domingo, 1 de abril de 2018
NOTICIERO RETROSPECTIVO
- Rubén Ferrer Rosas. "1910-1968: Manuel García Conde, un gran sacerdote que consagró su vida a Maturín". El Nacional, Caracas, 27/10/1968.
- Omar Alberto Pérez. "Guzmán Blanco y los límites guayaneses". El Nacional, 28/02/82.
- Fidel Castro: "Cumpliremos la zafra". Deslinde, Caracas, 15 al 30/04/70.
- Hugo Briceño Salas. "La universidad y el país". La Esfera, Caracas, 02/06/66.
- Carlos Canache Mata. "Alejandro Otero en Italia". El Nacional, 08/10/77.
UNA MISIVA NECESARIA
Puntofijo esequibano
Luis Barragán
Precisemos, aprendida la lección de una amarga experiencia, no otra que la inaugurada al concluir la década de los cuarenta, el Pacto de Puntofijo (PP), suscrito en octubre de 1958, aseguró el rechazo unísono de cualquier golpe de Estado, un gobierno de unidad nacional y la realización de un programa mínimo, dándole viabilidad a la democracia representativa. Y, aunque mucho insistió en concursarlo, auto-victimizándose, en el acuerdo no entró el PCV por razones que, lamentablemente, validaron los hechos de un largo y tumultuoso decenio.
Al correr el tiempo, circunscrito a los partidos firmantes, aunque URD desertó, incorporándose luego al gobierno de Leoni a través de la Ancha Base, junto al FND, PP fue perfeccionándose como expresión de un necesario entendimiento sobre los asuntos fundamentales del país, Después de 1968, otras iniciativas como la del pacto institucional en el parlamento y la política de pacificación, por ejemplo, nos concedieron una estabilidad que ahora tanto extrañamos, luego de la profunda satanización que se hizo de PP, maliciosamente propulsada y aprovechada por el clan dominante de la presente centuria.
El solo propósito de un programa mínimo sobre aspectos muy concretos para 1958, suscitó la necesidad de consensuarse sobre otros que alcanzaron, así, trascendiendo a varias administraciones, el carácter de una Política de Estado. Y, con el relevo en la cancillería de Ignacio Luis Arcaya, defensor de la causa cubana, por cierto, incorporado luego como magistrado de la Corte Suprema de Justicia, por Marcos Falcón Briceño, definitivamente adquirió el definitivo perfil del que supimos, la reclamación de El Esequibo.
Puede aseverarse, el espíritu puntofijista le dio alcance al problema esequibano y, por muchas diferencias que suscitara, palpable en el libre debate parlamentario y en los medios de comunicación social, el siglo XX concluyó con un magnífico esfuerzo concertado en la materia. A modo de ilustración, el Acuerdo de Ginebra fue ventilado y firmado por una delegación venezolana compuesta por factores de todos los partidos legalizados y figuras independientes, firmantes o no del PP, añadido el PRIN, quien indirectamente representaba a las organizaciones insurrectas de entonces; y, durante la suscripción y discusión en casa del Acuerdo, no hizo mella alguna situaciones difíciles, como la del sabotaje guerrillero de oleoductos o el alzamiento militar de Ramo Verde, en los meses de inicio de 1966, en un país con niveles de vida hoy envidiables, lejano a la hambruna y a la inseguridad personal a las que nunca nos acostumbraremos.
Y es que, con todos sus yerros, PP hizo posible esa Política de Estado hacia El Esequibo, agregado el cuestionamiento tan propio de la pluralidad. Agotado PP, sin la sustitución de otros mecanismos o medios de un entendimiento indispensablemente histórico, la política desarrollada, caprichosa y excluyente, prendada a la artificial y consabida polarización, ha resultado un monumental fracaso en lo que va de la presente centuria.
02/04/2018:
https://www.lapatilla.com/site/2018/04/02/luis-barragan-puntofijo-esequibano/
https://www.scoopnest.com/es/user/la_patilla/980757807082409987-luis-barragan-puntofijo-esequibano
https://venezuelaunida.com/luis-barragan-puntofijo-esequibano/
http://venezuela.myasalon.com/entertainment/luis-barragan-puntofijo-esequibano/
Luis Barragán
Precisemos, aprendida la lección de una amarga experiencia, no otra que la inaugurada al concluir la década de los cuarenta, el Pacto de Puntofijo (PP), suscrito en octubre de 1958, aseguró el rechazo unísono de cualquier golpe de Estado, un gobierno de unidad nacional y la realización de un programa mínimo, dándole viabilidad a la democracia representativa. Y, aunque mucho insistió en concursarlo, auto-victimizándose, en el acuerdo no entró el PCV por razones que, lamentablemente, validaron los hechos de un largo y tumultuoso decenio.
Al correr el tiempo, circunscrito a los partidos firmantes, aunque URD desertó, incorporándose luego al gobierno de Leoni a través de la Ancha Base, junto al FND, PP fue perfeccionándose como expresión de un necesario entendimiento sobre los asuntos fundamentales del país, Después de 1968, otras iniciativas como la del pacto institucional en el parlamento y la política de pacificación, por ejemplo, nos concedieron una estabilidad que ahora tanto extrañamos, luego de la profunda satanización que se hizo de PP, maliciosamente propulsada y aprovechada por el clan dominante de la presente centuria.
