Entre el 23 y el 24 de febrero de hace un año atrás, fuímos objeto de un secuestro por un grupo de irregulares, cerca de la alcábala de Peribeca. Hicimos un viaje repleto de dificultades hacia el Táchira, en tres autobuses, un buen número de parlamentarios y un personal administrativo de la Asamblea Nacional, para recibir la ayuda humanitaria. Otras veces, hemos relatado el duro tránsito de ida y e vuelta. Por varias horas, en medio de un tiroteo, a obscuras, estuvimos a la merced de los delincuentes políticos que, por cierto, nos despojaron de las pertenencias personales. Ya abíamos pasado situaciones difíciles, como en La Cabrera al romper el cerco de la Guardia Nacional, colectivos armados y policías. No ha dado tiempo de dejar un testimonio detallado de aquellos eventos. Por lo pronto, lo ocurrido no guarda corresondencia alguna co el llamado Cucutazo que tanto disgusto todavía causa. No obbstante, hoy, a propósito de un Twedd, el diputado Cheo Hernández, quien tuvo la boca de un arma larga en la sien, lo recordó: hicimos lo correcto.
(LB)
Fotografía: Escena represiva en La Cabrera
https://twitter.com/luisbarraganj/status/1231939949886308353
Cfr.
https://www.youtube.com/watch?v=ddc4ijZ6iKA
https://evtvmiami.com/la-caravana-de-diputados-con-rumbo-a-tachira-esta-retenida-en-guacara/
Cfr.
Referencia al inercambio con José Gregorio Hernández, citado en discurso ante la AN:
https://lbarragan.blogspot.com/2020/02/incolume-0324.html
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lunes, 24 de febrero de 2020
domingo, 25 de febrero de 2018
PUENTE SOBRE UNA REALIDAD TURBULENTA
Vista aérea
Luis Barragán
Impresionantes las fotografías del puente internacional “Simón Bolívar”, tendido entre el territorio venezolano y el colombiano. Cúcuta como el destino desesperado de las multitudes de acuerdo a una extraordinaria imagen, huyendo despavoridas del socialismo que las atormenta. No obstante, quedó la inquietud y, gracias a nuestro amigo de muchos años, el siempre combativo diputado tachirense, Alvaro Peña, despejamos buena parte de nuestras interrogantes.
Migrar definitivamente es una decisión audaz con ribetes heroicos, sobre todo cuando se trata de salvar a los más jóvenes de nuestro desastre. El testimonio gráfico hace pensar en un ritmo de mudanza que, además, es numéricamente imposible de sostener a diario, y que ni siquiera se compadece con las conocidas escenas de Siria, como bien lo dijo nuestro amigo.
Siendo demasiadas las intenciones, legítimas por lo demás, de buscar otros derroteros, bastará con pasearse por sus enormes exigencias logísticas, el profundo temple que requiere y la disposición de sortear las dificultades que el azar abanica en una empresa – por doméstica que fuese – de magnitudes considerables, añadida las afectivas. Por ello, con la salvedad de los grandes ladones del régimen que todavía huyen al asedio de los propios cómplices que embarcaron, allende las fronteras, la diáspora venezolana también es síntesis del coraje, aunque acá queden y sobren los moralistas que, simplemente, no han podido irse, sin que tampoco aporten a la lucha cotidiana contra la propuesta totalitaria en curso.
Las fotografías en cuestión, rescataron uno de los miles de instantes de atascamiento en el puente, ya que las autoridades colombianas solicitaban la documentación personal de los transeúntes. Porque los son, ya que la frontera mantiene todo el sempiterno dinamismo que confunde, en un mismo hábitat, a venezolanos y colombianos.
Unos y otros transitan a diario el puente para adquirir insumos también para la venta al detal y no lo hacen por las consabidas trochas, porque ya el peaje asciende a un costo alarmante. Medio bulto de arroz o café por persona, por ejemplo, el límite de compra al otro lado de la raya, moviliza a familias enteras que cifran sus esperanzas en la comercialización que atenúe el hambre doméstica; o en provecho de una muy superior, antes impensable, paridad de la moneda, convierte en asiduos visitantes a los neogranadinos que se llevan chocolate o harina de maíz, cuando no ofertan sus dólares.
Consabido, escolares de lado y lado, cruzan la raya para atender sus obligaciones. Todavía escasas las posibilidades, hay quienes buscan y consiguen algún empleo, como ocurría desde siempre.
El señor Juan, por darle un nombre, todos los días, sale a las cinco de la madrugada de Palmira a Cúcuta, con una vianda, a laborar en un suburbio cucuteño al que finalmente termina de llegar a pie, pues – hoy – el pasaje de una buseta es superar los 45 mil bolívares al cambio. Vale decir, hay realidades que ahora abultan, pero también dan ocasión a aligerarlas escondiendo esa profundidad que el vistazo, hacia abajo, aun nos llena de perplejidades.
