EL NACIONAL, Caracas, 14/10/1960. Domingo Alberto Rangel, Fondo Monetario Internacional (FMI), Empréstitos, Inversiones extranjeras, José Antonio Mayobre, Carlos V, Jorge del Canto.
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domingo, 29 de marzo de 2020
domingo, 22 de abril de 2018
SE SOLICITA CINEASTA, DRAMATURGO O NOVELISTA CON PLUMA PROPIA
Bienvenido, Mr. Marshall
Luis Barragán
Todavía resplandecen los improperios que lanzaban contra el FMI, hambreador e inescrupuloso asaltante de la economía venezolana. Otro tanto ocurría con el alza de la gasolina o del transporte público, por módico que fuese, aunque, en crisis, ella no había penetrado la intimidad misma de cada hogar, como ahora.
El auxilio del FMI, por ejemplo, significaba un sacrificio importante y, aunque no llegase a los tuétanos mismos de la casa, traducía dos cosas: la de acordar una serie de correctivos en la política económica y un préstamo para soportar por un tiempo las medidas. Nadie está dando una versión idílica del pasado, pero – ocurrió a principios de los noventa – los precios que se dispararon, volvieron poco a poco a sus cauces; uno que otro rubro desaparecido, volvía a los anaqueles; y, en fin, mal que bien, el sacrificio era útil.
Ahora, no hay nadie que se atreva a auxiliarnos, mientras vivamos bajo este régimen dilapidador, corrupto e inhumano que nos ha impuesto un sacrificio demasiado inútil, porque no hace la más mínima rectificación de sus convicciones, ni corrección de sus procedimientos, volatizados todos los precios que ni siquiera se permite divulgar a través del BCV, perdidos los alimentos y los medicamentos por muy urgidos que sean. Y, muy pocos, ciertamente, saben en qué exacta medida no tenemos prenda que dar o empeñar, porque le entregaron el país completo a los chinos y a los rusos.
Un barril a 60$, se queda muy corto para atender la catástrofe humanitaria en la que nos encontramos. Y cuidado con aquél, usuario o transportista que se atreva a protestar por el alza del transporte o de los repuestos, pues, ellos, sólo ellos, lo hacían al quemar las unidades en plena calle, cuando faltaban años para llegar al poder.
Ya hay propuestas en marcha para ayudar a salir al país de esta hecatombe, del contramilagro petrolero y, por mucho que pasaran necesidades, después de la guerra civil española y de la segunda guerra mundial, viendo la jocosa película “Bienvenido, Mr. Marshall” de Luis García Berlanga (1953), de una ironía extraordinaria, se nos antoja que los ibéricos estaban mejor de lo que nosotros hoy estamos. Doloroso, triste, deprimente, pero debemos superar esta dictadura, recobrar las fuerzas necesarias y empinarnos por encima de las dificultades, para salir del agujero tenebroso donde ellos, no otros, nos metieron. Por cierto, un buen cineasta, dramaturgo o novelista, debe contarnos nuestra propia tragedia, para – aleccionados – no olvidarla jamás.
Referencia:https://elcooperante.com/invasion-en-esto-consiste-el-plan-marshall-que-propuso-marco-rubio-para-venezuela/
23/04/2018:
http://www.noticierodigital.com/2018/04/luis-barragan-bienvenido-mr-marshall/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=98517
http://venezuela.shafaqna.com/ES/VE/1341090
Luis Barragán
Todavía resplandecen los improperios que lanzaban contra el FMI, hambreador e inescrupuloso asaltante de la economía venezolana. Otro tanto ocurría con el alza de la gasolina o del transporte público, por módico que fuese, aunque, en crisis, ella no había penetrado la intimidad misma de cada hogar, como ahora.
El auxilio del FMI, por ejemplo, significaba un sacrificio importante y, aunque no llegase a los tuétanos mismos de la casa, traducía dos cosas: la de acordar una serie de correctivos en la política económica y un préstamo para soportar por un tiempo las medidas. Nadie está dando una versión idílica del pasado, pero – ocurrió a principios de los noventa – los precios que se dispararon, volvieron poco a poco a sus cauces; uno que otro rubro desaparecido, volvía a los anaqueles; y, en fin, mal que bien, el sacrificio era útil.
Ahora, no hay nadie que se atreva a auxiliarnos, mientras vivamos bajo este régimen dilapidador, corrupto e inhumano que nos ha impuesto un sacrificio demasiado inútil, porque no hace la más mínima rectificación de sus convicciones, ni corrección de sus procedimientos, volatizados todos los precios que ni siquiera se permite divulgar a través del BCV, perdidos los alimentos y los medicamentos por muy urgidos que sean. Y, muy pocos, ciertamente, saben en qué exacta medida no tenemos prenda que dar o empeñar, porque le entregaron el país completo a los chinos y a los rusos.
