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sábado, 23 de agosto de 2014

CAZA DE CITAS

“Siempre he pensado que vivir para los demás ha sido la mejor manera de vivir para mí mismo. No es un sacrificio; es compartir la felicidad. La felicidad no consiste en que sobre la comida, tengas un coche, un buen estatus social, ganes dinero o compres cosas, consiste en que no te falte un proyecto de vida y puedas compartirlo con los demás”.

Marcos Ana

("Vale la pena luchar", Editorial Espasa Libros, 2013)

Fuente: http://creereenti.blogspot.com/2014/08/vivir-para-los-demas-la-mejor-manera-de.html

lunes, 4 de noviembre de 2013

ESTUPIDOMÉTRICAMENTE, NOSOTROS

EL NACIONAL - Lunes 04 de Noviembre de 2013     Mundo/9
ANÁLISIS Índice de Prosperidad Legatum 2013 analiza la situación de 142 países en el mundo
¡Es el Estado de Derecho, estúpido!
El estudio destaca la importancia de la democracia para alcanzar el desarrollo
JEFFREY GEDMIN PRESIDENTE Y CEO DEL INSTITUTO LEGATUM PROJECT SYNDICATE

"Es la economía, estúpido" ha sido un mantra político por más de dos décadas. Hoy en día, la frase se repite hasta la saciedad en los debates sobre el desarrollo. Pero hacer que los países prosperen no es tan simple.
Hay una gran cantidad de literatura que describe los diversos factores que determinan la prosperidad. En su libro "¿Por qué fallan las naciones?" publicado en 2012 y ampliamente discutido, el economista Daron Acemoglu y el politólogo James A. Robinson enfatizan en la importancia de que las instituciones políticas y económicas sean inclusivas. De acuerdo con el nuevo libro "El Gran Escape" del economista Angus Deaton, la salud es un elemento clave.
El recientemente publicado Índice de Prosperidad Legatum apunta a otra condición fundamental para el éxito: el buen gobierno y el Estado de Derecho. Como lo señala Nathan Gamester, director del programa Legatum: "Vale la pena ser una democracia." De hecho, como se muestra en el estudio, 27 de los 30 países más prósperos del mundo son democracias. Cosa contraria sucede con los 30 menos prósperos, donde la democracia parece brillar por su ausencia.
Merece la pena tener en cuenta las diferencias de desarrollo entre los distintos países de África. Existen naciones como Botswana que tienen gobiernos que rinden cuentas a su pueblo, donde hay respeto por la ley, derechos de propiedad y poderes judiciales independientes y establecidos, a los que les va mucho mejor que sus contrapartes. Pero la mayoría de los países del continente caen en la categoría contraria, pues 24 de los 30 países que están por debajo del Índice de Prosperidad se encuentran en África subsahariana.
La mayoría de estos países sufren una importante déficit democrático. En Guinea Ecuatorial, por ejemplo, Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, ha estado en el poder desde 1979 , lo que lo convierte en el gobernante del continente con mayor tiempo en el poder. En la mayor parte del tiempo de su mandato, su régimen ha logrado convertir a un pequeño país rico en petróleo, en un desastre desde el punto de vista del desarrollo. La mayoría de los ciudadanos de Guinea Ecuatorial han estado severamente limitados al acceso de agua potable, de educación y de atención sanitaria. El país tiene, además, una de las tasas de mortalidad infantil más altas del mundo, uno de cada cinco niños muere antes de cumplir cinco años de edad.
A pesar de estos ejemplos - de los cuales hay muchos existe una escuela de pensamiento que sostiene que las fallas en la inclusión en el proceso democrático obstruye el desarrollo económico. Por supuesto, es cierto que la democracia no siempre es eficiente basta con preguntar a un estadounidense, cuyo gobierno fue cerrado recientemente por 16 días y casi enfrenta la cesación de pagos de su deuda como consecuencia de desacuerdos políticos partidistas. Pero los sistemas democráticos basados en el buen gobierno y el Estado de Derecho son más conducentes a la prosperidad que cualquiera de las alternativas.El inédito crecimiento económico de China, que ha sacado a cientos de millones de personas de la pobreza en las últimas tres décadas, fue el resultado de la descentralización económica y de mercados más libres y competitivos, y no, como algunos pretenden argumentar, de una planificación inteligente del gobierno.
Es predecible que el futuro de China se caracterice por una mayor democracia y el fortalecimiento del Estado de Derecho, de lo que se encargará la clase media emergente. Este cambio va a ser vital para consolidar y construir sobre las ganancias económicas.
En América Latina, la consolidación de la democracia en las últimas tres décadas ha avanzado de manera acompasada con el desarrollo económico. Chile, Costa Rica y Uruguay tienen historias positivas que contar en el Índice de Prosperidad de este año.
El hecho es que cuando el gobierno es eficaz y el Estado de Derecho es fuerte, cosas positivas suceden en otras áreas, incluyendo en la economía.
Los botsuanos, por ejemplo, reportan altos niveles de confianza en las elecciones de su país ( 83%, en comparación con el promedio de la región subsahariana que da 47 % de credibilidad a los comicios) y en el sistema judicial ( 83 % frente a 53 %).
En ese país se están dando importantes progresos, como ejemplo, se ha duplicado en los últimos dos años el número de personas con teléfonos celulares (¿Se imaginan una economía próspera y sin comunicaciones modernas?) Y el éxito del crecimiento de las empresas se está dando como consecuencia de la reducción de los costos para su creación en comparación con 2010, lo que ha dado a los empresarios la confianza para pedir préstamos, contratar a más empleados y tomar riesgos calculados en su camino hacia el crecimiento.
Si bien no hay una receta única para la prosperidad, es evidente que el establecimiento de sistemas bien manejados y guiados por principios democráticos es una ruta eficaz para el progreso en la educación, la salud y la seguridad, sectores cruciales. Al poner de relieve los factores que se correlacionan con el éxito, el Índice de Prosperidad Legatum debería estimular a gobernantes y ciudadanos para reconsiderar sus prioridades.
Si cabe recoger sólo una idea del índice de este año, debería ser la siguiente: "Es la gobernanza y el Estado de Derecho, estúpido."
Traducción: ANNA CAROLINA MAIER