El solo propósito de un programa mínimo sobre aspectos muy concretos para 1958, suscitó la necesidad de consensuarse sobre otros que alcanzaron, así, trascendiendo a varias administraciones, el carácter de una Política de Estado. Y, con el relevo en la cancillería de Ignacio Luis Arcaya, defensor de la causa cubana, por cierto, incorporado luego como magistrado de la Corte Suprema de Justicia, por Marcos Falcón Briceño, definitivamente adquirió el definitivo perfil del que supimos, la reclamación de El Esequibo.
Puede aseverarse, el espíritu puntofijista le dio alcance al problema esequibano y, por muchas diferencias que suscitara, palpable en el libre debate parlamentario y en los medios de comunicación social, el siglo XX concluyó con un magnífico esfuerzo concertado en la materia. A modo de ilustración, el Acuerdo de Ginebra fue ventilado y firmado por una delegación venezolana compuesta por factores de todos los partidos legalizados y figuras independientes, firmantes o no del PP, añadido el PRIN, quien indirectamente representaba a las organizaciones insurrectas de entonces; y, durante la suscripción y discusión en casa del Acuerdo, no hizo mella alguna situaciones difíciles, como la del sabotaje guerrillero de oleoductos o el alzamiento militar de Ramo Verde, en los meses de inicio de 1966, en un país con niveles de vida hoy envidiables, lejano a la hambruna y a la inseguridad personal a las que nunca nos acostumbraremos.
Y es que, con todos sus yerros, PP hizo posible esa Política de Estado hacia El Esequibo, agregado el cuestionamiento tan propio de la pluralidad. Agotado PP, sin la sustitución de otros mecanismos o medios de un entendimiento indispensablemente histórico, la política desarrollada, caprichosa y excluyente, prendada a la artificial y consabida polarización, ha resultado un monumental fracaso en lo que va de la presente centuria.
02/04/2018:
https://www.lapatilla.com/site/2018/04/02/luis-barragan-puntofijo-esequibano/
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LA SOMBRA DEL ICEBERG
Sospechoso vacío
Luis Barragán
De versar sobre la política, convengamos en un oficio y una vocación muy particular. Cuenta con una naturaleza, características y alcances propios.
La elemental premisa, nos remite al campo de las convicciones y experiencias que también la explican, en determinadas circunstancias y condiciones históricas. Y, como ocurre en cualesquiera ámbitos de la vida social, ella incurre en aciertos y fallas, algunas garrafales y otras trágicas.
La política como actividad del hacer y del pensar, ciertamente, comprometidos, no monopoliza los yerros, defectos y todas las patologías universales, según la creencia generalizada. Ocurre que, obvio, determinante en el destino compartido, sus quehaceres son o deben ser extremadamente visibles. No obstante, quienes tenemos inquietudes y responsabilidades políticas, sabiéndolas nada exclusivos del ámbito, reparamos en sendos retrocesos del modo de hacer las cosas, lo cual nos remite – en propiedad – a un retroceso de la cultura política promedio, un dato tan fundamental e inherente al régimen, el mismo régimen de todo el siglo XXI.
En anteriores ocasiones, hemos apuntado a las decisiones muy escasamente colegiadas que toman los partidos en general, aunque Vente Venezuela ha celebrado con una contrastante puntualidad sus sesiones semanales de dirección y con regularidad ha convocado sus instancias federales, siendo la excepción que confirma la regla. Ahora, deseamos enunciar dos hechos que urgen de una más serena consideración de la sociología política, sobre la experiencia (y trayectoria) política y la pulverización de la tecnocracia.
Generalizando ambos casos, de un lado, aunque el talento natural para la negociación política produzca un milagro, sentimos que aquellos que jamás lograron acordarse en fórmulas candidaturales para un centro de estudiantes, en un liceo o en una universidad, con lo que implica la tarea por siempre compleja de acordarse, mal pueden – hoy – afrontar negociaciones sobradamente más complejas, peligrosas y concluyentes, con una dictadura aviesa, sobre todo cuando, igualmente, se tiene rabo de paja, según la sabia sentencia popular. Y, sin que esto suponga una inmediata descalificación personal, el dirigente que da sus pasos en instancias muchos más elevadas de las que alguna vez se imaginó, por azar o por el estímulo de los propios intereses del régimen para tenerlo como interlocutor, procurará aprender la tarea en el desarrollo de la tarea misma, o – simplemente – pirateará, corriendo el resto de la humanidad las nefastas consecuencias del fracaso.
Del otro, en sí misma, la tecnocracia no constituye una maldición, si es capaz de complementar - debida y adecuadamente - el esfuerzo político, insustituible e indelegable, ya que requerimos de un cuadro de especialistas y de especialidades con el que, de un modo u otro, alguna vez contamos en Venezuela. Fácil de constatarlo, derrotada la tecnocracia petrolera por esta dictadura, a favor de una tecnocracia militar, en todos esos años, cuyo trabajo es otro, ya no tenemos siquiera la tecnocracia necesaria.
