sábado, 21 de enero de 2017
FRENTE AL MENSAJERO SIN DESTINO
Luis Barragán
El presidente guyanés está haciendo lo que debe en atención a los intereses de su país, mientras Maduro Moros no hizo ni hace lo que le corresponde, consecuente con su antecesor, en abierta contradicción con una Política de Estado como la que tuvimos décadas atrás. La contundente, hábil y persistente campaña adelantada por David Granger, como la consabida declaración del saliente Secretario General de la ONU que acatará el entrante António Guterres, luce como un problema menor frente al peligro de profundizar en nuestras vulnerabilidades con el régimen dominante en Venezuela.
No luce nada temerario otro escenario probable hacia el occidente, pues, logrando la paz e, incluso, perdonando sin justicia la violencia que ha vivido por largos años, podrá Colombia retomar buena parte de la agenda que forzosamente ha diferido. El Golfo de Venezuela es una materia pendiente y así como el vecino oriental ha aprovechado una irrepetible coyuntura, aventajado por una cancillería desprofesionalizada, no otra que la nuestra, el occidental intentará lo propio.
Conclusión a la que arribamos, compartiendo un café de ocasión, junto a José Alberto Olivar y Rajihv Morillo Dáger, pueden inferirse otras hipótesis. Por ejemplo, empecinada la dictadura madurista en preservar sus privilegios, importará y asimilará franca y definitivamente las fuerzas irregulares neogranadinas – resistentes o no al proceso de paz - para sojuzgarnos aún más, permitiendo el conflicto a los cubanos negociar su propia y airosa salida al administrar el chantaje frente a Estados Unidos y las muy probables torpezas de Trump; u ocultará la inutilidad de una doctrina militar de resistencia popular interna, como se le entiende, aunque el asunto del Golfo presionará y forzará a su urgida rectificación.
Así como una regresiva política petrolera ha conducido a la bancarrota de la industria, hipotecándonos a China por los siglos que faltan, cediendo amplios mercados a competidores que, simplemente, compiten, no hay país alguno que no haya logrado beneficiarse directa o indirectamente de los errores garrafales de Venezuela. Un régimen que ha regalado el crudo, se ha paseado por las alfombras de Cannes o acude presuroso a dar ayuda humanitaria más allá de las fronteras, mientras que puertas adentro sólo garantiza hambruna, tiene por espectáculo la represión y planea subir otra vez el precio de la gasolina, es el tonto útil de otras potencias creyéndose a sí mismo un referente respetado y promisorio.
Conjeturas nada baladíes, resultan imposibles de ventilar por el TSJ, instancia inconstitucionalmente receptora del reciente mensaje de Nicolás Maduro, pues, aún declarada la falta absoluta, la Asamblea Nacional debe escuchar y evaluar una rendición de cuentas, incluyendo las memorias ministeriales, capaces de suscitar el necesario debate de las materias más disímiles en términos políticos y de especialización que la tribuna pública haga digerible. A la sempiterna, natural y artificial sobresaturación noticiosa, se impondrá – por suerte de un pacto implícito – la conocida circunstancia: pasar olímpicamente la página para aventurarse en otras que suelen repetirla viciosamente. Vale decir, correr enfermizamente la arruga.
23/01/2017:
http://www.noticierodigital.com/2017/01/luis-barragan-un-asunto-pendiente-el-golfo-de-venezuela/http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=57713
http://noticiasvenezuela.info/2017/01/luis-barragan-un-asunto-pendiente-el-golfo-de-venezuela/
http://venezuela.shafaqna.com/ES/VE/698734
http://www.envenezuela1.com/content/blog/nd-luis-barrag%C3%A1n-un-asunto-pendiente-el-golfo-de-venezuela
sábado, 24 de diciembre de 2016
¿QUÉ CONVIENE?
Reyes Theis
La reclamación sobre el territorio Esequibo, cuyos derechos Venezuela reivindica desde su existencia como nación independiente, podría estar llegando a su fin, tras la decisión del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon de la semana pasada.
El viernes 16 de diciembre a través de un comunicado de la ONU, se publicó una declaración “atribuible al portavoz del Secretario General” sobre la controversia entre Guyana y Venezuela, en el que se anuncia que el Proceso de Buenos Oficios, llevado a cabo desde 1990, para tratar de buscar una solución entre las partes “continuará por un último año, hasta el fin de 2017, con un mandato reforzado de mediación”.
Añade que Ban “También ha llegado a la conclusión de que, si hacia fines de 2017, el Secretario General concluyera que no se ha logrado un avance significativo hacia un acuerdo completo para la solución de la controversia, elegirá la Corte Internacional de Justicia como el próximo medio de solución, a menos que los Gobiernos de Guyana y Venezuela, en forma conjunta, solicitaran que se abstenga de hacerlo”.
¿Tenía Ban esa competencia? El artículo VI del Acuerdo de Ginebra, firmado en 1966 entre Venezuela, Gran Bretaña y la entonces Guyana Británica, estipula que si los medios escogidos entre las partes no conducen a una solución de la controversia, el Secretario General de las Naciones Unidas, puede escoger “otro de los medios estipulados en el Artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas, y así sucesivamente, hasta que la controversia haya sido resuelta, o hasta que todos los medios de solución pacífica contemplados en dicho Artículo hayan sido agotados”.
Los medios de controversia planteados en la Carta de las Naciones Unidas son: la negociación, la investigación, la mediación, la conciliación, el arbitraje, el arreglo judicial, el recurso a organismos o acuerdos regionales u otros medios pacíficos.
La palabra clave en el artículo del Acuerdo de Ginebra citado es “sucesivamente”, que indicaría que se irían descartando uno a uno todos los medios, siendo el arreglo judicial- que implica dejar la decisión fuera del contexto bilateral- la última alternativa. Esa es la opinión de la mayoría de los expertos venezolanos en el tema.
Pero la decisión tomada por Ban Ki-moon fue distinta y decidió dar un plazo de año a los buenos oficios, y si el nuevo secretario general, el portugués Antonio Guterres, considera que no se ha avanzado lo suficiente, pasar el caso a la Corte Internacional de Justicia, así no se haya pasado por las fórmulas intermedias planteadas en la Carta de la ONU.
¿Qué le conviene a Guyana?
Cuando David Granger tomó posesión de la Presidencia de la República Cooperativa de Guyana se reunió al día siguiente, el domingo 17 de mayo de 2015, con la embajadora venezolana Reina Arratia. Luego del encuentro ratificó la línea guyanesa: mantener el proceso de buenos oficios que “forma parte del menú de las medidas previstas por la Carta de las Naciones Unidas y es muy importante para ambos países” y añadió: “Como ustedes saben, Venezuela es un importante vecino, por los términos de Petrocaribe , la importancia económica de Petrocaribe, así como otras dimensiones estratégicas de las relaciones de Guyana – Venezuela”.
A Guyana le interesaba mantener el apoyo petrolero de Venezuela y que le siguiera comprando toneladas de arroz, mientras el proceso de buenos oficios seguía adelante, sin mucho avance ante la inacción del Gobierno de Caracas.
Pero los problemas que luego significaron para Guyana la reclamación venezolana para la explotación petrolera en el Esequibo, ha hecho que la Administración Granger cambie de posición.
El 27 de junio de 2015, a 40 días del encuentro Arratia-Granger, el presidente Nicolás Maduro aprobó en Gaceta Oficial el decreto 1.787 que creó las Zonas Operativas de Defensa Integral Marítima e Insular y que incluía en una de sus áreas las coordenadas correspondientes no solo a la proyección marítima del territorio Esequibo, sino a la de Georgetown y parte de Surinam, donde Venezuela nunca ha tenido aspiraciones territoriales.
Aunque una semana después el decreto fue sustituido por el 1.859 donde se hicieron correcciones con las coordenadas y se recordó que el área del Esequibo está sometido a un proceso de reclamo territorial, el daño que la emisión del decreto 1.787 ocasionó a las relaciones binacionales, sumado a las constantes declaraciones de Venezuela contra el Gobierno guyanés y la trasnacional Exxon Mobil, terminaron estimulando a la Administración Granger a finalizar con décadas de negociaciones y terminar con “el mono en la espalda” que según el mandatario significaba el reclamo venezolano y avanzar al siguiente paso: acudir a la Corte Internacional de Justicia.
¿Por qué la Corte no le conviene a Venezuela?
A Venezuela no le ha ido bien con los arbitrajes en temas limítrofes. Con Colombia perdió la mayor parte de la Península de La Guajira, afectándose los derechos sobre parte del Golfo de Venezuela. Con el Reino Unido y producto del Laudo Arbitral de París de 1899. Venezuela fue despojada de un plumazo de 159.500 kilómetros cuadrados del Territorio Esequibo.
Pero no solo se trata de la mala experiencia previa, es que si el caso finalmente termina en la Corte, como parece muy probable, ya que es impensable que se pueda lograr una salida negociada dentro de un año, tras más de 50 años de negociaciones infructuosas, lo que se revisará no son los derechos venezolanos sobre el Esequibo, sino si el Laudo Arbitral de 1899 es írrito y nulo, como sostiene Venezuela.
Según el general retirado de la Guardia Nacional y autor de libros sobre la materia, Oscar José Márquez, sí hay razones para sostener la invalidez del Laudo, como un vicio ab-origene, ya que la voluntad de Venezuela se logró mediante coacción.
Tanto así que no pudo ser representada durante el juicio por magistrados venezolanos, sino por estadounidenses. Además se puede alegar exceso de poder del Tribunal y corrupción de algunos de sus miembros, demostrado en el conocido memorando de Severo Mallet- Prevost, uno de los abogados estadounidenses que participó como asesor en el caso y que luego de su muerte dejó un escrito revelando las negociaciones oscuras que dieron lugar a la decisión desfavorable a Venezuela. También el texto de la decisión carece de motivación (fundamentos y juicios), entre otros elementos.
No obstante, el problema es que gran parte de las fronteras del mundo fueron sometidas a estos procesos irregulares, en las que las grandes potencias imponían su poder de diversas formas y será muy difícil que el Tribunal Internacional de Justicia pueda sentar jurisprudencia reabriendo este caso.Posición contradictoria
A pesar de las graves implicaciones de la decisión del secretario general de la ONU, la canciller Delcy Rodríguez calificó la misma de “victoria de la Diplomacia Bolivariana de Paz conducida por el presidente Nicolás Maduro que mantuvo firme la posición de Venezuela sobre Buenos Oficios.
Empero señaló en cuenta en Twitter, que “en las próximas horas haremos llegar al Secretario de la ONU la posición reiterada de Venezuela de rechazar el recurso a la Corte Internacional”.
