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domingo, 16 de octubre de 2016

CAZA DE CITAS



“Este es el momento de confesar. Hay espíritus – sólo conozco mi caso, pero la modestia me impide considerarme inconcebiblemente único – que todo lo entendemos en forma de cuento y estamos cerrados sin esperanza para todo arte o sabiduría que no pueda narrarse”

Fernando Savater

(“La infancia recuperada”, Taurus, Madid,1976: 182)

Fotografía: Instalando una pieza de Andrew Bick .

domingo, 12 de junio de 2016

DEL DESPRECIO DE LOS DÉBILES Y DESAFORTUNADOS



Domingo 12 de junio de 2016
José Martínez De Toda, S.J.
“Al que mucho se le perdona, mucho ama” (Lc 7, 36 – 8, 3)

Moderador/a: Buenos días. Estamos aquí en el Estudio… (Se presentan los participantes).
El Evangelio del domingo de hoy presenta a una prostituta, que se acerca a Jesús. ¿Cómo reacciona Él? Escuchémoslo.
Lectura del santo evangelio según San Lucas (Lc 7, 36 – 8, 3)
NARRADOR/A – En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume, y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado, se dijo:
FARISEO – Si éste fuera profeta, sabría quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora.
NARRADOR/A – Jesús tomó la palabra y le dijo:
JESÚS – Simón, tengo algo que decirte.
NARRADOR/A – El respondió:
FARISEO – Dímelo, Maestro.
NARRADOR/A – Jesús le dijo:
JESÚS – Un prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los dos lo amará más?
NARRADOR/A – Simón contestó:
FARISEO – Supongo que aquel a quien le perdonó más.
NARRADOR/A – Jesús le dijo:
JESÚS – Has juzgado rectamente.
NARRADOR/A – Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón:
JESÚS – ¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré en tu casa, no me pusiste agua para los pies: ella, en cambio, me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con su pelo. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo, sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor; pero al que poco se le perdona, poco ama.
NARRADOR/A – Y a ella le dijo:
JESÚS – Tus pecados te han sido perdonados.
NARRADOR/A – Los demás convidados empezaron a decir entre sí:
INVITADOS – ¿Quién es éste, que hasta perdona pecados?
NARRADOR/A – Pero Jesús dijo a la mujer:
JESÚS – Tu fe te ha salvado, vete en paz.
Pregunta 1 – Una prostituta arrepentida se acerca a Jesús. ¿Qué ocurrió con ella?
Un fariseo invitó a comer a su casa a Jesús. Pero, a pesar de que lo llama Maestro, no tuvo los mínimos detalles de cortesía. A los huéspedes se les ofrecía agua para lavarse los pies, se les besaba y se les ungía la cabeza con ungüento. Nada de eso hizo con Jesús.
Seguramente la noticia de la cena con Jesús recorrió la ciudad, y la gente se asomaba al sitio de la cena.
Los invitados se sentaban en almohadas con la cabeza junto a la mesa y los pies extendidos hacia atrás.
“Y he aquí que una mujer, que había sido pecadora en la ciudad, trajo un frasco de perfume, y colocándose detrás junto a los pies de Jesús, regaba sus pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume”.
Pregunta 2 – ¿Cómo reacciona Jesús ante aquella mujer?
Ve que sus lágrimas son lágrimas de gratitud por su redención. Su presencia en la cena y su aceptación por parte de Jesús sería una confirmación pública de su cambio de vida.
Antes Jesús había sido criticado como “un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores.” Este relato confirma que Jesús es verdaderamente amigo de los pecadores.
Jesús rompió muchas veces las costumbres de su pueblo con respecto a los leprosos, los mendigos, los endemoniados, los enfermos, y en general con los rechazados socialmente.
Y trató con especial preferencia a las “malas mujeres”, despreciadas por quienes aparentaban ser puros.
