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domingo, 25 de febrero de 2018

TODAS LAS NITU

El dedo giratorio: ahora, Nitu
Luis Barragán

Un ministro más, un ministro menos, da igual. De Maduro hacia abajo prosperan las acusaciones más disparatadas contra la oposición más consecuente e indoblegable, empleando los más pueriles “indicios” y prefabricando las más torpes “pruebas” que incluye viejas fotografías y grabaciones editadas interesadamente.

El dedo acusador gira con aparente vocación aleatoria y señala un nombre a la espera de otro, aterrorizando psicológicamente al resto de la humanidad que, de pronto, sin los requisitos del caso, pueden verse allanados en sus hogares. La ocurrencia temeraria de los temerosos del poder, da pie a una vasta campaña oficial y oficiosa, a través de los medios que monopolizan y de las redes sociales que contaminan, en procura de la estigmatización del adversario, disidente u oponente.

Esta vez apuntaron hacia Nitu Pérez Osuna, reconocida periodista a la que tampoco le permiten salir del país. No es de la que transmite desde afuera, incluso, sin que nadie lo sepa, elevando sus epítetos heroicos y permitiéndose dictar cátedra de resistencia, sino a la que está aquí, opina para la discrepancia y la coincidencia, denuncia la tiranía y fácilmente se le ha encontrado en la lucha pacífica y cívica de calle, compartiendo con todos, sus riesgos y peligros.

Hace poco, concluimos un trabajo sobre el 1º de enero de 1958 para una revista especializada y, al adentrarnos en el tema de la sorpresa política y militar de entonces, lo hicimos con los llamados ruidos y señales que agobian a las dictaduras en agonía. Entre otros aspectos, concluimos en que los decisores políticos, más que los analistas de (contra) inteligencia, tienen por fundamento la predisposición personal, el prejuicio ideológico y, en definitiva, una contraproducente presunción política, cuya teoría, por cierto, tiene una connotación diferente a la que le concedió Pedro Díaz Seijas como vanidad, en un artículo publicado por El Nacional, Caracas, del 23/06/1983 (http://lbarragan.blogspot.com/2018/01/invadir-terrenos-ajenos.html). E, incluso, recordamos a un viejo articulista que, al comentar el triunfo electoral de Alfonsín en Argentina, Mariano Grondona, en la revista Visión del 21/11/83, refería: “Quizás los observadores han nacido para sorprenderse. Su función es anunciar lo obvio para admirarse luego ante la irrupción de lo inesperado” (http://lbarragan.blogspot.com/2018/01/victoria-de-su-propia-madurez.html). 

A nadie puede sorprender lo que ocurre en la Venezuela que sabe muy bien que debe esperar de una dictadura, siendo obviamente Nitu Pérez Osuna y todas las Nitu que mantienen en pie su dignidad, un objetivo al que se le presume demasiado peligroso por sus ideas y denuncias. No hay señalamiento novedoso alguno contra ella o cualesquiera opositores, por modestos que sean, excepto se trate del régimen siempre sorprendido por la entereza y firmeza del venezolano.

26/02/2018:

domingo, 22 de marzo de 2015

CENTRÍPETO Y CENTRÍFUGO

EL PAÍS, Madrid, 23 de marzo de 2015
TRIBUNA
Reaccionar ante la tragedia venezolana
Gracias al aparente exceso de Obama, se agotó el tiempo de la indiferencia
Jorge G. Castañeda 

