La última rama de olivo
Luis Manuel Aguana
En toda esta confusión que ha surgido por la posición oficial del gobierno norteamericano con su propuesta denominada “Marco para la transición democrática para Venezuela” del 31 de Marzo (ver propuesta oficial en https://translations.state.gov/2020/03/31/marco-para-la-transicion-democratica-de-venezuela/) la única reacción política racional ha sido la del régimen de Maduro, rechazando la propuesta. Y no se equivoquen, es posible que eso sea lo que precisamente estén buscando los norteamericanos. Veremos más abajo porqué.
Difícilmente podría entenderse la nueva posición del gobierno de los Estados Unidos en respaldo a la propuesta de cohabitación con el régimen formulada por el gobierno encargado de Juan Guaidó (ver mi pasada nota Cohabitación de Emergencia, en https://ticsddhh.blogspot.com/2020/03/cohabitacion-de-emergencia.html), trayendo del pasado los mismos planteamientos hechos en el marco de las conversaciones de dialogo que se habían dado en Oslo y Barbados, de un gobierno de transición conjunto con personeros del régimen, pero sin Maduro y sin Guaidó en la papeleta, que trajeron el rechazo unánime del país opositor.
Y ellos saben de cierto que eso no es precisamente una solución para la crisis venezolana, no solo porque ignora la verdadera situación política de la Asamblea Nacional que no está ni siquiera en posición de reunirse en el Palacio Federal por ordenes del régimen, sino por el atajo de criminales que conducen el poder en Venezuela, que tienen en el bolsillo a muchos –si no la mayoría- de los diputados de esa oposición oficial, razón por la cual Guaidó no quiso entrar al Hemiciclo el 5 de Enero de 2020 cuando todas las fracciones opositoras ya estaban adentro. ¿Son esos diputados quienes que los norteamericanos pretenden que nombren un Consejo de Estado? Insisto, no creo en ingenuidades políticas. ¿Qué buscan entonces los norteamericanos?
Mi pregunta no iría dirigida al porqué los gringos salieron con una propuesta que respalda plenamente al Presidente Encargado Juan Guaidó con su Gobierno de Emergencia Nacional, a solo horas de ser anunciado, y después que su propio Departamento de Justicia le ponía precio a la cabeza de quienes detentan el poder en Venezuela. Mi pregunta va dirigida al como ellos pretenden ayudarnos a resolver la crisis con algo que de antemano saben que no funcionará. Ya he mencionado antes que las cosas en los Estados Unidos no funcionan como en el resto de los países.
Hace un año analizaba el tema de la intervención militar en Venezuela (ver Conflicto de intereses, en https://ticsddhh.blogspot.com/2019/03/conflicto-de-intereses.html) y repito lo que mencioné en esa oportunidad porque calza al rompe con lo que voy a decir a continuación: “La administración norteamericana funciona como una composición ordenada de compartimientos estancos donde el único que tiene la visión de conjunto es el Presidente. Cualquiera que diga que el conjunto hará o dejará de hacer algo, no está diciendo la verdad porque eso solo es competencia del Presidente de los Estados Unidos. Es más, Elliott Abrams, que es lo que se puede llamar aquí un Viceministro del Exterior en su área, puede estar diciendo eso y al mismo tiempo el DOD (Departament of Defense) puede estar a punto de lanzar las tropas en Venezuela y el DOS (Departament of State), órgano del cual depende Abrams, ni siquiera estar enterado de esa maniobra si el Presidente no les informa, y es posible que sean los últimos en enterarse internamente. Las cosas allá no funcionan como aquí ni en ningún otro país. Entonces, ¿ven lo ridícula que es la afirmación de marras? Y más ridículos quienes la repiten.”. Y la afirmación era precisamente “en Venezuela no habrá una intervención militar de los Estados Unidos”…
A horas de haber sido anunciado -tras años de investigaciones- por un poder autónomo del Estado norteamericano, el Departamento de Justicia y el Fiscal General, que los principales personeros del régimen habían sido señalados como criminales que debían ser puestos a la orden de la justicia norteamericana, con un precio sobre sus cabezas, sale el mismo gobierno a respaldar esa fórmula conjunta de Guaidó donde se posibilita que personajes del régimen señalados por el Departamento de Justicia se posicionen en puestos claves de un gobierno de transición, y suspendidas sus sanciones. ¿Qué significa eso? Que el Poder Ejecutivo norteamericano tomó una decisión independiente de su Poder Judicial por alguna razón, respaldando el plan de cohabitación de Guaidó, que ofrece no solo un salvavidas a Maduro y su régimen sino un barco completo para que todos ellos se monten. ¿Es eso bueno? No lo creo. Veamos.
Como mencionaba al inicio, los únicos que han reaccionado racionalmente a esta propuesta son los personajes del régimen. ¿Y por qué lo digo? Porque los únicos que se no salvarían allí son los que precisamente han sido señalados por el Departamento de Justicia porque tienen acusaciones concretas y abiertas sobre sus cabezas; y por más que el gobierno de Trump que no tiene poder sobre su justicia, o un posible gobierno de transición venezolano, los salve con una supuesta Ley de Consejo de Estado, seguirán siendo buscados y perseguidos internacionalmente con un precio sobre sus cabezas. Y si estos mismos personajes son los que precisamente manejan el poder en nuestro país, ¿cuál podría ser la respuesta racional esperada? La que acaba de dar el régimen: que se vayan al largo al carajo.
Entonces esa propuesta no es viable, por más buena intención o ingenuidad con la que haya sido formulada, o desconocimiento de la realidad política venezolana de quienes la hicieron, al margen de haber aparecido como respaldo a la posición de Guaidó y su gobierno encargado. En el mejor de los casos de poderse llevar a cabo esa propuesta, difícilmente ese “Consejo de Estado” descrito terminará en manos opositoras. Caería bajo el control de la “mesita” y del PSUV, sin contar con inconstitucional que resulta que las facultades del Presidente de la Republica pasen a manos de un órgano que no está descrito en la Constitución (puntos 5 y 6 del Marco de Transición). Pero como ya a la Constitución le han dado con todo, una mas no hace la diferencia.
