Una Política para el Amplio Compromiso Esequibano
Luis Barragán
Paradójicamente, propio de la más aguda mentalidad rentista, solemos confiar más en las supuestas predicciones astrológicas que en las tendencias y escenarios pautados por una ineludible realidad objetiva. Desde hace más de un año, pública y abiertamente, la Secretaría General de las Naciones Unidas decidió un plazo perentorio para que Venezuela y Guyana resolviesen la consabida controversia y, en caso contrario, le correspondería a la Corte Internacional pronunciarse al respecto. Entonces, a nadie debe sorprender lo que ha ocurrido en el presente año, añadida las agresivas diligencias del vecino país ante La Haya que, faltando poco, dan alcance a Anacoco.
Vente Venezuela y la Fracción Parlamentaria 16 de Julio, no sólo alertaron, mes por mes, pacientemente, en torno al vencimiento inminente del lapso unilateralmente acordado por tan alta elevada instancia internacional, sino que consignó las más sobrias observaciones en relación a las diligencias efectuadas por el mediador D. H. Nylander, indicando las que correspondían a la cancillería venezolana. Por un constante intercambio con individualidades y organizaciones especializadas de la sociedad civil, concebimos y planteamos la necesidad de reconstruir una Política de Estado en la materia.
El 6 de febrero del año en curso, ya inevitable el planteamiento parlamentario, intervinimos a cámara plena, ratificando y condensando nuestras posturas. Postulamos la necesidad de lo que denominamos una Política para el Amplio Compromiso Esequibano (*), de irreductible vocación unitaria, inspirada en las propuestas de la plataforma opositora Soy Venezuela, cuya denominación casualmente se anticipó a la que parcialmente utilizó la MUD para su reacomodo, un mes más tarde.
Lo importante fue, es y será la formulación concienzuda de una política pública que recobre toda la vigencia, preocupación y eficacia deseable en torno a la histórica y legítima reclamación territorial, surgida desde el seno de la oposición responsable y democrática, capaz de irradiar soluciones que, desde ya, abonen a una transición verosímil. Poco importa que, por los momentos, otros ejerzan la cancillería e, incluso, en provecho de una propuesta por la que luchamos desde hace más de un año, la citada Fracción Parlamentaria haya sido tan injustamente excluida de una comisión asamblearia de carácter mixto que debió ser especial, porque el problema concierne a todo el país y responde a un vital interés nacional, comprometiéndonos en términos de seguridad y defensa de la nación.
Lejos de desanimarnos y resignarnos, propugnamos una alternativa para la elaboración del consenso indispensable en un ámbito que cuenta con voces solventes, moralmente autorizadas, dispuestas al aporte constructivo y decidido. Venezuela siempre fue paciente con Guyana y, por más que su gobierno explote hasta la saciedad la difícil coyuntura que atravesamos, maniobrando libremente, no perderemos la serenidad y el aplomo indispensables, pues, vecinos ineludibles, llegará el momento de poner pacíficamente las cosas en su justa y adecuada dimensión.
(*) https://www.youtube.com/watch?v=gq8rJMO4zgA&t=33s
Reproducción: Cfr., http://lbarragan.blogspot.com/2016/10/cuaderno-de-bitacora.html
09/04/2018:
http://www.noticierodigital.com/2018/04/luis-barragan-una-politica-amplio-compromiso-esequibano/
http://venezuela.shafaqna.com/ES/VE/1325229
http://ve.press-report.net/clanek-135238376-luis-barragan-una-politica-para-el-amplio-compromiso-esequibano
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sábado, 7 de abril de 2018
domingo, 1 de abril de 2018
UNA MISIVA NECESARIA
Puntofijo esequibano
Luis Barragán
Precisemos, aprendida la lección de una amarga experiencia, no otra que la inaugurada al concluir la década de los cuarenta, el Pacto de Puntofijo (PP), suscrito en octubre de 1958, aseguró el rechazo unísono de cualquier golpe de Estado, un gobierno de unidad nacional y la realización de un programa mínimo, dándole viabilidad a la democracia representativa. Y, aunque mucho insistió en concursarlo, auto-victimizándose, en el acuerdo no entró el PCV por razones que, lamentablemente, validaron los hechos de un largo y tumultuoso decenio.