Atravesando una dura e inédita etapa histórica, la reconstrucción de la política que no puede ser otra que la democrática, sugiere reivindicar el oficio y también hacerlo con las especialidades. Hay asomos de un importante relevo que, independientemente de la edad, tiene las limpias convicciones y maceradas capacidades para asumir el desafío de la transición, capaz de llenar el vacío del que tanto sospechamos.
Situación parecida, mas no exacta, por su peculiaridad y resolución, fue la de 1936, con el quiebre histórico que definitivamente trajo la muerte de Gómez, ya que, López Contreras tuvo que apelar a la magnífica reserva de funcionarios que se desempeñaron en el exterior, fueron relegados dentro del país aun coincidiendo con el régimen e, incluso, le eran distantes, acabados por el marcado nepotismo del antecesor. Y, desmantelada y literalmente desaparecida la oposición, ésta la ejercieron las generaciones más recientes que aprendió o supo aprender de una difícil faena, con el respaldo de una sólida intelectualidad, anunciando la buena nueva de entonces para hacer suya la historia.
Reproducción: - Reseña. El Universal, Caracas, 27/06/1921.
02/04/2018:
http://www.elimpulso.com/opinion/opinion-sospechoso-vacio
http://www.ventevenezuela.org/2018/04/02/sospechoso-vacio-por-luis-barragan/
http://www.noticierodigital.com/2018/04/luis-barragan-sospechoso-vacio/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=97042
http://venezuela.shafaqna.com/ES/VE/1317095
http://ve.press-report.net/clanek-135161509-luis-barragan-sospechoso-vacio
Luis Barragán
De versar sobre la política, convengamos en un oficio y una vocación muy particular. Cuenta con una naturaleza, características y alcances propios.
La elemental premisa, nos remite al campo de las convicciones y experiencias que también la explican, en determinadas circunstancias y condiciones históricas. Y, como ocurre en cualesquiera ámbitos de la vida social, ella incurre en aciertos y fallas, algunas garrafales y otras trágicas.
La política como actividad del hacer y del pensar, ciertamente, comprometidos, no monopoliza los yerros, defectos y todas las patologías universales, según la creencia generalizada. Ocurre que, obvio, determinante en el destino compartido, sus quehaceres son o deben ser extremadamente visibles. No obstante, quienes tenemos inquietudes y responsabilidades políticas, sabiéndolas nada exclusivos del ámbito, reparamos en sendos retrocesos del modo de hacer las cosas, lo cual nos remite – en propiedad – a un retroceso de la cultura política promedio, un dato tan fundamental e inherente al régimen, el mismo régimen de todo el siglo XXI.
En anteriores ocasiones, hemos apuntado a las decisiones muy escasamente colegiadas que toman los partidos en general, aunque Vente Venezuela ha celebrado con una contrastante puntualidad sus sesiones semanales de dirección y con regularidad ha convocado sus instancias federales, siendo la excepción que confirma la regla. Ahora, deseamos enunciar dos hechos que urgen de una más serena consideración de la sociología política, sobre la experiencia (y trayectoria) política y la pulverización de la tecnocracia.
Generalizando ambos casos, de un lado, aunque el talento natural para la negociación política produzca un milagro, sentimos que aquellos que jamás lograron acordarse en fórmulas candidaturales para un centro de estudiantes, en un liceo o en una universidad, con lo que implica la tarea por siempre compleja de acordarse, mal pueden – hoy – afrontar negociaciones sobradamente más complejas, peligrosas y concluyentes, con una dictadura aviesa, sobre todo cuando, igualmente, se tiene rabo de paja, según la sabia sentencia popular. Y, sin que esto suponga una inmediata descalificación personal, el dirigente que da sus pasos en instancias muchos más elevadas de las que alguna vez se imaginó, por azar o por el estímulo de los propios intereses del régimen para tenerlo como interlocutor, procurará aprender la tarea en el desarrollo de la tarea misma, o – simplemente – pirateará, corriendo el resto de la humanidad las nefastas consecuencias del fracaso.
Del otro, en sí misma, la tecnocracia no constituye una maldición, si es capaz de complementar - debida y adecuadamente - el esfuerzo político, insustituible e indelegable, ya que requerimos de un cuadro de especialistas y de especialidades con el que, de un modo u otro, alguna vez contamos en Venezuela. Fácil de constatarlo, derrotada la tecnocracia petrolera por esta dictadura, a favor de una tecnocracia militar, en todos esos años, cuyo trabajo es otro, ya no tenemos siquiera la tecnocracia necesaria.
Atravesando una dura e inédita etapa histórica, la reconstrucción de la política que no puede ser otra que la democrática, sugiere reivindicar el oficio y también hacerlo con las especialidades. Hay asomos de un importante relevo que, independientemente de la edad, tiene las limpias convicciones y maceradas capacidades para asumir el desafío de la transición, capaz de llenar el vacío del que tanto sospechamos.
Situación parecida, mas no exacta, por su peculiaridad y resolución, fue la de 1936, con el quiebre histórico que definitivamente trajo la muerte de Gómez, ya que, López Contreras tuvo que apelar a la magnífica reserva de funcionarios que se desempeñaron en el exterior, fueron relegados dentro del país aun coincidiendo con el régimen e, incluso, le eran distantes, acabados por el marcado nepotismo del antecesor. Y, desmantelada y literalmente desaparecida la oposición, ésta la ejercieron las generaciones más recientes que aprendió o supo aprender de una difícil faena, con el respaldo de una sólida intelectualidad, anunciando la buena nueva de entonces para hacer suya la historia.