EL NACIONAL - Lunes 04 de Noviembre de 2013     Mundo/9
Venezuela en nivel medio bajo
ALEJANDRO HINDS

El Índice de Prosperidad 2013 del Instituto Legatum coloca a Venezuela entre los 41 países con nivel medio bajo, además de dejarla en el puesto 14 entre 19 naciones de América Latina evaluadas.
Venezuela ocupó la posición 78 entre los 142 países tomados en cuenta para elaborar el índice, liderado por Noruega, Suiza y Canadá y encabezado en la región por Uruguay, único país latinoamericano en el nivel alto al obtener el lugar 30.
Costa Rica (31), Chile (35), Panamá (40), Argentina (45), Brasil (46), México (59), Colombia (67), Paraguay (68) y República Dominicana (70) fueron los países de la región en el nivel medio alto.
Nicaragua (73), Ecuador (74) y Perú (75) tienen mejores ubicaciones que Venezuela, pero la acompañan en el nivel medio bajo, al igual que El Salvador (85), Bolivia (86), Guatemala (90) y Honduras (96).
Haití es el único país latinoamericano en el nivel más bajo del índice, al ocupar la posición 134, sólo por delante de Guinea, Yemen, Togo, Burundi, Afganistán, República Democrática del Congo, República Centroafricana y Chad.
El Instituto Legatum elabora el Índice de Prosperidad con los resultados obtenidos durante los últimos cinco años en ocho indicadores: economía, emprendimiento, gobernabilidad, educación, salud, seguridad, libertad personal y capital social.
Venezuela figuró en el nivel medio alto en educación (58), economía (60), capital social (68) y salud (69), pero estuvo en el medio bajo en libertad personal (84), emprendimiento (89) y seguridad (110), y entre los peores en gobernabilidad (127).