Fuente:
http://www.analitica.com/actualidad/actualidad-internacional/en-serio-riesgo-el-reclamo-sobre-el-esequibo-por-reyes-theis/
lunes, 17 de agosto de 2015
CRASO ERROR
María Teresa Belandria
El tema de la reclamación del Esequibo y la defensa de los intereses permanentes en el territorio y la fachada atlántica, ha tomado fuerza y resonancia en la opinión pública. Quienes por años hemos defendido nuestra integridad territorial desde la academia celebramos que el estado se ocupe, aunque tarde y con torpeza de un asunto de vital importancia para la nación. Consultar a los expertos nacionales con amplia experiencia, es un avance, para salvar el escollo que supone una comunidad internacional favorable a Guyana y reencauzar la controversia al ámbito bilateral conforme a las previsiones del Acuerdo de Ginebra de 1966. Guyana, diariamente suma aliados, ya no solo el de Caricom y Cuba, que históricamente le han secundado, también la Commowealth y un importante número de países pertenecientes a los No Alineados. A nuestro país le corresponde, explicar adecuada y seriamente nuestros legítimos derechos y promover al mismo tiempo, que Guyana se siente otra vez a la mesa de negociación.
Pero lejos de la diatriba que hoy ocupa titulares y portales en los medios oficiales, hay dos procesos de negociación y consecuentemente de delimitación de nuestro territorio, completamente abandonados, olvidados y silenciados. Por una parte, el diferendo de áreas marinas y submarinas al norte de Castilletes con la República de Colombia y por la otra, la delimitación con varias Islas del Caribe oriental, que se han negado sistemáticamente a reconocer la soberanía de Venezuela sobre Isla de Aves, a cuestionar el carácter de Isla y a desconocer el tratado de límites de nuestro país con Estados Unidos de Norteamérica por (Puerto Rico).
En el caso con Colombia, es mandatorio recordar que el 23 de marzo de 2009, el Comisionado Presidencial Dr. Francisco Javier Nieves-Croes, denunció mediante “Memorando de opinión disidente sobre la propuesta Gómez-Rondón de 2007 sobre la delimitación de áreas marinas y submarinas en el Golfo de Venezuela”http://images.eluniversal.com//2009/04/13/cartagolfo.pdf la existencia de un pre-acuerdo de delimitación al que había llegado el Presidente Hugo Chávez con su homologo Álvaro Uribe Vélez con el conocimiento reservado solo a una parte de los Comisionados y que constituía un retroceso en la posición oficial adoptada por la CONEG, que se fundamenta en la prolongación de la frontera terrestre de Venezuela.
Este documento fue desmentido por la Cancillería de entonces, y por el propio Presidente Chávez, y además originó la remoción de todos los Comisionados, incluyendo al Profesor Nieves-Croes. Desde esa fecha (2009) hasta hoy, se desconoce el trabajo de los Comisionados, los avances, las discusiones. De lo que si tenemos certeza es que la negada Hipótesis existió.
El pasado 27 de mayo de 2015, Venezuela dictó el Decreto 1787 que creó y activó las Zonas Operativas de Defensa Integral Marítima e Insular (ZODIMAIN), que fue anulado y modificado por el Decreto N°1859 del 06 de julio de 2015. Este instrumento de empleo militar, fue interpretado por Colombia, como una delimitación unilateral de las áreas marinas y submarinas y en consecuencia emitió el 17 de junio de 2015 una Nota formal de Protesta contra el mismo. En la nota, describen la “delimitación de las aguas del Golfo de Coquivacoa” para referirse a nuestro Golfo de Venezuela, que no está en discusión, pero a la vez piden devolver la controversia al marco de la CONEG.
En este contexto declaró el ex presidente Uribe el 21 de junio de 2015 “la Comisión Binacional (refiriéndose a la CONEG) encontró un preacuerdo al diferendo. La delegación venezolana expresó a nuestros delegados, que ese preacuerdo tenía el visto bueno del Presidente Hugo Chávez (q.e.p.d.).” Detalló que en una reunión con Chávez en el departamento colombiano de La Guajira (norte) “le entregué el bosquejo que recibí del doctor Pedro Gómez Barrero (integrante de la Comisión Binacional). El Presidente lo puso en su bolsillo. Guardó silencio. Nunca dijo algo“.http://www.eluniversal.com/nacional-y-politica/150621/uribe-maduro-tapa-crisis-de-venezuela-con-decreto-de-limites-maritimos . Lo dicho por el senador Uribe, confirma que si hubo negociaciones entre un grupo de los comisionados colombianos y venezolanos, a espaldas del resto y de que se llegó un pre-acuerdo que de no haber sido denunciado, pudo causar grave perjuicio a la reclamación venezolana. Justo es entonces reivindicar la advertencia que realizó valientemente el estimado profesor Francisco Javier Nieves-Croes.
El gobierno ha decidido crear la Comisión Presidencial de Estado para la Garantía de la Integridad Territorial y Asuntos Limítrofes, y en ella pretenden agruparse todos los asuntos de delimitación pendientes. Craso error. Cada controversia requiere de especialistas diferentes y su tratamiento debe atender a la especificidad con cada país. Lo conducente para garantizar adecuadamente el interés nacional, es nombrar los Comisionados en la CONEG, rescatar el acervo normativo y del proceso de negociación que cuenta con más de 25 años de experticia y separarlo de la exposición mediática de la reclamación del Esequibo. Se impone la sensatez y el conocimiento, más allá de la diatriba electoral y partidista.
Por último, la opacidad o inexistencia de procesos de negociación con el Caribe son alarmantes. No se evidencia el interés en reafirmar nuestros derechos soberanos en Isla de Aves, frente a las pretensiones de desconocimiento que Saba y San Eustaquio; Guadalupe y Martinica cursan ante la ONU desde 2001. El último tratado de delimitación se suscribió en 1991 con Trinidad y Tobago, desde esa fecha al presente, el Caribe solo ha servido para ganar adeptos en Petrocaribe y sumar votos a través del CARICOM tanto en la OEA como en ONU. Las mas reciente gira del Vicepresidente no da muestras de haber impulsado este tema que al igual que con Colombia, sigue pendiente.
La integridad territorial de nuestra nación no es un asunto de propaganda o discursos altisonantes. Tampoco de privilegiar un tema-El Esequibo- porque hay una empresa petrolera que sirve para distraer al público de galería de lo esencial. El territorio es uno, su defensa, tarea de todos sin distingos. Retomar la senda de la solución pacífica de las controversias conforme al artículo 33 de la Carta de la ONU es lo sensato, lo apropiado y lo conducente. Probablemente la Asamblea General de la ONU a celebrarse en septiembre sirva de escenario para el encuentro con Guyana y preservar nuestros derechos.
En diplomacia, se actúa con prudencia, sin estridencias, con pocas declaraciones y si mucho trabajo de negociación lejos del escrutinio público que a veces lejos de ayudar, entorpece. Anunciar aliados coyunturales y que luego éstos desmientan a los voceros, nos coloca en posiciones vulnerables de cara a lo que será un largo, lento y complicado proceso de negociación. Por ello, más allá del fervor nacionalista que estos temas despiertan debemos actuar con firmeza, templanza, prudencia y valor. Venezuela es primero.
Fuente:
http://analitica.com/opinion/es-solo-el-esequibo-lo-que-debe-discutirse/
domingo, 7 de noviembre de 2010
de las explosiones previas

EL UNIVERSAL, Caracas, 07 de Noviembre de 2010
Las problemáticas relaciones nucleares de Venezuela
JOEL D. HIRST – JONATHAN PEARL |
El presidente venezolano Hugo Chávez regresó a Caracas el domingo pasado luego de completar un arrollador viaje por Rusia, Bielorrusia, Ucrania, Irán, Siria, Libia y Portugal. El objetivo de Chávez era el de avanzar en los acuerdos "para acelerar la caída de la hegemonía imperialista (léase estadounidense) y el nacimiento de un nuevo mundo de equilibrio y paz", como señaló en Damasco. Mientras la retórica es familiar, las iniciativas perseguidas con este viaje pudieran suponer mayores retos para la Administración de Obama. Washington debe desarrollar opciones políticas sensibles, particularmente en lo que se refiere a la cooperación de Venezuela con Irán y las ambiciones nucleares de Chávez.
Iniciando su viaje en Moscú, Chávez finalizó negociaciones con una compañía de energía nuclear estatal de Rusia, Rosatom, para suplir a Venezuela de dos reactores nucleares de 1.200 megavatios y un reactor para investigación más pequeño. Si bien tener listos estos reactores pudiera tomar más de una década, la posibilidad de un Chávez cada vez más autocrático ganando acceso a tecnología nuclear debería levantar alguna preocupación en Washington. Los reactores podrían ser, por ahora, una amenaza limitada de proliferación directa, pero las relaciones cercanas de Venezuela con Irán y sus significativos depósitos de uranio no explotados -los cuales podrían acercarse a tanto como cincuenta mil toneladas- levantan preguntas acerca de si Caracas podría suponer un riesgo de proliferación en el futuro.
Los expertos responsables de políticas hacia la región en Washington parecen no estar claros acerca de cómo responder a este acuerdo. Así como Chávez será el primero en recordarle a Washington, Venezuela está acorde con sus derechos bajo el Tratado de No Proliferación Nuclear de 1968, para acceder a tecnología nuclear para fines pacíficos. Oficiales del gobierno de EEUU pudieran temer que oposición vocal al tratado podría darle a Chávez el beneficio inesperado de una victoria propagandística, en un momento en el que el presidente Obama está buscando reducir relaciones bilaterales.
La respuesta de la Administración de Obama al tratado sobre los reactores ha sido hasta el momento limitada a afirmar que Venezuela tiene el derecho a energía nuclear para fines pacíficos, solicitando urgentemente el 19 de que Caracas "actúe responsablemente". Chávez respondió dos días después que "el presidente Obama ha iniciado una guerra al esparcir dudas con sus palabras" acerca de las intenciones nucleares de Venezuela.
Luego de su visita a Rusia, Chávez realizo su novena visita a Irán donde ambos países continuaron profundizando su relación, llamando para la creación de un "nuevo orden mundial" y firmando once acuerdos diferentes. De acuerdo con un oficial del sector de energía de Irán, uno de los acuerdos bilaterales entre Caracas y Teherán presenta a la compañía de petróleo venezolana Petróleos de Venezuela (Pdvsa) invirtiendo $780 millones en los campos de gas de South Pars, al sur de Irán. Si este acuerdo es implementado, podría levantar preguntas sobre si Pdvsa o su filial la Corporación Citgo, podrían ser castigadas bajo los actuales regímenes de sanciones contra Irán.
Washington debería también tomar nota sobre el lenguaje de Chávez con respecto a Irán. "Siempre estaremos juntos", dijo Chávez antes de partir de Teherán a Damasco. "No solo resistiremos, además resultaremos victoriosos uno al lado del otro". Esta no es la primera vez que Chávez ha declarado su alineamiento con Irán. En el pasado, los representantes de Chávez han dicho que Venezuela violará las sanciones de EEUU y la UE y venderá gas a Irán "si así lo solicitan".