Un barril a 60$, se queda muy corto para atender la catástrofe humanitaria en la que nos encontramos. Y cuidado con aquél, usuario o transportista que se atreva a protestar por el alza del transporte o de los repuestos, pues, ellos, sólo ellos, lo hacían al quemar las unidades en plena calle, cuando faltaban años para llegar al poder.
Ya hay propuestas en marcha para ayudar a salir al país de esta hecatombe, del contramilagro petrolero y, por mucho que pasaran necesidades, después de la guerra civil española y de la segunda guerra mundial, viendo la jocosa película “Bienvenido, Mr. Marshall” de Luis García Berlanga (1953), de una ironía extraordinaria, se nos antoja que los ibéricos estaban mejor de lo que nosotros hoy estamos. Doloroso, triste, deprimente, pero debemos superar esta dictadura, recobrar las fuerzas necesarias y empinarnos por encima de las dificultades, para salir del agujero tenebroso donde ellos, no otros, nos metieron. Por cierto, un buen cineasta, dramaturgo o novelista, debe contarnos nuestra propia tragedia, para – aleccionados – no olvidarla jamás.
Referencia:https://elcooperante.com/invasion-en-esto-consiste-el-plan-marshall-que-propuso-marco-rubio-para-venezuela/
23/04/2018:
http://www.noticierodigital.com/2018/04/luis-barragan-bienvenido-mr-marshall/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=98517
http://venezuela.shafaqna.com/ES/VE/1341090
lunes, 11 de abril de 2016
RECETARIOS
De algo peor que el FMI
Luis Barragán
El sábado próximo pasado, tuvimos ocasión de compartir una actividad deportiva promovida en el sector Los Próceres del municipio Linares Alcántara del estado Aragua. Empero, hubo la inevitable ocasión de comentar la situación actual y, naturalmente, el específico impacto que genera en la entidad federal, por lo demás, fuerte contribuyente por el desastroso (des) gobierno (regional) que la aqueja. Y, para colmo, la perversa pedagogía que procura la resignación, con la parálisis – por lo pronto – de los días viernes, decretado casi con solemnidad como no laboral, quizá removiendo un poco el sótano de la psiquis colectiva en el que envejece la otrora comodidad petrolera.
Nos llamó la atención, revelando el nivel de discusión que no se limita al gesto apesadumbrado por el drama inmediato de la carestía y persecución, que alguien ventilase la posibilidad de un urgido y quizá encubierto entendimiento del gobierno nacional con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Ponderamos, adicional a los escenarios que se abren, antes o después de la salida de Nicolás Maduro del poder, la percepción que suscita el organismo internacional luego de tantos años de maldición acumulada.
Constatamos nuevamente que el organismo es un “niño de pecho”, como se dijo, al lado del socialismo en curso. Hubo una persona de edad avanzada que, en privado, nos comentó que también guardaba en la memoria – aún siendo un sempiterno antiperecista – las bondades de las medidas de aquél ya remoto y consabido ajuste y reforma estructural que, en muy poco tiempo, se tradujo en una mejoría de los niveles de vida, sin que experimentásemos el pavoroso desabastecimiento de los días que corren con un ambiente inédito de estigmatización, persecución y represión.
Sacrificio útil, se habó en tan corto tiempo de la liberación de efectos transitorios de los precios de bienes y servicios, la restricción para la recuperación del salario real, el aumento muy moderado del costo de la gasolina y de otros tributos, la disposición de dinero fresco para inversiones debidamente supervisadas, añadido el control del parlamento y de la opinión pública. Sacrificio inútil, de la regulación insincera y mal intencionada de los precios con las perniciosas y duraderas consecuencias, el aumento recurrente del salario nominal, la elevación desmedida y descontextualizada del combustible como la reimposición de otros impuestos, y la descalificación para obtener préstamos del exterior, negada de antemano la más modesta supervisión.
Por consiguiente, la receta socialista ha resultado y resulta peor que “varios FMI juntos”, porque agotamos lo muy poco que nos queda, no existe medida alguna de corrección y reorientación, como nadie se arriesga a financiar el desorden, el desconcierto y la ineptitud. Además, comentó el amigo en cuestión: “El FMI no fuerza a la emigración, como estos carajetes (sic) del socialismo que, faltando poco, maldicen a los que se van para sobrevivir como saben que acá no les será posible”.