Reproducción: - Reseña. El Universal, Caracas, 27/06/1921.
02/04/2018:
http://www.elimpulso.com/opinion/opinion-sospechoso-vacio
http://www.ventevenezuela.org/2018/04/02/sospechoso-vacio-por-luis-barragan/
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http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=97042
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(RE) AFINACIÓN
De una rara sensación abréua
Luis Barragán
Varias veces, lo vimos al fondo de la Iglesia de San Francisco, atento a la misa. Inevitable, el modesto feligrés debió tomarse uno que otro selfie con sus eventuales y festivos descubridores, al concluir la eucaristía.
Los gestos de humildad ratificaban nuestra admiración hacia el célebre músico, aunque – pronto – disminuía el respeto, pues, aunque fue mucha la popularidad de la que literalmente gozaba Chávez Frías, a mediados de la pasada década, ya sobraban los indicios de la calamidad que representaba. Y José Antonio Abreu, como su discípulo no menos famoso, Gustavo Dudamel, nunca demostraron la más ligera preocupación o gesto crítico, abrazándose pública y conscientemente a la suerte del régimen que convirtió el sistema de orquestas en su mejor bandera, aunque – desde entonces – no le garantizara siquiera a los jóvenes ejecutantes, ir y volver ilesos a casa.
Sistema que, junto al programa de becas Gran Mariscal de Ayacucho, marcó un precedente universal, creados ambos en los setenta del ‘XX, se convirtió en un receptor de los más extraordinarios recursos del Estado que, ahora, en el XXI, lo convirtió en una ajena credencial del proceso en curso. Recordamos, integrantes de la Comisión Permanente de Cultura, a principios de la presente década, nos inquietaban realidades como la de la Orquesta Sinfónica de Venezuela que, empobrecida, obligaban a sus temerosos miembros a acudir a la Asamblea Nacional, más para contactar y sensibilizar al oficialismo, procurando en algunos casos un relacionamiento personal, que para discutir a fondo en torno a una situación cercana al desastre.
Quisimos ver en la conducta abreúista, el despliegue de una habilidad política del diputado que fue, en los sesenta, cuando destacaba el economista que, por fortuna, tuvo la posibilidad de desarrollar una inmensa vocación de servicio en tiempos mejores que los actuales para la música académica, pues, por una parte, la sola existencia de la regular crónica periodística así lo comprueba, por la tinta de Israel Peña, Rházes Hernández López, Eduardo Lira Espejo o Luis Felipe Ramón y Rivera; y, por la otra, incluso, ultrapartidizada la Radio Nacional de Venezuela y liquidada la Emisora Cultural de Caracas, por mucho sistema de orquestas que tengamos, se ha empobrecido y contaminado nuestro consumo cultural. E, incluso, (pre) candidateado Abreu al Premio Nobel, cual Václav Havel, quisimos dibujarlo para encabezar una transición democrática, motivando uno de nuestros textos de antaño.
La reciente y lamentable muerte de Abreu, nos remite a esa rara sensación de reconocimiento y rechazo, a la vez, por sus posturas políticas, esperando que el tiempo ponga todo en su debido lugar, porque – a modo de ilustración – ha pasado con Humberto Fernández Morán, en el campo científico, o, en el artístico, ocurrió con Yolanda Moreno, Susana Djuim o Zoe Ducós, a quienes se les identificó con la etapa perezjimenista; o, para no ir más lejos, con Martin Heidegger, cuyo pasado nazi no logra demoler la herencia de una escuela filosófica que lo tiene aún por ineludible protagonista. Además, motivo para una justificada queja de Tulio Chiossone, hubo altos magistrados que sobrevivieron largamente a la caída del dictador que los nombró.
Gráfica: Élite, Caracas, nr. 2179 del 01/07/1967.
02/04/2018:
http://www.opinionynoticias.com/opinioncultura/32276-barragan
Luis Barragán
Varias veces, lo vimos al fondo de la Iglesia de San Francisco, atento a la misa. Inevitable, el modesto feligrés debió tomarse uno que otro selfie con sus eventuales y festivos descubridores, al concluir la eucaristía.
Los gestos de humildad ratificaban nuestra admiración hacia el célebre músico, aunque – pronto – disminuía el respeto, pues, aunque fue mucha la popularidad de la que literalmente gozaba Chávez Frías, a mediados de la pasada década, ya sobraban los indicios de la calamidad que representaba. Y José Antonio Abreu, como su discípulo no menos famoso, Gustavo Dudamel, nunca demostraron la más ligera preocupación o gesto crítico, abrazándose pública y conscientemente a la suerte del régimen que convirtió el sistema de orquestas en su mejor bandera, aunque – desde entonces – no le garantizara siquiera a los jóvenes ejecutantes, ir y volver ilesos a casa.