Al correr el tiempo, circunscrito a los partidos firmantes, aunque URD desertó, incorporándose luego al gobierno de Leoni a través de la Ancha Base, junto al FND, PP fue perfeccionándose como expresión de un necesario entendimiento sobre los asuntos fundamentales del país, Después de 1968, otras iniciativas como la del pacto institucional en el parlamento y la política de pacificación, por ejemplo, nos concedieron una estabilidad que ahora tanto extrañamos, luego de la profunda satanización que se hizo de PP, maliciosamente propulsada y aprovechada por el clan dominante de la presente centuria.
El solo propósito de un programa mínimo sobre aspectos muy concretos para 1958, suscitó la necesidad de consensuarse sobre otros que alcanzaron, así, trascendiendo a varias administraciones, el carácter de una Política de Estado. Y, con el relevo en la cancillería de Ignacio Luis Arcaya, defensor de la causa cubana, por cierto, incorporado luego como magistrado de la Corte Suprema de Justicia, por Marcos Falcón Briceño, definitivamente adquirió el definitivo perfil del que supimos, la reclamación de El Esequibo.
Puede aseverarse, el espíritu puntofijista le dio alcance al problema esequibano y, por muchas diferencias que suscitara, palpable en el libre debate parlamentario y en los medios de comunicación social, el siglo XX concluyó con un magnífico esfuerzo concertado en la materia. A modo de ilustración, el Acuerdo de Ginebra fue ventilado y firmado por una delegación venezolana compuesta por factores de todos los partidos legalizados y figuras independientes, firmantes o no del PP, añadido el PRIN, quien indirectamente representaba a las organizaciones insurrectas de entonces; y, durante la suscripción y discusión en casa del Acuerdo, no hizo mella alguna situaciones difíciles, como la del sabotaje guerrillero de oleoductos o el alzamiento militar de Ramo Verde, en los meses de inicio de 1966, en un país con niveles de vida hoy envidiables, lejano a la hambruna y a la inseguridad personal a las que nunca nos acostumbraremos.
Y es que, con todos sus yerros, PP hizo posible esa Política de Estado hacia El Esequibo, agregado el cuestionamiento tan propio de la pluralidad. Agotado PP, sin la sustitución de otros mecanismos o medios de un entendimiento indispensablemente histórico, la política desarrollada, caprichosa y excluyente, prendada a la artificial y consabida polarización, ha resultado un monumental fracaso en lo que va de la presente centuria.
02/04/2018:
https://www.lapatilla.com/site/2018/04/02/luis-barragan-puntofijo-esequibano/
https://www.scoopnest.com/es/user/la_patilla/980757807082409987-luis-barragan-puntofijo-esequibano
https://venezuelaunida.com/luis-barragan-puntofijo-esequibano/
http://venezuela.myasalon.com/entertainment/luis-barragan-puntofijo-esequibano/
Luis Barragán
Precisemos, aprendida la lección de una amarga experiencia, no otra que la inaugurada al concluir la década de los cuarenta, el Pacto de Puntofijo (PP), suscrito en octubre de 1958, aseguró el rechazo unísono de cualquier golpe de Estado, un gobierno de unidad nacional y la realización de un programa mínimo, dándole viabilidad a la democracia representativa. Y, aunque mucho insistió en concursarlo, auto-victimizándose, en el acuerdo no entró el PCV por razones que, lamentablemente, validaron los hechos de un largo y tumultuoso decenio.