El viaje reciente de Chávez ha levantado un número importante de preguntas que los expertos de políticas estadounidenses necesitarán responder. La inacción podría iniciar un mucho más complicado escenario para Washington y sus aliados. Pero encontrar soluciones a estos problemas requiere un bien elaborado y pragmático enfoque. La Administración Obama debería considerar las siguientes acciones:
- Apelar a Moscú para hacer su contrato nuclear con Venezuela contingente a si Caracas firma un acuerdo modelo de Protocolo Adicional (PA) con la IAEA. Esta medida de seguridad suplementaria fue desarrollada en respuesta a los descubrimientos luego de la primera guerra del Golfo de que Sadam Hussein había estado intentado reconstituir su programa de armas de destrucción masiva. Un PA venezolano proveería amplio acceso a los inspectores de la IAEA, lo que podría incrementar la confianza del mundo en la completa y correcta declaración de la intención nuclear de Venezuela y ayudar a asegurar que su programa civil continúa civil en cuanto a su naturaleza.
- Continuar examinando cuidadosamente la propuesta participación de Pdvsa en el proyecto de los campos de gas de South Pars, como en otras áreas de Irán, para establecer si la cooperación de Venezuela les lleva a violar las sanciones de EEUU, UE y el Consejo de Seguridad en contra de Irán. Al grado de que esta información se haga pública, el potencial de las sanciones podría servir como un incentivo positivo para que Chávez modifique su conducta, que la Administración Obama ha etiquetado como no colaboradora.
(Joel D. Hirst, es investigador del Consejo de Relaciones Exteriores / Jonathan Pearl, es investigador de Seguridad Nuclear, Consejo de Relaciones Exteriores)
domingo, 21 de febrero de 2016
DELICADO Y ESPINOSO TEMA
Emilio Figueredo
Quiero agradecer al ilustre concejo municipal del Hatillo y en particular a la concejal Helga Quintero haberme invitado a esta sesión solemne para hablarles de la importancia del Acuerdo de Ginebra, instrumento fundamental para llegar a una solución práctica en la reclamación del territorio Esequibo.
Ahora entremos en materia. Trataré de explicar que significó y significa el Acuerdo de Ginebra que se realizó el 10 de febrero de 1966 durante la presidencia de Raúl Leoni y que fue suscrito por el entonces canciller de Venezuela, Ignacio Iribarren Borges, por el Reino Unido Michael Stewart Secretario de Estado para Relaciones Exteriores,y por Guyana el primer ministro Forbes Burnham.
En primer lugar es bueno hacer una breve explicación de los antecedentes que condujeron al lamentable laudo de París de 1899
Uno de los errores conceptuales más serios que ha tenido la reclamación del llamado territorio Esequibo ha sido insistir en que el límite está en el río Esequibo y digo esto porque al hacerlo, por las razones históricas que sean, se desconoce el decreto del Libertador en Angostura el 15 de octubre de 1817, que fijó de manera inequívoca como límite la márgen izquierda del río Moruco. Este hecho fundamental de nuestra vida republicana no puede ser desconocido por investigaciones históricas que se remontan a nuestra a veces imprecisa historia.
Pero si esto no fuera suficiente hay otro antecedente en 1840 en el que el ministro plenipotenciario venezolano, Alejo Fortique, negocia en Londres con Lord Aberdeen, los límites entre la colonia inglesa y la República de Venezuela y llega a un acuerdo con este de que la línea divisoria estaría en el río Moruco.
Por supuesto, como siempre ha ocurrido en nuestra historia, el Congreso y la opinión pública de la época rechazaron ese acuerdo que se correspondía con lo fijado por el padre de la patria y allí continúa la historia del despojo.
No me voy a extender en esta ocasión con las distintas líneas fronterizas que plasmó en diversos mapas el geógrafo prusiano Robert Hermann Schomburgk porque es obvio que estas respondían a los intereses británicos de extender sus límites hasta el río Orinoco ya que en su visión geopolítica de la época su objetivo era poder controlar la desembocadura de los principales ríos para controlar el comercio. Vale la pena recordar el intento británico fracasado de controlar la desembocadura del Río de la Plata en 1806 y 1807.
Para no hacer demasiado larga esta introducción histórica es importante recalcar que la fragilidad política venezolana producto de sus guerras intestinas hizo que en un acto de desesperación viendo que el Reino Unido pretendía anexarse Upata y llegar hasta el Orinoco pidió al gobierno de Estados Unidos que aplicara la Doctrina Monroe para detener el expansionismo europeo
Esto inicia un largo proceso de negociaciones entre el gobierno de los Estados Unidos representando los intereses de Venezuela y la corona británica que culmina con la firma del tratado de Washington el 2 de febrero de 1897 en el que se fija el Tratado Arbitral con el que se determinarán las fronteras entre Venezuela y la colonia británica. Para los interesados en los prolegómenos de este importante hito en la disputa territorial hay un magnífico ensayo que escribió Simon Alberto Consalvi sobre la materia.
Del laudo de 1899 no es mucho lo que puedo decir hoy salvo que le dio la razón a Inglaterra, y que en Caracas, qué tristeza, se celebró con champaña que no nos hubiesen quitado el Orinoco, y que si bien hubo protestas con el tiempo en particular durante el gobierno de Juan Vicente Gómez, se acató el laudo fijando el llamado punto trifinio que marca el punto de encuentro de los territorios de Brasil, Guyana y Venezuela. Lamentablemente ese no será el único acto del Estado venezolano con el que se reconoció la injusta decisión arbitral
La reclamación surge después de que el gobierno conoce los papeles contenidos en el testamento de Severo Malett Prevost, quien fue el abogado de Venezuela en el Laudo. Se trata del famoso Memorándum dejado al juez Schoenrich para que se publicase después de su muerte. En este documento se explica la connivencia del presidente del tribunal arbitral con los árbitros británicos para otorgarle al Reino Unido la totalidad del territorio con la posibilidad de renunciar a las bocas del Orinoco si la decisión se tomaba por consenso. Los jueces americanos consideraron que aunque la sentencia era manifiestamente injusta por lo menos garantizaba para nuestro país el control de las bocas del Orinoco. Por cierto en el petitorio de Venezuela, según afirma Mallet, el límite que propuso nuestro país fue de nuevo el río Moruco y no el río Esequibo.
En los años sesenta al conocerse el memorándum el gobierno del Presidente Rómulo Betancourt activó por los canales diplomáticos venezolanos el tema de la reclamación del territorio Esequibo por considerar que el Laudo de 1899 era nulo e írrito. El primero que tocó el tema en Naciones Unidas fue el Embajador Carlos Sosa Rodríguez. Fueron él y el entonces canciller Marcos Falcón Briceño, quienes en la Asamblea General de las Naciones Unidas en su XVII período de sesiones hicieron pública la denuncia, Así se inicia el proceso formal de la reclamación.
Posteriormente,ya en el periodo presidencial de Raúl Leoni, se inician las negociaciones con el gobierno del Reino Unido que culminarán con la firma del tratado el 17 de febrero de 1966 en la ciudad de Ginebra Suiza. Lo firmaron, por Venezuela el Canciller Ignacio Iribarren Borges, por el Reino Unido, Michael Stewart , Secretario de Estado de Relaciones Exteriores y Forbes Burnham, Primer Ministro de la Guyana Británica.
Este tratado es uno de los grandes logros de la diplomacia venezolana ya que logró darle forma jurídica a la reclamación venezolana sobre el despojo del que fuimos víctimas por un arbitraje amañado.
Sin embargo hay que tener mucho cuidado en considerar que ese tratado es sólo favorable a Venezuela. Un análisis detallado del mismo nos lleva a concluir que puede ser interpretado por ambas partes como favorable a su causa.
Veamos bien a qué me refiero. El preámbulo del texto es lo que más le ha servido a nuestro país para intentar resolver de manera positiva la controversia porque de manera expresa señala que : " … Convencidos de que cualquier controversia pendiente entre Venezuela, por una parte, y el Reino Unido y Guyana Británica por la otra, perjudicaría tal colaboración debe, por consiguiente , ser amistosamente resuelta en forma que resulte aceptable para ambas partes ;" Esto es lo que Venezuela durante el curso de los años ha argumentado: ¿cómo va pretenderse resolver el conflicto discutiendo sobre la validez o invalidez del laudo, que es de naturaleza meramente jurídica ,cuando en el tratado de habla de que la controversia debe resolverse con un acuerdo mutuamente satisfactorio?. En la propia Guyana se le criticó a Burnham el hecho de haber firmado un tratado con esa cláusula que debilitaba la posición guyanesa que era la de anteponer ,como condición previa, a toda negociación que Venezuela pruebe que el laudo es nulo e irrito.
Pero si eso no fuese suficiente el artículo 1 del Acuerdo establece “ una comisión mixta con el encargo de buscar soluciones satisfactorias para el arreglo práctico de la controversia entre Venezuela y el Reino Unido surgida como consecuencia de la contención venezolana de que el Laudo Arbitral de 1899 sobre la frontera entre Venezuela y la Guyana Británica es nulo e írrito"
Esa Comisión Mixta se instaló y durante 4 años no logró ningún resultado porque los representantes de Guyana no se movieron ni un milímetro de su argumento de que lo único que debe hacer Venezuela es probar la nulidad del laudo y que hasta tanto ello no ocurra no hay ninguna negociación posible ya que el laudo determinó de manera incontrovertible las fronteras terrestres entre ambos países.
El tema que favorece a Guyana está establecido en el artículo 4 del Acuerdo en el que se señala que si las partes en un lapso de los 4 años de la comisión mixta no logran resolver el conflicto entonces se aplicará lo dispuesto en el artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas en el que señala los medios de solución pacífica para resolver controversias. Esta disposición pone, en última instancia, en caso que Guyana y Venezuela no se hayan puesto de acuerdo en un método de solución pacífica la decisión en manos del Secretario General de las Naciones Unidas
Eso como veremos más adelante puede llegar a ser perjudicial para Venezuela
Habiendo concluida las labores de la Comisión Mixta sin ningún resultado, el Presidente Caldera decidió congelar, el 18 de junio de 1970, las negociaciones suspendiendo, mediante el llamado Protocolo de Puerto España , la aplicación por 12 años el artículo IV del Acuerdo de Ginebra. La razón que parece haber prevalecido para posponer en el tiempo la aplicación del Acuerdo de Ginebra fue las negociaciones limítrofes de áreas marinas y submarinas en el Golfo de Venezuela para evitar así una lucha simultánea en dos frentes.
Al vencer el lapso del Protocolo el 18 de junio de 1982, el Secretario de las Naciones Unidas designó un representante personal para que visitara a Guyana y Venezuela y le diera curso a lo previsto en el artículo IV del Acuerdo de Ginebra.
La persona designada para ejercer esa función fue el ecuatoriano Diego Cordovés subsecretario de la ONU. Este funcionario se tomó muy en serio su rol y elaboró una fórmula de solución pacífica de controversias que no era ninguna de las mencionadas en el art 33 de la Carta de la ONU pero que si se podía admitir dentro de lo que dice ese artículo al permitir cualquier otra fórmula de solución pacífica.