Ahora bien, si ya saben que la propuesta es inviable, ¿Qué es lo que queda? ¿Dejar las cosas así? Eso ya no es posible. Maduro y sus mil ladrones son prófugos de la justicia norteamericana. ¿Qué hacemos con eso? Decía al final de una nota anterior algo que no termine explicando detalladamente (ver Después del 26 de Marzo, en https://ticsddhh.blogspot.com/2020/03/despues-del-26-de-marzo.html): lo que ocurra en Venezuela lo decidirá quién concretamente termine desplazando del poder a Nicolás Maduro Moros y apresando a los señalados por la justicia norteamericana, incluyendo a Maduro. Si no es posible una negociación/cohabitación como es la aspiración de Guaidó y el G4, y de manera accidental los norteamericanos, porque quieren evitar lo inevitable, entonces el desplazamiento deberá ser forzado. Y ese desplazamiento se llevará por los cachos a todo el mundo, G4 incluido (¡vayan poniendo sus bardas en remojo!). Dudo mucho que a estas alturas Guaidó crea que todavía es posible una cohabitación con estos delincuentes. Pero cualquier estupidez es posible en el absurdo mundo de la política venezolana…
Si esa acción la realiza el Alto Mando militar del régimen actual y los entregan a las autoridades norteamericanas, lo siguiente será lo que ellos decidan. Y eso no será precisamente buscar a Guaidó para ponerlo en Miraflores a cuenta de Presidente Encargado. Asumirá el poder la persona que ellos designen, con los consabidos decretos iniciales que hagan eso legal. Si lo hace una coalición internacional militar porque el régimen no aceptó esta última rama de olivo como símbolo mundial de paz de los norteamericanos, entonces serán los gringos y compañía los que decidan a quien que le entregan el poder después de una intervención, con la misma cobertura legal inicial de cualquier gobierno que comienza en esas circunstancias. El resto son cuentos de camino y los gringos lo saben. El reloj está corriendo para todos…
Fuente:
https://gytlaw.awsve.com/2020/04/01/la-ultima-rama-de-olivo-por-luis-manuel-aguana/
Fotografía: Campaña de la llamada "Furia bolivariana". Casa pintorreteada por colectivos armados.
miércoles, 1 de abril de 2020
¡Y LA FIESTA DE LOS ROQUES?
Maduro: Hemos pensado en hacerle el test a los 30 millones de venezolanos
Jhoan Meléndez
Nicolás Maduro anunció este martes ocho nuevos casos de coronavirus provenientes de Perú (3), Reino Unido (3) y dos «muy probablemente casos comunitarios».
«Llegamos a 143. De estos casos 3 son venidos del Perú; 3 de Reino Unido y 2 de procedencia desconocida, muy probablemente casos comunitarios. Una mujer en contacto con la fiesta en Los Roques… Tres fallecidos. 41 casos recuperados. 46 están en cuarentena. 43 recuperados. 24 en CDI», dijo Maduro desde el Palacio de Miraflores.
Maduro sugirió que tendrá que «hacerle la prueba a los 30 millones de venezolanos». «Pensemos en esa posibilidad. Quizá en 2 o 3 meses se pueda».
«Hoy cumplimos 16 días de la cuarentena. Fuimos el primer país en declararla. Una cuarentena radical. Estamos obligados como Consejo de Estado a evaluarlo. La atención de los enfermos», recalcó.
Donará dos máquinas chinas de exámenes a Colombia
Aseguró que va a donar dos máquinas para hacer exámenes «al pueblo de Colombia de las que han llegado desde China. La solidaridad. Salvar nos salva… Es terrible la situación en Colombia».
«A esta hora en el mundo se registran más de 800 mil casos. 42.089 fallecidos. 177 mil recuperados… EEUU es el epicentro de la pandemia mundial… En Latinoamérica debemos estar más pendientes. 38 fallecidos hoy en Brasil. Y y ustedes saben lo que ha sido la conducta de Bolsonaro», concluyó.
Apoyo a propuesta de Luis Parra
Por otro saludó la propuesta de Luis Parra de un diálogo de todos lo sectores. «Estoy totalmente de acuerdo de realizar un acuerdo humanitario de todos los sectores… Y propongo que Parra sostenga una reunión con Delcy Rodríguez para recoger todas sus propuestas»-
«Ratifico mi llamado a un amplio diálogo nacional que tenga distintos instrumentos y que permita cohesionar la unión, voluntad y esfuerzo nacional para avanzar como un todo para vencer al Covid-19», reafirmó.
Fiesta de Los Palos Grandes
Explicó que la Fiscalía va a acusar de terrorismo a los casos de coronavirus en la fiesta de Altamira. «Había drogas y armas en esa casa. Ya fue sellada».
Fuente:
https://www.noticierodigital.com/2020/03/maduro-espera-diagnosticar-a-todos-los-venezolanos-quiza-en-3-meses-tras-confirmar-8-casos-mas/
Jhoan Meléndez
Nicolás Maduro anunció este martes ocho nuevos casos de coronavirus provenientes de Perú (3), Reino Unido (3) y dos «muy probablemente casos comunitarios».
«Llegamos a 143. De estos casos 3 son venidos del Perú; 3 de Reino Unido y 2 de procedencia desconocida, muy probablemente casos comunitarios. Una mujer en contacto con la fiesta en Los Roques… Tres fallecidos. 41 casos recuperados. 46 están en cuarentena. 43 recuperados. 24 en CDI», dijo Maduro desde el Palacio de Miraflores.
Maduro sugirió que tendrá que «hacerle la prueba a los 30 millones de venezolanos». «Pensemos en esa posibilidad. Quizá en 2 o 3 meses se pueda».
«Hoy cumplimos 16 días de la cuarentena. Fuimos el primer país en declararla. Una cuarentena radical. Estamos obligados como Consejo de Estado a evaluarlo. La atención de los enfermos», recalcó.
Donará dos máquinas chinas de exámenes a Colombia
Aseguró que va a donar dos máquinas para hacer exámenes «al pueblo de Colombia de las que han llegado desde China. La solidaridad. Salvar nos salva… Es terrible la situación en Colombia».
«A esta hora en el mundo se registran más de 800 mil casos. 42.089 fallecidos. 177 mil recuperados… EEUU es el epicentro de la pandemia mundial… En Latinoamérica debemos estar más pendientes. 38 fallecidos hoy en Brasil. Y y ustedes saben lo que ha sido la conducta de Bolsonaro», concluyó.