Ilustración: Peli.
Luis Barragán
El sábado próximo pasado, tuvimos ocasión de compartir una actividad deportiva promovida en el sector Los Próceres del municipio Linares Alcántara del estado Aragua. Empero, hubo la inevitable ocasión de comentar la situación actual y, naturalmente, el específico impacto que genera en la entidad federal, por lo demás, fuerte contribuyente por el desastroso (des) gobierno (regional) que la aqueja. Y, para colmo, la perversa pedagogía que procura la resignación, con la parálisis – por lo pronto – de los días viernes, decretado casi con solemnidad como no laboral, quizá removiendo un poco el sótano de la psiquis colectiva en el que envejece la otrora comodidad petrolera.
Nos llamó la atención, revelando el nivel de discusión que no se limita al gesto apesadumbrado por el drama inmediato de la carestía y persecución, que alguien ventilase la posibilidad de un urgido y quizá encubierto entendimiento del gobierno nacional con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Ponderamos, adicional a los escenarios que se abren, antes o después de la salida de Nicolás Maduro del poder, la percepción que suscita el organismo internacional luego de tantos años de maldición acumulada.
Constatamos nuevamente que el organismo es un “niño de pecho”, como se dijo, al lado del socialismo en curso. Hubo una persona de edad avanzada que, en privado, nos comentó que también guardaba en la memoria – aún siendo un sempiterno antiperecista – las bondades de las medidas de aquél ya remoto y consabido ajuste y reforma estructural que, en muy poco tiempo, se tradujo en una mejoría de los niveles de vida, sin que experimentásemos el pavoroso desabastecimiento de los días que corren con un ambiente inédito de estigmatización, persecución y represión.
Sacrificio útil, se habó en tan corto tiempo de la liberación de efectos transitorios de los precios de bienes y servicios, la restricción para la recuperación del salario real, el aumento muy moderado del costo de la gasolina y de otros tributos, la disposición de dinero fresco para inversiones debidamente supervisadas, añadido el control del parlamento y de la opinión pública. Sacrificio inútil, de la regulación insincera y mal intencionada de los precios con las perniciosas y duraderas consecuencias, el aumento recurrente del salario nominal, la elevación desmedida y descontextualizada del combustible como la reimposición de otros impuestos, y la descalificación para obtener préstamos del exterior, negada de antemano la más modesta supervisión.
Por consiguiente, la receta socialista ha resultado y resulta peor que “varios FMI juntos”, porque agotamos lo muy poco que nos queda, no existe medida alguna de corrección y reorientación, como nadie se arriesga a financiar el desorden, el desconcierto y la ineptitud. Además, comentó el amigo en cuestión: “El FMI no fuerza a la emigración, como estos carajetes (sic) del socialismo que, faltando poco, maldicen a los que se van para sobrevivir como saben que acá no les será posible”.
Ilustración: Peli.
11/04/2016
lunes, 14 de diciembre de 2015
DE RELIEVE
Del sacrificio inútil (y una coletilla)
Luis Barragán
Concluyendo en una extraordinaria e histórica derrota para el régimen, pendiente la oposición democrática por reivindicar la victoria como suya, la campaña electoral fue tremendamente aleccionadora. Por demasiado tiempo, la causa democrática ha sido mayoritaria en un pueblo paciente, mas no resignado ni pendejo, por ejemplo.
En los recorridos y asambleas de ciudadanos que celebramos en extensos y decisivos sectores populares aragüeños, como Paya, Mácaro, Paraparal, Santa Eduvigis, La Esperanza o Turmerito, nos impusimos de una espontánea y poderosa convicción sobre las libertades públicas, el empleo independiente, el papel del Estado, la productividad, el respeto a la vida, la tolerancia. Vale decir, nociones orientadas hacia la democracia plena, la calidad de vida, el desarrollo económico, la equidad social.
Se oye de las condiciones monstruosas que el Fondo Monetario Internacional (FMI), suele imponer, pero – se nos dijo – jamás serán como las actuales que, faltando poco, agravan la crisis que vivimos. Nos detuvimos un poco más en el conversatorio, como suele ahora llamarse, sorprendidos por un razonamiento que, de un modo u otro, se repitió en toda la jornada electoral. Y, palabras más, palabras menos, se nos dijo: “Mire diputado, el FMI presta el dinero que se necesita y supervisa su inversión para corregir las cosas que provocaron el problema, obligándonos a apretar el cinturón, pero estos bandidos se roban los reales del petróleo y hasta los pantalones para desnudarnos, nos condenan a medidas extremas como la falta de alimentos y medicinas, echándole más gasolina a la candela porque el remedio es peor que la enfermedad, contando el narcotráfico que se los traga”.