La fórmula presentada por Cordovés era poco favorable a la posición venezolana ya que combinaba dos métodos: la conciliación y el arbitraje lo que favorecía, sin lugar a dudas, a Guyana porque de no aceptar las partes lo formulado por el ente conciliador de inmediato se establecía un procedimiento jurídico vinculante como lo es el arbitraje.
Ante esa disyuntiva el Presidente Lusinchi designó un Embajador ante las Naciones Unidas para la aplicación del acuerdo de Ginebra cuya tarea fundamentalmente era la de convencer a la contraparte guyanesa de lo inconveniente, para las relaciones pacíficas y armoniosas entre los dos países que sería la aplicación de la fórmula Cordovés. Hubo largas negociaciones entre los representantes de Venezuela y Guyana que culminaron en el diseño por ambos negociadores del mecanismo de los Buenos Oficios que no son otra cosa que una negociación asistida por un buen oficiante.
Ante las resistencias de Cordovés a esa nueva fórmula se requirió, después de años de negociaciones, que durante la Presidencia de Carlos Andrés Pérez los cancilleres de Guyana y Venezuela solicitasen una reunión conjunta con el Secretario General de Naciones Unidas y le informaran que las partes habían decidido que el método escogido sería el de los Buenos Oficios.
Lamentablemente, Venezuela no supo aprovechar las ventajas que le brindaba ese procedimiento y transcurrieron casi 27 años sin que se hubiese acordado ninguna fórmula aceptable para ambos países para resolver la controversia. En ese largo lapso hubo 3 buenos oficiantes, dos de ellos ya fallecidos y varios negociadores tanto por Venezuela que por Guyana
Hoy ese mecanismo se agotó y es un craso error seguir insistiendo en él ya que Guyana argumenta, no sin razón, que lleva negociando con Venezuela durante 50 años sin que se haya alcanzado ningún acuerdo. Hoy, en el marco del Acuerdo de Ginebra, el gobierno venezolano debe insistir en que existen otros mecanismos, distintos a la negociación, previstos en el art 33 y que no se han agotado por lo que no se justifica la insistencia de Guyana de dar por concluido el procedimiento e ir, de una vez a la Corte Internacional de Justicia , para que esta emita una sentencia definitiva y vinculante que de por terminado el conflicto
No voy a entrar en esta ocasión a analizar los errores cometidos por el gobierno venezolano en torno a la controversia que, ciertamente le han dado alas al gobierno guyanés para desconocer, sin consecuencias, el espíritu del Acuerdo de Ginebra. Lo importante es saber que se puede hacer de ahora en adelante para minimizar los daños causados que pueden permitirle a Guyana en alguna instancia judicial mostrar cómo las afirmaciones y los silencios de los órganos principales de las relaciones exteriores del estado constituyen un caso típico de Estoppel o de aquiescencia, que en buen castellano significa, "Quién calla otorga"
Venezuela no puede seguir perdiendo el tiempo ya que las condiciones internacionales, hoy, no les son favorables y seguir insistiendo en los argumentos históricos no pesan demasiado en un mundo en el que la mayoría de los países del tercer mundo tienen fronteras arbitrarias generadas en la época colonial y que no desean abrir la caja de Pandora de las rectificaciones fronterizas.
Esto no quiere decir que no debemos hacer nada, todo lo contario, hay que prepararse jurídica y políticamente para poder enfrentar los argumentos de Guyana, con argumentos sólidos, no sólo basados en la historia sino en materia económica, ecológica y fundamentalmente jurídica. Para eso hay que crear un equipo profesional y multidisciplinario apoyado por los mejores expertos internacionales para estar preparados a ir a una instancia judicial que puede ser un arbitraje o la Corte, si no se ha logrado antes un acuerdo político basado en una mediación de un tercero calificado que ponga fin al conflicto presentando un acuerdo practico y satisfactorio para las partes. Un ejemplo de este tipo de solución fue la mediación del Vaticano en el conflicto, que casi llegó a la guerra, entre Argentina y Chile por la delimitación del canal del Beagle.
Es importante que este delicado y espinoso tema sea tratado con la mayor prudencia y como un asunto de Estado y no de la lucha política interna y que Venezuela logre la mayor protección a su fachada atlántica y no vea cercenado su libre e ininterrumpido acceso al Atlántico.
El Acuerdo de Ginebra fue sin dudas un gran logro de la diplomacia venezolana pero de poco ha servido en estos 50 años por la falta de decisión de los distintos gobiernos en explicarle al país que un acuerdo solo era posible entendiendo que ni Guyana ni Venezuela podrían pretender, cada uno obtener en la negociación la satisfacción del 100% de su pretensión, y que un acuerdo práctico y satisfactorio de la controversia requería ponderar los intereses en juego y determinar qué podía ser lo más conveniente para nuestro país.
El tiempo perdido se ha transformado en una verdadera espada de Damocles que reposa sobre nuestras cabezas y qué está convirtiendo, políticamente hablando, a Guyana en víctima y a Venezuela en agresor con el riesgo de que la solución del conflicto no sea ya un acuerdo práctico sino una sentencia judicial.
No podemos seguir lamentándonos del injusto despojo del que fuimos victimas en el siglo XIX sino que tenemos que prepararnos para poder, de la mejor manera posible, argumentar por qué el Laudo de 1899 es nulo y si lo lográsemos probar quedaría por resolver la delimitación entre Venezuela y Guyana en la que estaría en juego las 2/3 partes del actual territorio guyanés. Cómo pueden bien imaginarse ambas tareas son hoy bastante cuesta arriba y nos lamentaremos de no haber resuelto la reclamación cuando el asunto estaba en manos de los dos países.
(*) Discurso pronunciado con motivo de la Sesión Solemne del Concejo Municipal de El Hatillo, el 19 de febrero de 2016. Versión remitida por su autor, vía correo electrónico, la cual agradecemos.
lunes, 20 de julio de 2015
¿"DRILLING RIG"?
José Rafael Revenga
Desde tiempo casi inmemorial la región estratégicamente apetecible siempre ha sido la desembocadura del Orinoco
- Otorgar concesiones dentro de la zona marítima del Delta
- Aumentar patrullaje marítimo y aéreo
- Estrategia de disuasión, negociación y asociación
Si bien su delimitación inferior pudiera estar condicionada parcialmente por la resolución del litigio con la República de Guyana, es imprescindible dar a conocer y operacionalizar la extensión y trazado de nuestra Zona Económica Exclusiva y el alcance de nuestra plataforma continental generados ambos por la proyección del Delta.
Desde tiempo casi inmemorial la región estratégicamente apetecible siempre ha sido la desembocadura del Orinoco. Por lo tanto, un enfoque concentrado exclusivamente sobre el tema del Esequibo corre el riesgo de facilitar una mutilación de nuestra incuestionable soberanía.
El Deepwater Champion se retira
El barco-taladro (drillship) “Campeón de las Aguas Profundas” (Deepwater Champion) operado por la Esso Exploration and Production Guyana Ltd -empresa registrada en la República Cooperativa de Guyana- pero perteneciente a Transocean ha abandonado su posición previa a unos 200km mar afuera de las costas de Guyana en la cual llevaba a cabo tareas de exploración profunda en el bloque concesionario Stabroek a partir del 05.03.2015.
Es oportuno recordar que el Deepwater Champion aparece repentinamente en la pantalla de radar de los medios de comunicación venezolanos en los primeros días del reciente mes de marzo a pesar de haber zarpado dos semanas antes de un puerto en Luisiana y de haber reabastecido, el 29.02.2015, con combustible en Georgetown, probablemente proveniente de Venezuela dentro del marco de Petrocaribe.
Su presencia le imprime un vuelco total al litigio de demarcación limítrofe territorial, marina y submarina que persiste entre la República Bolivariana de Venezuela y Guyana al inyectar en el conflicto la presencia de vastos yacimientos de petróleo liviano por extraer y al colocar sobre el tablero del conflicto el trazado de las concesiones otorgadas por Georgetown a varias empresas transnacionales.
Hasta la aparición del buque la intensidad y relevancia del conflicto habían persistido en un nivel de “negligencia intencional” por parte de Venezuela.
El trazado de los bloques concesionarios: una amenaza para el Delta
Más aun, la activación de los tres principales bloques concesionarios otorgados por Guyana -Pomeroon a la compañía canadiense CGX, el Stabroeck a una empresa mixta configurada por la Exxon, Hess Exploration y Nexxen y el Roraima concedido a Anadarko Petroleum- presenta una grave y casi inmediata amenaza a los derechos marítimos que Venezuela considera soberanos y fuera de toda reclamación derivados de la proyección de su plataforma continental, su Zona Económica Exclusiva y la prolongación del radio de acción del Delta a partir de Punta Playa en el extremo sur del estado de Delta Amacuro.
En los tres casos, y de manera casi total en el bloque Roraima, las áreas concedidas se encuentran dentro de la proyección marítima del territorio deltano.
Ahora, sin que nadie se hubiera percatado, o por lo menos no lo ha sido informado, me sorprende constatar que la gigantesca nave con un tonelaje bruto de unas 50.000 toneladas y una eslora de 229 m ha zarpado con dirección al puerto de Galveston, Tejas.
La información más fidedigna a mi disposición revela que el Champion se encontraba el pasado 30.06 en Lat/Lon 22.37847 / -86.18903 con una velocidad de casi 14 nudos y un rumbo de 336. El buque había surcado el amplio estrecho entre la península de Cancún y el extremo suroeste de Cuba, antesala del Golfo de México.
La embarcación cuenta con la tecnología más avanzada en la exploración de yacimientos petrolíferos submarinos que permite taladrar hasta un máximo de 3.000 metros hasta el lecho marino y otros 5.000 metros adicionales.
¿Por qué ha abandonado el Deepwater Champion nuestros mares?
Dudo que sus operadores se hayan sentido amedrentados por las reacciones oficiales del gobierno venezolano. La explicación más plausible es que ya puso punto final a esta etapa de su misión. La próxima etapa consiste en proceder al complejo análisis científico de la big data obtenida.
El 21.05 la Exxon Mobil Corporation anunció el resultado de las exploraciones las cuales han despistado un reservorio de areniscas con unos 90 metros de profundidad que contienen petróleo de alta calidad.
El vocero de la empresa se expresa de esta manera: “Estoy animado por los resultados obtenidos en el primer pozo. Durante los próximos meses trabajaremos para determinar la viabilidad comercial de los recursos descubiertos en el bloque”.
El bloque concesionario en cuestión tiene una superficie de unos 26.800 km y se extiende mar afuera entre 160 km y 320 km. Fue otorgado en 1999 por Guyana a la Exxon.
Hoy en día la empresa concesionaria es una asociación mixta integrada por la filial de la Exxon, anteriormente mencionada, con un 45% de participación; la estadounidense Hess Guyana Exploration con 30% y la China National Offshore Corporation a través de su filial CNOOC Nexen Petroleum Guyana con 25%.
El proyecto tiene una duración de 10 anos divididos en tres periodos y cada uno de estos consta de dos fases. La inversión total se estima en $200 millones.