18/02/2018:
http://guayoyoenletras.net/2018/02/18/vista-aerea/
Luis Barragán
Impresionantes las fotografías del puente internacional “Simón Bolívar”, tendido entre el territorio venezolano y el colombiano. Cúcuta como el destino desesperado de las multitudes de acuerdo a una extraordinaria imagen, huyendo despavoridas del socialismo que las atormenta. No obstante, quedó la inquietud y, gracias a nuestro amigo de muchos años, el siempre combativo diputado tachirense, Alvaro Peña, despejamos buena parte de nuestras interrogantes.
Migrar definitivamente es una decisión audaz con ribetes heroicos, sobre todo cuando se trata de salvar a los más jóvenes de nuestro desastre. El testimonio gráfico hace pensar en un ritmo de mudanza que, además, es numéricamente imposible de sostener a diario, y que ni siquiera se compadece con las conocidas escenas de Siria, como bien lo dijo nuestro amigo.
Siendo demasiadas las intenciones, legítimas por lo demás, de buscar otros derroteros, bastará con pasearse por sus enormes exigencias logísticas, el profundo temple que requiere y la disposición de sortear las dificultades que el azar abanica en una empresa – por doméstica que fuese – de magnitudes considerables, añadida las afectivas. Por ello, con la salvedad de los grandes ladones del régimen que todavía huyen al asedio de los propios cómplices que embarcaron, allende las fronteras, la diáspora venezolana también es síntesis del coraje, aunque acá queden y sobren los moralistas que, simplemente, no han podido irse, sin que tampoco aporten a la lucha cotidiana contra la propuesta totalitaria en curso.
Las fotografías en cuestión, rescataron uno de los miles de instantes de atascamiento en el puente, ya que las autoridades colombianas solicitaban la documentación personal de los transeúntes. Porque los son, ya que la frontera mantiene todo el sempiterno dinamismo que confunde, en un mismo hábitat, a venezolanos y colombianos.
Unos y otros transitan a diario el puente para adquirir insumos también para la venta al detal y no lo hacen por las consabidas trochas, porque ya el peaje asciende a un costo alarmante. Medio bulto de arroz o café por persona, por ejemplo, el límite de compra al otro lado de la raya, moviliza a familias enteras que cifran sus esperanzas en la comercialización que atenúe el hambre doméstica; o en provecho de una muy superior, antes impensable, paridad de la moneda, convierte en asiduos visitantes a los neogranadinos que se llevan chocolate o harina de maíz, cuando no ofertan sus dólares.
Consabido, escolares de lado y lado, cruzan la raya para atender sus obligaciones. Todavía escasas las posibilidades, hay quienes buscan y consiguen algún empleo, como ocurría desde siempre.
El señor Juan, por darle un nombre, todos los días, sale a las cinco de la madrugada de Palmira a Cúcuta, con una vianda, a laborar en un suburbio cucuteño al que finalmente termina de llegar a pie, pues – hoy – el pasaje de una buseta es superar los 45 mil bolívares al cambio. Vale decir, hay realidades que ahora abultan, pero también dan ocasión a aligerarlas escondiendo esa profundidad que el vistazo, hacia abajo, aun nos llena de perplejidades.
18/02/2018:
http://guayoyoenletras.net/2018/02/18/vista-aerea/
jueves, 5 de julio de 2012
SOBERANÍSIMO PODER CENTRAL
EL UNIVERSAL, Caracas, 5 de Julio de 2012
Hidrológica del Táchira niega agua a cisternas de la Gobernación
"Es lamentable esta circunstancia, ya que estos camiones son para el uso del pueblo tachirense, indicándonos que no podemos acceder, que no pueden llenar las cisternas. Hago un llamado al presidente de la Hidrológica, coronel Jacinto Colmenares", dijo el gobernador del Táchira, César Pérez Vivas.
Denuncia además que existe un mercado negro del agua
LORENA EVELYN ARRÁIZ
San Cristóbal.- El gobernador del Táchira, César Pérez Vivas, rechazó la decisión de la empresa Hidrosuroeste en la planta de llenado de La Bermeja, de impedir el ingreso y abastecimiento de los camiones cisternas de la Gobernación, que vienen surtiendo a las diferentes comunidades afectadas por la falta de agua potable, debido a las fallas del Acueducto Regional del Táchira.
Pérez Vivas visitó la sede de dicha planta para constatar la situación, indicando que encontraban frente a un hecho de lesa humanidad y una decisión completamente incomprensible porque se le estaba negando a las comunidades el acceso a un líquido fundamental como lo es el agua potable.