domingo, 3 de noviembre de 2013

TRES FELICES NOTAS

Últimas Noticias, Caracas, 3 de noviembre de 2013
La felicidad, jajajajá
Roberto Hernández Montoya

Eso cantó Palito Ortega en 1962 en el Club del Clan. Ya sé, ya sé, nadie se acuerda de ese programa argentino olvidable, que se transmitió en Venezuela, pero yo sí. Vagamente.
Luigino Bracci discurrió con brillo sobre los puntos salientes del vituperio opositor al Viceministerio de la Suprema Felicidad, “El Viceministerio de la Suprema Felicidad, Coca-Cola y la Cajita Feliz de McDonald’s”, así que no redundaré. Recomiendo leerlo aquí: http://j.mp/16OdnEL.
Pero me quedan algunas hilachas.
Quienes aplaudieron la gansada de que “éramos felices y no lo sabíamos” ahora ríen del viceministerio.
¿De qué lado está la felicidad en Venezuela? ¿De quienes llaman a descargar arrechera? ¿De las sabias maestras de oposición que llaman “mama...” a un comunicador? Perdona el sugestivo vocablo, pero así hablan algunas. Mira sus pastoriles preceptos en el reportaje de Zurda Kon- ducta en http://bit.ly/Hq4B9P. ¿De los que golpean mujeres y dicen que se magullan con lavamanos? ¿De quienes manufacturan rumores en laboratorios? ¿De los dragones de Komodo?
Felicidad viene del latín felicitas y feliz de felix, que quiere decir “fértil”. Por ahí nos podemos ir orientando.
El naturalista y escritor argentino Guillermo Enrique Hudson declaró: “Varias veces emprendí el estudio de la metafísica, pero me interrumpió la felicidad”. Curiosa antinomia felicidad/metafísica, que no comparto porque hallo la metafísica bastante divertida, aunque prefiero tocar cuatro.
La Real Academia la define así: “Estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien”. No me hace feliz esta definición. Me parece deficiente, neoliberal.
¿Se refiere a los bienes que provee la Cajita Feliz de McDonald’s? Es por una duda que tengo.
Ha habido felicidades indeseables como la época del racismo y el machismo felices, cuando racistas y machistas campeaban con todo desahogo. Ahora se las ven difíciles para ejercer abiertamente su estupidez moral e intelectual.
Hay quien dice que “es feliz como una lombriz”. La próxima vez que me encuentre una lombriz examinaré si es feliz. Tal vez las solitarias.
Hay gente neurótica que detesta la felicidad y se la asegura de diversos modos, como burlándose del esfuerzo bolivariano de buscar la felicidad hasta de esa gente infeliz.

EL NACIONAL - Domingo 03 de Noviembre de 2013     Opinión/8
La felicidad ja, ja, ja, ja
RAÚL FUENTES

