el colegio de cardenales se vio obligado a discutir la situación actual de la Iglesia.
El papa Francisco se presenta como alguien que quiere servir a los pobres bajo el signo de la humildad y de la cercanía. Su sencillez cautiva la atención del mundo. Falta esperar a que arme su equipo de trabajo y ver cuáles son las acciones que llevará a cabo.
--Benedicto XVI se mantuvo firme en su oposición al aborto y al matrimonio homosexual. ¿Cree que el papa Francisco también lo hará? --La Iglesia no puede ceder en puntos que considera fundamentales. El papa Francisco no cambiará lo que la Iglesia entiende, más allá de las posturas personales, como valores fundamentales de la fe para la comunidad cristiana. Eso no quiere decir que no se discutan ciertos temas o que el diálogo esté cerrado, mucho menos en lo que se refiere al reconocimiento de los derechos humanos. La tarea más urgente del papa Francisco es la renovación interior de la Iglesia. Sólo a través de ella podrá mostrar la fuerza de su testimonio y la verdad que proclama.
--Se dice que en Venezuela el Gobierno confunde la política con una actividad religiosa.
¿Es la religión sumisión a un poder supremo? --En Venezuela la política es ejercida, conscientemente, haciendo uso de formas religiosas. Se emplea la fe para fines egoístas y particulares. A los cristianos esto nos resulta una herejía y representa la instauración de un sistema político herético. La intención es igualar la figura de Jesús con la del ex presidente Chávez, a quien se ha proclamado como "el Cristo de los pobres". Los cristianos entendemos que Cristo no es un héroe y tampoco un líder político. Somos cristianos porque creemos que Dios se ha hecho carne en la carne de su hijo, "verdadero hombre y verdadero Dios", y es a Él a quien seguimos. Para los cristianos venezolanos, y me refiero a los cristianos de todas las confesiones, debería ser una ofensa el hecho de que Cristo sea suplantado por una figura simplemente humana. No, la religión no es el sometimiento a una autoridad superior. La religión es la forma que tengo para religarme al mundo, a la humanidad, a la historia, a lo trascendente. La religión no es sólo la manera como me uno a estas realidades, sino la forma en la que me reúno con ellas según la visión de la fe.
La religión es mucho más que la práctica formal de un culto.
La religión, desde el Evangelio, es buena noticia de servicio y entrega al otro como mi hermano. Por medio de ella compartimos la vida. El primer servicio que la religión debe prestar en Venezuela es hacer posible la reconciliación de todos.
--Según expresó en su cuenta en Twitter, es "teológicamente incorrecto" llamar pontífice al Papa, ¿por qué? --Las palabras no son inocentes, llevan consigo una carga amplia y plural de significado. "Sumo pontífice" no es un título evangélico. No encontramos en ningún Evangelio que Jesús se llame a sí mismo o llame a alguien de esa forma.
La referencia al sumo pontífice presente en otros escritos del Nuevo Testamento está dirigida sólo a Jesús, en tanto que él es el único y absoluto mediador entre Dios y los hombres. En el ámbito religioso el término pontífice se emplea para designar al representante máximo del colegio de los pontífices. El uso posterior de la palabra, y la interpretación que se le dio unida a una noción de poder absoluto, se fue desarrollando a lo largo de la historia de la Iglesia. Un ejemplo de las implicaciones políticas del término fue haber entendido al Papa como un monarca absoluto, denominado Pontifex maximus. Pero los tiempos han cambiado.