Pero Jesús no hace caso de los hipócritas y de quienes desprecian a los débiles y desafortunados. Él prefiere ver a cada uno como persona necesitada, que anhela respeto y comprensión, y trata al excluido como ser humano. En todo conflicto Jesús se pone del lado del necesitado. Lo hizo con la adúltera, con los leprosos, con los mendigos.
Simón se considera “puro,” y le molesta el comportamiento público de la mujer pecadora, precisamente en su misma casa.
Simón no ve en la prostituta a una persona arrepentida y cambiada, y piensa para sí:
- “Éste, si fuera profeta, sabría quién es esta mujer, que lo está tocando: una pecadora”.
Pero Jesús no responde con un discurso, sino directamente con una parábola en forma de adivinanza y con un interrogante:
Un acreedor tenía dos deudores: uno le debía dos meses de paga y otro diez veces más. Pero el acreedor perdonó a los dos. ¿Cuál de éstos le estará más agradecido y le amará más?” (v. 42).
Y Simón contestó: “Supongo que aquel a quien le perdonó más”.
Jesús le dijo: “Has juzgado rectamente”.
Pregunta 3 – ¿A quién representan estas dos figuras de la adivinanza?
A la prostituta y al fariseo.
A la prostituta se le había perdonado más que al fariseo. Por eso estaba mucho más agradecida, y explotaba de alegría y cariño por encima de toda consideración. A ella no le importaba llamar la atención; había sido perdonada y tratada dignamente delante de todos.
Y Jesús se lo dice claramente al fariseo, contrastando el comportamiento de ambos:
“¿Ves esta mujer? Cuando yo entré en tu casa, no me pusiste agua para los pies: ella, en cambio, me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con su pelo. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo, sus muchos pecados están perdonados, por eso tiene tanto amor; en cambio al que poco se le perdona, poco ama. Y a ella le dijo: Tus pecados te han sido perdonados. Tu fe te ha salvado, vete en paz”.
Pregunta 4 – ¿Cuál es la mayor diferencia entre la prostituta y el fariseo?
La gran diferencia entre la mujer y Simón es que ella, llena de amor confiado, se reconoce pecadora y el fariseo no. Peor aún, la critica.
Jesús le dice a la mujer, “Tu fe te ha salvado, vete en paz” (v. 50). La fe impulsó a la mujer a venir a Jesús, y le abrió la puerta del perdón y de la salvación.
Pregunta 5 – ¿Qué es lo más importante para estar cerca de Dios?
Lo más importante y el primer paso es sentirse pecador, ser humilde y confiar sin condiciones.
Por eso en la Misa comenzamos siempre pidiendo perdón.
Dos amigos iban por el desierto. Discutieron y uno le dio una bofetada al otro. Éste adolorido, pero sin decir palabra, escribió en la arena:
“HOY MI MEJOR AMIGO ME DIÓ UNA BOFETADA”.
Continuaron caminando, llegaron a un oasis y decidieron bañarse. El que había sido abofeteado estuvo a punto de ahogarse, y su amigo lo salvó. Cuando se repuso, escribió sobre una piedra: “HOY MI MEJOR AMIGO ME SALVÓ LA VIDA”.
- ¿Por qué escribiste antes en la arena y ahora en la piedra?
El amigo le respondió:
-Cuando alguien nos hiere, eso se puede escribir en la arena, para que los vientos del perdón lo puedan borrar. Pero cuando alguien nos hace el bien, debemos grabarlo en piedra, para que ningún viento lo pueda borrar y nos lo haga olvidar.
Jesús perdona las ofensas y se alegra mucho con los favores.
(Jesús nos invita a no dar mucha importancia a las ofensas que uno recibe y a suprimir de nuestro corazón el deseo de venganza.
Jesús siente compasión, que no es lástima, sino cercanía, comprensión. Y cumple la misión para la que ha sido enviado por el Padre: perdonar, pagar nuestra deuda.)
Pero sólo puede perdonar el que olvidándose de su perfección, se pone en lugar del otro, se mete en sus zapatos y se identifica con él.
La firma auténtica del cristiano es el perdón.