Por lo tanto, es razonable pensar que con la partida del Deepwater Champion, después de una primera fase de tres meses, la Exxon espera comprobar la riqueza comercial del yacimiento a fin de proceder con una nueva fase exploratoria ampliada la cual pudiera conducir a un segundo periodo dedicado a la explotación en menos de dos años.
La operación ha incluido dos bases de apoyo, una en Trinidad y la otra en Georgetown, cuatro embarcaciones de apoyo logístico y varios helicópteros.
¿Qué hacer frente a las concesiones guyanesas?
La perforación de pozos en las aguas profundas en zonas marítimas insuficientemente delimitadas e intensamente disputadas no solo nos refiere a la disputa de Venezuela con Guyana. Existen numerosos casos hoy en día. Entre ellos varias iniciativas en el Mar de China Meridional una de las cuales genero un fuerte conflicto con Vietnam en el 2014 en la región de las Islas Paracelso y obligó a China a retirar sus efectivos navales sin haber resuelto
El riesgo que corre la nación es la progresiva penetración del trazado de las concesiones otorgados por Guyana en la zona de proyección marítima deltana.
Prueba de ello es el hecho de la incursión del barco RV Teknik Perdana de la Anadarko Petroleum Corporation abordado por efectivos a bordo de la fragata Yekuana de la Armada Bolivariana en octubre del 2013. El Teknik se encontraba dentro del perímetro del bloque concesionario Roraima el cual se extiende en, aproximadamente, un 90% fuera de la delimitación marítima generada por el territorio sujeto a reclamación pero que Guyana considera como parte de su zona económica exclusiva.
Después del retiro obligado de la nave dedicada a exploraciones sísmicas, Anadarko no se ha hecho presente en la zona lo cual puede ser interpretado como la eficacia de una estrategia de disuasión por parte de Venezuela.
El tema neurálgico en cuestión es que en adición a la estrategia jurídico-política que persiga la Nación a nivel de las instancias internacionales de arbitraje para hacer valer, una vez por todas, sus derechos soberanos en la región al oeste del rio Esequibo, se requiere una estrategia basada en una imaginación operativa para consolidar nuestra soberanía pacifica y productiva.
Un esquema para la acción
Propongo un sencillo marco de referencia inicial de cuatro fases el cual puede incidir en poner orden en los esquemas de acción:
1) Aumentar la capacidad de disuasión a fin que los factores concesionarios activos se replieguen o posterguen sus planes operativos.
2) Otorgar concesiones a empresas generadas por PDVSA ubicadas en la proyección marítima deltana para consolidar nuestra soberanía y como contrapeso a las ya ejecutadas acciones por parte de Guyana.
3) Fortalecer la capacidad de negociación en el cumulo de dimensiones involucradas.
4) Proceder a diseñar posibles esquemas de asociación con empresas transnacionales sin descartar un posible acuerdo de participación con la República de Guyana.
Previo al inicio del proceso descrito someramente es indispensable contar con un confiable servicio de inteligencia empresarial. Como ejemplo tenemos el contrato firmado por el Gobierno de Guyana con Anadarko el cual tuvo lugar el 27.06.2012 o sea casi un año y medio antes de la intromisión del RV Teknik. De haber tenido las autoridades venezolanas la información relevante no hubiéramos sido sorprendidos una vez más.
Presencia y desarrollo del Delta
Hace algo más de un año la Armada de Venezuela firmó un contrato con una prestigiosa empresa holandesa para adquirir 18 lanchas ultra-rápidas de interceptación modelo Damen Interceptor 1102 a ser construidas en un astillero en Cuba.
[https://www.youtube.com/watch?v=qpQg1tYORY0&feature=youtu.be]
Adicionalmente, en los astilleros de UCOCAR en Puerto Cabello se ha iniciado la construcción de un patrullero tipo Damen Stan Patrol 2606 denominado Arpía (PG 55). Se prevé su entrega en el primer semestre del 2016. Otros cuatro buques patrulleros de la misma clase se encuentran en diferentes etapas de construcción. Todos se unirán al Pagalo (PG 51) operativo desde el 2008.
Se requiere, igualmente, incrementar la capacidad de apoyo logístico mediante la instalación de nuevos apostaderos navales como el ya existente en Macuro y asignar varios helicópteros a la crucial zona.
Trinidad y Tobago ha reconocido la importancia de incrementar la presencia de su Armada y de salvaguardar la explotación de sus importantes yacimientos gasíferos al anunciar el pasado 13.06 la construcción de doce embarcaciones para su Guarda Costera incluyendo cuatro del tipo Stan Patrol 5009.
Estos activos deben ser destinados en buena parte a un patrullaje intenso de la proyección marítima del Delta. La mera presencia rutinaria de elementos de las Fuerzas Armadas Bolivarianas serviría como eficaz factor de persuasión para que las transnacionales cesen de enviar sus barcos de exploración y, eventualmente, sus plataformas marítimas de producción
Queda pendiente el análisis en detalle del trazado de los tres bloques concesionarios –preocupación central de esta nota- que invaden parcialmente la zona de soberanía marítima generada por la proyección del territorio deltano.
Nota 1
Es importante revisar a fondo el desarrollo y la resolución del litigio fronterizo entre Guyana y Surinam y utilizarlo como análogo histórico para la conducción del desafío venezolano. El resultado del desenlace fue dado a conocer el 30.09.20007 por el Tribunal de Arbitraje Guyana-Surinam establecido de acuerdo a la Convención de la NN.UU. en torno a la Ley de Mar.
Nota 2
Igualmente, hay que referirse al recién (24.02.2015) concluido acuerdo entre Trinidad y Tobago con Venezuela para unificar el desarrollo de los depósitos de hidrocarburos, especialmente gasíferos, situados en el campo Manakin-Cocuina a ambos lados de la frontera marítima entre los dos países.
Nota 3
Jane’s, la plataforma informativa más influyente a nivel mundial en temas de defensa y seguridad, ha incluido un video-reportaje sobre la disputa territorial con Colombia y Guyana. [http://link.brightcove.com/services/player/bcpid3116662266001?bckey=AQ~~,AAACNarS9BE~,LeFHh6o1l40X7jvkVpwQB8cfxLBKDu4a&bctid=4345584761001]
http://www.opinionynoticias.com/opinionnacional/23153-el-delta-una-raya-roja-estrategica
José Rafael Revenga:Caso Guyana-Exxon
Una herida abierta en el corazón de la patria
El buque plataforma, equipado con una altísima torre de taladro petrolero [drilling rig] para la exploración de yacimientos mar afuera, más gigantesco del mundo se instala en aguas territoriales y en reclamación de Venezuela y empieza a operar el pasado viernes 06.03 con toda impunidad.
Se trata del Deepwater Champion (YJVM9/ IMO 9471862) con una longitud de 229,6 m, una eslora de 38,42 m y un calado de unos 11 m construido en 2010. Su bandera es de Vanuatu (VA) y cuenta con una tripulación de 210 personas.
Asombra la falta de seguimiento por parte de nuestras autoridades cuando era del conocimiento público la trayectoria y el destino de la imponente embarcación. Por ejemplo, los servicios de información marítima registraban que el pasado 25/02 el Deepwater Champion se encontraba al sur de Cuba en dirección al norte de Jamaica [N19 53 29 W81 0 33]. El enorme buque había zarpado desde Luisiana en el Golfo de México.
Para el 01.03 el Deepwater Champion se encontraba en el Mar Caribe al sureste de St. Vincent/las Granadinas y a mitad camino de Granada [Latitud / Longitud:12.9472° / 60.59793°] con un rumbo de 143 grados y una velocidad de 9,6 nudos. Una franca trayectoria en dirección al norte de Trinidad para después descender en frente de nuestra plataforma deltana con destino al puerto de Georgetown en Guyana al cual llega el 02/03.
La más reciente transmisión de su ubicación ocurre el sábado 07/03 ya estabilizado en su posición en la zona de concesión denominada Stabroek. Su actividad de exploración inició el jueves 05/07 en aguas de una profundidad de unos 2.000 m. El taladro puede perforar hasta casi 3 km por debajo de la superficie terrestre.
El sábado 28/02 la ministra de Relaciones Exteriores de la Republica Cooperativa de Guyana ya daba a conocer el siguiente oficio: “Guyana has requested that the Government of the Bolivarian Republic of Venezuela desist from taking any actions that could only result in the stymieing of the development of Guyana and its people and that would be in contravention of international law”.
El uso del verbo stymieing no deja de ser curioso y más aun en una nota oficial. Su definición en este caso reza:
“A situation or problem presenting such difficulties as to discourage or defeat any attempt to deal with or resolve it”.
O sea, cualquier acción venezolana que genere dificultades que puedan desanimar o derrotar toda iniciativa guyanesa está prohibida en los ojos de Guyana: “Venezuela: ¡Manos fuera del petróleo costa afuera!”.
La redacción de dicha nota es bien curiosa pero no menos astuta. Por una parte, el gobierno guyanés solicita que la RBV no tome ninguna acción la cual solo resultaría en impedir el desarrollo de Guyana y de su gente lo cual estaría en contravención de la ley internacional.
No hace mención alguna del proceso de buenos oficios por parte de ambas naciones en cuanto a la reclamación territorial la cual está siendo procesada en las Naciones Unidas.
En segundo lugar, especifica que cualquier acción emprendida por la RBV sería de hecho una agresión a la soberanía de Guyana y violatoria de las leyes internacionales.
En otras palabras, Guyana no reconoce injerencia alguna por parte de la RBV en su programa de exploración del bloque marítimo denominado Stabroek, cuya zona superior está claramente en aguas territoriales venezolanas.
Si bien, por ahora, el Deepwater Champion se encuentra activo en la fase exploratoria del yacimiento en el campo “Liza” ubicado en la zona central del bloque Stabroek y por lo tanto fuera del área de soberanía directa e incuestionable de Venezuela, si permitimos, sin cuestionarla, la situación actual y su dinámica previsible estaríamos dando rienda libre a una amenaza de alta complejidad para los intereses patrios.
Es válido preguntarnos cómo hemos llegado a esta encrucijada. Exxon Mobil firma un primer contrato de exploración en 1999 con The Republic of Guyana en el bloque denominado Stabroeck el cual cubre unos 28.600 km cuadrados y se encuentra a una distancia variable de la costa de unos 160 a 320 km. La empresa concesionaria procede a crear una subsidiaria local para llevar a cabo lo acordado: Esso Exploration and Production Guyana Limited. Pasan los años sin activar el contrato y finalmente inaugura su oficina el pasado 12/11 en Georgetown. Otra señal de alerta que paso desapercibida.
El 26/01 el presidente Donal Ramotar de la Republica de Guyana recibe al vicepresidente de Exxon Mobil para Estados Unidos y América Latina.
Dicha empresa tiene otorgado 75% del Bloque Stabroek. El 25% restante ha sido asignado a Shell.