--¿En qué sentido? --La presencia del espíritu en la persona de Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo I abrieron la posibilidad de entender el papado desde un sentido más evangélico. En su encíclica Ut Unum Sint, Juan Pablo II expresa que el ministerio de Pedro se realiza en la caridad y la misericordia y que su poder radica en el servicio. Algo similar ha dicho el papa Francisco, que no se ha referido a sí mismo como pontífice. Desde el primer momento ha hablado de sí como obispo de Roma y ha añadido "el servicio de la ternura" a la definición de su ministerio. En verdad, referirnos al obispo de Roma como sumo pontífice no es totalmente erróneo, en tanto que el Papa es el representante del colegio de los obispos, pero es erróneo si con ello se quiere indicar que él es el punto de máxima unión entre la voluntad divina y la humanidad. Para evitar estos equívocos, desde el Concilio Vaticano II se han privilegiado otras formas de referirse al Papa, tales como obispo de Roma y sucesor de Pedro.
entrevista
Félix Palazzi
"Los cristianos entendemos que Cristo no es un líder político"
Desde el 13 de marzo, la feligresía católica tiene un nuevo papa. Su nombre es Jorge Mario Bergoglio y se hace llamar Francisco. Un teólogo venezolano que hace una investigación en Roma sobre el amor y el perdón fue testigo de su elección y habla aquí sobre los retos que afronta. Afirma que en Venezuela es urgente la reconciliación
DIEGO ARROYO GIL
El teólogo venezolano Félix Palazzi está en Roma. Es profesor de Teología en la UCAB, en Caracas, pero ahora pasa unos meses en la capital italiana para llevar adelante una investigación sobre el amor, el perdón y la reconciliación como formas sociales en la biblioteca de la Universidad Pontificia Gregoriana, donde se graduó de doctor hace unos años. Su estadía coincidió con la renuncia de Benedicto XVI y la elección del cardenal Jorge Mario Bergoglio como nuevo papa. Tuvo así Palazzi la ocasión de ser testigo de dos acontecimientos de excepción. Desde entonces no ha dejado de reflexionar sobre lo que sucede. Habla como teólogo, como cristiano en la fe y, además, como venezolano que no abandona la realidad de su país.
"Cuando, el 13 de marzo, fue elegido el cardenal Bergoglio cuenta Palazzi, creo que nadie lo esperaba. Apenas salió humo blanco mucha gente empezó a correr hacia la Plaza San Pedro para acompañar a los que se encontraban allí. Al escuchar en latín el nombre de Bergoglio se hizo un gran silencio, pero ese silencio se rompió con el aplauso cuando se escuchó el nombre de Francisco. El ambiente era igual al de una celebración de fin de año".
--Ha afirmado usted que "hay signos evidentes de una primavera eclesial". ¿Cómo? ¿No afronta hoy la Iglesia Católica una crisis muy grave derivada de las acusaciones de pederastia y corrupción? --Vivimos en una realidad que está en crisis. En la Iglesia es más evidente por lo que debería representar y por la verdad que proclama. La Iglesia no sólo afronta una crisis por los casos de abusos y corrupción, sino que tiene la necesidad de reavivar la credibilidad en todos sus sentidos y de despertar o renovar la fe. Una fe que el mismo Benedicto XVI ha considerado "superficial, habituada, incoherente y cansada". Hay un gran desafío en la renovación de la Iglesia.
Cuando hablo de "primavera eclesial", que no es un término mío, me uno y deseo unirme esperanzadamente a los signos que estamos viviendo. Luego de la presencia carismática de la figura de Juan Pablo II, hemos vivido el tiempo de Benedicto XVI, acostumbrado más a pensar que a hacer apariciones públicas o a mover grandes masas. No es por el movimiento de las masas que se hacen las grandes transformaciones.
El hecho de que haya renunciado al ejercicio del ministerio de Pedro trajo nuevos aires a la Iglesia. Frente a la expectativa que había, Benedicto XVI llamó a la confianza y, frente al temor, clamó por regresar a la alegría de la fe. Ante su renuncia, el colegio de cardenales se vio obligado a discutir la situación actual de la Iglesia.
El papa Francisco se presenta como alguien que quiere servir a los pobres bajo el signo de la humildad y de la cercanía. Su sencillez cautiva la atención del mundo. Falta esperar a que arme su equipo de trabajo y ver cuáles son las acciones que llevará a cabo.