Despedida

Les invitamos a la Misa, a la Eucaristía, sacramento del amor. Ahí todos nos sentimos pecadores, pero también nos sentimos perdonados y queridos con mucho cariño por Dios. Y nos sentimos todos como hermanos perdonados, que queremos hacer crecer nuestra mutua amistad al calor del amor de Jesús.
Fuente:
http://www.jesuitas.org.co/homilia.html?homilia_id=1628
Cfr.
Mons. Antonio José López Castillo: http://www.elimpulso.com/correos-diarios/a-esta-hora/notas-pastorales-domingo-xi-tiempo-ordinarioc
Ilustración: Andrew Bick. 

sábado, 23 de abril de 2016

UNA CARACTERÍSTICA OLVIDADA



Evangelio Dominical: Mandamiento del amor
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado al Evangelio que se proclama el quinto Domingo de Pascua, Ciclo C, correspondiente al domingo 24 abril 2016.  La lectura es tomada del Evangelio según San Juan 13, 31-35.
"Ámense como yo les he amado"
¿Qué es lo más llamativo en el evangelio de hoy?
Sin duda, cuando dice Jesús: "Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros, como yo les he amado".
Esto lo dijo Jesús varias veces en su vida. Pero hoy de una forma muy solemne, pues se está despidiendo. Es su último mensaje, el más importante.
En la Última Cena, Jesús espera a que Judas el traidor se vaya, y comienza a desahogarse diciendo: "Ahora es glorificado el Hijo del hombre".
¿Qué significa que el Hijo del Hombre es glorificado?
En sentido bíblico, la 'gloria' pertenece sólo a Dios; es lo que lo distingue como Dios.
Por ejemplo, la gloria de Dios se reveló en el Sinaí (Éxodo 24:16-17), cuando Él le dio a Moisés las Tablas de la Ley con los 10 Mandamientos.
Ahora Jesús tiene la gloria divina precisamente por obedecer al Padre, que le manda renunciar a la gloria terrena y asumir la humillación y la muerte en cruz (10:17-18) junto con la resurrección y ascensión. La gloria quedó revelada en la cruz y en la tumba abierta y vacía.
¿Es bello este Mandamiento del Amor?
Y una madre contestó:
- Sí, hay algo más hermoso. Es la visión de un hombre y una mujer ancianos haciendo su viaje final juntos. Sus manos débiles pero todavía unidas, sus caras arrugadas pero todavía radiantes, sus corazones cansados pero todavía amándose.>
Los dos amores son muy bellos: el amor joven y el amor viejo, el amor de siempre.
Pero Jesús amplía esta belleza del amor. Y nos presenta no sólo el amor de pareja, sino el amor universal, que llega a todos, incluso hasta a los enemigos.
Esto es lo novedoso de Jesús. Jesús es el profeta del amor. Nadie ha predicado tanto el amor como Jesús. Es su distintivo. Por eso tiene tantos seguidores en todos los tiempos. Él supera a todos.
¿Y en la Biblia se ve esta novedad?
Algo de este tipo de amor se menciona en el Antiguo Testamento, pero muy pocas veces: "Ama al prójimo y al extranjero como a ti mismo" (Levítico 19:18, 19:34).
Pero el amor cristiano va más allá:
– Primero, Jesús nos manda amar aun a los enemigos (Mateo 5, 43-48).
-Segundo, Jesús nos manda tener un amor de servicio humilde, hasta llegar a lavar los pies de los demás (13:1-20). Lo nuevo es amar "como Yo os he amado", es decir, sin condiciones, sin reservas, sin fronteras, sin protección, hasta la muerte en cruz, con el corazón perforado, con las manos clavadas, en la cama de la cruz. "Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos." - Una vez Pedro le preguntó a Jesús: "¿Cuántas veces tengo que perdonar: hasta siete veces?". Jesús le respondió: "Hasta 70 veces siete", es decir, siempre.
– Tercero, este nuevo mandamiento inaugura una nueva Alianza con Dios (Jeremías 31:31-34). La antigua Alianza era obedecer al Torá. La nueva Alianza es amar a todos.
– Cuarto, este nuevo mandamiento es positivo y abierto. Muchas leyes del Antiguo Testamento tenían una formulación negativa: "No matar, no robar", aunque en él predomina la afirmación de la vida y del fruto del trabajo, que es lo más positivo del mundo. Jesús dice de frente: "Ama". Eso incluye lo que prescribía el Antiguo Testamento y lo lleva más allá. Hace del amor un amor sin límites. Y con una preferencia para los más necesitados.
¿No debería ser esto lo que nos caracteriza a los cristianos?
Jesús nos lo dice: "La señal por la que conocerán que ustedes son discípulos míos es que se amen unos a otros". Y así, de los primeros cristianos los paganos decían: "Miren cómo se aman". (Tertuliano, Apología).
- "OK, pruébeme que usted es ese famoso pintor. Ahí tiene varios campesinos. Dibújelos". El pintor lo hizo tan bien y tan rápido, que el guardia ahora sí le creyó. Su dibujo confirmó su identidad.>
La identidad cristiana es amarnos. Dicen que si un cataclismo quemara toda la Biblia, y quedara sólo una página sin quemarse, con una cita que resuma toda la Biblia, esa cita debería decir que Dios es amor, un amor que se verifica en el amor al prójimo.
¿Cumplimos los cristianos de hoy con este amor?
Aquí es donde fallamos nosotros. Lo proclamamos, pero no lo cumplimos.
- Tengo un gran respeto por el cristianismo. Leo con frecuencia el Sermón de la Montaña y he aprendido mucho de él. No conozco a nadie que haya hecho más por la humanidad que Jesús. De hecho, no hay ningún error en el cristianismo. El problema son los cristianos. Ustedes no viven según sus enseñanzas.>
Y Jesús les dirá a sus discípulos que se amen uno a otro, pero antes Él se lo dice con su ejemplo.
S. Francisco de Asís decía a sus frailes: "Prediquen el evangelio siempre, y, si hace falta, usen las palabras." Lo importante es ponerlo en práctica. Ésa es la mejor predicación.

Fuente:
Cfr.
José Antonio Pagola: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-jn-13-31-35_Pag-C.htm
Ilustración: Andrew Bick.