Hasta ahora la crisis venezolana solo surtía efectos dentro del propio país. Salvo algún que otro exabrupto de Hugo Chávez antes de morir, una que otra expropiación de empresas extranjeras sin la adecuada compensación, y una que otra injerencia menor en las contiendas electorales de naciones vecinas, los estragos de 15 años de despilfarro, corrupción, deriva autoritaria y violaciones crecientes de los derechos humanos únicamente habían dañado a... Venezuela. Ya no.
La decisión del presidente Barack Obama de calificar formalmente a Venezuela como una “amenaza para la seguridad nacional” de Estados Unidos escala el enfrentamiento entre el Gobierno de Nicolás Maduro y el imperio. Los motivos de la decisión norteamericana permanecen en el misterio; asimismo, no se comprenden del todo las consecuencias jurídicas de esta “certificación”. Pero no es imposible que parte de la explicación resida en la pasividad latinoamericana frente a los encarcelamientos o desafueros de líderes opositores, la represión de manifestantes estudiantiles y empresariales, la censura a los medios y el derrumbe de la economía venezolana.
Obama quizás busca obligar a definirse a países como Brasil, México, Chile y Colombia, que, sin ser parte del ALBA —es decir, la coalición chavista de la región—, han mantenido un desconcertante silencio ante los atropellos recurrentes de Chávez y Maduro. Sobre todo, la operación norteamericana puede meter una cuña entre Caracas y La Habana, justo cuando al régimen cubano le importa más que nunca acelerar las negociaciones con Washington. Conviene recordarlo: sin Venezuela, Cuba se hunde, a menos que encuentre una tabla de salvación sustituta. La única disponible es la normalización de relaciones con Estados Unidos, en mi opinión imposible a corto plazo, pero, en la opinión de muchos expertos, a la vuelta de la esquina.
La operación norteamericana puede meter una cuña entre Caracas y La Habana
Maduro reaccionó de dos maneras a la afrenta de Obama. Primero, pidió poderes especiales a la Asamblea legislativa, expidió nuevas leyes rehabilitantes y movilizó al Ejército y a las milicias en maniobras de guerra como si la invasión estadounidense fuera inminente: el viejo argumento de la agresión externa que justifica la represión interna. Segundo, buscó y consiguió el apoyo de UNASUR, una de las nuevas organizaciones regionales cuyos pronunciamientos son tan frecuentes como inocuos, y solicitó una reunión del Consejo Permanente de la OEA el 18 de marzo —día en que será electo el nuevo secretario general— para vituperar la decisión de Obama y obtener respaldo latinoamericano. Más aún, se prepara para transformar la Cumbre de la Américas —a la que normalmente acuden EE UU, Canadá y todos los países de la región, salvo Cuba— en un aquelarre retórico contra el “intervencionismo yanqui” en su país. Solo que esta vez, en principio, a la reunión de Panamá asistirán Obama y Raúl Castro; se darán la mano; se sentarán en la misma mesa y tal vez celebren una reunión bilateral, si logran destrabar las negociaciones sobre la apertura de embajadas en cada capital, y en particular eliminar a Cuba de la lista de países que, según Washington, apoyan el “terrorismo internacional”. No se ve claramente cómo el deshielo de Estados Unidos con Cuba se compagina con una confrontación verbal y política virulenta con Venezuela, en la que Cuba y sus aliados se verán obligados a tomar partido.
Pero tampoco se vislumbra una salida fácil para los países antiintervencionistas sin ser prochavistas. No parece sencillo esquivar los escollos de Panamá sin comprometerse con unos o con otros. ¿Qué harán los presidentes de Brasil, México, Chile y los demás países antiintervencionistas, pero no prochavistas, que han aplaudido (con toda razón) la distensión entre Cuba y Estados Unidos? ¿Se unirán al estridente coro de Maduro, Daniel Ortega, Evo Morales, Rafael Correa, Cristina Kirchner, acorralando a Obama en Panamá? ¿O repetirán el exhorto del rey Juan Carlos I a Chávez: “¿Por qué no te callas?”. ¿Tratarán de desactivar la trampa tendida por Maduro a Obama o se resignarán a la ausencia del estadounidense si la celada se confirma?
Solo es seguro un vaticinio: los grandes países de América Latina no podrán hacer la vista gorda ante la tragedia venezolana, como ha sucedido hasta ahora. Gracias al aparente exceso de Obama, a la desesperación cubana por atraer inversiones, turistas y comercio, y frente al descalabro económico venezolano, producto de la incompetencia y de la caída del precio del petróleo, el tiempo de la indiferencia se agotó. Enhorabuena.
(*) Jorge G. Castañeda es analista político y miembro de la Academia de las Ciencias y las Artes de EE UU.

sábado, 21 de marzo de 2015

BITÁCORA


Habituados, no sentimos la extrañeza de sendas intervenciones urbanas, como podrían adecuadamente llamarse las elaboradas piezas publicitarias quirúrgicamente interpuestas en la vida cotidiana que, por cierto, contrastan con las abaratadas y épicas piezas propagandísticas de regímenes como el cubano. Suponemos que la inversión constituye un buen negocio para quienes se especializan en los sentimientos del extinto.