Muy pocos creen que el FMI sea la panacea, pero la aplicación de sus acostumbradas medidas no tienen comparación alguna con una situación tan dramática como la que cursa en Venezuela, orientada hacia el sacrificio inútil y duradero, mientras profundizamos las condiciones que todavía subrayan una crisis suficientemente advertida con sobrada anticipación. No hay asomo alguno de correctivos, los necesarios que incluyen otro modelo y estrategia de desarrollo, sino el tozudo afianzamiento de un proyecto totalitario comprobadamente indolente, prepotente e insensible ante la suerte de una población asfixiada.
LA AGENDA SECUNDARIA
La nueva Asamblea Nacional debe afrontar importantes retos, dándole la debida prioridad a proyectos como el de la amnistía. Hay todo un programa de modernización legislativa que, en su debido momento, deberá atender.
Por lo pronto, tenemos en mente el de la legalización de sendos colegios profesionales como el de los politólogos, internacionalistas y archivólogos. Al respecto, tres años atrás introdujimos un papel de trabajo en la Comisión Permanente de Cultura orientado a una mejor precisión profesional de los archivólogos en relación a los bibliotecólogos, en un país de frágil memoria, todavía pendiente de discutir.
Valga acotar, la Asamblea Nacional sancionará una Ley de Amnistía que podrá promulgar de acuerdo a los artículos 214 y 216 constitucionales en un corto plazo, aunque se resista el presidente de la República. Por cierto, hubo leyes que el propio oficialismo sancionó en el período legislativo que concluye, sin que el sr. Maduro se molestara en promulgarlas, silente la junta directiva asamblearia, mas no será indiferente ante la liberación de los presos políticos.
Fuente:
http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/24750-del-sacrificio-inutil-y-una-coletilla
Luis Barragán
Concluyendo en una extraordinaria e histórica derrota para el régimen, pendiente la oposición democrática por reivindicar la victoria como suya, la campaña electoral fue tremendamente aleccionadora. Por demasiado tiempo, la causa democrática ha sido mayoritaria en un pueblo paciente, mas no resignado ni pendejo, por ejemplo.
En los recorridos y asambleas de ciudadanos que celebramos en extensos y decisivos sectores populares aragüeños, como Paya, Mácaro, Paraparal, Santa Eduvigis, La Esperanza o Turmerito, nos impusimos de una espontánea y poderosa convicción sobre las libertades públicas, el empleo independiente, el papel del Estado, la productividad, el respeto a la vida, la tolerancia. Vale decir, nociones orientadas hacia la democracia plena, la calidad de vida, el desarrollo económico, la equidad social.
Se oye de las condiciones monstruosas que el Fondo Monetario Internacional (FMI), suele imponer, pero – se nos dijo – jamás serán como las actuales que, faltando poco, agravan la crisis que vivimos. Nos detuvimos un poco más en el conversatorio, como suele ahora llamarse, sorprendidos por un razonamiento que, de un modo u otro, se repitió en toda la jornada electoral. Y, palabras más, palabras menos, se nos dijo: “Mire diputado, el FMI presta el dinero que se necesita y supervisa su inversión para corregir las cosas que provocaron el problema, obligándonos a apretar el cinturón, pero estos bandidos se roban los reales del petróleo y hasta los pantalones para desnudarnos, nos condenan a medidas extremas como la falta de alimentos y medicinas, echándole más gasolina a la candela porque el remedio es peor que la enfermedad, contando el narcotráfico que se los traga”.
Muy pocos creen que el FMI sea la panacea, pero la aplicación de sus acostumbradas medidas no tienen comparación alguna con una situación tan dramática como la que cursa en Venezuela, orientada hacia el sacrificio inútil y duradero, mientras profundizamos las condiciones que todavía subrayan una crisis suficientemente advertida con sobrada anticipación. No hay asomo alguno de correctivos, los necesarios que incluyen otro modelo y estrategia de desarrollo, sino el tozudo afianzamiento de un proyecto totalitario comprobadamente indolente, prepotente e insensible ante la suerte de una población asfixiada.
LA AGENDA SECUNDARIA
La nueva Asamblea Nacional debe afrontar importantes retos, dándole la debida prioridad a proyectos como el de la amnistía. Hay todo un programa de modernización legislativa que, en su debido momento, deberá atender.