--Benedicto XVI se mantuvo firme en su oposición al aborto y al matrimonio homosexual. ¿Cree que el papa Francisco también lo hará? --La Iglesia no puede ceder en puntos que considera fundamentales. El papa Francisco no cambiará lo que la Iglesia entiende, más allá de las posturas personales, como valores fundamentales de la fe para la comunidad cristiana. Eso no quiere decir que no se discutan ciertos temas o que el diálogo esté cerrado, mucho menos en lo que se refiere al reconocimiento de los derechos humanos. La tarea más urgente del papa Francisco es la renovación interior de la Iglesia. Sólo a través de ella podrá mostrar la fuerza de su testimonio y la verdad que proclama.
--Se dice que en Venezuela el Gobierno confunde la política con una actividad religiosa.
¿Es la religión sumisión a un poder supremo? --En Venezuela la política es ejercida, conscientemente, haciendo uso de formas religiosas. Se emplea la fe para fines egoístas y particulares. A los cristianos esto nos resulta una herejía y representa la instauración de un sistema político herético. La intención es igualar la figura de Jesús con la del ex presidente Chávez, a quien se ha proclamado como "el Cristo de los pobres". Los cristianos entendemos que Cristo no es un héroe y tampoco un líder político. Somos cristianos porque creemos que Dios se ha hecho carne en la carne de su hijo, "verdadero hombre y verdadero Dios", y es a Él a quien seguimos. Para los cristianos venezolanos, y me refiero a los cristianos de todas las confesiones, debería ser una ofensa el hecho de que Cristo sea suplantado por una figura simplemente humana. No, la religión no es el sometimiento a una autoridad superior. La religión es la forma que tengo para religarme al mundo, a la humanidad, a la historia, a lo trascendente. La religión no es sólo la manera como me uno a estas realidades, sino la forma en la que me reúno con ellas según la visión de la fe.
La religión es mucho más que la práctica formal de un culto.
La religión, desde el Evangelio, es buena noticia de servicio y entrega al otro como mi hermano. Por medio de ella compartimos la vida. El primer servicio que la religión debe prestar en Venezuela es hacer posible la reconciliación de todos.
--Según expresó en su cuenta en Twitter, es "teológicamente incorrecto" llamar pontífice al Papa, ¿por qué? --Las palabras no son inocentes, llevan consigo una carga amplia y plural de significado. "Sumo pontífice" no es un título evangélico. No encontramos en ningún Evangelio que Jesús se llame a sí mismo o llame a alguien de esa forma.
La referencia al sumo pontífice presente en otros escritos del Nuevo Testamento está dirigida sólo a Jesús, en tanto que él es el único y absoluto mediador entre Dios y los hombres. En el ámbito religioso el término pontífice se emplea para designar al representante máximo del colegio de los pontífices. El uso posterior de la palabra, y la interpretación que se le dio unida a una noción de poder absoluto, se fue desarrollando a lo largo de la historia de la Iglesia. Un ejemplo de las implicaciones políticas del término fue haber entendido al Papa como un monarca absoluto, denominado Pontifex maximus. Pero los tiempos han cambiado.
--¿En qué sentido? --La presencia del espíritu en la persona de Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo I abrieron la posibilidad de entender el papado desde un sentido más evangélico. En su encíclica Ut Unum Sint, Juan Pablo II expresa que el ministerio de Pedro se realiza en la caridad y la misericordia y que su poder radica en el servicio. Algo similar ha dicho el papa Francisco, que no se ha referido a sí mismo como pontífice. Desde el primer momento ha hablado de sí como obispo de Roma y ha añadido "el servicio de la ternura" a la definición de su ministerio. En verdad, referirnos al obispo de Roma como sumo pontífice no es totalmente erróneo, en tanto que el Papa es el representante del colegio de los obispos, pero es erróneo si con ello se quiere indicar que él es el punto de máxima unión entre la voluntad divina y la humanidad. Para evitar estos equívocos, desde el Concilio Vaticano II se han privilegiado otras formas de referirse al Papa, tales como obispo de Roma y sucesor de Pedro.
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