Semana y media atrás, nos sorprendió el piquete artesanal - puede decirse - de sensibilización anti-imperialista en el centro caraqueño. Difícil tomar una gráfica en el lugar, no pudimos - mucho menos video filmar - captar el momento que el semáforo cae en rojo para apreciar el desplazamiento del piquete, la exhibición de sus carteles y hasta la joven patinadora que le dio un toque de diversión. El equipo de sonido estaba conectado a la sede de la Asamblea Nacional, por lo que no es aventurado  afirmar que fue la contribución de empleados con inflamado sentimiento patrio.


Cumplió un nuevo aniversario OPINA, recientemente. Cincuenta años es bastante y desconocemos si hay algún estudio sobre éste y otros partidos de características particulares y sostenidas que, sin ánimo peyorativo alguno, entran en la categoría de "comodines".  Contó con representación propia en el viejo Congreso, abandero presidencialmente a algunos aspirantes ora nominados con exclusividad, ora en un concurso de apoyo.


martes, 17 de marzo de 2015

FOLLETERÍA

Particular edición por varias razones. Folleto contentivo de 33 páginas, en el presente mes,  que ditribuyó el oficialismo en la sesión para la segunda discusión de la consabida habilitante, incluyendo a la bancada democrática de la oposición, contentivo del ya celebérrimo decreto ejecutivo de Barack Obama, la carta que enviase al presidente de la Cámara de Representantes de su país, una hoja informativa y una declaración escrita del secretario de Prensa de la Casa Blanca.

Particular, porque es una costosa edición en papel glasé que, presumimos,  el ministerio de Relaciones Exteriores destina a las misiones diplomáticas, aunque contrasta con las rudimentarias y deteriorables publicaciones del gobierno en cualesquiera materias que hacen su estantería.  Además, quizá de sobrado tiraje, llenaron el hemiciclo con un folleto que dijeron soporte de los "argumentos" oficialistas, increpando a la oposición. Faltará muchísimo papel y tinta para levtar los áimos anti-imperialistas, versionando sus urgencias, en el país. Y, finalmente, porque ya es notitia criminis en las redes, ¿por qué la tinta?

LB

jueves, 12 de marzo de 2015

RAZONES

Patriotismo de la Constitución y de la Guerra
Luis Barragán


En horas de la mañana, la Asamblea Nacional recibió el informe de la Fiscal y del Contralor generales de la República. Por supuesto, los palcos estuvieron poblados de los partidarios del régimen y de los empleados  que, a veces, callados, no suelen coincidir en la devoción sectaria, comenzando por el pique movilizado en la esquina de San Francisco.

La tediosa exposición de los altos funcionarios, seguros de la ausencia de un debate inmediato, nos llevó a más allá del mediodía. Luego, se convocó para las cuatro de la tarde y, como pasadas las seis, se apersonó Nicolás Maduro en la cámara con todas las incomodidades que acarrean las medidas de seguridad.

Para la noche, quedó pendiente la solicitud de algunos créditos adicionales y, avanzando la noche, el oficialismo propuso aprobar en primera discusión el proyecto de habilitación y proseguir al día siguiente, pero la oposición insistió que ella no debía ser automática, sin deliberación alguna y, por lo menos, un orador de cada lado permitiría después desarrollar extensamente el tema.  No hubo acuerdo y, a pesar de la pérdida inmediata del hecho noticioso, favorecida la versión presidencial, cumplimos con la discusión en un ambiente igualmente hostil.

Intervinimos cinco oradores por la oposición y seis por el gobierno, aventajados por una dirección de debates que no guardó siquiera las formas. Asumimos una postura firme, serena, tan patriótica como el que más.

Por lo que respecta al suscrito, irritándoles que tratásemos a Maduro de “señor” y “solicitante” de la habilitación,  presionados por el tiempo disponible, brevísimo, desarrollamos algunas ideas básicas: existe una legislación ordinaria si la situación fuese tan grave como asegura el gobierno, invocando la unidad nacional. Están sendas leyes como la Orgánica de Seguridad de la Nación y la Orgánica Sobre Estados de Excepción que hacen innecesaria una incomprensible habilitación presidencial.