El 19/02 Exxon Mobil le informa al Ministro de Relaciones Interiores y del Ambiente Robert Persaud que el barco Deepwater Champion zarpaba ese día de un puerto en Luisiana sobre el Golfo de México. El contrato es por un total de 200 millones de dólares.
La Cancillería venezolana se ha limitado a enviar una nota al gerente de la empresa subsidiaria objetando la presencia del Deepwater Champion lo cual si bien puede estar más que justificado, yerra el blanco pues el ente finalmente responsable es la Republica de Guyana.
La jugada por parte de Venezuela es tan débil y vulnerable que Guyana decide aprovecharla y decide dar a conocer “la reciente acción de Venezuela” a las 15 naciones del Caricom, a los miembros de Unasur, a la OEA, a la Comunidad de las Naciones y al Secretario General de las Naciones Unidas.
A continuación el texto oficial firmado (28/02) por la canciller Carolyn Rodrigues-Birkett:
The Ministry of Foreign Affairs wishes to inform that consequent upon a communication being sent from the Venezuelan Foreign Minister to the Country Manager of Esso Exploration and Production Guyana Limited objecting to the despatch of a rig to proceed with the exploration of an oil well in the concession granted by the Government of Guyana, the Government of Guyana has despatched a Note Verbale to the Venezuelan Foreign Ministry.
Todo acontecimiento nace de una historia. En el caso del Deepwater Champion es preciso remontarse a la situación creada en septiembre del 2013 cuando aparece frente a nuestra plataforma deltana y a la zona del Esequibo en reclamación, un buque, el MV Teknik Perdana, dedicado a la investigación sísmica de los suelos marinos para detectar yacimientos de petróleo. La embarcación había sido contratada por la empresa Anadarko Petroleum domiciliada en Tejas.
En aquella situación, la Armada Venezolana reaccionó con toda premura y eficacia. La moderna fragata Yekuana fue despachada a interceptar la nave intrusa y procedió a arrestar al capitán y a su tripulación y conducirlos a la isla de Margarita el 10/10/2013.
En relación a los que algunos intentaron rebajar a categoría de “incidente fronterizo”, redacte un extenso análisis (“Yekuana: a la defensa del Delta”) de lo que sigue estando en juego. Y no es juego.
[Sugiero ver: http://abra360.blogspot.com/2013/10/yekuana-la-defensa-del-delta.html para una explicación detallada y numerosos mapas]
En esa nota afirmé:
“El jueves 10/10/2013 quedará inscrito en los anales de la Armada Bolivariana de Venezuela (ABV) como el día en el cual vio la luz un hecho que demuestra la determinación y la capacidad del Componente para reafirmar nuestra soberanía no solo territorial sino mar afuera dentro de los confines derivados de la proyección de la plataforma continental de nuestro Delta del Orinoco”.
“La acción de intercepción y captura de la nave extranjera tiene lugar en la recién creada Región Estratégica de Defensa Integral Marítima e Insular. Redimain fue establecida solo el 09/08/2013 por Decreto Presidencial. El objeto de la creación de la Región Estratégica es ‘garantizar la independencia, la soberanía, la seguridad y la integridad del espacio geográfico y el desarrollo nacional”.
La más reciente información de la cual dispongo indica que el actual jefe de la Región Estratégica de Defensa Integral Marítima e Insular (Redimain) es el vicealmirante Víctor Ortiz Rojas. En sus manos se encuentra el abordaje de una situación que afecta directamente la soberanía territorial, marítima y económica de la nación una vez haya recibido las instrucciones del comandante en jefe.
Personas autorizadas en Guyana admiten, aun públicamente, que el Bloque Stabroek se extiende en espacios propios de nuestra reclamación del Esequibo.
En un asunto de tanta trascendencia para la Republica siempre habrá las voces que esgrimen argumentaciones de sofismas primitivos para justificar la inacción y la indolencia. Por ejemplo, son conocidas: “es una estrategia del Imperio dentro del marco de la Guerra Fría”, “no podemos caer en provocaciones”, “no podemos asumir actitudes guerreristas”, etc. Son diferentes intentos de justificar actitudes entreguistas y claudicantes.
Lo que no es juego, entre tantas otras consideraciones, es la resistencia y el eventual rechazo de los buenos oficiantes por parte de Guyana, su decisión de ampliar su plataforma continental, la perdida por parte de Venezuela de la soberanía de los mares frente a nuestro Delta, el debilitamiento generado en la delimitación de los linderos marítimos con Trinidad, el cierre de nuestro acceso libre al Atlántico, el encarcelamiento de la salida del eje Orinoco-Apure y su impacto negativo sobre el desarrollo de la región de Guayana y eventualmente sobre el desarrollo de la zona más oriental de nuestra faja petrolífera, el desarrollo de enormes flujos de suministro que competirán con los nuestros dirigidos a atender la demanda del mercado estadounidense, etc.
En 2013 fue el barco de investigación Teknik Perdana; en 2015 el barco de exploración Deepwater Champion, y pronto (¿?) una inmensa plataforma semisumergible de explotación. Esta última succionará diariamente decenas de miles de barriles de nuestro petróleo.Se calcula que en el escudo marítimo desde el Delta hasta la Guyana Francesa existen 13,2 millardos de barriles de reservas técnicamente recuperables.
Si no encontramos las vías para defender nuestros derechos, lo cual no excluye un formato de asociación con Guyana, veremos desde Punta Playa, al sur del Delta, el mar poblado de plataformas de explotación que no estarán al servicio de la Patria.
¿Qué hacer?
Un primer paso sería la contratación de un drilling rig equivalente al Deepwater Champion por parte de Pdvsa para iniciar la exploración del yacimiento Stabroek en su zona noroeste en aguas territoriales las cuales son proyección de nuestra plataforma territorial e incuestionablemente de Venezuela. No entiendo por qué no se ha procedido.
Fuente: http://petroleumworldve.com/napa15031901.htm
sábado, 24 de diciembre de 2016
DESOLVIDO
24/12/16
En entrevista radial en analista internacional Daniel Merchán se refirió a uno de los temas claves en materia de política exterior para Venezuela en 2017, la situación de la reclamación sobre el territorio Esequibo, cuyos derechos Venezuela reivindica desde su existencia como nación independiente, ya que el pasado viernes 16 de diciembre a través de un comunicado de la ONU, se publicó una declaración “atribuible al portavoz del Secretario General” sobre la controversia entre Guyana y Venezuela, en el que se anuncia que el Proceso de Buenos Oficios, llevado a cabo desde 1990, para tratar de buscar una solución entre las partes “continuará por un último año, hasta el fin de 2017, con un mandato reforzado de mediación”.
Merchán quien es catedrático universitario de Derecho Internacional señaló: “La ONU ha llegado a la conclusión de que, si hacia fines de 2017, se concluyera que no se ha logrado un avance significativo hacia un acuerdo completo para la solución de la controversia, se elegirá la Corte Internacional de Justicia como el próximo medio de solución, a menos que los Gobiernos de Guyana y Venezuela, en forma conjunta, solicitaran que se abstenga de hacerlo, lo cual desde ya debe levantar las alarmas en el país”. Explica el especialista que los medios de controversia planteados en la Carta de las Naciones Unidas son: la negociación, la investigación, la mediación, la conciliación, el arbitraje, el arreglo judicial, el recurso a organismos o acuerdos regionales u otros medios pacíficos, aunque la clave en el artículo del Acuerdo de Ginebra citado es “sucesivamente”, que indicaría que se irían descartando uno a uno todos los medios, siendo el arreglo judicial- que implica dejar la decisión fuera del contexto bilateral- la última alternativa.
El jurista destacó que Guyana y Venezuela siempre han optado por mantener la negociación conjunta con ayuda de la ONU, en particular por la relación petrolera vía Petrocaribe en los últimos años, e incluso por algunos intercambios en materia de importaciones de otros rubros, sin embargo la delimitación de zonas estratégicas y la aparición de zonas de explotación minera, gasífera y petrolera a elevado las tensiones entre ambos gobiernos, por lo que un nuevo fracaso de los buenos oficios no dejaría muy lejos disipar la controversia territorial en instancias judiciales, lo cual históricamente no favorece al país, a Venezuela no le ha ido bien con los arbitrajes en temas limítrofes, con Colombia perdió la mayor parte de la Península de La Guajira, afectándose los derechos sobre parte del Golfo de Venezuela, con el Reino Unido y producto del Laudo Arbitral de París de 1899, Venezuela fue despojada de un plumazo de 159.500 kilómetros cuadrados del Territorio Esequibo.
Finalmente el asesor acabó por detallar la enorme peligrosidad de poner en manos de un gobierno tan errático como el encabezado por Nicolás Maduro el frente de lucha para la retoma del Esequibo, donde las primeras reacciones evidencian la poca coherencia de la diplomacia venezolana, pues a pesar de las graves implicaciones de la decisión del secretario general de la ONU, la canciller Delcy Rodríguez calificó la misma de “victoria de la Diplomacia Bolivariana de Paz conducida por el presidente Nicolás Maduro que mantuvo firme la posición de Venezuela sobre Buenos Oficios, mientras indicaba en su cuenta en Twitter, que “en las próximas horas haremos llegar al Secretario de la ONU la posición reiterada de Venezuela de rechazar el recurso a la Corte Internacional”. Quedando desnuda la ligereza con la que se asumen asuntos tan vitales para la existencia y defensa de la república.Fuente:
https://www.lapatilla.com/site/2016/12/24/no-se-debe-olvidar-el-esequibo-advertencia-de-la-onu-es-alarmante/
domingo, 1 de noviembre de 2020
REY
DISCURSO DE ORDEN CON MOTIVO DEL OTORGAMIENTO DEL DOCTORADO HONORIS CAUSA AL PROFESOR JUAN CARLOS REY
Fernando Falcón
Presentar la vida académica y la obra de Juan Carlos Rey no es tarea fácil. Autor de más de 70 libros y artículos académicos tan influyentes en el pensamiento político venezolano de los últimos 30 años tales como Ensayos de Teoría Política, Problemas Sociopolíticos de América Latina y El futuro de la democracia en Venezuela, su trabajo intelectual y docente, es una mezcla de constancia y creatividad en el cual se funde su labor de pedagogo con el reconocimiento y la producción de sus discípulos directos e indirectos, entre quienes honrosamente me cuento.
No proseguiré, sin embargo, sin antes agradecer a las autoridades académicas de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, en su Consejo de Facultad y en la persona de su Decano, el Doctor Ramón Crazut, el haberme confiado tal tarea, que es un honor, y es a la vez, por la densidad del aporte de Juan Carlos Rey a la difusión y el conocimiento de la Ciencia Política en Venezuela, un verdadero desafío intelectual y moral. Lo intentaré, en el límite de mis modestas capacidades.
Siguiendo las recomendaciones que él mismo alguna vez me hiciera, comenzaré tal tarea auxiliado por la ruta cartesiana que aconseja descomponer las labores ante la complejidad y el reto que comportan. Así, en la primera parte de esta presentación mostraré la evolución de su trabajo intelectual y en la segunda me referiré a algunas de sus formulaciones y prescripciones que, por encima del cuadro tradicional de los estudios de Ciencia Política, constituyen una mirada sobre el país en que vivimos y el futuro de sus formas e instituciones políticas.