"Es lamentable esta circunstancia, ya que estos camiones son para el uso del pueblo tachirense, indicándonos que no podemos acceder, que no pueden llenar las cisternas. Hago un llamado al presidente de la Hidrológica, coronel Jacinto Colmenares y a la Defensoría del Pueblo, para que explique a la ciudadanía y a una autoridad legítimamente constituida, como es el gobierno Regional, el por qué de esta situación", dijo el primer mandatario regional.
Indicó que con esos camiones están mitigando la sed de muchos sectores populares, pero, según expuso, "la respuesta de Hidrosuroeste al cerrar las puertas de este centro de surtido a nuestros camiones, no es ofrecer un mejor servicio, sino que le priva al pueblo del Táchira de un derecho fundamental, cometiendo un delito de lesa humanidad".
Denuncia además que existe un mercado negro del agua. "Tenemos entendido que en este mismo sitio, camiones privados pagan 40 bolívares y pueden llevar el suministro a cualquier destino, pero los camiones de la Gobernación que trabajan de manera permanente y que están destinados a atender las prioridades básicas de los barrios como La Floresta, El Palmar de La Cope, Walter Márquez, Barrio El Río, el Paradero, Cuesta del Trapiche, así como sectores de la Frontera, se les niega este derecho", afirmó
Recordó que el servicio del agua que presta Hidrosuroeste no es propiedad de la sociedad, ni de ningún dirigente, ni ente público, "su función es sólo administrar esos recursos, pero no negárselos a un poder público o a un ente del Estado".
Ilustración: Andrés Labaké
Hidrológica del Táchira niega agua a cisternas de la Gobernación
"Es lamentable esta circunstancia, ya que estos camiones son para el uso del pueblo tachirense, indicándonos que no podemos acceder, que no pueden llenar las cisternas. Hago un llamado al presidente de la Hidrológica, coronel Jacinto Colmenares", dijo el gobernador del Táchira, César Pérez Vivas.
Denuncia además que existe un mercado negro del agua
LORENA EVELYN ARRÁIZ
San Cristóbal.- El gobernador del Táchira, César Pérez Vivas, rechazó la decisión de la empresa Hidrosuroeste en la planta de llenado de La Bermeja, de impedir el ingreso y abastecimiento de los camiones cisternas de la Gobernación, que vienen surtiendo a las diferentes comunidades afectadas por la falta de agua potable, debido a las fallas del Acueducto Regional del Táchira.
Pérez Vivas visitó la sede de dicha planta para constatar la situación, indicando que encontraban frente a un hecho de lesa humanidad y una decisión completamente incomprensible porque se le estaba negando a las comunidades el acceso a un líquido fundamental como lo es el agua potable.
"Es lamentable esta circunstancia, ya que estos camiones son para el uso del pueblo tachirense, indicándonos que no podemos acceder, que no pueden llenar las cisternas. Hago un llamado al presidente de la Hidrológica, coronel Jacinto Colmenares y a la Defensoría del Pueblo, para que explique a la ciudadanía y a una autoridad legítimamente constituida, como es el gobierno Regional, el por qué de esta situación", dijo el primer mandatario regional.
Indicó que con esos camiones están mitigando la sed de muchos sectores populares, pero, según expuso, "la respuesta de Hidrosuroeste al cerrar las puertas de este centro de surtido a nuestros camiones, no es ofrecer un mejor servicio, sino que le priva al pueblo del Táchira de un derecho fundamental, cometiendo un delito de lesa humanidad".
Denuncia además que existe un mercado negro del agua. "Tenemos entendido que en este mismo sitio, camiones privados pagan 40 bolívares y pueden llevar el suministro a cualquier destino, pero los camiones de la Gobernación que trabajan de manera permanente y que están destinados a atender las prioridades básicas de los barrios como La Floresta, El Palmar de La Cope, Walter Márquez, Barrio El Río, el Paradero, Cuesta del Trapiche, así como sectores de la Frontera, se les niega este derecho", afirmó
Recordó que el servicio del agua que presta Hidrosuroeste no es propiedad de la sociedad, ni de ningún dirigente, ni ente público, "su función es sólo administrar esos recursos, pero no negárselos a un poder público o a un ente del Estado".
Ilustración: Andrés Labaké
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Agua,
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César Pérez Vivas,
Chavezato,
Hidrosuroeste,
Lorena Evely Arráiz,
Táchira
domingo, 10 de julio de 2011
BITÁCORA (3)


Entre una misa y otra, tres caballeros entran al templo. LLegaron cerca del altar. Se tomaron algunas fotografías. Después el Padre Numa los llamó. No recordamos ya el nombre del centro artístico inscrito en el pendón, pero tenemos la certeza de su procedencia: Jáuregui, estado Táchira.
Fotografías: LB (domingo, 10/07/11)
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Bitácora,
Iglesia de San Francisco,
LB,
Numa Molina (SJ),
Táchira
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