Sistema que, junto al programa de becas Gran Mariscal de Ayacucho, marcó un precedente universal, creados ambos en los setenta del ‘XX, se convirtió en un receptor de los más extraordinarios recursos del Estado que, ahora, en el XXI, lo convirtió en una ajena credencial del proceso en curso. Recordamos, integrantes de la Comisión Permanente de Cultura, a principios de la presente década, nos inquietaban realidades como la de la Orquesta Sinfónica de Venezuela que, empobrecida, obligaban a sus temerosos miembros a acudir a la Asamblea Nacional, más para contactar y sensibilizar al oficialismo, procurando en algunos casos un relacionamiento personal, que para discutir a fondo en torno a una situación cercana al desastre.
Quisimos ver en la conducta abreúista, el despliegue de una habilidad política del diputado que fue, en los sesenta, cuando destacaba el economista que, por fortuna, tuvo la posibilidad de desarrollar una inmensa vocación de servicio en tiempos mejores que los actuales para la música académica, pues, por una parte, la sola existencia de la regular crónica periodística así lo comprueba, por la tinta de Israel Peña, Rházes Hernández López, Eduardo Lira Espejo o Luis Felipe Ramón y Rivera; y, por la otra, incluso, ultrapartidizada la Radio Nacional de Venezuela y liquidada la Emisora Cultural de Caracas, por mucho sistema de orquestas que tengamos, se ha empobrecido y contaminado nuestro consumo cultural. E, incluso, (pre) candidateado Abreu al Premio Nobel, cual Václav Havel, quisimos dibujarlo para encabezar una transición democrática, motivando uno de nuestros textos de antaño.
La reciente y lamentable muerte de Abreu, nos remite a esa rara sensación de reconocimiento y rechazo, a la vez, por sus posturas políticas, esperando que el tiempo ponga todo en su debido lugar, porque – a modo de ilustración – ha pasado con Humberto Fernández Morán, en el campo científico, o, en el artístico, ocurrió con Yolanda Moreno, Susana Djuim o Zoe Ducós, a quienes se les identificó con la etapa perezjimenista; o, para no ir más lejos, con Martin Heidegger, cuyo pasado nazi no logra demoler la herencia de una escuela filosófica que lo tiene aún por ineludible protagonista. Además, motivo para una justificada queja de Tulio Chiossone, hubo altos magistrados que sobrevivieron largamente a la caída del dictador que los nombró.
Gráfica: Élite, Caracas, nr. 2179 del 01/07/1967.
02/04/2018:
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Luis Barragán
EFÍMEROS, SUPERFLUOS Y BANALES
La opereta de muchos centavos
Luis Barragán
La consabida renuncia de Pedro Pablo Kuczynski, contribuye a una mirada pesimista de la política peruana, pues, son varios los mandatarios encausados por manejos irregulares, fuesen políticos o antipolíticos también de oficio. No obstante, la sola renuncia y el solo enjuiciamiento de las personas, aportan una perspectiva optimista, pues, al menos, existe el aparato judicial capaz de llegar más lejos que el venezolano.
Odebrecht, no precisamente el Bertolt de los dos centavos, sigue estremeciendo al continente. Luce como una de las consecuencias lógicas del proyecto por el que, anacrónicamente, apostó el Foro de Sao Paulo, en el que propio y extraños licúan las condiciones generadas por una alternativa que resultó peor de las frecuentemente criticadas.
La transnacional ayudó a generar o a encontrar, aprovechándolas, esas condiciones, abriendo el chorro de los sobornos, incluso, allende el chavismo, kirchnerismo, moralismo y, por supuesto, lulaísmo. El delito adquiere visos continentales, abanicando oportunidades muy distintas a los viejos y habituales pillajes de un patrimonialismo aparentemente incurable en América Latina. Sin embargo, da ocasión a la teatralización del juego político.
Nicolás Maduro promete asistir a la octava Cumbre de Las Américas de cualquier modo que lo haga inatajable para la Casa de Pizarro, haciendo entender sus agentes noticiosos que presionó y logró la renuncia de PPK. Aquél, a quien – faltando poco – le indigna y avergüenza que persigan a los diputados catalanes por sus ideas, le importa más esos lances de coraje, arrebatos verbales de ocasión, que serenar la polémica, afrontando la odebrechtización de un régimen que es tal, porque da presunto alcance a varios de sus opositores o nominalmente opositores.
Cumbre de una importante trascendencia, le dará material al ocupante de Miraflores para darle continuidad al desarrollo anecdótico, efímero, superfluo y banal del juego político, pendiente de una pieza estelar: los comicios presidenciales. Y éstos, acampanarán a otros, prodigándoles la ventaja de una interlocución interesada y rentable, gracias a una opereta de muchos centavos.
01/04/2018:
http://guayoyoenletras.net/2018/04/01/la-opereta-muchos-centavos/
Luis Barragán
La consabida renuncia de Pedro Pablo Kuczynski, contribuye a una mirada pesimista de la política peruana, pues, son varios los mandatarios encausados por manejos irregulares, fuesen políticos o antipolíticos también de oficio. No obstante, la sola renuncia y el solo enjuiciamiento de las personas, aportan una perspectiva optimista, pues, al menos, existe el aparato judicial capaz de llegar más lejos que el venezolano.