La tarea intelectual y docente de Juan Carlos Rey arranca desde 1960, de la mano del inolvidable Maestro Manuel García Pelayo, su mentor y amigo quien lo conduce prontamente por los senderos de la reflexión política académica y la incipiente docencia universitaria en esa área del conocimiento. Completa su proceso de formación en la Universidad de París y se adentra prontamente en el campo de la historia de las ideas políticas como uno de los puntales de la celebérrima colección Antología del Pensamiento Político que dirigiera Manuel García Pelayo, como traductor, compilador, seleccionador de textos e introductor a obras que por primera vez, en la mayoría de los casos, se vertían en lengua castellana. De esa primera época son sus presentaciones a Bases de la Legislación Civilde la URSS y de las Repúblicas Federadas, al pensamiento de Benjamín Constant, Liberalismo y Democracia , su largo y brillante estudio introductorio a Las Formas de Gobierno en la Historia del Pensamiento Político, los artículos Burocracia y Política y Poder Espiritual y Auctoritas en el Pensamiento Marxista y su traducción, primera en lengua castellana, de la obra de Gabriel Naudé, Consideraciones Políticas sobre los Golpes de Estado.
El segundo momento de su producción intelectual se inicia hacia 1971, cuando a la guiatura de García Pelayo se le añade la influencia que tuviese en la formación de sus ideas ese genio extraído del Renacimiento, biólogo, cibernético, sociólogo, ajedrecista consumado, músico y estudioso del conflicto sociopolítico, Anatole Rapoport. A partir de ese período Juan Carlos Rey se adentra en el estudio profundo de la realidad política venezolana contemporánea, su incipiente democracia, el funcionamiento de sus instituciones, el sistema de partidos, el funcionamiento del sistema político venezolano, la democratización de la defensa nacional y los problemas derivados de la política exterior del Estado, al ser vistos como política pública.
En esta etapa, que dura hasta su jubilación en 1985, como Director del Instituto de Estudios Políticos, se producen sus ya clásicas obras Ensayos de Teoría Política de alto sabor sistémico y rapoportiano y Problemas sociopolíticos de América Latina, una seria reflexión acerca de lo nuestro desde la óptica de lo nuestro, de esa América Latina, una y variada, en que se confunden y coexisten los pensamientos más anacrónicos con los criterios más avanzados y recientes en materia de teoría política.
De ese período son sus producciones intelectuales Modelos Teóricos para el Estudio del Subdesarrollo Político Latinoamericano, El Sistema de Partidos Venezolano, Tipologías de la Estratificación Socialen América Latina, Regímenes Autoritario-Burocráticos Latinoamericanos, Ideología y Cultura Política: el Caso del Populismo Latinoamericano, Estrategia Política, Sistema Político y Elecciones Municipales, Individualismo vs. Holismo en el Estudio de Sistemas Complejos, Doctrina de Seguridad Nacional e Ideología Autoritaria, Problemas de Seguridad en un Estado Democrático, Secreto de Estado y Libertad de Información, El Financiamiento de los Partidos Políticos y la Democraciaen Venezuela, Del Golfo de Venezuela al Esequibo: una Exploración de Alternativas, El Sistema Político Venezolano y los Problemas de su Política Exterior y su fundamental y sibilina obra La condición Bolívar o la imposibilidad de la democracia: Apuntes para una Teoría de la Dictadura.
Es ésta igualmente la etapa de la docencia en aula, de su interacción con sus alumnos, muchachos venidos de cualquier rincón de la geografía nacional, atraídos por la idea de estudiar la política como ciencia, de comprenderla más allá de localismos y rivalidades, de doctrinas e imposiciones. La labor docente de Juan Carlos Rey se caracterizó tanto por su exigencia en el aula como por su prédica constante acerca de la democracia como camino, como forma de vida y como meta constante de los anhelos humanos. Es también la época de la propulsión y concreción de algunas de sus metas: coadyuvar decisivamente a la creación de la Escuela de Estudios Políticos y Administrativos y a la organización y administración académica del Doctorado en Ciencias Políticas.
El tercer momento de su producción intelectual, el más fecundo y crítico de su larga carrera académica surge a partir de 1985, cuando a pedido de quien fuera su entrañable amigo, Luis Castro Leiva, ingresa al Instituto Internacional de Estudios avanzados (IDEA) como fundador de la Unidad de Ciencia Política y consejero y asesor de la Unidad de Historia de las Ideas, de la cual quien les habla tuvo el honor de formar parte. Es la etapa de la reflexión crítica, ya libre de los absorbentes compromisos de aula, de la búsqueda de soluciones académicas a problemas críticos de la democracia que amenazaban ya, desde tan lejana época, con su derrumbe o al menos con su confiscación o transformación en una polisemia contentiva de todos los errores y de todos los vicios, que esa extraordinaria mujer, la ilustre pensadora política Judith Shklar calificaba como los sepultureros de la idea real del término: la corrupción, el resentimiento, la misantropía, el esnobismo, la hipocresía, la crueldad y la traición. Es una etapa de acción personal para detener la caída, poniendo su prestigio académico al servicio de la Nación, desde la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado y desde las revistas especializadas o de divulgación masiva, con la advertencia señera del universitario, tantas veces no escuchado por quienes tienen a su cargo la toma de decisiones políticas. Allí están sus trabajos Crisis y Reforma del Estado, La Democracia, la Opinión Pública y la Política Exterior, Los Veinticinco Años de la Constitución y la Reforma del Estado, Reformas del Sistema Electoral Venezolano, El Derecho de Excepción y el Régimen Jurídico de la Seguridad y Defensa en Venezuela, Análisis Crítico de la Ley Orgánica de Seguridad y Defensa, Reformas del Sistema Electoral, La Democracia en Venezuela: Balance y Perspectivas, Introducción al Estudio del Poder, Visión General de la Reforma del Estado y sus Problemas Políticos, Democracia, Desarrollo y Redistribución en Venezuela, Treinta Años de Democracia en Venezuela: Balance y Perspectivas, Continuidad y Cambio en las Elecciones Venezolanas, Problemas de la transición democrática y de la consolidación de la democracia en América Latina, El papel de los partidos políticos en la creación y consolidación de la democracia en Venezuela, La Democracia Venezolana y la Crisis del Sistema Populista de Conciliación, Apogeo y Decadencia de la Democracia Representativa, y La crisis de legitimidad en Venezuela y el enjuiciamiento y remoción de Carlos Andrés Pérez de la Presidencia de la República. Creo innecesario comentar esta etapa de su obra porque los títulos de la misma dan la medida exacta de sus angustias y preocupaciones. Allí esta también su decisivo libro El Futuro de la Democracia en Venezuela, mezcla de admoniciones y desasosiegos acerca de una problemática que se nos acercaba, inexorable tal vez, pero que ha podido evitarse.
El cuarto momento es el del ahora y se inscribe en la segunda parte de mi propósito. A partir de 1998, el papel de la obra de Juan Carlos Rey ha sido el del combate, el del intelectual comprometido con el poder de la idea democrática, de una democracia como forma de vida que rechaza la visión de la política como conflicto existencial, de una democracia que, al evaluar el debate y la diatriba política, coloca la convivencia en primer lugar ya que la actividad en la polis es en esencia una actividad entre humanos. Valgan como colofón las palabras de una de sus influencias confesadas, Anatole Rapoport, acerca de la actividad política en Democracia. Como ajedrecista consumado que era, el símil no puede ser más oportuno:
“Uno no puede jugar al ajedrez si termina siendo consciente que las piezas son almas vivas y del hecho que las Blancas y las Negras tienen más en común entre ellas que con los propios jugadores. De repente, uno pierde todo interés en quién será el campeón.”
En ese combate por devolverle a la democracia su dignidad perdida resaltan sus trabajos Sobre la Constitución, la Constituyente y otros menesteres, Observaciones sobre el Título VII (El sistema de seguridad y defensa) y el Título IX (Los sistemas de protección de la Constitución) de las ideas fundamentales para la Constitución Bolivarianade la V República, Estado, Sociedad y Educación en Venezuela, Consideraciones políticas sobre un insólito golpe de Estado, Poder, libertad y responsabilidad política en las democracias representativas, Caminando por la cuerda floja: los poderes del Presidente, la gobernabilidad y la legitimidad de la Constitución de 1999, Esplendores y miserias de los partidos políticos en la historia del pensamiento venezolano, Constitución y Poder Constituyente en el proyecto político de Hugo Chávez y Ante el peligro para la libertad y la democracia que implicaría la reelegibilidad ilimitada del Presidente de la República.
Aún hoy, en el momento de serle conferida esta distinción que nos convoca, acaba de publicar sus obras El pensamiento político en España y en sus provincias americanas durante el despotismo ilustrado (1759-1808) y Personalismo o liderazgo democrático. El caso de Rómulo Betancourt.
Allí esta su labor, para legado del presente y el porvenir. Por eso, nunca mejor venida la distinción que se le impone, de Doctor Honoris Causa, aunque me permito añadir, que este homenaje puede prolongarse con la profundización en el estudio de sus textos e ideas y con la publicación por parte de las autoridades universitarias de tan fecunda e inestimable obra.
Profesor Juan Carlos Rey:
Sus alumnos, discípulos y amigos estamos hoy congregados para rendir homenaje a su trayectoria y a sus desvelos. La Escuela de Estudios Políticos, que Ud. contribuyó a formar, donde desarrolló lo más profundo de su condición de docente, donde hizo, en palabras de Manuel García Pelayo, realidad su verdadera vocación, es hoy una Escuela fuerte, bien dirigida, con la mayoría de sus profesores en posesión de la borla doctoral o en vías de conseguirla, donde se investiga y se produce obra escrita, donde se trabaja y se debate sobre el país. El otro objeto de sus esfuerzos, el Doctorado, hoy por hoy produce egresados, investigación y tiene un propósito firme, contribuir decisivamente a la elevación de la calidad de las ideas políticas en Venezuela. Ambas instituciones, profundamente agradecidas por su aporte, elevaron en su momento esta solicitud de reconocimiento a su trayectoria, apoyados de manera entusiasta por los Decanos Jorge Pabón y Ramón Crazut, por el Consejo de Facultad, el Consejo Universitario y las autoridades que hoy presiden este acto encabezados por nuestra Rectora Cecilia García Arocha. Maestro, contemple su obra...
Séame permitido concluir estas palabras con un recuerdo personal. Hace unos cuantos años, un joven profesional solicitó su admisión para comenzar sus postgrados en el área de Ciencia Política. Con la sencillez del magisterio, con la actitud de un verdadero mentor, el Profesor Juan Carlos Rey, después de escuchar a ese joven, lo estimuló, condujo y luchó para su admisión en esos cursos. Con los años, ese joven se transformó en profesor universitario y discípulo de uno de sus mejores amigos, el temprana y lamentablemente fallecido Luis Castro Leiva.
