De Casa Natal a Casa Verde, nr. 8-98
Luis Barragán
Un importante grupo de parlamentarios, constituimos a principios del presente mes la Comisión para la Defensa de la Soberanía y la Nacionalidad, incurriendo en lo que, por estos años, ha sido un atrevimiento: a las puertas de la Casa Natal de Bolívar, Caracas. Y es que, como al resto de los venezolanos, nos angustia la lamentable e irrefutable pérdida de nuestra soberanía nacional, condenándonos a las directas decisiones que se adoptan en Cuba, hasta arribar al problema de la doble nacionalidad de Nicolás Maduro, objeto de la seria y acreditada investigación que adelantan los diputados Walter Márquez y Abelardo Díaz.
Siendo necesario constatarlo, finalizando octubre, nos trasladamos a la casa pintada de verde, signada con el nr. 8-98 del barrio Carora de Cúcuta, hogar por varios años de Nicolás en Colombia. Los diputados María Corina Machado, Walter Márquez, Homero Ruíz, Abelardo Díaz, Leomagno Flores, Norman Labrador, Williams Dávila y el suscrito, nos apersonamos en la citada localidad y, además de ubicar el inmueble, conversamos con los vecinos que lo ratificaron como el viejo domicilio del ahora Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.
Antes, a un paso del Puente Internacional que cruzamos a pie, celebramos un mítin relámpago en territorio venezolano que despertó el entusiasmo de la numerosa concurrencia, incluyendo a las personas que hacían las largas colas de ida y venida, expresándose desde sus automóviles. Megáfono en mano, sentimos la profunda indignación de los venezolanos que, teniendo por casa una frontera que fue tan viva y dinámica, hoy padecen las consecuencias del desastre de un régimen que la ha convertido en una indecible amargura.
Cumplido nuestro cometido, regresamos a Ureña y a San Antonio del Táchira, dialogando con las comunidades, recorriendo y volanteando las calles en solicitud de respaldo para los candidatos de la Unidad Democrática. De tal manera que, entre una casa y otra, cumplimos con nuestras responsabilidades parlamentarias y la lucha de calle: A Dios rogando y con el mazo dando.
Por cierto, descontextualizado, uno de los párrafos finales de “La casa verde” de Vargas Llosa (1966), retrata un poco la situación actual: “- Era mangache – asegura el Mono -. Ésta le ha inventado que era su paisano porque está muerto y no puede defenderse, para hacerse la importante”.
http://www.noticierodigital.com/2013/10/de-casa-natal-a-casa-verde-nr-8-98/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=996334
Fotografía: Rueda de rensa frente a la Casa Verde.
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sábado, 2 de noviembre de 2013
ANCHO Y PROFUNDO PROBLEMA
De la amarga fronteraLuis Barragán
Recientemente, estuvimos acompañando a los candidatos a alcaldes de Ureña y San Antonio del Táchira, Alejandro “Tato” García y Simón Vargas, incluyendo a los aspirantes a las concejalías por la plataforma unitaria, en distintas actividades propias de toda campaña electoral. Varios integrantes de La Movida Parlamentaria, compartimos tareas de recorrido, volanteo y diálogo, enterándonos del íntimo problemario de la frontera.
Amarga frontera, pues, a pesar de la vecindad con la hermana Colombia, los venezolanos sufrimos todas las consecuencias de la crisis económica y cambiaria agravadísima en los últimos meses, desabastecidos y humillados por la corrupción. En el resto del país, por ese imaginario social que inexplicablemente ha sobrevivido, se supone que los productos básicos están a la mano en los repletísimos anaqueles de Cúcuta, pero – estando ahí mismo – la escasez se agudiza aún para quien intenta ahorrar y comprar, pues, se dice, cuando Chávez Frías llegó al poder, daban diez pesos por un bolívar viejo y, ahora, hay que dar 47 mil bolívares por un peso.
En el caso del ahorrativo venezolano que logra un par de kilos de harina precocida y un paquete de papel sanitario, corre el riesgo del inmediato decomiso que ha involucrado al propio gobernador Vielma Mora, uniformado para la ocasión. Mientras campea el gran contrabando, convertida la amargura en un espléndido negocio de pocos, sumadas las autoridades civiles y militares, el pueblo es perseguido por intentar los insumos más básicos, víctima de la matraca.
Arribar al Táchira, significa familiarizarse inmediatamente con las inmensas e indecibles colas en las bombas de gasolina del país petrolero que somos, pero en la zona fronteriza la situación se multiplica hasta pisar el drama. Y, como si no bastaran las guerrillas, el narcotráfico, los paramilitares, la escasez, la precariedad de los servicios públicos, los apagones, el desabastecimiento, etc., el régimen persigue a opositores, adversarios y disidentes que osen denunciar apenas la situación.
Curiosamente, la prensa escrita no llega con regularidad a Ureña y San Antonio, aislándolos como si no fuesen parte – incluso – de la civilización occidental. Podrá alegarse que lo solventa, aunque la brecha digital también avisa que la nueva centuria no llega a ese rincón de la Venezuela distante de la interconectividad deseada.
Los diputados María Corina Machado, Walter Máquez, Leomagno Flores, Homero Ruíz, Williams Dávila Abelardo Díaz, Norman Labrador y el suscrito, realizamos un mítin relámpago a un paso del Puente Internacional que conduce a la ciudad de Cúcuta, donde vibró la denuncia de los pueblos de la frontera venezolana. Y, como hemos dicho, cumplimos cabalmente con nuestras responsabilidades parlamentarias, pero abandonamos la calle: A Dios rogando y con el mazo dando.
http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/17198-de-la-amarga-frontera
Fotografía: Mítin relámpago a un paso del Puente Internacional que da a Cúcuta.
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