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sábado, 8 de agosto de 2015

OPCIÓN TEOLÓGICO-PASTORAL

EL 8 de agosto de 2015 UNVERSAL, Caracas
Francisco y la Teología del Pueblo
Rafael Luciani

El reciente viaje de Francisco a Sudamérica representó un giro importante. Se trata del inicio de una segunda etapa en la que deja claro el nexo existente entre sus discursos y lineamientos teológico-pastorales, y el enfoque propuesto por la llamada Teología del Pueblo o Teología de la Cultura. Desde el estudio de esta rama de la teología latinoamericana, que surge en el contexto socio-histórico de la recepción del Concilio Vaticano II en América Latina, podemos comprender que lo que propone Francisco no es un mero cambio de enfoque en la pastoral eclesial, como tampoco un refrescamiento del lenguaje o actualización de las formas religiosas existentes, sino el replanteo de un modo de ser Iglesia que reconoce los graves efectos de la crisis estructural que vive y se propone retomar la senda trazada por el Concilio Vaticano II.
Este nuevo modo de ser de Iglesia asume un talante profético, entendiendo a la acción pastoral a partir de nuestra inserción en la realidad del pobre y la asunción de los valores que brotan de estos sectores populares. Se trata de un nuevo modo de ser Iglesia a partir de la opción preferencial por esa parte del pueblo que son los pobres, la periferia, y el impacto que ellos tienen para generar procesos de conversión en todos aquellos que hacemos vida en la institución eclesiástica y en la sociedad en general. No cabe, pues, la postura de quienes "viven y reflexionan desde la comodidad de un desarrollo y de una calidad de vida que no están al alcance de la mayoría de la población mundial" (Laudato Si, 49). Esta falta de conexión con la realidad, ayuda "a cauterizar la conciencia" (LS 49).
La Teología del Pueblo es una rama de la teología latinoamericana de la liberación que fue desarrollada en Argentina por los teólogos Lucio Gera y Rafael Tello. Sin embargo, sus orígenes se remontan al año 1966 cuando se crea la Coepal (Comisión Episcopal de Pastoral), que acuña el término de "pueblo" entendido como "la existencia de una cultura común, enraizada en una historia común y comprometida con el bien común".
Esta Teología no busca el cambio de las estructuras sociales y políticas por sí mismas, sino el discernimiento de la misión e identidad de la institución eclesiástica a partir de su opción por el pueblo pobre, expresada en un firme discurso religioso que impulse el diálogo sociopolítico y promueva una praxis pastoral informada por la justicia social como valor de ese "pueblo fiel" que quiere ser seguidor de la praxis de Jesús (Sebastián Politi, Teología del Pueblo).
Esta opción teológico-pastoral no parte del análisis de las condiciones económicas y sociopolíticas para interpretarlas a la luz del método marxista, sino de la conexión real con el pueblo y el estudio de su cultura o ethos común, y apuesta por la promoción integral del sujeto humano, el fomento del diálogo sociopolítico y la práctica de la justicia social.
El reto que dejó Francisco en su reciente viaje a Sudamérica es, pues, el de repensar a una Iglesia que está llamada a "optar por el pueblo pobre" y "alejarse de tentaciones de propuestas unicistas, cercanas a dictaduras, ideologías y sectarismos" (Quito, 7-7-2015). Una Iglesia que debe alejarse de "los elitismos socioeconómicos y las desconexiones con lo real", y que, como ha dicho en repetidas ocasiones, "desmonte el clericalismo y el carrerismo eclesial" que reina en la mente de tantos clérigos que sólo piensan en ser obispos y llegar a puestos de poder por el mero hecho de ser ministros ordenados. En palabras de Francisco, "estos son signos de una fe que no es fiel al Evangelio" y que "necesita salir de sí".
(*) Doctor y Profesor de Teología

sábado, 1 de agosto de 2015

PRECISIÓN

EL UNIVERSAL, Caracas, 01 de agosto de 2015
Francisco y la teología
Félix Palazzi

A lo largo de sus discursos, el papa Francisco viene teologizando su acción pastoral desde criterios que provienen de la corriente llamada "Teología del Pueblo". Como explicaba el teólogo Luciani hace unos días en su columna, dicha corriente nace en Argentina durante los años 60 y forma parte de una rama de la teología de la liberación que pone su atención en la evangelización de la cultura por medio de la transformación socioeconómica, política y religiosa. Esto se traduce en la promoción integral del sujeto humano, el fomento del diálogo sociopolítico y la práctica de la justicia social. Este marco teológico-pastoral lo hemos apreciado con claridad, y quizás con sorpresa para muchos, en sus discursos durante su viaje a Sudamérica.
La teología del pueblo se inspira en el llamado que hicieron los obispos argentinos en 1969 al publicar el "Documento de San Miguel". Aquí encontramos muchos de los criterios y las líneas pastorales que el Papa viene promoviendo como camino de fidelidad a lo expresado en el Concilio Vaticano II (1962-65) y las asambleas generales de las conferencias episcopales latinoamericanas, especialmente las reunidas en Medellín (1968), Puebla (1979) y Sao Paolo (2007). En esta última Francisco hizo sendas reflexiones sobre la "evangelización de la cultura".
Podemos destacar 4 llamados que hace el Documento de San Miguel y que nos pueden ayudar a ubicar el contexto teológico-pastoral de las recientes palabras del Papa. Todas ellas giran en torno a lo que él ha llamado una "Iglesia pobre y para los pobres", siguiendo el mensaje de algunos de sus predecesores como Juan XXIII y Pablo VI.
(a) El escándalo de la inequidad: "tenemos no solo derecho, sino el deber de denunciar la carencia injusta de los bienes de este mundo. Es un deber, porque la injusticia es un pecado que clama al cielo. No es solo un pecado personal, sino también social, que desintegra la comunidad, atenta contra la paz y rompe la unidad".
(b) Recuperar una real participación del laicado: "dar un testimonio más lúcido de nuestra pobreza real y sincera pasa por buscar los modos de ir integrando a los laicos en la administración de los bienes eclesiásticos a todos los niveles".
(c) Eliminar el sistema sacral de privilegios: "renunciar a todo privilegio de tipo personal, es decir a todo favor, beneficio o preferencia".
(d) Desideologizar el mensaje cristiano: "la necesidad de una transformación rápida y profunda de la estructura actual nos obliga a todos a buscar un nuevo y humano, viable y eficaz camino de liberación con el que se superarán las estériles resistencias al cambio y se evitará caer en las opciones extremistas, especialmente las de inspiración marxista, ajenas no solo a la visión cristiana sino también al sentir de nuestro pueblo".
El discurso de Francisco no responde a ideologías socialistas, comunistas o capitalistas. Su opción teológico-pastoral revela un urgente llamado a ser fieles al Evangelio, a generar procesos de cambio que respeten la dignidad humana y busquen el bien común. Por eso insiste en que la Institución eclesiástica no sea un partido político ni un sistema de adoctrinamiento religioso, sino una institución formada por personas que se deban al servicio de todos y vivan en fidelidad al Jesús de los evangelios.
Como lo recordó en Bolivia: "la luz del Evangelio de Cristo no es propiedad de la Iglesia; ella es su servidora. La fe es una luz que no encandila, las ideologías encandilan, la fe es una luz que no obnubila, sino que alumbra y guía con respeto la conciencia y la historia de cada persona y de cada convivencia humana" (8-7-2015).
(*) Doctor en Teología

Cfr. Teología del Pueblo: https://soundcloud.com/teologiahoy/francisco-y-la-teologia-del-pueblo-de-la-religion-cultual-a-la-religacion-fraterna