Al correr el tiempo, circunscrito a los partidos firmantes, aunque URD desertó, incorporándose luego al gobierno de Leoni a través de la Ancha Base, junto al FND, PP fue perfeccionándose como expresión de un necesario entendimiento sobre los asuntos fundamentales del país, Después de 1968, otras iniciativas como la del pacto institucional en el parlamento y la política de pacificación, por ejemplo, nos concedieron una estabilidad que ahora tanto extrañamos, luego de la profunda satanización que se hizo de PP, maliciosamente propulsada y aprovechada por el clan dominante de la presente centuria.
El solo propósito de un programa mínimo sobre aspectos muy concretos para 1958, suscitó la necesidad de consensuarse sobre otros que alcanzaron, así, trascendiendo a varias administraciones, el carácter de una Política de Estado. Y, con el relevo en la cancillería de Ignacio Luis Arcaya, defensor de la causa cubana, por cierto, incorporado luego como magistrado de la Corte Suprema de Justicia, por Marcos Falcón Briceño, definitivamente adquirió el definitivo perfil del que supimos, la reclamación de El Esequibo.
Puede aseverarse, el espíritu puntofijista le dio alcance al problema esequibano y, por muchas diferencias que suscitara, palpable en el libre debate parlamentario y en los medios de comunicación social, el siglo XX concluyó con un magnífico esfuerzo concertado en la materia. A modo de ilustración, el Acuerdo de Ginebra fue ventilado y firmado por una delegación venezolana compuesta por factores de todos los partidos legalizados y figuras independientes, firmantes o no del PP, añadido el PRIN, quien indirectamente representaba a las organizaciones insurrectas de entonces; y, durante la suscripción y discusión en casa del Acuerdo, no hizo mella alguna situaciones difíciles, como la del sabotaje guerrillero de oleoductos o el alzamiento militar de Ramo Verde, en los meses de inicio de 1966, en un país con niveles de vida hoy envidiables, lejano a la hambruna y a la inseguridad personal a las que nunca nos acostumbraremos.
Y es que, con todos sus yerros, PP hizo posible esa Política de Estado hacia El Esequibo, agregado el cuestionamiento tan propio de la pluralidad. Agotado PP, sin la sustitución de otros mecanismos o medios de un entendimiento indispensablemente histórico, la política desarrollada, caprichosa y excluyente, prendada a la artificial y consabida polarización, ha resultado un monumental fracaso en lo que va de la presente centuria.
02/04/2018:
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lunes, 22 de febrero de 2016
BUENOS DÍAS, ¿ESTÁ EL SEÑOR MAQUIAVELO POR FAVOR?
Política y Razón de EstadoLuis Barragán
En días pasados, nos inquietó la consideración que hizo un colega parlamentario sobre el problema esequibano. Cierto, merece de una concepción y – en definitiva – de una Política de Estado, pero inmediatamente la refirió y sintetizó como Razón de Estado.
Varias veces complementarios, sostenemos que la Política y la Razón de Estado constituyen ámbitos diferentes para ésta y otras materias. La una supone una esencial formulación democrática, mientras que la otra remite a una decisión puntual de carácter existencial, incluso, en beneficio de quienes integran y desean sobrevivir en la dirección del Estado.
La creación de la OPEP por iniciativa venezolana, ofrece un buen ejemplo, pues, ampliamente debatida por entonces, en la opinión pública y en la tribuna parlamentaria, fue decidida como una opción estable, trascendente y perfectible, abriéndose paso entre quienes pugnaron por ampliar las concesiones petroleras e inmediatamente nacionalizar la industria. Decisión propia de estadistas, básicamente consensuada, con el acento visionario que ahora extrañamos, la hemos hasta defendido como Razón de Estado, a propósito de las específicas coyunturas planteadas, aunque sentimos que se ha elevado a la jerarquía de un dogma que también peca de poco realismo e, incluso, constitucionalizándola como una fórmula que, nada casual, se ha convertido en bandera de una parcialidad política: esta cosa llamada socialismo, simultáneamente despotrica y rinde tributo involuntario a los que ciertamente definieron una política petrolera para el país.