" Un pueblo de paz con presupuesto de guerra". Con tan oportuna mancheta develaba este diario el desequilibrio entre gasto militar e inversión social que caracteriza al proyecto de presupuesto de 2014 presentado por el despacho de finanzas ante la AN y que, si se detalla (dispone 10 veces más dinero para armas y material bélico que para alimentos y medicinas), revela que nuestros señalamientos sobre el marcado acento verde oliva del gobierno (en la administración pública ocupan cargos de alto nivel 2.200 militares y aproximadamente 3.000 más en niveles medios y bajos) no son especulaciones estimuladas por el insomnio y el desasosiego que nos produce el desempeño de quien nos precipita por un despeñadero que, al año transcurrido de su debut como encargado de suplir al que ya no podía más y tiró la tolla echándonos semejante vainón, pareciera preludiar un hasta aquí llegamos camaradas porque la verdad no hay mucho que podamos hacer pues no entendemos de la misa la mitad.
Por no entender de economía, Chávez convirtió la política en ejercicio lúdico e hizo de su mandato un espectáculo mediático para seducir a unas masas irredentas que, tras 15 años de lavado de cerebro, subsidios y toda clase de ensayos con sus consiguientes errores, no pudo sustraer de la pobreza; Maduro, sin las cualidades histriónicas de su padre putativo, pero dispuesto ­sin pudor­ a remedarle en todo, se ha transformado en su caricatura; en una parodia simplona que no sabe cómo lidiar con una fuerza armada, que supuestamente comanda, y delega en ella la toma de decisiones para erigirse, él, en el hazmerreír nacional con iniciativas rayanas en la ridiculez, como su circense "gobierno de calle", o en el delirio, como el surrealista Viceministerio para la Suprema Felicidad. Y uno se pregunta: si la felicidad es un estado emocional, desiderátum de la condición humana difícil de definir, ¿será posible administrarla, reglamentarla y distribuirla de acuerdo con los preceptos seudomarxistas que inspiran la revolución bolivariana? "Sentirse seguro es vivir" era el ingenioso reclamo publicitario de una empresa aseguradora; en La máxima felicidad, pieza teatral de Isaac Chocrón, estrenada en 1974 bajo la dirección de José Ignacio Cabrujas, y llevada al cine por Mauricio Walerstein en 1982, uno de los tres personajes que, mediante un menage á trois, intentan alcanzar el quimérico objetivo que explica el nombre de la obra da una vuelta de tuerca al concepto al sostener que "la felicidad es... no sentirse seguro sino estar seguro". Pablo, así se llama el personaje, no se conforma con una sensación de tranquilidad, quiere saberse invulnerable; como queremos todos. No se entiende, entonces, de qué manera ­con un presupuesto que canaliza ingentes recursos para promover la imagen de Maduro y, al mismo tiempo, reduce las partidas asignadas a seguridad interna, orden público, salud y administración de justicia­ se ha de proporcionar felicidad a los venezolanos.
Y es que estos tipos que gobiernan creen que la felicidad es un bien transable y piensan que gratificando eventualmente a menesterosos crónicos proporcionan estabilidad permanente a lo que, en su modelo excluyente, presumen es el pueblo.
La felicidad supone niveles de satisfacción en materia de bienestar, prosperidad, comodidad y otras variables que están negadas en un país donde se cometen más de 20.000 homicidios al año y 97% de ellos permanece sin resolverse, donde la inflación acumulada en los últimos 14 años es de 933%, donde hay aproximadamente 25.000 inmuebles invadidos y circulan 15 millones de armas sin ningún control; y, además, vindica el respeto a la privacidad, derecho negado a un buen número de ciudadanos pues, confiesa ese perdonavidas que sin mérito alguno para ello ocupa la presidencia del parlamento, él y el PSUV mantienen un operativo de seguimiento de la oposición y por ello supieron el itinerario de la diputada María Corina Machado en Colombia. "Sabemos ­se jactó el balandrón­ qué hacen, qué comen y con quiénes se reúnen".
La felicidad llegará por vías distintas de las que pretende gerenciar una revolución cuyas ejecutorias la retratan como una de las más reaccionarias de las que se tengan noticias. La felicidad llegará.
No será roja ni verde oliva; y lo hará transitando el sendero democrático sin que puedan impedirlo ni el fantasma del comandante eterno ni los intentos del oficialismo por propiciar, con sus guarimbas, un apocalipsis preelectoral y que hará del chavismo, el madurismo y otros ismos indeseables motivo para reír de último y cantar cual Palito Ortega: "La felicidad ja, ja, ja, ja".

martes, 3 de enero de 2012

DOS ESTUPENDAS NOTAS





San Lucas, 2,16-21
En su homilía del domingo 01, también y tan bien acompañado por un grupo musical estupendísimo de aguinaldos y villancicos, el Padre Lauro (La Coromoto - El Paraíso), versó sobre la paz y la felicidad, colocando el acento en dos notas: la una, dejar los "por qué" y aceptar los "a pesar de qué" para ser felices; y la otra, María que no entendía mucho lo que ocurría, pero lo guardaba en el corazón para meditarlo y discernir...

Ilustración:http://nomadas.abc.es/foto-galeria/madre-e-hijo-0/