Apoyo a propuesta de Luis Parra
Por otro saludó la propuesta de Luis Parra de un diálogo de todos lo sectores. «Estoy totalmente de acuerdo de realizar un acuerdo humanitario de todos los sectores… Y propongo que Parra sostenga una reunión con Delcy Rodríguez para recoger todas sus propuestas»-
«Ratifico mi llamado a un amplio diálogo nacional que tenga distintos instrumentos y que permita cohesionar la unión, voluntad y esfuerzo nacional para avanzar como un todo para vencer al Covid-19», reafirmó.
Fiesta de Los Palos Grandes
Explicó que la Fiscalía va a acusar de terrorismo a los casos de coronavirus en la fiesta de Altamira. «Había drogas y armas en esa casa. Ya fue sellada».
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https://www.noticierodigital.com/2020/03/maduro-espera-diagnosticar-a-todos-los-venezolanos-quiza-en-3-meses-tras-confirmar-8-casos-mas/
Ilustración: Ana Black.
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Nicolás Maduro
CLÍNICOS
Tiempos recurrentes
Alirio Pérez Lo Presti
Hay una idea que siempre me ha parecido atractiva en extremo y es la de poder atesorar tanto nivel de conocimiento que nos permitiese contemplar desde una instancia más que elevada, todo aquello que explique lo que somos y lo que nos circunda. ¿Qué cosa puede ser tan cautivante como tener la capacidad y el entendimiento de poseer tal nivel de sapiencia que no fuesen las piezas del rompecabezas la que vemos cada día sino el rompecabezas completo?
Eso nos permitiría poner en su lugar todas aquellas dudas que tenemos y sería un poder tan desmesurado que tal vez quien lo alcance, deberá retirarse a una ermita. Mientras tanto, vamos a pie juntillas con lo que señalen nuestras creencias.
El lenguaje destruye realidades
El lenguaje tiende a ser fuente de malos entendidos; además de distorsionar la realidad al punto de engañar. Con el lenguaje tendemos a apostar al falseamiento de la realidad. Con el lenguaje destruimos realidades y nos apegamos a falsos conceptos y premisas que en la contemporaneidad se resumen en la inefable y pobre palabra: “Paradigma”. Cuando alguien trata de explicarme las características de los nuevos “paradigmas” solo siento pena por su falta de ingenio. Deseoso de poder ver el conocimiento desde una postura universal, los castrantes “paradigmas” son simples eslóganes de menguados mentales.
Cuando el individuo es embelesado por las ideologías o las explicaciones que limitan el pensamiento, se cae en tierra de nadie, donde la posibilidad de refutar una idea es contraargumentada por formas de pensar que en realidad son actos de fe. Tener la capacidad de no ser atrapado por una consigna sería acercarse a entender el sinsentido cotidiano de la vida y abrazar la posibilidad de que sí existe trascendencia en este mundo lleno de entuertos. Sería poseer la verdad en nuestras manos, sin la certeza del fanático, con la gigantesca humildad del iluminado. Aproximarnos a aquello que no es argumentativo sino verdadero es poseer la llave mágica que nos permitiría abrir todas las puertas y descifrar cada enigma.
Me gustaría tener tal nivel de sabiduría, la cual sin dudas iría a la par de la experiencia de vida, con sus vahos podridos y sus momentos de gloria. El saber y el poder vivir… a nuestras anchas, sería alcanzar la cima del más grande de los desafíos.
Ciegos sin remedio
Condenados a ver un pedacito de la realidad, ni siquiera alcanzamos a dominar esa miga a la cual tratamos de atrapar. Sin embargo, la terquedad puede llegar a extremos asombrosos en los cuales el conocimiento no solo es una forma de poder sino de simple placer. La idea de que el conocimiento es una instancia hedonista y propia de quienes disfrutamos de los placeres mundanos va de la mano con el hombre exigente, capaz de visualizarse desde una dimensión en la cual muchos pocos se atreven siquiera plantearse.
Conformarse con ver un pedacito de la gran torta es de alguna manera condenarse a tener una vida menguada, en donde la curiosidad se encuentra atrofiada y el ser deja de dar lo mejor que tiene para ser arrastrado por lo pusilánime y lo tendiente a lo mediano. En términos tangibles, la actual pandemia habrá de seducirnos para tratar de replantearnos en el contexto en el cual estamos, si no es que nos lleva con ella.
Nada nuevo tiene la actual peste. De alguna manera confirma las grandes falacias que hemos venido vociferando como viajeros sin retorno. A raíz de la revolución industrial y potenciados cronológicamente con la aparición de la microtecnología, se nos dice una y otra vez que las personas vamos a ser sustituidas por las máquinas. Nada más falso y la prueba condenatoria que rompe esa premisa es lo que estamos viviendo. Nunca antes fueron tan importantes las personas, especialmente los individuos con ciertos talentos.
Kliní, en griego, significa cama, lecho. Producto de un interrogatorio estructurado y de un examen físico y mental, el clínico llega a conclusiones que permiten concluir en un tratamiento apropiado. Es un lugar común en el área de Salud Pública, por ejemplo, denostar de la importancia de los clínicos. De igual manera, pereciera que desde el mundo más que tangible de los clínicos, lo epidemiológico y tendiente a lo comunitario es una suerte de entelequia que no tiene los pies puestos en la tierra. Para quien es capaz de ver la gran torta de cuanto ocurre, no podría separar una instancia de la otra, porque forman parte del mismo proceso.
De ahí que una de las grandes reflexiones a las cuales nos va a llevar la actual pandemia es a la necesidad de invertir más en salud y educación. Cada persona en su más íntimo y por demás entendible temor, ansía no ser contaminado por el virus, pero si ello llegase a ocurrir, lo menos que espera es que pudiese recibir atención por parte de un equipo de salud (personas) en las que estén, por supuesto, incluidos los médicos (personas), particularmente aquellos que tienen la pericia y el conocimiento para enfrentar como clínicos (personas) a la muerte.
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EL HUÉSPED PELIGROSO
Juan Pablo García
La pandemia ha sorprendido a los venezolanos en el peor momento de la historia. El coronavirus encuentra a un país en condiciones sanitarias absolutamente deplorables, con médicos y enfermeras forzados a emigrar, mientras que los que se quedan son simplemente relegados, obviados, perseguidos y reprimidos si dicen alguito que no guste a la dictadura, denuncian viva y públicamente lo que todo el mundo sabe, o tratan de atender a un paciente así vayan y vuelvan a sus casas a pie. Lo que ha quedado gigantescamente evidenciado es el fracaso de todos los Barrio Adentro, de los médicos y de los medicamentos cubanos. Son larguísimos veinte años en los que se le metió real constante y sonante, regalándose literalmente a la dictadura cubana por no hacer nada, por estafarnos. Entonces, la demagogia socialista, el populismo chavista al extremo, ha quedado por completo al desnudo. Y, como ya nadie le cree al madurismo, éste se limita a anunciar (sin e más mínimo pudor) operaciones como el “tun, tun, tun” y aplaudir operativos como el de la tal “furia bolivariana”, importándole un bledo la suerte de tdos y cada uno de los venezolanos.