La Razón de Estado o, mejor que su explicación, la simple invocación e imposición, cuenta con un inconfundible signo antidemocrática que, según el problema concreto al que responde o dice responder, a veces podemos aceptar y, otras, francamente rechazar. Tiene por columna principal el secreto, siendo posible profundizar en su naturaleza e implicaciones, como bien lo ha ilustrado Rafael del Águila en un ya remoto, pero extraordinario ensayo (*).
La definición y desarrollo de una Política de Estado para el Esequibo, tiene hoy en la Asamblea Nacional su mejor escenario, porque – domicilio principal del debate – exige precisamente las razones o los motivos para diseñarla e implementarla, como jamás ocurrió en el pasado quinquenio legislativo. Empero, he acá el reparo, reconocidos los aspectos más delicados que no deben ventilarse abiertamente, al igual que la necesidad de concertarla, tampoco autoriza – deslizándose hacia la Razón de Estado – la conformación de una suerte de camarilla iluminada, excluyente y sectaria que no oiga a las minorías y a las mayorías electoralmente conformadas.
(*) La recomendamos ampliamente: “La senda del mal. Política y razón de Estado”, Taurus, Madrid, 2000. Para una reseña crítica, puede verse “El retorno de la política” de Julián Sauquillo, en: Claves de Razón Práctica, Madrid, nr. 109 de 2001.
Fotografía: http://elpais.com/diario/ 2011/08/27/deportes/ 1314396006_740215.html
22/02/2016
http://www.entornointeligente.com/articulo/7946115/VENEZUELA-Luis-Barragaacute;n-Poliacute;tica-y-razoacute;n-de-Estado
http://www.analitica.com/opinion/politica-y-razon-de-estado/
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domingo, 21 de junio de 2015
RESPONSABILIDAD
Una Política de Estado para recuperar el Esequibo
Luis Barragán
La oposición democrática está atenta a lo que genéricamente puede llamarse la controversia con Guyana, pues, nuestro justo reclamo del territorio esequibano cuenta ya con otros ingredientes que, innecesariamente, aportó la política exterior venezolana en más de una década y media, agravándolo. La tentación puede ser la de un radicalismo farragoso de signos encontrados que, lejos de solventar el problema principal, no otro que el de nuestro reclamo, lo complicará inútilmente.
Así lo ratificamos, a propósito de la discusión de un acuerdo parlamentario a favor de la reivindicación de Las Malvinas, porque – cara lección histórica – la del dictador Galtieri, en la década de los ochenta del siglo pasado, fue una precipitada aventura que, al esfumarse la emoción aglutinadora del mundial futbolístico, estrelló a los argentinos – sincerándola – con una extraordinaria crisis política, social y económica que incluyó la escasez e hiperinflación. Por ello, insistimos en una Política de Estado para la recuperación del Esequibo, la cual ha de explicarse inicialmente a través del concurso de todas las fuerzas y corrientes políticas y sociales venezolanas en la concepción, implementación, desarrollo y evaluación de una política pública convincente, habida cuenta del principio constitucional de la corresponsabilidad del Estado y de la sociedad civil en materia de seguridad y defensa (https://www.youtube.com/watch?v=3xej5bvYTqY).
Política de Estado que sea capaz de garantizar la participación y apoyo de toda la población, asumiendo responsablemente la coyuntura. Nos parece que es muy distinto llamar al debate sereno, sensato y aplomado, en lugar de propiciar situaciones que puedan tentar a la infeliz imitación de una aventura; como diferente fue haber introducido un Proyecto de Ley de Defensa y Desarrollo de la Fachada Atlántica en 2013, sin que el oficialismo hiciese consideración alguna, o – lo es - proponer la ampliación del Consejo de Defensa de la Nación, o idear fórmulas jurídicas alternativas para la reivindicación del Esequibo, en vez de remitir equivocadamente una nota de protesta a la Exxon Mobil y no a Georgetown, cuyo gobierno fue el que suscribió el Acuerdo de Ginebra de 1966: sin dudas, un efímero, incomprensible e irrelevante ejercicio de economía política, aplicado a una materia demasiado concreta y delicada.