Por lo pronto, tenemos en mente el de la legalización de sendos colegios profesionales como el de los politólogos, internacionalistas y archivólogos. Al respecto, tres años atrás introdujimos un papel de trabajo en la Comisión Permanente de Cultura orientado a una mejor precisión profesional de los archivólogos en relación a los bibliotecólogos, en un país de frágil memoria, todavía pendiente de discutir.
Valga acotar, la Asamblea Nacional sancionará una Ley de Amnistía que podrá promulgar de acuerdo a los artículos 214 y 216 constitucionales en un corto plazo, aunque se resista el presidente de la República. Por cierto, hubo leyes que el propio oficialismo sancionó en el período legislativo que concluye, sin que el sr. Maduro se molestara en promulgarlas, silente la junta directiva asamblearia, mas no será indiferente ante la liberación de los presos políticos.
Fuente:
http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/24750-del-sacrificio-inutil-y-una-coletilla
sábado, 17 de octubre de 2015
CONVICCIÓN

Somos un pueblo paciente, pero no
pendejo ni resignado
“Hay más de acrobacias y
malabarismos que de gobierno, mientras a la población se le castiga con escasez
e inflación”, señaló el diputado Luis Barragán, Sub-jefe de la Fracción
Parlamentaria de los Independientes (VENTE) y aspirante a la reelección por el
estado Aragua.
“Los malabaristas de esta hora
juegan todavía con la buena fe de un pueblo paciente, pero no pendejo ni
resignado que sabe demasiado bien que los derrotará en los comicios
parlamentarios para la definitiva reconquista de las libertades democráticas y
de un modelo diferente de desarrollo con equidad social, hoy imposible bajo el
socialismo parasitario y represivo que nos ha arruinado. Claman los
privilegiados del oficialismo contra el Fondo Monetario Internacional
(FMI), cuando han entregado nuestra
soberanía a la dictadura cubana y a China, decretan el aumento nominal mientras
el salario real es uno de los más bajos del mundo, renuevan la detención de Manuel Rosales
aunque son nada convincentes las pruebas, los Estados de Excepción constituyen
la norma que resume todos sus temores frente a la segura derrota electoral, aún
no hay una Política de Estado para el Esequibo a la vez que el gobierno de
Georgetown incurre en un camorrerismo irresponsable, yendo por sí mismos a un
callejón sin salida”.
Anunció el diputado Barragán que
la bancada democrática de la oposición está a la expectativa sobre el Proyecto
de Presupuesto para el 2015 que la venidera semana ha de plantear el gobierno
nacional: “Hemos estudiado los escenarios y las variables de un problema que
cada vez se agrava más y le corresponderá al colega José Manuel González, Jefe
de nuestra fracción parlamentaria, fijar una postura responsable, sobria y
profunda en una materia con la que el gobernó no debe jugar más”.
Finalmente acotó en la Asamblea
de Ciudadanos realizada en el Club Primavera de Palo Negro: “Recorremos
intensamente el circuito 2 del estado
Aragua, procurando la necesaria pedagogía del cambio que promovemos y que se
avecina, no sólo en torno a la votación y al control ciudadano que el
procedimiento electoral implica, sino sobre una agenda parlamentaria que será
también herramienta y acicate para una transición democrática”.
Fuentes:
domingo, 6 de septiembre de 2015
LA REMODERNIZACIÓN PENDIENTE
La urgida sensatez
Luis Barragán
Del consabido decreto parcial del Estado de Excepción que puede extenderse, tal como lo reclaman los parlamentarios del gobierno como si fuese toda una reivindicación, en lugar del golpe que le propinan al normal desenvolvimiento ciudadano, no hay una explicación profunda, sobria y convincente, a pesar de sus graves e impredecibles consecuencias. No la es el constante latiguillo propagandístico del decretante que, pronto, tomó un avión para China y Viet-Nam, ni el de los voceros que únicamente destilan arrogancia, bravucunería e improvisación.
El constituyente de 1999, como los redactores de las constituciones precedentes, establecieron el control parlamentario como la mejor ocasión para argumentar y contra-argumentar las medidas excepcionales adoptadas por el Ejecutivo Nacional. No fue tampoco la monocolor Comisión Delegada de ahora, precisamente, el escenario para ello, por lo que – rechazándolas – la mayoría de la población ya no espera explicación alguna, más o menos coherente, pidiendo la derogatoria de un recurso que, ampliado, ha de agravar su situación.