Esto ha pasado en un país que fue una de las potencias petroleras más importantes del mundo, con una PDVSA ubicada en el ranking de las mejores transnacionales del mundo. Como vemos, el socialismo hizo el contra-milagro de quebrar a un país petrolero. Con una monumental deuda pública externa. Con un siglo XXI hasta ahora caracterizado por una dictadura que despilfarró y se robó centenares de miles de millones de dólares. Literalmente los botó en una fiesta infinita y exclusiva para quienes forman parte de los círculos del poder, trastocados en sendas mafias. Esto es lo que delata el coronavirus en curso. Hasta por los “pequeños” detalles porque se desorbita el satélite artificial que llaman Simón Bolívar, perdiéndose esos reales, y muy poco o nada se sabe de los satélites Miranda y Guaicaipuro. Y es que esto tres peroles de facturación china decidió comprarlos Chávez porque le dio la gana con una inversión grandísima de recursos. Ahora, todos nos preguntamos ¿para qué sirvieron? Para la telemedicina, la educación, las comunicaciones, no fue, ya que peor no se puede estar ante la COVID19 que corre por cada aldea, caserío, pueblo y ciudad venezolana con comodidad. Sólo sería para TeleSur y, si de usos militares se trata, para mapear la región y darle la información a todos los irregulares y terroristas que anidan sobre todo al sur de Venezuela.
El coronavirus delator lo hace con nuestra propia historia. Este fue un país plagado de enfermedades y de guerras civiles que pudimos superar desde mediados del siglo XX. Fue un éxito mundialmente reconocido la derrota de la malaria. Nuestros médicos y enfermeras fueron y son de los mejores del mundo formados con un extraordinario rigor académico. Pero, desde que comenzó esta dictadura del XXI, comenzaron a brotar el paludismo, el sarampiónn, la lechina, entre otras enfermedades. Desprovistos de vacunas, sin asistencia hospitalaria, la pandemia nos ha sorprendido con esta infeliz reaparición de los males que décadas muy atrás ya habíamos superado. Encima de eso el régimen creyó que un médico se fabrica de la noche a la mañana y los inventó comunitarios. Son muchos los que de buena fe han cursado y cursan esta disciplina, pero también está demostrado que no han estado ni lo están suficientemente para enfrentar al peligroso huésped de la hora. Por ello, la emergencia, la muy necesaria emergencia sanitaria acordada por la Asamblea Nacional por iniciativa de la encargaduría presidencial. Una iniciativa a perfeccionar, sin dudas.
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Ilustración: Ana Black.
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EL UNO ES PEOR QUE EL OTRO
Luis Parra, tras reunión con Maduro: EEUU debe liberar el dinero retenido de Venezuela
“Urge tocar el tema de combustible, de la información veraz, de compromiso que tenemos es la verdad por delante. Ponemos nuestra disposición plena para abordar este tema que se debe abordar con responsabilidad o se puede convertir en una catástrofe. Se debe incorporar a todos los sectores del país en este acuerdo humanitario”, acotó.
Finalmente, aseguró que “en nombre del poder legislativo reiteramos que son validas todas las actuaciones que van dirigidas a preservar la vida. No es momento para entrar en las diferencias. No es momento de cercar al país. Quienes actúan contrario a esos intereses, ahí hay razones divinas marcadas. Las sanciones no sancionan a quienes realmente dirigen a los que desarrollan sus estrategias políticas, sino a los ciudadanos de a pie, que viven del día a día. Hemos pedido que ese dinero que no es del poder Ejecutivo, del pueblo de Venezuela, ese dinero urge para abordar el sistema de atención social al pueblo”.
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VIOLENCIA
Cómo duele Caracas
NIcomedes Febres
Ayer amanecí acongojado y en mi mente, cuando aun no había abierto los ojos todavía, estaba tatuada la carta que le envió El Libertador a su tío Esteban Palacios en 1825 explicándole cómo estaba entonces Caracas luego de la Independencia. Comienza esa carta con la frase "Caracas ya no existe" ha muerto y sus restos blanqueados guardan la memoria del martirio, los sepulcros están..... y por allí continúa. Aquí lejos y sabiendo del sufrimiento de los caraqueños ningún sentimiento me acompaña diferente al dolor y la tristeza. Aislados, cada uno de ustedes inmerso en sus temores y dudas frente al porvenir. Cuando ni lo inmediato y sencillo es previsible. Sojuzgados por la necesidad y también por el temor a ese virus chino que dejaron escapar. Viven la suma de dos tragedias socialistas, el virus chino y el chavismo criollo. Tenían que ser ambos socialistas. Como los socialistas nunca trabajan no se preocupan por llevar el pan al hogar, ni poseen el prejuicio burgués de ver crecer a la familia, ni se angustian por la responsabilidad de sacar adelante a los tripones que no pidieron venir a este mundo vuelto un sufrimiento. Si me hubiese imaginado esta situación a tan corto plazo no habría salido de Caracas, porque por ser tan torpe o apasionado, soy hombre de trincheras, del frente de batalla, así sea de camillero o socorrista por mi edad. Presumí que la experiencia del gran apagón sería la experiencia radical para que los que gobiernan entendieran lo mal que lo están haciendo. Pero no, los socialistas son peor que los borbones malos, ni perdonan, ni olvidan ni aprenden. Malditos sean todos ellos por hacer sufrir tanto a los venezolanos.
Ayer el Grupo de Lima manifestó su apoyo al presidente Guaido y advirtió que un ataque a su persona, familia o entorno desataría los demonios contra el chavismo. Para los ignorantes que jamas entenderán a la política eso solo significa presión para una salida política negociada, pues nadie quiere una explosión de cientos de miles de muertos. El único diálogo posible con el chavismo es negociar su capitulación pero hay que hacerlo ver como un acuerdo para que no se suelten los locos de lado y lado.