Además,  se ha debido convocar antes el Consejo de Defensa de la Nación y, como consecuencia de sus apreciaciones, informar a la Asamblea Nacional. La aludida unidad parte de la integración de una representación parlamentaria de la oposición al Consejo que, por cierto, entendiéndolo en  el marco de una estrategia propagandística, al día siguiente se reunió y concursó en una rueda de prensa encabezada por el vicepresidente de la República.

Las motivaciones y el articulado de la petición habilitante, no concreta las materias para una legislación presidencial que, valga acotar, traduce la desconfianza en las capacidades de la bancada oficialista de la Asamblea Nacional forzada a delegar. Ya hay sobrada experiencia en esa delegación, pues, recientemente, so pretexto del combate contra la corrupción, sin impedir el escandaloso incremento que ha generado las sanciones estadounidenses a altos funcionarios venezolanos, permitió al Ejecutivo Nacional regular las más disímiles y contradictorias materias, por lo que una nueva oportunidad puede desembocar en una producción similar intentando hasta normar el vuelo de los zancudos en un país achikunguyado.

Apenas, el ponente enunció la intención de una normativa dirigida a los quinta-columnistas, aunque inicialmente – presumimos – elevará de rango la tristemente célebre Resolución 008610. Huelga comentar que, creyéndose exclusivos portadores del patriotismo, el resto de los venezolanos estaremos bajo sospecha de traidores a la patria.

Quisimos, apremiados por el tiempo reglamentario, frecuentemente generoso para el oficialismo, profundizar en la relación de los hechos planteados con una declaratoria del Estado de Excepción que obligaría al presidente de la República a un posterior trámite parlamentario. Ratificada la voluntad de celebrar los comicios para la Asamblea Nacional en 2015, preguntándonos si el Sr. Maduro dudó de ellos, sobre todo si el Sr. Samper, vocero oficioso, los dijo para septiembre, y  ya que invocó algunas circunstancias históricas, nos remitimos al invento de una invasión castrista por Juan Vicente Gómez en 1913, permitiéndole suspender las elecciones presidenciales de entonces y dictar severas medidas a objeto de darle continuidad a su régimen: ¿quién puede asegurar que habrá elecciones e instalación de la venidera Asamblea Nacional el 5 de enero de 2016, so pretexto de la imposición de un Estado de Excepción?

Quedaron en el tintero otras observaciones, como la del afán anti-imperialista de un régimen que solamente adquiere sentido en el relato del proceso del proceso cubano de comienzos de la década de los sesenta del XX, sin que sus relaciones con China o Rusia soporten el menor análisis a la luz del propio Lenin y su conocida obra “El imperialismo, etapa ….”. O esa extraordinaria distinción de Habermas en torno al patriotismo de la Constitución y el de la guerra.

El patriotismo de la Constitución se explica por la defensa de principios y valores necesarios de desarrollar, profundamente arraigados y compartidos, frente al patriotismo de la guerra que la confía como instrumento de salvación, deslizándose hacia un chauvinismo utilitario. Al respecto, vale citar, por una parte, el papel del enemigo común para intentar la aglutinación de las voluntades necesarias y castigar todo indicio de disidencia, sugerido por Juan Carlos Rey; y, por la otra, la novedad de las guerras que, lejos de entablarse por la vía electrónica emblematizando una diferente generación, sucumbe bajo el peso de las mafías que la celebran como una renovación de sus negocios, provocando otros particularismo, de acuerdo a Mary Kaldor.

Concluimos nuestra intervención, forzados por la dirección de debates, en medio de la soledad del hemiciclo. Simultáneamente, debido a las altas horas de la noche, en el otro hemiciclo, sirvieron refrigerios que naturalmente suscitó la atención de los parlamentarios, aunque las cámaras de ANTV privilegiaron el vacío de la bancada opositora y, además, nos quedamos sin comer.

Cfr. Intervención en la cámara del día 10/03/2015. Versión casera al tardar la tramitación y remisión del video por Secretaría: https://www.youtube.com/watch?v=d62WMI7LwUU&feature=em-upload_owner
Fuentes:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/21993-patriotismo-de-la-constitucion-y-de-la-guerra
http://www.noticierodigital.com/2015/03/patriotismo-de-la-constitucion-y-de-la-guerra/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=1079284