Valga acotar, por una parte, la vieja exigencia de los sectores que hoy gobiernan en torno a una doctrina de seguridad y defensa alejada de los “contenidos autoritarios como son, entre otros, la represión a la disidencia, el desconocimiento al pluralismo ideológico y la negación de las conquistas sociales”, siendo esencial una política que privilegie el factor humano, cuya valoración hace “indispensable rescatar al Estado del lodazal, de la ineficacia, de la corrupción, de la pequeñez, del burocratismo, de la rutina”, según refiriera José Vicente Rangel (“Seguridad, defensa y democracia. Un tema para civiles y militares”, Centauro, Caracas, 1980: 93, 97). Empinados en un nuevo siglo, huelgan los comentarios.
Por otra, partir del supuesto de una trampa tendida al gobierno nacional porque alguien exprese la sola inquietud, preocupación o angustia que suscita el reclamo del territorio esequibano, negadas – además – las diligencias que cumplidamente realizó el Estado venezolano en décadas anteriores, es de una simplicidad tal que suele esconder la incompetencia para comprender y asumir adecuadamente el asunto. Y, en definitiva, siendo imposible suprimir las diferencias, manifiesta la propia incapacidad (y progresiva incapacitación política) del oficialismo para entender y atender el problema desde la Política de Estado que tanto lo amerita, y de la que supimos – es necesario reconocerlo – en el pasado.
Finalmente, a juzgar por el estado actual de nuestra reclamación, la auto-suficiencia gubernamental es mala consejera. Hay un sesgo político e ideológico que no le permite reconocer yerros, equívocos o confusiones, encareciendo el costo político de una o varias decisiones que tienen otras e inevitables correspondencias con áreas – por mencionar una - como la petrolera: decisiones de un daño que puede resultar irreparable.
Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2015/06/una-politica-de-estado-para-recuperar-el-esequibo/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=1094387
Imágenes: http://www.inameh.gob.ve/radares/VenMax.gif y : http://www.noticias24.com/venezuela/noticia/190556/nicolas-maduro-llega-a-georgetown-para-el-v-encuentro-entre-venezuela-y-guyana/
Luis Barragán
La oposición democrática está atenta a lo que genéricamente puede llamarse la controversia con Guyana, pues, nuestro justo reclamo del territorio esequibano cuenta ya con otros ingredientes que, innecesariamente, aportó la política exterior venezolana en más de una década y media, agravándolo. La tentación puede ser la de un radicalismo farragoso de signos encontrados que, lejos de solventar el problema principal, no otro que el de nuestro reclamo, lo complicará inútilmente.
Así lo ratificamos, a propósito de la discusión de un acuerdo parlamentario a favor de la reivindicación de Las Malvinas, porque – cara lección histórica – la del dictador Galtieri, en la década de los ochenta del siglo pasado, fue una precipitada aventura que, al esfumarse la emoción aglutinadora del mundial futbolístico, estrelló a los argentinos – sincerándola – con una extraordinaria crisis política, social y económica que incluyó la escasez e hiperinflación. Por ello, insistimos en una Política de Estado para la recuperación del Esequibo, la cual ha de explicarse inicialmente a través del concurso de todas las fuerzas y corrientes políticas y sociales venezolanas en la concepción, implementación, desarrollo y evaluación de una política pública convincente, habida cuenta del principio constitucional de la corresponsabilidad del Estado y de la sociedad civil en materia de seguridad y defensa (https://www.youtube.com/watch?v=3xej5bvYTqY).