Fuente:
https://www.facebook.com/nicfebres
Fotografía: https://www.diariolasamericas.com/america-latina/paciente-coronavirus-huye-del-hospital-caracas-n4195206
Tratado del valor
Nicomedes Febres
Siento tristeza y vergüenza personal por la amenaza de muerte de maduro contra el presidente Guaido.
No tengo ninguna relación personal con el inquilino de Miraflores, pero mal que bien, fue un personaje importante de nuestra historia patria en el lado más oscuro de esa historia y tal amenaza representa un hito nefasto en nuestro pasado de cara al porvenir, pues nunca se ha visto nada tan infame como este socialismo.
Esa frase: "Yo iré preso, pero tu estarás muerto" sintetiza a toda la concepción de la democracia en la Política del chavismo. Será un icono inmoral. No existe tratadista político en el pasado que no haya dado al valor personal la mayor importancia como virtud necesaria para el ejercicio del poder. Ni la laboriosidad, la bondad,la solidaridad, ni nada. Por encima esta el coraje. Y es cierto, no hay ninguna virtud que se equipare al valor personal en la práctica política. Sin tener valor el miedo condiciona todas las decisiones y el miedo es el peor de los consejeros. He hablado del tema con cierta intimidad con políticos del pasado y todos coincidían conmigo. Lo hablé con Edecio la Riva, quien fue dejado por muerto en el Cementerio general del sur en Caracas por unos esbirros de la Seguridad Nacional; con el presidente salvadoreño José Napoleón Duarte, que los esbirros lo torturaron tanto que también lo creyeron muerto antes de ser presidente.
El doctor Calvani, que enfrentó a título personal toda la violencia centroamericana cuando logró crear una base para el diálogo en la región y asumió riesgos inimaginables por esa violencia que degrada a la política y la vuelve una actividad gansteril. Alguna vez lo comenté también con Teodoro, quien fue un icono del valor en la época de la violencia. No es que solo fueran guapos, es que la Política desarrolla un sentido del deber moral en los políticos de verdad que los hace distintos ante el destino. La pareja femenina del poder siempre es la Historia y esa es la que obliga y le da armazón moral a los políticos de verdad. Los otros son traficantes del poder.
Presumo que maduro se dejó dominar por el miedo cerval que le inspira el futuro y eso lo hace capaz de cualquier sin razón. Al presidente Guaido le recomendaría que ignore tal amenaza, que esa es responsabilidad de sus anillos de seguridad, pero medito y me preguntó cómo pueden unos militares que se sienten los propietarios del coraje porque portan las armas, seguir a un cobarde como maduro. O como decimos por estas calles: total, cada quién con su cada cual.
Fuente:
https://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/36642-valor
Fotografía: https://www.infobae.com/america/venezuela/2020/03/17/los-inquietantes-numeros-que-indican-que-en-venezuela-la-crisis-por-el-coronavirus-podria-ser-dramatica/
NIcomedes Febres
Ayer amanecí acongojado y en mi mente, cuando aun no había abierto los ojos todavía, estaba tatuada la carta que le envió El Libertador a su tío Esteban Palacios en 1825 explicándole cómo estaba entonces Caracas luego de la Independencia. Comienza esa carta con la frase "Caracas ya no existe" ha muerto y sus restos blanqueados guardan la memoria del martirio, los sepulcros están..... y por allí continúa. Aquí lejos y sabiendo del sufrimiento de los caraqueños ningún sentimiento me acompaña diferente al dolor y la tristeza. Aislados, cada uno de ustedes inmerso en sus temores y dudas frente al porvenir. Cuando ni lo inmediato y sencillo es previsible. Sojuzgados por la necesidad y también por el temor a ese virus chino que dejaron escapar. Viven la suma de dos tragedias socialistas, el virus chino y el chavismo criollo. Tenían que ser ambos socialistas. Como los socialistas nunca trabajan no se preocupan por llevar el pan al hogar, ni poseen el prejuicio burgués de ver crecer a la familia, ni se angustian por la responsabilidad de sacar adelante a los tripones que no pidieron venir a este mundo vuelto un sufrimiento. Si me hubiese imaginado esta situación a tan corto plazo no habría salido de Caracas, porque por ser tan torpe o apasionado, soy hombre de trincheras, del frente de batalla, así sea de camillero o socorrista por mi edad. Presumí que la experiencia del gran apagón sería la experiencia radical para que los que gobiernan entendieran lo mal que lo están haciendo. Pero no, los socialistas son peor que los borbones malos, ni perdonan, ni olvidan ni aprenden. Malditos sean todos ellos por hacer sufrir tanto a los venezolanos.
Ayer el Grupo de Lima manifestó su apoyo al presidente Guaido y advirtió que un ataque a su persona, familia o entorno desataría los demonios contra el chavismo. Para los ignorantes que jamas entenderán a la política eso solo significa presión para una salida política negociada, pues nadie quiere una explosión de cientos de miles de muertos. El único diálogo posible con el chavismo es negociar su capitulación pero hay que hacerlo ver como un acuerdo para que no se suelten los locos de lado y lado.
Fuente:
https://www.facebook.com/nicfebres
Fotografía: https://www.diariolasamericas.com/america-latina/paciente-coronavirus-huye-del-hospital-caracas-n4195206
Tratado del valor
Nicomedes Febres
Siento tristeza y vergüenza personal por la amenaza de muerte de maduro contra el presidente Guaido.
No tengo ninguna relación personal con el inquilino de Miraflores, pero mal que bien, fue un personaje importante de nuestra historia patria en el lado más oscuro de esa historia y tal amenaza representa un hito nefasto en nuestro pasado de cara al porvenir, pues nunca se ha visto nada tan infame como este socialismo.
Esa frase: "Yo iré preso, pero tu estarás muerto" sintetiza a toda la concepción de la democracia en la Política del chavismo. Será un icono inmoral. No existe tratadista político en el pasado que no haya dado al valor personal la mayor importancia como virtud necesaria para el ejercicio del poder. Ni la laboriosidad, la bondad,la solidaridad, ni nada. Por encima esta el coraje. Y es cierto, no hay ninguna virtud que se equipare al valor personal en la práctica política. Sin tener valor el miedo condiciona todas las decisiones y el miedo es el peor de los consejeros. He hablado del tema con cierta intimidad con políticos del pasado y todos coincidían conmigo. Lo hablé con Edecio la Riva, quien fue dejado por muerto en el Cementerio general del sur en Caracas por unos esbirros de la Seguridad Nacional; con el presidente salvadoreño José Napoleón Duarte, que los esbirros lo torturaron tanto que también lo creyeron muerto antes de ser presidente.