Inevitable pedagogía política, importantes voceros de la oposición cuestionaron y cuestionan el decreto. Contrastando con las sílabas envalentonadas del oficialismo, dan razones que, por un lado, verifican la versión de familiares y relacionados que lo padecen en el Táchira, e, incluso, por el otro, estimula la búsqueda de la opinión de los especialistas que suelen visitar los portales digitales, con miras a perfeccionar – digamos – artesanalmente la propia.
La demanda más urgente es la de una sensatez extraviada por el poder establecido, y la recuperación de la política como una experiencia compartida, al padecerla y protagonizarla todos, frente al enfermizo empeño de monopolizarla, que es decidir, por unos pocos que la confunden hasta con el propio ánimo personal, volviéndose necia y caprichosa a pesar de las consecuencias que genera. Va tomando cuerpo la libertad como una opción para recobrarla, multiplicando los foros, reivindicando las instancias deliberantes, superando toda la premodernidad a la que hemos retrocedido en medio de una dictadura ya no de tan cuidadosa fachada democrática, muy del siglo XXI.
Revisando por estos días, un viejo título de Agapito Maestre (“Modernidad, historia y política”, Verbo Divino, Navarra, 1992), hallamos un importante comentario en torno a la originalidad de la cultura moderna: “… La política como ámbito de mutua comprensión y coordinación de intereses ha de ser el resultado de los acuerdos siempre revisables entre los hombres, y no fruto de cualquier imposición de la tradición, o de la trascendencia, o de cualquier élite tecnocrática o vanguardia de partido”. Además, añade que un “Estado democrático de derecho no puede admitir la supremacía de un poder sobre otro, ni tampoco de una institución sobre cualquier otra”, señalando la “importancia futura que tendrá el desplazamiento de lo político desde las instituciones estatales clásicas hacia la nueva sociedad civil emergente, que logrará borrar lo peor de la distinción entre sociedad civil y Estado, [que] se ve limitado un día sí y otro también por posturas y propuestas como de un tiempo premoderno” (240 ss.).
Por consiguiente, el esfuerzo opositor en ésta y otras campañas semicompetitivas, susceptibles de convertirse en nada competitivas, más allá de las naturales emociones, ha de afianzarse como una experiencia didáctica, de explicación, de razonamiento, de la cordura que hoy extrañamos. Y contextualizarse en el propósito de una modernización que nunca antes la adivinamos como una novedad y exigencia del siglo que comenzamos a transitar.
El último recurso que le queda al régimen es la difamación y el morbo, sin que aparezca la contra-réplica por alguna parte. Quienes dicen cotizarse por los programas televisivos realizados a punta de los informes de los servicios de inteligencia del gobierno, que no transmiten una sola idea ni construyen un solo planteamiento, contentándose con escudriñar y revelar la intimidad de los adversarios, afincados en el denuesto, temen a la razón, a la sensatez, a la cordura, a los acuerdos, a la confluencia, a la pluralidad.
Ilustraciones: Peli y Eneko. Economía Hoy, Caracas, 1990.
Fuentes:
http://www.lapatilla.com/site/2015/09/07/luis-barragan-la-urgida-sensatez/
http://www.diariocontraste.com/la-urgida-sensatez-por-luis-barragan-luisbarraganj/
http://titles.ws/venezuela/ve2015090774210151098926.php
http://www.iberoamerica.net/venezuela/prensa-generalista/lapatilla.com/20150907/noticia.html?id=naw2ah7
Luis Barragán
Del consabido decreto parcial del Estado de Excepción que puede extenderse, tal como lo reclaman los parlamentarios del gobierno como si fuese toda una reivindicación, en lugar del golpe que le propinan al normal desenvolvimiento ciudadano, no hay una explicación profunda, sobria y convincente, a pesar de sus graves e impredecibles consecuencias. No la es el constante latiguillo propagandístico del decretante que, pronto, tomó un avión para China y Viet-Nam, ni el de los voceros que únicamente destilan arrogancia, bravucunería e improvisación.
El constituyente de 1999, como los redactores de las constituciones precedentes, establecieron el control parlamentario como la mejor ocasión para argumentar y contra-argumentar las medidas excepcionales adoptadas por el Ejecutivo Nacional. No fue tampoco la monocolor Comisión Delegada de ahora, precisamente, el escenario para ello, por lo que – rechazándolas – la mayoría de la población ya no espera explicación alguna, más o menos coherente, pidiendo la derogatoria de un recurso que, ampliado, ha de agravar su situación.