Ha querido el Supremo Constructor del Universo, en su infinita bondad, que ese joven, discípulo de uno de sus amigos, tenga hoy, como Director del Doctorado en Ciencias Políticas, el inmenso honor de pronunciar las palabras que le dan a Juan Carlos Rey Martínez, la entrada a este Claustro como Doctor de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas por la Universidad Central de Venezuela.
Bienvenido nuevamente a su Casa, Doctor Juan Carlos Rey.
Gracias.
Fuente:
jueves, 11 de abril de 2013
Y LA OTRA HISTORIA ....
Otro round: Pastrana-Chávez
Jesús Sanoja Hernández
Entre Venezuela y Colombia el punto de máxima tensión en los últimos 35 años fue, sin duda alguna, "el incidente del Caldas", agosto de 1987, y si escojo el período ("los últimos 35 años") se debe a que en 1965 arrancó, con cierta conversación acerca del nuevo Derecho del Mar, "el diferendo del Golfo". Habría que establecer cuatro diferencias entre lo acaecido en agosto de 1987 y lo que ahora desfila ante nuestros ojos.
La primera es que lo del Caldas tuvo como raíz la delimitación de las áreas marinas y submarinas entre ambos países, especie de prolongación de una serie de conflictos territoriales en los que Venezuela resultó perdedora, cuyos hitos fundamentales lo constituyeron el Laudo Español (1891), el Laudo Suizo (1922) y el Tratado de 1941 firmado entre los presidentes López Contreras y Eduardo Santos, mientras los choques verbales de hoy están centrados en las visiones opuestas que los presidentes Chávez y Pastrana tienen acerca de la crisis colombiana: "guerra interna" según aquél, "conflicto interno" según éste.
La segunda es el desarrollo acelerado de lo que José Vicente Rangel -y creo que poco antes de él Uslar- calificó en 1991 como "la quinta frontera": los indocumentados, los secuestros, las vacunas, las incursiones de grupos guerrilleros y el narcotráfico. No que tales fenómenos no existieran antes de 1987, sino que no habían alcanzado las dimensiones de los 13 años corridos entre 1987 y el 2000, introduciendo variantes como la de los "desplazamientos" en el caso de los indocumentados.
La tercera es que la guerrilla colombiana no había escogido a Venezuela -ni tampoco el gobierno del vecino país- como escenario para conversaciones con la anuencia de Miraflores y la Casa Amarilla. Célebres fueron, por ejemplo, los encuentros en el segundo gobierno de Pérez cuando aún existía el M-19, así como también los contactos a lo largo de la administración de Caldera II. De algún modo nuestro país, como anfitrión o como observador en la paz, servía de puente para las negociaciones, algo que continuó con el advenimiento del régimen bolivariano, así el presidente Chávez, de entrada, declarara la neutralidad de Venezuela y abriera las puertas a la sospecha (que, para sus adversarios, es certeza) de que privilegia a "los rebeldes".
La cuarta, y tal vez de más enojoso curso y peligrosos enfrentamientos, es la aprobación del Plan Colombia, alborozadamente recibido en Bogotá y duramente criticado por los ideólogos de la V República, quienes destacan el "componente militar" como desmesurado en comparación con "el componente social", y hasta manejan la tesis de una eventual vietnamización de Colombia e, incluso, califican sus consecuencias como regionales, es decir, con extensión a los países vecinos. Aquí entraría (agregan ellos), antes que ninguno, Venezuela.
Esta cuarta característica implica, asimismo, a Estados Unidos, especie de Gulliver en territorio de pigmeos, y esto dicho sin que se discutan las intenciones que el Pentágono y el Departamento de Estado abriguen, porque, aun siendo buenas, dejan margen para que intérpretes de la izquierda radical y patriotas irredentos revuelvan el pasado, no ya con el monroísmo de la era Mc Kinley-Teodoro Roosevelt, ni siquiera con los episodios de República Dominicana, Granada y Panamá, sino con la manipulación del negocio del narcotráfico, reprimido o estigmatizado y necesario de reprimir en los centros de producción y florecimiento en los centros de consumo, Estados Unidos especialmente.
La cuarta diferencia viene a constituirse así en quebradero de cabeza, tanto para "la oligarquía colombiana" como para el régimen bolivariano. Colombia goza del privilegio de Estados Unidos y el chavismo, por el contrario, es mal visto en "la metrópoli". Pero hay más: en Colombia los medios de comunicación y, en general, los sectores opinantes y, desde luego, el bipartidismo, que allá sí es duro de matar, se solidarizan con la posición de Pastrana y Fernández de Soto, en tanto, en nuestro país las voces críticas hacia Chávez y Rangel por su actuación en "el caso Colombia" parecen ser mayoría. En Colombia hay un bloque de opinión a favor de la política de su gobierno frente a Venezuela, y en Venezuela hay heterogeneidad de opiniones, las más de ellas adversas a nuestra manera de negociar, dialogar o discutir.
En 1987, cuando Colombia quiso probar la reacción del gobierno de Lusinchi, encontró decisión en éste, pero también fortísimo respaldo de la opinión pública y de los partidos, sin importar su ubicación en el centro, la izquierda o la derecha. Al fin y al cabo, el país defendía lo suyo, superando reveses como los de 1891, 1922 y 1941. En este 2000, el "conflicto interno" al que Pastrana le otorga 40 años, a pesar de que comenzó en 1948, pone al rojo vivo las relaciones entre "los países hermanos".
Fotografía y brevísima nota LB : Respuesta de alta circulación digital, suscrita por el ex-presidente colombiano. A la del diferendo colombo-venezolana, existe otra históricamente ininvestigada de los impactos cívicos mutuos, coincidencias y discrepancias, que vayan más allá de las consabidas intrigas grancolombianas.
sábado, 9 de abril de 2011
EXCRÉTICAMENTE ...

EL NACIONAL, Caracas, 26 de Abril de 1996
El excremento del diablo
JESUS SANOJA HERNANDEZ
* En 1976 y, como es sabido, ``veinte años no son nada'', el delirio provocado por la nacionalización del petróleo se generalizó entre los súbditos sauditas de la Gran Venezuela. En 1996, meses después de la apertura petrolera, el símbolo de aquel viraje (Pdvsa) se tambalea. Ciertos gerentes, ciertos expertos, ciertos teóricos, incluso encapsulados en el mismísimo gobierno de Caldera, proponen la venta de acciones, entre un 15 y 20 por ciento, de la segunda empresa (o holding) del mundo en el área del petróleo.
* En 1960 y, como algunos sabemos, ``treinta y seis años son demasiado'', el entusiasmo ante la fundación de la Opep se extendió, no sólo por Venezuela, sino por los países de Medio Oriente.
Los árabes se unieron a nosotros a través del petróleo y no de la religión. La Meca, en aquella ocasión, fue Bagdad, ``la ciudad de la mil y una noches'' sobre la cual cayeron las mil y unas armas inteligentes durante la guerra del Golfo Pérsico. Ahora, cuando Venezuela se ha convertido en el primer abastecedor petrolero de EE UU, ciertos gerentes, ciertos expertos, ciertos teóricos, incluso inmersos en la estrategia económica gubernamental, insinúan y a veces propician el retiro de nuestro país de la Organización de Países Exportadores de Petróleo.
* Llegar a la nacionalización de empresas tan poderosas como la Creole y la Shell, no fue nada fácil. Venezuela nunca estuvo tentada por la idea, apenas sugerida por uno que otro dirigente comunista, por ejemplo, Jesús Faría en un discurso en el Congreso de 1948, pero rechazada por Betancourt antes y después de ser jefe del ``gobierno revolucionario de 1945'' y a lo largo de la Presidencia, entre 1950 y 1964. En su campaña electoral y ante gente de Fedecámaras, había rechazado categóricamente toda intención nacionalizadora.
* En cambio celebró el nacimiento de la Opep, organización apta para luchar por los precios altos de una materia prima básica y no renovable. Los países industrializados anotaba en 1963, un trienio después de que cristalizara el proyecto del ``padre de la Opep'', ``están viviendo una época de bonanza económica'' y por eso deben ``pagarnos precios estables y remunerativos''. La Opep había aparecido en escena justo cuando se libraba una ``guerra de precios'' en la que los dos países consumidores jugaban el derrumbe de aquéllos.
* Antes de la nacionalización, Venezuela había centrado el debate sobre el proyecto de Ley de Reversión, atacada duramente por Carmelo Lauría, en entreacto televisivo de la transmisión de la carrera que le debía dar, y no le dio, la triple corona a Cañonero II. El mismo Caldera, en el año final de su primer mandato, declaró en Buenos Aires, que no tenía propósito alguno de nacionalizar el petróleo, pese a que Lorenzo Fernández, quien contaba con la benevolencia del sector del PCV que constituiría Vanguardia Comunista, aseguró que no le temblaría pulso para hacerlo. Promesa, desde luego, incumplida, por haber sido derrotado en la batalla contra ``el gran nacionalizador''.
* ``El yoga de Los Chorros'', a quien, a la hora de su muerte llamé ``segunda conciencia'' y ``maestro de las admoniciones'', había cuestionado poco antes el rumbo tomado por la Opep desde 1974, ``como peón de EE UU'' y de la yunta Arabia Saudita-Irán, países que establecían la pauta en materia de precios y ``todo el mundo los seguía por temor a que si no lo hacían, los saudées y el Sha abrirían las bombas por completo y anegarían el mercado''.
* El auge de la Opep y de la Venezuela petrolera se cerró en 1981, año en que aquí se batió récord en exportaciones e ingresos. Pero en febrero de 1982 vino caída en los precios y, con ella, ``el hueco fiscal'', y la Opep hubo de celebrar reuniones de urgencia. Más grave aún la crisis de 1983, que provocó en nuestro país, unida a la tormenta de la deuda externa, el Viernes Negro. Las naciones industrializadas y consumidoras de petróleo comenzaron a ganar la batalla contra la Opep y la periferia a partir de 1982. ``La década perdida'' (para América Latina) fue la de los 80.
* A lo largo de ese decenio trágico, durante el cual no se hablaba sino de cómo, cuándo y con qué pagar la deuda externa, sin saber que la respuesta era bisilábica (nunca!), al tiempo que los revolcones de los precios, como en 1986, colocaban al petróleo venezolano por debajo de 10 dólares, empezó a fructificar la semilla del neoliberalismo, cuya primera expresión global la ofrecieron, empaquetada, los jóvenes del Iesa, postgraduados en EE UU e Inglaterra, y algo así como ``todo lo contrario'' de los que se habían forjado en la Facultad de Economía de la UCV, en generaciones etiquetadas ``Carlos Marx'' o ``Fidel Castro''. Los Iesa boys trajeron en el bolsón dos propuestas: privatización (por ahí vamos) y libre competencia (y por ahí dicen que la Opep es un cartel peor que el Cali).