El doctor Calvani, que enfrentó a título personal toda la violencia centroamericana cuando logró crear una base para el diálogo en la región y asumió riesgos inimaginables por esa violencia que degrada a la política y la vuelve una actividad gansteril. Alguna vez lo comenté también con Teodoro, quien fue un icono del valor en la época de la violencia. No es que solo fueran guapos, es que la Política desarrolla un sentido del deber moral en los políticos de verdad que los hace distintos ante el destino. La pareja femenina del poder siempre es la Historia y esa es la que obliga y le da armazón moral a los políticos de verdad. Los otros son traficantes del poder.
Presumo que maduro se dejó dominar por el miedo cerval que le inspira el futuro y eso lo hace capaz de cualquier sin razón. Al presidente Guaido le recomendaría que ignore tal amenaza, que esa es responsabilidad de sus anillos de seguridad, pero medito y me preguntó cómo pueden unos militares que se sienten los propietarios del coraje porque portan las armas, seguir a un cobarde como maduro. O como decimos por estas calles: total, cada quién con su cada cual.
Fuente:
https://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/36642-valor
Fotografía: https://www.infobae.com/america/venezuela/2020/03/17/los-inquietantes-numeros-que-indican-que-en-venezuela-la-crisis-por-el-coronavirus-podria-ser-dramatica/
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martes, 31 de marzo de 2020
A LA CIUDAD Y A L MUNDO
Bendición "Urbi et orbi" del Santo Padre Francisco: Momento extraordinario de oración en tiempos de pandemia
Atrio de la Baslica dé San Peetro
Viernes, 27 de marzo de 2020
«Al atardecer» (Mc 4,35). Así comienza el Evangelio que hemos escuchado. Desde hace algunas semanas parece que todo se ha oscurecido. Densas tinieblas han cubierto nuestras plazas, calles y ciudades; se fueron adueñando de nuestras vidas llenando todo de un silencio que ensordece y un vacío desolador que paraliza todo a su paso: se palpita en el aire, se siente en los gestos, lo dicen las miradas. Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente. En esta barca, estamos todos. Como esos discípulos, que hablan con una única voz y con angustia dicen: “perecemos” (cf. v. 38), también nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino sólo juntos.
Es fácil identificarnos con esta historia, lo difícil es entender la actitud de Jesús. Mientras los discípulos, lógicamente, estaban alarmados y desesperados, Él permanecía en popa, en la parte de la barca que primero se hunde. Y, ¿qué hace? A pesar del ajetreo y el bullicio, dormía tranquilo, confiado en el Padre —es la única vez en el Evangelio que Jesús aparece durmiendo—. Después de que lo despertaran y que calmara el viento y las aguas, se dirigió a los discípulos con un tono de reproche: «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?» (v. 40).
Tratemos de entenderlo. ¿En qué consiste la falta de fe de los discípulos que se contrapone a la confianza de Jesús? Ellos no habían dejado de creer en Él; de hecho, lo invocaron. Pero veamos cómo lo invocan: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?» (v. 38). No te importa: pensaron que Jesús se desinteresaba de ellos, que no les prestaba atención. Entre nosotros, en nuestras familias, lo que más duele es cuando escuchamos decir: “¿Es que no te importo?”. Es una frase que lastima y desata tormentas en el corazón. También habrá sacudido a Jesús, porque a Él le importamos más que a nadie. De hecho, una vez invocado, salva a sus discípulos desconfiados.
La tempestad desenmascara nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, nuestros proyectos, rutinas y prioridades. Nos muestra cómo habíamos dejado dormido y abandonado lo que alimenta, sostiene y da fuerza a nuestra vida y a nuestra comunidad. La tempestad pone al descubierto todos los intentos de encajonar y olvidar lo que nutrió el alma de nuestros pueblos; todas esas tentativas de anestesiar con aparentes rutinas “salvadoras”, incapaces de apelar a nuestras raíces y evocar la memoria de nuestros ancianos, privándonos así de la inmunidad necesaria para hacerle frente a la adversidad.
Con la tempestad, se cayó el maquillaje de esos estereotipos con los que disfrazábamos nuestros egos siempre pretenciosos de querer aparentar; y dejó al descubierto, una vez más, esa (bendita) pertenencia común de la que no podemos ni queremos evadirnos; esa pertenencia de hermanos.
«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, esta tarde tu Palabra nos interpela se dirige a todos. En nuestro mundo, que Tú amas más que nosotros, hemos avanzado rápidamente, sintiéndonos fuertes y capaces de todo. Codiciosos de ganancias, nos hemos dejado absorber por lo material y trastornar por la prisa. No nos hemos detenido ante tus llamadas, no nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo, no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo. Hemos continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo. Ahora, mientras estamos en mares agitados, te suplicamos: “Despierta, Señor”.
«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, nos diriges una llamada, una llamada a la fe. Que no es tanto creer que Tú existes, sino ir hacia ti y confiar en ti. En esta Cuaresma resuena tu llamada urgente: “Convertíos”, «volved a mí de todo corazón» (Jl 2,12). Nos llamas a tomar este tiempo de prueba como un momento de elección. No es el momento de tu juicio, sino de nuestro juicio: el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es. Es el tiempo de restablecer el rumbo de la vida hacia ti, Señor, y hacia los demás. Y podemos mirar a tantos compañeros de viaje que son ejemplares, pues, ante el miedo, han reaccionado dando la propia vida. Es la fuerza operante del Espíritu derramada y plasmada en valientes y generosas entregas. Es la vida del Espíritu capaz de rescatar, valorar y mostrar cómo nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes —corrientemente olvidadas— que no aparecen en portadas de diarios y de revistas, ni en las grandes pasarelas del último show pero, sin lugar a dudas, están escribiendo hoy los acontecimientos decisivos de nuestra historia: médicos, enfermeros y enfermeras, encargados de reponer los productos en los supermercados, limpiadoras, cuidadoras, transportistas, fuerzas de seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas y tantos pero tantos otros que comprendieron que nadie se salva solo. Frente al sufrimiento, donde se mide el verdadero desarrollo de nuestros pueblos, descubrimos y experimentamos la oración sacerdotal de Jesús: «Que todos sean uno» (Jn 17,21). Cuánta gente cada día demuestra paciencia e infunde esperanza, cuidándose de no sembrar pánico sino corresponsabilidad. Cuántos padres, madres, abuelos y abuelas, docentes muestran a nuestros niños, con gestos pequeños y cotidianos, cómo enfrentar y transitar una crisis readaptando rutinas, levantando miradas e impulsando la oración. Cuántas personas rezan, ofrecen e interceden por el bien de todos. La oración y el servicio silencioso son nuestras armas vencedoras.