Odebrecht, no precisamente el Bertolt de los dos centavos, sigue estremeciendo al continente. Luce como una de las consecuencias lógicas del proyecto por el que, anacrónicamente, apostó el Foro de Sao Paulo, en el que propio y extraños licúan las condiciones generadas por una alternativa que resultó peor de las frecuentemente criticadas.
La transnacional ayudó a generar o a encontrar, aprovechándolas, esas condiciones, abriendo el chorro de los sobornos, incluso, allende el chavismo, kirchnerismo, moralismo y, por supuesto, lulaísmo. El delito adquiere visos continentales, abanicando oportunidades muy distintas a los viejos y habituales pillajes de un patrimonialismo aparentemente incurable en América Latina. Sin embargo, da ocasión a la teatralización del juego político.
Nicolás Maduro promete asistir a la octava Cumbre de Las Américas de cualquier modo que lo haga inatajable para la Casa de Pizarro, haciendo entender sus agentes noticiosos que presionó y logró la renuncia de PPK. Aquél, a quien – faltando poco – le indigna y avergüenza que persigan a los diputados catalanes por sus ideas, le importa más esos lances de coraje, arrebatos verbales de ocasión, que serenar la polémica, afrontando la odebrechtización de un régimen que es tal, porque da presunto alcance a varios de sus opositores o nominalmente opositores.
Cumbre de una importante trascendencia, le dará material al ocupante de Miraflores para darle continuidad al desarrollo anecdótico, efímero, superfluo y banal del juego político, pendiente de una pieza estelar: los comicios presidenciales. Y éstos, acampanarán a otros, prodigándoles la ventaja de una interlocución interesada y rentable, gracias a una opereta de muchos centavos.
01/04/2018:
http://guayoyoenletras.net/2018/04/01/la-opereta-muchos-centavos/
HISTRIONISMO ESTRUCTURAL
Farandulizar lo que queda
Luis Barragán
Extendido el asueto por la dictadura, como suele interesarle en sus magnos esfuerzos de distracción, las redes sociales reportaron el aparente incidente de la irrupción de una delegación oficialista a las sesiones de la Unión Interparlamentaria Mundial (UIM). Las gráficas dieron cuenta, puertas afuera, puertas adentro, de los tales-constituyentistas que reclamaron su participación en la instancia, procurando y logrando, según las agencias noticiosas de la dictadura, neutralizar a la derecha que acudió a San Petersburgo para mentir.
En cuestión de pocas horas, hubo un dime y direte entre la delegación de la Asamblea Nacional, por cierto, de la que ausentaron o estuvo ausente la Fracción Parlamentaria 16 de Julio, y la delegación de la fraudulenta constituyente que se coló para los selfies de rigor. Al parecer, finalmente, la sesión que, suponemos, de tan extensa agenda y nutridas representaciones, aprobó la moción venezolana de sus reconocidos integrantes, dejando a la escasa imaginación del oficialismo la habitual victimización para una rueda de prensa que, faltando poco, los mostró con un nada sufrido gesto en sus rostros.
Versamos, en propiedad, sobre un fenómeno que Antenor Viáfara Márquez ha denominado como teatralidad del juego político (*), cultivando las escenas más artificiales y superfluas, capaces de esconder las realidades más genuinas y también atroces. Farandulizado, el pretendido debate está centrado en las maniobras de participación de una delegación que no pertenece a la UPM, frente a la resistencia de quienes considera mentirosos, porque la Asamblea Nacional sigue funcionando, con todo lo que tiene de anecdotario para un viaje de ultramar.
Faltando poco, circula un video en que los tales-constituyentistas instalan un tal comité internacional en la sede de una embajada europea, como si ésta fuese una seccional o sucursal del PSUV. Los ilustres viajeros, quemadores insignes de las divisas que tanta falta hacen en Venezuela, tomaron el juramento a los presentes, añadidos los funcionarios diplomáticos a los que, se dijo alguna vez, se les paga con retraso, aunque – en última instancia – se saben en una privilegiada posición que no ha derivado de un concurso público y riguroso, como de las posibilidades de apostar por un exilio confortable, si no, de un urgido asilo ante el horizonte nada optimista que les ofrece el país de regresar, arrepentidos o no, de su militancia.
Episodio efímero el de la UIM, habla muy bien de la catadura, naturaleza, características y alcances de un régimen capaz de contaminar las más variadas aceras. Quizá, una consecuencia y un modo lógicos de realizar la antipolítica, farandulizando lo que queda.
(*) En: AA. (2018) “Entre el ardid y la epopeya. Uso y abuso de la simbología chavista”. Negro Sobre Blanco, Caracas: 121-149.
02/04/2018:
http://www.diariocontraste.com/2018/04/farandulizar-lo-que-queda-por-luis-barragan-luisbarraganj/
Luis Barragán
Extendido el asueto por la dictadura, como suele interesarle en sus magnos esfuerzos de distracción, las redes sociales reportaron el aparente incidente de la irrupción de una delegación oficialista a las sesiones de la Unión Interparlamentaria Mundial (UIM). Las gráficas dieron cuenta, puertas afuera, puertas adentro, de los tales-constituyentistas que reclamaron su participación en la instancia, procurando y logrando, según las agencias noticiosas de la dictadura, neutralizar a la derecha que acudió a San Petersburgo para mentir.