Política de Estado que sea capaz de garantizar la participación y apoyo de toda la población, asumiendo responsablemente la coyuntura. Nos parece que es muy distinto llamar al debate sereno, sensato y aplomado, en lugar de propiciar situaciones que puedan tentar a la infeliz imitación de una aventura; como diferente fue haber introducido un Proyecto de Ley de Defensa y Desarrollo de la Fachada Atlántica en 2013, sin que el oficialismo hiciese consideración alguna, o – lo es - proponer la ampliación del Consejo de Defensa de la Nación, o idear fórmulas jurídicas alternativas para la reivindicación del Esequibo, en vez de remitir equivocadamente una nota de protesta a la Exxon Mobil y no a Georgetown, cuyo gobierno fue el que suscribió el Acuerdo de Ginebra de 1966: sin dudas, un efímero, incomprensible e irrelevante ejercicio de economía política, aplicado a una materia demasiado concreta y delicada.
Valga acotar, por una parte, la vieja exigencia de los sectores que hoy gobiernan en torno a una doctrina de seguridad y defensa alejada de los “contenidos autoritarios como son, entre otros, la represión a la disidencia, el desconocimiento al pluralismo ideológico y la negación de las conquistas sociales”, siendo esencial una política que privilegie el factor humano, cuya valoración hace “indispensable rescatar al Estado del lodazal, de la ineficacia, de la corrupción, de la pequeñez, del burocratismo, de la rutina”, según refiriera José Vicente Rangel (“Seguridad, defensa y democracia. Un tema para civiles y militares”, Centauro, Caracas, 1980: 93, 97). Empinados en un nuevo siglo, huelgan los comentarios.
Por otra, partir del supuesto de una trampa tendida al gobierno nacional porque alguien exprese la sola inquietud, preocupación o angustia que suscita el reclamo del territorio esequibano, negadas – además – las diligencias que cumplidamente realizó el Estado venezolano en décadas anteriores, es de una simplicidad tal que suele esconder la incompetencia para comprender y asumir adecuadamente el asunto. Y, en definitiva, siendo imposible suprimir las diferencias, manifiesta la propia incapacidad (y progresiva incapacitación política) del oficialismo para entender y atender el problema desde la Política de Estado que tanto lo amerita, y de la que supimos – es necesario reconocerlo – en el pasado.
Finalmente, a juzgar por el estado actual de nuestra reclamación, la auto-suficiencia gubernamental es mala consejera. Hay un sesgo político e ideológico que no le permite reconocer yerros, equívocos o confusiones, encareciendo el costo político de una o varias decisiones que tienen otras e inevitables correspondencias con áreas – por mencionar una - como la petrolera: decisiones de un daño que puede resultar irreparable.
Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2015/06/una-politica-de-estado-para-recuperar-el-esequibo/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=1094387
Imágenes: http://www.inameh.gob.ve/radares/VenMax.gif y : http://www.noticias24.com/venezuela/noticia/190556/nicolas-maduro-llega-a-georgetown-para-el-v-encuentro-entre-venezuela-y-guyana/
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miércoles, 17 de junio de 2015
EXIGENCIA
Exigen Política de Estado para recuperar el Esequibo
En la sesión plenaria de la Asamblea Nacional del 16 de los corrientes, el diputado Jesús Cepeda (PSUV) planteó un Proyecto de Acuerdo de Solidaridad con Argentina y el reclamo que ha hecho de Las Malvinas, haciendo mención del que Venezuela sostiene ante Guyana. Al respecto, el diputado Luis Barragán, Sub-jefe de la Fracción de Independientes (VENTE), señaló la coincidencia con el pueblo argentino, pero alertó sobre la “tentación de los demonios” que, al imitar al otrora dictador Leopoldo Galtieri, pueden llevarnos a una semejante y desesperada medida de “gravísimas e impredecibles consecuencias”.