«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». El comienzo de la fe es saber que necesitamos la salvación. No somos autosuficientes; solos nos hundimos. Necesitamos al Señor como los antiguos marineros las estrellas. Invitemos a Jesús a la barca de nuestra vida. Entreguémosle nuestros temores, para que los venza. Al igual que los discípulos, experimentaremos que, con Él a bordo, no se naufraga. Porque esta es la fuerza de Dios: convertir en algo bueno todo lo que nos sucede, incluso lo malo. Él trae serenidad en nuestras tormentas, porque con Dios la vida nunca muere.
El Señor nos interpela y, en medio de nuestra tormenta, nos invita a despertar y a activar esa solidaridad y esperanza capaz de dar solidez, contención y sentido a estas horas donde todo parece naufragar. El Señor se despierta para despertar y avivar nuestra fe pascual. Tenemos un ancla: en su Cruz hemos sido salvados. Tenemos un timón: en su Cruz hemos sido rescatados. Tenemos una esperanza: en su Cruz hemos sido sanados y abrazados para que nadie ni nada nos separe de su amor redentor. En medio del aislamiento donde estamos sufriendo la falta de los afectos y de los encuentros, experimentando la carencia de tantas cosas, escuchemos una vez más el anuncio que nos salva: ha resucitado y vive a nuestro lado. El Señor nos interpela desde su Cruz a reencontrar la vida que nos espera, a mirar a aquellos que nos reclaman, a potenciar, reconocer e incentivar la gracia que nos habita. No apaguemos la llama humeante (cf. Is 42,3), que nunca enferma, y dejemos que reavive la esperanza.
Abrazar su Cruz es animarse a abrazar todas las contrariedades del tiempo presente, abandonando por un instante nuestro afán de omnipotencia y posesión para darle espacio a la creatividad que sólo el Espíritu es capaz de suscitar. Es animarse a motivar espacios donde todos puedan sentirse convocados y permitir nuevas formas de hospitalidad, de fraternidad y de solidaridad. En su Cruz hemos sido salvados para hospedar la esperanza y dejar que sea ella quien fortalezca y sostenga todas las medidas y caminos posibles que nos ayuden a cuidarnos y a cuidar. Abrazar al Señor para abrazar la esperanza. Esta es la fuerza de la fe, que libera del miedo y da esperanza.
«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Queridos hermanos y hermanas: Desde este lugar, que narra la fe pétrea de Pedro, esta tarde me gustaría confiarlos a todos al Señor, a través de la intercesión de la Virgen, salud de su pueblo, estrella del mar tempestuoso. Desde esta columnata que abraza a Roma y al mundo, descienda sobre vosotros, como un abrazo consolador, la bendición de Dios. Señor, bendice al mundo, da salud a los cuerpos y consuela los corazones. Nos pides que no sintamos temor. Pero nuestra fe es débil y tenemos miedo. Mas tú, Señor, no nos abandones a merced de la tormenta. Repites de nuevo: «No tengáis miedo» (Mt 28,5). Y nosotros, junto con Pedro, “descargamos en ti todo nuestro agobio, porque Tú nos cuidas” (cf. 1 P 5,7).
Fuente:
http://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/urbi/documents/papa-francesco_20200327_urbi-et-orbi-epidemia.html
Cfr.
http://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/urbi.html
Fotografías:
https://albertonews.com/internacionales/las-fotos-mas-impactantes-de-la-historica-ceremonia-del-papa-francisco-ante-una-plaza-san-pedro-desierta/
https://www.romereports.com/2020/03/27/homilia-completa-durante-papa-de-la-bendicion-urbi-et-orbi-extraordinaria/
Atrio de la Baslica dé San Peetro
Viernes, 27 de marzo de 2020
«Al atardecer» (Mc 4,35). Así comienza el Evangelio que hemos escuchado. Desde hace algunas semanas parece que todo se ha oscurecido. Densas tinieblas han cubierto nuestras plazas, calles y ciudades; se fueron adueñando de nuestras vidas llenando todo de un silencio que ensordece y un vacío desolador que paraliza todo a su paso: se palpita en el aire, se siente en los gestos, lo dicen las miradas. Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente. En esta barca, estamos todos. Como esos discípulos, que hablan con una única voz y con angustia dicen: “perecemos” (cf. v. 38), también nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino sólo juntos.
Es fácil identificarnos con esta historia, lo difícil es entender la actitud de Jesús. Mientras los discípulos, lógicamente, estaban alarmados y desesperados, Él permanecía en popa, en la parte de la barca que primero se hunde. Y, ¿qué hace? A pesar del ajetreo y el bullicio, dormía tranquilo, confiado en el Padre —es la única vez en el Evangelio que Jesús aparece durmiendo—. Después de que lo despertaran y que calmara el viento y las aguas, se dirigió a los discípulos con un tono de reproche: «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?» (v. 40).
Tratemos de entenderlo. ¿En qué consiste la falta de fe de los discípulos que se contrapone a la confianza de Jesús? Ellos no habían dejado de creer en Él; de hecho, lo invocaron. Pero veamos cómo lo invocan: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?» (v. 38). No te importa: pensaron que Jesús se desinteresaba de ellos, que no les prestaba atención. Entre nosotros, en nuestras familias, lo que más duele es cuando escuchamos decir: “¿Es que no te importo?”. Es una frase que lastima y desata tormentas en el corazón. También habrá sacudido a Jesús, porque a Él le importamos más que a nadie. De hecho, una vez invocado, salva a sus discípulos desconfiados.
La tempestad desenmascara nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, nuestros proyectos, rutinas y prioridades. Nos muestra cómo habíamos dejado dormido y abandonado lo que alimenta, sostiene y da fuerza a nuestra vida y a nuestra comunidad. La tempestad pone al descubierto todos los intentos de encajonar y olvidar lo que nutrió el alma de nuestros pueblos; todas esas tentativas de anestesiar con aparentes rutinas “salvadoras”, incapaces de apelar a nuestras raíces y evocar la memoria de nuestros ancianos, privándonos así de la inmunidad necesaria para hacerle frente a la adversidad.