Inevitable pedagogía política, importantes voceros de la oposición cuestionaron y cuestionan el decreto. Contrastando con las sílabas envalentonadas del oficialismo, dan razones que, por un lado, verifican la versión de familiares y relacionados que lo padecen en el Táchira, e, incluso, por el otro, estimula la búsqueda de la opinión de los especialistas que suelen visitar los portales digitales, con miras a perfeccionar – digamos – artesanalmente la propia.
La demanda más urgente es la de una sensatez extraviada por el poder establecido, y la recuperación de la política como una experiencia compartida, al padecerla y protagonizarla todos, frente al enfermizo empeño de monopolizarla, que es decidir, por unos pocos que la confunden hasta con el propio ánimo personal, volviéndose necia y caprichosa a pesar de las consecuencias que genera. Va tomando cuerpo la libertad como una opción para recobrarla, multiplicando los foros, reivindicando las instancias deliberantes, superando toda la premodernidad a la que hemos retrocedido en medio de una dictadura ya no de tan cuidadosa fachada democrática, muy del siglo XXI.
Revisando por estos días, un viejo título de Agapito Maestre (“Modernidad, historia y política”, Verbo Divino, Navarra, 1992), hallamos un importante comentario en torno a la originalidad de la cultura moderna: “… La política como ámbito de mutua comprensión y coordinación de intereses ha de ser el resultado de los acuerdos siempre revisables entre los hombres, y no fruto de cualquier imposición de la tradición, o de la trascendencia, o de cualquier élite tecnocrática o vanguardia de partido”. Además, añade que un “Estado democrático de derecho no puede admitir la supremacía de un poder sobre otro, ni tampoco de una institución sobre cualquier otra”, señalando la “importancia futura que tendrá el desplazamiento de lo político desde las instituciones estatales clásicas hacia la nueva sociedad civil emergente, que logrará borrar lo peor de la distinción entre sociedad civil y Estado, [que] se ve limitado un día sí y otro también por posturas y propuestas como de un tiempo premoderno” (240 ss.).Por consiguiente, el esfuerzo opositor en ésta y otras campañas semicompetitivas, susceptibles de convertirse en nada competitivas, más allá de las naturales emociones, ha de afianzarse como una experiencia didáctica, de explicación, de razonamiento, de la cordura que hoy extrañamos. Y contextualizarse en el propósito de una modernización que nunca antes la adivinamos como una novedad y exigencia del siglo que comenzamos a transitar.
El último recurso que le queda al régimen es la difamación y el morbo, sin que aparezca la contra-réplica por alguna parte. Quienes dicen cotizarse por los programas televisivos realizados a punta de los informes de los servicios de inteligencia del gobierno, que no transmiten una sola idea ni construyen un solo planteamiento, contentándose con escudriñar y revelar la intimidad de los adversarios, afincados en el denuesto, temen a la razón, a la sensatez, a la cordura, a los acuerdos, a la confluencia, a la pluralidad.
Ilustraciones: Peli y Eneko. Economía Hoy, Caracas, 1990.
Fuentes:
http://www.lapatilla.com/site/2015/09/07/luis-barragan-la-urgida-sensatez/
http://www.diariocontraste.com/la-urgida-sensatez-por-luis-barragan-luisbarraganj/
http://titles.ws/venezuela/ve2015090774210151098926.php
http://www.iberoamerica.net/venezuela/prensa-generalista/lapatilla.com/20150907/noticia.html?id=naw2ah7
martes, 20 de enero de 2015
ZOZOBRANTES
Mensaje diferido
Luis Barragán
La tentación inmediata es la de una larga disquisición jurídica en torno a las previsiones constitucionales sobre el mensaje presidencial, tratándose – no lo olvidemos – de una rendición de cuentas con fecha cierta. La persona que nos convocó telefónicamente para la sesión del día 15 de los corrientes, aunque vaciló por un instante, insistió en Nicolás Maduro como el orador.
El sentido común nos indica que hay una oportunidad preestablecida para enterar formalmente a los venezolanos sobre una crisis generada, a pesar de las sobradas advertencias que, incluso, se colaron desde los angustiados elencos del poder. Solamente, una causa de fuerza mayor, como acaeció con la convalecencia del entonces presidente Chávez Fría, justificaría la vicepresidencial presencia en el hemiciclo de sesiones, dejando al protocolar para el simultáneo refrigerio o almuerzo, según la costumbre.
Confirmado el llamado a sesión, algunos diputados arribaron a la ciudad capital superando los consabidos obstáculos para el logro del difícil cupo aéreo, del repuesto para que el vehículo personal sorteara la peligrosa carretera o del autobús que la hiciera más riesgosa. Principalmente, los de la oposición tuvieron que resignadamente devolverse al interior, pues les es intrincado hospedarse, alimentarse y transportarse por una semana en la encarecida metrópoli.
