CIUDAD CARACAS, 15 de Diciembre de 2012
Un revolucionario, un chavista verdadero
EDWIN VELÁSQUEZ
A nosotros nos llaman marginales, comunistas, chavistas y pare usted de contar, como si eso nos ofendiera, nuestro pueblo es sabio y demanda de nosotros ser más y mejores revolucionarios, demanda más Chávez, más hombres y mujeres ejemplares, verdaderos chavistas.
Un chavista verdadero ama a su pueblo como a sí mismo y a veces más, se entrega por entero a la lucha revolucionaria a cambio de victorias, la razón le asiste porque procura formarse siempre en la teoría y en la práctica, es un militante. Un verdadero chavista suele ser crítico para construir y acepta con sencillez las críticas, es un gran argumentador porque indaga, busca pruebas, cifras, estudios y textos para justificar su posturas que son una muestra de madurez y rebeldía difícil de conformarse con lo que escucha o lo que ve.
Si algo tiene un chavista de verdad es su sinceridad, dice y hace las cosas en favor de la verdad, se toma los problemas a pecho en búsqueda de soluciones y procura generar propuestas, ideas y acciones en cuestión; no se aparta jamás de la humildad porque es humilde y en caso de equivocarse lo reconoce con modestia. Un chavista verdadero procura ser más como Chávez pero aún mejor, porque es Chávez en el seno del pueblo sin el cerco de la investidura presidencial, sin más grandeza que la de sus logros que serán logros verdaderos si son colectivos, si son logros del pueblo.
Que nada nos detenga que el Presidente hoy y más que nunca necesita de nosotros, pero mucho más necesidad de revolucionarios claros y formados tenemos como pueblo. Sigamos motorizando esta lucha que nuestro interés es profundizarla, el Estado burgués y el imperio seguirán oprimiéndonos, protegiéndose y resguardando sus intereses a favor de mantener la hegemonía capitalista. ¡Encendamos entonces la llama del alerta popular que si la razón nos asiste entonces siempre valdrá la pena ser una molestia, un revolucionario, un verdadero chavista!
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sábado, 15 de diciembre de 2012
miércoles, 19 de septiembre de 2012
JUVENTUD (ES)
CIUDAD CARACAS, 12 de Septiembre de 2012
La Juventud y la era paleolítica cuartorepublicana
EDWIN VELÁSQUEZ
Quienes fueron jóvenes en el paleolítico de la prehistoria venezolana mejor conocida como la cuarta república (1958-1998) tuvieron que sufrir los desmanes y atropellos de Gobiernos que asumieron una actitud opresora en contra de quienes alzaron su voz para exigir reformas y cambios sociales en beneficio del pueblo y no de un pequeñísimo grupo económico que además facilitaba la colonización gringa a nuestro territorio, era la lucha contra los dinosaurios adecos y copeyanos que se repartían el poder mientras acababan con los sueños de juventud de ser felices, libres y vivir bien.
El irrespeto a los Derechos Humanos de nuestros jóvenes comenzaba por la represión constante de toda manifestación o protesta, la libertad de expresión era una utopía a alcanzar, no existía, quién se atrevía a revelarse en contra del gobierno era sometido a la tortura y humillación, a la desaparición e incluso, a una dolorosa y sufrida muerte. Cantores, cultores y artistas; periodistas, estudiantes, deportistas y líderes comunitarios; hombres, mujeres, jóvenes y niños sometidos al hambre, sin garantía de educación, ni trabajo, ni salud, la vida era una esclavitud y las oportunidades un privilegio de pocos.
Una Ley de Vagos y Maleantes que utilizaron para reprimir a los más jóvenes, ya sea por grafitear una pared, por tener el cabello largo o simplemente por estar parado en una esquina o plaza era motivo para considerarlos “delincuentes” siendo puestos a la orden del Estado para hacer “justicia” y regenerarlos; La recluta fue otro de los sin sabores de madres y jovencitos, que eran tomados en contra de su voluntad por las fuerzas militares para prestar servicio obligatorio en sus filas, una alcabala era motivo para que el temor a ser secuestrado por el Estado invadiera la vida de cualquiera.
Cantantes, músicos, pintores y artistas que osaran a realizar una obra crítica comenzaban inmediatamente a sufrir las persecuciones de un Estado inclemente, además, ser artista o deportista significaba vivir en la pobreza, realmente no existía apoyo por parte del Estado, el olvido les aguardaba y el reconocimiento era una estrella fugaz que no volvería a verse; En el paleolítico cuartorepublicano era preferible ser extranjero.
Ser joven en tiempos de dinosaurios de cuello blanco significó para las mayorías vivir sin la esperanza de ser “alguien” en la vida, la educación entró en decadencia porque a los adecos y copeyanos les interesaba tener un pueblo ignorante que pudieran dominar fácilmente y así poder consumar acciones corruptas y apátridas. Comenzaron a tomar medidas para privatizar, para que la gente pagara por obtener conocimiento, por formarse, por saber, pero no solo eso, sino que también se pagara por un chequeo médico, por una emergencia, por mantenerse vivo, todo jugaba en contra del bienestar del pueblo, todo jugaba en contra de los más jóvenes.
¿Te gustaría vivir un gobierno represivo e implacable, prehistórico y dinosauriesco como el de la cuarta?, la tarea es investigar y analizar porque hoy estamos viendo el flaco rostro evolucionado de los dinosaurios cuartorepublicanos que quieren regresar a la era paleolítica de la política venezolana, se trata de vivir libres y ser felices o volver a la oscuridad como seres retrógrados, tú decides.
Reseña: Economía Hoy, Caracas, 30/08/96
Nota LB: Hay jóvenes activistas, por si fuese poco, socialcristianos que admiramos como Omar Andres Alatrache. Activa y declara, recordándonos un poco los viejos tiempos de la JRC. Pedimos mucho, porque el régimen agrava demasiado las realidades. Los patiquines del gobierno, pequeño-burgueses y vanidosos, sueltan sus opiniones y, a veces, se quedan sin respuestas. El otro ejercicio pendiente para nuestros esforzados muchachos reside en responder por la vía de las palabras, las que sobriamente quedan para la posteridad. Este fue un reclamo persistente que hicimos a través de una serie de artículos en los años '90, a través de Economía Hoy y El Globo, extintos y ambos de Caracas. En la remoción de papeles reapareció uno de los ya antiguos textos.
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