Con la tempestad, se cayó el maquillaje de esos estereotipos con los que disfrazábamos nuestros egos siempre pretenciosos de querer aparentar; y dejó al descubierto, una vez más, esa (bendita) pertenencia común de la que no podemos ni queremos evadirnos; esa pertenencia de hermanos.
«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, esta tarde tu Palabra nos interpela se dirige a todos. En nuestro mundo, que Tú amas más que nosotros, hemos avanzado rápidamente, sintiéndonos fuertes y capaces de todo. Codiciosos de ganancias, nos hemos dejado absorber por lo material y trastornar por la prisa. No nos hemos detenido ante tus llamadas, no nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo, no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo. Hemos continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo. Ahora, mientras estamos en mares agitados, te suplicamos: “Despierta, Señor”.
«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, nos diriges una llamada, una llamada a la fe. Que no es tanto creer que Tú existes, sino ir hacia ti y confiar en ti. En esta Cuaresma resuena tu llamada urgente: “Convertíos”, «volved a mí de todo corazón» (Jl 2,12). Nos llamas a tomar este tiempo de prueba como un momento de elección. No es el momento de tu juicio, sino de nuestro juicio: el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es. Es el tiempo de restablecer el rumbo de la vida hacia ti, Señor, y hacia los demás. Y podemos mirar a tantos compañeros de viaje que son ejemplares, pues, ante el miedo, han reaccionado dando la propia vida. Es la fuerza operante del Espíritu derramada y plasmada en valientes y generosas entregas. Es la vida del Espíritu capaz de rescatar, valorar y mostrar cómo nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes —corrientemente olvidadas— que no aparecen en portadas de diarios y de revistas, ni en las grandes pasarelas del último show pero, sin lugar a dudas, están escribiendo hoy los acontecimientos decisivos de nuestra historia: médicos, enfermeros y enfermeras, encargados de reponer los productos en los supermercados, limpiadoras, cuidadoras, transportistas, fuerzas de seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas y tantos pero tantos otros que comprendieron que nadie se salva solo. Frente al sufrimiento, donde se mide el verdadero desarrollo de nuestros pueblos, descubrimos y experimentamos la oración sacerdotal de Jesús: «Que todos sean uno» (Jn 17,21). Cuánta gente cada día demuestra paciencia e infunde esperanza, cuidándose de no sembrar pánico sino corresponsabilidad. Cuántos padres, madres, abuelos y abuelas, docentes muestran a nuestros niños, con gestos pequeños y cotidianos, cómo enfrentar y transitar una crisis readaptando rutinas, levantando miradas e impulsando la oración. Cuántas personas rezan, ofrecen e interceden por el bien de todos. La oración y el servicio silencioso son nuestras armas vencedoras.
«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». El comienzo de la fe es saber que necesitamos la salvación. No somos autosuficientes; solos nos hundimos. Necesitamos al Señor como los antiguos marineros las estrellas. Invitemos a Jesús a la barca de nuestra vida. Entreguémosle nuestros temores, para que los venza. Al igual que los discípulos, experimentaremos que, con Él a bordo, no se naufraga. Porque esta es la fuerza de Dios: convertir en algo bueno todo lo que nos sucede, incluso lo malo. Él trae serenidad en nuestras tormentas, porque con Dios la vida nunca muere.
El Señor nos interpela y, en medio de nuestra tormenta, nos invita a despertar y a activar esa solidaridad y esperanza capaz de dar solidez, contención y sentido a estas horas donde todo parece naufragar. El Señor se despierta para despertar y avivar nuestra fe pascual. Tenemos un ancla: en su Cruz hemos sido salvados. Tenemos un timón: en su Cruz hemos sido rescatados. Tenemos una esperanza: en su Cruz hemos sido sanados y abrazados para que nadie ni nada nos separe de su amor redentor. En medio del aislamiento donde estamos sufriendo la falta de los afectos y de los encuentros, experimentando la carencia de tantas cosas, escuchemos una vez más el anuncio que nos salva: ha resucitado y vive a nuestro lado. El Señor nos interpela desde su Cruz a reencontrar la vida que nos espera, a mirar a aquellos que nos reclaman, a potenciar, reconocer e incentivar la gracia que nos habita. No apaguemos la llama humeante (cf. Is 42,3), que nunca enferma, y dejemos que reavive la esperanza.
Abrazar su Cruz es animarse a abrazar todas las contrariedades del tiempo presente, abandonando por un instante nuestro afán de omnipotencia y posesión para darle espacio a la creatividad que sólo el Espíritu es capaz de suscitar. Es animarse a motivar espacios donde todos puedan sentirse convocados y permitir nuevas formas de hospitalidad, de fraternidad y de solidaridad. En su Cruz hemos sido salvados para hospedar la esperanza y dejar que sea ella quien fortalezca y sostenga todas las medidas y caminos posibles que nos ayuden a cuidarnos y a cuidar. Abrazar al Señor para abrazar la esperanza. Esta es la fuerza de la fe, que libera del miedo y da esperanza.
«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Queridos hermanos y hermanas: Desde este lugar, que narra la fe pétrea de Pedro, esta tarde me gustaría confiarlos a todos al Señor, a través de la intercesión de la Virgen, salud de su pueblo, estrella del mar tempestuoso. Desde esta columnata que abraza a Roma y al mundo, descienda sobre vosotros, como un abrazo consolador, la bendición de Dios. Señor, bendice al mundo, da salud a los cuerpos y consuela los corazones. Nos pides que no sintamos temor. Pero nuestra fe es débil y tenemos miedo. Mas tú, Señor, no nos abandones a merced de la tormenta. Repites de nuevo: «No tengáis miedo» (Mt 28,5). Y nosotros, junto con Pedro, “descargamos en ti todo nuestro agobio, porque Tú nos cuidas” (cf. 1 P 5,7).
Fuente:
http://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/urbi/documents/papa-francesco_20200327_urbi-et-orbi-epidemia.html
Cfr.
http://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/urbi.html
Fotografías:
https://albertonews.com/internacionales/las-fotos-mas-impactantes-de-la-historica-ceremonia-del-papa-francisco-ante-una-plaza-san-pedro-desierta/
https://www.romereports.com/2020/03/27/homilia-completa-durante-papa-de-la-bendicion-urbi-et-orbi-extraordinaria/
Etiquetas:
Coronavirus,
Francisco I,
Pandemia,
San Marcos 4: 35-41,
Urbi et orbi
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