Perogrullada por delante, siendo tan nítido e inequívoco el mandato constitucional, la gira presidencial fue asomada como una normal diligencia realizada en el exterior que culminaría con la solemne sesión de la Asamblea Nacional, requerida de una vestimenta formal para quienes ya están habituados a una indumentaria antes impensable en su sitio de trabajo. Sin embargo, traicionando la misma normalidad invocada, supurando nerviosismo a través de las escasas declaraciones del largo y sobrevenido periplo que no gozó del debido permiso parlamentario, Maduro ahora lo versiona como un esfuerzo hazañoso para conseguir, como aseguró que lo hizo, los recursos indispensables a objeto de garantizar la estabilidad económica que otros (y sólo otros), osan amenazar por un simple y maléfico acto de voluntad.
Realmente, poco o nada se conoce del resultado concreto de las gestiones foráneas, gracias a la opacidad informativa que, por cierto, tampoco permite conocer los costos que acarreó una nutrida delegación, autorizando cualesquiera de las conjeturas que, naturalmente, surgen de un país que vivencia diariamente la zozobra, o artificialmente, se ve expuesto a las manipulaciones de los servicios de contrainteligencia que idean y aúpan un súbito paro nacional del que nada sabe la oposición. Lo único cierto es que las exigencias de los prestamistas chinos o rusos, privilegiadas taquillas trastocadas en altares de la desesperación, lucen considerablemente superiores que las del Fondo Monetario Internacional, acaso, rayando en el terror de unas condiciones que afectan la más intrínseca soberanía nacional.
Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2015/01/mensaje-diferido/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=1070444
Luis Barragán
La tentación inmediata es la de una larga disquisición jurídica en torno a las previsiones constitucionales sobre el mensaje presidencial, tratándose – no lo olvidemos – de una rendición de cuentas con fecha cierta. La persona que nos convocó telefónicamente para la sesión del día 15 de los corrientes, aunque vaciló por un instante, insistió en Nicolás Maduro como el orador.
El sentido común nos indica que hay una oportunidad preestablecida para enterar formalmente a los venezolanos sobre una crisis generada, a pesar de las sobradas advertencias que, incluso, se colaron desde los angustiados elencos del poder. Solamente, una causa de fuerza mayor, como acaeció con la convalecencia del entonces presidente Chávez Fría, justificaría la vicepresidencial presencia en el hemiciclo de sesiones, dejando al protocolar para el simultáneo refrigerio o almuerzo, según la costumbre.
Confirmado el llamado a sesión, algunos diputados arribaron a la ciudad capital superando los consabidos obstáculos para el logro del difícil cupo aéreo, del repuesto para que el vehículo personal sorteara la peligrosa carretera o del autobús que la hiciera más riesgosa. Principalmente, los de la oposición tuvieron que resignadamente devolverse al interior, pues les es intrincado hospedarse, alimentarse y transportarse por una semana en la encarecida metrópoli.
Perogrullada por delante, siendo tan nítido e inequívoco el mandato constitucional, la gira presidencial fue asomada como una normal diligencia realizada en el exterior que culminaría con la solemne sesión de la Asamblea Nacional, requerida de una vestimenta formal para quienes ya están habituados a una indumentaria antes impensable en su sitio de trabajo. Sin embargo, traicionando la misma normalidad invocada, supurando nerviosismo a través de las escasas declaraciones del largo y sobrevenido periplo que no gozó del debido permiso parlamentario, Maduro ahora lo versiona como un esfuerzo hazañoso para conseguir, como aseguró que lo hizo, los recursos indispensables a objeto de garantizar la estabilidad económica que otros (y sólo otros), osan amenazar por un simple y maléfico acto de voluntad.
Realmente, poco o nada se conoce del resultado concreto de las gestiones foráneas, gracias a la opacidad informativa que, por cierto, tampoco permite conocer los costos que acarreó una nutrida delegación, autorizando cualesquiera de las conjeturas que, naturalmente, surgen de un país que vivencia diariamente la zozobra, o artificialmente, se ve expuesto a las manipulaciones de los servicios de contrainteligencia que idean y aúpan un súbito paro nacional del que nada sabe la oposición. Lo único cierto es que las exigencias de los prestamistas chinos o rusos, privilegiadas taquillas trastocadas en altares de la desesperación, lucen considerablemente superiores que las del Fondo Monetario Internacional, acaso, rayando en el terror de unas condiciones que afectan la más intrínseca soberanía nacional.
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