Enfatizó el diputado Barragán que la controversia con Guyana amerita de una Política de Estado y no de la decisión arbitraria de un circunstancial gobierno, capaz e contar con “el concurso de todas las fuerzas y corrientes políticas y sociales” para su concepción, implementación, desarrollo y evaluación en atención al principio constitucional de corresponsabilidad de la sociedad civil y el Estado en materia de seguridad y defensa. . Propuso ampliar el Consejo Nacional de Defensa venezolano a objeto de contar con la presencia de la oposición democrática, debidamente representada en la Asamblea Nacional.
El parlamentario opositor, quien también suscribió la semana pasada la solicitud para ejercer el derecho de palabra en la Comisión de Política Exterior a fin de tocar el caso del Esequibo, reivindicó el Proyecto de Ley de Defensa de la Fachada Atlántica que introdujo su bancada en 2013 que “inspiró el reciente y consabido decreto presidencial necesario de perfeccionar, valedero aunque el gobierno tardó demasiado para implementar lo que – sin dudas – es un aporte de la oposición para el impulso de una Política de Estado ante las injustas pretensiones de Georgetown. Exigimos una Política de Estado, más allá de las improvisaciones y caprichos del gobierno en el caso del Esequibo”.
Fuentes:
http://www.opinionynoticias.com/noticiasenvenezuela/22861-barragan-qexigimos-una-politica-de-estado-para-recuperar-el-esequiboq
http://www.entornointeligente.com/articulo/6233796/VENEZUELA-Barragan-Exigimos-una-Politica-de-Estado-para-recuperar-el-Esequibo
En la sesión plenaria de la Asamblea Nacional del 16 de los corrientes, el diputado Jesús Cepeda (PSUV) planteó un Proyecto de Acuerdo de Solidaridad con Argentina y el reclamo que ha hecho de Las Malvinas, haciendo mención del que Venezuela sostiene ante Guyana. Al respecto, el diputado Luis Barragán, Sub-jefe de la Fracción de Independientes (VENTE), señaló la coincidencia con el pueblo argentino, pero alertó sobre la “tentación de los demonios” que, al imitar al otrora dictador Leopoldo Galtieri, pueden llevarnos a una semejante y desesperada medida de “gravísimas e impredecibles consecuencias”.
Enfatizó el diputado Barragán que la controversia con Guyana amerita de una Política de Estado y no de la decisión arbitraria de un circunstancial gobierno, capaz e contar con “el concurso de todas las fuerzas y corrientes políticas y sociales” para su concepción, implementación, desarrollo y evaluación en atención al principio constitucional de corresponsabilidad de la sociedad civil y el Estado en materia de seguridad y defensa. . Propuso ampliar el Consejo Nacional de Defensa venezolano a objeto de contar con la presencia de la oposición democrática, debidamente representada en la Asamblea Nacional.
El parlamentario opositor, quien también suscribió la semana pasada la solicitud para ejercer el derecho de palabra en la Comisión de Política Exterior a fin de tocar el caso del Esequibo, reivindicó el Proyecto de Ley de Defensa de la Fachada Atlántica que introdujo su bancada en 2013 que “inspiró el reciente y consabido decreto presidencial necesario de perfeccionar, valedero aunque el gobierno tardó demasiado para implementar lo que – sin dudas – es un aporte de la oposición para el impulso de una Política de Estado ante las injustas pretensiones de Georgetown. Exigimos una Política de Estado, más allá de las improvisaciones y caprichos del gobierno en el caso del Esequibo”.
Fuentes:
http://www.opinionynoticias.com/noticiasenvenezuela/22861-barragan-qexigimos-una-politica-de-estado-para-recuperar-el-esequiboq
http://www.entornointeligente.com/articulo/6233796/VENEZUELA-Barragan-Exigimos-una-Politica-de-Estado-para-recuperar-el-Esequibo
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