En cuestión de pocas horas, hubo un dime y direte entre la delegación de la Asamblea Nacional, por cierto, de la que ausentaron o estuvo ausente la Fracción Parlamentaria 16 de Julio, y la delegación de la fraudulenta constituyente que se coló para los selfies de rigor. Al parecer, finalmente, la sesión que, suponemos, de tan extensa agenda y nutridas representaciones, aprobó la moción venezolana de sus reconocidos integrantes, dejando a la escasa imaginación del oficialismo la habitual victimización para una rueda de prensa que, faltando poco, los mostró con un nada sufrido gesto en sus rostros.
Versamos, en propiedad, sobre un fenómeno que Antenor Viáfara Márquez ha denominado como teatralidad del juego político (*), cultivando las escenas más artificiales y superfluas, capaces de esconder las realidades más genuinas y también atroces. Farandulizado, el pretendido debate está centrado en las maniobras de participación de una delegación que no pertenece a la UPM, frente a la resistencia de quienes considera mentirosos, porque la Asamblea Nacional sigue funcionando, con todo lo que tiene de anecdotario para un viaje de ultramar.
Faltando poco, circula un video en que los tales-constituyentistas instalan un tal comité internacional en la sede de una embajada europea, como si ésta fuese una seccional o sucursal del PSUV. Los ilustres viajeros, quemadores insignes de las divisas que tanta falta hacen en Venezuela, tomaron el juramento a los presentes, añadidos los funcionarios diplomáticos a los que, se dijo alguna vez, se les paga con retraso, aunque – en última instancia – se saben en una privilegiada posición que no ha derivado de un concurso público y riguroso, como de las posibilidades de apostar por un exilio confortable, si no, de un urgido asilo ante el horizonte nada optimista que les ofrece el país de regresar, arrepentidos o no, de su militancia.
Episodio efímero el de la UIM, habla muy bien de la catadura, naturaleza, características y alcances de un régimen capaz de contaminar las más variadas aceras. Quizá, una consecuencia y un modo lógicos de realizar la antipolítica, farandulizando lo que queda.
(*) En: AA. (2018) “Entre el ardid y la epopeya. Uso y abuso de la simbología chavista”. Negro Sobre Blanco, Caracas: 121-149.
02/04/2018:
http://www.diariocontraste.com/2018/04/farandulizar-lo-que-queda-por-luis-barragan-luisbarraganj/
FIJA MIRADA, FIJA
¿Inmortales=eternos?
Isabel Vidal de Tenreiro
Los seres humanos vamos a ser inmortales, pero aún no lo somos. Eternos, nunca lo seremos, porque ya tuvimos un principio, y ser “eterno” significa no tener principio ni fin. Así que sólo Dios es eterno. Sólo Dios existe desde siempre y existirá para siempre.
Entonces, nosotros no somos eternos. Y -por ahora- tampoco somos “inmortales”, pues en algún momento tendremos que morir. ¿Cuándo es que llegaremos a ser inmortales? Parece una charada, pero para llegar a ser “inmortales”, primero tenemos que morir.
Todos: buenos y malos, santos y pecadores, salvados y condenados, llegaremos a ser “inmortales”. Porque los salvados resucitaremos para una resurrección de vida, y los no salvados para una resurrección de condenación. Y eso dependerá de cómo hayamos sido durante esta vida en la tierra: “Los que hicieron bien saldrán y resucitarán para la vida; pero los que obraron el mal resucitarán para la condenación” (Jn. 5,29).
Entonces … ¿qué sucede después de la muerte? ¿Hay vida después de esta vida? ¿Hay un futuro a pesar de que nuestro cuerpo esté bajo tierra y en descomposición, o tal vez esté hecho cenizas?
La Resurrección de Jesucristo nos da respuesta a todas estas preguntas. Y la respuesta es ésta: seremos resucitados, tal como Cristo resucitó y tal como El lo tiene prometido (cfr. Jn. 5,29 y 6,40).
Sin embargo, para estar seguros de resucitar a la Vida Eterna, no sólo hay que pasar primero por la muerte, sino que mientras estemos en esta vida de aquí, hay que “morir a nosotros mismos”, como nos dice San Pablo. Nuestro viejo “yo” debe quedar muerto, crucificado con Cristo, para dar paso al “hombre nuevo”, de manera de poder vivir una vida nueva. (cfr. Rom. 6, 3-11)
¿Qué significará todo eso? Significa que nuestro modo de ser, nuestro modo de pensar, de actuar, de vivir, hay que irlos adecuando a los modos de Dios. Porque, así como no puede alguien resucitar sin antes haber pasado por la muerte física, así tampoco podemos resucitar a la Vida Eterna si no hemos enterrado nuestro “yo”.
¿Y qué es eso del “yo”? El “yo” incluye primero que todo el apego a las cosas pecaminosas, pero también incluye todo aquello que aún pareciendo lícito, no está dentro de lo que es la Voluntad de Dios para nosotros. Por ejemplo, maneras de ver las cosas, que no están en la línea de cómo Dios las ve; nuestras propias ideas, nuestros propios razonamientos, nuestros propios deseos y planes… si todo esto no está a tono con Dios y con lo que El desea de nosotros.
Finalizamos la Semana Santa con la celebración de la Resurrección de Cristo y en unos días más celebraremos su Ascensión al Cielo. es precisamente en el Cielo donde debemos tener fija nuestra mirada. “Puesto que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes de arriba … pongan todo el corazón en los bienes del Cielo, no en los de la tierra” (Col. 3, 1-4).
¿Qué significa este importante consejo de San Pablo? Significa que no podemos quedarnos atascados en las cosas de este mundo. Pies sobre la tierra, es cierto. Pero ojos en el Cielo, porque ésa es nuestra meta. Allí estaremos con Cristo, resucitados -como El- en cuerpos gloriosos.
Así que buscar la felicidad en esta tierra y concentrar todos nuestros esfuerzos en lo de aquí, es un error garrafal. Es perder la brújula: la esperanza en nuestra futura resurrección, cuando seremos inmortales.
¿Cuándo será nuestra resurrección?
Fuente:
http://www.notitarde.com/inmortales-eternos/
Cfr.
Enrique Martínez Lozano: http://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/1955-la-vida-que-somos-no-muere-jam%C3%A1s.html
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/3513-a-la-verdadera-vida-no-le-afecta-la-muerte.html
Ilustración: Raúl Berzosa.
Isabel Vidal de Tenreiro
Los seres humanos vamos a ser inmortales, pero aún no lo somos. Eternos, nunca lo seremos, porque ya tuvimos un principio, y ser “eterno” significa no tener principio ni fin. Así que sólo Dios es eterno. Sólo Dios existe desde siempre y existirá para siempre.
Entonces, nosotros no somos eternos. Y -por ahora- tampoco somos “inmortales”, pues en algún momento tendremos que morir. ¿Cuándo es que llegaremos a ser inmortales? Parece una charada, pero para llegar a ser “inmortales”, primero tenemos que morir.
Todos: buenos y malos, santos y pecadores, salvados y condenados, llegaremos a ser “inmortales”. Porque los salvados resucitaremos para una resurrección de vida, y los no salvados para una resurrección de condenación. Y eso dependerá de cómo hayamos sido durante esta vida en la tierra: “Los que hicieron bien saldrán y resucitarán para la vida; pero los que obraron el mal resucitarán para la condenación” (Jn. 5,29).
Entonces … ¿qué sucede después de la muerte? ¿Hay vida después de esta vida? ¿Hay un futuro a pesar de que nuestro cuerpo esté bajo tierra y en descomposición, o tal vez esté hecho cenizas?
La Resurrección de Jesucristo nos da respuesta a todas estas preguntas. Y la respuesta es ésta: seremos resucitados, tal como Cristo resucitó y tal como El lo tiene prometido (cfr. Jn. 5,29 y 6,40).
Sin embargo, para estar seguros de resucitar a la Vida Eterna, no sólo hay que pasar primero por la muerte, sino que mientras estemos en esta vida de aquí, hay que “morir a nosotros mismos”, como nos dice San Pablo. Nuestro viejo “yo” debe quedar muerto, crucificado con Cristo, para dar paso al “hombre nuevo”, de manera de poder vivir una vida nueva. (cfr. Rom. 6, 3-11)
¿Qué significará todo eso? Significa que nuestro modo de ser, nuestro modo de pensar, de actuar, de vivir, hay que irlos adecuando a los modos de Dios. Porque, así como no puede alguien resucitar sin antes haber pasado por la muerte física, así tampoco podemos resucitar a la Vida Eterna si no hemos enterrado nuestro “yo”.
¿Y qué es eso del “yo”? El “yo” incluye primero que todo el apego a las cosas pecaminosas, pero también incluye todo aquello que aún pareciendo lícito, no está dentro de lo que es la Voluntad de Dios para nosotros. Por ejemplo, maneras de ver las cosas, que no están en la línea de cómo Dios las ve; nuestras propias ideas, nuestros propios razonamientos, nuestros propios deseos y planes… si todo esto no está a tono con Dios y con lo que El desea de nosotros.
Finalizamos la Semana Santa con la celebración de la Resurrección de Cristo y en unos días más celebraremos su Ascensión al Cielo. es precisamente en el Cielo donde debemos tener fija nuestra mirada. “Puesto que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes de arriba … pongan todo el corazón en los bienes del Cielo, no en los de la tierra” (Col. 3, 1-4).
¿Qué significa este importante consejo de San Pablo? Significa que no podemos quedarnos atascados en las cosas de este mundo. Pies sobre la tierra, es cierto. Pero ojos en el Cielo, porque ésa es nuestra meta. Allí estaremos con Cristo, resucitados -como El- en cuerpos gloriosos.
Así que buscar la felicidad en esta tierra y concentrar todos nuestros esfuerzos en lo de aquí, es un error garrafal. Es perder la brújula: la esperanza en nuestra futura resurrección, cuando seremos inmortales.
¿Cuándo será nuestra resurrección?
Fuente:
http://www.notitarde.com/inmortales-eternos/
Cfr.
Enrique Martínez Lozano: http://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/1955-la-vida-que-somos-no-muere-jam%C3%A1s.html
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/3513-a-la-verdadera-vida-no-le-afecta-la-muerte.html
Ilustración: Raúl Berzosa.
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